El Engaño

La cosa se puso buena… Siempre me impresiona que no le impresione a la gente que Falcon es el malo XD

Jasón estaba catatónico, e incluso, su expresión podía pasar por graciosa, tenía una extraña mueca entre terriblemente asustado y confundido.

Unos segundos atrás no había podido quitar la vista de aquel horrible cuerpo que colgaba como una marioneta olvidada y sujeta por cadenas. Ahora toda su concentración estaba en Falcon Harrison que seguía sonriéndole como si aquella fuera una reunión de camping o algo así.

Ariel que no conocía al visitante de inmediato levantó su varita…

- Expelliarmus - y entonces la varita de Ariel cruzó dando vueltas en el aire y Falcon lo agarró con su mano libre, para luego guardarla en su bolso - Demasiado impulsiva diría yo - y un rayo de luz blanca salió de la varita de Falcon.

Ariel reacciono de inmediato y giro su cuerpo para cubrir a su bebe; el golpe le dio de pleno en la espalda y la tumbo en el suelo, pero fue lo suficientemente fuerte para sostenerse con un brazo al piso y no derrumbarse totalmente.

Jasón en cualquier otra circunstancia hubiera atacado de inmediato a Falcon, pero solo pudo levantarse del suelo incapaz de no decir nada.

Falcon que descubrió la varita blanca que Jasón tenía en la mano, lanzó de nuevo su hechizo y la varita de Ángela Knuts quedo en manos de aquel hombre.

Ariel se levanto como pudo del suelo mientras las manos le temblaban y miro de reojo a Jasón y luego a Falcon.

- ¿Lo conoces? - pregunto asustada.

- Si… - dijo este, y su voz sonó antinatural como si la hubiera dejado de usar años atrás - él es F.H… Falcon, el hombre del ministerio que siempre ayudo a mi familia a enfrentar la maldición…

Ariel miró incrédula a Falcon.

- Obviamente - dijo Jasón - al parecer… creo que estoy en un error… - y entonces Jasón descubrió un sentimiento muy diferente a la ira o al terror… en este momento en el que se sentía traicionado solo habían dos palabras girando en su mente… ¿Cómo? ¿Por qué? Entendía que finalmente obtendría todas las respuestas, aunque ya no estaba tan seguro de que tan útiles le serian.

- No entiendo - dijo finalmente Jasón.

Al parecer Falcon esperaba que Jasón llegara hasta aquel punto, porque le sonrió como solo haría un profesor al que le han hecho la pregunta que quiere responder. Jasón intento con todas sus fuerzas encontrar en Falcon algún indicio de locura, alguna maldad oculta, cualquier cosa; pero en aquellos momentos de terror aquel hombre se veía tan amable y venerable como Jasón lo conoció.

- Pues déjame explicarte - dijo Falcon - sin duda, esperaba no tener que hacerlo, esperaba que al igual que tus hermanos te hubieras convertido en piedra hasta el momento en que ya no fueran de mi utilidad, pero las cosas no me salieron bien… ¡tu tenias que escapar! - y eso ultimo casi sonó como un puchero.

Jasón giro rápidamente a ver las figuras inertes de sus hermanos; si ellos estaban convertidos en piedra entonces no necesariamente tenían que estar muertos ¿cierto? Todavía había algún chance de salvarlos. Una pequeña llama en su interior se incendio.

- ¿Y mi padre? - pregunto aunque sabía muy bien la respuesta.

- Indudablemente muerto - le sonrió Falcon - era una persona que sin duda no hará falta en este mundo.

Jasón tuvo que morderse el labio pues la ira volvía a cobrar mucha fuerza.

- ¿Quién demonios es usted?

- Pensé que ya nos habíamos presentado - dijo Falcon -. Me llamo Falcon Harrison - y el hombre sonrió; todo aquello parecía un juego para él - Oh, ya entiendo a que te refieres… piensas que yo no soy el F.H que estuvo ayudando a tu familia todo este tiempo.

- Así es - pues Jasón conservaba la esperanza de que la única persona en la que su padre había confiado era de fiar.

- Siento decepcionarte, pero solo estoy yo.

- Pero… yo no lo entiendo, usted ayudo a mi familia… usted los rescato de la maldición de los Thestrals…

- ¿Cómo hubiera sido eso posible? Cuando yo soy el creador de la maldición de los Thestrals…

- ¿Qué?

Ariel y Jasón gritaron al unisonó sorprendidos ¿Cómo era posible que la persona que se había pasado toda su vida destruyendo la maldición fuera su creador? Aquello no tenía sentido, sin duda alguna se trataba de una estúpida broma.

- Pero… ¿Por qué?

- Bueno, el "Por qué" no es importante ahora… déjame explicártelo todo contándote parte de una historia:

"Yo era pobre y lleno de ira y lo único que deseaba era vengarme. Quería ver a la familia Galeón arder en fuego por todo lo que significaban y cuando lo logre, bueno, no entiendes lo feliz que me sentí; estaba lleno de una renovada energía, un espíritu de aventura y aun así, también, arrepentido por lo que había hecho. A lo que me refiero es que después de haberlo pensado bien había descubierto que sin querer había cometido un error en mi plan y que la venganza no era lo que deseaba, aún así, con mi fuerte intelecto diseñe un nuevo plan que se acoplaba a mis nuevas necesidades y así empecé a cazar uno por uno a los restantes parientes de la familia Galeón. Hasta que finalmente quedo una rama… la de tu padre y déjame decirte que ustedes se escondieron muy bien de mí.

Con un puesto en el Ministerio en la sección de las maldiciones tenía el control total. Podía averiguar cuando un Galeón se contactaba con el Ministerio e inmediatamente iba tras él. Sabes, lo divertido de la maldición es que solo puede hallar a la victima cuando yo sé donde esta, es decir que si tengo una idea de la zona y si no hay presente ningún hechizo de protección u ocultamiento poderosos la maldición puede localizar a las marcados, así es como funciona, así que yo estaba en el lugar perfecto, pero sin duda tus padres sabían hechizos de ocultamiento muy potentísimos porque hiciera lo que hiciera no podía encontrarlos. Sabiendo que el ministerio tarde o temprano encontraría una pista, tuve que sabotear nuestras propias investigaciones además de que de vez en cuando mandé a asesinar a algún encargado para que la gente no volviera a tratar del tema. Así fue como se sembró la leyenda de lo peligroso que era la maldición (fui muy inteligente al atacar a un local completo en el Callejón Diagon para que el terror se expandiera mucho mas) y yo tuve toda la tranquilidad para continuar con mi jornada de terror. El único problema es que tu padre no aparecía…

Por suerte, cuando empecé a planear mi venganza supuse que debía relacionarme con mi enemigo y Franco Galeón en ese entonces era una figura pública, así que no me fue difícil acercarme e incluso el mucho iluso me ayudo con mi carrera, aunque para ese entonces yo no lo necesitara."

La ira de Jasón se iba acumulando como si se tratara de un barril de petróleo pegajoso del cual no era capaz de despegarse. La manera en que Falcon hablaba de la familia Galeón y de su padre le repugnaban pero aquella historia necesitaba ser escuchada.

Falcon continúo:

"Entonces, cuando él se contacto conmigo, y sabiendo que eran los últimos sobrevivientes de los Galeón, simplemente tenía que esperar a que se dejaran mostrar por mí. Pero tuvo que pasar mucho tiempo para darme cuenta que no pasaría… y peor aún, no sé cómo, pero tu madre comenzó a sospechar de mí y a preguntar acerca de Gideon Galeón; supongo que siempre estuvo convencida de que su familia no había sido la culpable y había indagado la historia de los Galeón y obviamente no podía permitirle que descubriera este lugar, y dado que se lo recomendé (advirtiéndole de lo peligroso y de lo insano que era), empezó a dudar mucho.

Así que tuve que precipitarme y correr un riesgo, así lancé el chivatazo de que la maldición se había agotado y que era seguro salir a la vida nuevamente."

Y entonces Jasón comprendió a que se referían las cartas de Ángela dirigidas a Hipólito y quien había sido el que les aseguraba la libertad de la maldición. Todavía no entendía la relación de Falcon con su familia y la historia de la cueva… pues se suponía que debía haber un artefacto instalado por un gremio oscuro, pero él solo veía aquel crucificado maldito y no entendía nada en absoluto y casi no le importan, deseaba atacar a Falcon con toda su alma.

"Tuve que reunirme en privado con Ángela en una noche, diciéndole que había encontrado la solución definitiva a la maldición por si algún día regresaba; pero le advertí que tenía que ser en total secreto, y aunque ella sospechaba que yo estaba detrás de todo tuvo que acceder cuando le convencí que era por el bienestar de sus cachorros… así fue como la incite a suicidarse y aquella misma noche la mujer se ofreció a los Thestrals de manera voluntaria e innecesaria. Aunque para mi, aquello era lo mejor que hubiera podido pasar."

Los puños de Jasón se apretaron tanto que sus uñas le lastimaron la palma, odiaba la manera en que Falcon hablaba de su madre y su muerte tan campantemente, y descubrió que los niveles de odio podían ser infinitos, pues estar frente a frente con el asesino y secuestrador de su familia hacia que su ira se incrementara cada vez mas y mas. Deseaba matarlo, cuando jamás en su vida hubiera pensado incluso en la idea de atacar a alguien más, Falcon parecía ser la personificación de todo el mal con el que Jasón debía enfrentarse, y casi deseaba poder hacerlo, para golpearlo cuantas veces fuera y verlo sufrir como ningún hombre se merecía, excepto él; pero todo aquello estaba en su cabeza y quería que se volviera realidad. Al parecer Falcon lo disfrutaba pues continuo:

"Franco, totalmente devastado, me pidió el favor de que me encargara del funeral y así lo hice…"

Y entonces Jasón, en la parte de su mente que no estaba contaminada con el odio, comprendió que era lo que le incomodaba cuando Falcon le contó aquella historia por primera vez (obviamente con las mentiras que dijo). Su tío, Hipólito, le había dicho que en el funeral estuvo un ministro presente, en cambio que Falcon dijo que ningún sacerdote había presentado las condolencias. Aquella otra persona, el cura, sin duda había sido él, pero Falcon para cubrir sus huellas le había mentido a Jasón, que siendo muy joven en este entonces (o con un hechizo desmemorizante) no podía recordarlo.

"… Luego tuvimos una buena charla, donde mi plan finalmente tuvo sentido; pero por desgracia tuve que atender a un llamado urgente del ministerio y ustedes habían vuelto a desaparecer de mi vista.

Mantuve contacto con tu padre todo aquel tiempo y aunque el confiaba en mí, la pérdida de su amadísima esposa lo volvió hosco y solitario. Eventualmente las comunicaciones por medio de ese artefacto que usábamos terminaron y…"

Pero Jasón ya sabía cómo continuaba la historia. Su padre, después de escuchar que su hijo mayor lo odiaba, decidió romper su falta de comunicación y le envío un mensaje por polvos Flu a Falcon para averiguar cómo continuaba el mundo sin ellos.

- Usted recibió el mensaje de mi padre - recitó Jasón como si leyera una carta -, pero aún no había sido capaz de vencer los hechizos protectores que mi padre había instalado así que tenía que… - Jasón abrió los ojos con desespero.

- Le envié un chivatazo falso por lechuza a Franco - respondió Falcon con una sonrisa en los labios -, él me menciono que las lechuzas podrían encontrarlos pero que nadie más, y eso era parte de la protección; por eso le escribí diciéndole que la conversación había sido interceptada y que tenían que huir inmediatamente pues los habían localizado. De esa manera, me di tiempo para preparar la maldición, además de que me asegure de que salieran de su escondite. En el momento que te conocí, te mentí, diciéndote que tu padre me había revelado su paradero, para que creyeras que estaba arrepentido por dejar que la carta cayera en malas manos, y así pudieras confiar en mí.

- Si nos hubiéramos quedado… - Jasón miró a Ariel con dolor, pero la mujer no hizo nada para calmarlo, pues en su rostro se veía reflejado su mirada de ira, desesperación y sufrimiento. En este momento sabía muy bien en lo que pensaba Ariel "mi bebe, mi bebe, mi bebe". - Si nos hubiéramos quedado en la casa… nada de esto… ¿nada hubiera pasado?

- Exactamente - y Falcon casi estuvo a punto de felicitarlo con unos aplausos - el resto fue fácil, a Franco Galeón ya no lo necesitaba así que la maldición podía matarlo pero en cambio a ustedes los necesitaba con vida…

- ¿Por qué?

- Ja, ja, ja - rió con fuerza Falcon - todavía no lo entiendes… bueno, pues pronto lo entenderás. De cualquier modo, fui capaz de capturar al mayor y al menor de los Galeón - y señalo las estatuas que dormitaban tranquilamente -, pero por cuestiones del destino tu desapareciste del mapa, y yo no comprendía que era lo que pasaba; honestamente, todavía no lo entiendo, pero que no te quepa la menor duda que lo averiguare.

Jasón entonces miró fugazmente a Ariel. Tal vez Andrew fuera su única escapatoria, si lograban que Falcon no atacara al bebe o sospechara de él, los Thestrals no los atacarían y al menos, solo tendrían que preocuparse por el hombre que había matado a toda la familia Galeón. Un sentimiento de venganza se incorporo en el corazón de Jasón.

- Luego, empezó la búsqueda - razonó Jasón incitando a Falcon a hablar.

- Exacto; por desgracia no recordaba tu rostro y tampoco podía delatarme diciendo que buscaba a los sobrevivientes Galeón, así que imprimí volantes de "Se Busca" con una aproximación de lo que podía ser tu rostro, aunque eso no consiguió mucho resultado.

- Estuvo rondando todo este tiempo por el lugar donde yo había caído…

- Claro, y allí fue donde coloque los primeros carteles, busque por cielo y tierra pero tan solo encontré el cadáver de tu padre, que use desde luego, para llenar mi colección.

- ¡Maldito bastardo! - gritó Jasón incapaz de contenerse.

Falcon agito con fuerza su varita y Jasón cayó en el suelo mareado, tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para levantarse de nuevo ya que el terror y el odio tenían sus pies paralizados y sus brazos le temblaban incontroladamente.

- Desistí de buscarte en un mismo lugar - continuo Falcon como si nada hubiera pasado - y le escribí una carta a Hipólito que sabía que tú después leerías. Y funcionó, pues un día salía del Dragón Infraganti y te vi; de inmediato supe que eras un Galeón pero no podía hacer nada en ese momento - y entonces Jasón recordó como había corrido asustado de ese lugar pensando que alguien lo había reconocido.

- Pero ¿Por qué entonces me salvaste en el bosque?

- Porque te había visto con otras personas - aclaró Falcon -, y probablemente ellos también habían leído la carta. Sea como sea, esa extraña protección tuya había desaparecido y entonces mande a mis Thestrals para capturarte, para luego parecer como que te salvaba para evitar que cualquier duda cayera sobre mi (sabes, soy una persona muy precavida) ya que tu desaparición podía conectarse conmigo muy fácilmente después de lo de la carta. Además, claro está, que tenia curiosidad de que tanto habías hablado y porque mis Thestrals no podían alcanzarte.

- ¡Y luego usted me contó un montón de puras mentiras acerca de magos oscuros y de que el Auror Andrew era el culpable!

- ¿QUÉ? - y el eco de la voz de Ariel sonó fuerte pero muerto.

Ariel había regresado con determinación a la partida; ahora no parecía asustada en lo absoluto, ya que ella también quería saber la verdad.

- Nada de eso es cierto - rió Falcon -. Claro que lo del gremio oscuro es cierto - puntualizó Falcon - ¿Cómo esperabas que un Don nadie como yo llegara a posiciones tal altas en el ministerio? ¿Qué más que una orden directa de nuestro líder hubiera hecho que dejara a mis presas huir? - y finalmente un deje de locura brillo en los ojos de Falcon -, obvio que nunca seria nadie en el mundo de la magia, pero yo quería llegar lejos y alto, me junte con las personas indicadas, con los magos indicados… El mago oscuro que nos lidera es fuerte, no sé si conoces un accidente en una iglesia - Jasón de inmediato recordó la historia de Cristo el huérfano; Ariel lo miró con un gesto significativo -, yo solo necesitaba una idea para entrar, y supe que mi venganza les caería a ellos como anillo al dedo…

- Es decir…

- Claro - dijo Falcon -, fui lo suficientemente inteligente para realizar este plan yo solo, pero necesitaba el respaldo de alguien, de alguien poderoso que me proporcionara recursos.

- Pero… ¿Andrew?

- Un Auror estúpido que no debió buscar lo que no se le perdió. Cuando escuche que estabas con los Peverell de inmediato lo recordé, pues Andrew había sido un dolor de cabeza para la organización y queríamos enseñarle una lección matando a su amada Ariel Peverell.

Ariel se quedo de piedra. Jasón no sabía que decir o hacer.

- Pero, las cosas se precipitaron y Foster, el verdadero traidor, que siempre amo a esta tal Peverell - e hizo un gesto despectivo hacia Ariel - apreso a Andrew y lo desapareció del mapa.

- ¿Qué? - Ariel estaba de piedra, sin duda jamás hubiera pensado que la respuesta que siempre estuvo buscando la encontraría ahí - ¿Qué paso con él?

- Lo último que supe es que está encerrado en nuestros cuarteles, pues sirve como fuente de información.

- ¡MALDITO! - Ariel sin duda deseaba fervientemente atacar como fuera a Falcon pero el pequeño Andrew no se lo permitía, y ella se contenía por el bebe.

- ¿Por qué inventaste todo lo de Andrew?

- Tenía que lograr que empezaras a desconfiar de todos - dijo Falcon - deseaba que solo confiaras en mi para que fuera mucho más fácil. Por eso invente que los Knuts estaban detrás de todo, para que dejaras de confiar en Hipólito, y quería que sospecharas de tus acompañantes para que luego no me causaran problemas, además de que fingí que te brindaba una protección momentánea para que pensaras que conmigo estarías seguro.

- Todo fue una real mentira - y las lágrimas de Jasón empezaron a caer por su rostro.

- ¡Claro que lo fue! - dijo Falcon - todas aquellas estúpidas teorías ni siquiera se acercaban a la verdad sobre la maldición de los Thestrals… bueno, tal vez una; pero siempre fui yo: ¡Falcon Harrison! La mente maestra tras la maldición de los Thestrals.

Jasón no era capaz de entenderlo, esperaba que todo le quedara claro, pero su mente viajaba de un lado a otro golpeando su cráneo sin sentido, como un juego de ping pon que no tenia final ni comienzo y que solo estaba ahí, vacio y sin sentido.

- Pero… - y Jasón miro hacia el crucificado maldito nuevamente; no quería ver a Ariel, la escuchaba llorar de desesperación, pero también sentía que una alegría insana la inundaba, después de todo, su amado Andrew era inocente - no lo entiendo ¿Por qué nosotros? ¿Por qué los Galeón? ¿Cuál era tu venganza? ¿Cómo sabes todo esto de los Thestrals y como descubriste este lugar? ¿Qué tiene que ver Gideon Galeón en todo esto?

Falcon parecía incrédulo.

- ¿Todavía no lo entiendes? - preguntó sorprendido - ¡Lo hago para recuperar lo que me pertenece! Para tener lo que SIEMPRE DEBIO SER MIO.

Jasón miró a Falcon confundido, y el hombre, en su propia desesperación por no hacerse entender comenzó a reírse.

- Espero que con esto te quede más claro - y Falcon agitó su varita y fue como si unas manos invisibles cogieran el rostro de Jasón con fuerza y lo hicieran girar hacia el crucificado - ¿Ves a ese hombre? ¿Ves a Gideon Galeón? Pues, lo que estas mirando ¡Es mi padre!