Hola a todos! como están? Ya ha pasado una semana desde la ultima publicación, y perdón por haber dejado a todos con más preguntas que respuestas, en este capitulo definitivamente espero que les terminen de cerrar todos lo cabos sueltos. Sé que algunos al leerlo pensaran que me fumo de la barata pare escribir xDDDD pero lo he estado pensando desde hace mucho y concluí en una historia de misterio, drama, horror, tragedia pero sobretodo mucho romance, como a mi me gustan :3

Quisiera anunciarles que a esta historia le faltan aun cinco capítulos más y el epílogo, y los próximos cuatro capítulos vendrán una vez cada día por medio, porque son cuatro partes, y cada uno es importante para explicar todo detalladamente y terminar de armar la historia. Así que alégrense \o/

Música para el capítulo: watch?v=CuHgD1ggHy4

Una vez más gracias por tomarse el tiempo de leer, por seguirme capítulo a capítulo y por elegir denuevo esta historia que ya al final me diran si les parecio buena o muy volada xD


La sangre de los herederos

El sonido del reloj, las ramas peladas, el viento chocando contra la ventana, los únicos sonidos que se escuchaban con un poco de concentración, esa tarde en la oficina privada de la mansión Chesterfield.

Como la mayoría del tiempo, su dueña se encontraba muy concentrada leyendo libros de procedencia ancestral que solo ella podría entender mientras daba sorbos a su té.

Esta actividad resultaba más un deber que un pasatiempo, pues si bien disfrutaba de algunas lecturas que citaban temas más bien históricos, otros hablaban solamente de datos, cifras, perfiles de personas, fechas y un centenar de nombres tediosos.

En un momento alguien toco la puerta, tan despacio que la rubia ni si quiera lo escuchó, así que volvió a insistir hasta que respondió, y otorgó el permiso de entrar.

— ¡Mikasa! —se levantó prepotente de su silla. — ¡Ya estás de pie!

—Puedo caminar sin problemas. Eren me llevó al cementerio. —contradictoriamente su voz no sonó afligida ni oscura, sino indiferente.

Dionisa dudó un momento de lo que podía preguntarle al respecto.

—Solo puedo darte mi pésame, en verdad siento lo de tus amigos.

—Gracias.

—Pero bueno, ¿puedo ayudarte en algo? ¿Te sientes bien ya?

—Claro. Necesitaba saber algo sobre usted.

— ¡¿Tu también?! Ya les pedí que no me hablaran con tanta formalidad.

—Lo siento, pero en las últimas horas eh averiguado y descubierto ciertas cosas, que no me cierran en ninguna conclusión, por eso necesito su ayuda.

—… —la chica miró a Mikasa reflexiva, temía sobre lo que pudiera estar sospechando, y lo que ella tendría que ver en el asunto. —Y bien… ¿crees que yo podría llegar a aclarar tus dudas?

—Pienso que sí. Primero que nada, quisiera saber, exactamente de qué trata su investigación, la misma que la llevó hasta el Capitán Erwin, y posteriormente al resto de los miembros de la legión.

Se hiso un silencio.

—Es confidencial, supongo que ya sabes eso.

—Lo único que sé, es que usted apareció de la nada, planeo una estrategia suicida que acabó con la vida de mucha gente, y que afortunadamente acabó en triunfo. Pero sé también, que no se acercó a los oficiales mayores de la legión con la mera intención de "hacernos un favor".

—… —Sus miradas eran desafiantes.

—También supe, a través de Eren, que usted no es oficialmente un soldado, sino un espía, pero que está de nuestro lado.

—Ya dime lo que estás pensando.

— ¿Soy yo la persona que usted busca?

—Hay una posibilidad, nunca descarto hipótesis de la nada, pero es mínima. Estaba más convencida hace un tiempo, pero con los recientes sucesos he ido perdiendo la fe.

—Necesito que me cuente todo, tal vez yo pueda ayudarla.

— ¿Quieres ayudarme?

—Sí, porque tal vez su misterio influya indirectamente en mí, o en las personas de mi entorno. Hay cosas que necesito saber. En serio…

La rubia la escrutó un instante mientras en un silencio interminable se sobaba la cabeza con una mano, parecía incómoda.

—Muéstrame tu muñeca. —dijo de repente.

—¿…? ¿Para qué?

— ¿Puedo confiar en ti? Si quieres que te incluya en esto, debo estar segura antes. Muéstrame tu muñeca derecha.

Vaciló un instante pero terminó arremangando su camisa y desatando el vendaje que cubría su muñeca derecha.

La chica se le acercó y la tomó delicadamente analizando el símbolo grabado sobre la piel, cicatrizado desde hace años, no le costó reconocerlo y miró a Mikasa a los ojos decidida.

—De acuerdo. No creo que sea inseguro contarte, legítima descendiente de Murakumo.


Cuando el sol estuvo en su punto más alto al día siguiente, momento en el que las sombras casi ni se notaban y el frio daba un poco de tregua, las ruinas del viejo castillo abandonado estaban intactas y desiertas.

Los muros y torres semi derrumbados, tal cual habían quedado en la última vez que hubo acción allí.

Ese castillo se encontraba a pocos quilómetros de la Muralla Rose, que era perfectamente visible desde ese punto, pero lo curioso de la edificación, era que no aparecía en los mapas, ninguno.

Hasta allí había llegado ese mediodía Rivaille, montado a su caballo y con paso sereno.

Al entrar, primero ascendió por las deshechas escaleras hasta lo que quedaba de la planta alta, el techo ya no existía. Recorrió algunos cuartos hechos añicos, que en años anteriores, se podría haber supuesto que eran dormitorios.

No había muebles, ni vidrios, solo cajas de madera rotas, polvo y enredaderas creciendo por todas partes.

Su presencia allí no parecía tener ningún objetivo en particular, se paseaba entre los pasillos muy sereno, como dando un inocente paseo, observaba los detalles de la antigua construcción sin puntualizar en ninguno, ni si quiera se preguntaba cómo aquel fuerte, había terminado de ese modo, hasta que recordó la vez en que los titanes sorpresivamente penetraron en Rose.

Mas sin embargo, no había llegado hasta allí por mera casualidad; sabía muy bien en dónde se encontraba, aunque no tenía motivos, solo mucho tiempo libre, demasiado, desde los últimos meses.

Al ascender hasta lo más alto, donde prácticamente lo único que quedaba era un entrecortado piso bajo sus pies, se aproximó hasta el borde del torreón del que ya poco quedaba debido a los años y las clemencias, y miró hacia la inmensidad del campo, los pastizales y las arboledas que lo rodeaban.

Corría una suave briza a esa hora, nada insoportable; por esa época del año, el pasto aun permanecía, pero las copas de los árboles y las flores ya no, tan solo los pinos, que se preparaban para recibir otro largo invierno.

Estuvo en esa posición, cómodamente recostado sobre la barandilla de piedra por un buen rato, observando la nada, sumido en sus pensamientos, cuando no atinó a ver como alguien se acercaba al castillo cabalgando no muy veloz.

Lo sacó de su concentración, no se dio cuenta de la presencia del jinete hasta estar casi llegando.

Al tenerlo prácticamente a sus pies, allá abajo, desmontó enseguida y pudo ver claramente de quien se trataba. Suspiró profundamente con resignación, sin cambiar su típica cara de aburrimiento.

Mikasa vestía de civil, al igual que él, solo que a diferencia del riguroso negro que Rivaille llevaba desde hacía meses, ella prefería usar los colores más claros posibles, casi tanto que el reflejo del sol casi no lo dejaba ver como caminaba hasta la par de la torre desplomada, lugar donde ella ya había estado tiempo atrás.

Se paró erguida y lo divisó, sostuvieron el cruce de miradas varios minutos; ninguno se movió, parecía como si hablaran con la vista, hasta que él se decidió a dar el primer paso, romper la comunicación, y bajar.

Ella entró por la media puerta derrumbada caminando hacia la escalera lateral por donde el descendía.

—Bueno, oficialmente me rindo. Eres más persistente que cualquier cabeza dura que haya conocido jamás.

Mikasa no contestó, sus ojos le eran más que suficientes para darle a entender que no pensaba justificar su presencia allí.

—Supongo que debería preguntarte, ¿cómo hiciste para saber dónde me encontraba?

—La señorita Dionisa me lo dijo. —aclaró cortante, sin perder el contacto visual con él.

"Tsk! Y supongo que no servirá de nada preguntarte como lo sabe ella".

Rivaille pasó a su lado y salió del edificio caminando despreocupadamente.

Ella lo siguió hasta ayarse afuera, sobre lo alto de una colina que ofrecía la misma vista que lo alto de torreón.

Mientras se sentaba en la hierba endurecida pero cálida, trató de romper el ambiente gélido que había provocado sin intención.

—Bueno, te escucho. —Se volteó para mirarla. Estaba parada detrás, con la mirada triste. —No creo que hayas venido hasta aquí sólo para hacerme compañía ¿verdad?

Sin moverse de su posición Mikasa tomó aire para comenzar a hablar ella misma.

— ¿Por qué renunciaste?

Rivaille volvió a darse la vuelta rápidamente, le sorprendió la repentina e inesperada pregunta.

—Dijiste que abandonaste la legión, te retiraste. No lo comprendo. ¿Por qué?

—Erwin… ya no está para impedírmelo, o seguir reteniéndome allí.

—¡…! —no pudo evitar sentir que la respuesta fue un poco ruda. —Eso no me responde nada.

—Entonces, vamos a resumirlo para que sea más simple para ti. —habló más lentamente, siendo irónico. —No es tu asunto.

Apretó los puños, compungida. —Sí lo es.

¡No! ¡No lo es! ¡Ya basta! —se paró de golpe, furioso. Ni él imagino que alguna vez llegaría a perder los estribos en una conversación tan rápidamente.

— ¡¿Por qué pretendes apartarme, como si estuviera apestada?!

La vos de la chica patinó, y sus ojos se humedecieron al instante, aunque se esforzaba por mantenerse erguida, con semblante intimidante y puños apretados.

— ¡Porque no quiero perderte! —gritó muy alto casi encima de ella. —No… no quiero que te pase nada malo. —empezó a flaquear el también. Se notó como su vos se quebraba con una voluntad implacable desvanecía. Tragó duro y se sobó la cara antes de seguir. —Mikasa… si te tomo, ya no podré volver a soltarte, y… te lo juro, si te pierdo… si algún día llego a perderte, entonces esta vez sí voy a morirme. En cerio, esta vez en verdad me moriré.

La chica sintió su corazón estrujarse de pena y dolor, pero alivió su tensión para seguir.

—Pero, dejando atrás todos tus deberes y responsabilidades, abandonando todo, y a todos los que amas, así no cambiarás nada. —se escuchó su voz acusadora, casi demandando una reflexión.

—Mmm… por algo nos llaman "héroes renuentes" ¿no? —contestó rápido y sereno, recuperando la compostura. Volvió a sentarse.

—Rivaille…

—No has vivido lo suficiente, no has visto las cosas que yo vi. Si lo supieras entonces no serías tan insistente.

— ¿Por qué? ¿Cuánto crees que debería sufrir para poder entenderte? Yo perdí a mis padres. Se compare o no con lo que tú has vivido, me da igual, yo sufrí. No hay niveles de sufrimiento, ni de alegría. Cada quien tiene lo suyo, y hace lo que quiere, o lo que puede con eso, con lo que le tocó. Pero… ¿Qué tiene eso que ver? Si hay algo tormentoso que no te deja dormir por las noches, ¿por qué no me lo cuantas?

Rivaille la miró melancólico mientras ella se acomodaba a metros de distancia en la grama.

—Tú me escuchaste, cuando yo necesitaba hablar. Ahora es momento de que yo te escuche. Hay cosas que necesito saber, y que probablemente tú también necesites decir, a mí o a quien sea.

— ¿Realmente quieres escuchar?

— ¿Tu quieres hablar? No te obligaré si no quieres.

Se miraron en silencio.

—Tu… no era cierto que no recordabas nada. —se atrevió a comentar ella.

—En realidad, es como si… lo que debía recordar, fueran cosas ajenas a mí, como si en lugar de haberlas vivido, las hubiera leído en alguna novela, o alguien más me las hubiera contado.

Mikasa se arrastró hasta quedar pegada a él, pero no lo sujetó de ningún modo, solo se tumbó.

—Tienes miedo de que, si alguien llega a conocerte por completo, se horrorice y huya de ti ¿no es cierto? Por eso dices que no entiendo nada del mundo.

El calló y se perdió mirando al frente.

—Solo quiero que sepas, Rivaille, que sin importar lo que diga, no me hará retroceder sobre mis palabras.

Volvió a tragar duro. Contuvo la angustia en su garganta hasta que sintió como sus ojos se humedecían.

—No hará que deje de amarte. —le aseguró Mikasa.

El la apartó un poco de sí. Apuntó hacia atrás con el dedo y comenzó la historia.


—Mi papá era un criminal buscado por la policía y la realeza. Antes de que el caos se desatara, este era el cuartel clandestino con el que se reunía con los suyos.

—…

—Mi hogar, una cabaña pequeña, fácil de ocultar en la espesura, se encuentra a pocos kilómetros de aquí, en esa dirección. —apuntó hacia la arboleda más cercana. —Ambas, fueron propiedades de la familia Reiss, socios de mi papá. Allí vivíamos con mi madre, cuando era un chico, el casi nunca estaba, pero un día desapareció, y los que lo perseguían nos encontraron, nos torturaron para que les digamos donde estaba, mamá se los dijo, pero no sé si les contó la verdad o solo la inventó, jamás lo supe.

— ¿Lo has vuelto a ver?

— ¿A papá? No. Jamás. Pero da igual. Luego vino todo el resto, me escape luego de matar accidentalmente a mi madre; pase hambre en la calle hasta unirme a una pandilla; todo lo que pasó luego, pudieron haber sido día o años, eso también me da lo mismo, porque fue siempre lo mismo: compañeros asesinados. Colegas en los que confié y me fallaron, se fueron, me vendieron, desaparecieron, o quien sabe donde terminaron, fueron muchos, tantos que perdí la cuenta.

Mikasa escuchó atenta cada palabra, esperando tal vez sacar datos más enriquecedores.

— ¿Eso es todo?

—Sí.

— ¿Cómo mataste "accidentalmente" a tu madre?

—Un hacha que se supone yo debía sostener en el aire, calló sobre ella. No sabía que podría pasarle. Bueno, fue algo más o menos así.

No sabía que contestarle.

El pareció intrigado por su silencio.

— ¿Entonces por qué te consideras alguien peligroso? Si no fue tu culpa.

— ¿A si? Yo no diría eso. Además ya lo has visto con tus propios ojos. Los que trabajan conmigo, y no salen heridos o muertos, es porque algún misterioso milagro los salvó, siempre es así.

— ¿Has tenido a otros compañeros? Digo... cercanos. Como… tu antiguo escuadrón.

—Tenía dos amigos. Uno era hablador y se creía muy listo y pacifista, me sacaba de quicio cuando pretendía eso, pero era un buen tipo. La otra era casi mi hermana.

Llamó la atención de Mikasa que lo mencionara.

—Era tonta, cabeza hueca, hiperactiva, buscapleitos, le gustaba demasiado hablar demás, no había forma de hacerla entrar en razón cuando pretendía algo peligroso. Yo siempre… me juré protegerla. —apretó los puños.

Ella no quiso preguntar qué les pasó, tal vez recordarlo le haría peor, además, daba por hecho que si hablaba de ellos en tiempo pasado, es porque ya debía estar descansando en un mejor lugar.

—Cuando me gritaste que te di lástima…

—Yo, lo siento…

Quedó perpleja. Luego de mucho tiempo podía escuchar a ese hombre tan orgulloso y terco pedir disculpas.

—No debí tratarte así. Solo quería que supieras que, si tú tienes un objetivo con tanto honor y decisión, como pelear por alguien más, pelear por tu hermano, por la esperanza de la humanidad, entones, yo no quería que fallaras, por nada del mundo.

—Y por eso te resultó rara mi relación con Eren, y me mirante feo cuando lo fuimos a rescatar de Annie.

—Al principio no lo entendía muy bien. Pero supe más adelante que debía ser algo parecido a lo que yo sentía hacia mi hermana, y mis amigos. Recordé la impotencia que sentí cuando los perdí. Creí que jamás me perdonaría a mi mismo por eso.

— ¿Y lo hiciste?

—No lo sé aún…


En las profundidades de la oscuridad, donde no hay luz ni esperanza para nadie, dos niños se miran intrigados y temerosos entre sí.

Él esta acurrucado contra un muro, sujeta sus rodillas y tiene un cuchillo en sus ensangrentadas manos. Está pálido, adolorido, sediento y asustado.

Ella lo mira de pie desde una distancia prudente, preguntándose si debería ayudarlo o no. Viste tiernas ropas color rosa pastel y una bufanda roja.

La niña se acerca al niño despacio, éste entra en pánico y le apunta con el cuchillo en un acto reflejo, pero ella no se asusta ni se retira, solo sigue acercándose.

Cuando esta justo enfrente de él, no trata de lastimarla, comprende que no pretende hacerle nada malo.

La niña toma el cuchillo por el filo y se lo quita de las manos para arrojarlo lejos.

Ya es suficiente.

El no se resiste cuando se lo quita, en lugar de eso se queda mirándola atónito.

Ella lo toma de las manos y tira de él para ayudarlo a ponerse de pié.

Al tocarlas, ya no siente dolor, ya no tiene miedo. Siente que puede confiar en ella.

Tal vez está viendo un ángel, que vino para sacarlo de su sufrimiento y guiarlo hacia la luz.

Cuando se pone de pie, descubre que la niña es mucho menor que él. Le saca por lo menos dos cabeza, y se pregunta quién es el que debería cuidar de quién.

La niña camina hacia una escalera llevándolo de la mano, suben hasta hallar la luz.

Al salir al exterior, nada es como él se lo imaginaba.

Hay color, hay movimiento, y alegría.

Puede ver por fin al mundo que tanto quiso ver, al que quiso pertenecer, y aprieta la mano de la niña junto a él.

Ella le regala una sonrisa que hace que recupere la esperanza, puede ver nítidamente cuan hermosa puede ser la vida a veces, y sobre todo ante ángeles como ella.

Sabe que ahora todo está en sus manos.

Quiere protegerla, por siempre.

Quiere que sea suya, para cuidarla, para quererla, velar por su salud y bienestar.

Siente que su vida vuelve a valer algo; ahora tiene un objetivo, uno muy importante.

Quiere amarla sin restricciones, obstáculos ni arrepentimientos, sin dar marcha atrás ni dudar.

Ahora y el resto de sus días.

.

.

.

Rivaille se incorpora. Da unos pasos para quedarse mirando hacia la inmensidad de pie, con la briza golpeando su rostro, y los rayos de sol bañándolo.

Mikasa se quedó allí sentada detrás de él, imperturbable.

—He hecho cosas horribles en mis años de matón, cosas imperdonables.

Mate a mucha gente, torturé a muchísima más, incluso he violado mujeres. Creí que se lo merecían, esas perras, pero luego comprendí que no era así, no es así como funciona, nadie lo merece, al igual que la muerta. No tenemos el poder de decidir por otros si conservan o no sus vidas.

—…

—Supongo que hice todo eso por estar resentido con el mundo. Y tal vez peleo porque me siento en deuda con él, quien sabe. Quizá el mundo es el endeudado conmigo.

La chica se mantenía callada. A pesar de que su silencio daba a entender que estaba confundida, lo cierto es que pocas dudas le quedaban ya.

Sí, podría ser cierto que sujetos como él, con vidas parecidas y en situaciones prácticamente idénticas, hubieran asesinado a sangre fría a sus padres. Los mismos ya habían recibido su merecido, y quizá Rivaille también había recibido el suyo ya. Por años pretendió castigarse a sí mismo por ser como era, una calaña, un insecto inmundo o un asesino miserable y desgraciado. El admitía eso, tal vez tenía razón. Pero a ella curiosamente no le importaban esas cosas.

—Pero, ¿sabes una cosa?

—¡¿…?!

—No me retracto de lo que te dije aquella noche. Nunca me había sentido más esperanzado, y ahora puedo entender por qué, puedo estar del todo seguro. Si en el mundo hay más personas como Erwin, como la idiota de Hanji, como mi antiguo escuadrón, como Eren y el resto de sus igualmente descerebrados amigos… — volteó para ver a Mikasa sobre su hombro. La chica observó impactada, sus brillantes ojos azulados, iluminarse como nunca, a pesar de que su fría expresión no había cambiado en todo el día. —creo que, este mundo es un lugar por el que definitivamente vale la pena pelear.

Quedó boquiabierta. De alguna forma no se esperaba esa resolución, y desde luego no supo que decir mientras el volvía a ver al frente.

—No como tú claro. No creo que haya dos iguales a ti en el mundo entero. Tu eres… como decirlo, especial.

Lo miró ofuscada, molesta. Esa frase hiso que sus iluminados ojos se opacaran.

— ¿Eso fue un cumplido, o un insulto? —preguntó seria. Podía estarle tomando el pelo.

—Mmm… ambos, supongo. Tómalo como una declaración. —hiso unos movimientos para sonar sus brazos y quitarse la tensión. —También estoy seguro, de que no hay en el mundo otra persona a la que sea capaz de amar… tanto.

Sintió su corazón dar un golpe sorpresivo.

—No la hubo, quise a otros antes, pero no de esa forma. Y muy probablemente tampoco los haya más adelante.

La chica ya no se contuvo y tiró de el bruscamente para dejarlo tendido en el piso. En ese acto, no reconoció que ella misma podría ser capaz de hacer algo así, ni que lo estuviera haciendo justo ahora, y a él.

"Sé que has hecho cosas horribles. Yo también las he hecho."

Rivaille trató de enderezarse, cuando ella se sentó sobre sus piernas incapacitándolo para moverse.

"Eres desesperante, terco, bruto, cruel, a veces. Y lo acepto, yo también puedo serlo."

El se sostuvo con las manos atrás. La chica posó sus manos sobre el pecho, que deslizó subiendo por el cuello. Subió las manos por ambos lados de su cara, acariciando con los dedos lentamente hasta toparse con los negruzcos cabellos. Enredó sus dedos en él y tiró de ellos hacia atrás para hacer que mirara hacia arriba, que la mirara directo a los ojos, y lo aferró con firmeza.

"Y se que tal vez, no exageres cuando dices que eres un monstruo."

—Pero no me importa. Quién seas, qué seas, la vida que hayas tenido. Lo único que vale para mí es saber que eres un gran hombre, y una buena persona.

— ¿Eh? —la miró confundido, pero sus palabras llegaban cálidas y sanadoras hasta su alma. Sabía que eran sinceras.

—Una vez me dijeron: "ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito". Así que perdóname, pero es lo que haré, sin importar que opines o hagas tú al respecto.

— ¿Y cómo sabré que nunca te irás? —saco fuerzas de su quebradiza voz conmocionada para preguntar.

Le contestó un silencio. Se escuchó el viento resoplar en sus oídos y en la grama, pero no hubo tensión, solo alivio.

—Casémonos.

— ¿Qué?

Se retiró un poco de él, sin soltarlo. —Casémonos.

Se la quedó mirando con una cara tan poco suya, que asustaba. Sorprendido, sin palabras, creía no haber escuchado bien, fue muy cortante y directa, pero entendió a lo que se refería.

De repente algo cosquilleó dentro suyo, y sintió unas ganas ascendentes de hacer algo que nunca imaginó, no lo tubo muy seguido, por eso no supo limitarse y se dejó llevar.

Se rió discretamente, ante la mirada de Mikasa que ahora parecía estupefacta, lo que lo hiso seguir riéndose cada vez más fuerte.

Al final, ante una proposición de matrimonio, Rivaille se reía como si hubiera escuchado el mejor chiste de su vida, como jamás se había reído antes, como nunca lo hacía.

Se desconoció por completo a sí mismo, pero era inevitable. Lo que Mikasa le dijo, hacía nacer en el algo que raras veces había experimentado en su vida, y nunca en esa medida.

No estaba muy familiarizado con esa sensación, pero nada o había hecho más feliz, y solo quería reír, sólo eso.

Por el lado de Mikasa, lo que experimentó en el instante en que lo vio arquear sus labios y empezar a soltar carcajadas, fue simplemente inexplicable.

¿Alguna vez en tu vida, te has perdido, separado de tu madre, has estado solo y asustando en algún lugar?

Pues, cuando de entre todo el ruido y el bullicio, de le nada comienzas a escuchar a lo lejos la voz de tu madre o tu padre llamándote, escuchas una voz celestial.

Más hermosa que la mejor música de la historia, esa voz te vuelve a llenar por dentro, te salva, te devuelve tus viejas esperanzas.

Pues solo de esta forma se podría explicar lo que Mikasa experimentó. Escuchaba por primera vez, como sonaba la risa de Rivaille, que si bien no era "agradable", era sin duda el sonido más hermoso e inexplicablemente abrazador que alguna vez en su vida oyó.

Su corazón dio un vuelco, mordió con fuerza sus labios y sus ojos se llenaron de lágrimas. Y nuevamente sintió ese calor, que teñía toda su cara de rojo y no la dejaba respirar.

Se arrojó sobre él y tomó sus labios con desesperación. Enredó una mano en el suave cabello negro y abrazó su cuello con pasión mientras lo besaba.

El correspondió al tacto, sin dudar un instante, ya no quería hacerlo. Se sentó con ella sobre sus piernas mientras abrasaba su cintura para atraerla hacia él, y arañaba la tela de su camisa en la espalda, pegándola completamente contra su pecho.

Se besaron con desenfreno, sin ataduras, sin barreras. Lo único que pasaba por sus mentes era pasión, ante el tacto de sus bocas que jugaban entre sí, que se descubrían y saboreaban con deseo.

Al separarse jadeantes, Mikasa tomo aire. —Por favor.

—Sí. —dijo fuerte y casi sin pensar mientras besaba su labio inferior, depositando repetidos besos allí, y en toda su cara, lentamente.

No volvió a cerrar los ojos, ni ella. Se miraban mientras el mordía su labio con delicadeza. Esa mirada no era como antes, tras los primeros encuentros; no había hielo en esos ojos, sino fuego, un fuego ardiente.

—Sí, nos casaremos. —aseguró con su expresión inescrutable.


Dionisa llevó a Mikasa hasta la sala de estar y le permitió tomar asiento mientras traía un elegante juego de té y le servía una tasa.

Debes ser discreta con respecto a esta información a partir de ahora. ¿Correcto? —le aclaró a Mikasa mientras revolvía su te sin quitar los preocupados ojos de la tasa, ya sentada en un sillón.

Comprendo. Lo haré.

La rubia dio un suspiro largo y tomó aire, mientras pensaba por donde comenzar.

Mi verdadero nombre es Dionisa Ahltonen. Chesterfield es solo un seudónimo que uso en la clandestinidad.

¡…! ¿No se presentó ante la legión con su verdadero nombre?

No. Siempre es peligroso usarlo.

Tomó un largo sorbo de té y se puso de pie para mirar por la ventana.

Mi abuelo se llamaba Anheru Ahltonen, ¿Has oído hablar de él?

Mikasa negó con la cabeza.

Es natural, a la nueva generación se le negó cierta información. Bien, básicamente, él fue el armero que diseñó y empleó por primera vez el Dispositivo de Movimiento Tridimensional, los que usamos en batalla.

No mostró sorpresa ante la información.

Claro que no lo hiso solo, tenía a todo su equipo. Pero empleó la ayuda de un soldado especial como sujeto de pruebas. Ese hombre, era muy bueno… más que eso, era excepcional, todo un talento innato, de fuerza sobrehumana. Se hacía llamar Kyklo, pero ese era solo un apodo que adquirió al huir de las autoridades. Su verdadero nombre era Kyukuro, que significa "hijo de titán".

¿Qué significa?

Kyukuro nació del cadáver de su madre muerta, que había sido tragada por un titán durante un incidente.

Ahora si mostró sorpresa.

Podría decirse que nació del vómito de un titán, pero no han podido comprobar que realmente fuera un medio titán: su apariencia era como la de un ser humano, mas poseía ciertas características que lo hacían único… Su fuera era desmedida e incomparable, su habilidad aún más. Cuando se lastimaba, no cicatrizaba como lo hacen los titanes, pero por otra parte… —volteó para mirar a la chica sobre su hombro, hasta darse vuelta por completo. —A los diez años, ya tenía la apariencia de un muchacho de dieciséis, y a los dieciséis, la de un hombre de veinte. Su crecimiento era muy veloz, demasiado.

¿El… es quien encabeza su investigación?

Sí, más o menos. Verás: cierta vez, varios años después, dieron con Kyklo y desapareció, algunos dicen que murió, nadie lo sabe con certeza, ni yo. Mi abuelo se propuso dar con él, pero la muerte lo alcanzó antes de tiempo por una grave enfermedad, así que le heredó la búsqueda a su hijo, mi padre. El buscó pistas de su paradero, había una mujer con la que creo que huyó cuando era joven, supuso que tal vez pueda ser su esposa, si es que alguna vez se casaron, pero esa mujer fue hallada muerta por la policía tiempo después de que el fugitivo desapareciera.

¡¿…?!

Mi padre se propuso buscar pistas en el lugar más clandestino dentro de los muros: la cuidad subterránea, que era el caldo de concentración de criminales y gente oscura mas grande, y lo sigue siendo. Se movió por esa ciudad con un nombre falso como el mío, luego… lo mataron. Así que me relegó la búsqueda a mí.

Comprendo, ¿pero por qué exactamente es que buscas a ese tipo?

Es simple, según mis conjeturas, tuvo algunas relaciones con el poder real. También tenía una familia pudiente como aliados, los Reiss.

"¿Reiss?"

Ellos le cedieron dos propiedades clandestinas para que instalara su cuartel, y también una casa para albergar a su familia, y ocultarla.

¿Tenía familia?

Todavía no llego a eso. La cuestión es que, después de mucho razonarlo, llegué a la conclusión de que Kyklo, podía ser el responsable directo de los atentados contra las murallas.

Mikasa se quedó helada. Podía esperar mucho de esta extraña chica, pero no que tuviera una información tan importante sin ser divulgada.

¿Crees que él podría ser, la autoridad a la cual responden…

Sí, los infiltrados del año pasado. –humanos con forma de titán. Creo que él puede tener el poder de crearlos.

Ahora lo entiendo.

Y sería problemático si alguien me descubriera, como ya te mencione, a mi padre lo masacraron al hallarlo.

Pero si ni si quiera sabes si está vivo o muerto, y además, ¿cómo fuiste a dar con la legión siguiendo su rastro?

Pues, es verdad que estos colgando de una cuerda floja, que ni si quiera sé si está ahí. Mi verdadero objetivo de búsqueda no era Kyklo en sí, sino alguien de su familia.

¿Su pareja?

No. Su hijo.

¡¿…?! ¿Tuvo un hijo?

¡Esa es la pregunta del millón! … No lo sé.

¿Cómo que no sabes?

No hay ningún registro que comprueba a ciencia cierta que tuvo un hijo, ni una foto, ni un archivo, nada. Lo único que sé, es que al verificar su antigua casa, había un nombre grabado en una columna de madera, con marcas a diferentes alturas.

¿Marcas de qué tipo?

Como las que una madre usa para medir la estatura de su hijo. En la pared, estaba grabado un nombre con letras extrañas, que nunca había visto. Las busqué en los registros secretos de mi padre y sí estaban: la traducción decía algo como "Frederich", un nombre masculino. Ese era posiblemente.

El nombre de su hijo.

Frederich Munsell. Apellido verdadero, ya que los padres de Kyklo, reconocidos ambos, tenía ese apellido. Es la persona que busco, es mi objetivo final. Pienso que al hallarlo, nos pueda ayudar a cerrar compulsiones, descubrir cosas sobre los titanes, revelarnos la ubicación de su padre, e incluso ayudarnos en batalla.

¿Cómo podría?

No estoy segura, por relación de fechas, deberíamos estar buscando a un hombre de entre cuarenta y cincuenta años, todo un veterano, pero si pudiera pelear, debería ser tan bueno como su padre, un maestro.

¿Cómo puedes estar tan segura?

Porque solo la gente excepcional puede dominar el DMT, la gente normal lo usa, sólo los excepcionales lo llevan su máxima expresión. Como tú.

¿…? ¿Crees que yo tengo alguna relación con él?

Lo creía, ahora ya no. Vuelvo a estar en cero.

Ambas suspiraron, Dionisa se sobó la cara y refregó sus ojos, cansada.

Señorita… Ahltonen. ¿Tiene alguna descripción del sujeto? Sé que no sabe siquiera si existe, pero debería tener alguna cualidad única para hallarlo, como el mismo Kyklo.

La rubia pensó. Tal vez habría algunas cosas.

Sería difícil, pero hay algunas.

Cuénteme, yo podría ayudarla a buscar.

Bien para empezar: debería tener cualidades típicas de los titanes. Ellos no necesitan comer, pero sufren el hambre de todas formas. Con el sujeto debería pasar lo mismo.

Sí, comprendo.

La fuerza sobrehumana es un requisito, desde ya. También, debería aparentar muchos menos años de los que realmente tiene: cuando Kyklo partió, cerca de los treinta, aún conservaba la apariencia de los veinte, no envejeció ni un día. Pero sabes, todo esto es incierto y complicado. ¿Qué podríamos hacer nosotras al respecto? ¿Preguntarles a todos su edad? ¿Matar de hambre al mundo entero para que, el que sobreviva sea nuestro hombre? ¡Es ilógico!

¡Siga pensando, debe haber algo más! ¡Sólo concéntrese!

Dionisa notó el empeño y la dedicación que Mikasa ponía en sus palabras; sólo así se dio cuenta de que la chica llegó a ella con sus mejores intenciones de ayudar, y que tal vez, ella podría ser la única que podría hacerlo.

Bueno, hay un detalle más, aunque no estoy muy segura.

La escucho.

La sangre de los titanes se evapora, por las altas temperaturas de su cuerpo. El sujeto también debería estar siembre tibio, o caliente, dependiendo el estado, hasta hirviendo.

La seguía escuchando atento, sin omitir detalles.

Hay una cualidad especial de los titanes que es única, su sangre circula por el cuerpo a una velocidad imperceptible, supongo que esto es compensado por el calor: si nos guiáramos usando la lógica, diríamos que un Kyukuro, aparentemente "no tiene pulso".

Mikasa sintió el alma caer hasta sus pies.

No quiere decir que no tenga, pero al oído o al tacto humano puede parecer inexistente. Es posible que la sangre no bombee como en los seres vivos normales, sino que fluya como un torrente. Si me explico.

No recibió respuestas, al mirar a la chica, esta parecía ida, completamente inmersa en su conciencia, algo que asustó a Dionisa.

¿Te encuentras bien?

Sí. —se oyó la respuesta, que quedó dispersa en el aire.

¡Ah! Casi lo olvidaba: es posible que los Kyukuro no se auto regeneren normalmente, pero podrían hacerlo en contacto con los fluidos de un titán. Pienso eso porque el mismo Kyklo sobrevivió dentro del estómago de uno, y no lo dañó, todo lo contrario. Claro que esto son sólo datos de documentos de mis ancestros. Pero en fin. ¿Te sirvió de algo la información?

Si gracias. —su voz era fría y apagada. Se puso de pie y se dispuso a retirarse. —Gracias por el té, le avisaré enseguida si llego a conseguir algo. Continuó explicando con su habitual cara de indiferencia, aunque su vos parecía la de un muerto en vida.

¡Por cierto, Ackerman! —la frenó mientras tomaba el picaporte. —Se suponía que más tarde debíamos reunirnos con la señorita Hanji, que viene para acá, y el ex sargento Rivaille. Ella quería que tratáramos de convencerlo de que regresara para ayudarnos, pero está muy deprimido y negado. Si de momento estás fuera de servicio, podrías ir a buscarlo por mí, puedo indicarte en el mapa donde está.

Volteó, sombría.

Sí, dígame. Yo iré a hablar con él, también necesito decirle algo.

To be continued…


Quisiera hacerles preguntas muy sinceras de escritora a lectores:

Se lo esperaban? Los sorprendió? O ya lo venían pensando?

Creen que esto PODRÍA (?) ocurrir en el manga, o en los spiin-off? Como una remota posibilidad? (me refiero a la "revelación", no al "romance").

Armaron otras teorías a lo largo de la historia? Si es así, de que se trataban?

Bueno, eso es todo, no mucho ^^'

De nuevo les mando muchos besos y gracias por leer, esperen los siguientes capítulos que aclararán muchas más cosas que este, y tendrán agradables toques de RivaMika, en la medida clara.

OH! Y CASI ME OLVIDABA! Otra pregunta e.e Como lectores, les gustaría ver lemon/lime más adelante? :3 Yo no me decido que hacer, pero tengo ganas, aunque depende de quien lo lea podría decir: mierda, venia muy bien pero me cagaron la trama con esto. O bien podría decir que la historia cerró con broche de oro, depende.

Bien y eso si es todo.

¿REVIEWS?