Bueno chicos, espero que les guste este capi

Haru, espero que no te espantes esta vez!, no quiero perderte!


En el pasado están las respuestas (primera parte)

1989…algún lugar del norte.

La lluvia caía fuertemente, y la temperatura bajaba cada hora un grado más. El niño de cabello castaño se encontraba apoyado en sus codos al borde de la ventana, mirando con expectación hacia la lluvia.

-¿Crees que nieve?

-No lo sé, quizás- respondió con desganas el pecoso rubio.

-Dean!, dame una respuesta!- chilló el pequeño.

-Samy, no tengo una respuesta, porque no me interesa, si nieva o no nieva me da igual.

El pequeño volteó nuevamente a mirar hacia fuera, su hermano mayor pudo sentir, aún sin verlo que el pequeño molestoso se había quedado algo triste.

-¿Por qué te interesa tanto que nieve?- preguntó finalmente.

-Porque papá dijo que la próxima vez que nieve jugará con nosotros en ella.- respondió con tristeza. Sam Winchester, a sus 6 años ya comenzaba a entender que las promesas de su padre no tenían mucha credibilidad, pero sin embargo, aún deseaba creer en su padre.

Su hermano mayor se quedó mirando hacia fuera sin decir nada, en su fuero interno deseaba que no nevara aún, su padre los había dejado solos, y él no sabía cuando volvería, si nevaba ahora, habría otra promesa incumplida para su hermanito.

-Ya no importa- rompió el silencio Sam

-¿Qué no importa?

-Si papá llega o no para cuando nieve, si nieva quiero jugar contigo Dean- El pequeño volteó a mirar a su hermano y le regaló una de las sonrisas más bellas que el mundo había visto nunca. Dean Winchester siempre recordaría aquel momento, el tiempo exacto en que Sam Winchester comenzó a verlo a él como la figura paterna que su verdadero padre nunca supo ser.

La nieve comenzó a caer a eso de las 6 de la tarde, aunque estaba oscuro y hacía mucho frío, los hermanos salieron a jugar con la "blanca amiga" las luces del parque de remolques en que se encontraban iluminaban tenuemente su juego.

-Ashhii- estornudó el menor

-Sammy, te vas a resfriar, ya no más nieve por hoy- dijo en tono serio el pecoso.

-Pero Dean, yo quiero seguir jugando

-No, nada de peros, vamos a dentro

Los hermanos entraron sin percatarse de la figura que los observaba con atención.

Dentro del remolque, por la ventana, podía observarse como Dean ayudaba a Sam a cambiarse de ropa, sacaba sus zapatos y de paso jugaba con el pequeño, Sam se reía, había sido un día feliz para él, su hermano lo era todo para él y ambos eran felices en su extraña vida. Eran pocos los momentos en que el castaño dejaba de sentir que algo le faltaba, ese había sido uno de esos momentos. Dejó de mirar hacia fuera, y se quedó mirando, atentamente como su hermano mayor, preparaba chocolate caliente para él.

El hombre observaba la escena atentamente, por ser quien era, ni el más entrenado de los cazadores podría localizar su presencia, aquellos niños no eran cazadores, por lo que no se percataron en ningún momento que estaban siendo vigilados. "Así que con estos quieres jugar Michel, y también tú Lucifer"

En el remolque el chico mayor le servía un tazón de chocolate caliente y malvaviscos a su hermano pequeño, que le dio las gracias con una sonrisa llena de oyuelos.

-¿Y el tuyo?- pregunto el menor

-Yo no quiero, no tengo ganas de chocolate hoy.

Sam sabía que eso era mentira, John nuevamente había tardado más de lo planeado y no quedaba suficiente chocolate para ambos, eso él lo sabía, así como a sus seis años sabía que su hermano era orgulloso y nunca aceptaría que se estaba dejando de lado por él.

-Pero Dean, me serviste mucho…yo no podré con todo esto, aunque no quieras chocolate hoy….¿Me ayudas con el mío?

El pequeño de cabello castaño tomó con su cuchara uno de los dos malvaviscos y se lo ofreció al mayor, con la misma sonrisa que le había brindado antes, pero con unos ojos aún más luminosos.

-Venga ya, eres tan enano que un tazón es mucho para ti, ok, te ayudaré a terminarlo.

Dean Winchester sabía que Sam podía devorar hasta dos o tres de esos tazones, pero no quiso despreciar el gesto de su pequeño Sammy.

El hombre observó impresionado la escena, ambos hermanos compartían el chocolate caliente y los malvaviscos, sonriendo y jugueteando, con las cucharas, como si fuesen espadas, o tonteando como si fuesen aviones. "Amor" pensó con asombro. Se quedó mirándolos toda la noche, en toda su vida no había visto nada tan bello en esas circunstancias.

Presente…

Dean Winchester caminaba preocupado de un extremo a otro de la habitación, en la cama se encontraba un chico de cabellos castaños y lindos rasgos profundamente dormido. Sentada a su lado la Sra Ackles miraba impaciente al hombre que caminaba por la habitación.

-Deberías calmarte, cada vez que vienes a verle terminas así, no eres ninguna ayuda así

-Lo sé, pero no puedo evitarlo, fue mi culpa, ¿No lo entiende?

-Entiendo que no fue tu culpa, ese hombre estaba loco, Matt hizo lo que tenía que hacer.- respondió la mujer con pesar.

Bobbi entró en la habitación mirando hacia los dos.

-Chico, ¿Por qué no te vas a dormir, llevas días sin hacerlo?

-No puedo, no con él así, no con todo lo que esta pasando.

El batir de unas alas los hizo girarse hacia un extremo de la habitación. Castiel había aparecido

-Ya era hora de que aparecieras, te he llamado infinidad de veces por mil demonios Cas!

-No podía, estaba buscando...

-Aliados!, si, ya lo sé, pero mira lo que ha pasado en tu ausencia…

-Fuiste asesinado y revivido por Matt, una resurrección limpia

-Veo que ya estás enterado

-Los del bosque me lo dijeron

- Y esos hijos de puta no hicieron nada para ayudarnos ese día y ahora ni siquiera vienen a verlo!- respondió cada vez más irritado el cazador.

-No podían, algo se los impedía

-Siempre hay "algo"

Castiel miraba ha su amigo con extrema curiosidad, al punto que Dean se sintió incomodo.

-¿Qué diablos te pasa ahora?

-Fuiste revivido por Matt, una resurrección limpia

-Eso ya lo dijiste, y aquí todos lo sabemos, estuvimos ahí, ¿Lo olvidas?

- No, se que estuvieron ahí….pero no entiendes lo que ocurrió

-Matt se sacrificó y obro un milagro, claro que se lo que pasó

- Matt solo está cansado, se encuentra bien, los del bosque me lo dijeron, con tiempo se recuperará- La cara del rubio era una mezcla entre alivio y furia

-Pudiste partir diciendo eso, ¿No crees?

-Creí que ya lo sabían

-Pues coño, no lo sabíamos!...y ¡Deja ya de mirarme así!

Bobbi que parecía sospechar lo que el ángel decía, se metió en la conversación.

-¿Qué quieres decir con resurrección limpia?

- Cuando los demonios reviven a alguien dejan una huella en su alma, que muchas veces es el sello del pacto, o algún don oscuro, siempre hay un precio, y eso ocasiona un gran estruendo en el inframundo. Cuando los ángeles lo hacemos, también ocurre…Dean tiene mi mano en su cuerpo, prueba de lo que costo sacarlo de la fosa y volverlo a la vida. Lo que Matt hizo, no dejo huella, nada en ti, de hecho, tu alma a sido limpiada

-Déjame adivinar, no conoces a nadie que pueda hacer algo así, ¿verdad?

-No, si conozco a alguien, Dios.


Saludotes, en unos días el proximo!