¡Hola a todos! ¿Cómo les va?
Aquí les traigo finalmente el siguiente capítulo de este fic, el más largo hasta el momento. Hubo momentos en que me debatí contarlo en dos para subir la primera parte más temprano, pero ya el capítulo estaba planificado para que contuviera ciertas escenas y no quería dañar eso (de hecho, todos los capítulos están planificados para contener ciertas escenas, el problema es desarrollarlas). Así que, aquí lo tienen, espero lo disfruten :)
Capítulo 20: Fragmentos de un recuerdo
En una de esas incómodas sillas que ocupaban las diferentes oficinas de la Torre del Hokage se encontraba sentado Uchiha Sasuke de brazos cruzados y rodeado de un aire de frío desapego. Cualquier otro en su situación estaría nervioso y temeroso por la incertidumbre de su destino a mano de los líderes de su aldea por las transgresiones cometidas en los últimos tres años, pero no él. El heredero Uchiha exhibía una tranquilidad y una calma que para algunos podría ser el preludio de una horrible tormenta.
Frente a él, y separado por un amplio escritorio lleno de papeles, estaba el Sandaime Hokage, quien sostenía en sus manos un pergamino que el Uchiha le había entregado minutos antes. Partiendo de la postura rígida y mirada neutra que tenía el Hokage, Sasuke deducía que las palabras contenidas en el pergamino eran suficiente motivo de inquietud para el anciano shinobi, aunque claramente intentaba aparentar la verdadera profundidad de su perturbación.
Aparte de ellos dos, nadie más se encontraba visible en la oficina, o al menos eso querían hacerle creer. Pero Sasuke no era tonto, podía sentir mínimamente otras presencias en los alrededores, observando cautelosamente cada uno de sus movimientos, esperando la más mínima señal de hostilidad para intervenir. Después de todo, ¿qué clase de idiotas serían si dejaran al hombre más poderoso de la aldea, políticamente hablando, solo en su oficina con un desertor y traidor?
La mayoría de los ninjas de Konoha podían ser unos idiotas incompetentes, pero los ANBU estaban en otro nivel, o al menos eso creía. Al fin y al cabo, Sakura se había unido a ellos por esa razón. Ahí estaba el escenario perfecto para explotar todo su potencial.
—Así que, actuabas encubierto los últimos tres años, fingiendo unirte a Orochimaru para obtener información —no era una pregunta, sino una simple afirmación, sencilla y directo al punto.
Con movimientos mesurados, Sasuke detuvo la inspección de la oficina, que no había cambiado nada desde la última vez que estuvo ahí, y enfocó de nuevo su atención en el Hokage. Parecía que después de casi una hora de silencio, el Sandaime finalmente había decidido reconocer su presencia.
—Muy bien —la mirada que le mandó el Sandaime al pronunciar esas dos palabras estaba cargada de una dureza que Sasuke no se esperó ver en la cara del anciano Hokage.
Por primera vez en todo lo que llevaba de vida, Sasuke pudo ver al hombre como realmente era. No como el benevolente líder que siempre mostraba a los demás, y que era la única faceta que había presenciado en su estadía en Konoha, sino como el experimentado shinobi que había alcanzado el puesto del hombre más poderoso de su aldea gracias a sus proezas. Un hombre que había vivido en carne propia más de una Gran Guerra Ninja, un guerrero que aún a su edad mantenía una mente afilada. Supo entonces que no podía subestimarlo, pese a su apariencia, este hombre seguía siendo el Hokage por una razón.
—Sin embargo, es necesario discutir tu situación con el consejo antes de tomar una decisión definitiva —declaró el Hokage poniéndose a escribir algo en una hoja de papel, retirando finalmente su intensa mirada de su persona—. Mientras tanto, seguirás bajo la supervisión del equipo Ro.
Esa fue la señal para que dos enmascarados se aparecieran a su lado. No eran ni Kakashi, ni Sakura, ni Naruto, pero eso ya se lo esperaba. Con una pequeña despedida de cortesía, Sasuke se dejó llevar por los dos ANBU, pero no sin antes dar una última mirada al pergamino que ahora yacía aparentemente olvidado en el escritorio del Hokage.
Desconocía el contenido de aquel pergamino, y pese a su postura inicial de desinterés, no podía evitar sentir una pizca de curiosidad ahora, después de todo, cualquier cosa que fuera capaz de transformar el plácido hombre que usualmente era el Hokage en el shinobi forjado en sangre que verdaderamente era en su interior, era motivo suficiente para llamar su atención.
Era una escena rara verlo sin su acostumbrado libro, mucho más rodeado de esa aura solemne y esa postura letárgica. Cualquiera que lo viera no lo reconocería a simple vista, y si lo hiciera pensaría sin dudarlo que alguna enfermedad lo aquejaba. Se había dedicado por tantos años a crear una imagen de shinobi despreocupado, pervertido, y hasta torpe, que despegar esos rasgos asociados a su persona sería una tarea laboriosa. Claro está, no pensaba hacer nada para revertir esa percepción, la había construido por algo y no pensaba echarla abajo. Sólo aquellos que en verdad lo conocían sabían ver la realidad detrás de sus tontos actos, y para él, eso era más que suficiente.
Pero parado en aquel lugar toda apariencia se venía abajo, dejando al descubierto sus sentimientos más profundos y sus miedos más oscuros. Sólo aquí podía dejar al descubierto su alma llena de arrepentimientos, que se lamentaba una y otra vez por los errores del pasado; solamente frente al lugar donde yacía la mayor prueba de su fracaso podía soltar la máscara que ocultaba su horrible desdicha ante al resto del mundo.
Fue en medio de esas contemplaciones que sintió una presencia familiar acercase. Al darse cuenta, cambió ligeramente su postura sin moverse de su posición, enterrando su aflicción en un rincón de su mente; entrando nuevamente en su papel de ninja despreocupado y emitiendo un aire casual que siempre provocaba que no lo tomaran en serio.
—Llegas tarde —anunció, siendo muy consciente de la ironía de sus palabras. En otras circunstancias se habría reído, pero no hoy.
El sonido de unas pisadas fue lo único que recibió como respuesta. Estaba seguro que había sido hecho deliberadamente, pues él más que nadie sabía que si ella deseaba ser silenciosa y pasar desapercibida, ni siquiera él podría advertir su presencia.
—¿Recuerdas la primera vez que te traje a este lugar? —Preguntó cuando la sintió detenerse detrás de él. Nuevamente no obtuvo respuesta verbal, pero eso no le impidió seguir hablando—. Un ninja que no sigue las reglas es una escoria, pero un ninja que abandona a sus amigos es peor que escoria.
De nuevo el silencio los envolvió. Parecía que su compañera no tenía nada que decirle al respecto, lo cual no le sorprendía mucho. Mirándola por el rabillo del ojo disimuladamente, se fijó en el desinterés de su mirada y la dureza de sus ojos.
Sin poder evitarlo su mente lo llevó de nuevo a una habitación de hospital, a presenciar otra vez la mirada vacía de su estudiante después de la operación. Sabía que algo fundamental había cambiado en ella, pero en ese momento no se imaginó hasta qué punto. Por eso decidió tratar de mantener un ojo sobre ella, fuera de las obligaciones que tenía con el Hokage, y ayudarla en todo lo que pudiera. El hecho de que ascendiera tan rápido a Chunin al poco rato de recuperar la movilidad de sus piernas no lo ayudó mucho en su disposición, pero precisamente ahí entró Shikamaru.
Sabía del pequeño favor que Naruto le había pedido al Nara antes de irse, pero estaba seguro que el acercamiento de Shikamaru durante todo el proceso de rehabilitación no había sido algo planeado. No faltó mucho para que el genio del Nara viera lo mismo que él. Fue así que ambos se unieron en búsqueda de una meta común, ayudar a Haruno Sakura a bajar las murallas que había construido a su alrededor y permitir que la calidez humana volviera a su interior.
No faltó mucho para que Sakura se volviera una Jounin oficialmente, aunque tuviera el poder de uno desde mucho antes, y se uniera poco después a ANBU. Ese fue el empujón que necesitó para solicitarle al Hokage que lo reintegrara a ANBU, al mando del equipo donde estaría Sakura. Quizá lo verían como algo excesivo de su parte, seguirle los pasos a su antigua pupila, pero él sabía muy bien lo oscuro que podía ser ese cuerpo élite de shinobis, y lo que podía hacerle a una persona, más aún cuando parecía que una extraña nube de oscuridad ya estaba creciendo en su interior.
No quería que Sakura terminara como Sasuke, o peor aún, como Itachi. Por eso había intentado brindarle su mano y su apoyo incondicional; que Sakura supiera que siempre podría contar con él. Pensó que había logrado algo, aunque fuera minúsculo, pero todo se desbarató el día de la misión para recuperar a Sasuke, donde la cruel imagen de lo que se rehusaba a aceptar lo golpeó severamente. Incluso ahora, las huellas de los sucedido seguían vigentes en una cama de hospital, en la forma de un rubio shinobi inconsciente.
—Cuando era un niño, mi padre se suicidó porque todos le dieron la espalda por decidir salvar a su equipo en lugar de completar la misión —reveló tras muchos minutos de silencio. Era la primera vez que contaba esta historia—. Fue entonces cuando decidí que las reglas estaban por encima de todo y que yo no iba a cometer el mismo error de mi padre —sintió los ojos de Sakura clavarse en su espalda y supo que había captado su atención—. Hasta que mi mejor amigo me dijo "los que abandonan una misión son escoria, pero los que abandona a sus amigos son peor que escoria" cuando me rehúsen a salvar a nuestra compañera de equipo por querer seguir la misión.
Sakura seguía sin decir palabra, pero eso no lo detuvo de continuar con su relato.
—Esas palabras me persiguieron y el remordimiento me hizo volver para ayudarlo a salvar a nuestra compañera. Llegué a tiempo pero fui descuidado, y mi mejor amigo pagó el precio de mi descuido con su vida —en ese punto de la historia tomó un minuto para calmarse. Ese recuerdo lo perseguía hasta el día de hoy, pero era necesario revelarle sus fantasmas si pretendía que ella entendiera—. Sus últimas palabras incluían un regalo y una promesa para proteger a nuestra compañera…Promesa que yo rompí cuando la atravesé con un Chidori —volvió a tomar una pausa para coger un poco de aire, esperando que ella dijera algo al respecto con su última revelación, pero cuando ninguna palabra salió de sus labios decidió continuar—. Como si eso no fuera suficiente, mi sensei murió poco después, dejándome como el único sobreviviente del equipo.
Un silencio sepulcral los cubrió por incontables minutos. Un impulso lo hizo mover su mano de manera nostálgica, delineando los trazos de los nombres de su equipo, invadido por el sentimiento siempre presente de culpabilidad por ser el único que sobrevivió de los cuatro.
—¿Por qué me cuentas esto? —Preguntó Sakura finalmente.
—Por un largo tiempo estuve en un lugar muy oscuro —respondió sin voltearse a mirarla, pero observándola de todos modos por la periferia de su visión. La mirada de desinterés había cambiado por una de resguardo y sus ojos se habían llenado de un sentimiento que no supo definir—. De no haber sido por la ayuda de los demás no habría podido salir de ahí.
—Nuestras circunstancias son muy diferentes Kakashi —había soltado el sensei del nombre y ambos lo notaron, pero ninguno dijo nada al respecto.
—¿Por eso abandonaste a Naruto cuando más te necesitaba?
—El Kyubi lo iba a curar, pero la oportunidad de atrapar a Orochimaru no la podía desaprovechar.
—Pero Sasuke fue el que mató a Orochimaru.
—Sólo porque yo le ofrecí la oportunidad de hacerlo.
No estaban llegando a ninguna parte, ni siquiera después de que Kakashi compartiera un pedazo de su alma con ella.
—Aún con el Kyubi, la condición de Naruto era muy grave, él podría haber muerto en ese momento. ¿Y si hubiera muerto, qué habrías hecho? —Esta vez Sakura no tuvo respuesta, optando por mirar al suelo y dejar que sus cabellos cubrieran sus ojos—. Yo pensé que tú entenderías la importancia del trabajo en equipo.
—Sasuke está de vuelta en la aldea y Naruto se recuperará pronto —se decidió a decir—. Tomé la mejor decisión en la situación en la que estábamos y todo salió bien. ¿No es eso lo más importante?
—Sakura —su nombre salió como un suspiro resignado—. El equipo 7 es tu familia, eso es lo importante.
La mirada que consiguió con esa declaración fue una de perplejidad, como si nunca se hubiera planteado algo así. Aún después de todo lo que había pasado en los últimos tres años, de todas las personas que le habían abiertos los brazos a Sakura y le habían brindado su mano de amistad, Kakashi tuvo la horrible certeza de que nada de eso había significado algo para ella. A pesar de haber pensado lo contrario al inicio, estando frente a ella en este momento lo tuvo más claro que nunca, Sato había quebrado su infancia en más de una manera, lo suficiente para no ser capaz de ver los lazos que otros habían forjado a su alrededor.
—Independientemente de todo, desobedeciste una orden directa —declaró mirándola a los ojos, notando como volvían a cubrirse de un frío glacial que ninguna joven de 16 años debía poseer— y me temo que tendré que suspenderte del equipo Ro por tiempo indefinido.
No hubo reacción a sus palabras, aunque conociéndola, tampoco las esperaba. Ella aceptaría todo sin cuestionamiento. Así había sido entrenada, para seguir órdenes sin vacilación, aunque eso incluyera torturar, matar, o cualquier otra cosa horrible que pudiera surgir. Todo lo que un shinobi debía ser, un arma letal, un soldado obediente. El problema era, ¿leal a quién?
La dejó retirarse entonces, quedándose otra vez solo con sus pensamientos. No le había preguntado por lo dicho por Orochimaru en referencia a Sato, con los años había notado que se comportaba de manera especialmente reservada siempre que de su tío se trataba. Pero teniendo en cuenta que Sasuke había tenido una carta escrita por Sato y dirigida al Hokage cuando lo encontraron, a lo mejor las respuestas estaban ahí y sólo necesitaba esperar.
Con otro suspiró agotado, volvió a mirar el lugar de la piedra de los héroes donde estaba tallado el nombre de su mejor amigo.
—¿Qué puedo hacer para ayudarla Obito? —Preguntó sin esperar respuesta—. ¿Cómo puedo evitar que caiga en la oscuridad cuando parece que no quiere aceptar la ayuda de nadie?
El silencio cubrió sus palabras, y una vez más Kakashi se preguntó si la idea de Shikamaru de traer de regreso a Naruto era la clave que necesitaban, pues a pesar de los progresos del Nara, Sakura nunca se abrió con él de la misma forma que lo hizo con el Uzumaki.
Para rematar, Sasuke estaba de regreso en Konoha, actuando como si los últimos tres años de su deserción no hubieran pasado. También estaba el hecho de que había matado a Orochimaru y regresado a la aldea voluntariamente. Lo único que le faltaba descubrir eran los motivos, y quizá eso pronto los descubriría. Pero como le había dicho a Sakura, el equipo 7 era familia y Sasuke era parte de ella, lo quisiera el Uchiha o no.
Los ingredientes estaban de nuevo en la aldea, sólo necesitaba saber si podía hacer de nuevo el equipo 7 y ayudar a Sakura de esa manera.
Despertó con un sobresaltó, llevándose ambas manos a la cabeza y dando un suspiro de alivio al darse cuenta que sólo había sido una pesadilla. Cerró los ojos un momento, tratando de calmar los acelerados latidos de su corazón, pero al hacerlo una ola de imágenes lo asaltó de nuevo…Un niño sonriente, unas palabras de admiración, un poblado en llamas, un cuerpo mutilado, una banda ninja del sonido…
Tuvo que abrir los ojos de nuevo, tomando grandes bocanadas de aire para tranquilizarse. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvo ese sueño, pero no era tan tonto para no saber cuál había sido el desencadenante. Estando más sosegado, dio un vistazo a su alrededor, reconociendo las familiares paredes del hospital General de Konoha
Lo último que recordaba era la cara burlesca de Orochimaru. Después de eso su memoria se volvía confusa y discordante. Pero considerando el lugar donde había despertado, en una habitación de hospital cubierto completamente de vendas, se podía dar una idea de lo que había sucedido en ese lapso de oscuridad de sus recuerdos.
Había perdido el control, dejando que el chakra del Kyubi nublara sus sentidos.
Ero-sennin se lo había advertido muchas veces. Usar cuatro colas no sólo le quitaba la racionalidad, también era increíblemente peligroso para su cuerpo y disminuía la duración de su vida. Por eso cuando usaba el chakra del Kyubi sólo se permitía tres colas, nunca más de ahí. Pero aquella vez había estado tan enojado, tan furioso. Tener al bastardo responsable de todo su sufrimiento justo frente a él, actuando tan condenadamente burlón y satisfecho consigo mismo simplemente hizo que explotara de rabia.
Todo fue tan rápido. En su estado de ira las cuatro colas se formaron en cuestión de segundos y después…ya no supo nada más. Y si eso no fuera suficientemente malo, no encontró a nadie a su lado cuando despertó, manteniéndose en la incertidumbre de lo que había sucedido.
No pudiendo aguantar ni un minuto más el no saber si habían tenido éxito en la misión de traer de regreso a Sasuke, hizo a un lado los cobertores e intentó levantarse de la cama. Su cuerpo le dolía como un demonio, pero quedarse acostado era algo que no podía hacer.
—¿A dónde crees que vas mocoso? —Una voz imperiosa lo paralizó cuando puso un pie en el suelo.
Levantó la mirada con algo de nerviosismo de haber sido atrapado en el acto de huida, encontrándose con una figura muy familiar parada en el marco de la puerta. Su cerebro tardó unos segundos en reconocer a la persona que lo había descubierto—. Tsunade-baachan.
—¿Cómo me llamaste? —Preguntó con una falsa calma, acercándose a él con pasos amenazantes.
—Eres tan vieja como Ero-sennin, así que baacha te queda bien —afirmó, ignorando el aire de peligro que se había expandido en la habitación.
El golpe vino tan rápido que lo tomó desprevenido, dejándolo noqueado en la cama viendo estrellas—. Tenía que ser un alumno de Jiraiya.
En algún lugar cerca de unos baños termales, un hombre de cabellera blanca estornudo repentinamente—. Me pregunto si alguien estará hablando de mí.
Cuando Naruto volvió en sí nuevamente, estaba acostado bocarriba sobre la cama, con Tsunade a su lado usando sus manos impregnadas de un chakra curativo para verificar el estado de su cuerpo. El chichón en su cabeza producto del golpe no estaba, sin duda tratada por la misma Sannin.
—¿Qué pasó con Sasuke-teme? —Decidió preguntar, mirando a un lado como si temiera la respuesta. Ya que Tsunade estaba ahí, bien podría aprovechar para hacer algunas preguntas.
—Lo tienen en una celda hasta que Sarutobi-sensei decida qué hacer con él —le respondió algo distraída, quizá más enfocada en lo que estaba haciendo que en sus palabras.
Para Naruto eso fue como si un gran peso se le quitara de encima. La misión había sido un éxito, Sasuke estaba de vuelta en Konoha. Con los tres juntos nuevamente quizá podrían ser de nuevo el equipo 7.
—¿Qué hay de Orochimaru? —La curiosidad pudo más que él y terminó preguntando por la serpiente.
Esta vez Tsunade detuvo lo que estaba haciendo y lo miró con una expresión inescrutable en el rostro—. Está muerto.
Tuvo que repetirse mentalmente esas palabras varias veces para que su cerebro terminara de entender el significado. Cuando finalmente lo hizo sintió un gran alivio. Odiaba a la serpiente, de eso no tenía duda, lo suficiente para dejarse consumir por la rabia del Kyubi y querer matarlo con sus propias manos. A pesar de eso no pudo evitar sentir algo de lástima también, especialmente por su sensei y por Tsunade. Orochimaru podía ser un traidor, pero seguía siendo el compañero de equipo de ellos dos.
—Parece que tu piel terminó de regenerarse, así que podemos quitarte las vendas —anunció Tsunade, sacándolo de sus cavilaciones—. Tienes suerte mocoso, si Yamato no te hubiera traído a tiempo habrías muerto desangrado.
—¿Qué? —cuestionó desconcertado.
—No sé en qué estabas pensando usando de esa manera el chakra del Kyubi —comenzó a despotricarlo para ese punto—. Te quemó toda la piel, músculos, vasos sanguíneos…Es una suerte que sobrevivieras a eso…Honestamente no sé qué pasó por la mente de ese idiota de Jiraiya enseñándote algo tan peligroso…
—Pero la regeneración del Kyubi… —intentó interrumpirla débilmente.
—Demasiado lento —rebatió bruscamente—. Si de eso dependías no estarías aquí hoy para contarlo.
—Yo sólo quería traer de regreso a Sasuke —confesó en un murmullo, bajando la mirada a su regazo.
Eso pareció suavizar un poco a Tsunade, que con más gentileza le dijo—. Lo sé, y lo hiciste —luego agregó con un pequeño suspiro—. Lo importante es que estás vivo y que pronto saldrás de aquí.
Tras esto Tsunade procedió a quitarle las vendas de su cuerpo. Naruto aprovechó para hacerle más preguntas ya que ella era la única fuente de información que disponía por el momento. Para suerte de él, era una fuente que tenía todas las respuestas que buscaba.
Fue así cómo descubrió que tenía tres días inconscientes, pero más importante que eso, que su equipo estaba bien, mejor que bien se atrevía a decir, porque estaban reunidos otra vez.
—No tengo forma de agradecerte lo que has hecho —le dijo Naruto inesperadamente.
—No es neces…
—Por lo de Sakura-chan —la interrumpió suavemente, un brillo de profundo agradecimiento en sus ojos—. Por lograr que volviera a caminar.
—Sakura significa mucho para ti —afirmó con una sonrisa, obteniendo un mudo asentimiento de cabeza de parte del rubio.
—Haría lo que sea por ella.
—Sakura se ha hecho querer de mucha gente, incluso Sato…—le comentó con una mirada de afecto, terminando de quitarle la última venda—…Todavía no puedo sacar de mi mente el recuerdo de Sato suplicando que ayudara a su sobrina.
—¿Sato? —La incredulidad en su voz era palpable.
—Parece que de verdad la quiere.
Eso fue lo último que Tsunade le dijo antes de despedirse y salir de la habitación, dejándolo en una batalla interior con la idea de un Sato suplicando por el bienestar de su sobrina contra la imagen del monstruo que había concebido de él tres años atrás.
Había pasado una semana desde que tuvo esa improvisada reunión con Kakashi. Fiel a su palabra, el capitán la sacó del equipo Ro, dejándola al margen de la misión de mantener vigilado a Sasuke mientras esperaba en una celda la decisión del consejo de Konoha, que precisamente el Hokage anunciaría ese día.
Se encontraba entrenando cuando fue invocada a la oficina del Sandaime, donde se encontró con la escena de Sasuke y Naruto midiéndose con la mirada. A parte de esos dos no había nadie más, lo cual le parecía extraño. Si sus suposiciones eran correctas, el Hokage pensaba ponerla en un equipo de nuevo con ellos, pero faltaba alguien.
Sabía que había decepcionado a Kakashi con su accionar en la última misión, pero las órdenes de Sato eran absolutas para ella, invalidando cualquier otra que alguien más le diera. Sabía que eso le traería consecuencias, pero no se esperó que su sensei le contara la historia de su vida antes de sancionarla. No entendía que él esperaba al hablarle sobre su pasado, ni cómo quería que reaccionara. Por eso simplemente guardó silencio mientras escuchaba, enterrando esos extraños sentimientos que habían despertado en ella con el relato.
—Después de mucha deliberación, hemos decidido que Uchiha Sasuke sea reintegrado a las fuerzas shinobis de Konoha —anunció el Hokage, interrumpiendo su hilo de pensamientos.
El aludido no dijo nada, sólo asintió respetuosamente con la cabeza. Ambos ya se esperaban esa decisión, no sólo porque Sato-san había tomado medidas en el asunto para asegurarse que así fuera, sino porque sería un gran desperdicio para Konoha no aprovechar al último usuario del Sharingan que estaba dispuesto a trabajar para ellos. Por eso seguramente se habían tragado gustosos la historia de que había estado en una misión secreta los últimos tres años, desentrañando los secretos de la serpiente y matándolo al final.
Claro que haber dejado pistas durante ese tiempo lo ayudó mucho, después de todo, Orochimaru no era tan tonto para dejar así como así información de sus bases a uno de sus experimentos, por mucha "confianza" que le asegurara tener. Todo fue obra de Sasuke, para despejar el camino que los conduciría hasta él.
—Por esa razón los he llamado aquí hoy —continuó diciendo el Hokage, mirando a cada uno de manera particular—. A partir de ahora los tres formarán parte del escuadrón 7, bajo el liderazgo del capitán Yamato.
—¿Qué pasó con Kakashi-sensei? —Intervino Naruto, vocalizando lo que seguramente pasaba por la mente de los tres, pero que ninguno se atrevía a preguntar.
—Kakashi fue despachado a una misión con una duración indeterminada —explicó el Sandaime.
Con razón llevaba varios días sin verlo. Lo extraño era que no le había contado de esa misión. ¿Estaría Kakashi molesto con ella?
—Si no hay más preguntas, estos son los detalles de su próxima misión —continuó diciendo, entregándoles un rollo de pergamino—. Yamato se reunirá con ustedes en una hora en la puerta principal, pueden retirarse.
Sakura tomó la delantera, cayendo en una nostálgica y familiar formación con los dos chicos. A un lado tenía a Sasuke rodeado de un aire de aburrimiento, del otro lado tenía a Naruto mirando a todos lados menos a ella con una expresión de nerviosismo. Le pareció extraño este comportamiento, más porque el Uzumaki no había mostrado signos de su usual hiperactividad desde que lo volvió a ver el día de la misión para recuperar a Sasuke. Además que desde entonces parecía evitarla, aunque por supuesto, ella tampoco se había molestado en buscarlo.
Por otro lado, todos los shinobis que se encontraban en los pasillos de la Torre del Hokage se les quedaban viendo con expresiones variadas de estupefacción. No sabía si era por Naruto o por Sasuke las reacciones que estaban recibiendo, pero cada vez que pasaban a alguien este se detenía sólo a mirarlos. Sabía que las noticias del regreso de Naruto y Sasuke no se habían propagado todavía en la aldea, especialmente porque el primero se la había pasado en el hospital y el segundo en una celda alejado del ojo público; pero no creía que fuera la gran cosa. Simplemente estaban sacando de proporción todo el asunto. Extrañamente el Uzumaki no se inmutó ante la atención, lo cual esperaba del Uchiha pero no de él.
Cuando por fin salieron del edificio, y del escrutinio de los demás ninjas, Sakura tomó el camino hacia su casa, siendo seguida silenciosamente por Sasuke.
—¿A dónde van? —Inquirió Naruto algo inseguro.
Ante la pregunta Sakura volteó a verlo, debatiéndose entre responderle o no. Era un hecho que el Uzumaki había cambiado de una manera que desconocía en los últimos tres años. Parecía que ya no era el niño inmaduro lleno de energía que siempre buscaba atención.
—Llevaré a Sasuke-san a mi casa para que pueda instalarse —se decidió a contestar.
—Pero el teme tiene su propio apartamento, ¿por qué se instalaría en tu casa? —En su cara había un gesto de genuina confusión, pero también de algo más que no supo definir.
—Le quitaron su apartamento cuando salió a su misión —aclaró. Al verlo abrir la boca para decir algo más, se le adelantó—. Recuerda que nadie debía saber que estaba en una misión, así que es normal que tomaran el apartamento.
El Uzumaki pareció aceptar esta explicación, aunque podía leer en su cara que todavía no entendía por qué Sasuke se instalaría precisamente en su casa. El Uchiha por su lado no decía palabra, contentándose con observar la aldea en silencio.
Precisamente en se momento un grupo muy familiar de Genin se estaba acercando a la Torre del Hokage. Al verlos uno de ellos corrió hacia el grupo, llamando con euforia—. ¡Jefe!
Sakura aprovechó la presencia de los recién llegados para seguir su camino—. Nos veremos en una hora en la puerta principal Naruto-san, no llegues tarde.
Era increíble la facilidad con la cual se había reintegrado a su equipo, como si los últimos tres años no hubieran pasado. A pesar de que los tres habían cambiado mucho, parecía que el lazo del equipo 7 seguía intacto. Por lo menos así lo sentía de su parte, pero tendría que ser muy ciego para no ver la tensión que existía entre Naruto y Sakura. Paradójicamente, él era el único que no tenía problemas con los dos miembros restantes de su equipo, por una parte ya Sakura estaba al tanto de todo gracias a Sato, así que su ausencia no significó tanto para ella; por otro lado su rivalidad con Naruto se había reiniciado como si nada, sin necesidad de intercambiar palabras; en parte quizá porque ambos habían estado en la misma posición, forzados a salir de su aldea por un largo período de tiempo.
Lo único que faltaba para completar el cuadro era Kakashi, con quien apenas había cruzado unas cuantas palabras antes de que saliera a su misión a la guarida del Norte, la más peligrosa de las bases de Orochimaru. Por lo poco que hablaron sabía que su antiguo sensei se había tomado la revelación de su misión secreta de buena manera, así que de ese lado tampoco tenía problemas. Lo que encontró extraño fue que saliera a esa particular asignación con Gai, en vez de hacerlo con su equipo ANBU. Después de todo, no creía que fuera tan importante que estos se quedaron en Konoha custodiándolo cuando otro equipo podría haber hecho bien ese trabajo. No era como si pensara escapar o salirse de la aldea sin autorización otra vez. Por lo menos, no lo haría hasta que Sato volviera.
Para colmo aún seguía siendo custodiado, a pesar de las palabras del Hokage. ¿Por qué otra razón el Sandaime habría mandado al vice-capitán del equipo Ro como líder de esa misión, además de ponerlo junto a Sakura y a Naruto, que también eran parte de ese equipo? Por lo menos había dejado fuera al patético intento de imitación títere de Danzo.
—Acamparemos aquí esta noche —ordenó el tal Yamato, deteniéndose en un pequeño claro del bosque—. Mokuton: Shichuka no Jutsu (Elemento Madera: Técnica de la Casa de Cuatro Pilares).
Conocía de leída sobre las habilidades de Yamato, pero verlo de primera mano era algo diferente. De hecho sabía mucho del equipo Ro y de cómo cada uno de sus miembros tenía una página en el libro Bingo. Esos tres años no se había mantenido completamente aislado de lo que pasaba en Konoha. Siempre que podía trataba de mantenerse al día con noticias de Sakura, aparte de las actualizaciones que Sato usualmente le mandaba. Que Naruto fuera parte del equipo no le extrañaba, sabía que una vez que el Uzumaki volviera las posibilidades de que fuera integrado al equipo eran muy altas.
—Sakura-chan, ¿podríamos hablar un momento? —escuchó la voz de Naruto antes de ver por el rabillo del ojo como el par se iba a un rincón privado.
—Parece que eso nos deja a nosotros —esas palabras hicieran que mirara a Yamato—. Creo que no nos hemos presentado debidamente. Con todo lo que ha pasado ha sido algo caótico —Sasuke no dijo nada, simplemente mirándolo con indiferencia—. Un placer conocerte finalmente Uchiha Sasuke, puedes llamarme Yamato.
Sasuke observó la mano extendida del que ahora era el líder de su equipo. Realmente no entendía qué pretendía con todo ese teatro.
—Sé que no soy Kakashi-senpai, Sasuke, pero igual agradecería si pudieras tratarme con el mismo respeto —le dijo cuando pasó un minuto sin que el Uchiha se moviera.
—Por supuesto…Yamato-taicho —se forzó a decir, comprendiendo ahora de qué iba todo el asunto. Parecía que su desagrado no había sido tan bien ocultado como pensaba al inicio.
Pasaron varios minutos cuando Sakura volvió a la habitación donde se estaban quedando. Yamato había salido a tomar el primer turno de guardia y lo había dejado finalmente solo. No faltó mucho para que Naruto se uniera a ellos, en su cara una expresión de desconcierto y miseria que lo transportó de nuevo a aquella noche de hace tres años que marcó el equipo 7. La noche que Sato hizo su propuesta.
No sabía cuál era el problema con Naruto, pero algo tenía claro, de los tres parecía que el Uzumaki era el que más había cambiado, y no para bien. Curiosamente se vio embargado por un inesperado sentimiento de desilusión. Nunca lo admitiría ni muerto, pero extrañaba el optimismo y el positivismo que Naruto solía exhibir.
La mañana siguiente retomaron el camino a la guarida del Sur. Podrían haber llegado el día anterior si aceleraban el paso, pero Yamato no había considerado necesaria la prisa, el objetivo no era tan importante para requerirlo. Así que tuvieron que viajar a la velocidad de un Chunin, tomándose dos días para llegar a su destino.
—Por lo que nos has dicho Sasuke, estas es una de la bases menos custodiadas de Orochimaru —comentó Yamato al frente del grupo, observando unas figuras moverse en la entrada de la guarida desde una posición encubierta por los árboles.
De ser por él habría permanecido callado, pero la mirada del capitán le daba a entender que esa no era una opción—. Nadie que no conozca el lugar sabría llegar, por eso Orochimaru no creyó tan importante mantener una guardia fuerte en la guarida.
—¿Sakura? —Preguntó entonces, desviando su atención a su compañera.
—Hay cuatro chakras enemigos ocultos aparte de los cuatro que se pueden ver en la entrada —fue el informe que ofreció la Haruno.
—Muy bien —declaró Yamato de brazos cruzados. Parecía estar pensando en una especie de plan, lo cual Sasuke encontraba absurdo, teniendo tres ninjas con un nivel por encima de ANBU en el equipo.
—Si me permite Yamato-taicho —intervino Sakura—. Con nuestro potencial, un ataque frontal sería lo más rápido y efectivo.
Parecía que él y Sakura estaban en la misma longitud de pensamientos. Aunque Yamato no parecía muy de acuerdo con la idea, estando a punto de refutarla si no fuera por la mirada algo desafiante que la Haruno le mandó. Por algunos segundos los dos se mantuvieron mirándose, librando una especie de batalla silenciosa que la rosada pareció ganar. Tuvo que suprimir una sonrisa de satisfacción al darse cuenta que el susodicho capitán parecía tenerle algo de miedo a Sakura.
—Supongo que tienes razón —aceptó con resignación—. Pero, recuerda que nuestra misión es liberar a los prisioneros y atrapar al objetivo, nada de usar fuerza letal, ¿entendido?
—Por supuesto capitán —para otros la respuesta de la Haruno podría estar cargada de seriedad, pero Sasuke pudo detectar una minúscula porción de burla. Parecía que no era el único que tenía problemas con el dichoso capitán.
Sin nada más que decir, el escuadró 7 se lanzó al ataque, siendo rápidamente interceptados por los cuatro shinobis del sonido que custodiaban la entrada. Un Chidori Nagashi fue todo lo que necesitó para paralizar a los dos osados que se habían puesto en su camino. Por el rabillo del ojo pudo ver a Naruto y su clon derrotar a sus respectivos enemigos usando una esfera de energía azul que sostenían en sus manos con una ferocidad que lo dejó algo desconcertado. Parecía como si el Uzumaki tuviera una especie de vendetta contra los shinobis del sonido que iba más allá de la invasión que estos causaron tres años atrás.
En medio de sus contemplaciones los cuatro shinobis restantes se aparecieron, pero fueron rápidamente neutralizados por unos golpes de Sakura que estaba seguro que habrían fracturado más de un hueso. Pronto Yamato reunión a los ocho enemigos y los envolvió con sus técnicas de madera, haciendo una especie de amarre para evitar que escaparan. Obviamente dejó a un clon antes de guiar al equipo al interior de la base.
La guarida del sur servía como una prisión para mantener encerrados a los sujetos de experimentación de Orochimaru. Apenas había pisado ese lugar unas dos o tres veces, por lo que tenía una idea vaga del diseño del lugar. Sabía que al final del pasillo había una habitación donde la vigilante del lugar se mantenía usualmente.
—¿Sasuke-sama?...Sasuke-sama —comenzó a escuchar los murmullos de los prisioneros tan pronto dio un pie dentro del recinto. Algunos incluso sacaban las manos tratando de jalarlo, otros le preguntaba incrédulos si era verdad que había matado a Orochimaru, el resto simplemente los veía pasar con una mirada cautelosa.
Sasuke sólo los ignoró, continuando el camino hacia el objetivo, Karin. Desconocía qué pretendían con ella, pero realmente no le importaba mucho. Había sido él quien les proporcionó la información sobre ella después de todo, así como de cada una de las bases de Orochimaru y los experimentos que había llevado cabo; todo durante la semana que lo tuvieron encerrado. Una forma de demostrar su inocencia, de alimentar las ansias del consejo de conocer todo sobre la serpiente y estuvieran más inclinados a creerle. Claro que sabía que no hacía falta, Sato le había asegurado que era demasiado valioso como para tenerlo tras las rejas, pero igual se los dijo. No era como si tuviera alguna lealtad por el Sannin.
—Así que es cierto —fueron las palabras que los recibieron al cruzar la puerta de la habitación de Karin. Con su habilidad, estaba seguro que ya los esperaba. Lo que no entendía era por qué no había huido. ¿Acaso su presencia la había mantenido en la guarida? —. Mataste a Orochimaru.
—Karin —reconoció al ver cómo el capitán lo miraba, esperando que tomara las riendas del asunto—. Necesito que vengas conmigo.
—¿Ir contigo a dónde? —Preguntó con precaución, mirando a los demás miembros de su equipo con desconfianza.
—A Konoha —contestó simplemente, aburrido de todo el asunto. Ahora comprendía mejor por qué los habían mandado a ellos a esta misión. Esperaban que él pudiera convencer a Karin de irse con ellos por las buenas.
—¿Qué planean hacer conmigo? —Sasuke se encogió de hombros ante esa pregunta. No sabía y tampoco le importaba.
—Escucha —Yamato decidió intervenir en ese momento—. Sólo el Hokage sabe lo que pasará contigo, pero te puedo asegurar que es mejor que ser subordinada de un hombre que está muerto.
—A mí me gusta mi posición —argumentó Karin obstinadamente.
—Creo que no me entendiste —continuó el capitán, tomando una postura más agresiva al darse cuenta que por las buenas no iba a conseguir nada—. Venir con nosotros a Konoha no está abierto a discusión. Sólo te estoy dando la oportunidad de elegir cómo vendrás, plácidamente o agresivamente.
No faltó mucho para que Karin aceptara irse con ellos sin resistirse. Sabía que no era tan tonta para desafiarlos. Pronto liberaron a todos los prisioneros y salieron de la guarida, los shinobis del sonido que habían derrotado antes tomados cautivos. La misión había concluido, era hora de volver a Konoha.
Salió de la Torre del Hokage sumido en sus pensamientos. La misión había sido increíblemente sencilla, liberar unos prisioneros y capturar a la tal Karin. No sabía qué tenía de especial la chica, pero parecía ser algo importante si se habían tomado la molestia para mandarlos a buscarla. Poniendo eso a un lado, se preguntó cuál era el problema entre sus demás compañeros de equipo y el capitán. Había notado cierta rebeldía en Sasuke y Sakura que no supo a qué atribuir más que a la ausencia de Kakashi.
Sacando eso de sus pensamientos, decidió que sería bueno que los tres fueran juntos a Ichiraku, a celebrar el éxito de una misión completada satisfactoriamente, tal como solían hacer en los viejos tiempos. Sin embargo, cuando alzó la cabeza para vocalizar su propuesta, las palabras murieron en su boca.
Sakura y Sasuke estaban caminando uno al lado del otro a unos pasos de él, pero por alguna razón en su mente la distancia que lo separaba de ellos se volvía increíblemente larga y se expandía todavía más. Se detuvo algo confundido, mirándolos alejarse y sintiendo una opresión en su pecho.
Cabizbajo decidió tomar la dirección contraria, caminando con las manos en los bolsillos de sus pantalones sin un rumbo determinado. Kakashi estaba de misión, el sabio pervertido había desaparecido y el nuevo capitán de su equipo se había ido a llevar a los shinobis del sonido a una celda en la prisión de Konoha. Extrañamente, la presencia de esos ninjas no desató su ira como usualmente ocurría, aunque sí se había encargado de derribarlos con un Rasengan más fiero que de costumbre.
En minutos, sus pies lo llevaron inconscientemente a los terrenos de la Academia Ninja, específicamente al pequeño columpio donde había pasado algunos de sus momentos más tristes. No había vuelto a ese lugar desde la formación del equipo 7, principalmente porque no había sentido la necesidad de hacerlo. Pero ahora un extraño impuso lo hizo sentarse, mirando sin realmente ver las puertas de la academia, su mente perdida en el recuerdo de la conversación que había tenido con Sakura días atrás en medio de la misión.
—Sakura-chan, ¿podemos hablar un momento? —Después de una semana decidió que era el momento de aclarar las cosas con ella, así que la llevó a un rincón algo apartado de Sasuke y el capitán Yamato para que pudieran tener algo de privacidad—. Yo…no sé cómo pedirte perdón por lo que pasó hace tres años.
—No hay nada que perdonar Naruto-san, eso ya está en el pasado —sabía que Sakura respondería de esa manera, pero si eso fuera cierto entonces no lo estaría tratando con tanta frialdad.
—Aun así, fue mi culpa que terminaras en el hospital de esa manera —trató de insistir, esperando ver alguna reacción de su compañero que no fuera la indiferencia de sus ojos.
—Pero ya estoy bien, Tsunade-sama se encargó de curarme.
—Si tan sólo hubiera sido más fuerte —admitió con los puños cerrados. La impotencia y la culpa lo habían carcomido por dentro durante esos tres años.
—Eso realmente no importa, lo que pasó, pasó. No deberías estancarte en el pasado.
—Si eso fuera así no me odiarías como lo haces —fue directo al punto del asunto, detectando una extraña chispa de emoción que se fue tan rápido que no sabía si lo había imaginado.
—Yo no te odio Naruto-san. El odio es una emoción que no vale la pena.
—Eso dices pero cada vez que estamos en el mismo lugar puedo sentir tu resentimiento —le dolía decirlo en voz alta, pero tenía que sacar esos sentimientos de su pecho antes de que terminaran por ahogarlo—. Aunque intentas ocultarlo con esa máscara de frialdad, habría que ser muy tonto para no ver la tensión entre nosotros.
—No creo que este sea el momento para hablar de eso, Naruto-san.
—Duré una semana para armarme de valor y confrontarte, así que este es el mejor momento —necesitaba arreglar las cosas con ella si pretendía recuperar su amistad. Ese muro que se había construido entre ellos dos, debía derribarlo.
—Será mejor hablarlo cuando volvamos a la aldea.
—Demonios Sakura-chan, ¿por qué haces esto? —Estalló en un arranque de desesperación. Sakura parecía querer evadir la conversación a toda costa—. Dices que no importa, que ya pasó, pero no sabes lo que yo daría por haber tomado tu lugar, ser yo el que Gaara aplastara con su arena.
—Esa no es la razón Naruto-san —le dijo suavemente, tanto que tuvo que afinar sus oídos para poder escucharla—, si me disculpas voy a retirarme, ha sido un día agotador.
Esa oración lo dejó pasmado el tiempo suficiente para que Sakura se alejara de nuevo hacia el Uchiha. Para cuando se recuperó de la impresión se dio cuenta que había perdido la oportunidad y que al final de cuentas no había arreglado nada. Lo único que había conseguido fue quedar desconcertado.
"Esa no es la razón", ¿qué habrá querido decir Sakura con eso?
—¿Naruto? —Una voz muy familiar rompió su burbuja de recuerdos, transportándolo nuevamente al presente.
—¿Iruka-sensei? —Reconoció al instante. Aún después de tres años, su antiguo maestro no había cambiado nada.
—Sabía que eras tú. Sólo un ninja en todo Konoha usa tanto naranja en su ropa, aunque parece que le has bajado algo —se burló un poco, logrando que Naruto riera ante la veracidad de sus palabras—. ¿Cuándo regresaste?
—Volví hace dos semanas —contestó sintiendo una nota de culpabilidad por no haberlo buscando en todo ese tiempo, a pesar de que realmente no había tenido oportunidad de hacerlo.
—Por mucho que me alegra verte, siento que algo te está molestando —le dijo repentinamente Iruka adoptando una mirada seria y preocupada.
Sabía que no podía ocultarle sus problemas a quien fue una vez su mentor, además de que realmente necesitaba hablar con alguien—. Siento que se alejan.
—¿A qué te refieres Naruto? —Le preguntó Iruka sin comprender bien.
—Que Sakura-chan y Sasuke-teme están tomando un camino diferente al mío, y yo...no sé qué hacer al respecto... —confesó con la mirada en el suelo, admitiéndose lo que le había causado tanto tumulto hace unos minutos.
—¿Qué te hace pensar eso?
—Yo fui la razón por la que Sakura-chan terminó en el hospital hace tres años —le contó con una voz cargada de remordimiento—. Por mi culpa ella estuvo a punto de perder para siempre la posibilidad de ser una kunoichi.
—No sé lo que realmente pasó hace tres años Naruto, pero no creo que debas asumir la culpa por eso —trató de confortarlo Iruka—. Ser un ninja es un trabajo peligroso, y si nos lamentamos cada vez que algo malo ocurre, terminaremos viviendo en un mar de angustia y decepción.
—Es sólo que… —en ese punto sus manos se contrajeron dolorosamente—…Sakura-chan no me ha perdonado, y por alguna razón ella y Sasuke-teme están más unidos que nunca, como si compartieran un secreto del cual yo no formo parte.
—Naruto, ¿acaso…tienes miedo de que Sasuke acapare toda la amistad de Sakura?
—No es eso —intentó negar, aunque el pensamiento había emergido varias veces en su subconsciente, oprimiéndolo de manera sofocante—. Sasuke-teme se fue de la aldea tres años igual que yo, pero cuando volvió, él y Sakura-chan actuaban como si nada, a diferencia de mí, que Sakura-chan me sigue alejando.
—Naruto…
—El equipo 7 es mi familia, pero tengo miedo de que ya no sea parte de ella —ahí estaba, vocalizado para que todos lo oyera, su más grande temor—. No quiero volver a estar solo.
—No sé qué te pasó en los últimos tres años, pero has cambiado y siento que ya no te conozco —comentó Iruka duramente, logrando que alzara la mirada con un gesto de estupor en el rostro—. El Naruto que yo conozco es un mocoso hiperactivo lleno de entusiasmo con el sueño inquebrantable de ser algún día Hokage para obtener la admiración de los demás —Iruka lo señaló de manera casi acusatoria—. ¿Qué le pasó al Naruto obstinado que nunca se daba por vencido y que siempre buscaba la manera de salir airoso de la situación, sin importar lo malo que estuviera?
—Iruka-sensei… —murmuró sin palabras.
—Si crees que Sakura se está alejando pues corre para alcanzarla; si piensas que el equipo 7 te está abandonando pues aférrate y dale motivos para quedarse; pero hagas lo que hagas, no te quedes de brazos cruzados sin hacer nada.
Fue como si finalmente alguien le brindará un poco de luz en las penumbras, y de repente podía ver con una increíble claridad el panorama. No pudo evitar preguntarse qué estaba haciendo, cómo se había dejado vencer de esa manera. Poniéndose de pie, sintió una nueva determinación floreciendo en su corazón—. Tienes razón Iruka-sensei.
Iría a la casa de Sakura, no tenía tiempo que perder, y esta vez no se marcharía hasta que las cosas se arreglaran entre los dos. Debía recuperar a su amiga, pero más importante aún, debía recuperar a su familia. No podía quedarse sentado viéndolos alejarse y simplemente lamentarse por lo que estaba pasando.
—Y Naruto… —la voz de Iruka lo detuvo antes de que pudiera dar un paso—. Sin importar lo que suceda, quiero que sepas que yo siempre creeré en ti.
La sonrisa orgullosa en la cara de la primera persona que le brindó la mano cuando los demás le dieron la espalda generó una ola de emociones en su interior. Ignorando el picor de sus ojos y el nudo en su garganta, Naruto logró decirle...
—Gracias Iruka-sensei —ese agradecimiento sincero venía desde el fondo de su corazón.
Lejos de aquel lugar, Sakura abría las puertas de su casa, Sasuke detrás de ella como una especie de sombra. En la distancia podía ver una luz prendida y una silueta muy familiar sentada en la sala.
—Sato-san —reconoció inmediatamente. Después de tres años, Haruno Sato estaba de vuelta en Konoha.
—Llegó la hora pequeña flor.
Fin del Capítulo 20.
Un capítulo cargado de drama jejeje, pero no podía hacer que el equipo 7 volviera así como así. Para crecer, primero tienen que pasar por ciertas dificultades. Pero bueno, ya sé que algunos esperaban una gran pelea entre Sakura y Sasuke, pero la verdad es que eso nunca estuvo en mis planes. Y la verdadera razón por la que Sasuke se fue se expone aquí, ¿se lo esperaban? Me imagino que sí, después de todo, les dejé varias pistas en los últimos capítulos con respecto a eso.
Y ahora:
daliapvperez: Bueno, tienes razón. Quizá algún día arregle eso, pero mientras tanto se quedará así jejeje.
pirata: ¡Hola! Jejeje sí, he escuchado algunas cosas. Pero si la ley te cazó has como el chapo Guzmán y escapate xD. Pero bien, Sasuke se vengó de su violador, Sai puede que siga siendo Sai o quizá no, Naruto pues...está tratando de arreglar las cosas xD, Sakura-sama pronto mostrará su verdadero poder, y ya ves que Konohamaru hizo algo más que chinchar (actuó como distracción acá xD)
Carla mm: Sakura no pudo mostrar su verdadero potencial aquí, pero en el siguiente ¿tal vez?
Luna Haruno: Espero que esto les haya dado una idea de la misión de Sato xD, pero si no, en la próxima finalmente será revelado.
Guest: Que bueno que pienses eso, aquí tienes la continuación :D
taran taran: ¡Aquí tienes la continuación :D!
prics17; Tienes razón, pero es algo normal :(...Y me temo que las cosas se quedarán así por un tiempo (¡Spoiler Alert!)
diva-akira: Orochi no se la esperaba xD. Pero aquí tienes el siguiente capí :D
¡Muchas gracias a todos por leer y opinar :D! Nos veremos en el siguiente capítulo:
Próximo Capítulo: Funeral de Fuego
