VOLVIENDO A LA REALIDAD (FINAL ALTERNATIVO parte uno)

Comencé a despertarme poco a poco dado que la luz de la habitación me molestaba muchísimo. El cuerpo me dolía por completo dándome trabajo para respirar. Una vez que mis ojos se adaptaron a la luz, miré a Edward que estaba dormido y el respiradero me molestaba así que levanté una mano lentamente para quitármelo, hasta que una voz me detuvo

-no te la quites- susurró secamente

Miré hacia Edward e intenté esbozar una sonrisa. Pero él en cambio solo cabeceó con el cejo fruncido. Creí que lo que había vivido en los últimos meses había sido solo un sueño y que tener hijos con Jacob había sido real. Sentí que la realidad me aplastaba, burlándose de mí.

-se que no debo de presionarte pero…dime una cosa. ¿Quién te atacó?- preguntó con la voz contenida y furiosa

Temblé rápidamente y comencé a llorar…cerré mis ojos y las imágenes de Mike inundaron mi mente. Comencé a tartamudear

-bella. Espero que no lo protejas- musitó

-n-no es eso. Es que- cerré los ojos para serenarme y confesarle

-fue Mike Newton el que abusó de mí y me drogó- la voz salió en un solo susurró y luchaba por la creciente necesidad de llorar

-¿me estás diciendo que fue Mike Newton. Él que tu madre quería que fuera tu esposo?-

Asentí. Sus puños se cerraron furiosamente haciendo que sus nudillos se tornaron blancos, en ese momento entraron mis padres. Mi madre le lanzaba miradas envenenadas y cuando le expliqué lo que pasó, rápidamente arremetió contra Edward

-¡pero madre. No fue Edward, fue Mike!-

-¿pero cómo pudo haber sido Mike? Él es un caballero-

-si claro. Un caballero, como no- respondió secamente

-hija. ¿Estás segura completamente que fue él?- preguntó mi padre

-si padre, lo estoy- hablé firme

-si es así. Lo buscaré y haré que pague todo-

Seguí durmiendo y las imágenes de lo que pasó hicieron que me estremeciera, comencé a gritar y abrí los ojos

-¡Bella, mi amor, cálmate!- susurró Edward

Su voz me tranquilizó. Abrazándome fuertemente, lágrimas de rabia caían copiosamente humedeciendo su chaqueta de cuero, aspiré su aroma para convencerme de que solo fue una pesadilla. Quise recordar el sueño que tuve con Jacob y el alivio me inundó rápidamente.

-juró que lo haré pagar por lo que te hizo- murmuró oscuramente

-¿te casaras conmigo aun después de lo que me hizo?- pregunté con voz ronca por las lagrimas

-mi amor, tú no tienes la culpa de lo que pasó. Si fueras otra clase de mujer, nunca me hubiera enamorado de ti y jamás te pediría matrimonio- susurró –en cuanto estés lista para casarnos, lo haremos y dejaremos todo esto atrás-

Días después seguía en el hospital, el cuerpo me dolía menos y tenía que tomar tranquilizantes para dormir. Mi padre anunció que Mike había desaparecido y Edward lo confirmó también, en cuanto a mi madre…siempre culpaba a Edward de que él había sido. Mis amigos me visitaban y trataban de que olvidara por un momento todo, pero no podía olvidar el sueño con Jacob.

-espero que no se lo cuentes a Edward- pidió Rosalie

-no lo haré, solo que ya no me duele pensar en él, es como si me hubiera despedido finalmente y tal vez…los niños que soñé sean los hijos que tenga con él-

Ya no dolía pensar en Jacob. Rosalie me dejó para que tratara de descansar un poco, pero yo no quería estar sola ni cerrar los ojos. Me tranquilizó diciendo que estaría en compañía de mi padre y de varios policías más que custodiaban el hospital, de todas maneras no me sentía muy tranquila. Al día siguiente el médico revisó mis costillas y parte de mi ojo, con el golpe que me hizo, me había causado un derrame. Mi nariz estaba casi arruinada y mis pulmones un poco perforados.

-solo faltan dos semanas más en recuperación, pero las tomara en casa. Su mandíbula ya no está dislocada así que puede comer alimentos duros- murmuró

-¿y cuando le dará de alta?- preguntó mi madre

-en unos días más. Pero no puede hacer ningún viaje aéreo. Hasta dentro de dos meses-

Tendría que pensar en otro lugar para nuestra luna de miel. Tal vez un crucero

-¿podría estar en un crucero?- pregunté recostándome

-sí, solo que procure no nadar y reposar todo el tiempo-

El médico se fue deseando mi pronta recuperación.

-¿todavía te piensas casar con ese?- preguntó mi madre con tono despectivo

-si madre. Y él todavía quiere casarse conmigo. ¿Hay algún problema?- hablé molesta

-te sugiero que lo pienses bien, antes de cometer esta locura. ¿Todavía quieres casarte con él, después de lo que pasó? ¡PIENSA BIEN ISABELLA!- gritó mi madre

-¡por favor madre. Ya no soy una niña de cinco años que tenias que decidir por mi !me casaré con él te guste o no. Y ahora vete que quiero estar sola-

Mi madre se fue inmediatamente sin decir alguna palabra. No me importaba sus comentarios, cuando cumplí 18 años me puso bajo llave y en una burbuja, decía que era por mi seguridad pero yo no le creí y comencé a revelarme hasta el punto de enlistarme en la marina con un nombre falso.

Una semana después ya estaba fuera del hospital, y eso no era algo muy reconfortante que digamos. Por un lado estaba Mike en calidad de desaparecido y por otro los hombres de Edward vigilándome y a su vez, buscándolo por todo el mundo. A veces me preguntaba, que tanto poder tenía Edward.

-¿Esta cómoda?- preguntó una mujer llamada Isabel

-si gracias- respondí

Contemple la casa aunque tenía aspecto de una mansión por que habían estatuas griegas apostadas en el perímetro de los jardines, la sala tenía una cúpula con acabado árabe, pisos de mármol italiano por todo el inmueble, columnas estilo romanas de jade, cortinas de terciopelo negro, los sillones eran importados de suiza, la mesa del comedor junto con sus sillas eran alemanas, y las camas era King size con colchas de diseñador, pavo reales en los jardines…solo por describir su "modesta" casa.

Se podría decir que quería humillar a mi madre. El castillo donde había vivido tenía 900 años y no era tan ostentoso como este lugar, y por esta vez…mi madre se merecía ser humillada. Salí a pasear a los jardines y me topé con un pavo real macho que arrastraba su cola, justo como los vestidos largos. Lo más triste era que casi nunca veía a Edward, a veces pensaba que me evitaba dado lo que me pasó, pero una vez que le pregunté él me aseguró que estaba ocupado en algunas cosas y que no me vería muy seguido

-…y para que no te sientas sola en esta inmensa mansión, se quedara una amiga mía, llamada Isabel Cohen…-

Ella era algo exasperante a veces, queriéndose meter en mi cabeza todo el tiempo para tratar de llegar a mí. No le gustó cuando le dijo que yo era aristócrata inglesa y además ex marine, usaba el sarcasmo para burlarse de mí y eso no me gustaba…aparte del color de su cabello…castaño rojizo…y el color de sus ojos…de un verde profundo, iguales a los de él. Verde profundo y frio.

Mis amigos llegaron días después y eso me alegró mucho.

-este lugar está fuertemente asegurado…hombres armados y k-9- murmuró Emmet

-cortesía de mi futuro esposo, dijo que quería que estuviera muy bien asegurada por si Mike me encontraba-

-pero si se pasó de seguridad- dijo Emmet dando una vuelta para comprobar toda la seguridad.

De la visita de Emmet pasaron tres semanas y una noche llegó Isabel a despertarme, al parecer Edward quería verme rápidamente y sin algún aviso, Me volví a vestir y rápidamente tomamos una fea suburban negra con blindaje.

-Edward no me dijo nada más por si querías preguntar- musitó cortante y un poco enojada

-no te pregunté nada- dije a la defensiva

-¡escúchame bien princesita!, no me gusta para nada tener que despertarme y ser tu maldita guía turística en la madrugada-

Rodeé los ojos.

-gracias por lo de princesita, porque desciendo de Margarita Tudor- frunció el entrecejo –y además, si Edward te despertó es porque tal vez estuvo de acuerdo con tu…pareja de que me trasladaras al lugar donde vamos a ir- murmuré

Bostecé un poco y vi mi reloj… ¡Jesús!... eran las dos de la mañana. ¿Acaso le habría sucedido algo?, esperaba que no fuera así porque no podría sobrevivir si le pasara algo como a Jacob. Tardamos treinta minutos en cruzar toda la ciudad para estar a las afueras, llegamos a una especie de fábrica abandonada, solitaria y oscura. La suburban se estacionó en donde habían mas camionetas del mismo horrendo tipo, nos bajamos y una ráfaga de aire frio me congeló.

Caminamos hasta divisar a Edward junto a varios hombres y a sus hermanos, el alivio me hizo sonreír de él estaba bien pero otro sentimiento se acrecentó cuando pensé que en verdad pasaba algo ¿o porque todos estos hombres estarían reunidos?, comenzaba a creer que Edward era algo más de lo que había investigado y jamás me había dado cuenta. Caminó hacia mí con una enorme sonrisa, vestía con un traje caro de color negro y me sonrojé.

Rápidamente recordé fragmentos de la alucinación que tuve. Edward si era un asesino a sueldo….y todos los que estaban con nosotros y que él conocía también. Seguí caminando pero un poco lento hasta llegar con él.

-se que estas no son horas de despertar a una duquesa, pero no podía esperar- murmuró juntando sus brazos atrás de su espalda

-¿pasa algo?- pregunté

-considéralo un regalo de bodas- habló fríamente

Hizo un ademán para que lo siguiera, de manera mental iba pensando los motivos por los cuales me hablaba con frialdad. El primer motivo era que tenía que esconder sus sentimientos ante los demás por respeto…si, tal vez era eso. Memoricé más fragmentos de su expediente y algo apareció

"líder de un grupo de asesinos de elite a sueldo"

Mis pasos cesaron por completo y comencé a temblar… ¿EN QUE RAYOS ME HABIA METIDO? ¿CON QUIEN ESTABA A PUNTO DE CASARME?

-¿te pasa algo?- preguntó

-eh…es que…pues…yo…he me preguntaba por qué estamos aquí y a que te refieres específicamente con regalo de bodas- hablé insegura

-ya lo veras, es una sorpresa- me sonrió falsamente

Llegamos a una zona apartada y vi a alguien que estaba maniatado sentado en una silla, conforme nos acercábamos más, esa persona iba haciéndose muy familiar…cabello rubio, regordete y su cara muy magullada por golpes.

-Mike- susurré

-si…es Mike. Nos tomó una semana para encontrarlo, el muy idiota no supo esconderse bien y fue bastante fácil encontrarlo- habló en mi oído

Me abrazó la cintura y depositó besos en mi cuello, no me di cuenta cuando mi cuerpo comenzó a temblar y ya estaba bañada en sudor. Los recuerdos de ese día se reproducían involuntariamente en mis ojos, como si se tratara de un video que no quisiera ver.

-tranquila mi amor. Él no te hará daño y ahora estas a punto de recibir tu venganza- murmuró

Se alejó de mi y caminó hacia Mike, le quitó su mordaza y regresó hacia a mí con sus ojos brillando de la alegría. La sangre comienza a hervir, pensamientos de degollarlo y cortarlo en pequeños pedacitos comienzan a seducir mi mente, arrebatarle lo que él me arrebató…mi seguridad se fue ese día

Pensamientos asesinos y viciosos. Yo no soy así y eso está muy mal

Edward tomó mi cara entre sus manos y comenzó a besarme apasionadamente, su lengua se mezcló con la mía. Ofreciéndome un refugio que no pude rechazar. Terminamos de besarnos y me miró con intensidad, de su bolsillo del saco sacó una navaja y la abrió

-siempre llevo esto todo el tiempo para ocasiones especiales como esta- murmuró sosteniéndola hacia a mi

Miré hacia la navaja para entender su punto, las preguntas se formularon y lo miré nuevamente. Una parte de mi quería tomar el cuchillo y destazarlo vivo. ¿Es lo que de verdad quiero?, Edward puso el cuchillo en la palma de mi mano y se sintió pesada. Pero lo que me dio en la palma de mi mano se que incluye muchas implicaciones

No me atreví a moverme para nada, no pude. Edward caminó a mí alrededor y puso sus manos sobre mis hombros, haciendo que su aliento cálido me hiciera cosquillas en mi oreja

-solo míralo-

Mis ojos viajaron desde el cuchillo hasta Mike que gritaba cosas que no entendía.

-le corté la lengua para que no jodiera. ¿Tu lo odias tanto no?- murmuró

Asentí

—El odio nos da poder, ya sabes —continuó hablando Edward—. El odio nos hace fuertes e invulnerables. El odio nos da una meta. El odio es lo que utilizamos para conseguir lo que queremos —balbuceó—. Y tú quieres castigarlo-

Sus dedos se clavaron en mis hombros, sus palabras eran como veneno…filtrándose en mi cerebro, consumiéndome. Miré hacia la navaja involuntariamente, mis manos comenzaron a temblar

—Quieres cortarlo, y hacerlo pagar por lo que te ha hecho. El hijo de puta se lo merece, ¿no?- preguntó

—Sí… pero no puedo —murmuré. Las palabras se atascaron en mi garganta.

—No dejes que el miedo tome el control —me dijo—. Toma las riendas-

El cuchillo cayó de mi mano. La bilis se fue en mi garganta.

—No puedo cortarlo- murmuré desesperada

—Entonces, ¿qué es lo que quieres, eh? —Preguntó, viéndome por encima de mi hombro—. ¿Quieres que pague o no?

—Sí… —La palabra salió como un aliento. Mike gritaba palabras inaudibles, pero sé que es porque él me escuchó decir que sí. La mirada en sus ojos me decía que se acuerda de lo que me hizo. Él sabía lo que estaba a punto de pasarle.

Edward quitó sus manos de mis hombros. El sonido de metal deslizándose fuera de anillos de cuero pasó a través de mis oídos. Cuando la mano de él se estiró hacia adelante para mostrarme la pistola, contuve la respiración. Tomó mi mano y colocó el arma en ella. Moviendo mi mano a un lado para que el arma estuviera dirigida a Mike frente a mí, levantó el brazo e inclinó su cabeza en mi hombro.

— ¿Quieres esto?- preguntó demandante

Jadeé sin saber qué decir. Una parte de mí quería desesperadamente que esto acabara. Otra parte grita que apriete el gatillo.

—Hay una bala ahí que irá directamente a su corazón si me lo permites. Él desaparecerá de este planeta.

—Pero…-

-es tu regalo de bodas. Te estoy dando la oportunidad de vengarte y terminar con este ciclo-

Él me ayudó a apuntar. Gotas de sudor rodaban por mi cara mientras me enfrentaba al hombre que me usó. Me imploraba con sus ojos que no lo hiciera, sacudiendo la cabeza. Él gimió, pero no sentía ninguna lástima. No por él. Los recuerdos de lo que él me hizo me inundaron de nuevo con toda su fuerza. El dolor, tanto dolor. No solo físico, sino también mental. Yo estaba en pedazos. Una chica usada y abusada en esa habitación junto con los primeros días. Se aprovechó de mí. Me hizo sentir como una mierda, y me acordé de todo. Dolía. Se merecía nada menos que lo mismo. Quería que él lo sintiera.

Empujó mi dedo.

—Mátalo. Termina su sufrimiento-

Mis dedos hicieron el resto.

Bam. El arma llameaba. Un disparo, justo en la cabeza. Sus ojos quedaron en blanco, su cabeza cayó hacia un lado. La sangre se filtró de la herida entre sus ojos. Y luego sucedió. Se acabó. Se ha ido. Mi mente y cuerpo son liberados de esta pesadilla colocada sobre mí.

Me temblaban las manos mientras soltaba mis dedos y aventé la pistola. Todavía estaba hecha polvo por lo que acababa de suceder. No solo por encontrarme con este hombre de nuevo. No por todas las cosas que me hizo. Sino porque ahora estaba muerto, y yo fui la causa de eso.

—Nunca he matado a nadie —murmuré sin mirar a nadie.

Sonrío, ahogando una risa.

—Ahora lo has hecho. ¿Me vas a decir que cuando estabas en combate jamás mataste?- preguntó con tono divertido

-no-