Tortura

Despertó a las pocas horas y se encontró con que él seguía igualmente dormido, tan tranquilo, le miró los ojos sin despertarlo y los descubrió co su normal tono carmesí… se veía tan sumamente apetecible…

Apenas dándose cuenta se colocó sobre él y empezó desde la zona de las caderas a hacer un recorrido a besos hacia sus labios que rozó casi con los suyos en un roce torturador… Si estuviese despierto quizás, sólo quizás…

Se quedó sentada sobre las caderas de él, ¿por qué tenía que ser así todo? Ahora no solo era buscado por asesino sino también por haberla sacado de aquel lugar, y ella ahora era como una traidora para Konoha y quizás considerada igual por el consejo de Sunagakure… ¿Por qué tenía que sentirse así respecto a él? Eran tantos "¿por qué?

Se quedó embobada observándole, parecía dormir tranquilo, se recostó quedando sobre él frente a frente, apoyando la suya con la de él, a escasos centímetros de sus labios…

Pudo sentir el calor de su aliento acariciando sus labios, le miró, sus perlas azabaches estaban puestas en sus esmeraldas, y una sonrisa semidormida asomaba en sus labios. Notó sus manos subir por sus muslos de modo ascendente hacia otras zonas y de ahí a recorrerle la espalda produciéndole un cosquilleo por la espalda robándole una sonrisa y uniese sus labios con aquellos que la recibieron con hambre con deseo y ella respondió de igual modo.

Sus manos empezaron a acariciar aquel torso de seda y las de él desprender de las pocas prendas la figura de ella. Al poco ella soltó un gemido ahogado al sentir sus labios sobre algunas zonas de su piel algo más sensibles, realmente aquel moreno era su tentación y su perdición, pero ella no se quedaría atrás, se liberó de esos labios y bajo por el torso del moreno de un modo exasperante para éste, pues sentirla de un modo tan cálido y suave lo torturaban, pero tal y como ella iba descendiendo en su trayecto la tortura era mayor.

Ella estaba disfrutando hacerle sufrir, es más adoraba la cara de Itachi de ese modo… se veía aún más lindo si cabía… Pero la tortura apenas acaba de empezar…