El miedo era una cosa, el asco otra distinta; lo que sentía Sunset Shimmer era una fría sensación de que todo apuntaba nuevamente a ella, se veía a sí misma como egoísta. Deseaba a toda costa vivir, por ello impulsó a ese demonio frente a ella a luchar por la supervivencia del mejor, del más perfecto. Al menos así lo entendía Wane, pues para ella era solamente por sobrevivir, por ver un día más a sus amigas, por poder tener aquel lujo inestimable de su amista, de su presencia, de su cariño y de su amor. Era pues, la condena a la cual se sentenciaba y estaba sentenciada desde el momento en que él osó interponerse en su relación con ellas.
En todo caso, detrás de aquel conflicto no se hallaba ninguna lucha entre el bien y el mal, era algo completamente suyo, a saber, su vida. Los dientes de la extraña criatura trataban inútilmente de atravesar su fortificada piel, el hueso de sus fauces no podía atravesar las escamas de extrema densidad de la demonio, esta mantenía su brazo en alto para concentrar la energía librada en el rayo, del otro lado Wane sonreía complacido por la pronta reacción de la demonio que tenía por enemiga. Sus pasos entonces volvieron a acercarse unos metros, caminando al mismo tiempo hacia la izquierda para poder obligarla a tomar la dirección contraria para tener una distancia equivalente.
- ¿A qué te refieres? – Preguntó de pronto la adolescente observando con asombro la cantidad de criaturas que se acercaban cada vez más a su ubicación.
Asombroso era notar que una criatura del tamaño de un perro había estado originalmente en una especie de saco de tamaño minúsculo; había salido de esos cientos de huevecillos depositados en sus heridas, la energía absorbida era utilizada para potenciar de forma exponencial su crecimiento. Pero volviendo nuevamente su rostro al de su oponente. Hizo levitar al ser vivo para mantenerlo a raya.
- No me mientas Sunset, tienes un afán por una forma de vida inferior, pero no eres estúpida.
- No… él no es mi padre y tú no eres mí…
Wane entonces comenzó a reír a carcajadas con un enorme sarcasmo en su expresión dirigida a la adolescente, quien cada vez más preocupada preveía la llegada del resto de las criaturas, las cuales tenían una finalidad dada por el demonio de aspecto aterrador, cuyos esfuerzos no conocían de límites.
- Tú te guías por esa forma de pensar tan inferior y ¿ahora me dices que no puedes aceptar su forma de ver a la familia? Vaya hipócrita resultas ser.
- Se supone que un padre debería querer a su hija y los hermanos no deberían estar haciendo esto… - Se excusó la adolescente, ciertamente, la fatiga causada por la utilización de tan grande cantidad de energía tarde o temprano terminaría debilitándola, esa era la estrategia de Wane.
Pero además de percatarse de ese desgaste de energía llevado a cabo por el intenso confrontamiento del flujo realizado por ella y él, también tenía un desgaste emocional oculto. Era pues, producto de un pasado que había dejado atrás; sin embargo, ahora, justo ahora llegaba para mostrarle una enorme cantidad de recuerdos, sentimientos y angustias…
- Mentira… tú fuiste la niña de sus ojos. – Dijo el demonio con voz algo cortada, con sus ojos a medio iluminar y con cierta pesadez en su cuerpo.
En ese preciso instante, Wane dejó de emitir el rayo para transportarse detrás de Sunset Shimmer, no sin antes recibir el impacto altamente veloz de la energía de su adversaria, al cual pronto debía dar un correcto tratamiento para no perecer.
- ¿A quién crees que le dejó todo su conocimiento? ¿A quién crees que no trato de eliminar? ¿A quién dejó en una sociedad pacífica e inocente? ¿A quién le dejó tener una infancia?
Mientras las palabras de Wane eran pronunciadas, tomaba con sus garras a la adolescente, para levantarla, en el aire, a dos metros del piso, Sunset simplemente se dejaba levantar como una muñeca de trapo, no sentía dolor por el terrible seccionamiento de tejidos, su sistema nervioso estaba configurado para no hacerlo; sentía dolor de pronto, por todo aquello que jamás había tenido. No sabía por qué, pero esos recuerdos eran fríos, completamente desoladores.
- Tú fuiste la niña de papá… él te quiso como ningún demonio se hubiera atrevido a querer a otro. – Con una especie de rugido, Wane arrojó el cuerpo de Sunset Shimmer por los aires.
Justo en ese instante llegaron las diversas criaturas, muchas de ellas con formas de animales existentes, otros con alas que parecían guadañas y en particular una ave que en lugar de dirigirse directamente a Sunset, fue a parar al hombro de Wane.
Los dientes de los animales se clavaban en la dura piel de la demonio, allí, tirada, con bestias tratando de despellejarla, con los ojos puestos en los de Wane, quien nuevamente retiraba su piel como si se tratara de ropa vieja, Sunset no podía hacer otra cosa que paralizarse, no por el miedo a lo que él fuera a hacerle, sino por esa cantidad exorbitante de sentimientos, pronto estos pasaron a ser una vaga idea del significado de todo aquello, de su pasado…
- Él se atrevió a rebajarse al nivel de un demonio con emociones como ese amor común de las criaturas de sociedad; y todavía más, se atrevió a rebajarte al nivel de las ponis en Equestria. – La piel del demonio se regeneraba inmediatamente.
Un pequeño haz de luz turquesa de gran intensidad fue a dar directamente con todas las bestias, como un efecto en cadena, llegaba a la cabeza de las mismas, para atravesarlas sin mostrar daño aparente, para después dividirse en dos y avanzar hacia otros dos individuos; Sunset logró revertir el control de Wane sobre estas con una orden de irse lo más lejos posible, desde luego, las criaturas emprendieron la marcha a toda prisa, aquello significo todavía un mayor gasto de energía por su parte.
- Solo debías usar tus garras, has desperdiciado bastante energía; mira, mira lo que esa ridícula forma de ver el mundo te obliga a hacer.
De un momento a otro, Wane se transportó al lado de Sunset, para tomarla por los cabellos, los cuales todavía no ingresaban en inmolación y hacerle observar a las distintas criaturas. Sin muestra de ninguna piedad, el demonio se entretenía torturando a su oponente, no tenía caso hacerlo de forma rápida, porque el conocimiento que podría sacar sería muy limitado, ahora en cambio podía observar con mayor plenitud el funcionamiento de aquella racionalidad inferior, aquella que se podía preocupar por el dolor ajeno, aquella que podía tener todavía empatía, aquella que podía sentir amor. En el fondo, trataba de recolectar información teniendo a Sunset Shimmer como principal conejillo de indias, era tarde ya para ella, la energía de ambos estaba al mismo nivel y el deseo por la vida de la fémina parecía extinguirse.
Las heridas de la adolescente se curaron pronto, sus ojos con toda la bruma obscura parecían no enfocarse en nada; sus oídos apenas escuchaban las palabras de Wane. Este, acercó su boca al oído de la de ojos turquesa, manteniendo sus cabellos agarrados.
- Perderás porque no puedes batirte como un demonio, no puedes pensar como un demonio ni sentir como un demonio…
De un momento a otro, Sunset se transportó del lugar, algo en ella tenía una seria duda, un tremendo golpe a la seguridad que tenía en sus planes para salvarse y salvar a sus amigas, quizás también al mundo.
¿Acaso no tenía fundamentos suficientes para salvarse, para luchar contra Wane? Era una terrible contradicción con su forma de ver las cosas. Amistad, amor, armonía… frente a aquello el momento en el cual estaba era todo menos la representación de alguno de esos ideales. Ponía en peligro la salud de sus amigas, el único amor por el cual luchaba era el de ella misma; sus esfuerzos por reformar a Wane se habían alejado hace un buen rato y finalmente, no podía existir armonía en ella, aunque tratase de cambiar, en el fondo lo que tenía no era la magia de la amistad, sino magia de aquel núcleo de energía negativa dentro de ella.
En un lapso corto de tiempo, recordó su infancia una huérfana, sin amigos, sin nada salvo unas tristes monedas para comida; una afición por la lectura, callada porque no tenía nada interesante que decir, ensimismada, la pregunta por sus padres la siguió por toda su vida hasta ese momento, ahora que sabía de ellos, lo repudiaba con todas sus fuerzas, odiaba lo que era, en otro corto lapso de tiempo observó su reflejo en el agua. No importara cómo se viera, siempre tendría ese núcleo, siempre sería una demonio.
No se reducía a ello. Wane se transportó frente a Sunset, pero esta volvió a escapar; nuevamente se repetía la acción, solo que esta vez la adolescente apareció en un lugar muy alejado.
Ahora podía comprender que no sentía absolutamente nada por Wane, finalmente comprendía que en esos ojos similares a los suyos, en esa naturaleza similar a la suya hallaba todo el mal dentro de ella, no era capaz de sentir su dolor o su miedo. Simple y llanamente era designio impuesto por sus antepasados el que toda la cuestión importante finalizara allí y de esa forma. Pero no podía sentir nada más, era indiferente a la existencia de Wane al menos cuando no lo conoció y ahora la idea de darle un final era en cierta medida placentera.
Allí podía notar la influencia de demonio que tenía implícito en su carácter. No podía siquiera sentir algo de estima hacia su propio hermano. ¿Qué clase de poni era? Mientras más lo esquivaba, mientras más trataba de escapar de su persecución, más crecía su odio hacia este.
Nuevamente, esta vez con el vuelo, Wane llegó al lugar, en esta ocasión, Sunset sacó sus garras para dirigirse contra este; sus ojos cambiaron pronto de expresión, lo poco que estos podían decir era pues el deseo de terminar de una vez con su parte demoniaca, no podría hacerlo con ella, pero si con él… sin importarle ya el pasado que él tenía, sin importarle el hecho de que se parecía en gran medida a ella; ahora solo le interesaba terminar con la vida del demonio.
Clavando su garra directamente en el cuello del demonio, Sunset recibió un pronto abrazo de este.
- ¿Acaso dañarías a tu propio hermano? ¿Es esta actitud la de una poni que enarbola la amistad y el amor? Deja de mentirme Sunset, ambos sabemos que no eres esa niña buena que muestras o tratas de ser. – Pero para que lo sepas, yo te quiero. – Le afirmó este, rodeándola todavía más fuerte con sus brazos en lugar de atacarla.
Por otra parte, la adolescente mantenía su garra clavada en el cuello de Wane, más por el abrazo se encontraba inmovilizada.
- Suéltame. – Exigió pronto, al no recibir ninguna acción en respuesta por parte del demonio, decidió transportarse nuevamente a varios metros de allí, completamente consternada.
Pero con un dominio asombroso de ubicación, flujo y coordinación, Wane se apareció nuevamente frente a Sunset, su cuello regeneró de forma pronta, la sangre expulsada era nula, era increíble ver tan horroroso comportamiento de su cuerpo. La tomó nuevamente para acercarla, pero en esta ocasión sus alas también la rodearon.
Sunset inhalo aquel humo extremadamente nocivo para sus pulmones, el efecto fue inmediato, sintió cómo estos eran quemados. Con un efecto pronto, comenzó a descender y en lo que trató de reparar un daño tan serio, Wane la siguió con un vuelo en picada.
- Sunset, me temo que por mucho que te quiera solamente uno puede salir de esta reunión familiar.
De un momento a otro, la adolescente extendió sus alas para evitar estrellarse contra el piso, cosa que desde luego Wane pudo comprender a la perfección; imitó la acción, sin alejarse por muchos metros de su rival, en cierta medida sus palabras eran ciertas, aunque por grande que fuese la pérdida de una demonio tan particular como lo era ella, necesitaba todo el poder que podía adquirir; tanto en magia como en conocimiento. Pero en ella todo era distinto, sus conocimientos estaban enormemente compenetrados por sentimientos y cuestiones azarosas, las cuales dificultaban en gran medida el comprenderlas, pues vivía al mismo tiempo sus memorias o al menos así tuvo que hacerlo.
Al utilizar aquella forma tan primitiva de sentimientos implantados en el funcionamiento de su cerebro, pudo tener una clara comprensión de sus recuerdos más destacables… la magia de la amistad era algo especial, diferente, diverso. Las experiencias de Sunset Shimmer eran terriblemente absorbentes, sin embargo, entre más trataba de llevar el posible conocimiento de las mismas a su comprensión, menos relevancia tenían. Al no poder lograr una aprehensión completa de ese conocimiento, comprendió pronto la diferencia entre él y su rival. Podía comprender cómo sentía, por qué sentía; pero no podía sentir lo que ella sentía.
De la misma forma, tenía sus recuerdos, pero no lograba entenderlos porque estaban sellados para siempre bajo esa racionalidad inferior, aquella poni, aquella criatura social, aquella criatura que estaba condenada a morir, aquella que no podía comprender lo que le rodeaba hasta su más íntima constitución y relación era a todas luces inferior. Era esa la razón principal por la cual de entre los dos, él merecía sobrevivir y ella perecer.
Pero para sorpresa de Wane, Sunset se transportó a tierra, un lugar en el cual escapar era más costoso y difícil; él no tardó en transportarse hacia la nueva posición.
La frialdad en los ojos de la adolescente estaban vacíos de toda emoción, no había comprensión, no existía una sola gota de empatía ni escrúpulos, entonces y solo entonces, Wane pudo reconocer a un demonio. Un segundo fue suficiente para que el demonio fuera absorbido por una cantidad enorme de fuego mágico, sus hechizos eran de desintegración y parálisis. Cosa que tardó pocos segundos en revertir, segundos esenciales. Al terminar con el proceso, el demonio pudo ver claramente cómo los ojos de la fémina se mantenían en aquel cuerpo, pero este tenía un cambio drástico.
Aquella piel tremendamente fortificaba daba paso a la débil y pueril piel de la humana; desde luego, la ropa apareció casi al instante, unas botas, una chaqueta negra, una blusa de seda del mismo color de sus ojos que cubría otra interior de un amarillo; acompañados por unos pantalones azules.
- La belleza no funciona contra otro demonio Sunset... – Afirmó Wane mientras se preparaba para lanzarse al ataque.
Sin respuesta por parte de la de ahora cabello bicolor, de peinado normal para ella, pero peculiar para él; este no tardó en lanzarse nuevamente al ataque, levantando en lo alto su garra para atravesar su cuerpo con extrema facilidad. Sunset por su parte esperó hasta que este estuviera lo suficientemente cerca como para generar una esfera de energía en su mano, al tener contacto el hueso de la extremidad de Wane con esta, fue repelido con toda facilidad, produciendo una gran cantidad de luz.
Con ese instinto por la supervivencia, la adolescente continuó transportándose en el aire, una vez allí, repitió la misma acción. Esta vez, el poder de repulsión lanzó a Wane hasta la tierra, donde un grupo de rocas esperó para partirle una gran cantidad de huesos. Prosiguiendo con aquella cantidad de hechizos inesperados por parte del demonio, un vacío se formó directamente en la cabeza de este. Cosa a la que tuvo que reaccionar de inmediato transportándose a un nuevo lugar.
Pero nuevamente la adolescente salió en su encuentro, mucho más veloz, mucho más letal; ahora Wane podía sentirse como el perseguido dentro del peculiar combate que ambos llevaban. Una cuchilla hecha con energía atravesó el pecho del demonio, quien tuvo una rápida reacción golpeando con su cola los pies de la fémina, logrando que esta perdiera todo punto de apoyo; en plena caída, con un giro rápido, sin importar que la cuchilla cortara más órganos y huesos, Wane extendió su brazo para tomarla por el cuello.
Con la veloz regeneración de tejido, con ella atrapada por el cuello; el demonio creyó finalmente que había logrado salir del repentino ataque que la adolescente había realizado de forma continuada; pero nuevamente se sorprendía frente a la diversidad de hechizos realizados por su rival. Un hechizo de intangibilidad fue suficiente para que tanto el cuello como todo el cuerpo de Sunset regresara a tierra, sin dejarle tiempo siquiera a realizar algún contra hechizo o reaccionar, la mano derecha de Sunset tomó por el brazo a Wane con bastante suavidad, al mismo tiempo acercaba su mano izquierda al pecho del demonio, una esfera de energía se generaba en esta; poco antes de impactar, en el agarre aparentemente suave, una pequeña bola de fuego mágico que era la representación de un hechizo terriblemente complejo y con una carga enorme de energía pasó de la mano de Sunset a la de Wane. Una vez realizado el impacto de la esfera de energía, el demonio fue despedido a varios metros de distancia, extrañamente, en lugar de simplemente repelerlo como en anteriores circunstancias, ahora la esfera de energía había colapsado, teniendo como resultado una cantidad relativa de energía del de ojos turquesa fue puesta en uso para equilibrar tan terrible resultado y lo peor era que dicha acción en ningún momento fue voluntaria.
La bola de fuego era un hechizo de un efecto similar, aunque mucho más potente y con mayor energía. De hecho, Wane no pudo reaccionar a tiempo, el hechizo era una creación propia de Sunset; era en asombroso, porque en primer lugar se extendía con una violencia déspota sobre todo el cuerpo para después buscar su núcleo; una vez hallado, la energía comprimida era expulsada contra su núcleo, teniendo como principal resultado un desgaste monumental y una desestabilización de su núcleo.
Wane sintió temblar la tierra bajo sus pies, pero era un efecto secundario, de pronto comenzó a sentir mareos; sentía que algo estaba quemándolo por dentro así como una sustracción parcial de energía disponible. El efecto era demoledor, el terror causado en los ojos de Wane pudo hacerse visible. En esta ocasión, la adolescente no esperó para hacerlo levitar en el aire ahora con bastante facilidad. Si reaccionaba contra lo que fuese que Sunset quería hacer al levitarlo sería inútil si antes no negaba el maleficio; porque entre más tiempo este se hallara bajo funcionamiento, el daño a su núcleo sería catastrófico, mucho más de como ya estaba en ese instante. Poniendo su energía en proceso tuvo que esperar la suficiente suerte… aunque no todo dependía de esta. Todavía tenía unas cuantas cartas por jugar.
Transportándose frente al demonio, Sunset de forma veloz comenzó a realizar el flujo para dar lugar a un maleficio mortal. Si bien era fácil anularlo, Wane no podría hacerlo, aquellos breves segundos eran los finales.
- Mírate, esto es lo que realmente eres. Un monstruo. – Advirtió Wane mientras cerraba los ojos y extendía los brazos, mostrando así su predisposición a un final digno, pero rápido.
Al ver aquella expresión de derrota, de reconocimiento de esta. Sunset tuvo el recuerdo de sí misma en el baile de otoño; la cantidad enorme de sentimientos tras esos recuerdos ahora se mostraban con un nuevo enfoque ¿Cuál era la diferencia entre ella y Wane? Así como con Twilight, la de cabello bicolor pronto pudo apreciar el terrible error que estaba cometiendo, al considerarlo como un demonio sin salvación, como la peor parte de ella misma encarnada en otro ser viviente, al trasladar el odio contra ella misma hacia él. No había hecho más que actuar contra sus propios principios o los que había erigido y elegido como suyos.
Simplemente no pudo realizar el hechizo, no pudo ponerle fin a la vida de Gloom Wane, por mucho que de por medio estuviese ese odio irracional hacia sí misma, por mucho que este hubiese tratado de eliminarla en reiteradas circunstancias; no podía ser quien decidiera darle semejante final. Al menos no después de que la princesa de la amistad hubiese realizado una acción diferente en similares circunstancias.
- Admítelo Sunset, no eres como ellas, tú jamás podrás tener armonía ni pertenecer a ese bando que la busca en algo tan banal como la amistad. Sabes bien que no eres así. – Detallaba con gran entusiasmo el demonio mientras flotaba en el aire y el maleficio era revertido con grandes esfuerzos por parte de su subconsciente y su consciente trabajando en equipo.
Aquella mirada era distinta, no buscaba nada más que poder, pero a diferencia de ella no temía la soledad, no le afectaba en lo más mínimo. No tenía la capacidad para llegar a ese punto, pero al mismo tiempo tenía un poder similar al de Wane, en cantidad y en cualidad, poder superior al de cualquier unicornio pero que al mismo tiempo era contrario en sus bases a los de los ponis, si bien su magia era solo una parte de ella, la otra era envidiosa, por ello no deseaba ser princesa, por ello le preocupaban sus amigas, por ello estaba luchando a muerte con su hermano. Allí no existía bien más allá del propio; al seguirle el juego al demonio, al aceptar sus reglas y superarlo en su campo, se había convertido en lo que más odiaba. En ese momento podía comprender a la perfección que en realidad en esa batalla no era el bien, el orden, y la armonía luchando contra el mal, el caos y la desarmonía; eran dos demonios, dos criaturas de naturaleza antitética al mundo natural luchando entre ellas a muerte para reclamar no solo la vida, sino también el poder del otro.
- ¡Vamos, al menos de que tu pasado no es hoy! – Gritó con todas sus fuerzas el demonio poco antes de reír estrepitosamente de la facilidad con la cual la adolescente ingresaba en un dilema moral y existencial. Era un terrible momento para hacerlo pero allí estaba, a punto de morder el anzuelo que Wane había preparado, solo debía conseguir unos cuantos segundos más.
- Wane… quiero que dejes este mundo, que me dejes a mí y a mis amigas en paz… quiero con todas mis fuerzas que cambies de parecer. No deseo hacerte esto. – Afirmaba la de ojos turquesa cambiando sus ojos demoniacos por los de la Sunset Shimmer humana, llenos de dolor, tristeza y confusión, mirando hacia la tierra, perdidos en el infinito, sus palabras, ausentes de toda emotividad comunicaban lo mejor que podían una alternativa al problema.
- Créeme que si las cosas fueran tan fáciles lo haría… - Fue la respuesta del demonio, quien también cambió sus ojos a los de un humano, imitando la acción de la fémina y logrando captar su atención.
- Mira mis recuerdos, abre tu corazón o créalo, déjate llevar por él… observa nuestra imposición por el poder, la falta de sentido de esta y tu incapacidad para superarla... sé que puedes porque yo lo hice.
En contra de ese odio, Sunset comenzó a acercarse al demonio extendiéndole su mano para que este pudiera rendirse y reconsiderar las cosas.
- Por favor, no rechaces esta oferta Wane… hermano. – Soltó finalmente de la forma más convincente que pudo. Su voz era débil, similar a la de Fluttershy, pero contenía cierto deseo profundo de no cruzar esa débil línea que podía ser el único enclave capaz de conectarla con aquello que consideraba como bueno.
Wane desde luego, acercó su mano hacia sí, con el temor enorme que le tenía a perder esa supuesta superioridad sobre Sunset Shimmer, para después cerrar los ojos para extender su mano.
- Ahora puedo verlo con toda claridad… – Enunciaba mientras ambas manos tenían contacto la una con la otra.
En una fracción de segundo una transportación se realizó a espaldas de Sunset Shimmer, mientras que Wane creo un filo mágico en su brazo izquierdo; inmediatamente la figura detrás de Sunset Shimmer extendió lo que parecían ser alas, mientras que Wane extendió su mano hasta la espalda de la adolescente, para después atravesarla con completa facilidad con el filo.
- …Enserio no puedes superar el régimen inferior al que te has sometido. – Afirmando para completar su ataque a traición.
La extraña ave mantuvo extendida sus alas y pronto Sunset pudo comprender por qué. El animal le estaba extrayendo una inmensa cantidad de energía, al causarle una herida tan crítica y al utilizar de forma automática los flujos necesarios para regenerar el daño o bien para apartar a Wane, ella no hacía sino ofrecer más energía para ser robada.
Actuando con un reflejo asombroso, la adolescente lanzó un rayo para eliminar a la criatura con aspecto extraño; tenía el cuerpo de un cóndor, sus alas tenían varios dibujos hechos con líneas de color rojo poco antes de dar sus últimos respiros de vida, el animal se transportó al lado de Wane, quien después de sujetarlo por el cuello se transportó varios metros enfrente de la de cabello bicolor, esta cayó al piso mientras su herida era regenerada.
- Eran las favoritas de Supay… las Kundor Kari, lástima… aunque su sacrificio no será en vano.
Sunset pudo apreciar claramente cómo Wane absorbía la inmensa cantidad de energía robada en un tiempo tan corto; ahora era indiscutible había dado la vuelta al tablero, tenía una mayor cantidad de energía y la de ella estaba comenzando a entrar en un desgaste superior.
- El fin está cerca hermanita. – Propugnó el demonio poco antes de transportarse nuevamente frente a la adolescente. Quien también se transportó hacia una ubicación lejana, desde luego, él sonrió con gran placer, ahora no le quedaba otra que escapar; pero el final estaba ya sentenciado.
Ahora, en inmediaciones de una granja abandonada, con un pastizal seco, con animales salvajes deambulando el lugar y con las construcciones de madera en un estado de absoluto deterioro; los ojos de Sunset volvieron a la penumbra de los de in demonio, para después levantar el brazo en alto y conjurar un hechizo que bien podría ser el factor determinante para su victoria o derrota. Cuando Wane apareció, no pudo hacer nada más que sorprenderse.
- Olvidé decir que tu ave favorita parece ser el fénix, aunque claro, por los hechizos que realizas pienso que crees en que renacerás de tus cenizas. – Crecía que por supuesto estaba herrada.
El cielo nocturno a kilómetros de distancia comenzó a despejarse, adquiriendo un tono rojizo y anaranjado, de pronto el calor en tierra comenzó a incrementar. Los párpados de Sunset así como sus alrededores se maquillaron con un color rojo, así como en los juegos de la amistad, el cuerno reluciente en su frente apareció, pero ahora combinado con la luz de sus ojos turquesa haciendo conjunto con la penumbra de sus ojos. Sin embargo su vestimenta y el resto de su cuerpo se mantuvieron de forma semejante, salvo sus botas que pasaron de tacones a las antiguas botas que utilizaba. Quitándose la chaqueta de cuero, se preparaba para enfrentar ese tiempo incierto en el cual estaba destinada por ella misma a dar pelea hasta que llegue la hora trágica.
Para Wane el sentido estético del reciente cambio de la adolescente no representaba en absoluto nada nuevo ni convincente, de hecho era una pérdida de energía; sin embargo, el hechizo en el cielo era algo nuevo para él. Era sumamente interesante porque parecía tener cierto funcionamiento interno que lo hacía independiente de la voluntad de Sunset Shimmer, siendo así que sus efectos, aparte de la gradual subida de temperatura, todavía eran desconocidos para él, pero que se llevarían a cabo porque contaba con la energía suficiente.
Sin mayores premeditaciones, Wane apareció detrás de Sunset Shimmer, pero esta lo recibió creando unas alas de fuego que paralelamente a su espalda salieron inundando al demonio nuevamente bajo ese fuego mágico tan devastador, por lo cual tuvo que salir inmediatamente del lugar, no sin antes recibir la mordida de una criatura pequeña en la espalda.
Al aparecer nuevamente en el cielo, la criatura explotó, era interesante notar que en poco tiempo Sunset había preparado una criatura con capacidades similares a las del saco de su cola, pues este también tenía una cantidad de sacos que resultaron se ácido. No tardó mucho tiempo en lograr que su cuerpo recuperara su salud, ella en cambio se alzaba al vuelo con esas alas en llamas, eran semejantes a las de un fénix al inmolarse.
Era tiempo, Wane se acercó volando hacia Sunset, así como esta realizó la misma acción para dirigirse contra él. Este era el camino hacia la decisión final.
Cincuenta metros los separaban, a los cuarenta y cinco: Wane realizó un hechizo para parar el corazón de Sunset, está por su parte tuvo que revertirlo para lanzar un hechizo de vacío conjuntamente con un hechizo directamente dirigido a su cerebro.
Treinta y dos metros: Wane revertía los hechizos para mandar un rayo de muerte y después tratar de manipular los músculos de Sunset para que la obligasen a caer a tierra para así ganar ventaja sobre esta.
Veintiún metros: Sunset recibía el rayo en el hombro, una cantidad de tejido se desprendía para ser posteriormente reemplazado, revertía el intento de manipulación de sus músculos y respondía con una bola de fuego mágico.
Diez metros: Wane esquivaba la bola y lanzaba otro rayo hacia la demonio.
Seis metros: Sunset respondía con otro rayo para que estos chocaran y así tanto ella como él tuvieran una mano ocupada y tiempo para realizar un último hechizo.
Cuando finalmente estuvieron a un metro de distancia, Wane puso sus alas en frente para que el humo nocivo fuera a dar con los pulmones de su rival, conjuntamente preparaba una esfera de conjuros en su otra mano. Por su parte, la adolescente realizó la misma acción, llevando sus alas al frente para dar un golpe mortal con estas, seguidamente una esfera de hechizos se generó en la palma de sus manos; pero un último esfuerzo fue realizado por ella.
En el fondo pidió perdón a sus amigas, a todas ellas, quienes estaban en sus casas acurrucadas durmiendo, si esta jugada no tenía éxito lo primero que haría sería repartir el núcleo de Supay para alimentarlas. De lo contrario su jugada con este cambiaría.
Al chocar ambos cuerpos, chocaron también los puntos desde donde los rayos eran emitidos, las esferas de hechizos y las alas de ambos. La cantidad de energía utilizada en aquella última jugada era todo lo que Sunset tenía de reserva y casi toda la que Wane podía disponer
El efecto del choque fue que Sunset salió volando por los aires mientras la esfera de hechizos de Wane se desplegaba sobre ella, mientras el humo de efectos críticos ingresaba a sus pulmones y el daño del rayo se esparcía por su brazo derecho, no tardó mucho tiempo en aterrizar a caer pesadamente a quince metros de Wane. Por su parte el demonio recibió el despliegue de la esfera de Sunset, del daño de ambos rayos combinados y el terrible fuego de las alas de Sunset Shimmer, su suerte fue que él fue enviado violentamente contra el suelo, sin dibujar un arco en su dirección como el de la demonio.
Mientras los efectos de los hechizos eran contrarrestados por ambos a medida que se levantaban, Sunset alzó la voz para dirigirse al único miembro de lo que podía considerar como familia originaria.
- ¡Wane, no me obligues! ¡Te lo ruego!
Al estar casi en las mismas, pero con una cantidad mayor de energía, el demonio se levantó, teniendo que restaurar algunos huesos.
- Se ha acabado por fin. – Entonces, con la ambición y su sed de poder en medio, se lanzó nuevamente al vuelo contra la adolescente
Pero al hacerlo, observo seis figuras sobre la demonio, eran representaciones llenas de luces de distintos colores, eran seis muchachas, no mayores que Sunset Shimmer. Las luces eran de los colores naranja, amarillo, blanco, púrpura, cian y rosa; todas en conjunto se unieron para crear una red de energía entre ellas.
Sunset jamás podría tener acceso a un elemento de la armonía, pero vaya que podía reproducir su funcionamiento. Wane pudo reconocer casi de inmediato el terrible poder de aquel hechizo, se asemejaba a los elementos de la armonía. ¿Cómo era posible que aquel demonio inferior hubiera logrado entender el funcionamiento de la energía infinita?
Las figuras le recordaban a sus amigas: Applejack, Fluttershy, Rarity, Twilight, Rainbow Dash, Pinkie Pie, sintiendo la calidez de su amor, la adolescente pronto sintió una paz enorme mientras las luces comenzaban a generar un círculo alrededor de ella en el cielo, de forma veloz, la energía proveniente de ellas y de su unión llegó hasta Sunset Shimmer, de quien pronto salió un haz de luz de los colores del arcoíris en dirección a Wane que se encontraba ya a siete metros de distancia; entonces una cantidad aplastante de energía era liberada en forma bruta, tal y como la describiría Supay, pero con una conformación cambiada; Sunset dirigía el terrible poder de aquel hechizo que emulaba a los elementos de la armonía hasta tal punto que incluso la propia princesa de la amistad no podría reconocer la diferencia.
- ¡No, esto no puede acabar así! – Gritó con todas sus fuerzas el demonio.
La cantidad de energía, era aplastante, en una primera centésima de segundo era muy inferior, casi nada en relación a la de Wane; mas al siguiente esta creció exponencialmente y así en cadena se potenció a tal velocidad que a solo dos metros de distancia, esta era ya tan poderosa que pudo frenar el avance furtivo, directo y decisivo de Wane. Pero había algo más. El hechizo no era solo una cantidad bruta de energía dirigida contra él, sino que también tenía un funcionamiento todavía más terrible. Toda esa energía estaba chocando directamente con el núcleo del demonio, literalmente, era como si lo estuviera quemando a una velocidad desmesurada.
Ese no podía ser el final, dónde quedaban sus planes, dónde quedaba su superioridad. Wane, de un momento a otro perdió toda noción de supervivencia cualquier opción, por mínima que tenía de posibilidad de sacarlo con vida era descartada, en lugar de ello prefirió usar una pequeña cantidad de energía para generar un filo de energía. Avanzó contra el enorme poder ejercido por el hechizo dos pasos, los pasos más difíciles realizados en su vida, con todo sus esfuerzos impuestos en ellos lo acercaron hacia la adolescente. De un momento a otro, Sunset sintió que era atravesada por la mitad.
La cantidad de luz comenzó a desvanecerse mientras un cuerpo caía al piso y el arcoíris de inmenso poder desaparecía, dejando un campo de aproximadamente veinte metros con las huellas de su paso, con leves quemaduras y con una cantidad de luz que se quedó instalada en ellas.
Eso es todo por hoy, apuesto a que la mayoría está ahora con la intriga de qué pasará después, bueno, como no me gustan los Spoilers, se los guardaré para dentro de cuatro días, cuando actualice nuevamente el fic para mostrarles la recta final; nos leemos pronto.
