—Hogar, dulce hogar.—comento Ymr con una sonrisa al ver el lugar en donde se estaban quedando. Una linda y espaciosa cabaña, la cual anteriormente perteneció al ermitaño que asesinaron Konan y Lee. Todos entraron observando asombrados y alucinados el lugar entero, con una expresión bastante feliz.

—No se acostumbren, esto sera breve—dijo Thoru con una mala actitud. Desde los negativos comentarios que había oído últimamente ya no andaba de humor. Lo tenían cabreado con el tema de que era alguien vacío y mayormente aburrido, sin algo relevante aparte de su belleza. En la mente de Thoru el no era eso, definitivamente no lo era. Sin embargo, en las mentes de otros, el resultaba ser realmente alguien muy desagradable y poco amigable.

—¡Que bonito es!—exclamo Ciel, como un niñito. Nagato lo tomó de la cintura y lo abrazo afectuosamente.—Nagato-kun, ¿me llevaras a conocer el mar?

Todos hicieron un "¡Oh!" y luego rieron.

—Esta exigente tu amorcito—le bromeó Makoto con una sonrisa. Todos volvieron a reír. Nagato sonrió con picardia.

—Te mostrare todo lo desees, mi Capitán.—le bromeó Nagato, depositando un rápido beso en el cuello de su amado. Ciel rió al sentir los labios de Nagato rozar en su cuello, como un niñito. Sin duda alguna, Ciel resultaba ser la persona más encantadora en este lugar según todos.

—"Es un encanto"—había comentado Ymr, en la misteriosa encuesta que habían realizado meses atrás por una persona denominada Míster X (indirectamente Nagato). Luego la pelirroja había soltado una risita y con una agraciada sonrisa había dicho:—"Me enamoraría de el, si pudiera."

—"Es lo más lindo que allá visto en mi vida"—había dicho Konan, extrañamente sonriente.—"Mis ojos están maravillados".

—"Es la muestra más bella de la inocencia"—había respondido Lee, bastante conmovido y con lagrimas en sus ojos, aparentemente por alegría.—"Es adorable"

—"Sí...no esta mal. Es hermoso"—declaro Thoru, con una confiada sonrisa, tentadora.

—"Lo adoro. Es tan abrazable y perfecto"—había admitido Sasori sin ningún tipo de vergüenza, provocando celos en Nagato. Sasori siempre iba ser el problema o polémica en su relación con Ciel, y eso Nagato no podía evitarlo.

—"Digamos que es lindo, pero hay mejores."—había contestado Kitty sin ninguna pista de humildad en la actitud.

—"Adoro a Ciel ,es tan dulce"—había respondido Sakura con una imborrable sonrisa mientras espiaba con la mirada indirectamente a Sasori desde lejos.

Y desde luego, Nagato no recordaba a quien más le había preguntado estas cosas, por supuesto. Con tan sólo ver a Ciel olvidaba su nombre y dirección, lo cual resultaba un problema al volver a casa. Nagato no podía evitar amarlo, desde el momento en que lo vio el sintió que ambos tenían una mágica conexión, aunque el pervertido jamás imagino que esa conexión iba a más allá de una amistad. Y claro, tampoco espero perder a la gente que consideraba importante para el. Ni menos a su mejor amigo.

Sasori siempre fue alguien analítico, totalmente calculador. Se había consolado Nagato intentando pensar que su ex mejor amigo no estaba enamorado. Realmente no le interesaba si se enamoraba o no, pero cuando Ciel se encontraba involucrado como uno de los posibles enamoramientos de Sasori, llegaba a ser el tema más importante en la mente del pervertido Rubio.

—¿Y cuándo irán al mar?—cuestiono Yuuki al lado de Nagato, intentando crear alguna conversación.

—Probablemente entre hoy o mañana, no lo se—contesta Nagato, siendo simpático y sincero. Le dedico una torcida sonrisa a Yuuki.

—¿Amas a Ciel?¿Realmente lo amas?—le cuestiono Yuuki, casí desconfiando del amor Del par de rubios. Nagato sólo asintió sin hacer comentario alguno.—Entonces fíjate bien quienes están cerca de el.—Nagato no evito mirar a Ciel de reojo, y so fue suficiente para notar que conversaba junto a Sasori, y ambos sonreían cómplices.—Yo lo vigilaría más, Nagato.

El pervertido sintió como sus venas ardían al ver a su amado niño bonito conversar con un traidor como lo era Sasori.


Ya había pasado la mayor parte del día cuando decidieron que Sasori y Thoru se iban a quedar vigilando toda la noche, o mejor dicho perdiendo el tiempo. No había rastro ni humano ni animal (exceptuando al ermitaño, del cual sólo conocen Konan y Lee) y realmente no valía la pena.

¿Por qué ellos? Porqué el resto era una maldita jauría de envidiosos mala onda, según la mente de estos dos retorcidos.

—He, Sasori—hablo Thoru, aburrido del silencio que adornaba y rumbaba el lugar. El peliazul lo miro con curiosidad.—¿Cómo se siente ser el tercero?

—¿Tercero?—cuestiono Sasori, extrañado. Thoru guardo silencio por un momento.

—Es hermosa esa canción.—comento de repente el pelirrojo, no mostrando ningún sentido.

—¿Canción...?—cuestiona Sasori, mirándolo aterrado.

—Sí, esa canción...—respondió el bello pelirrojo de ojos cristalinos. Sasori sólo suspiro. Una persona más sin cuerdas no iban ya a afectar el grupo.—¿Que decía antes?

—"Tercero"—repitió mecánicamente Sasori, así respondiendo a su pregunta. Thoru asintió, para luego fruncir levemente el ceño.

—¿Aún sigues sin comprender, verdad?—le interrogo Thoru, soltando una arrogante y extraña risa al momento de decir la pregunta.

—¿Qué significa?—pregunto Sasori, mostrándose y sintiéndose como un estúpido.

—Te lo explicare con un ejemplo.—le aclaro Thoru antes de empezar a decir lo importante.—Tu y yo somos terceros. O por lo menos, yo lo fui, tiempo atrás. Entre Yuuki y Kaito, cuando Kaito aun no se fijaba en el enfermo mental de Lee. Y tu, con Ciel y Nagato.

Sasori suspiro secamente, con un notorio desanime.

—Amo a Ciel.—determino el peliazul en una corta frase.—Lo amo más que todo lo que he perdido. El ha sido la razón para considerar esta vida una bendición. El a sido una inspiración para levantarme cada día y dedicarle una sonrisa al mundo.

—Pero que poético.—dijo Thoru, con aborrecimiento.—¿Has tenido algún acercamiento con el?

—Lo he besado.—admitió este. Thoru sonrió travieso.

—El pequeño e inocente Ciel engaño a Nagato.—aseguro, con una extraña y relajante serenidad en su tono de voz y rostro.

Sasori sonrió al recordar ese momento mágico.


El peliazul caminaba tranquilamente por las orillas de la playa hasta oír pequeños sollozos provenientes del otro lado. Se acerco curioso y encontró a la hermosura de Ciel empinado llorando como ninguno. Se le acerco al instante.

—¡Ciel!—le aviso de su presencia gritándole y captando la atención del rubio.—¿Que sucede?

El rubio lo miro sorprendido.

—Mi...mi...—entonces le mostró a su peluche roto. Sasori abrió bastante los ojos. Mip, el peluche de toda la vida de Ciel, el que siempre había estado junto a el, estaba destruido. Exactamente partido en dos.—¡Mip!

—Tranquilo.—Sasori lo tomó a lo apego a el, mientras lo envolvía entre sus brazos afectuosamente. Ciel apoyó su cabeza en el pecho del peliazul y se dedico a llorar en el.

—¿Hay...algo...que...se...pueda...hacer?—pregunto el rubio, sintiendo como en momentos perdía el habla por esa extraña sensación que nacía en su alma y corazón. Esa seguridad, calidez, era una sensación simplemente agradable. Deseable y placentera. Ciel deseo no separarse nunca de esos brazos tan deliciosos y cariñosos.

—Puedo cocerlo, pero tienes que saber que no quedara igual.—le contesto el peliazul, mientras se volvía a enamorar de esos ojos claros tono verde. El tono más hermoso del mundo, según la mente de Sasori.

—Esta bien...—acepto Ciel, intentando secarse las lagrimas con sus algo pequeñas y delicadas manos. Sasori lo notó y sonrió tiernamente.

—Permite—le dijo el mientras acercaba su boca a las lagrimas de Ciel y con su lengua las lamía, provocando risa en Ciel. Algunas lagrimas resbalaban y Sasori bajaba su lengua hasta por las mejillas del rubio, pero unas cuantas lagrimas cayeron hasta la boca del rubio. Sasori sin pensar bien las lamió, en la boca del rubio. Ciel abrió mucho los ojos y Sasori se tapo la boca, arrepentido.—L-Lo siento...

—No...—murmuro el rubio como respuesta. Luego lo miro directamente a los ojos y volvió todas sus facciones muy serias y decididas.—Besame.

Sasori casi se desmaya al oír eso. ¿Besarlo...?

—¿Que?—cuestiona el peliazul, incrédulo.

—Besame. Es una orden, pirata.—le dice Ciel. Sasori simplemente se le acerca y sus labios se prueban en un mágico encuentro.


Sí, lo engaño.—dijo Sasori, con una sonrisa.—Y por un momento, el me amo.