Los personajes que pertenecen a la gran Naoko-sama (salvo los que voy inventando durante el camino) los utilizo solo con el fin de entretener a los pajaritos que tengo revoloteando en mi cabeza y a todos los que deseen leerme.

La Guerrera

Capítulo XXVI

El daño colateral, según definición, es aquel daño causado de manera no intencional o accidental producto de alguna acción. Haruka aprendió el verdadero significado cuando vio llorar por meses a Rina y aun así mantuvo silencio. Rina hablaba con Suguru por teléfono sobre las licencias que necesitaba la mansión para que funcionara como espacio público cuando sonó la puerta. Se despidió de él y se dirigió a abrirla pensando que era Michiru y que se había olvidado las llaves.

La sonrisa se borró de sus labios al ver quien se encontraba parada al otro lado, sintió como la sangre bajaba hasta sus pies y por primera vez no supo cómo reaccionar. De pronto sintió como perdía las fuerzas y empezaba a enfocar mal haciendo que vea borroso. Cuando despertó se encontró en su cuarto y al voltear vio a Michiru que estaba acostada junto a ella.

- He soñado algo raro, soñé que Hitomi había llamado a la puerta… - recordó que eso fue después de colgar a Suguru – Michiru, fue un sueño ¿verdad? –

- No… - su mamá la iba a odiar. – No fue un sueño. -

Rina se volvió a acostar y su mirada se perdió en el techo. Eso no podía ser cierto, ¿Cómo?. Le dijeron que había fallecido, y recordó que en realidad nunca había visto su cuerpo, no recordaba el funeral, en ese momento estaba tan deprimida que se pasaba todo el día durmiendo. Hace 6 meses había sentido su alma morir y ahora…Hitomi estaba viva, ¡estaba viva! Cogió fuerzas y se levantó sin previo aviso, Michiru no pudo ni reaccionar cuando vio a su madre salir de la habitación.

Su corazón latía tan fuerte como un tambor. Con pasos decididos y todo su ser temblando se dirigió a la sala, se detuvo detrás del sofá de tres cuerpos. Vio la cabellera castaña de Hitomi y sintió su aroma invadir el aire. Se acercó despacio, con miedo a que todo fuera una cruel ilusión.

- ¿Hitomi? - pregunto con voz temblorosa.

Noto como se tensaba en su lugar y después de unos segundos se ponía de pie y se daba la vuelta. Sintió su cara arder como cuando tenía 17 años, era ella. El rostro lo tenía más delgado y el cabello antes largo, ahora solo le llegaba hasta los hombros. Sintió su boca seca y como la mirada se le volvía a nublar, con paso decidido se acercó a ella quedando frente a frente y sin previo aviso le profirió una sonora bofetada haciendo que Hitomi trastabillara de su sitio y luego, contra todo pronóstico, se lanzó llorando a sus brazos. No entendía porque lloraba, pero se sentía tan feliz de tener consigo a Hitomi. De pronto sintió un par de brazos rodearle la cintura fuerte, cuando se separaron sin soltarse Hitomi la observaba con una sonrisa.

- Hola, azulita. – es tan hermosa su sonrisa. – Siéntate por favor que tenemos mucho de qué hablar.

Solo asintió con la cabeza y ambas se sentaron en el sillón. La mujer saco de su bolsillo un pañuelo y con este empezó a secarle las lágrimas a su amante. Parecía como si el tiempo no hubiera transcurrido, como si ella nunca hubiera vivido el luto de Hitomi. Sentir su calor, su aroma, era lo que más había deseado durante esos últimos seis meses y que solo en sueños se le cumplía y ahora, ahora lo estaba viviendo. No lo creía, no lo creía.

- No sabes cuánto he soñado con este momento. – le confeso la castaña.

Y con sumo cuidado, como si tuviera miedo que el momento terminara o que Rina se volviera a lanzar con golpes para ella, se acercó para depositarle un beso en su mejilla. Fue tan dulce el momento que la mamá de Michiru sonrió, al ver su reacción se atrevió a hacer un camino de pequeños besos hasta llegar a sus labios, donde los beso con todo el amor del mundo. Se separaron después de un minuto y juntando sus frentes se sonrieron para después fundirse en un abrazo.

Hitomi se sentía feliz, había deseado tanto poder regresar al lado de Rina, de su amor. Por fin se sentía en casa, se sentía en paz. Después de pasado unos minutos, se separaron y por primera vez Rina se dio cuenta del bastón. Eso la dejo desconcertada. Hitomi siguió la mirada de Rina.

- Hitomi… - comenzó la peli azul – No entiendo… –

- Azulita, solo te pido que tengas la mente lo más abierta posible. –

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Michiru las había estado observando desde el pasillo, al ver que ahora todo estaba más tranquilo decidió encerrarse en su habitación, lo mejor era que Hitomi hablara a solas con su mamá, después de todo tal como lo había dicho, quien mejor que ella para explicarle todo a Rina. Suspiro irritada, a pesar de la sorpresa de encontrar a Hitomi en su departamento con su madre desmayada en su cama, no podía dejar de pensar en el correo de Tanaka.

Me mintió, era lo único que rebotaba en su cabeza y recordó la última conversación que habían tenido.

- ¡Haruka! Que alegría escucharte, pensé que ya te habías olvidado de mí. ¿Cómo es Rusia? –

- Jaja nunca. Rusia no está mal, ya sabes que no tengo tantos ánimos de salir a pasear.

Sí, claro. No tenía ánimos de salir a pasear. Pensó amargamente mientras veía la foto en su celular. Sentía que la cabeza la iba a estallar en cualquier momento y decidió optar por lo más sensato. Cogió su celular y marco, decidió aclarar todo en ese mismo momento.

- ¿Moshi-moshi? – contesto la rubia con voz alegre.

- Hola, Haruka – sintió una punzada escucharle con ese tono - ¿Cómo estás? –

- ¡Michiru! Que sorpresa oírte dos veces en un solo día. ¿Ocurre algo? –

- No, solo quería hablar contigo. ¿Hay algo interesante que me cuentes? ¿Qué has hecho hoy día? –

- Uhmm nada interesante. Al final, me quede en mi habitación. –

- ¿Segura? – sentía como hervía su sangre.

- Si – contesto la rubia muy segura - ¿Por qué? –

- Respóndeme algo, Haruka. – tomo aire – Tanaka está ahí, ¿cierto? –

La sangre se le fue a los pies. No es que estuviera haciendo algo malo solo no quería que Michiru se enojara. Verdad o mentira…

- Si. – se hizo el silencio al otro lado de la línea - ¿Michi? –

- No me llames Michi, para ti ya no soy "Michi" – ¡maldita sea! - ¿Cuándo pensabas decirme que ella estaba contigo? –

- Ella no está conmigo, solo apareció. – sonaba tonta – Me sorprendió verla. –

- Ajá, y eso fue antes o después de su paseo por el parque. ¿Me crees idiota? –

- Michiru… ¿Michiru? – la línea estaba muerta, le había colgado.

Intento llamarla dos veces más pero su celular estaba apagado. Se maldijo por dentro mientras se preguntaba cómo se enteró. Sabía que no la estaba engañando, ella no era así; pero tampoco quería que se enterara que Mika y ella estaban hospedadas en el mismo hotel. Suspiro frustrada cuando tocaron la puerta de su habitación. Considero en no abrir a nadie y seguir intentando con Michiru, pero considero que quizás era su jefe de mecánicos y poniendo su mejor humor se acercó a abrir.

Era la segunda vez en el día que la chica la buscaba, por sus ropas dudaba que esta vez fuera para un paseo. La muy, no encontró un adjetivo, estaba vestida con una blusa ceñida a su cuerpo y una falda corta y la miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Trago en seco pues eso era más de lo que ella se había imaginado.

- Hola, Tenoh. – y sin que pudiera hacer cualquier otro movimiento para evitarlo, se lanzó a sus labios. – No sabes cuánto he querido hacer esto. -

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Rina escuchaba todo con mucha atención. Hitomi le conto que cuando despertó en el hospital, y antes que pudiera recibir cualquier otra visita, un agente de la policía solicito entrevistarse con ella. Después de algunas preguntas y por la forma en que había sucedido el atentado le recomendaba que aprovechara este desastre para que se esconda. Hasta ese momento se sospechaba que el objetivo era Hitomi y no Haruka. Como forma de protección el agente le sugirió que se escondiera y se hiciera pasar por muerta, para evitar futuros atentados y evitar que su vida corriera peligro. Al principio no acepto, pero después de que el agente le haya dicho que quizás la próxima vez la perjudicada pudiera ser Rina, acepto.

Solicito poder hablar con ella, pero le negaron eso ya que era probable que el asesino este siempre atento a ellas y era indispensable que vea a Rina afectada. La iban a llevar a Alemania, pero Hitomi se negó en redondo: no quería separarse de su país. Es ahí donde entro a tallar Haruka, era la única persona de entera confianza, además de Rina, con quien podía contar sin dudar. Es así que la misma Haruka se comunicó con su madre en Osaka y le solicito que hospedara a una amiga que había tenido un grave accidente provocado por lo que necesitaba de un lugar, lejos de Tokio, donde esconderse mientras se recuperaba y resolvían el caso.

Como se sabe, a los pocos meses se confirmó que Masuda Kintaro era el responsable y el verdadero objetivo había sido Haruka, en ese momento Hitomi pensó en regresar sin embargo el detective encargado de su caso le pidió que se quedara dónde estaba un tiempo más ya que pensaba que, si bien era cierto que Kintaro fue el autor intelectual…aún estaba libre el encargado de realizarlo y lo último que quería la policía era no poder atraparlo cuando ya le estaban pisando los talones. No pasaron muchas semanas cuando se enteró que dicho sujeto había muerto en un bar de mala muerte, pero ahora fue Hitomi quien no quiso regresar.

Era cierto que se encontraba en mejores condiciones físicas en comparación a como dejo el hospital, sin embargo, no estaba curada al 100% y una prueba de eso era el bastón que le servía de apoyo. A causa del accidente se le había fracturado la clavícula, dos costillas y la rodilla derecha, además de múltiples golpes en la cabeza y el resto del cuerpo. Los huesos se habían recuperado a su momento, pero la rodilla tardaría mucho más ya que, como le explico el doctor, esta se había fracturado en tres partes y necesitaría una operación donde se le tendría que colocar una placa metálica y llevar rehabilitación. Se había quedado de forma provisional con los clavos que le habían colocado y era la razón por la cual no podía caminar con normalidad y necesitaba el bastón.

- No regrese antes porque no quería que me vieras así. No quería que sientas lastima por mi… -

Rina se quedó en silencio unos momentos procesando toda la información que le había dado, tuvo sentimientos encontrados: por un lado, estaba más que feliz que Hitomi nunca se haya ido de este mundo sin ella y por otro, estaba enojada por la mentira.

- No siento lastima por ti, Hitomi. Yo te amo con o sin bastón. Lo que más he ansiado en estos meses ha sido que todo fuera una mentira y no haber sufrido tanto… -

- Lo lamento, lamento haberte causado este dolor. –

- Yo lamento que haya sido Haruka quien lo haya hecho. Ella me vio llorar día tras día y no se atrevió a decirme la verdad… ¡yo no lo divulgaría a nadie! –

- Azulita, entiende que Haruka estaba siguiendo órdenes estrictas de la policía. Ella tampoco podía decirle nada a nadie. – se acercó a ella, tentando el terreno – No tienes por qué molestarte, por favor –

Al ver que la peli azul no presentaba ningún rechazo, se atrevió y la abrazo siendo este abrazo correspondido para alivio de Hitomi.

- Aún sigo enojada con Haruka, me siento traicionada. – Hitomi solo escuchaba - ¿Por qué regresaste ahora? –

- Vi las noticias, alguien le está haciendo la hoguera a esas dos chicas y por lo que veo estas sacando a flote la carrera de Michiru, pero Haruka me preocupa. –

- Así que regresaste por Haruka… - su voz sonaba decepcionada. Su orgullo había sido herido.

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No podía negar que besaba bien…pero no era Michiru. Había algo especial en la violinista, ya sea su aroma, su sabor o lo suaves que eran sus labios, Mika nunca se igualaría a Michiru. El sonido de un click la trajo a la realidad y de un empujón se quitó a Mika de encima, dirigió su vista de donde haba provenido el sonido y vio con horror como un paparazzi apuntaba otra vez para tomarles otra foto. Sin pensarlo dos veces cerro de un portazo su habitación mientras sostenía a la joven con fuerza por el brazo.

- ¿¡Qué diablos te sucede?! –

Le grito mientras la tiraba al piso. Ahí, la chica solo atino a reírse.

- ¿Qué sucede? – dijo mientras se levantaba - ¿me vas a decir que no te gusto?

Haruka vio cómo se acercaba nuevamente y retrocedió, la mujer estaba loca. Controlo a la bestia que estaba naciendo dentro de ella y se acercó a la chica, la cogió otra vez del brazo y la llevo hasta la puerta.

- ¡Tenoh, me lastimas! – chillaba Mika.

- ¿Crees que eso me interesa? – siseo la rubia. Ya no gritaba, pero su voz daba miedo. – Vienes al hotel donde me hospedo… -

- Gracias a mí. – le interrumpió mientras se soltaba del agarre. – Recuerda que es gracias a mí que estas aquí, Tenoh. –

- Sí, es gracias a ti. Pero nunca me dijiste que eso te daba el derecho para invadir MI privacidad. – sentía como sus dientes rechinaban de tan fuerte que tenía apretada la mandíbula – De haber sabido que te tomarías estas libertades, nunca hubiera aceptado tu ayuda. –

- Ay por favor, no te hagas la dramática. – se acomodó coquetamente el cabello detrás de su oreja – Necesitabas mi ayuda, ¿Qué mejor forma de agradecerme? – dijo mientras veía la cama.

Haruka le sonrió coquetamente, su mirada rabiaba. Mika pensó que eso sería el preámbulo de algo muy bueno, vio como la rubia se acercaba a ella y la tomo del rostro. Cerro los ojos preparándose para el tan ansiado beso, cuando de pronto sintió otra vez el fuerte apretón en su brazo. Al abrir los ojos vio como Haruka la dirigía a la fuerza a la puerta de la habitación, la abrió con la mano que tenía libre y la lanzo al pasillo.

- ¡Fuera de aquí! – le grito mientras escuchaba el portazo detrás de ella.

Con el escándalo, algunos huéspedes de las habitaciones continuas salieron y vieron como un rubio guapo había botado a la fuerza a esta joven. Nunca la habían despreciado, nunca le había sucedido algo así. Estaba rabiando a mas no poder.

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- Jajaja no te vas a poner celosa de ella ¿o sí? – pregunto coquetamente.

- No estoy celosa – hizo un puchero que a Hitomi le pareció lindo – es solo que… -

- Solo que estas celosa porque crees que me he dignado en venir no por ti, sino por ella. –

Rina se mantuvo en silencio. El que calla, otorga recordó. Suspiro y se acercó a ella.

- No quería que me vieras con lastima, quería que me vieras como me dejaste…totalmente sana. Pero ya vez, alguien les está haciendo la guerra sucia y Sora me lo pidió. –

- ¿Sora? –

- Cierto, no la conociste. – recordó que ni bien abrió la puerta cayo desmayada – Sora es la madre de Haruka, está muy preocupada por el futuro profesional de su hija y me pidió que viniera a ayudarlas, no pude negarme…no después de lo bien que se ha portado conmigo. -

Rina suspiro no muy convencida, pero todo quedo en el olvido cuando sintió como Hitomi la abrazaba por la espalda y le besaba el cuello.

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El día de la carrera llego, el Grand Prix seria a las 10:00 a.m. y Haruka estaba entre nerviosa por la carrera y preocupada ya que desde hace dos días no hablaba con Michiru. Eso sumado al incidente ocurrido con Mika y a aquella foto del paparazzi…simplemente sentía que su cabeza iba a explotar. Un asunto a la vez.

Obtuvo el tercer puesto en la carrera, no era el resultado que esperaba, definitivamente el estar en malos términos con la aguamarina le afectaba. Solo quería que terminara todo eso para poder tomar el primer avión que la llevara a Tokio, no quería seguir en Rusia. Una vez entregados los trofeos, bajo del podio y sin dar ninguna declaración se fue directo al hotel a recoger sus maletas y de ahí al aeropuerto, tenía que solucionar la situación con Michiru, ya.

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- Maldita sea… - comento mientras tomaba su taza de café.

Hitomi se encontraba frente al televisor viendo la última carrera de Haruka, definitivamente la chica estaba distraída y sabia a que se debía esa distracción. Una vez hablado el tema de su resurrección siguió otra noticia: Michiru había terminado con Haruka, y aunque dudaba que la rubia estuviera enterada de su nueva situación sentimental al ver la nueva edición de una revista de chismes supo que ni bien pisara Tokio lo descubriría. No podía hacer mucho por ese lado porque era la vida privada de ellas dos así que ella y Rina habían decidido dar un paso al costado y dejaron que Michiru se entrevistara con Sora y coordinaran la mudanza de las pertenencias de la rubia corredora.

- ¿Perdió? – volteo a ver a la joven.

- Tercer puesto. –

Es curioso pensó, a pesar que Michiru había dicho que ya no quería ver ni saber nada de la rubia, aún se mostraba interesada por ella. Vio como la violinista suspiraba con pesadez y se dirigió a la cocina arrastrando los pies. Rina la vio y solo se limitó a suspirar y mover la cabeza, se sentó al lado de Hitomi y se refugió en los brazos de su pareja quien la recibió con un beso en la cabeza.

- ¿Qué haremos? – la pregunta era en general.

- Primero nos bañaremos juntas. – la beso en la nariz – y luego iré a visitar a un viejo amigo, necesito que me informe de algunas cositas. –

- ¿Y Michiru? –

- Debería de hablar con Haruka cuando venga. – se levantó del sofá y la ayudo a hacer lo mismo – y tu deberías de salir de acompañarme a cenar y dejarle el departamento solo a ellas dos. -

- No entiendo… -

- Haruka vendrá a buscarla aquí, si no me equivoco rondando las seis de la tarde. –

- ¿Te has comunicado con ella? -

- No, solo que la conozco y tengo una idea de lo que hará. –

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Cuando llego a Japón la recibieron cientos de flashes y reporteros que quieran saber algún comentario sobre su infidelidad a Michiru ¿infidelidad?, paso de largo y entre la multitud vio a su madre sonriéndole. Se abrió paso y corrió a sus brazos, se abrazaron y juntas abandonaron el aeropuerto dejando atrás a todos los reporteros.

- ¿Qué haces aquí? – pregunto una vez dentro del carro.

- Qué lindo recibimiento, Tenoh. – fingió molestia.

- Jaja no es eso, es solo que no te esperaba. –

- Pues debiste – contesto mientras lo encendía – No iba a quedarme tranquila en Osaka viendo cómo te destrozaban. –

- No debiste, debiste quedarte con Hitomi. –

- Ella está aquí. –

- ¡¿Qué?! –

- Si, Hitomi decidió regresar y me parece que Rina lo ha tomado bien. – Entro en la avenida – Me parece que está un poco resentida contigo, pero eso ya luego lo hablaran. –

Llegaron al estacionamiento del antiguo departamento de Haruka, la rubia miraba extrañada a su madre. Se estaciono y la miro fijamente.

- Ya no vives allá, Michiru te saco de ahí. –

- Eso no es posible, solo nos peleamos. No es para tanto. –

- Pues se ve que no has visto las noticias en estos últimos días. Ayer salió la bomba que estabas teniendo un affair con Tanaka Mika, nunca pensé verte en esa situación sinceramente. –

El mundo de Haruka se estrelló contra el piso y su mente voló a ese día y recordó el flash del paparazzi, mierda.

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¡Hola a todos!

Gracias por llegar hasta aquí y por sus reviews, se siente muy lindo leerlos y saber que me leen. Como prometí fue un capítulo más largo ya que estábamos hablando de ¡la reaparición de Hitomi!

Tenía que explicar porque se hizo la muerta y el reencuentro con Rina, no era justo que les haya cortado por la mitad ese reencuentro, juro que me fue algo difícil ya que tuve que ponerme en el lugar de Rina, muy complicado vivir algo así.

Con atraso pero, ¡Feliz día! A todas sus mamis y a todas aquellas que, quizás, me leen y también son mamis, ojalá la hayan pasado lindo y recuerden que el día de la madre es todos los días del año (si si muy cliché, pero es la verdad) así que pórtense bien con ellas y nunca dejen pasar un día sin decirles lo mucho que la quieren.

¡Nos vemos dentro de poco! Como verán voy actualizando con frecuencia :D (me siento tan feliz por eso) Pórtense bien, coman todo lo que les sirvan y tengan la mente abierta.

Un beso,

L-