Reconciliaciones


Draco se mantuvo afuera, cuando su "prometida" gritaba palabras como energúmena, apenas se bajaba de aquel taxi en el que estaban. Apenas alcanzó a pagarle al hombre y caminaron tras ella, con prisa. Una camilla llegó tan pronto, como ella se quejaba de dolor y se sostenía el vientre. Tonks suspiraba, colocando una mano sobre el joven. Estaba nervioso, se le notaba a leguas. Severus, estaba tranquilo y miraba a su alrededor con mucha calma. Draco se preguntaba, cómo podía soportarlo.

Le habían informado, que Hermione estaba lista para dar a luz. Quiso entrar con ella, ser asistente, pero ella no dejaba de gritarle que se fuera. Que saliera de aquel lugar. Estando afuera, acalorado y con la bata apenas cerrada, miró a la enfermera y le dio su historial.

- Tiene un principio de anemia. Por favor, traten de evitar algún tipo de colapso y...

- Señor, también somos médicos.

Draco estuvo largo rato, sentado en un pequeño banquillo. No le habían permitido saber de ella. Ocurriría un parto natural. Ella estaba dilatando muy bien y estaba lista, para ser llevada a la habitación correspondiente.

Se levantó, en cuanto un doctor, cruzó el pasillo. Sudaba frío y parecía enloquecido. Tonks caminó hacia él y colocó una mano en su espalda, para que se relajara. Escucharon con atención, el veredicto.

- Ya ha nacido...- les dijeron y Draco, se mostró sorprendido. Tonks sonrió levemente y miró a su esposo- Es una mujer, muy conflictiva.

- Pero mi Hermione, es un amor- le dijo Tonks y el doctor, inspiró.

- Pueden pasar a verla. Uno a la vez.

Los padres de Hermione, se miraron. Draco permaneció en silencio, meditando. Tonks inspiró también y lo miró con mucho detalle. Con un suspiro suave, Se acercó a él y le habló, con una voz dulce.

- Ve...

- Pero, ustedes son los padres- le indicó él, con asombro- deben ir a verla.

Nymphadora negó suavemente con la cabeza y Draco, inspiró suavemente. Severus no dijo nada y permaneció sentado. Con un caminar lento, Draco acompañó al doctor, hacia la habitación donde estaba Hermione. Lentamente, el médico abrió la puerta y él, se abrió paso. No sabía ni qué decir, en un momento así. Con las manos en sus bolsillos, caminó hacia la cama y la contempló. Ella estaba allí y sostenía a su hija. Estaba radiante y exhausta al mismo tiempo. Sostenía a su pequeña criatura que bostezaba. Sus pequeños ojos, eran idénticos a los de su madre. Toda ella, era idéntica a su madre. Draco suspiró con calma. Aunque bueno, los bebés cambiaban con el tiempo.

- ¿Cómo te sientes, Hermione? El doctor, dijo que diste algunos problemas- le dijo, con una sonrisa.

- Me siento bien- le dijo y le miró con el entrecejo fruncido- Y deja de decir, que soy un problema...

- No...

- ¡Shh! ¡No lo digas! Mira, a nuestra pequeña hija. ¿No te parece hermosa?

- ¿Cómo vas a llamarla?

- No lo sé. Aún no lo pienso. Es tan hermosa, que no estaba pensando en eso. Estaba pensando en cuanto me encanta.

Draco asintió en silencio y la admiró. Hermione mientras, la sostenía entre sus brazos y acariciaba su pequeña cabeza. Mientras la miraba, Hermione ladeó la cabeza hacia él y estiró los brazos.

- Pon tus brazos.

El joven se sobresaltó y la contempló. Ella continuaba sonriendo y le mostraba a la bebé. Quería que la sostuviera.

- Quiero que aprendas a sostener a nuestra hija- le dijo y Draco, asintió, nervioso. Estiró los brazos y ella la colocaba cuidadosamente- Eso...Ya casi...¡Listo! Sostén su pequeña cabecita...Eso es.

Draco contempló a la pequeña, mientras Hermione sonreía. Se dejó caer en la cama y los contempló a ambos. Con esa misma sonrisa, comenzaba a cerrar sus ojos, hasta quedarse dormida. El médico entró y Draco, aún con la pequeña en brazos, caminó hacia él.

- ¿Cómo está ella? Cuando le hice un análisis, tenía un principio anémico. ¿El parto, no tuvo complicaciones? ¿La bebé tendrá alguna secuela, de lo sucedido?

- Sí, estaba muy delgada. Sin embargo, la bebé salió milagrosamente ilesa, al igual que la madre. Creo que ambas tienen mucha suerte. ¿Es el padre de la pequeña?

- No. Pero seré su padrastro.

El doctor asintió y una enfermera, entró para colocar a la pequeña, en la cuna. Draco se la cedió de inmediato y contempló a Hermione. Estaba exhausta. Salió de la habitación y con un suspiro, miró a los padres. Seguían allí, sin alarmarse. Qué buena paciencia tenían.

- ¿Cómo está ella?- dijo su madre, emocionada- ¿Cómo está mi nieta? ¿hermosa?

- Una belleza y sí, Hermione está bien.

- ¿Lo ves, Severus? Te dije que no tenías de qué preocuparte.

Snape no dijo nada y Tonks suspiró, juntando sus manos, sobre su pecho. Snape pensaba caminar hacia ellos, pero alguien se adelantó. Era Bellatrix Lestrange. Le miró con indiferencia, con enojo. Miró a Nymphadora también y con un suspiro de frustración, ladeó la cabeza hacia su pareja.

- No sé, qué diablos es esto. Supongo que nunca me lo ibas a explicar. Eres un asco, Snape.

- ¿Qué haces aquí?

- Tu secretaria me informó, que venías al hospital. Pensé que te había sucedido algo. ¿Es que no pensabas hablarme siquiera?

Severus miró a Bellatrix con cierta impaciencia. Tonks, la miró con indiferencia y se atravesó en su camino. Bellatrix la miró como si se tratase de una cosa muy pequeña. De algo que no le llegaba ni a los talones.

- Primero que nada, Lestrange. Estás en un hospital. Nuestra hija está recién parida, "Nuestra hija" ha tenido a una pequeña bebé. "Nuestra hija" necesita de sus padres.

- Ya ustedes dos ni siquiera se dirigen la palabra- siseó la mujer con indiferencia, con una voz muy irónica- Pero claro, es que eres tan poca cosa, que Severus tuvo que dejarte.

Nymphadora no continuó y tuvo que admitir, que eso le dolió. Dejó de hablar y Severus, caminó hacia Bellatrix y se detuvo junto a ella. Bellatrix sonreía con sorna y le gustaba la expresión de dolor en el rostro de Tonks. Sabía que su pareja la odiaba y ella, también lo sentía. Tonks, lo sentía.

- Me aburres- le dijo y la mujer, parpadeó con sorpresa- siempre me has aburrido. Te quejas demasiado, no te callas. ¡Me hace sentir náuseas, el solo escuchar tu voz tan chillona! Ni siquiera mi ex esposa, era como tú. Ella es mucho mejor, que soportarte a ti. Y está mal que yo lo diga, puesto que no sé como te soportas tú misma.

Bellatrix se mantuvo en silencio y con la nariz en alto, se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la salida, sin mediar palabra. Severus inspiró y Nymphadora sonrió levemente. Con un gesto de felicidad, se acercó a su ex esposo y sostuvo su rostro. Plantó en sus labios, un beso, tenía lágrimas en sus ojos.

- Gracias por defenderme- suspiró la mujer, aún con lágrimas en sus ojos. Severus no dijo nada y la miró por un rato. Luego de ello, le habló.

- Creo que estaba diciendo muchas tonterías. Tienes un punto a tu favor, eres todo un ángel, comparado con esa bestia- le dijo él, sonriéndole con sarcasmo. Nymphadora asintió enseguida. Suspiró e incluso obligó a Snape, a que le abrazara.

Draco miró aquella escena y pensó que lo mejor era regresar con Hermione. Al entrar, ella estaba mirando a su pequeña, desde la cama.

- Tengo buenas noticias- dijo Draco y Hermione, le miró- Creo que allá afuera, tus padres se reconcilian.

- ¿De verdad?- dijo Hermione- ¿Lo ves, Eliane...? Yo supuse, que tú traerías felicidades. ¡Hasta mis padres se reconcilian!

Draco quiso decir, que ver a Snape demostrando amor, era algo terrorífico. Antes de que pudiera hablar, Nymphadora y el mismo, entraron en la habitación. Aquella mujer, no cabía en sí y no dejaba de sostener la mano de su ex esposo, aunque él quería soltarse de todas formas.

- Suéltame, Nymphadora.

- No, no quiero soltarte ahora- le dijo y contempló a Hermione- ¡Mi vida, qué hermosura de bebita, tienes allí!

- Gracias mamá.

- ¿Y ya sabes cómo la llamarás?

- Eliane- le dijo y Draco, le sonrió levemente- me gusta como suena. Eliane Malfoy.

Nymphadora asintió, con mucha lentitud y miró a Snape, quién contemplaba a la pequeña en la cuna. No dijo nada y solo asintió con la cabeza, al mirar a su hija, que le observaba también.

- ¿A que no adivinas, qué ha hecho tu padre por mí?

- ¿Qué hizo, mamá?

- ¡Me ha defendido, frente a Bellatrix! - chilló su madre, con felicidad y volvió a sostener su brazo. Snape, le miró de mala gana- ¿No te parece un acto muy hermoso?

- ¿Qué ha dicho esa mujer, sobre ti?

- Nada especial- le cortó Snape con una voz seca- Simplemente, estaba confundida. Creía que me importaba, pero no es así.

- Pero yo sí te importo. ¿Verdad, Severus?- dijo Nymphadora, esperanzada. Severus la contempló.

- Claro que le importas, mamá.

- No, quiero que él me lo diga. Vamos Severus, aunque sea una vez en tu vida. Dime que te importo.

- ¿Eso es lo que quieres oír?- dijo, seriamente. Tonks asintió, con felicidad- Bien, entonces escúchalo. Me importas- dijo. Draco sabía que eso era el sentir, más seco que podía existir, pero así era él. Tonks en cambio, inspiró, con emoción y acarició su rostro.

- Eres único, Severus Snape.