Nuevo capítulo de la Princesa. Disfrutenlo :)

Gracias por los reviews, favs y follows. Bienvenidas nuevas lectoras.

El nombre del grupo en fb ha cambiado. El link esta en mi perfil.

Cheers!

Soundtrack del Capitulo.

"Vogue" Madonna www youtube com/ watch?v=GuJQSAiODqI

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Algunos de los personajes no me pertenecen, provienen de la maravillosa imaginacion de la gran Stephenie Meyer; la historia es completamente mia.

Las avenidas, ciudades y barrios de Los Angeles mencionados en la historia son verdaderos.

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Bella POV:

Vanessa estaba en uno de esos momentos en los que no quería a nadie más que a su mamá. Ilaria y Peter tenían los nervios de punta, por que Vanessa no dejaba de llorar a pesar de que Edward la mecía y paseaba por toda la habitación sobandole la espaldita y dándole besitos en las mejillas. Mi corazón se hacia pedacitos cada que mi bebé gritaba y se estiraba hacia mi. ¡Dios! Tenía que cargarla. Quería cargarla.

Peter coloco la diadema de plata y diamantes sobre mi cabeza y me dejo ir.

─Termina de arreglarte, amor ─me dijo Edward haciéndose escuchar por encima de los gritos de Vanessa.

─Pero...

─Nena, solamente esta de berrinchudita. Vístete, yo la calmare.

─¿Seguro?

─Si. Anda.

Suspire y asentí. Dorothy me ayudo a ponerme las medias y el vestido rojo estilo saco de mangas largas y solapas. Mi mucama dejo los tacones negros de charol frente a mi para que me subiera en ellos.

─Lista. Ahora si, dame a mi bebé ─exigí extendiendo los brazos. Edward rió y me paso a Vanessa. Mi nenita dejo de gimotear en cuanto supo que estaba conmigo y comenzó a sonreír. Debo decir que fue la sonrisa más hermosa que le haya visto─. ¿Por que estaba de berrinchudita mi bebé? ¿Papi no le acariciaba la espaldita como le gusta?

Edward coloco su mano en la espalda de Vanessa y se la froto como lo hacíamos desde que nació. Vanessa se acurruco en mi hombro, sin quejarse del toque de su papito.

─No. Ella solo quería que mamá la cargara ─dijo Ilaria entre risas mirándonos por el reflejo del espejo ya que Peter le estaba alaciando el cabello─. Me pregunto si tu fuiste así de bebé...

─Mamá y papá dicen que si, pero ella es mil veces más calmada que yo.

─¿En serio? ─pregunto Peter con ironía. Le enseñe la lengua.

─Tiene sus excepciones... ─dijo Edward─. ¿Verdad, princesa? Nadie puede negar que eres hija de tu mami.

Vanessa pronto se olvido de mi y extendió los brazos a su papá. Ilaria y Peter rieron cuando mi marido tomo a nuestra bebé en sus brazos.

─Ese fue todo su berrinche ─dijo Ilaria─. Ahí esta, nada más quería llamar la atención.

─No te metas con mi bebé.

Ilaria rió.

─Esta bien, mamá gallina.

Peter termino de peinar a mi hermana y le coloco la diadema de oro y perlas. No comenzamos a irnos hasta que Vanessa se durmió. La dejaríamos con Dorothy y el resto de las mucamas, ya que todos estuvimos de acuerdo en que fue suficiente con que estuviera presente en el nombramiento de Edward... Todos menos Esme que quería seguir explotando la imagen de mi bebé tal y como ella lo hizo con las de Edward, Kate e Irina en su momento; pero para su desgracia, Edward y yo teníamos la última palabra, y cuando yo digo no... Es no.

─Si despierta, solo enciende el móvil ─le decía a Dorothy mientras caminábamos a la puerta de la mansión de los Cullen─, jugara unos minutos, pero la música seguro la calmara y estará lo suficiente accesible para que la puedas tomar en brazos y darle de comer.

─Si, señ...

─Sus biberones y sus papillas están en el refrigerador. Escúchame muy bien, Dorothy, no dejes que pase mucho tiempo sin comer o estarás metida en un severo problema con ella. Tienes cinco minutos máximo para calentar todo y dejar que se enfrié, por que, créeme, no quieres verla enojada.

─Es una total hija tuya ─mascullo Ilaria─. Ya deja a la pobre Dorothy en paz y vamonos.

─No se preocupe, señora. La niña Vanessa estará muy bien cuidada.

─De acuerdo ─dije. Edward me tomo de la cintura y comenzó a sacarme de la casa, Dorothy detrás de nosotros-. ¡Oh, por cierto! ─exclame deteniéndome a medio camino hacia el auto. Escuche los quejidos de mi marido y mi hermana cuando me gire y camine hacia Dorothy─. Por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia, la separes de Boo Boo. Hara el berrinche del siglo.

─Si, señora ─respondió.

─Mi Reina, vamonos ya ─me llamo Edward.

─Cuídala con tu vida, Dorothy.

─Por supuesto, señora.

─¡ISABELLA! ─grito Ilaria. Rode los ojos.

─Ya voy, ya voy ─dije caminando al coche. Mi hermana ya estaba dentro y me hizo una cara fea cuando subí, le enseñe la lengua─. Déjame en paz.

─Tu necesitas calmarte un poco.

Nop.

Sip.

─No me obliguen a llamar a Jasper... ─dijo mi marido. Al instante, Ilaria y yo nos callamos. Pocas cosas avergonzaban más que los regaños de nuestro hermano mayor.

La fundación estaba en el centro de Londres, a tan solo pocas cuadras del Palacio de Buckingham. Las calles aledañas habían sido cerradas por puro capricho de mi suegra que no quería que ningún coche se interpusiera entre la fundación y la prensa.

Edward decía que su madre siempre hallaba la manera de sacar provecho personal de la fundación, ya sea para verse bien ante el mundo o para que todos se olvidaran de sus despilfarros; nunca visitaba el lugar si no era estrictamente necesario y cada una de esas veces se aseguraba que la prensa lo cubriera, para ella era más que suficiente que las cámaras la vieran interactuar con los inquilinos de la fundación y que se supiera de las donaciones que hacia ─las cuales pocas veces se vieron en la fundación─. Esme era el ejemplo perfecto de la clase de patrona que yo no quería ser.

En las puertas de la fundación nos esperaban la directora de la fundación y las representantes de cada causa. Ilaria y yo fuimos las primeras en bajar de los autos, nos acercamos a la linea de saludo que estaba presidida por dos pequeñitas ─gemelas, ya que estamos─ con vestiditos morados llevando en sus manos pequeños pero poblados ramos de margaritas, una niña tenía el ramo morado y la otra el ramo rojo -el color favorito de mi hermana-. Me acuclille frente a la niña que tenía el ramo morado para recibir el ramo. Me incorpore con ayuda de Edward y lo seguí a la linea de saludo. La primera en recibirnos fue Selma, la directora de la fundación; hizo una reverencia mientras estrechaba mi mano, después de repetir la acción con mi hermana, se separo de la fila y nos presento al resto de las mujeres que nos recibieron. Entramos a la fundación y lo primero que escuchamos fueron aplausos alocados y vitoreos. Los saludamos a todos, sonriendo y agradeciendo su calurosa bienvenida.

Selma nos dio un recorrido por toda la fundación, incluyendo el albergue y la clínica, hablamos con todos los inquilinos que nos contaron que fue lo que los llevo al albergue y como eran sus vidas ahí. Esme, a pesar de su egoísmo, hizo un buen trabajo con la fundación. Yo esperaba escuchar quejas y encontrar pésimas condiciones, pero sabía que Esme no podía permitir que su única responsabilidad en el emporio estuviera descuidada; después de todo, era su imagen ante la prensa.

Aproveche esas platicas para investigar un poco sobre el trato que recibían de mi suegra. Dios sabe que no debí haberlo hecho, pero quería evitar ser como ella a toda costa. Me entere que Esme no visitaba la fundación si no era estrictamente necesario, solo se quedaba en el primer piso y caminaba unos minutos por el albergue. Tomé notas mentales de lo que no debía hacer y pude ver que mi hermana estaba haciendo lo mismo.

Con cada paso que dábamos en la fundación, ambas comprometíamos nuestra vida a esto. Sabía que Ilaria no me iba a dejar perder el enfoque de esto, y por eso la elegí como co-patrona. Esme hubiera vuelto a perder el piso y seguramente me habría llevado de corbata.

Para terminar el recorrido, fuimos a nuestra causa. Ya había bastantes mujeres ahí, unas embarazadas, otras ya con bebés.

Caminamos por el piso platicando con todas las mujeres, cargando a los bebés y acariciando las pancitas de las que todavía estaban embarazadas. Estas mujeres habían sido rescatadas de lugares donde no las aceptaban por tener un bebé, donde las trataban mal y algunas, incluso, estaban golpeadas. Hablamos con todas ellas ya que se convertirían en nuestra responsabilidad a partir de hoy, queríamos saber sus historias, conocerlas, ser amigas para ellas.

Algunas nos acompañaron a la sala de conferencias para el cambio de patronato. Era una amplia habitación, casi tan grande como la de la empresa de Los Ángeles. La distribución de las sillas fue casi parecida, con la única diferencia que en el lado izquierdo solamente estábamos las mujeres de la fundación, en la derecha estaba el resto de la junta y frente a nosotros, como público, estaban algunos albergados de la fundación, además de mis padres, mi hermano con su esposa, Seth y Cynthia. Tyler también se quedo con la niñera. La prensa estaba empotrada en los rincones de la sala, con las cámaras ya enfocadas hacia nosotros.

Selma camino hacia el podio de acrílico y dejo su carpeta negra sobre la mesilla de este, la abrio y sonrio a toda la audiencia.

─Damas y caballeros, sean todos ustedes bienvenidos y bienvenidas a la ceremonia de cambio de patronato de la Fundación Love, Hope & Faith for the World. Con gran beneplácito soy la primera en presentar de manera oficial ante ustedes y el mundo al presidente del emporio Cullen's Incorporated, el señor Edward Cullen quien esta mañana me ayudara a anunciar a nuestras nuevas patrona y copatrona. Por favor, les pido un fuerte aplauso para nuestro honorable presidente ─dijo. Edward se puso de pie y saludo a todos con la mano y sonriendo. El podio nos cubría un poco la vista, así que mi hermana y yo nos asomamos, y al parecer eso fue lo que provoco algunas risitas de los presentes. Las dos miramos y reímos. Jasper tenía una mano en la frente y negaba con diversión.

No hagan eso ─articulo hacia nosotras. Le sonreímos.

─Ethel Cullen creo esta fundación hace más de cincuenta años para apoyar a todas esas mujeres y esos niños que eran victimas de la violencia domestica. Hasta la fecha, apoyamos a cinco causas ya, y hemos dado la bienvenida a cuatro patronas que han dejado sus vidas en estos muros. Hoy, recibimos a una nueva patrona y, por primera ocasión, también a una copatrona. Pero antes de eso, brindemosle un caluroso aplauso a la aun patrona de la fundación, la señora Esmerald Cullen.

Suspire mientras aplaudía ligeramente por mi suegra. No tenía ganas de hacerlo, pero la prensa estaba presente y no queríamos chismes, así que no tenía otra opción.

Esme dio un discurso demasiado largo y lento. Daba la impresión de querer hacerlo eterno y nunca dejar el patronato y todos sus beneficios. Finalmente, Selma se acerco y le pidió que terminara por que ya estábamos contra reloj, Esme peleo un poco pero se resigno y sin agradecer, regreso a la silla y se sentó como niña encaprichada.

─¿Que demonios? ─rió mi hermana en mi oído cuando vimos a mi suegra olvidarse de todo protocolo y modales. Cruzo los brazos y las piernas y comenzó a hacer caras. Negué cuando vi a Clotilde hacerla bajar las piernas y los brazos y sentarse bien.

─He ahí, hermanita, lo que nunca debes hacer.

─Lección aprendida.

Mi estomago se retorció cuando me di cuenta de los flashes que disparaban frenéticos, de solo pensar que esto ya estaba en internet y estaría mañana en las primeras planas... Genial. Justo lo que queríamos evitar.

Selma y Edward se reunieron en el podio, mi marido visiblemente molesto por la escenita de su madre, pero lo suficientemente tranquilo como para poder hacer el cambio de patronato.

─Señoras, señorita, de pie, por favor ─pidió Selma. Esme, Clotilde, Ilaria y yo nos levantamos de las sillas, mi suegra aun seguía en su berrinche y no fue ni para pararse bien. Ya, listo. Opacada por mi suegra, tal y como ella lo quería. El cambio de patronato fue más rápido de lo que pensé. Selma dio una pequeña introducción y Edward nos ayudo con el juramento, posteriormente pasamos al cambio de banda y de broche. A regañadientes, Esme me coloco el listón blanco y sobre este, el broche redondo de diamantes blancos y morados.

─Hazlo mejor que yo... Si puedes ─me dijo con petulancia.

─Oh, lo haré. No te preocupes por eso, querida suegra. Gracias. Y, por cierto, Vanessa con sus cinco meses, se comportaría mejor que tu.

Esme rió muy audiblemente, yo la imite y deje que me abrazara.

Esme se separo dándome un empujoncito que seguramente nadie vio. Le sonreí y con una seña de ojos le dije que se alejara. Ella frunció el ceño pero se acerco a Clotilde que ya estaba ocupando la silla donde había estado mi hermana.

─Damas y caballeros, con ustedes, nuestra patrona: la señora Isabella Swan-Cullen ─anuncio Selma. Todos aplaudieron mientras me acercaba al podio con mi carpeta en manos. Les sonreí a todos.

Mi discurso fue claro, corto y contundente. Anuncie mi causa, me comprometí a cuidar de todos a los que la fundación apoyaba y presenté a mi hermana. Ella también dio un discurso mucho más corto que el mio y prometió mas o menos las mismas cosas que yo. Finalmente, firmamos el acta que oficialmente nos nombraba como patronas y termino la ceremonia.

Las fotos oficiales no podían faltar y después de estas, Ilaria y yo fuimos a la oficina con Selma para tratar los asuntos administrativos de la fundación mientras Edward hacia su propio recorrido por el lugar, ya que cuando Ilaria y yo lo hacíamos, él reviso las finanzas que Carlisle le entregaba. Hoy estaba siendo un día muy movido, y eso que apenas eran las doce del día. De solo pensar que nos faltaba la cena, me daba un soponcio.

Y precisamente fue esa la razón de que saliéramos corriendo de la fundación después de despedirnos de todos y prometer que los visitaríamos muy pronto, todavía tenía que ir al hotel de la cena para ver como iba la decoración... Aunque podía convencer a mi mamá de que lo hiciera por mi, realmente quería estar con mi bebé antes de dejarla con Dorothy otra vez, probablemente hasta mandaría a Peter a Australia por mi base de maquillaje, no sé...

─Hey, muchachos. ¿Por que no vamos a almorzar? ─pregunto mi papá.

─Papi, la cena... ─respondí.

─La cena no es hasta las nueve de la noche y apenas es medio día. No rezonguen y vamos.

─¿Y los niños?

─Estoy seguro que los niños están muy bien cuidados con sus niñeras. Mamá y yo queremos pasar unas horas con nuestros hijos, nuera y yernos.

─¡JA! ¡Ya eres yerno! ─exclamo Ilaria señalando a Raoul. El le sonrió.

─Cállate que lo vas a espantar ─le dijo Jasper.

─Si es que los moditos de Belly no lo han hecho ya.

Les enseñe la lengua mis hermanos.

Mi mamá rió.

─Vamonos, niños.

Nos fuimos a pie ya que el restaurante estaba a dos cuadras de la fundación. De nuevo, los Cullen rechazaron la invitación, reservando su celebración para la frívola cena de esta noche... Frente a la prensa y todos sus socios. ¿Una comida familiar privada para celebrar los ascensos? Ni Dios lo permita. Mientras más convencido este el mundo de que la Familia Cullen se ama y se adora hasta el fin de los tiempos, mejor.

Edward se hacia el fuerte, pero sabía que le dolía estar sin su familia de manera privada en uno de los días más importantes de su vida. Aunque tenía la ligera sospecha de que Esme era quien los convencía. Afton, que seguía siendo mis ojos y oidos en la empresa a pesar de las circunstancias y que seguía aferrado a irse cuando terminara su pasantía, me dijo el día después del nombramiento que Esme había estado convenciendo a la familia de que no entraran a la ceremonia para demostrar su desacuerdo con lo rápido que consideraban el cambio de presidente. Cuando vio que todos entraron al auditorio, no tuvo otra opción más que imitarlos.

Mi papá ya había hecho una reservación, dejando el numero de personas abierto por si los Cullen querían unirse a nosotros, pero ya que no lo habían hecho, ocupamos una mesa muchísimo más pequeña. Servían comida típica inglesa, algo que a Ilaria y a mi no nos entusiasmaba por nuestra rigurosa dieta vegetariana, pero para nuestro deleite, había un platillo con esas características en el menú.

Mi papá pidió el mejor vino de la casa, el mesero comenzó a servirlo a cada uno, pero nos dimos cuenta muy tarde de que también lleno la copa de Alice.

─Ella no puede ─dijo mi hermano─. Esta embarazada.

─¡Oh! Mis disculpas, señora. Enseguida le traigo una nueva copa.

─No hace falta ─intervine─. Ya lo sirvió. Intercambiemos copas, solamente ─dije tomando mi copa vacía, se la entregue al mesero y la dejo en lugar de la que ya estaba llena y frente a mi plato. El pobre avergonzado hombre continuo llenando las copas y prometió traer una jarra de agua para Alice. La esposa de mi hermano no peleo mucho -por suerte- y acepto el agua con una expresión resignada. Realmente no se por que esperaba que dijera algo, quizás ya estaba tan acostumbrada a sus desplantes que me tenía espantada, pero tenía en cuenta que ella sabía muy bien lo que no podía hacer mientras estuviera embarazada. Tyler no era adoptado.

El mesero volvió con nuestras ordenes y la jarra de agua, dejo los platos y sirvió el agua en la copa de Alice.

─¿Nerviosos? ─pregunto mi mamá cuando el mesero se fue.

─Algo ─respondió Edward torciendo el gesto. Sonreí y lleve mi mano hacia su cabello.

─Pero si ya paso lo peor.

─Mentira ─soltó Ilaria─. Lo peor va a ser la cena.

─¿Que tan malo va a ser? ─pregunto Raoul.

Edward, Ilaria y yo nos miramos torciendo el gesto.

─¿Recuerdas la fiesta que hicieron en el banco hace cuatro años? ─le pregunto Ilaria. Él asintió─. Multiplicalo por cien... Y ni siquiera se va a acercar.

─¡Ilaria! ─exclamo mi mamá riendo.

─¿Qué? Es la verdad.

─Bueno, si supiéramos de que fiesta están hablando... ─dije.

─No quieren saber ─dijeron Ilaria y Raoul al unisono.

─Okey.

Dos horas después estábamos volviendo a Windsor. Ilaria no estaba nada emocionada por el comité de bienvenida que nos esperaba en la Villa y no la culpaba. Esta sería su primera cena al puro estilo de los Cullen y, para ser honesta, yo tampoco estaba muy entusiasmada. Solo era otra táctica de Esme para hacernos pasar como una amorosa y unida familia...

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Tenía un plato de bocadillos frente a mi mientras Peter trabajaba en mi cabello. Tenía hambre pero no podía interrumpir a Peter por que ya estábamos contra reloj. En verdad fue muy mala idea el almuerzo de dos horas en Londres, agradezco la intención de mi papá pero fue MALA IDEA.

Peter y su asistente trabajaban en una linea perfectamente sincronizada. Mientras el me peinaba, la chica maquillaba a mi hermana; cuando ella terminara, Ilaria pasaría al peinado y yo al maquillaje. Si no estábamos listas en una hora, cortaría algunas cabezas...

Así fue como termine con una media coleta despeinada con rizos disparados a todos lados, la tiara de plata, diamantes y perlas bien ajustada a mi cabeza y un maquillaje nocturno muy natural con delineador negro, sombras marrones y brillo labial rosa. Me puse de pie desanudandome mi bata lila de satín corta y revele el brassiere y el ligero beige de encaje que sostenía las medias naturales.

─¡Uuhh! ─exclamó Peter mientras Dorothy me ayudaba a ponerme el vestido─. Alguien quiere acción hoy.

─Yo iba a decir justo lo mismo ─dijo mi hermana y choco nudillos con Peter. Rodé los ojos.

─Mira nada más. Con ese vestido nadie se imaginara lo que tienes debajo ─se burlo Peter.

─Bueno, basta ─exclame entre risas, y luego torcí el gesto mirando a mi hermana y mi estilista─. ¿Tan santurrón es?

─Ahhmm... Algo ─respondió Ilaria─. Pero te ves increíble.

─¿Gracias? ─dije. Mi hermana y Peter rieron─. Illy, tu turno ─le dije.

─Bien ─respondió mi hermana poniéndose de pie después de que Peter asegurara el tocado griego a su cabello lacio y suelto. No sabía si era esa conexión de la que tanto se hablaba, o si yo también lo estaba pero podía sentir el nerviosismo de mi hermana mientras se colocaba el vestido blanco. La vi hasta que ella me regreso la mirada, sus ojos azules estaban temerosos y brillaban no precisamente de alegría.

─Pet, Shelby, ¿podrían dejarnos solas? ─pedí sin dejar de mirar a mi gemela.

─Ehh... Claro ─respondió Peter. Ambos salieron y cerraron la puerta detrás de ellos.

─¿Que sucede?

─¿Por que yo? ─me pregunto con voz lastimera sentándose en el sillón al pie de la cama. Suspire y me senté a su lado.

─Por que eres mi hermana ─respondí, ella rodó los ojos─. Por que me conoces mejor que yo misma, sabes distinguir entre lo que esta bien y lo que esta mal, yo no tengo esa fortuna, eres más humilde de lo que yo alguna vez llegare a ser. Se que tu me ayudaras a mantenerme centrada, algo que Esme ni siquiera intentaría, por que ambas somos tan parecidas que en algún momento nos hundiríamos llevando con nosotras a todas esas personas; si yo algún día caigo, no caerías conmigo, me levantarías.

─Yo no esperaba esto, Bella. Yo esperaba no salir del Bronx, quizá ir a la universidad cuando hubiera ahorrado lo suficiente y pedir un crédito por que esos ahorros tal vez hubieran funcionado para un mes, o con suerte, para un solo semestre; trabajar después de clases en el hotel y de noche en un bar por que lo que me pagaban no era suficiente. Isabella, el día que me entere que tenía una gemela, yo estaba en el hotel, limpiando la habitación de Raoul ─dijo riendo.

─¡Y ahora son novios, Illy! ─exclame sonriendole─. Tal vez esta no es la vida que esperabas, pero es tuya, es la que te mereces. Estas yendo a la universidad sin haber pedido un crédito, sabes que puedes trabajar en la constructora o en la empresa mientras estudias o hasta que te gradúes. Dirigirás conmigo una fundación y ayudaras a personas que en verdad lo necesitan. Ilaria, esos son los beneficios de esta vida, no te sientas culpable por disfrutarla, es lo menos que podrías hacer después de los años que pasaste viendo la miseria por tus ventanas en el Bronx.

Ilaria suspiro. Dos golpes suaves sonaron en la puerta y esta se abrió.

─Señora ─dijo Dorothy haciendo una reverencia─. El señor esta esperando.

─Iremos en un segundo, Dorothy ─respondí.

─Como diga, señora ─musito con otra reverencia y salio de la habitación.

─No quiero decepcionarte, Bells.

─No lo harás ─le dije abrazándola─. Estas tan consciente de que no lo quieres hacer que buscaras y encontraras la manera de no hacerlo.

─Te quiero, Bells.

─Y yo a ti, Illy. Ahora ─dije separándonos─, sera mejor que nos vayamos o Edward se va a sentir yo.

Mi hermana rió. Se levanto para ponerse los tacones dorados. Tomamos nuestros bolsos, el mio plateado y el de ella dorado, y salimos de la habitación para encontrarnos con nuestros hombres e ir al hotel para la cena. Y daba la casualidad que era el mismo hotel en el que hace casi dos años tuvimos un cóctel... Y estuve a un paso de la muerte.

Pero ahora era diferente. Si bien ya no tenía la misma relación amistosa con Esme, mi hermana estaba aquí y eso, de alguna manera, me hacia sentir mejor.

Al llegar, nos dirigimos a la suite presidencial para tomar las fotografías oficiales, con bandas y broches incluidos, como si se tratara de una coronación o algo así y no un cambio de dirección en una empresa.

Mientras Kebi le colocaba la banda azul celeste a mi hermana, pude ver que algo cambio en ella, algo que estaba esperando su momento para salir... A la Princesa Ilaria.