Capitulo 25

The old mirror

– ¿Y cual es la moraleja? – Preguntó Italia.

– Vamos, ¿Quieres decir que no fue obvio? – Dinamarca frunció el ceño. Italia negó con la cabeza. El danés suspiró. – ¿Necesito deletreártelo? ¡Lleva siempre contigo un hacha!

– ¡Esa no es la moraleja! – gritaron casi todos. Dinamarca parpadeó sorprendido.

– ¿Qué?¿Es en serio? Eso es lo que siempre entendí de ella.

– Escucha la historia otra vez… – sugirió Egipto.

– Pero no puedes argumentar que la gente en verdad se ponga a la defensiva cuando alguien entra a su casa sin permiso. – dijo Turquia. – Creo que he escuchado historias sobre eso.

– Creo que cualquier persona sensata entraría en pánico si un extraño estuviera en su casa. – razonó Japón. – Cuando algo inesperado sucede, puede afectar enormemente la psique humana. Hay otros factores que entran en juego tales como la mentalidad de una persona, el entorno, incluso la hora del día.

– Por supuesto nadie siquiera espera que algo ocurra en la noche. – Se rió Prusia.

– Lo diré. – expresó Finlandia, perdiendo por completo el sarcasmo. – Si de verdad me ocurriera algo como eso por la noche, me asustaría.

– ¿En verdad? – Suecia lo vio preocupado. Finlandia asintió, temblando un poco ante el pensamiento de que ocurriera.

– Sí, lo haría. Probablemente ni siquiera sería capaz de ir a dormir por un largo tiempo.

THE OLD MIRROR

Basado en "In the mirror"

Créditos a su autor anónimo

Tino no podía dormirse. La tormenta que había cubierto el exterior lo despertó, y ahora estaba teniendo problemas para volver a dormirse. Normalmente ese no era un inconveniente pero por alguna razón no podía hacerlo justo esta noche. Así que yacía sobre su cama, sus ojos abiertos y constantemente tratando de acostumbrarse a la oscuridad cada vez que caía un rayo. Se movían por el cuarto mirando varios objetos: la puerta, la cómoda, la silla, el portaretratos, el espejo…

Tino se detuvo ante el espejo que colgaba sobre el muro adyacente a él. Era un viejo espejo que compró hace tiempo pero no podía recordar dónde. De vez en cuando lo había utilizado, pero no con frecuencia, era solo una pieza de decoración que le gustó.

Hubo un relámpago y dos cosas pasaron simultáneamente: primero, Tino hizo un chillido de miedo, luego accidentalmente se cayó hacia atrás de su cama. En el espejo él podía jurar que estaba la silueta de una cara mirandolo fija y concentradamente.

Después desapareció. Tino se trepó de vuelta a su cama, preguntándose si lo que vió fue real. Ahora realmente no podía volver a quedarse dormido. La mañana siguiente examinó el espejo. No había nada fuera de lo normal (sin rasguños o marcas de algún tipo). De todas formas, no quería tomar ningún riesgo.

Tino descolgó el espejo del muro y lo puso fuera para que el camión de la basura se deshiciera de él. Aunque lo que hubiera visto fuese un truco de la luz, quería estar seguro de haberse deshecho de la cosa escalofriante.

Varias semanas pasaron sin incidentes y Tino había casi olvidado el suceso. Una noche mientras pasaba la tarde en la casa de uno de sus amigos, requirió usar el baño. Tranquilamente hizo su camino hacia el sanitario y hacer sus necesidades. Mientras se lavaba las manos notó el vapor acumulado sobre el espejo. Mientras se removía, palabras comenzaron a formarse en las áreas inexplicablemente no cubiertas de humedad, como si alguien usara su dedo para dejar el mensaje:

"¿Podrías devolver el espejo? Extraño observarte mientras duermes durante la noche."