Wotcher!!!

¡Hay qué emoción! El penúltimo capítulo está aquí, y para tods los que me preguntarón por qué el anterior capítulo había sido tan cortito, aquí está la explicación. Esa era la visión de Tonks, pero faltaba la de Lupin y cómo no quise ponerlas en un mismo capítulo las separé.

Es la primera vez que escribo totalmente los pensamientos de Lupin. Espero haber extirpado a la Tonks que llevo dentro y haber hecho un buen trabajo. Ustedes juzgarán. Como siempre les agradezco infinitamente sus comentarios !WoW 200, y me despido con un gran beso. (ja prometo contestarles hoy en la noche)

El final ya está escrito, pero aún le estoy haciendo cambios, así que no lo subiré esta semana. Pero la otra sin falta lo tendrán.


PROMESAS

"Todo estará bien, todo estará bien, todo estará bien" es lo que repetía en mi mente sin parar, cuando tomé la decisión de abandonar Hogwarts y por ende abandonarla a ella, quien se había convertido en mi todo, y hoy a casi seis meses después, sigo repitiéndomelo cada vez que pienso en ella, y me gustaría decir que son pocas las ocasiones pero es todo lo contrario.

Creí falsamente que sería algo pasajero, y que la sensación de vacío desaparecería pronto, pero hasta fecha, el dolor no ha disminuido. Extraño su voz, su presencia, sus pláticas, su ternura, su inocencia. Todo aquello que le había devuelto la vida a este corazón marchito, y que hoy yace casi muerto.

Pero mi dolor no importa. Es un bajo precio que pagar a cambio de la felicidad y seguridad de ella quien es joven. y a estas alturas de seguro ya me ha olvidado. Sí, eso es lo mejor. Deseo que me olvide, me odie, y así pueda entregar su corazón libremente a alguien que sí pueda protegerla, a alguien joven que le ofrezca estabilidad y seguridad.

El simple pensamiento de que Tonks se enamore de otro, me estremece y me enciende hasta el punto de ebullición. Pero ¿qué puedo yo ofrecerle? NADA. Sólo preocupación y dolor.

Definitivamente el separarnos había sido lo mejor…. por lo menos en su caso.

Él día de hoy ha sido el más difícil, ya que, aunque decidí esconderme entre muggles para que ella no pudiera encontrarme ,no he podido escapar de la fuerza del destino.

El abrupto escape de Sirius y mi plan de borrarme del mapa, habían hecho casi imposible que estuviéramos en contacto, y digo casi, porque para Él no hay imposibles, así que le bastaron pocos meses para localizarme, y así, podernos comunicar por medio de ingeniosas notas y hoy precisamente hoy tuvo que decidir enviarme saludos, por medio del envío de la edición mañanera del "Profeta".

Nada hubiera tenido de inusual, si no hubiera elegido el artículo de "Nueva Generación de Aurores" para enviar su mensaje. Ni siquiera miré las palabras subrayadas con tinta mágica de su parte, ya que, toda mi concentración se perdió en el rostro de corazón que figuraba y resaltaba del resto de los que aparecían en el reportaje.

No había duda alguna que era ella. Pero había algo distinto en su ser, su cabello era casi gris y su piel traslúcida, no quería admitirlo pero se veía triste. Era aterrador pero su imagen se parecía mucho a lo que yo veía reflejado cada mañana al mirarme al espejo.

Debe ser la nostalgia de abandonar los estudios.- Busqué rápidamente una explicación a dicho aspecto, pero a quién trataba de engañar, ella nunca estaría trise de acabar sus estudios. Ser un Auror es su sueño ¿quién estaría devastado por cumplir sus sueños? Y si esa tristeza fuera por mí. No, no ese pensamiento es muy egoísta.

El artículo decía que la entrega de Títulos se daría esta misma tarde, y eso me llevó a recordar la promesa que yo había hecho precisamente el día en que nuestras vidas cambiaron. Yo había prometido estar ahí compartiendo su triunfo, pero dadas las circunstancias no podía saber si aún me quería ahí o no.

Además, el periódico claramente lo decía: "Todas las invitaciones a este gran evento han sido otorgadas con anticipación; por lo que se le suplica a todos aquellos que no cuenten con alguna abstenerse de asistir".

¡Vaya, por lo menos la Cenicienta tenía invitación! -Yo ni contaba con una invitación ni con nada presentable para asistir a tan especial evento. ¿Acaso debía tomar eso cono una señal de que no debía asistir?

En las siguientes horas la conciencia de mi vida rota, de mi amor perdido, de mi esperanza deshecha, me abrumó como una inmensa masa. Imposible describir la amargura de aquel momen­to y comprendí que es una locura experimentar un amor para conservarlo oculto. El simple hecho acaba con la vida.

Así que decidí aunque esto pudiera ser la decisión más estúpida que pudiera realizar, iría, pues al fin y al cabo yo soy un hombre de pocas, pero muy firmes palabras, y si yo le había prometido estar ahí lo cumpliría.

Sin dar oportunidad que el miedo me afectara de nuevo, tomé el primer abrigo que encontré, y me encaminé lo más rápido que pude hacia el Ministerio, y sólo pare en una florería para comprar un modesto ramo de flores, escribir una pequeña nota que fuera directa, pero no delatadora, y seguí hasta mi destino maldiciendo a Sirius, cada vez que me invadían los nervios. Él no sabía nada de lo que yo había vivido con Tonks, entonces ¿Por qué de entre tantas hojas del Profeta, tuvo que escoger esa?, Tal vez consideraba divertido conocer a los nuevos Aurores que irían en su búsqueda. No lo sé.

Tal como el Profeta lo había mencionado, parecía que cada persona importante dentro de la Comunidad Mágica estaba presente, y en ese momento me arrepentí, como nunca en mi vida lo había hecho de no haberme convertido en animago. De haber sido así, todo resultaría más sencillo, nadie le prohíbe la entrada a un perro o a una rata. Desgraciadamente tenía muy poco tiempo para lamentarme, tenía que arriesgarme ahora o nunca, así que me dirigí a la entrada donde dos Magos revisaban la lista de invitados.

No estaba listo para el ridículo, pero nada perdía en intentarlo.

- Su nombre señor- Preguntó uno de ellos sin darme la menor importancia.

- Remus John Lupin – Respondí seguro de mí mismo, sin nerviosismos. Aunque mis piernas quisieran salir corriendo al momento en que el hombre buscaba mi nombre.

- Pase mi compañero lo guiara a su asiento- Dijo sin sorpresa alguna y afortunadamente para mí, sin notar que casi me da un ataque cardiaco cuando escuché sus palabras.

- Disculpe- Tuve que confirmar que en verdad mi nombre estuviera en la lista y que no había sido una alucinación.

- Sí, le decía que mi compañero lo guiara hasta su asiento.

- Gracias- Respondí aún sin poder creerlo y me acerqué a su compañero.

- Invitado de la Srita. Tonks Fila 2 asiento 9. Por aquí, la ceremonia tiene poco de haber empezado, pero ella aún no pasa. Llegó justo a tiempo.

Tenía miedo de acercarme, ahí a unos cuántos pasos de distancia, se encontraban Andrómeda y Ted Tonks. ¿Hace cuánto que no los veía? Ya no lo recordaba. Se veían tan felices y tan orgullosos de su pequeña. Andrómeda no aguantaba los nervios y contaba continuamente los estudiantes que pasarían antes de Dora, por su parte, Ted preparaba tanto la cámara de video muggle como la mágica para que pudiera grabar todos los detalles posibles.

Cómo me hubiera gustado unirme a su alegría, y poderles decir que yo también moría de orgullo por su hija, quien era mi todo. Pero no podía hacerlo, tenía que limitarme a pasar desapercibido así que, evitando todo ruido o movimiento que me delatara, sólo tomé mi lugar cuando oí que Fudge la nombraba.

" Nymphadora Tonks, a quien otorgamos el Título de Auror de primer grado….."

No pude seguir escuchando qué más decía Fudge, pues todos mis sentidos quedaron pasmados al ver como ella avanzaba con sumo cuidado a recibir su Grado. Se veía tan hermosa con esa túnica de gala negra con rosa. Era toda una Diosa. No pude contener las lágrimas, y a pesar de que mi cabeza me empezaba a dar órdenes de que me retirara, no le hice caso y quise quedarme otros segundos.

De repente, y sin ninguna advertencia, ella mandó los protocolos al Diablo y se paró en medio del camino para mostrarles a sus padres su Título, y ahí en ese preciso instante su mirada sorprendida se poso en la mía y le dirigí la mejor de mis sonrisas, para después desaparecer. Por más que hubiera deseado quedarme ahí para siempre, no podía, no hubiera sido justo.

Me desaparecí, pero no por completo. No quería dejar de verla, tal vez sería la última oportunidad que tuviera. Así que me coloqué estratégicamente en el segundo balcón.

Tonks no tardó mucho en aparecer, de inmediato abrazó a su madre y de nuevo puede ver ese reflejo de tristeza en su cara, y mi corazón volvió a sentir dolor. Por un momento creí derrumbarme al ver como se retiraba sin haber visto mis flores, pero Ted la detuvo y se las hizo notar.

Ella las tomó entre sus brazos, y una gran sonrisa iluminó su rostro. Tomó la nota, y con suma precaución como si de un gran tesoro se tratara la leyó y al terminar un beso le impregnó. Ella no me había olvidado. Ella era feliz, de que yo hubiese estado ahí. Ella me amaba.

Y yo deseaba no amarle. Dios sabe el esfuerzo que realicé para extirpar mi amor, y sin embargo, ahora que le veía, la pasión des­bordaba, impetuosa y fuerte. Aun sin mirarme, me obli­gaba a que le amara y así sería hasta el último día de mi vida. De eso estaba completamente seguro. Pues así como ella lo había sido para mí, yo me convertiría desde hoy en su eterno guardián.