"La vecina de al lado"
Tu visita al hospital de Sioux Falls es un viaje borroso de morfina. Apenas eres capaz de distinguir la realidad, sólo sabes que tienes que sacar a Sam y largarte de ahí.
Un abogado que se parece a Bobby te dice que te vayas, pero ¿cómo te vas a ir si un monstruo te ha roto la pierna? El abogado es Bobby, y confía en ti aunque tú no seas capaz de levantarte solo del suelo. Pero ¿para qué sirven si no las muletas?
Te vistes no tienes ni idea de cómo y te largas de ahí, Bobby salvará a Sam y tu confías en el viejo, sobre todo ahora que está vivo. Cojeas hasta el estacionamiento de las ambulancias, si has llegado ahí en una lo lógico es que te vayas en otra.
Ya no podéis volver al desguace, pero tenéis los suficientes amigos muertos como para invadir alguna de sus casas. Toca la cabaña de retiro de Rufus, en Montana, ahí no ha estado Castiel, es imposible que los leviatanes conozcan el lugar. Además, necesitas descanso, los tres lo necesitáis, y una pierna rota no se cura andando de un lado a otro y durmiendo en el coche.
Las pesadillas son constantes, pero cuando el viejo se da cuenta de que estás despierto finges que es a propósito para cuidar de Sam. Parece un poco mejor, a veces se aprieta la mano y otras se queda un poco fuera de juego mirando dios sabe qué, pero está mejor. O eso te dices a ti mismo.
Los días se convierten en semanas y te encuentras tirado en un viejo sofá enganchado a una telenovela en español, pero, en algo hay que distraer la cabeza. Sam se niega a ver el culebrón con Bobby y contigo, él sigue investigando, buscando casos en internet, en las noticias, limpiando su arma.
Ya le has dejado coger el coche un par de veces para que vaya por suministros. Por eso sabes que está mejor, porque te ha traído un pedazo de pastel en lugar de tarta, ¿cómo va a ser lo mismo? Te hubiera preocupado más si hubiera traído una tarta decente.
Llevas tres semanas pudriéndote de inactividad. Anoche tampoco fuiste capaz de pegar los ojos y ahora te quedas dormido. Cuando despiertas estás solo, sabías que Bobby tenía un trabajo pero por lo que parece Sam también, te ha dejado una nota, un escueto volveré pronto y estoy bien.
¡Y un demonio está bien! Llamas a Bobby al borde del pánico, el viejo minimiza tus motivos para preocuparte. Que le dejes a su aire, te dice, ¡a su aire!. ¿Y si le da por ponerse a pegar tiros al aire otra vez? ¿Y si se queda en blanco mientras conduce y se estrella?
Se acabó, esta escayola no va a retenerte más, el hueso ya debe haber soldado, y si no mala suerte. Cortas el vendaje y liberas tu pierna, vas a buscar a tu hermano.
Sigues sus pasos, cuando fue a la tienda, tienes que encontrar dónde ha ido y puede que haya algo. Encuentras una noticia en los diarios que el tipo de la caja ha puesto aparte para que se los lleven a reciclar.
Sabes lo que es, hace mucho tiempo tu padre y tú estuvisteis cazando una kitsune, matan a sus víctimas y devoran sus pituitarias. Es demasiado peligroso, Sam no debió irse solo a cazar eso.
En la morgue de la ciudad hay dos cadáveres recientes, hay una kitsune en la zona y está matando. Sam no debe estar lejos, esperas que esté bien porque le vas a partir la cara por marcharse así y ponerse en peligro.
Cuando llega a su habitación del motel le sueltas un puñetazo, estabas tan preocupado que te dan ganas de matarlo. Disimulas, finges que es porque se ha llevado el coche (también influye en tu cabreo).
Sam se disculpa, se justifica, te dice lo que tú ya sabes, que estaba cazando, pero dice que ya ha terminado. Genial, le dices que quieres ver el cadáver, no explicas que por sus alucinaciones no te fías mucho de lo que haya podido hacer por ahí solo.
Pero no hay cuerpo, con toda tranquilidad te dice que ha dejado ir al monstruo, que es su amiga, que una vez le salvó la vida y que tenía que salvar a su hijo pequeño, te dice que todos los muertos eran malas personas. Sam no ve el error en ese razonamiento ¿quién eres tú para decidir quién merece morir a manos de un monstruo y quién no? Ella ha podido mentirle en lo de los tipos que ha matado, quizás ni tenga un hijo.
Pero tu hermano está ansioso esperando tu respuesta, y comprendes que él no puede matarla porque la conoce, porque fue su amiga. Tienes que encargarte tú, es lo que haces ¿no? El trabajo sucio que nadie quiere.
Le dices que está bien, que descanséis unas horas y volváis a la cabaña. Con la excusa de que necesitas más medicación para el dolor lo dejas en el hotel y buscas a la chica monstruo que ha mentido a tu hermano.
Es hasta agradable, comprendes por qué Sam no ha podido hacerle daño. No quieres que muera creyendo que la ha traicionado, por eso le dices que tu hermano no sabe que estás ahí. Ella te cuenta la misma historia de su hijo enfermo y de lo inútiles para la sociedad que eran los hombres que ha matado. Te jura que se ha acabado, que sólo se alimenta de los cadáveres que embalsama o prepara para la incineración en el tanatorio dónde trabaja.
Tú sabes que puede tener buena voluntad, pero ha matado antes, ha vuelto a matar ahora y cuando necesite carne fresca volverá a matar. Intentas no ser cruel, la sostienes cuando clavas la daga en su pecho, apenas se da cuenta de que está muriendo. Está muerta cuando la depositas con cuidado en la cama.
Te das la vuelta y un crío de once o doce años te mira a medias entre el odio y el terror. No mentía, era cierto lo del pequeño. Deberías matarlo también pero no puedes, es sólo un niño.
El odio gana la partida en los ojos del chaval, te dice que te buscará, que te matará. Le contestas, la respuesta podría parecer cínica pero no lo es "Búscame dentro de unos años, suponiendo que siga vivo"
Sales despacio, sin hacer ningún gesto de amenaza hacia el chico que corre hacia su madre abrazándola, llorando. Los miras desde la puerta. Esto es lo que eres, un asesino, el monstruo de los monstruos, nunca podrás ser otra cosa.
Esta noche tienes un nuevo invitado a tus pesadillas, además de todos los amigos que has perdido, de toda la familia que se ha quedado en el camino, de Cas, de los que no has podido salvar, está ella, la kitsune, la amiga de Sam, mirándote fijamente desde sus ojos de gato mientras la vida la abandona.
_Continuará
