Traición


Por que al final, todo lo que era uno solo y fue separado, volverá a buscarse para unirse por la eternidad


– Zafiro, lo que dices es una locura – dije desviando la mirada hacia cualquier otro lado –. ¿Quién te ha dicho semejantes sandeces? ¿Quién te ha metido esas ideas en la cabeza?

– Nadie me ha metido ninguna idea, sabes que yo soy el indicado. Renuncia a tu lugar como soberano de este planeta, a tu lugar como futuro rey – decía mientras se colocaba frente al escritorio bastante agitado mirándome directamente. La manera de decirme las cosas era lo que más me impresionaba, realmente parecía creer lo que decía, su mirada me mostrada su preocupación, como si realmente me estuviera librando de un castigo –. Tú no eres capaz de llevar todo eso, no eres lo suficientemente bueno.

– ¿Disculpa? – pregunte volteando a verlo realmente sorprendido –. ¿Qué no soy capaz? ¡Soy el primogénito! He sido preparado para esto toda mi vida, ¿Quién te crees para querer obligarme a renunciar?

– ¡Soy tu hermano! Si no fuera por esas malditas reglas de que el primogénito es quien debe obtener ese lugar yo sería la persona ideal para ser rey y soberano.

– ¡Lárgate Zafiro! Fuera de mi vista antes de que me arrepienta y mande arrestarte por desacato e intento de traición.

– Como quieras – dijo mientras me daba la espalda y se dirigía a la puerta –. El cristal dorado y la corona serán mías.

Con total tranquilidad salió de mi vista, ¿Qué se creía? Lo conocía, sabía que cuando él decía algo realmente haría todo por cumplirlo, sin importar siquiera estar equivocado. Llame a Malachite, Jedeite, Neflyte y Zoisite.

– Zafiro trama algo – dije sin siquiera saludar –. Sé que ustedes me lo advirtieron, no necesitan decirlo, pero no fue hasta esta noche que realmente sentí su soberbia, su sed de poder. Algo me dice que tomara el poder, aunque deba pasar sobre mí.

Cuando voltee a verlos ellos estaban alineados frente a mí, sus miradas se notaban más oscuras, Zoisite tenía una mueca en el rostro y Malachite comenzó a reír de manera estruendosa callando cuando Neflyte comenzó hablar.

– Príncipe Endymion – dijo Neflyte mirándome fijamente a los ojos, algo en los suyos era diferente, parecía querer decir algo -. Las cosas no han salido como se tenían planeadas y ahora es al Príncipe Zafiro a quien se le debe lealtad – abrí los ojos sorprendido entendiendo perfectamente lo que decía, en los rostros de los demás ahora había una mueca que fingía ser una sonrisa, su rostro se tornó hasta cierto punto maniaco -. Así que es hora de mostrar nuestra valía.

Había entendido, en un segundo Neflyte creo un campo de fuerza atrapando a los demás dentro de él, incluyéndose.

– Así que piensas que puedes contra nosotros – dijo Malachite mientras alzaba su mano derecha y comenzaba a reunir energía, Zoisite y Jedaite comenzaron hacer lo mismo.

– Podemos divertirnos un rato, eso es seguro – Neflyte muro rápidamente sobre su hombro, nuestras miradas se conectaron un segundo y asintió.

Salí rápidamente de la habitación. Neflyte se sacrificó por mí, porque por más fuerte que sea no podría con tres de los reyes celestiales. Amigo mío, siempre estaré en deuda contigo.

Corrí por el palacio, misteriosamente estaba en total silencio. Algo estaba ocurriendo. Cuando llega a la entrada principal pude ver a Zafiro frente a la puerta.

– Oh vaya, parece que pudiste escapar de tus queridos amigos... Ah no, espera. Parece que uno de ellos se sacrificó por ti. Ese idiota de Neflyte, se escapó y no pude lavarle el cerebro al igual que los demás idiotas que llamas guardia – sonrió de lado e hizo una señal a los guardias tras él, estos abrieron la puerta principal rápidamente y pude ver como fuera del palacio están en una batalla, pude reconocer a todos, eran los miembros de mis tropas luchando entre ellos.

– ¡¿Qué demonios has hecho Zafiro?! – grite furioso tras ver la pelea –. ¿tan grande es tu sed de poder?

– No es sed es... justicia – con otro ademan llamo a otro sujeto y este apareció con Beryl apretada contra su pecho y amenazada con una daga en el cuello.

– Déjala ir Zafiro, ella no tiene nada que ver en esto.

– ¿De verdad? Está bien, suéltenla.

Mire como soltaron a Beryl y esta corrió tras de mi protegiéndose tras mi espalda.

– ¿Qué es lo que quieres? ¡¿Qué es lo que estás haciendo?! – grite exasperado por todo lo que ocurría.

– Yo no hago nada, yo no voy hacer nada, ella sí.

Fue en ese momento que sentí como algo atravesaba mi pecho.

– Esto es por despreciar mi amor – Beryl me susurro al oído para después colocarse frente a mí y depositar un suave beso en mis labios -. Si tan solo me hubieras elegido, si tan solo hubieras correspondido a mi amor te hubiera protegido... – dio media vuelta dándome la espalda mientras se reunía con Zafiro.

– Observa hermano, tu reinado termino, hoy eres deslindado de tu lugar, ahora solo queda una cosa, entrégame el cristal dorado.

Había caído de rodillas, mi corazón comenzó a latir tan rápidamente que sentía que todo a mi alrededor giraba y me faltaba el aire. Ni siquiera pude entender las palabras de Zafiro mientras este se acercaba a mí, entre más cerca de mí se encontraba mi visión se iba tornando más borrosa, a tan solo dos pasos lejos de mi perdí la conciencia.

Me sentía cómodo, tranquilo… ¿Estaba en el cielo? ¿Había muerto? Comencé abrir los ojos y pude ver el techo de ¿una habitación? Miré a mi alrededor sorprendido, más grande fue mi sorpresa cuando pude ver a una joven sentada sobre un sillón, al parecer el sueño la había vencido, ¿Quién era? ¿Acaso era una de los aliados de Zafiro?

No me parecía familiar su rostro, parecía demasiado tranquila para ser quien cuidaba a un enemigo, intente levantarme, pero un dolor en mi pecho me invadió y me deje caer de nuevo sobre la cama lanzado un alarido de dolor.

– Despertaste – escuche una dulce voz, era la chica que estaba durmiendo –. Oh, no hagas ningún esfuerzo, estas gravemente herido – se acercó y me tomo de los hombros como si con eso evitaría que intentara volver a levantarme –. Te encontré hace dos días, estabas a las afueras del palacio y bueno, no podía dejarte ahí. Te traje e intentamos sanarte lo más posible, Sailor Mercury dice que estarás bien, que no estás herido de gravedad, tus órganos están bien, aunque debo admitir que de suerte continuas vivo.

No pude decir nada, mientras escucha sus palabras recordaba lo que había pasado, aunque no entendía como es que había aparecido en otro palacio, porque era obvio que no era mi palacio al que se refería.

– Muchas gracias, pero… ¿Dónde estoy? – pregunte mientras tocaba el vendaje se bebé mi pecho.

– Oh cierto, disculpa la grosería – me respondió sonrojándose un poco –. Soy Serena, la princesa Serena, de la Luna. ¿Tú quién eres?

¿Qué estaba haciendo en la Luna?


Este oneShot tambien tenia tiempo de tenerlo, no queria arruinarlo con un final muy forzado asi que decidi dejarlo asi. El capitulo anterior no tenia pensado hacer segunda parte y dejarlo con la intriga, no pense que me pedirian una segunda parte, pero me animaron y ya la estoy escribiendo. Muchas gracias por leer, nos vemos.

Feliz verano.