Es bastante corto pero necesitaba subir algo. Es diferente o al menos eso creo...

Espero que os guste


CAPITULO 25

- Oh, creí que no estabas – dijo Regina entrando en el despacho de Ingrid con los documentos que esta le había pedido -. Es bastante tarde.

Regina se había quedado en su despacho hasta que acabó, se había tomado su tiempo, no tenía nada que hacer ni nadie con quien quedar.

- Me tomo mi trabajo en serio, como tú – Ingrid le sonrió desde su asiento -. ¿Quieres sentarte?

La morena se sentó a desgana, al fin y al cabo la directora era la directora y era ella quien decidía sobre el futuro de los profesores del centro.

- ¿Sueles quedarte hasta tan tarde?

- Tan solo cuando es necesario señora directora – dijo Regina, no quería que Ingrid pensase que hacía horas extras día si día también.

Le sonrió mientras pedía que la llamase por su nombre, que aquel señora directora le hacía parecer muchísimo más mayor de lo que era.

- ¿Tan mayor te parezco Regina? – preguntó cruzando las piernas y soltándose la pinza que le sujetaba la coleta rubia.

¿Le había parecido a ella o aquel Regina había sonado como un ronroneo?

Regina le sonrió sin decir nada.

En ningún momento Ingrid miro aquellos documentos, sino que parecía más interesada en Regina y aquello le estaba incomodando. ¿Tendría Emma razón? ¿Qué le había dado a todas las rubias de aquel lugar para fijarse en ella?

- Yo… tengo que irme… - se levantó y colocó la silla que había movido. Estaba claro que en ningún momento iban a tratar el tema por el que había acudido allí.

- ¿Ya? – su voz sonó decepcionada -. Que pena…

- Hasta mañana Ingrid – decidió arriesgarse y poner de nuevo el modo frio en modo ON, necesitaba salir de allí cuanto antes.


- ¿Te molestaría si le digo a mi padre lo nuestro? – le preguntó Bella a Ruby, habían ido a ver uno de sus programas favoritos a casa de la más joven -. Odio ocultarle cosas…

Ruby se la quedó mirando, ¿podía ser aquella chica más adorable?

- Puede presentarme como su novia señorita French – Ruby le sonrió.


Martes

Se había puesto el abrigo negro que se había comprado hacía más bien poco, el que solía llevar se le había caído un botón y ella no era de las que iban mal vestidas. Regina cruzó la esquina y esperó que el semáforo se cambiara al verde, una vez más caminaba sin prisa. Desvió los ojos del semáforo en rojo hacía la risa que acababa de oír, le sonaba demasiado, la había oído muchísimas veces a lo largo de las semanas anteriores. Era Emma, estaba subiendo por aquella misma calle, iba acompañada de Zelena. ¿Qué tienes tu ahora con Zelena, Emma? ¿No te trataba mal? (aunque de eso nunca habían hablado, una buena profesora observaba) ¿Por qué te ríes con ella? ¿Qué ha cambiado de ayer a hoy? ¿Tan fácil soy de olvidar?


Tenía que admitirlo, Zelena la estaba sorprendiendo muchísimo, era más agradable de lo que pensaba, de lo que aparentaba. Se la había encontrado bastante cerca de su casa, la pelirroja había pasado la noche en casa de una amiga.

- ¿En que piensas? – quiso saber, Emma hacía un rato que se había callado.

- En que pareces distinta a como eres dentro de clase.

Zelena le sonrió y se encogió de hombros, ¿qué iba a decirle? No tenía ninguna respuesta, era así y punto. Efectivamente no le contestó nada sino que siguieron subiendo la calle. La pelirroja la acababa de ver, Emma también la vio, no era difícil no distinguirla entre un millón de gente, no a ella, no a Regina.

- La EvilQueen – Regina las estaba mirando.

- ¿No te gusta? – preguntó Emma sin mirar a la pelirroja, estaba más centrada mirando a la morena que en otra cosa. Aún así notó el asco en la voz de su compañera.

- ¿A ti sí? – Zelena le contestó con otra pregunta. Aquel era el mejor método para esquivar una que no te interesaba contestar.

- Me gusta la biología – se limitó a decir. "Y la anatomía… ¡No Emma, no! Borra eso, no hay nada que hacer, te lo dejó bien claro".


"¿Es que no va a cambiar el maldito semáforo?". Regina se estaba poniendo nerviosa, las chicas seguían subiendo la calle y no quería saber si Emma le montaría un espectáculo en mitad de esta. "¿No sería capaz no?".

Emma y Zelena ya estaba allí y el semáforo seguía igual, ¿cuánto podía tardar uno de aquellos aparatos en cambiar de color? No era tan difícil… tan solo tenía que pasar del rojo al verde, ¿tanto le costaba?

- Buenos días profesora – las chicas acababan de pasar por su lado, la voz fue la de Emma, Zelena ni la había mirado.

Las vio alejarse, habían cruzado en rojo, justo después de que pasase un coche amarillo.

"¿Y ya esta? ¿No hay nada más? ¿Tan solo un buenos días profesora?". Regina ya no sabía que pensar, en cierto modo seguía queriendo la atención de la rubia. "¡A buenas horas!". El semáforo acababa de ponerse en verde.


Emma sonrió, había sido capaz de pasar por su lado como si nada, sí, la había saludado pero con naturalidad, como si hubiese saludado a Gold. De momento aquel día iba bastante bien, anoche había vuelto a casa, no iba a quedarse siempre con Ruby y Granny… Henry no estaba y sus padres la habían ignorado por completo, bueno… más o menos, Mary Margaret había abierto la boca pero se lo había repensado en el acto. Así que no había nada que quejarse.


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