Aquí estoy de nuevo con otro cap, disculpen la demora, de nuevo he tenido problemas de inspiración para escribir y ademas no he tenido internet en mi casa en los últimos días y no había podido publicarlo.
Capítulo 24
Nuestros temores
Parte 2
El grupo que escapó de primero ya había recorrido una gran distancia, aunque por mucho que corrieran el bosque siempre se veía igual en todas direcciones, era muy difícil saber si no habían estado corriendo en círculos todo ese tiempo.
—¿Ya estaremos seguros? —preguntó Twilight.
—Al parecer si —le dijo Luna para luego todos detenerse nuevamente.
—Ya hemos perdido mucho tiempo, debemos darnos prisa —decía Celestia vigilando los alrededores por si Omega volvía a hacerlos un ataque sorpresa.
—¡Ya estoy harto de todo esto! —gritó Speed— ¡Vengan! ¡¿Qué están esperando?! —seguía gritando al aire.
—¿Qué estás haciendo? —le preguntó su Rainbow al ver el extraño comportamiento de su hijo.
—Enfrentare a esas horribles arañas de u a vez por todas —le dijo Speed ahora yendo de un lado a otro mientras seguía gritando.
—Por favor, harás que esa cosa horrible nos encuentre —le dijo Pinkie Pie en voz baja.
—Entonces solo debo hacer que lleguen más rápido —Speed fue hasta uno de los árboles que tenía más cerca y comenzó a escalarlo, no podían saber si era muy valiente o solo un tonto muy imprudente.
—Baja de ahí en este instante, podrías lastimarte —le dijo Rainbow acercándose al árbol que Speed estaba escalando.
—Lo bajare con mi magia —dijo Celestia acercándose a Rainbow.
—¡No! —gritó Speed—. Yo también debo hacer mi parte —les decía bajando la mirada hacia ellas mientras se aferraba con fuerza al árbol—. Yo también quiero poder luchar al lado de ustedes, no seré más al que siempre deban proteger.
Unos agudos gruñidos rompieron el silencio del bosque, desde las alturas Speed vió como un gran grupo de arañas descendía por los arboles dirigiéndose todas hacia donde estaba él.
—Y aquí vamos —dijo Speed encarándolas todavía no muy seguro de lo que hacía.
—¡No tienes que arriesgarte de esta manera! —le decía su madre con la intensión de subir también a ayudarlo.
—Tengo que hacerlo, solo de esta manera podré avanzar —Speed miraba fijamente a las arañas que seguían acercándose a él.
Speed sintió que sus alas volvían a funcionar y comenzó a aletear, salió disparado contra las arañas golpeado a varias de ellas y maniobrando entre los demás arboles mientras seguían persiguiéndolo.
—Me recuerda mucho a ti de nuestros días de juventud —Rainbow escucho la voz de Fluttershy quien también llegó a su lado—. Siempre conseguías la manera de salir de cualquier aprieto.
—También lo sacó un poco de su padre —le dijo Rainbow ahora sonriendo y viendo hacia las alturas como su hijo se hacía cargo de su miedo.
—¿Deberíamos ayudarlo? —preguntó Luna.
—Creo que ya lo tiene todo bajo control —le dijo su hermana sonriendo.
Speed siguió haciéndose camino a través de la horda de arañas que lo perseguía, cada vez volaba a mayor velocidad y de nuevo se sentía feliz de volver a sentir el viento en su rostro. Toda esa velocidad que había adquirido aun siendo tan joven, en solo unos pocos años más podría superar a sus padres.
Sin darse cuenta ahora su cuerpo comenzó a iluminarse al igual que el anillo en su oreja y de pronto nubes de tormenta fueron formándose a su alrededor. Su cuerpo ahora desprendía descargar eléctricas hasta un punto en que se cubrió por completo de una gran cantidad de energía. Los demás podían ver una deslumbrante luz que luego ceso después de unos segundos, ahora sobre ellos estaba una versión más adulta de Speed. En varias partes de su pelaje podían verse marcas de rayos amarillas y verdes. Cubriendo por completo sus alas llevaba ahora un par de piezas de una armadura metálica de un color azul oscuro que en sí mismas le daban casi la apariencia de que fueran mecánicas. En cada uno de sus cascos también aparecieron piezas similares de la misma armadura de sus alas y en su pecho una última pieza de metal con una gran gema de color dorado. Su mirada brindaba una sensación de un pegaso más maduro y decidido.
—Es un placer ser tu compañera en esta lucha, joven Heredero —habló una voz femenina detrás del pegaso, sobre el apareció un ser que asemejaba la apariencia de un ángel, con una enormes alas verdes que brillaban intensamente por la misma energía que irradiaba Speed.
—¿Quetzal, cierto? —le preguntó Speed sin despegar la vista de sus objetivos, ahora las arañas se veían intimidadas ante él.
—Así es —le respondió la Eidolon que ellos habían cocido en su viaje a Edén, hablaba con ese tono tan amable que recordaban bien de ella—. Fui llamada por tu Elemento, pude sentir tu gran deseo de proteger a tu familia y amigos.
—¿Me prestarías tu fuerza para poder lograr mi deseo? —le preguntó Speed.
—Por supuesto —Quetzal extendió más sus alas llegando a brillar estas con mucha más intensidad que antes.
Todo el cuerpo de Quetzal pasó a convertirse en energía la cual se transfirió toda hacia el cuerpo de Speed, relámpagos comenzaron a desencadenarse en todas direcciones alcanzando a un gran número de arañas y desapareciéndolas enseguida.
—Solo estoy calentando —dijo Speed sonriendo.
Speed cargo toda esa energía que lo cubrió y en un instante salió disparado a una velocidad que nadie pudo seguir. Ninguno de ellos podía ver a Speed, solo observaban como una a una las arañas desaparecían por una luz parpadeante que veían aparecer en un lugar y luego en otro en solo unos milisegundos.
—Ni siquiera puedo seguirla con mi vista —dijo Spike teniendo él un sentido de la vista mejor que la de cualquier pony promedio.
—¡Oigan! —con ellos llegaron Applejack junto con Shiny y Candy aun en sus formas Trance y acompañadas de sus Eidolones— ¿Qué está ocurriendo?
—Solo miren hacia arriba —le dijo Pinkie señalando hacia arriba con uno de sus cascos.
Las tres subieron la vista sin entender aun lo que ocurría, en eso vieron a varios grupos de las arañas que los habían atacado antes y enseguida se prepararon para atacar.
—No será necesario —les dijo Celestia volteando hacia ellas con una sonrisa —. Ya Speed se está encargando de esto.
—¿Speed? —se preguntaron Shiny y Candy confundidas.
Al regresar la vista hacia arriba fue que notaron algo extraño, una luz que aparecía en distintos lugares sobre ellos que parecía estar encargando de las arañas haciéndolas desaparecer.
—¿Ese es Speed? —preguntó Candy impresionada.
Con la gran mayoría de las arañas eliminadas Speed volvió a hacerse presente sobre ellos, todavía quedaba un pequeño grupo que parecía mantener la distancia de él mientras gruñían con fuerza. Speed volvió a concentrar la energía que lo cubría pero esta vez liberando una descarga eléctrica que se espacio por todo el lugar. Ese ataque alcanzo a toda las arañas restantes desapareciéndolas en un intente, el bosque volvió a quedar en silencio.
Speed descendió hacia donde se encontraban los demás, Quetzal se separó de su cuerpo quedándose a su lado.
—Somos un buen equipo —le dijo Speed.
—Estoy de acuerdo —dijo Quetzal, su cuerpo dejo de brillar regresando a la normalidad.
—¡Eso fue increíble! —Speed fue recibido por su madre quien lo abrazó con fuerza— ¡Sabia que podías hacerlo, jamás lo dude!
—¿No fue ella la que le estaba diciendo que bajara de ese árbol? —preguntó Pinkie Pie inocentemente lo que causo unas risas entre sus amigos.
—Solo estaba fingiendo, sabía muy bien que podía hacerlo —dijo Rainbow con una sonrisa nerviosa.
—Claro que sí, querida —dijo Rarity con una pequeña sonrisa, ella conocía muy bien a su amiga como para conocer sus verdaderos sentimientos, en verdad que había estado preocupada por su hijo.
—Quetzal, me alegra que te hayas unido a nuestra lucha —le dijo Gilgamesh a la recién invocada Eidolon.
—No hay manera que pueda negarme al deseo de un corazón tan fuerte como el de Speed, también me alegra poder luchar por el bien de nuestros mundos —le dijo Quetzal.
—Así que un corazón fuerte, buen trabajo señor corazones —lo felicito Candy medio en burla.
—No molestes —le dijo Speed volteando hacia otro lado apenado.
A lo lejos se escuchó una fuerte explosión seguido de un fuerte rugido, el bosque entero tembló y ahora el cielo soleado que apenas se podía ver a través de los altos arboles cambio a uno nocturno, esta vez todo quedo completamente a oscuras.
—Este sujeto no sabe cuándo darse por vencido —se quejó Applejack, las llamas de su cuerpo al igual que las de Ifrit iluminaban un poco el lugar.
—Ahora nos será más difícil movernos con esta oscuridad —comentó Twilight.
—Permítanme —dijo Luna haciendo brillar su cuerno, su magia se extendió hasta llegar a los ojos de todos los presentes, al principio sintieron una extraña sensación de mareo pero luego se dieron cuenta que ahora podían ver claramente todo a sus alrededores aun con esa oscuridad—. Una pequeña habilidad cortesía de la Princesa de la Noche.
—Es bastante útil —dijo Rarity notando que efectivamente apenas podía notar una pizca de oscuridad, podía ver todo de un color verde claro brillante, hasta la más mínima piedra a sus cascos.
—Aun no contamos con el poder suficiente para hacerle frente y derrotarlo, debemos continuar y derrotar a todos sus miedos restantes —dijo Celestia.
—No sabemos en qué momento podrían manifestarse y aun si nos mantenemos en movimiento tampoco sabemos cuándo volvería a aparecer Omega para atacarnos —dijo Twilight.
—Presiento que tienes un plan —le dijo Spike ya conociendo a donde podría llegar ella.
—Solo en el caso de que estén todo de acuerdo —dijo Twilight comenzando a sentirse nerviosa.
—¿De qué se trata? —le preguntó Luna curiosa.
—Propongo que podríamos separarnos en dos grupos —Twilight comenzó a explicar su plan—. Uno se encargara de encontrar al resto de los miedos y vencerlos, el otro se encargara de distraer a Omega para poder darle todo el tiempo necesario al primer equipo.
Por un momento nadie dijo nada, en verdad que era un plan muy peligroso y más para aquellos que deban enfrentar a Omega, pero el tiempo no es algo que tengan a favor y no parecían tener una mejor opción.
—En verdad es un plan peligroso el que nos propones pero no creo que tengamos otra alternativa —habló Celestia llamando la atención de todos—. Aunque es tal como dices también, solo lo haremos si todos están de acuerdo.
De nuevo todos guardaron silencio, entre ellos comenzaron a murmurar con respecto al plan, algunos estaban dudosos pero todos sabían que era lo mejor.
—Yo estoy de acuerdo —dijo Applejack—. Si me lo conceden, seré yo la que lidere el ataque a Omega.
—No es que no esté de acuerdo con el plan pero… —decía Candy algo nerviosa— ¿Me permitirás pelear a tu lado?
—Ya me has demostrado de todo lo que eres capaz de hacer, seré que eres una pony muy fuerte —le dijo Applejack sonriendo.
—¿Tú también estás de acuerdo? —le preguntó Shiny a su madre.
—Después de ver todo lo que has logrado, estoy segura de que tu padre estaría de acuerdo —le dijo Fluttershy sonriéndole con confianza.
—Mama, sé que apenas acabo de despertar mi poder, per- Speed fue interrumpido por su madre.
—¡Anda y demuéstrale de lo que puedes hacer! —le dijo su madre con mucha confianza en él.
—Si… lo hare… —le dijo Speed sorprendido por su repentino entusiasmo.
—Mi hermana y yo iremos con el segundo equipo —dijo Luna—. Sin su amiga siguen corriendo mucho peligro, nosotras los protegeremos.
—No necesito que nadie me proteja, soy el amo del caos —dijo Discord molesto.
—Ahora mismo eres el amo de nada sin tu magia —se burló Rainbow.
—Cuando descubra que fue lo que me hizo este bosque y recupere mi magia te hare nadar en un enorme lago de chocolate —le dijo Discord a la pegaso.
—¿Alguien dijo chocolate? —preguntó Pinkie relamiéndose los labios.
—¿Por qué no compartes con nosotros a que tanto le tienes miedo? —siguió burlándose la pegaso—. Quiso pueda ayudarte a superarlo.
—¡Suficiente! —rugió Discord.
—Deténganse por favor —les pidió Fluttershy, ambos voltearon hacia ella para verla con una mirada triste por verlos discutir—. No debemos discutir entre nosotros, tenemos que trabajar juntos para poder conseguir salir de este lugar.
—Fluttershy yo… lo siento, no era mi intensión —se disculpó Rainbow, ver a Fluttershy triste fue algo que nunca pudo soportar.
—Como sea —dijo Discord volteando hacia otro lado.
—Tu mama podría detener una tormenta solo con hablarle —le dijo Candy a Shiny en voz baja.
—No tienes ni idea —le dijo Shiny.
—Si ellos están de acuerdo entonces nosotros también —habló Spike por el y los demás que aun debían superar sus miedos.
—Solo tengan cuidado, no se arriesguen demasiado —les dijo Rarity.
—No se preocupen, estaremos bien —dijo Applejack, entonces ella junto con Fluttershy, Shiny, Candy y Speed acompañados de sus Eidolones se fueron en dirección hacia donde escucharon antes rugir a Omega.
—¿Puedo contar también contigo para esta misión? —le preguntó Celestia a Cerbero quien se había mantenido a su lado, el perro asintió estando de acuerdo.
—Movámonos entonces, tenemos trabajo que hacer —les dijo Luna a todos para luego comenzar a moverse siendo guiados por las Princesas y Cerbero.
Los que se quedaron a luchar permanecieron un poco más en ese lugar, unas fuertes pisadas se escucharon llegando a donde se encontraban, de entre los arboles apareció Omega sosteniendo dos enormes espadas.
—¿Te han dicho antes lo molesto que eres? —le preguntó Applejack en guardia al igual que los demás, Omega rugió una vez más para luego atacarlos.
—Me he estado preguntando algo desde hace un rato—decía Rarity mientras seguían corriendo— ¿Por qué nuestros miedos no vienen contra nosotros todos a la vez? —preguntó ella ahora pareciendo llamar la atención del resto—. Siempre aparecen de uno en uno o como mucho dos de ellos.
—Nuestra mente también es un factor que influye en eso —le explicaba Celestia al frente—. Es verdad que mientras más grandes sean nuestros miedos más fuertes son, pero también cuenta nuestra determinación a la hora de querer enfrentarlos. Mientras más queramos evitarlos, mayor será la probabilidad de que aparezcan.
En ese momento decenas de brillantes ojos aparecieron sobre ellos haciendo que se detuvieran, otro enorme grupo de murciélagos apareció de nuevo ante ellos y de nuevo de mayor tamaño que los anteriores.
—No importa lo que intente… —decía Dawn viendo aterrada a los murciélagos—… siempre me encontraran, tarde o temprano el también lo hará…—de la nada imágenes del Eidolon Diablo tomando la energía de ella y de sus amigos inundaron su mente y enseguida cayó en un mar de gritos.
—¡Dawn, reacciona! —le gritaba su madre.
Los murciélagos parecieron reaccionar ante el miedo de Dawn que seguía creciendo a cada segundo, sus cuerpos siguieron creciendo y cada vez más de ellos aparecían.
—¡Sostenla! —gritó Luna lanzando rápidamente un hechizo sobre Dawn haciéndola caer dormida sobre los cascos de su madre—. Eso impedirá que sigan ganando más poder.
Las hermanas y Cerbero se prepararon para el inevitable ataque de los murciélagos, con sus cuernos cargados y con el primer movimiento que vieron de ellos activaron un escudo sobre todos ellos. Un gran ataque por parte de los murciélagos cayó sobre ellos solo unos segundos luego de invocar ese escudo, con una increíble fuerza arremetieron contra él y enseguida le causaron enormes grietas amenazando con destruirlo en cualquier momento.
—Son… demasiado fuertes… —decía Luna haciendo todo lo posible por mantener el escudo.
Cerbero rugió con fuerza atravesando el escudo y atacando a los murciélagos también con una gran fuerza logrando deshacerse de varios de ellos en un solo ataque.
—Siempre he creído que elegir a Cerbero como el Guardián de las Puertas de Tártaro fue una gran elección —dijo Celestia orgullosa del perro de tres cabezas.
Celestia aprovechó que Luna pudo sostener un poco más el escudo y también paso a través de él atacando a los murciélagos con su energía solar siendo está muy efectivo en ellos.
—Gracias por abrirme el camino, hermana —dijo Luna sonriendo, ahora que habían apartado a la mayoría de los murciélagos ahora era su turno de también unirse a la batalla.
Luna deshizo el escudo y arremetió con su magia, creo varias copias de ellas hechas de sombras las cuales atacaron a todos los murciélagos en su camino.
—Como quisiera poder pelear también —dijo Spike apretando sus garras ante la impotencia de no poder luchar, su cuerpo seguía sin responderle por completo, sentía tanta ira de que algo como sus miedos le impidieran luchar.
Los tres luchaban con todas sus fuerzas contra los murciélagos, demostraban tener una gran ventaja en poder, pero en números eran completamente superados. Aun si lograban eliminar a muchos de ellos, mas seguían apareciendo sin parecer tener un fin, después de todo seguían siendo el miedo reflejado de Dawn y no desaparecerían hasta que ella sea capaz de enfrentarlo y superarlo.
—¡Cuidado detrás de ustedes! —le advirtió Luna a los demás que se mantenían a sus espaldas.
Ellos voltearon justo para ver como otro grupo de murciélagos apareció para atacarlos, su blanco efectivamente siempre ha sido Dawn. Sin poder llegar a tiempo con ellos, los murciélagos los rodearon y comenzaron a atacarlos. Todos ellos fueron atacados sin la posibilidad de poder defenderse, solo estuvieron ahí de pie recibiendo sus ataques, los mayores por instinto cubrieron a los jóvenes como lo más importante que debían proteger.
—¡¿Quieren un poco de mí?! —les gritaba Rainbow retándolos aun sabiendo que aún no era capaz de luchar— ¡Puedo acabar con todos ustedes con una pezuña atada a mi espalda!
Sin piedad, ahora comenzaron a atacarlos con mayor ferocidad recibiendo múltiples heridas en solo unos instantes, acercándose a ellos con el miedo en sus ojos, las Princesas cargaron sus cuernos y usaron toda su magia disponible para dispersarlos.
Una fuerte explosión se vió en ese lugar arrojando lejos a los murciélagos. Las criaturas de la noche se alejaron ante el gran resplandor que causo la unión del poder de ambas alicornios. Dispersados y un poco desorientados, lograron reunirse de nuevo en un solo punto junto con las Princesas, solo para ver como de nuevo eran rodeados por los murciélagos.
—Creo que no medimos muy bien la situación —dijo Luna cargando magia en su cuernos preparada para el siguiente ataque de los murciélagos.
—A este paso no lograremos acabar con todos los miedos —dijo Twilight.
—¡No quiero verlos rindiéndose tan rápido! —gritó Rainbow furiosa, ya había llegado al límite de su desesperación al no poder hacer nada por sus amigos—. Mi hijo, él pudo superar su miedo y obtuvo un gran poder como recompensa, yo necesito estar ahí con él para guiarlo y algún día ver cómo me supera.
—Tampoco hace falta perder los estribos, Rainbow Dash —le dijo Rarity.
—Estoy completamente bien, jamás me había sentido tan bien en mi vida —una gran sonrisa se dibujó en el rostro de la pegaso arcoíris—. Todos nosotros siempre tuvimos miedo de no poder ser capaces proteger a nuestros hijos por culpa de esa profecía, pero Applejack pudo ir más allá de eso y ahora está luchando junto a su hija —Rainbow sentía su cuerpo más ligero y en un instante fue capaz de extender sus alas liberando una fuerte ráfaga de viento— ¡Tengo que demostrarle a Speed que también puedo ir más allá del miedo!
Los murciélagos reaccionar ante el repentino aumento de energía de Rainbow y se arrojaron al ataque. El cuerpo de Rainbow pareció cristalizarse y enseguida un viento helado la rodeo para luego esparcirse en todas direcciones sobre ellos, al poco tiempo se disipo y ahora podían ver a todos los murciélagos completamente congelados para luego romperse en miles de fragmentos de hielo.
—Un admirable cambio, siempre he creído que eres la Portadora a quien debo seguir —dijo el hada de nieve descendió a su lado.
—Shiva, me alegra mucho volver a verte —le dijo Rainbow, a sus costados se crearon una par de alas de hielo, la temperatura a su alrededor descendía rápidamente, de entre los arboles aparecieron varios grupos de murciélagos— ¿Qué tanto crees que puedan soportar el frio?
—Averigüémoslo —le dijo Shiva creando una pequeña ventisca a su alrededor, Rainbow batió sus dos pares de alas saliendo disparada al encuentro de los murciélagos siendo seguida de Shiva.
—¿Deberíamos? —preguntó Luna.
—Creo que ella podrá arreglárselas por su cuenta —dijo Rarity mostrándose un poco aliviada—. Además, nunca he recomendado ponerse en su camino una vez que entra en ese estado.
—¡Tú puedes Dashie!, ¡Muéstrales quien eres! —gritaba Pinkie animando a la pegaso.
Rainbow comenzó a girar rápidamente y extendió sus alas de hielo, sus puntas filosas como dagas eliminaban en un instante a los murciélagos mientras se hacía paso a través de la enorme horda. Shiva seguía congelándolos con su ventisca y además arrojaba grandes púas de hielo para los que se encontraban lejos de ella. En poco tiempo gracias a la gran velocidad de la pegaso y al gran poder de Shiva pudieron eliminar a todos los murciélagos.
—¡Ahora sí que he vuelto! —gritó Rainbow Dash emocionada desde los alto con sus alas extendidas, a su alrededor brillaban cientos de fragmentos de hielo.
—Y ahora quien le bajara los humos a esa pegaso —dijo Rarity con un suspiro.
—Lo importante es que pudo librarse de ellos —dijo Celestia feliz.
—Igual no podemos relajarnos, más de ellos seguirán viniendo y seguramente más miedos lo harán también —dijo Luna volteando hacia los demás.
—Hasta el momento solo ha aparecido el miedo de Dawn —dijo Twilight quien todavía permanecía abrazando a su hija.
—Su miedo resultó ser demasiado intenso y el bosque se aprovecha de eso —explicó Luna.
En ese momento todos ellos sintieron fuertes sacudidas en la lejanía seguidas de varios rugidos y explosiones, la batalla que debían estar sosteniendo sus amigos contra Omega debía ser muy intensa.
—Nuestros amigos siguen luchando con todas sus fuerzas —dijo Spike sintiendo ira, su deseo de ir a ayudarlos y luchar lo estaba volviendo loco.
—Tienes que tranquilizarte, no harás nada con enojarte —le dijo Rarity.
Quartz desde hace rato que se había estado manteniendo un poco alejado de los demás, extrañas sensaciones lo invadían y terribles escalofríos cruzaban por toda su espalda. Desde que llegaron a ese bosque y escuchó del tema de los miedos fue presa del pánico. Al tener sangre de dragón eran muy pocas las cosas a las que el pudiese tenerlo miedo, pero también tenía sangre de pony por lo que sus emociones a veces resultaban ser muy impredecibles, él sabía muy bien cuál era la única cosa a la que de verdad le tenía un gran miedo, aquello que lo ha estado persiguiendo desde el momento en que llego al mundo.
"Monstruo"
Quartz levantó la vista al escuchar de repente una voz a su alrededor, nervioso comenzó a buscar a su alrededor pero no lograba encontrar su origen. No muy lejos de él se encontraban sus padres junto a los demás hablando de algo que no podía escuchar muy bien, sus voces eran débiles y de pronto tuvo la sensación de que desaparecían poco a poco.
—Mama, papa —dijo Quartz en la direcciones en la que se encontraban sus padres, pero estos siguieron hablando entre ellos como si no pudieran escucharlo.
"Fenómeno"
Escuchó una nueva voz ahora en un tono más alto que la anterior, otras también comenzaron a sonar sin todavía poder encontrar de donde provenían.
"Abominación"
"Engendro"
"Híbrido repugnante"
Quartz se sintió mareado ante todas esas voces, intentó cubrirse las orejas para no tener que seguir escuchándolas, pero solo consiguió que fuera peor.
"¡Deberías desaparecer de una vez!"
Aterrado corrió alejándose rápidamente de ese lugar, su padre quien pudo notarlo se alteró al verlo desaparecer entre los árboles.
—¡Quartz! —gritó Spike preocupado por su hijo y sin pensarlo salió corriendo detrás de él.
El pequeño hibrido corría a través del bosque sin importarle a donde pudiese llegar, lo único que le importaba era alejar esas molestas voces de su cabeza, pero lo único que lograba era que se hicieran más fuertes.
"¡Eres un error de la naturaleza!"
—No es verdad… —decía Quartz con lágrimas en los ojos, además de ser su único gran miedo también era lo que más le entristecía en el mundo.
"¡No perteneces a este lugar!"
—No es mi culpa haber nacido… —seguía diciendo Quartz todavía corriendo sin rumbo.
"¡Ni siquiera los dragones querrían estar contigo"!
—¡Yo no elegí tener esta vida!" —gritó con todas sus fuerzas deteniéndose de golpe, mantuvo la cabeza agachada mientras algunas lágrimas comenzaban a caer por su rostro—. Yo solo quiero… poder agradarles a todos…
—Nunca podrás hacerlo —escuchó una voz a su derecha, si no le hubiese resultaba familia no se hubiese molestado en voltear, detrás de un árbol apareció Shiny, aunque su pelaje se veía más oscuro—. No tienes lugar alguno en este mundo —su voz era como un siniestro eco en sus orejas.
—Si te vas, no creo que nadie note tu ausencia —ahora a su izquierda apareció Candy con el mismo aspecto oscuro que Shiny.
—Aunque creo que solo irse no arreglara el desastre que ha causado tu existencia —detrás de él apareció Dizzy con una sonrisa lunática.
—Algo tan grave como eso merece un castigo mucho peor que el exilio —al lado de Dizzy apareció Dawn.
—La única opción que te queda es morir —frente a él apareció Speed mirándolo con una sonrisa arrogante.
—No… ustedes no… —decía Quartz sin querer creer que sus amigos podrían decirle algo así.
Se quedó petrificado sin poder moverse, su cuerpo ya no les respondía. Por un tiempo siguió escuchando aquellas palabras tan hirientes de sus amigos, él sabía que ellos nunca le dirían ese tipo de cosas, todo eso debía ser obra del bosque usando sus miedos contra él.
—Ustedes no son reales… solo es el bosque juagando con mis miedos… —decía Quartz cubriéndose las orejas pero de igual manera no podía evitar seguir escuchándolos.
—Y al final serán ellos mismos quieres se encargaran de eliminarte —dijo Shiny.
—Aunque logres salir de este bosque, los ponys seguirán odiándote y mirándote con miedo —siguió Candy.
—Día tras día tus miedo continuaran consumiéndote —dijo Dizzy.
—Hasta el día en que no puedas seguir soportándolo y termines tomando una decisión —dijo Dawn
—Seguir soportando ese tormento el resto de tu vida o hacer algo al respecto para aliviar el dolor —finalizo Speed.
"La muerte siempre hace desaparecer el dolor"
—Yo… yo… —Quartz sentía un terrible escalofrió a través de todo su cuerpo, era como si algo de pronto lo hubiese poseído.
No sabía porque pero de pronto sus garras comenzaron a temblar y ahora se movían por cuente propia, liberaron sus orejas y lentamente se dirigieron hasta su cuello en el cual hicieron presión.
"Solo tomará unos pocos segundos y todo terminara"
Su mente se nublo por completo y ahora solo tenía el incesante deseo de seguir ejerciendo presión en su cuello. Cada vez el aire en sus pulmones era más escaso y podía sentir como su vida desaparecía lentamente.
"Solo un poco más"
Cerró esperando el final, dió un último suspiro y luego cayó pesadamente hacia un costado. Las ilusiones de sus amigos esbozaron una sonrisa triunfante y luego desaparecieron tras haber terminado su cometido.
"Así que este es mi fin… lo siento mamá… papá… les falle…"
"¡Quartz!"
"¿Quién es?"
"¡¿Dónde estás?!"
"Ya no importa donde este… solo quiero quedarme aquí… es cómodo aquí"
"¡Quartz!"
"¿Por qué insistes en seguir llamándome?"
"¡Quartz, respóndeme!"
"No creo poder hacerlo aunque lo intente"
"¡Abre los ojos, por favor"!
"¿Abrirlos?, Ni siquiera sabía que los tenia cerrados"
"¡No me hagas esto, Quartz! ¡No le hagas esto a tu madre!"
"No quería hacerle daño a mis padres… pero esto es lo mejor para todos…"
"Si te vas… yo… no podría soportarlo…eres lo mejor que me ha pasado en la vida después de tu madre…"
"¿Acaso eres… mi padre?
"Juré que siempre los protegería a los dos…"
"Siento mucho haber sido tan débil… papá…"
"…siempre estuve dispuesto a hacer lo que sea por ustedes…"
"Ya no hay nada más que hacer por mí, solo déjame solo"
"…es algo que nunca dejare de hacer"
Quartz de pronto sintió una enorme presión sobre él como si algo estuviera jalándolo, no era capaz de saber que estaba provocando eso ni sabía cómo hacer que se detuviera
"¡Despierta, hijo!"
La presión se hacía cada vez más fuerte, no había nada de lo que se pudiera sostener para evitar ser arrastrado, al final terminó siendo absorbido.
"¡Despierta!"
Quartz abrió los ojos de golpe al sentir una gran cantidad de aire siendo expulsada de sus pulmones. Sus ojos fueron recobrando la visibilidad mientras comenzaba a toser con fuerza.
—¡Quartz! —escuchó una voz a su lado y sintió unos grandes brazos cubriéndolo, el conocía bien esa piel escamosa y purpura.
—¿Papá…? —preguntó Quartz habiendo recuperado un poco el aliento, levantó la mirada para lograr reconocer a su padre abrazándolo.
—¿Qué fue lo que te sucedió? —le preguntó Spike con una expresión de preocupación.
—Yo… no lo sé… —le respondió apartando la vista, seguramente estaría muy molesto con él si se enteraba de lo que había hecho.
—Este lugar es muy peligroso, será mejor volver con los demás —Spike miraba a su alrededor buscando cualquier señal de peligro.
—¡No quiero! —gritó Quartz apartándose bruscamente de él.
—¿Quartz?, ¿Qué sucede? —le preguntó sorprendido por su repentina actitud.
—Sera mejor que solo me mantenga alejado de todos, no quiero seguir siendo una molestia —le dijo Quartz.
—¿De qué estás hablando?
—¡De esto que soy, un monstruo! —gritó con todas sus fuerzas—. Algo que solo debería desaparecer.
—¡No vuelvas a decir algo como eso! —esta vez fue Spike quien gritó sorprendiendo a su hijo—. Sé muy bien que tu vida no ha sido fácil, pero eso no quiere decir que debas arrojarla de esa manera.
—Todos me meten, a donde quiera que vaya todos apartan la mirada de mí y se alejan. Les haría una favor si solo me voy y… —Quartz no pudo terminar de hablar debido a que recibió un fuerte golpe de su padre en el rostro y cayendo al suelo.
—No creas que has sido el único en pasar por eso —le dijo su padre ahora con una expresión molesta—. Cuando llegue a Ponyville junto con Twilight sufrí lo mismo que tú, los ponys no estaban acostumbrados a estar cerca de un dragón y mucho me evitaban.
—Pero todos en Ponyville te adoran… —le dijo Quartz colocándose de pie y cubriéndose la mejilla donde recibió el golpe.
—Eso es porque logré ganarme el aprecio de todos —Spike se colocó frente a él mirándolo fijamente—. Si siempre permites que aparten la mirada de ti y no haces nada al respecto siempre obtendrás el mismo resultado, tienes que esforzarte por ganarte ese aprecio que tanto buscas, hacerle ver a los demás que no eres el monstruo que ellos creen que eres.
—Ya lo he intentado un par de veces, pero nada funciona…
—¡Entonces esfuérzate más! —volvió a gritarle, Quartz por reflejo cerró los ojos creyendo que recibiría otro golpe, pero en vez de eso solo sintió una garra posarse sobre su cabeza, abrió los ojos para ver ahora a su padre sonriéndole—. Si te esfuerzas lo suficiente sé que lograras hacerlo, eres mi hijo, después de todo.
—¿De verdad crees que pueda hacerlo? —sus ojos parecieron brillar de esperanza, una que nunca antes había sentido tan fuerte dentro de él.
—Claro que si, también eres hijo de tu madre y eso te da muchos puntos extras —le dijo Spike con una sonrisa más grande.
—Yo… lo intentare… —dijo Quartz con voz temblorosa y una pequeña sonrisa, ahora podía sentir como si le hubiera concedido una nueva oportunidad en su vida.
"Es inaceptable"
Ambos escucharon una voces de entre los árboles, cuando miraron a su alrededor vieron aquellas versiones oscuras de los amigos de Quartz, enseguida Spike se puso en guardia protegiendo a su hijo.
—¿Qué es esto? —se preguntó Spike.
"Ya habías aceptado tu destino"
"Pero aun no es demasiado tarde para morir"
—Es mi miedo —admitió Quartz.
"Tienes que terminar el trabajo"
"Es la única manera en que todos vuelvan a ser felices"
"Un mundo en el que ya no existas"
—¡Apártense de mi hijo! —rugió Spike mirándolos con ira.
"No fuiste capaz de salvarlo"
Nuevos seres aparecieron también de entre los árboles, ahora se trataba del resto de sus amigas, todas ellas con las mismas expresiones que tenían las ilusiones de los amigos de Quartz.
"Dijiste que siempre lo protegerías, todo fue una mentira"
—Esto… esto no puede ser… —ahora la mirada de Spike se llenó de miedo.
—Papá, ¿ahora que sucede? —le preguntó su hijo.
—Al parecer… el bosque también ha empezado a usar mis miedos… —le respondió Spike ahora sintiendo que le temblaban las garras.
"Eres débil, no eres capaz de proteger a nadie"
—¿Siempre has temido el no poder protegerme? —volvió a preguntar el pequeño hibrido.
—Soy tu padre, se supone que siempre debo estar ahí para mantenerte a salvo, pero… —Spike recordó el estado en que había encontrado a su hijo, no quería pensar en que hubiera sido de él si no hubiese llegado a tiempo para despertarlo—… últimamente no he estado haciendo un muy bien mi trabajo…
—Ya has podido ver de lo que puedo ser capaz de hacer, ahora soy fuerte.
—Lo sé muy bien… pero igualmente no quita el hecho de que me preocupe por ti… —las ilusiones comenzaron a acercarse a ellos.
—No tienes que hacerlo —ahora fue Quartz quien fijo su mirada en él—. Solo lucha a mi lado, yo también me encargare de protegerte a ti.
—Ahora hablas como todo un adulto… ahora sí que me siento orgulloso de ti… —Spike esbozo una sonrisa.
"Ustedes deben morir aquí y ahora"
Las ilusiones se acercaban hacia ellos, sobre los dos había una fuerte sensación helada impedía que pudieran hacer cualquier movimiento.
—Tu madre debe estar muy preocupada por nosotros —dijo Spike de espaldas a su hijo.
—Seguramente nos regañara de nuevo cuando volvamos por haber tardado tanto —dijo Quartz, aun encarando sus miedos los dos llevaban una gran sonrisa.
—No es muy diferente de ir a la tienda a comprarle helado y distraernos un poco en los videojuegos —Spike pudo sentir como sus garras ya no le temblaban, una oleada de calor comenzó a crecer desde su interior.
—Y cuando llegamos a casa darnos cuenta de que el helado ya está derretido —Quartz también podía sentir como recuperaba la movilidad de todo su cuerpo.
—Comparado con nuestros miedos… —Spike abrió su boca desde donde podía verse las llamas desbordando.
—… a mama si hay que tenerle miedo —terminó de decir Quartz para hacer justo lo mismo que su padre.
En el momento en que las ilusiones se arrojaron sobre ellos, ambos liberaron grandes llamaradas desde sus bocas alcanzándolos a todos. Se mantuvieron así por un tiempo hasta que el último de ellos fue reducido a cenizas, todo el lugar alrededor de ellos también había sido consumido por sus llamas.
—Fue una muy buena llama, de verdad —le dijo Spike a su hijo sentándose en el suelo recuperando el aliento.
—Gracias, aprendí del mejor —dijo Quartz sentándose a su lado.
—No sé porque, pero ahora quisiera comer un poco de helado — dijo Spike riendo.
—Ya somos dos —Quartz se unió a él con las risas.
—Necesitamos la ayuda de todos, es demasiado poderoso —dijo Shiny escapando de los ataques de Omega.
La despiadada criatura les había hecho pasar todo un infierno, cada minuto que seguían luchando contra él se hacía cada vez más fuerte, era como si fuera capaz de convertir todo el daño que recibía en su propia fuerza. Incluso con sus poderes liberados al máximo y con la ayuda de sus Eidolones no podían encontrar una manera de detenerlo.
—Traten de crear una abertura para poder escapar —les dijo Applejack a todos mientras hacia todo lo posible por evitar los ataques de las espadas de Omega.
—Estoy preocupada por los demás, espero que nada malo les haya ocurrido —dijo Fluttershy preocupada, gracias a ella y sus escudos fue que pudieron aguantar tanto tiempo, además ahora era capaz de brindarles un pequeño aumento de velocidad.
—Es mejor preocuparse por la batalla que tienes justo delante de ti —le dijo Carbuncle a su lado, el hacia todo lo posible por crear escudos más resistentes sobre los Portadores, aunque Omega siempre terminaba destruyéndolos con solo unos pocos ataques
—Lo detendré por unos segundos, ustedes huyan —dijo Gilgamesh cargando contra Omega con sus espadas en alto, con una gran fuerza que había estado reuniendo pudo bloquear y contraatacar todos sus ataques por unos pocos momentos, con eso pudo conseguir toda su atención—. Ahora, aprovechen la oportunidad.
—Trata de no morir —le dijo Shiny, todos ellos se alejaron corriendo del lugar para buscar reunirse con sus amigos.
—Como si se lo fuera a dejar tan fácil —dijo Gilgamesh empuñando sus espadas con toda su fuerza y volviendo a cargar contra Omega.
—¿A dónde se habrán metido esos dos? —se preguntaba Rarity furiosa al ver que tanto Spike como Quartz habían desaparecido sin decirle nada—. Siempre hacen lo que quieren sin pensar en lo mucho que me hacen preocuparme.
Luego del ataque de los murciélagos todo había quedado nuevamente en silencio, ahora se encontraban buscando a Spike y Quartz quienes por alguna extraña razón se habían alejado de ellos.
—Es peligroso que estén por ahí solos —decía Luna—. Solo espero que si sus miedos están involucrados en esto hayan podido superarlos.
—Spike es fuerte, sé que jamás dejaría que algo malo le ocurriese a Quartz —dijo Rarity.
—Es bueno saber que tienes mucha fe en él —le dijo Celestia a la unicornio blanca con una pequeña sonrisa.
—Soy su esposa, se supone que siempre debo hacerlo, aun por muy infantil que pueda ser —una sonrisa también apareció en el rostro de Rarity, ella tampoco podía evitar lo feliz que la hacía su familia, podría tener muchos defectos pero siempre los amaría sin importa lo que pasara.
—Es bueno saber eso —escucharon una voz sobre ellos, cuando subieron la vista vieron a Spike llegar volando con ellos junto a Quartz.
—¡Spike! ¡Quartz! —gritó Rarity corriendo hacia ellos en cuanto tocaron tierra y enseguida les dió un gran abrazó, aunque también parecía que quisiera ahorcarlos— ¡No vuelvan a hacerme esto!, ¿Tienen alguna idea de lo preocupada que estaba por ustedes?
—Lo siento… es solo que yo… —le decía Spike pero Quartz comenzó a hablar también.
—Es mi culpa, mamá —le dijo Quartz a su madre—. Salí corriendo asustado por mis miedos y papa fue a ayudarme, fue gracias a él que logre superarlos.
—Si bueno, más o menos eso ocurrió —dijo Spike sin saber si esa escusa sería suficiente para salvarlos de la ira de Rarity, pero entonces ella volvió a abrazarlos solo que estaba con más cariño.
—Todo lo que me importa es que los dos están bien, solo con eso soy feliz —unas lágrimas de felicidad corrieron por su rostro.
—Sí que nos preocupaste, joven dragón —le dijo Luna a Spike acercándose a ellos.
—Lamento haberlos preocupado, pero tenía que ayudar a mi hijo —dijo Spike colocando abrazando a su familia.
—Lo entendemos, estamos felices de que se encuentran bien —dijo Celestia llegando con ellos junto con los demás.
—Todo este drama hará que me enferme, ¿por los menos podrían esperar a que salgamos de este bosque? —dijo Discord disgustado.
—Parece que alguien sigue molesto por no tener su magia —Rainbow seguía burlándose y volando a su alrededor.
—Creo que ahora es la segunda cosa que más me molesta en estos momentos —Discord la miro con ira pero la pegaso solo siguió burlándose de él.
—¡Atención todos! —escucharon otra voz haciendo eco entre los árboles, a los lejos vieron acercarse a Applejack junto con Fluttershy, Shiny, Candy y Speed, todos ellos parecían tener mucha prisa.
—¿Qué sucede? —les preguntó Luna al tiempo que llegaban con ellos.
—Eso —le respondió Applejack volteando hacia la dirección por la que habían llegado, justo detrás de ellos venían también sus Eidolones quienes luchaban por contener a un muy furioso Omega.
—No parece estar muy contento de vernos —comentó Pinkie escondida detrás de Rainbow.
—¿Cómo están ustedes por aquí? —preguntó Shiny.
—Aún no hemos conseguido vencer a todos los miedos —le respondió Celestia.
—Y no parece que esa cosa quiera darnos más tiempo —dijo Rainbow en guardia.
—Ya no tenemos más tiempo para seguir huyendo de él, tenemos que encontrar la forma de derrotarlo de una vez por todas —habló Luna decidida y adelantándose a los demás.
—¿Crees que tengamos en poder suficiente para hacerlo? —le preguntó Candy.
—No lo sabremos hasta intentarlo —le dijo la Princesa de la noche cargando su cuerno.
—Yo solo tengo que decir que este bosque le ha hecho pasar un muy mal rato a mi familia —decía Rarity junto a Spike y Quartz, en su rostro se veía una expresión parecida a la de Luna—. Siempre había tenido miedo de ver que algo los hiciera sufrir y yo no poder hacer nada para ayudarlos por no ser lo suficientemente fuerte, incluso durante nuestra batalla contra Tirek me encontraba muy aterrada —ella también se adelantó hasta llegar a un lado de la Princesa, su Elemento comenzó a brillar y el viento a su alrededor circulaba más rápidamente—. Pero ahora, él ha hecho sufrir mucho no solo a mi familia sino también a todos mis amigos.
—Parece estar muy decidida —le dijo Luna sonriendo.
—Ahora más que nunca, ya no tendré miedo —dijo Rarity.
El viento la cubrió por completo transformando su cuerpo en una forma casi intangible y apenas visible, a su lado se abrió un portal por el cual emergió Fenrir soltando un largo aullido, las hojas de los arboles ahora se agitaban con fuerza ante el regreso de uno más de los Portadores.
—Después de ese discurso tan cursi no puedo simplemente ignorar tu determinación —le dijo Rainbow apareciendo también a su lado.
—Supongo que yo tampoco puedo hacerlo, aun para lo dramático que fue —igualmente Applejack se colocó junto a ellas.
—Si nos lo permiten, también quisiéramos participar —Spike también llegó con ellas junto a Quartz quien igualmente se veía decidido.
—Solo si me prometen que tendrán cuidado —le dijo Rarity sonriendo.
—Muy bien, lo prometemos —le dijo su hijo con un suspiro.
Tanto Spike como Quartz hicieron brillar sus Elementos tomando sus formas de Trace, al lado de ellos emergieron Bahamut y Kirin. Todos los demás que eran capaces de pelear sr unieron a ellos encarando a la enorme bestia frente a ellos, sin esperar más tiempo se arrojaron al ataque.
Entre los Portadores y Eidolones rodearon a Omega y comenzaron a atacarlo. Desde todos los ángulos posibles tanto en tierra como en aire se aseguraban de usar sus más poderosos ataques.
Applejack lideraba el ataque desde tierra seguida de Candy y Rarity seguidas de varios Eidolones de cuerpo a cuerpo, las granjeras siendo las más fuertes entre ellos se aseguraban de golpear sus patas buscando sacarlo de balance, Rarity ayudaba creando cuchillas de viento para bloquear los ataques de Omega.
El resto de los Portadores junto a las Princesas atacaban desde la distancia utilizando sus habilidades más poderosas, con esa gran cantidad de ataques sobre Omega le estaban dificultando el poder contraatacar.
—Estamos logrando hacerlo retroceder —dijo Luna quien creaba lo que parecían ser estrellas con su magia las cuales explotaban al llegar a cierta distancia de Omega.
—Sin embargo, aún estamos lejos de poder derrotarlo —dijo Celestia usando su energía solar—. Necesitamos el poder de todos los Portadores para lograrlo.
—Quisiera poder ayudarlos —decía Twilight, ella y el resto de los que aún no habían podido recuperar su magia se mantuvieron alejados de la batalla, Cerbero se había quedado con ellos en caso de que fueran atacados de nuevo por otro de sus miedos.
Dawn quien ya se había despertado cuando Luna retiro el hechizo ahora se encontraba abrazando con fuerza a su madre, la joven unicornio había perdido por completo su capacidad para pelear al dejarse consumir por sus miedos.
—Esto es increíble, yo teniendo que quedarme al margen mientras ellos se llevan toda la gloria —se quejaba Discord colgado de unas ramas.
—No es nuestra culpa que también hayas sucumbido ante tus miedos, que gran Amo del Caos resultaste ser —le dijo Twilight ahora mostrándose molesta, en verdad el estado de su hija también le estaba afectando bastante a ella.
—Oh disculpa, ha hablado la ex estudiante favorita de Celestia —le decía Discord irritado—. Tal vez si no hubieras elegido un simple trabajo como alcaldesa y te hubieras enfocado mas en aprender magia tal vez tú y tu hija no estuvieran en esta situación tan lamentable.
—¡Quería contribuir en hacer grandes cosas para mis amigos y para los habitantes de Ponyville! —le gritó Twilight, luego bajo la mirada hacia su hija quien seguía entre sus cascos—. Más que todo por mi familia… pero no creí que las cosas terminarían de este modo…
—La vida siempre es cruel, no podemos simplemente esperar que todo sea como lo esperamos siempre, siempre habrán obstáculos —Discord apartó la mirada más calmado—. Incluso para mí ha sido dura…
—¡Oigan, no es momento para estar tristes! —dijo Pinkie Pie saltando de una lado a otro entre ellos—. Yo siempre he dicho que aunque estemos enfrentando al peor de los males siempre es bueno llevar una gran sonrisa.
—¿Cómo puedes incluso pensar eso? —le preguntó Twilight—. El futuro de nuestro mundo está pendiendo de un hilo, ¿Cómo podría siquiera pensar en llevar una sonrisa en un momento como este?
—Hay Twilight, tu siempre tan pensativa en todo —Pinkie reía ante la actitud de Pinkie—. No habló solo de llevar una sonrisa, sino de también estar feliz de que estás haciendo tu mejor esfuerzo. Es como dice Discord, la vida siempre tendrá muchos obstáculos, pero si estás dispuesto a dar todo tu esfuerzo en superarlos y llevando una gran sonrisa serás capaz de superarlos todos, aun por mas desesperante que sea el momento.
—Es lo más sabio que te escuchado decir en toda mi vida, mama —le dijo Dizzy impresionado de sus palabras.
—Ese es el punto de ser Pinkie Pie, siempre puedo darte una gran sorpresa —le dijo Pinkie revolviendo su melena dejando incluso más desaliñada que antes—. Es por eso que también estoy aquí para ti, feliz de ayudarte en todo lo que pueda para que puedas superar tus miedos.
—Pues… —decía Dizzy—… la verdad es que no le tengo miedo a nada en particular.
—¡¿Qué?! —gritó Pinkie sorprendida— ¡Es decir, aquí estas igual que nosotros sin poderes, se suponía que este bosque suprimía toda la magia usando nuestros miedos contra nosotros!
—La cuestión que hasta el momento aún no he podido liberar el poder de mi Elemento, eso es todo —le explicó Dizzy muy calmado.
—¡¿Y estas seguro de que en realidad si le tienes miedo a algo pero no lo sabes y esa es la razón por la que aún no liberas tu poder y por ende no puedes utilizar magia?!
—Sí, estoy seguro —le volvió a decir Dizzy completamente calmado.
—Vaya, eso sí que fue un gran alivio —dijo Pinkie limpiándose el sudor de la frente, unos instantes después su cuerpo se cubrió repentinamente de llamas creciéndole unas largas alas de fuego, sobre ella de entre el mismo fuego que desprendía apareció su Eidolon Phoenix.
—Pin… Pinkie… tu… —Twilight simplemente no podía entender lo que acababa de suceder ante ellos, Pinkie de la nada había recuperado sus poderes.
—Es curioso, mi único miedo era que Dizzy no pudiese encontrar la forma de superar su miedo —explicó Pinkie con una gran sonrisa—. Ahora que sé que en realidad él no tenía ningún miedo ya todo está mejor.
—Nunca podré entender la lógica de esta pony —dijo Discord en el mismo estado que Twilight.
A lo lejos siguieron escuchando las explosiones de la batalla que se estaba librando entre sus amigos y Omega, solo con la intensidad con la que la tierra se sacudía podían darse una idea de la magnitud de la misma.
—Tal vez deberías ir a ayudarlos —le dijo Dizzy a su madre.
—No quisiera tener que dejarlos solo, algo malo podría ocurrirles —explicó Pinkie.
—Podremos contar con Cerbero en ese caso —Dizzy observó a Cerbero quien se encontraba rascándose las orejas.
Justo en ese momento Discord pareció sentir una poderosa presencia sobre ellos, alarmado levantó la vista solo para ver como de la nada habían sido rodeados de nuevo por una horda de murciélagos. Sus cuerpos de nuevo sufrieron un enorme cambio ahora teniendo una apariencia similar al Eidolon Diablo, Dawn logró sentir su aterradora presencia y levantó la vista solo para romper en gritos de terror.
Desde el lugar de la batalla algunos lograron escuchar el eco del gritó de Dawn y enseguida todo voltearon alarmados hacia esa dirección.
—Esa fue Dawn —dijo Shiny ahora comenzando a volar en dirección hacia donde se encontraban sus amigos.
Pero antes de continuar una enorme barrera de energía oscura apareció ante ella cortándole el paso, la misma había cubierto toda la zona frente a ella sin poder darle ninguna visión de lo que ocurría adentro. Shiny intentó atravesarla pero enseguida fue repelida violentamente por ella.
—¿Qué está ocurriendo? —se preguntó ella— ¿De dónde ha salido esto?
Los que estaban en el interior de la barrera habían sido rodeados por las ilusiones de Diablo, cubriendo cualquier posible ruta que pudieran usar para escapar y mostrando sus enormes colmillos. Pinkie y Cerbero se colocaron frente a los demás ya que eran los únicos que podían luchar.
—El aire se está haciendo más oscuro —dijo Twilight mirando a su alrededor, aun con el hechizo de visión nocturna de Luna ahora el lugar parecía caer en una extraña oscuridad.
—Esto debe ser provocado por esos murciélagos, al parecer se han vuelto demasiado fuertes —dijo Discord.
—¡Ninguna oscuridad podrá opacar mi resplandor! —gritó Pinkie haciendo crecer más sus llamas iluminando el lugar donde se encontraban, los Diablo parecieron reaccionar de dolor ante eso.
—La luz sigue afectándoles, podemos usar eso como ventaja —dijo Twilight.
—No digas mas —Pinkie sonrió, cerro sus alas para luego volver a extenderlas con fuerza liberando ráfagas de fuego que se dispersaron por todas partes, los arboles cercanos comenzaron a incendiarse y los Diablo se alejaban adoloridos.
—Sera mejor que nos reunamos con los demás —propuso Twilight levantándose y ayudando a su hija a hacer lo mismo, Dawn mantenía los ojos cerrados con fuerza mientras balbuceaba palabras que Twilight no lograba entender.
—Yo los contendré, ustedes adelántense —les dijo Pinkie.
—No te arriesgues demasiado —le dijo su hijo.
—Estaré bien, recuerda con quien estás hablando —Pinkie agito sus alas y salió volando junto a Phoenix para confrontar a los Diablo.
—Andando —dijo Twilight, todos ellos salieron corriendo en la dirección donde recordaban habían ido sus amigos.
Entre Pinkie y Phoenix fueron creando incendios por todas partes, muchos Diablos terminaron siendo consumidos por las llamas y otros apenas escaparon, varios intentaron atacarlas pero ni siquiera lograban acercarse lo suficiente terminando siendo reducidos a cenizas. Así se mantuvo por un tiempo, mas murciélagos seguían apareciendo pero ellos los eliminaba en un instante.
—Esto es muy fácil —dijo Pinkie feliz.
—No es bueno confiarse en una batalla —le dijo Phoenix.
—Ya lo sé, pero igual sigue siendo muy fácil.
—Ya hemos creado suficiente tiempo, debemos retirarnos.
—¡Okie Dockie! —afirmó Pinkie, con el fuego que habían provocado en esa parte del bosque mantendrían a los Diablos alejados de ellos por un tiempo, volvieron a agitar sus alas para salir volando en la dirección que habían tomado los demás.
Twilight quien se encontraba guiando al grupo que logró escapar podía escuchar las explosiones de la batalla que se estaba realizando contra Omega, ella tenía la esperanza de que Pinkie los alcanzara en cualquier momento, pero por los momentos su única preocupación era ponerlos a todos a salvo.
Mientras seguía corriendo se detuvo de golpe al sentir que había chocado contra algo invisible el cual le había provocado una fuerte descarga de energía.
—¿Qué fue eso? —se preguntó la unicornio mirando hacia donde hace unos momentos recibió esa descarga.
—Al parecer algo o alguien ha creado una barrera —dijo Discord tomando una roca con sus garras y arrojándola en aquella dirección, la roca recibió la misma descarga que había recibido Twilight siendo reducida a polvo.
—Ese Omega debió crearla para atrapar a nuestros amigos y no pudieran escapar —dijo Twilight.
—Lamento decirte esto pero —le decía Discord mirando a su alrededor, el aire que los rodeaba comenzaba a hacerse cada vez más oscuro—, creo que somos nosotros los que fuimos atrapados —miró hacia atrás hacia el camino por el que habían llegado con un mal presentimiento.
—Se acerca… él se acerca —decía Dawn temblando—… y viene por mi…
Algunas risas macabras se escucharon sobre ellos, cuando levantaron la vista vieron a otro grupos de Diablo rodeándoles sobre las ramas de los árboles, Cerbero se adelantó rugiendo con fuerza preparado para luchar.
—Temo que tal vez sean demasiados para ti —dijo Discord con miedo.
Algunos de los Diablo descendieron volando para atacarlos, Cerbero saltó contra ellos pero en un solo instante le acertaron un rápido zarpazo provocándole una profunda herida en un costado haciendo que cayera al suelo y gimiendo de dolor.
—¡Cerbero! —gritó Twilight preocupada por él.
Sin nadie más que pudiera enfrentarse a los Diablos estos siguieron avanzando llegando muy cerca de ellos, tan solo a unos poco metros.
—No querrán comerme, deben saber que no tengo muy buen sabor —dijo Discord.
"Venimos por ti"
Dawn los observaba aterrorizada, las imágenes de lo que ocurrió en Canterlot seguían pasando por su mente y no dejaba de escuchar la risa de Diablo haciendo eco en su cabeza.
Uno de ellos se hizo camino hacia ellos levantando sus garras y yendo directamente hacia donde se encontraba Dawn, ahora siendo influenciados por el miedo de Dawn ninguno podía moverse.
"Danos toda tu energía"
Sus garras llegaron a solo centímetros del rostro de Dawn, ella podía sentir como su energía de nuevo estaba siendo drenada por el murciélago, Twilight veía todo eso aun paralizada del miedo y enojada consigo misma por no poder hacer nada para ayudar a su hija, unas lágrimas comenzaron a caer por su rostro.
—¡Aléjate de ella! —gritó Dizzy colocándose entre Dawn y Diablo mirándolo con ira— ¡No permitiré que le hagas daño!
—¿Dizzy? —se preguntó Twilight con voz temblorosa— ¿Cómo… puedes moverte…?
—No lo sé —le respondió Dizzy sin despegar la vista de Diablo, el murciélago de pronto pareció aterrado ante él—. Simplemente puedo moverme, tal vez sea por el hecho de que no tengo ningún miedo que el bosque pueda usar en mi contra.
—Es increíble que un niño como tú no tengo ningún miedo —le dijo Discord, él se sorprendió al ver como ahora los Diablo mantenían cierta distancia de ellos.
—No le digan a mi mamá, pero la verdad es que si solía tener un miedo —decía Dizzy—. Aunque era algo tonto, temía quedarme sin herramientas con las cuales poder seguir fabricando cosas, pero lo superé al poco tiempo después de fabricar mis propias herramientas con palos y rocas —sonrió.
—Si te soy sincero, me esperaría algo así eso viniendo del hijo de Pinkie Pie —dijo Discord riendo un poco.
—Y ahora que mis amigos están en problemas hare que ellas nos salven a todos —el Elemento de Dizzy comenzó a brillar con intensidad.
El cuerpo de Dizzy creció y ahora sobre todo su cuerpo fue apareciendo una especie de armadura de color roja hecha de un metal brillante al igual que el invencible. En la base de cada uno de sus cascos aparecieron propulsores, la única parte que quedo descubierta fue su cabeza, sobre sus ojos aparecieron unos extraños visores con forma de engranajes.
"Te he elegido como mi maestro, no me decepciones"
Desde la tierra aparecieron un gran número de brazos con una cubierta de metal de color roja, después desde el suelo apareció un enorme ser humanoide de color verde de cuatro brazos, este llevaba en casi todo su cuerpo una armadura de color roja. Alrededor de él flotaban cuatro anillos de color rojo, dos a ambos lado de sus brazos y dos en su espalda, desde cada uno de ellos aparecieron un gran número de brazos apuntando en todas direcciones.
"Soy Hecatoncheir"
—Divirtámonos un poco —dijo Dizzy sonriendo mientras se elevaba con los propulsores de sus cascos.
Tres brazos robóticos aparecieron desde su espalda, cada uno de ellos liberó una pequeña porción de energía las cuales comenzaron a moldear y a darle forma, al final salieron tres pequeñas torretas con forma de helicópteros, en seguida estas abrieron fuego contra los Diablos con una rápido cadencia de disparos.
Cada bala que impactaba contra ello causaba una pequeña explosión de luz que al mismo tiempo causaba quemaduras en sus cuerpos, en poco tiempo un gran número de ellos fueron eliminados por completo.
—¡Nunca me había divertido tanto en mi vida! —gritó Dizzy mientras seguía creando más torretas.
No muy lejos de él se encontraba Hecatoncheir, el Eidolon usaba su gran arsenal de brazos para realizar poderosos ataques cuerpo a cuerpo, resultó ser muy rápido en cada uno de sus movimientos. Sus brazos también emitían grandes descargas de energía haciendo sus ataques más efectivos.
—Empiezo a sentir un poco de pena por esos murciélagos —dijo Discord observando en gran alboroto que había creado Dizzy.
Dizzy cada vez creaba armas más grandes, pasó a crear torretas más grandes e incluso algunas pequeñas réplicas de él mismo que disparaban misiles desde sus cascos delanteros.
—¡El único límite es la imaginación! —gritaba Dizzy completamente emocionado por su nuevo poder.
—¡DIZZY! —un gritó hizo eco en todo el bosque, todas las máquinas de Dizzy se detuvieron de repente al sentir un gran escalofrió, desde la distancia vieron llegar rápidamente una enorme bola de fuego la cual se dirigió directamente hacia Dizzy y luego se detuvo justo frente a él, se trataba de Pinkie Pie— ¡Detente en este mismo instante, jovencito!
—Pero mamá, me estoy divirtiendo mucho —le replicó Dizzy.
—¿Qué hemos discutido sobre perder el control? —le preguntó Pinkie con los cascos cruzados.
—No hacerlo si no es una fiesta, lo sé muy bien, lo siento —le respondió bajando la mirada.
—Así me gusta —le dijo Pinkie sonriendo y colocando sus cascos sobre los hombros de su hijo, en ese momento notaron como más grupos de Diablos seguían llegando—. Ahora que ya te tranquilizaste, será mejor terminar con esto, ¿qué opinas?
—Que nunca antes había estado tan de acuerdo contigo —asintió Dizzy.
Ambos observaron a los murciélagos que aún quedaban y concentraron toda su energía en un solo ataque para eliminarlos a todos de una vez. Phoenix quien recién había llegado se fundió con el cuerpo de Pinkie haciendo sus llamas más grandes dándole una apariencia más amenazante. Dizzy se subió sobre Hecatoncheir y luego el Eidolon comenzó a cambiar de forma, sus piernas se agacharon y todos los brazos que salían de los cuatros anillo se juntaron formando enorme cañones movilizándose quedando dos apuntando hacia adelante y dos hacia atrás, ahora su forma era la de una gigantesca torreta.
Pinkie inicio creando un enorme tornado de fuego a su alrededor envolviendo a un gran número de Diablos reduciéndolos a cenizas. Dizzy hacia que Hecatoncheir disparase ráfagas de balas y misiles en todas direcciones, era todo un arsenal viviente.
Por último, Pinkie libero todas sus llamas esparciéndolas por toda la zona y Dizzy hizo que Hecatoncheir hiciera girar todos los cañones concentrando una gran cantidad de energía y luego impactándola contra el suelo, el resultado fue una gran explosión que se expandió casi tanto como las llamas de Pinkie. En solo unos instantes todos los Diablos fueron eliminados por completo incluyendo todos los arboles de esa parte del bosque dejando una gran área despajada.
—¡Eso fue tan genial! —gritaron Pinkie y Dizzy al mismo tiempo.
—¡Estoy tan feliz de que hayas despertado tu poder, eres muy fuerte! —lo felicito Pinkie abrazándolo con fuerza.
—Aunque no tan fuerte como tú, mama —Dizzy le devolvió el abrazo.
—Oh basta, me harás sonrojar —Pinkie se sintió apenada.
—No sé si deba preocuparme a futuro por este destructivo poder el de ustedes dos —Discord se acercó a ellos.
—Es solo de vez en cuando, aunque sería muy divertido usar esas invenciones de Dizzy en una fiesta, ya se me están ocurriendo algunas ideas —decía Pinkie haciendo volar su imaginación.
—¡Chicos, vengan pronto! —los gritó Twilight a cierta distancia, ella se encontraba a un lado de un muy lastimado Cerbero, el enorme zarpazos que había recibido le causó una herida muy profunda y sangraba a montones, enseguida se acercaron a ellos—. Sin mi magia no soy capaz de curarlo.
—Déjamelo a mí —dijo Pinkie haciendo aparecer a Phoenix Cerbero, una pequeñas llamas cayeron sobre su cuerpo y directamente sobre su herida, estas brillaron con un rojo intenso y en pocos segundo cicatrizó por completo—. Pude cerrar su herida, pero ha perdido mucha sangre, habrá que esperar a que se recupere.
Cerbero comenzó a respirar con menos dificultad con su herida cerrada y además ya no sentida tanto dolor, una de sus cabezas se acercó a Pinkie y le lamio el rostro en agradecimiento.
—No hay de que dulce cachorrito —dijo Pinkie acariciándolo.
—Que gran alivio —dijo Twilight aliviada, a su lado se mantenía Dawn muy apegada a ella con la mirada decaída.
—Esa barrera aun no desaparecer —dijo Discord señalando al mismo lugar donde Twilight había chocado contra ella, ahora se había hecho más densa y más oscura, de igual manera lo hacia el aire que los rodeaba—. Esto todavía está lejos de terminar, esas cosas seguirán atacándonos hasta que su miedo haya desaparecido —ahora miró fijamente a Dawn.
—Es muy difícil para ella, no la molestes —le dijo Twilight protegiendo a su hija.
—También es difícil para los demás que siguen luchando contra Omega, ella en algún momento se verá obligada a enfrentar su miedo —Discord alejó la mirada.
—Yo sé que ella puede hacerlo —dijo Twilight bajando la mirada hacia su hija—. Dawn es fuerte, sé que será capaz de superar sus miedos.
—Mamá… yo… —decía Dawn todavía sin levantar la vista.
Pero sin dejarle oportunidad de decir algo más, un Diablo apareció de la nada y volando a gran velocidad. Sin que nadie pudiera hacer algo para evitarlo tomó a Twilight y a Dawn y se las llevó.
—¡Twilight! —gritó Pinkie.
—¡Dawn! —gritó Dizzy comenzando a elevarse con sus propulsores para seguirlas, pero enseguida llegaron más grupos de Diablos para atacarlos.
—¡Ten cuidado! —Pinkie llegó con Dizzy apartando a los Diablos con sus llamas, Discord cargo a Cerbero y corrió hasta quedar entre ellos dos.
—Ahora esto se puso mucho peor —dijo Discord.
Twilight y Dawn gritaban de miedo mientras seguían siendo llevadas por ese Diablo, sus filosas garras les habían provocado cortes en sus cuerpos. Un tiempo después este las dejo caer violentamente en el suelo en medio de un círculo de enormes piedras, en ese lugar más Diablos estaban presentes y las miraban con una sed de sangre.
—¡Aléjense! —les gritó Twilight abrazando con fuerza a Dawn— ¡No permitiré que pongas sus horribles garras sobre ella!
—En tu estado actual no creo que puedas impedirlo —una siniestra voz se escuchó detrás de ella, cuando volteó pudo ver a un Diablo mucho más grande que los demás observándola con sus profundos ojos rojos—. Pero te condecoré la oportunidad de salvarte, solo tienes que entregármela —extendió una de sus garras hacia ella esperando su respuesta.
—¡Jamás! —le gritó Twilight— ¡Tendrás que pasar sobre mi primero! —ella se levantó y lo encaró.
—Qué mala decisión —con la garra que le había extendido la golpeó con fuerza apartándola hacia un lado—. Sin tu magia no eres capaz de hacer nada, ahora mismo no eres muy diferente a un terrestre —ahora centro su vista en Dawn y comenzó a caminar hacia ella—. Ahora solo tomaré lo que me pertenece.
Con fuerza sujetó a Dawn del cuello y la levantó de manera que todos los demás Diablo pudieran verla, Twilight quería levantarse para ir a ayudarla pero uno de los Diablo la piso en la espalda de manera que no pudiera moverse.
—¡Dawn! —gritó Twilight desesperada.
—Nada de lo que intentes podrá salvarla —decía Diablo sin despegar la vista de Dawn—. Todos sus amigos están ocupados luchando por sus vidas y ella no tiene el valor de enfrentarme.
—¡Suéltala en este instante, monstruo! —siguió gritándole Twilight.
—Un monstruo que tu propia hija creo por ser tan débil —Diablo acercó a Dawn mas a su rostro—. Pero deberías estar feliz, una vez que termine con ella, no habrá más razón para que estemos aquí, simplemente desapareceremos.
Diablo abrió la boca y acercó sus colmillos a Dawn, poco a poco comenzó a absorber la energía de su cuerpo, la joven unicornio no hacía nada más que solo estar paralizada ante el intenso miedo que sentía. Todo se volvió oscuro para ella.
"Yo te elegí porque sabía que eras la indicada"
Dawn sintió de repente como si se encontrara flotando en la nada, ya no sentía la presión de las garras de Diablo en su cuello y todo a su alrededor estaba muy silencioso, lo único que ahora podía sentir era un terrible escalofrió.
"Tienes el poder para superar esto"
Dawn abrió los ojos solo para ver más oscuridad rodeándola, se sentía completamente mareada y sin fuerzas.
—¿Qué es este lugar? —se preguntó ella.
"El interior de tu mente"
Una intensa luz carmesí apareció frente a ella de la cual salió Diablo, el mismo Eidolon que había sido responsable de haberle creado su tan aterrador miedo y quien ella creía que hace solo unos momentos estaba a punto de tomar su vida. Como algo acostumbrado para ella comenzó a gritar.
—No deberías ceder ante el miedo, no alguien como tú —le dijo Diablo cruzado de brazos.
—¡Aléjate de mí! —gritó Dawn agitando sus cascos intentando alejarse de él.
—Es lamentable el estado al que has caído.
—¡Es culpa tuya! —ahora de repente volteó a mirarlo llena de ira, incluso ella se sorprendió ante la manera en que respondió.
—Me disculpo por eso, es una vieja costumbre que tengo —le dijo Diablo con una actitud muy calmada, eso la dejó incluso más sorprendida que antes.
—¿Te estas… disculpando? —se preguntó Dawn confundida.
—Permíteme presentarme de nuevo, mi nombre es Diablo, el Emisario de los Antiguos —Diablo hizo una reverencia ante ella.
—¿Has dicho de los Antiguos?
—Así es —Diablo se levantó y se aceró un poco a elle aunque no lo suficiente para causarle más miedo—. Soy uno de los Eidolones más antiguos que existe, luché junto de los Antiguos durante la primera guerra contra Scelus. En aquel entonces tenía el importante deber infiltrarme entre el ejército de Scelus y destruirlo desde adentro, tengo la habilidad de esconder mi presencia en casi cualquier entorno.
—Yo sé lo que realmente eres, un despiadado asesino —lo acuso Dawn intentando seguir alejándose de él, pero Diablo volvió a aparecerse frente a ella.
—La guerra nos cambia a todos y más su tuviste un papel tan duro como el mío, uno que solo le fue concedida a la criatura en la que todos menos confiaban, no les importaba si yo moría en el intento —Diablo seguía estando calmado mientras explicaba—. Tal vez no creas esto, pero yo desde un principio no me gustaba lastimar a otros. Yo vivía apartado de todo y de todos, me gustaba estar solo y había aceptado eso para el resto de mi vida, fue entonces que los Antiguos llegaron a mi pidiendo mi ayuda, conocían muy bien mi habilidad y querían usarla para ganar la guerra.
—Supongo que ahí también entre el poder robarle la fuerza vital a los demás —Dawn volvió a retarlo, ya a esas alturas le importaba muy poco lo que pudiese ocurrirle, estaba de frente ante la criatura a la que más tenia sin ninguna forma de defenderse.
—Lo había usado solo con pequeñas criaturas, lo suficiente para poder mantenerme vivo, pero durante la guerra ese poder me hizo perder el control muchas veces—Diablo suspiro como si estuviera recordando algo desagradable— ¿Cómo te sentirías si durante mucho tiempo estuviste manteniendo tu poder bajo control para no lastimar a otros y de repente te encuentras en medio de un campo de batalla luchando para sobrevivir?
—Yo… no… —Dawn se quedó sin habla ante la repentina pregunta.
—Fue demasiada la tentación, toda esa energía rodeándome, cuando recuperaba mis sentidos ya tenía una montaña de cadáveres ante mí —admitió, el terror volvió al rostro de Dawn.
—Es justo lo que casi ocurrió en Canterlot… —Dawn comenzó a llorar—. Casi matas a todos esos ponys, mis amigos, mis padres… no sé cómo hubiera podido vivir si no te hubiera detenido a tiempo…
—Luego de que Scelus fuera sellado y la guerra término con el sacrificio de los Antiguos, regresé a mi propio exilio sin ningún otro propósito —el tono de Diablo cambio a uno más triste—. Durante los siguientes milenios seguí estando solo, incluso deje de consumir la energía de otros para alimentarme, cada vez que lo intentaba los horrores de aquella guerra volvían a mí.
—Me dijiste que querías ayudarme, que los salvarías a todos y… me mentiste… —le decía Dawn— ¡Casi me hiciste cometer el peor error de mi vida!
—Yo…lo lamento —Diablo agachó la cabeza.
—¿Lo lamentas? ¡¿Tú lo lamentas?! —de repente perdió el control y ahora solo tenía deseos de acabar con sus existencia— ¡Tu sola existencia me ha estado atormentando desde que llegamos a este bosque!
—El bosque le da vida a los miedos, tu sola te has estado atormentando con la imagen que tienes de mí.
—¡Es porque eso es lo que eres, un monstruo!
—¡Yo te elegí para no tener que serlo nunca más! —ahora fue Diablo quien grito haciendo su voz eco en todo ese lugar—. Pude sentirlo desde mi exilio en Edén, pude sentir una poderosa fuerza pidiendo mi ayuda, una que podría guiar mi camino y a controlar mi sed, una fuerza que podría usar mi poder para de verdad ayudar a otros.
—Pero no fue así como ocurrió…
—Fue por mi apariencia —dijo Diablo mirando sus garras—. Al verme solo sentiste miedo de mí, tanto que la invocación no se hizo por completo y fue entonces que perdí el control.
—¿Dices que todo eso ocurrió por mi culpa? ¿Todo por tenerte miedo? —ahora solo se odiaba a si misma por ser siempre tan débil, ni siquiera pudo hacer bien la invocación de su Eidolon.
—Es mi maldición, siempre he sido una criatura de las sombras, es normal que los demás me teman y no confíen en mí.
—Pero aquí estas, ¿cierto? Hablando conmigo tan tranquilamente, tal vez si nos hubieras encontrado así la primera vez quizás las cosas habrían sido distintas, pero en ese entonces estaba tan desesperada y con miedo de que algo horrible le pasara a los demás —Dawn lo miró fijamente a los ojos, esos ojos que la atemorizaron por un tiempo ahora no le parecían tan horribles.
—Como te dije en aquel momento antes de irme, siempre estaré ahí para obedecer tus órdenes, solo tú tienes la capacidad de guiar mi camino y mantener mi poder bajo control —ahora Diablo sorpresivamente se arrodillo ante ella—. Si quieres que sea una bestia despiadada lo seré, pero si quieres que te ayude a proteger a tus amigos, con mucho gusto lo haré.
—¿Qué tengo tanto de especial para ti?
—Tienes un gran potencial que aún no has despertado, incluso uno más allá de poder del Trance.
—¿Qué puedo hacer ahora para superar mi miedo y poder ayudarlos a todos? —era la ultimo respuesta que quería saber antes de tomar una decisión.
—Estoy aquí, tu mayor miedo inclinado ante ti esperando tus órdenes, todo lo que quieras hacer será posible si en verdad lo deseas.
—Lo que yo quiero es… pelear —al final tomó su decisión completamente determinada—, pelear junto a todos los demás sin ya no tener más miedo y salvar a nuestro mundo.
—Con gusto te ayudare a cumplir tus deseos —le dijo Diablo.
Todo el lugar comenzó a iluminarse con una luz blanca que resultó ser muy cálida para Dawn, ahora sentía una nueva fuerza como ninguna otra recorrer todo su cuerpo.
"Ya es hora de despertar"
Dawn abrió los ojos para regresar a ese lugar donde había sido traída junto a su madre, de nuevo se encontraba atrapada entre las filosas garras de aquella ilusión de Diablo creada por su mente, al verlo enseguida sintió ira.
—Apártate de mí —le dijo Dawn en un tono frió y sin ningún rastro de miedo.
Como si esas palabras le bebiesen causado un intenso dolor el Diablo la soltó rápidamente y se apartó de ella ahora el atemorizado.
—No puedo creer lo tonta que he sido —decía Dawn mientras se levantaba del suelo, en la distancia su madre la observaba sin poder creer ese cambio tan rápido en ella, todo su miedo pareció haber desaparecido en solo unos segundos—. Perdóname por haber preocupado, mamá —la observó con una expresión tranquila en su rostro—. Ya no tengo más miedo.
El Elemento de Dawn brillo liberando un fuerte resplandor amarillo. Ella se cubrió de una energía oscura que poco a poco la hizo crecer, sobre ella aprecio una armadura ligera de color negro y rojo con un aspecto gótico, dos grandes alas de murciélago aparecieron sobre su espalda y su cabello ahora parecía estar hecho de sombras. Una esfera negra apareció sobre ella de la cual emergió el verdadero Diablo.
"Estoy listo para luchar junto a usted, mi maestra"
Con una mirada sin expresiones Dawn comenzó a observar las posiciones de todas las ilusiones de Diablo, sus ojos fueron cambiando a un color rojizo y su armadura emitía unas extrañas vibraciones. Antes de que cualquiera de los Diablo hiciera algún movimiento una inmensa fuerza invisible hizo que todos ellos se estrellaran contra el suelo violentamente, Dawn había aumentado la gravedad sobre ellos al menos unas cien veces.
—Dawn… ¿tú… estás haciendo esto? —se preguntó su madre quien se liberó de aquel Diablo cuando este fue arrastrado por el poder de Dawn, rápidamente se alejó de él para ir con su hija—. Hija —le dijo Twilight llegando a su lado.
—Ya no tienes nada que temer, mama —le dijo Dawn ahora con una expresión tranquila.
—Ese Eidolon —dijo Twilight mirando a Diablo quien se mantenían volando sobre su hija, después de lo que ocurrió en Canterlot ella no le tenía nada de confianza.
—No te preocupes por él, ya todo está bien ahora —le dijo su hija sonriéndole, era impresionante como podía mantener toda esa presión gravitatoria sobre los Diablos y verse tan relajada al mismo tiempo.
—Se acercan más de ellos —dijo Diablo extendiendo sus garras.
Desde las alturas, una gran horda de cientos de Diablos comenzó a descender rápidamente hacia ellos, debieron haberse reunido todas las ilusiones creadas a partir de los miedos de Dawn para atacarlos.
—Deberían haber desaparecido si lograste vencer tu miedo —dijo Twilight.
—Debido a la gran cantidad de miedo que acumulo Dawn ellos obtuvieron un gran poder, solo se irán si acabamos con todos ellos —dijo Diablo.
—Nadie más tendrá que lidiar con las consecuencias de mi debilidad, yo misma me encargare de todos ellos —dijo Dawn extendiendo sus nuevas alas de murciélago.
Ella se elevó y se dirigió a enfrentar a las ilusiones junto a su Eidolon. Diablo desde sus garras creaba pequeñas esferas negras que arrojaba en todas direcciones, las mismas resultaron ser agujeros negros que comenzaron a absorber a sus enemigos. Dawn seguía ejerciendo su fuerza gravitacional sobre ellos haciendo que muchos se impactaran contra el suelo a la vez. Ella era ahora como una sombra, con una gran agilidad se movía entre ellos sin recibir ningún daño.
Pero una de las habilidades más efectiva que utilizaban ambos era la absorción de energía, la utilizaban a una menor intensidad de manera que se encargaban de absorber lo suficiente para dejarlos debilidades y fuesen más fáciles de derrotar.
—Mis expectativas sobre ti fueron las correctas —le dijo Diablo a Dawn.
—Terminemos con esto de una vez por todas —dijo Dawn reuniendo un gran cantidad de energía.
Diablo descendió rápidamente hasta llegar muy cerca del suelo, desde sus garras un líquido oscuro comenzó a derramarse esparciéndose por todo el lugar, todo fue consumido por la oscuridad como si el suelo hubiese desaparecido, solo una pequeña sección se mantuvo intacta justo donde se encontraba Twilight.
"Gravija"
Dawn desde el aire desprendió grandes ondas de energía que alcanzaron a todas las ilusiones que tenía a su alrededor, con una fuerza aún más poderosa que antes todos fueron arrastrados hacia abajo siendo llevadas a la nada a través del enorme portal que Diablo había abierto.
Luego de que todos fueran absorbidos la oscuridad desapareció dando fin a esa horrible pesadilla, la barrera que habían creado para encerrarlos también desapareció.
Dawn regresó al suelo para luego volver a su forma normal, por un momento se tambaleo debido a la gran energía que utilizo y casi cayo hacia un lado, pero Diablo estuvo ahí para sostenerla.
—Gracias —le dijo Dawn ahora con una alegre sonrisa en su rostro después de tanto tiempo.
—¡Dawn! —ella levantó la vista al ver a su madre correr hacia ella y luego darle un gran abrazo—. Me alegra tanto de que estés bien, no sabes lo preocupada que había estado por ti —varias lagrimas caían de sus ojos pero estos eran de felicidad por haber recuperado a su hija.
—Lamento mucho haberlos preocupado a todos —le dijo Dawn correspondiendo el abrazo.
—No te preocupes por eso, ya todo ha terminado —le decía su madre acariciando su melena—. Sabía que podrías lograrlo, nunca dude de ti.
—¡Oigan! —desde el aire llegando volando Pinkie y Dizzy y más atrás de ellos venían corriendo Cerbero y Discord, todos ellos parecían haber pasado un mal rato luchando contra las ilusiones, se veían agotados— ¡De repente esas horribles cosas desaparecieron y no pude evitar pensar lo peor, estoy tan feliz de que se encuentren bien!
—¡Dawn! —Dizzy gritó señalando a Diablo quien seguía a su lado.
—Ya no hay nada que temer, ya todo está arreglado entre nosotros —le dijo Dawn volteando hacia donde estaba Diablo dedicándole una sonrisa, este al parecer apenado se volteó cruzado de brazos.
—¿Estas segura de eso? —decía Dizzy acercándose a Diablo y mirándolo fijamente para comprobar si era verdad, el Eidolon solo seguía apartando la vista de él.
Varias explosiones comenzaron a escucharse en la distancia, ahora que la barrera se había ido podían estar conscientes de la dura batalla que estaban librando sus amigos, debían ir a ayudarlos.
—Todavía siguen luchando contra Omega —dijo Twilight mirando todo el humo provocado por las explosiones que habían por todas partes—. Si la batalla se ha extendido tanto entonces es mucho más poderoso de lo que creímos.
—Hay que ir a ayudarlos, debemos luchar todos juntos —le dijo Dawn colocándose a su lado, la nueva expresión en su rostro la daba a Twilight una gran tranquilidad.
—Has recuperado tu brillo, ya no hay nada de lo que yo tampoco deba tener miedo —dijo Twilight sonriendo, su Elemento comenzó a brillar y luego ella se cubrió de relámpagos, sobre ella apareció su túnica hecha de electricidad al igual que su báculo y sobre ella también apareció Ramuh.
—Mama, ¿acaso tu…?
—Temía que nunca pudieras volver a sonreír, no soportaba la idea de que nunca pudieras recuperarte debido a tus miedos —le decía su madre sonriéndole—, pero ya todo está bien ahora.
—Me disculpo también con usted por los problemas que le he causado, no fue mi intención —le dijo Diablo a Twilight a un lado de su hija.
—Si mi hija ha aceptado tu disculpa entonces yo también lo haré —Twilight hizo levitar su báculo y comenzó a cargarlo con electricidad, le alegraba también haber recuperado sus poderes—. Nuestros amigos siguen esperando por nosotros.
Todos quienes se encontraban luchando contra Omega se encontraban muy lastimados. Aparte de tener una increíble defensa ante cualquier tipo de ataques, también tenían una fuerza devastadora, ni siquiera intentar sellarlo utilizando el poder de las Princesas funcionaba contra él. Incluso el poder de los Eidolones no era suficiente, cada ataque que realizaban o era contrarrestado con facilidad o no le hacía ningún efecto.
—Tenemos que retroceder —dijo Luna con su cuerpo lastimado ayudando a su hermana a levantarse quien al parecer se había desmayado—. Debemos recuperar nuestras fuerzas y pensar en un nuevo plan para derrotarlo.
—Dudo mucho que nos permita hacer eso —dijo Rainbow Dash desde el aire arrojándole a Omega enormes pues de hielo desde sus alas, pero estas simplemente se rompían inmediatamente luego de impactar contra su cuerpo.
—No creo que podamos resistir por mucho más tiempo —Applejack estaba ayudando a su hija y a Rarity a escapas de los ataques de espada de Omega.
Omega estaba sosteniendo un duelo de espadas contra Gilgamesh y Odín al mismo tiempo, ambos Eidolones demostraban un gran dominio de la espada, pero sus ataques seguían sin causarle daño alguno a su cuerpo aun con la legendaria espada de Odín.
Ambos Eidolones tomaron su distancia de Omega mientras pensaban cuidadosamente sus siguientes movimientos, en el momento en que la bestia estaba por atacarlos algo cayó sobre él liberando una enorme cortina de humo.
—Han llegado los refuerzos —dijo Dizzy llegando volando junto a su madre mientras creaba otras variaciones de bombas con sus brazos mecánicos y las arrojaba hacia Omega causando algunas explosiones.
—¿Dizzy? ¿Eres tú? —le preguntó Speed acercándose a él.
—Ahora estás hablando con Dizzy versión 2.0 —dijo el terrestre con orgullo mientras hacía brillar su armadura.
—No sé porque, pero esa armadura se me hace un poco familiar —dijo Speed tratando de recordar donde la había visto antes—. Creo que fue en alguna película que vi.
—Olvidémonos de los detalles, tenemos trabajo que hacer —Dizzy siguió ahora a crear pequeñas réplicas de el con ametralladoras laser las cuales comenzaron a atacar a Omega.
El Arma seguía avanzando sin tomarle importancia a sus ataques, Pinkie también se había unido a la batalla arrojándoles ondas de fuego pero de igual manera no eran efectivas.
—Soy la creación perfecta de Scelus, ya deberían entender que nada de lo que intenten podrán detenerme —dijo Omega, en uno de sus garras creo una larga lanza con una punta en espiral y la arrojo con fuerza hacia donde se encontraban las Princesas heridas.
Luna cerró los ojos esperando lo peor y por impulso abrazo a su hermana buscando protegerla, pero el ataque había estado dispuesta a tomar nunca llego, solo escuchó como si algo muy pesado hubiese caído frente a ellas.
—Menos mal llegamos a tiempo, la señora Pinkie y Dizzy son muy rápidos —todos se sorprendieron al escuchar de nuevo esa voz, Dawn llegó volando en su forma de murciélago junto a su madre.
—¿Dawn? —se preguntó Luna abriendo los ojos y viendo a la joven unicornio en su nueva forma y justo un poco más delante de ella la lanza de Omega clavada en el suelo— ¿Qué sucedió?
—Solo incremente un poco la gravedad sobre la lanza —le respondió Dawn.
—Puedo ver que fuiste capaz de superar tus miedos —le dijo Celestia pareciendo recuperar la consciencia.
—Me tomó algo de tiempo pero pude hacerlo —Diablo apareció a su lado a través de un portal oscuro sorprendiendo incluso más a los presentes—. También hice un nuevo amigo —esas palabras hicieron aparecer una pequeña sonrisa en el rostro de Celestia.
—Todo salió bien al final —dijo Twilight a un lado de su hija—. Ahora es momento de unirnos a esta batalla.
Twilight se elevó mientras varias nubes de tormenta fueron formándose sobre ellas, relámpagos caían con fuerza siendo guiados por su báculo, entonces lo apuntó hacia Omega. Una gran cantidad de relámpagos cayeron con estruendo impactando contra Omega, al igual que los ataques de sus amigos no pareció haberle causado daño, pero había algo mas Twilight estaba buscando hacer.
—Parece que funciono, justo como pensé —dijo Twilight sonriendo, los relámpagos causaron que el cuerpo de Omega se paralizara de manera que ahora le estaba costando mucho trabajo poder moverse.
—Solo para estar seguros de que te quedaras ahí —Dawn llevó su fuerza gravitacional sobre Omega ahora evitando que hiciera cualquier tipo de movimiento.
—Ahora están reunidos todos los Elementos de la Armonía, llego la hora de usarlo —dijo Twilight llamando a sus amigas quienes reaccionaron rápido llegando con Twilight.
Todas ellas se colocaron en formación haciendo brillar sus Elementos uniéndolos ahora por una energía de color arcoíris la cual se concentró en la corona de Twilight. Con sus cuerpo desbordantes de energía la liberaron toda sobre Omega, si nada era capaz de dañar su cuerpo entonces solo les quedaba purificarlo con los Elementos.
—Manténganse así, esta es la única manera de vencerlo —le dijo Twilight a sus amigas.
La energía de arcoíris cubrió por completo el cuerpo de Omega sin que este pudiera evitarlo, la combinación de la parálisis causada por los relámpagos y la fuerza gravitatoria sobre él no le daba oportunidad alguna ni siquiera de moverse. Su cuerpo comenzó a petrificarse desde la base de las patas y ascendía rápidamente a través de su cuerpo, Omega rugía con fuerza tratando de conseguir las fuerzas para liberarse, pero era inútil.
—Maestro… yo… —dijo Omega para cuando la petrificación ya estaba alcanzando su rostro.
Un nuevo rugido se escuchó ahora desde las alturas, tal fue su fuerza que rompió por completo la concentraron de las chicas y al hechizo de los Elementos liberando a Omega de la petrificación. Todos los presentes levantaron la vista para ver de quien se trataba, de inmediato el terror se dibujó en sus rostros al verlo.
"Ahora también deberán enfrentarse a él"
El dragón negro que una vez fue Silver descendió en medio del campo de batalla arrojando su fuego negro en todas direcciones y quemando una gran parte de bosque. Al mirar su apariencia notaron que ahora era mayor su tamaño y ahora tenía algunas extrañas runas que aparecieron a lo largo de todo su cuerpo. Una abrumadora energía emanaba de su cuerpo contaminando y secando todo a su alcance, en el momento en que centró su atención en ellos las runas en su cuerpo brillaron en un tono rojizo y su cuerpo se cubrió de llamas.
"Veamos que es más importante para ustedes, salvar a su mundo o a su más preciado amigo"
Continuará.
Dato curioso: El libro Luciérnagas que se menciono antes fue una corta novela que escribí hace un tiempo, trata sobre una pequeña niña que cayo dentro de un denso bosque y para poder salir debía superar sus mas profundos miedos, la verdad me gusto mucho adaptarla a esta historia. Hasta la próxima.
