Advertencia: Y con este capítulo le pongo punto y final a mi primera obra larga de Lucky Star. Todos los derechos reservados y todo eso.

Retorno a la hora cero

Konata se queda toda la tarde en su casa tirada en la cama en la primera forma en que cayó. Sus piernas estaban adoloridas como no recordaba haberlas tenido en toda su vida. Tal era así que no cocinó nada a pesar de que se moría de hambre, y tampoco se conectó para jugar, sólo tenía su teléfono a un lado por si la llamaban y así tendría con quien quejarse y drenar todo su dolor hasta que quien fuera que llamara le colgara fastidiado. Nadie la llama ese día, al parecer las demás tenían algo que hacer, sabía que Kagami estaba mas o menos en las mismas condiciones y que seguramente ella tampoco se habrá levantado aún de su cama.

Konata: Lo que es la vida de un superhéroe... La próxima vez que quiera salvar a las demás voy a tener antes que sacar mis poderes haruhinescos y así pelearé sin sufrir estas consecuencias.

Yutaka llega casi una hora después y se ofrece para hacer la cena, en vista que Konata aprovechó su presencia para empezar a quejarse como si el dolor la estuviese matando. Esa noche no comieron como reinas, Yutaka era demasiado inexperta y aún tenía que aprender de parte de la misma Konata, pero la otaku sentía que con un poco de direccionamiento lo podría lograr. Yutaka al menos estaba satisfecha por el hecho de que esa noche no se acosaría con hambre.


Residencia Hiiragi

Tsukasa le estaba dando un masaje a los pies de Kagami, y esta sólo se dejaba mientras estaba relajada en su cama mirando al techo y pensando en que todo era real. Prácticamente sin querer se había confesado a Konata, y ella le correspondió plenamente y todo. Kagami sonríe al pensar en cómo todo iba a cambiar para mejor, Konata y ella podrían salir juntas a algo más que sólo comprar manga o novelas ligeras, tendrían citas reales y estarían en cualquier cantidad de lugares contemplando la belleza del mundo que aguardaba aún para celebrar el amor entre ellas.

Tsukasa: Menos mal que todo ha terminado- dice en cuanto termina de masajear los pies de su gemela y se relaja un momento-. Ahora podemos estar mejor, y todo gracias a Kona-chan.

Kagami: Es verdad- admite cerrando sus ojos y relajándose también-. No es que sea fácil admitirlo, pero lo hizo muy bien. Mañana podremos volver a encontrarnos todas, estoy deseando vernos en el almuerzo aún más que de costumbre.

El silencio se hace por un breve instante, mismo que aprovecha Tsukasa para levantarse y dirigirse a su habitación en vista que se estaba haciendo tarde. Tenían que madrugar para ir a clases y lo que había ocurrido horas antes no les iba a servir de excusa para tardarse. Kagami se queda en su cama y con un intercambio de gesto ambas se dan las buenas noches. Pronto Kagami también caería en el sueño, aún algo emocionada por todo lo pasado, por lograr confirmar que Konata sí pudo recibir sus sentimientos.


Al día siguiente

Konata: ¿Y cuándo empezamos a tener niños, Kagami?- pregunta apenas empieza el almuerzo y Kagami se sonroja intensamente, pero no por la pregunta sino porque Konata no fue discreta al hacerla y medio salón la escuchó.

Kagami: ¡No digas cosas sin sentido como esa, Konata! Es demasiado vergonzoso, y además no es posible porque somos chicas.

Konata: ¿Entonces cuando adoptamos? ¿O prefieres apelar a la ciencia?- nuevamente no tuvo la delicadeza de bajar la voz.

Miyuki: Escuché que hay avances muy importantes en ese sentido, aunque no muchas personas se sienten seguras aún ante eso, además que argumentan que esa manera de procreación es antiética...

Konata: Más antiética es la serie de experimentos que se hacen con animales que no quieren nada de eso y nadie dice nada, Miyuki-san- corta de manera rápida y certera-. Es como cuando para todo el mundo es aceptable el comercio de videojuegos pirata y después se ponen en contra de las páginas de descargas, o al revés.

Kagami: Lo que realmente me molesta es que vociferes eso, Konata...

Konata: Eso se puede resolver- toma a Kagami por la cintura y baja la voz hasta quedar un sutil y seductor susurro que aún Miyuki y Tsukasa pudieron escuchar, pero no así el resto del salón-. Kagamin Hiiragi, ¿quieres tener a mi descendencia? ¿O prefieres que yo tenga la tuya?

Kagami no respondió esta vez, el método de Konata la había dejado noqueada por completo. Tsukasa y Miyuki también quedaron totalmente impresionadas por esa forma de hablar de la otaku y casi se caían de sus propios asientos, pero a Konata más bien le parecía un motivo de orgullo lograr tal efecto. Kagami continúa en los brazos de Konata hasta que logró recobrar el conocimiento, pero nadie lo destacó en esta ocasión, para suerte de la tsundere.

El resto de la hora de la comida fue más normal, Konata volvió a sus discursos extraños acerca del anime y manga y las demás sólo intentaban seguir el paso a lo que decía. Patricia aparece en el salón y saluda a las chicas mientras buscaba un asiento para unirse a ellas para comer.

Konata: ¿Cómo está Hiyori-chan?

Patricia: She's fine, llamé esta mañana para saber cómo estaba- toma un poco de jugo antes de continuar-. Al parecer confirmaron que estaba mal de la cabeza, pero me dijeron que eso tenía arreglo. La cosa es que su estado es operable, todo se trataba de que tenía problemas en su cerebro. Supongo que en unas semanas podrá estar aquí de vuelta y ni siquiera necesitará de tratamiento.

Konata y Kagami sonríen aliviadas de ver que Hiyori no tendría que ausentarse permanentemente de las clases, suponían que al final incluso la misma dibujante era una víctima más en todo lo que había ocurrido. Patricia come con calma y luego se acuerda de algo que quería decirle a Konata.

Patricia: Una cosa, Konata-senpai- la mencionada le presta la atención demandada-. Me hubieras avisado que the cop girl estaba completamente loca cuando está al volante. Casi nos mata a las senpais y a mí cuando un coche la adelanta. Parecía poseída por el demonio.

Konata: Lo siento, Patty-chan. Es que no estaba prestando atención cuando se fueron con mi prima- miente con descaro porque sí sabía lo que ocurría el día anterior-. Supongo que colmillo-chan y su novia la pasaron mal en el viaje...

Kagami: No lo digas de ese modo, Konata...- corta con tono compasivo.

La hora de la comida termina y Patricia se va igual de rápido como había llegado. Kagami también se va de mala gana y reprochó un poco a Konata cuando la abrazó por detrás y le pidió un beso de despedida ante todo el mundo. Nanako también regañó un momento a Konata y después la mandó a sentarse porque ya se estaban atrasando en la clase.


Después de clases

Parecía ser obra del destino, tal vez alguien lo había planeado bien, o incluso pudo ser casualidad, pero el caso es que las nueve estudiantes se encuentran en la salida y se muestran entusiasmadas al tener todas la misma idea.

Yutaka: ¿Vamos a visitar a Hiyori-chan?

Misao: Eso es lo que estaba por decir.

Ayano: No creo que haga falta pelear por eso, Misa-chan- abraza a su colmilluda novia y mira las demás-. Supongo que tendremos algunas dificultades para visitarla todas juntas, ¿verdad?

Kagami: Es lo más probable, pero igual tenemos que desearle suerte- todas asienten y van juntas para hacer aquella visita.

Cada una de las chicas va junto a su respectiva enamorada, y así Konata iba (muy) pegada a la ruborizada (casi a reventar) Kagami, Miyuki y Tsukasa iban agarradas contentas de la mano, Ayano y Misao emulaban a la pareja anterior, Yutaka y Minami iban juntas y muy contentas pero obviamente la sonrisa de Yutaka era mucho más expresiva que la de Minami, y al final estaba Patricia por su lado pero no estaba preocupada en absoluto. Muy pronto Patricia se encontraría con Hiyori y le daría todo su apoyo mientras estuviera internada.


Hospital

Hiyori parecía como si nada leyendo un doujin común y corriente (ni era yuri siquiera), estaba vestida con la clásica bata de paciente y se encontraba en la cama donde la habían asignado. Era como si los sucesos de Doujin Note jamás hubiesen ocurrido. Patricia es la primera en asomarse por la puerta y casi corre para abrazar a Hiyori, y ella le corresponde muy contenta, y es después que aparece Konata mientras que las demás esperan afuera.

Konata: Veo que te encuentras muy bien, Hiyori-chan.

Hiyoria: Sí, estaba leyendo un poco antes de que me dijeran qué tratamiento me iban a dar- cierra el doujin y abraza con más estrechez a Patricia-. Francamente no recuerdo nada de lo que ocurrió, pero Kuroi-sensei me dijo todo y no me lo podía creer al principio. Supongo que me pasé esta vez. Lo siento mucho, Patty-chan, Konata-senpai.

Konata: No pasa nada- calma con su mayor sonrisa gatuna-. La verdad es que fue muy divertido y todo lo demás. Tal vez deberías perder la cabeza alguna otra vez...

Kagami: ¡No creas que no escuché eso, Konata!

Hiyori: ¿Kagami-senpai también está aquí?- pregunta entre sorprendida y algo asustada por el grito.

Patricia: Todas han venido aquí a verte- aclara estrechando también su abrazo-, incluso Yu-chan y Minami-san. Desde que te trajeron aquí no me he dejado de preguntar cómo estabas. You don't know how I missed you, Hiyorin.

Hiyori: Patty-chan- un intenso rubor aparece en su rostro y apenas sí puede mantener su vista cruzada con la de la rubia.

Konata veía con satisfacción que Hiyori y Patricia por un momento dejaron de prestar atención a todo lo demás sólo para verse entre ellas. Patricia toma delicadamente el rostro de Hiyori y le da un corto y casto beso para que Hiyori no olvidase, pase lo que pase, que desde un principio Patricia había hecho todo por su amor a ella. Hiyori sonríe feliz de ver que ni siquiera estaba enfadada en lo más mínimo y sostuvo el abrazo tanto tiempo como le fue posible.

Patricia: Yo sé que saldrás de esta operación muy bien y que volveremos a estar juntas haciendo todos los doujinshi que quieras, Hiyorin.

Hiyori: Gracias, Patty-chan. Empezaré otra vez y no volveré a llevar a los extremos la intimidad de mis amigas.

Konata: En ese caso voy a llamar a las demás para que también vengan a verte, Hiyori-chan- la dibujante y la extranjera asienten a la vez para comunicar que no había problema-. Yu-chan, Minami-san, vengan ustedes primero.

Yutaka: Hiyori-chan, me alegro de ver que estás bien esta vez- saluda con una radiante sonrisa que Hiyori le devuelve.

Minami: Es bueno saber que te encuentras mejor. Supongo que no las pasado mal aquí- Hiyori le sonríe a ella también.

La dibujante nota de pronto que Minami y Yutaka habían entrado a la habitación tomadas de la mano, y entonces empieza a sufrir sus acostumbrados ataques y mira a todas diracciones.

Hiyori: Papel y lápiz... ¿Dónde hay papel y lápiz? Necesito papel y lápiz...

Konata: Ahora sí que todo ha vuelto a la normalidad- sonríe burlona y su prima no comprende lo que estaba pasando.

El resto de la visita sirvió para aclarar la razón de la demencia de Hiyori. Resultaba que anteriormente el problema que tenía Hiyori en su cerebro no tenía tratamiento quirúrgico y por eso mantuvieron a raya su demencia con medicinas, pero ahora en cambio había la posibilidad de ayudarla a superar el problema y nunca más tendría que recurrir a ningún tratamiento para suprimir su disociación. Miyuki no desaprovechó la oportunidad para tomar nota sobre ello y así tener un tema más sobre el cual saber responder las preguntas que usualmente hacían sus amigas.


Residencia Izumi

Sólo Konata y Kagami llegan a casa y se van directamente a la habitación de la primera. Yutaka se fue a casa de Minami para estudiar nuevamente, mientras que las demás se fueron a sus respectivos hogares y Kagami quedó en ir a casa por la noche. Ambas sabían a qué habían venido, querían compartir un poco una con la otra para estrechar más la reciente relación que había entre ambas. Empezarían con un beso que Konata daría casi por sorpresa debido a que Kagami se sentía algo apenada como para hacerlo.

Konata: Ahora que todo acabó, ¿qué crees que podríamos hacer ahora, Kagami-sama?

Kagami: Aún no creo que todo haya terminado- interrumpe con tono algo misterioso-. Para que esto se acabe debemos deshacemos de las copias del doujin, Konata.

Konata: Eso no es un problema, yo ya quemé las copias- Kagami queda boquiabierta por esa noticia absolutamente inesperada.

No era normal, o mejor dicho no se había dado nunca el caso en que Konata saliera por su propia voluntad de un doujin, sea cual sea. Kagami por un momento se imagina que debió ser algo duro para su novia, tal vez incluso lloriqueó como una niña pequeña que pierde un dulce cuando prendió fuego a las copias del doujin. La abrazó por un momento, más para reconfortarla (por si acaso) que para felicitarla por aquel acto final. Konata también abraza a Kagami y ambas se sientan en la cama.

Kagami: No pensé que harías algo así por ti misma antes que nadie más lo hiciera- admite con la voz algo temblorosa-. Creo que fue muy valiente de tu parte hacer esto por nuestro bien, Konata.

Konata: Obvio que sí- baja un poco la vista y suspira con tristeza-. No puedo tener esas copias si mi padre tiene la posibilidad de volverlos a leer y pierde la cabeza otra vez. Ya extraño mis queridas copias y las escenas en las que aparecemos tú y yo, pero sería un problema tenerlas con mi padre cerca- a Kagami le sale una enorme gota en la cabeza al entender la verdadera razón de Konata para destruir sus queridas posesiones.

Kagami: Con que era eso...

Konata: Pero eso ya no importa- sin previo aviso salta sobre Kagami y la tumba sobre la cama-. Te tengo a ti, y creo que con eso debería bastar.

Kagami: Dices eso como si te estuvieras conformando- mira a otro lado, apenada ante lo que sabía que venía.

Konata: No estoy diciendo eso. Creo que de todos distintos escenarios que se pudieran dar para mí en este momento, este es por mucho el mejor, Kagamin.

La joven tsundere estaba bastante roja y a la vez feliz por lo que había dicho Konata. Mostraba a su manera que le encantaba estar con ella, le decía que a pesar de su extraña jerga otaku la valoraba de verdad. Ambas se dan un beso que duro hasta que el aliento duró.

Kagami: ¿Y ahora qué?- pregunta algo pícara pero aún ruborizada.

Konata: No creo que haga falta decírtelo, pues estás tú sola, yo sola, la casa sola...- nuevamente las dos se besan- Sólo te digo que mañana empezaré a extrañar tener una interesante aventura.

Kagami: La verdad es que yo no, y espero que nunca más tenga que pasar por esto. Pero por ahora...- aprovecha para dar a ambas la vuelta y así queda encima de Konata- Sólo pensemos en nosotras y en nada más. Te amo, Konata.

Konata: Y yo a también te amo, y también quiero ver de qué eres capaz, Kagamin- ríe burlona antes que Kagami empezara a mostrarle lo que tanto quería.


Cuartel de la policía

Jefe: ¿Está usted seguro que está bien?

Soujiro: Sí, claro que estoy bien.

Jefe: ¡Nada de trucos!

Soujiro: Le estoy hablando con la verdad- replica casi lloriqueando.

Jefe: Muy bien. Te lo puedes llevar, Narumi-san.

Yui: Lo haré.

Yui había conseguido ofrecer su ayuda al padre de Konata y éste pudo salir de la comisaría. Soujiro extrañaba su casa y estaba muy ansioso por volver, pero Yui primero debía conseguir algo para él.

Yui: Un momento, tío- le da un frasco de pastillas al mencionado-. Esto es el medicamento que te han recetado para asegurarse por unos días que no volverás a hacer lo que hiciste.

Soujiro: Te lo agradezco de corazón- toma una pastilla y se la toma-. Nada mal, sabe a fresa.

Yui: Yo te llevo a casa.

Ambos llegan hasta el estacionamiento y Yui enciende el coche, pero Soujiro se acuerda de algo importante.

Soujiro: Oh, por cierto- saca su frasco y se lo muestra a su sobrina- ¿No te has tomado tu tratamiento? Me refiero a ese que inhibe tu locura por la velocidad y eso.

Yui: Por supuesto que no, tío- enciende el auto y arranca-. Casualmente es la hora de que me lo tome y lo tengo en... ¿Eh?- revisa en sus bolsillos y la guantera pero no encuentra su tratamiento- Pero si lo tenía aquí y todo...

Soujiro: Oh, no. Eso significa que...

¿?: Yui... Es hora que vivas tu fantasía de dejar en pañales a cualquier conductor de Fórmula 1...

Soujiro: Erm... ¿Me estás escuchando, Yui?

¿?: Las señales de tránsito son para tontos que no tienen bien puestos los pantalones. Vamos a mostrarles a esos tontos que están afuera cómo se conduce de verdad.

Soujiro: ¿Yui?- empieza a asustarse y se ajusta tanto como puede el cinturón de seguridad.

Yui: Llegó la hora de pisar el pedal de verdad...- si antes era una chica demente en el asfalto, ahora Soujiro comprobará en carne propia que aún no había visto nada.

Soujiro: Quiero a mi mami...

Fin


Soy malo con los finales, principalmente porque me gusta mucho darles largas a las historias, pero creo que me quedó bien. Queda de parte de ustedes el verdicto final, pero el caso es que el fic ha terminado. Tal vez trabaje pronto en otra historia, pero eso será para después, por lo pronto ha llegado la hora de que trabaje en la continuación de Recuerdo de un casi romance, que he prometido más capítulos a quien me lo pidió y hasta ahora lo he pospuesto. Un saludo cordial a todos los que me han seguido y ojalá cada uno tenga varias historias para subir, porque así las grandes páginas prosperan :)

Hasta otra