¡Hola! Perdonen la tardanza, mi inspiración se está yendo a otro lado y ya solita me enredé con la historia D: ¡Gracias por leerme! Agradezco cualquier review, sea bueno o malo :3 ¡Que tengan un buen regreso a clases! Ya nos acercamos cada vez más al final de este fanfic :')
Cap.25
La cabeza le daba vueltas y su estómago parecía digerirse a sí mismo, sintió que se soltaba el agarre en su pie y sintió que lo levantaban, sus piernas estaban un tanto torpes y necesitó ayuda para caminar los tres pasos al escusado. Odiaba eso, era la quinta vez que le daban la oportunidad de realizar sus necesidades y debían asistirlo pues nunca la dejaban libres las manos; las primeras veces había intentado escapar pero terminaba golpeado cuando no era Itachi y cuando era él recibía amenazas y luego terminaba drogado de nuevo sin poder despegar los ojos durante horas. Él creía llevar una eternidad, nunca sabía cuándo era noche y cuándo era día, no sabía si la gente fuera de la habitación iba y venía, pensaba en su hijo a cada minuto y cuando podía gritaba y maldecía queriendo salir. La comida llegaba tres veces al día, al inicio no la aceptaba pero al notar que no tenía nada extraño entonces comenzó a comer, aunque siempre asistido. Su vista se acostumbraba poco a poco a la oscuridad y pronto las dos lámparas se convirtieron en una sola menos brillante, entonces notó que Itachi dejó de pasarse tanto las manos por los ojos.
-Soy una persona que trabaja de noche o trabaja aquí, rara vez hago trabajo de campo –dijo una vez cuando se dio cuenta que Naruto había notado ese detalle.- Hace años que me quitaron del lugar de acción, la vista se acostumbra a la oscuridad… cuando salgas de aquí, si sales vivo, tendrás que usar lentes, tu vista estará fregada.
A veces el rubio discutía con él, a veces no decía nada, en éstas ocasiones, más cortas y raras, se daba cuenta de que el captor llevaba un gran peso sobre sus hombros y parecía que apenas y podía continuar en pie, aunque cuando entraba alguien más a la habitación se volvía una persona imponente y peligrosa, aunque esto rara vez sucedía. Hubo momentos en los que se quedaba solo, atado y a veces amordazado y no podía hacer nada más que mirar la oscuridad, pero cuando se empezó a acostumbrar notó que frente a la cama había una caja de madera sobre la cual habían hojas de papel raídas y bolígrafos chorreados, se dio cuenta de que en la pared había dibujos realizados con carboncillo viejo que se le hacían familiares y en otro punto habían marcas que parecían contar días que pasaban.
Miró su celular, había pasado ya una semana, el equipo que había mandado Kakashi ya había vuelto, habían tenido un enfrentamiento, un muerto y otros tres agentes en el hospital, dos de gravedad, ese había sido el saldo.
-Sasuke, es hora –dijo Kakashi asomándose a la habitación, el pelinegro lo siguió mientras guardaba el celular en el bolsillo de nuevo. Llegaron hasta una habitación donde Iruka los esperaba con unas cuantas armas, habían estado enseñándole a disparar y habían descubierto que tenía habilidad para ello. También habían estado entrenando un poco de combate cuerpo a cuerpo, Iruka les había enseñado un poco a los dos cuando vivían con él y se sorprendió al descubrir que ahora que era mayor, incluso habiendo dejado todo eso, aún era bueno.
A Sasuke no le importaba si decían que era bueno, si le decían que estaba mejorando, lo único que le importaba era que encontraran pronto a Naruto y que pronto pudiera ir por él. Miraba la hora a cada rato, miraba la fecha y se desesperaba más, todas las noches iba a ver a Hikaru, cenaba con él, le ayudaba con las tareas y luego estaba con él hasta que se dormía, entonces volvía al departamento de Iruka, se estaba quedando allí ya que con facilidad podría saber si había nuevas noticias. Conforme pasaban los días iba ganando nuevo odio hacia su hermano, hacia Akatsuki y sentía el deseo de matar a quien se metiera en su camino, a todos los que le habían arrebatado todo aquello que había amado alguna vez.
-Hola –dijo una chica cuando Sasuke descansaba, se sobresaltó y la miró, se le hizo conocida.- Soy Amaru… ¿no me recuerdas? –sonrió un poco.- Te vi en el despacho de Akari aquella vez –se sentó a su lado.- Supe lo del chico rubio… mi padre estuvo en la misión cuando lo secuestraron cuando era niño y ahora estuve en la misión de reconocimiento –notó que ahora Sasuke le prestaba atención.- Quería pedirte perdón… porque… no hice lo mejor que podría haber hecho en esta misión… ni tampoco en la otra… Me retiré en vez de seguir a los demás miembros, debería estar en el hospital con ellos…
-Podrás ir en la siguiente, ellos no –dijo el pelinegro sin expresión alguna en el rostro.
-Sí… ahora puedo… -se levantó y se colocó frente a él, se arrodilló y realizó una breve reverencia, Sasuke la miró intrigado.- Es mi culpa que ella muriera… éramos compañeras en esa misión y dejé que se la llevaran… me fui sin ella… -gruesas lágrimas resbalaron de sus ojos.- Por eso… esta vez daré lo mejor de mí…
Él la miró sin entender a qué se refería exactamente, le pidió que se levantara y entonces entendió. Se levantó y caminó hacia la salida, en el pasillo se encontró con Sai y Gaara, el último lo detuvo y le preguntó preocupado sobre Naruto.
-Aún no lo encontramos –fue todo lo que contestó y luego tomó su habitual camino a con Hikaru dejando a los otros igual que cuando le preguntaron.
Itachi llegó con ropas limpias y le estuvo señalando con el arma mientras se ponía la camisa, Naruto sintió alivio al tener las manos libres, pero no se resistió, no solo por el arma sino porque sabía que estaba amenazada la vida de su hijo e incluso de Sasuke, cuando terminó de asearse un poco y de cambiarse las esposas volvieron.
-Tienes suerte –dijo de pronto Itachi.- Te están buscando con ganas, tus abuelos están considerando ceder pero aún están intentando resistirse. Deberías estar feliz de que me dejaran vigilarte o estarías en las mismas circunstancias que estuvieron tus padres, de hecho es una suerte que las dos veces que estuviste aquí me hayan dejado vigilarte, sobre todo aquella vez, yo aún estaba entrenando, no era miembro oficial.
Naruto lo miró, no recordaba mucho de esa ocasión, pero ahora tenía la sensación de que era verdad lo que él decía, que alguien parecido a Sasuke lo había mantenido vigilado y por eso había podido mantenerse tranquilo en vez de estar gritando, pegando y llorando por sus padres. –Pero en ese entonces… tú… tu familia…
-Ellos no sabían en qué me estaba metiendo todavía… cuando se enteraron fue que tuve que hacer lo que tuve que hacer… -notó que el rubio lo miró con odio.- No lo hice por las razones que tú y mi hermano creen –arrojó una manta a la cama.- Esta noche hará más frío –salió.
Para su mala suerte hubo dos días de lluvias fuertes y eso dificultó la búsqueda, además de que cada vez que creían estar más cerca algo pasaba que los desalentaba. Sasuke se ponía más tenso e impaciente y cada vez era más difícil mantenerlo quieto. Había mejorado notablemente en el uso de armas y en el combate cuerpo a cuerpo.
-Debimos haberlo incluido en el equipo hace tiempo –dijo Kakashi a Iruka un día mientras cenaban solos.
-Para eso tendría que haber ido a vivir contigo.
-Sí, eso hubiese sido bueno –sorbió un poco de sopa y lo miró.- De hecho estaba pensando en que tal vez Naruto habría sido bueno también en nuestra sección más que en la de Tsunade.
-Eso lo sabemos desde que eran niños, el mismo Itachi nos dijo que los tres niños serían de utilidad, pero ya sabes que los Uzumaki no querían que su hijo se viera en medio de esos conflictos y Sasuke quedaba descartado pues el sería entrenado para ser el guardaespaldas de Naruto –se sirvió un poco de sake y suspiró.- Itachi tomó la decisión, a pesar de que nos traicionó sabemos que sabía lo que hacía. Al menos les dejó a su mejor estudiante, podría habérsela llevado.
-Eso no me tranquiliza, de hecho me preocupa. No es fácil desaparecer por casi un año entero a la mejor espía y luego entregar su cadáver –se acomodó la bufanda de nuevo, no sin antes besar la frente de Iruka.- Hay que encontrar al pequeño Naruto, voy a llevar a Sasuke a la próxima misión de búsqueda.
El castaño lo miró sorprendido y preocupado a la vez.- ¿Estás seguro? –recibió un asentimiento como respuesta.
-No lo voy a llevar al rescate sin que haya tenido antes una probada de lo que puede encontrar –caminó a la habitación, Iruka lo siguió y abrazó por la espalda.
-Está bien, pero cuídalo. Sabes que… aunque los crié poco tiempo siempre los vi como mis hijos –susurró.
Kakashi sonrió y lo enfrentó.- Hagamos hijos –se quitó la bufanda y lo besó, rodeó su cintura con su brazo y lo jaló dentro de la habitación.
Una noche permitieron que Hikaru se quedara en el departamento de Sasuke, el niño andaba muy tenso y pasar tiempo con él probablemente lo tranquilizaría y así fue. El pelinegro tenía que ser muy fuerte para soportar estar sin hacer nada, había pasado demasiado tiempo, según él, y aún no sabían nada demasiado bueno. Tras acostar a Hikaru se acostó en la sala a tratar de tranquilizarse, entonces encontró el álbum de fotos que Gaara le había regalado.
Hojeó el álbum un poco, podía notar cómo habían ido creciendo con esas fotografías, los amigos que habían tenido y los que habían ido perdiendo. Habían retratos de momentos tristes y de momentos felices, había cosas que recordaba y otras que no, pensó en agradecerle algún día a Gaara el ser capaz de ser lo suficientemente callado para poder tomar esas fotografías sin que nadie lo notase.
A la mañana siguiente llevó a Hikaru a la escuela, se encontró ahí con Hinata con quien fue a desayunar. Su plática fue un poco más vivaz que de costumbre, ellos no solían hablar mucho sin Naruto que los hiciera conversar y reír. Tal vez la falta de él fue lo que los hizo un poco más conversadores. Hinata estaba muy preocupada pues ella había estado el día del rapto y no había podido hacer gran cosa, se sentía de cierta manera culpable. Sasuke le decía que no tenía razones para sentirse de esa manera pues tenía que preocuparse por sus hijas y finalmente gracias a ella Hikaru estaba bien y con ellos.
Estaban por pagar la cuenta cuando el teléfono de Sasuke sonó, era Kakashi. Asintió un par de veces, su rostro se fue ensombreciendo un poco, colgó.-Debo irme –dejó el importe de toda la comida sin darle tiempo a ella para protestar y luego fue para el lugar de su trabajo.
Naruto estaba cansado de pasar la mayor parte del tiempo sentado o acostado, así que cuando su vigilante no estaba cerca se levantaba e intentaba ejercitarse un poco o simplemente moverse lo más que le permitiesen las esposas. Un día mientras descansaba se alejó un poco de la pared para mirar los dibujos, entonces lo notó, era el trazo de Akari. Sintió su estómago revolverse un poco, al parecer estaba en la misma habitación donde ella había estado cautiva unos años atrás. Entonces sintió más curiosidad por las notas que había encontrado por ahí esparcidas, se preguntó por qué no las habría sacado alguien de la habitación. Itachi entró a la habitación con la comida y lo encontró sentado mirando los papeles.
-Son de alguien que estuvo antes que tú aquí –le dejó la bandeja sobre la cama y se sentó en su habitual silla.- Una querida amiga mía.
-¿Amiga? –dijo con sorna. El pelinegro asintió lentamente y se vio más cansado.
-Una niña a quien entrené, tuvimos un hijo sabes –sonrió, sus ojeras se marcaron más.- Aunque yo no era el padre le pedí que fingiera conmigo que lo era.
Naruto lo miró confundido y curioso. ¿Hablaba de la misma persona en quién había pensado o alguien más? Antes de poder preguntar nada Itachi se levantó, tomó todos los papeles y los metió en su abrigo.-Cuando mi hermano venga por ti, dile esto y memorízalo que no lo volveré a decir "2negativo, 3 derecha, 4, madera" –sin explicar nada más salió de la habitación dejando a un rubio confundido.
-Tenemos una misión –dijo Kakashi cuando Sasuke llegó.- Le siguieron la pista a un novato de Akatsuki, un pequeño peón. Si lo atrapamos podemos interrogarlo para obtener información sobre dónde está el nido de su grupo.
-¿De qué sirve eso? –preguntó un tanto impaciente.
-Que en el nido es donde llevan a sus cautivos más importantes y hemos intentado encontrarlo desde hace muchos años. Solo dos personas han llegado ahí y una no volvió con vida, la otra no recuerda mucho. Si encontramos el lugar puede que encontremos a Naruto y otras personas –el otro asintió.- Nos acompañarás, es algo sencillo y te dará una ligera idea de cómo será cuando entremos realmente en acción.
Condujeron a Sasuke a un cuarto junto con otros agentes que se estaba preparando, le dieron un chaleco antibalas que era mucho más ligero de lo que esperaba, un arma pequeña solo en caso de que fuese necesario y un comunicador para escuchar y contestar órdenes con facilidad. Del equipo solo ubicó a Amaru, notó que ella no llevaba la misma protección que los demás.
-Ella es de las mejores –le dijo Kakashi.-Ella era la pareja de Akari precisamente por eso –le dio una palmada en el hombro.- ¿Listo? –antes de recibir alguna respuesta pasó al frente y llamó a todos, les recordó la misión, acomodó su bufanda y partieron.
Iban en una camioneta oscura que conducía silenciosa entre calles de una zona poco concurrida de Konoha, acercándose cada vez más a una de las fronteras con otro estado. Los agentes iban platicando, reían y comentaban el juego de beisbol del día anterior. A Sasuke le sorprendió un poco la calma con la que tomaban todo.
Itachi entró de nuevo a la habitación para recoger la bandeja, se sentó frente a él en silencio. Sus miradas se sostuvieron por alrededor de media hora, parecía que quería decir algo pero aún lo meditaba.- Mañana, te diré todo. Solo así mi hermano idiota podrá saber qué ocurrió, no querrá escucharme y no viviré lo suficiente para explicarle –dijo y sin agregar nada más salió. Naruto estuvo un poco más confundido e intrigado.
