Declaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephanie Meyer, solo parte de la misma me pertenece.
Holaa! Primero que nada debo ofrecerles una disculpa por haber demorado tanto en subir el capitulo, ya lo tenia listo pero siempre tengo que volver a redactarlo y me toma bastante, ademas, sigo sin compu y se me hace bastante dificil acualizar, por lo proto tratare de hacerlo lo mas seguido que pueda! les agradezco muchisimo su apoyo y espero que esta historia siga contando con lectoras tan geniales como ustedes! Las canciones para ste capi son someone like you de adele y to wish impossible things de the cure, son super geniales! nos leemos abajoo!
SECRETOS EN LA OSCURIDAD
CAPITULO XXV
CONFESIONES
Desnudar el alma y dejarla expuesta es tal vez el acto de fe y amor mas grande que existe.
El cielo permanecia gris, cada vez mas oscuro anunciando una lluvia segura, había llegado con quince minutos de anticipación, el estacionamiento iba repleto de estudiantes y me asegure de entrar al lugar sin que nadie me notase, no supe si resultaba un alivio o no el hecho de que ningún vampiro estuviese por la zona, pero al sonar la campana para dar inicio a las clases supe que sentimiento elegir… Edward no se hallaba con su familia como de costumbre.
Con un suspiro de resignación tome el camino hacia la entrada del instituto, no sabia si hacia bien al intentar disculparme… Mire las rosas que reposaban con toques de rocío entre mis manos y estuve a punto de echarlas a la basura.
La clase de español se torno aburrida y tortuosamente larga, mis pensamientos solo iban en una dirección y mi mirada estaba perdida entre los recuerdos mas recientes, aquellos que me llenaban de una infinita felicidad, pero por otro lado mi sentido común rompía con tijeras afiladas y sin piedad el arco de esperanza multicolor, dejando de este solo un hilo muy fino del que me aferre como si la existencia se me fuera en ello, la única pregunta presente en mi cabeza me destrozaba en mil pedazos por que la respuesta estaba allí, siempre lo estuvo y debía ser realista, Edward y yo éramos como agua y aceite, diferentes… Enemigos naturales y sencillamente no podríamos romper las reglas…
Cuando estaba por tirar la toalla como si de una señal egoísta del destino se tratase distinguí un zumbido que me saco de mis pensamientos e hizo que mi atolondrado corazón se saltase un latido, el contraste entre el despecho y la ansiedad de volver a verlo me aturdieron de pronto, cerré los ojos con fuerza para estabilizarme de nuevo…me concentre en cada cambio, cada aceleración y en el chirrido de los neumáticos hasta que llego al instituto, anduvo por el aparcamiento un instante y se detuvo, abrió la puerta y...
-Señorita swan ¿Podría por favor decir la respuesta a la interrogante de la pizarra en español y tiempo pasado?- pregunto la profesora en un apenas entendible español.
-La chica no estaba en casa cuando fui a visitarla- respondí intentando con todas mis fuerzas el no perderlo, pero fue inútil, sus pasos se confundieron con el bullicio del estudiantado frustrándome hasta lo indecible.
El timbre de receso indicó la hora del almuerzo y yo debía tomar una decisión… Pronto el aula quedo vacía dejándome solo a mi con mis pensamientos las rosas seguían en mis manos, pues no las había soltado… Las miraba sin mirarlas realmente hasta que una resolución llego a mi mente, trague pesado, pues, estaba casi convencida de que no saldría victoriosa.
Lo busque en todos lados, en el edificio sede, en el anexo en el comedor del anexo y nada aun, hasta que baje al principal, era el único lugar en donde me faltaba buscarlo, su aroma me había llegado apenas pise el jardín, el sonido de un arrollo me guío hasta él y el mismo escondería los latidos de mi corazón, mi respiración se quedo atorada en mi garganta, pues, la imagen que ahora presenciaba me congelo por completo, dudaba en acercarme.
Se hallaba recostado de un tronco hueco, parecía distraído y permanecía inmóvil… La energía que irradiaba era tan distinta, solo su suspiro logro hacerme reaccionar e inmediatamente oculte mi aroma y camine despacio, tanto, que me pareció una eternidad.
Cuando estuve a solo un paso de su espalda, me coloque en cuclillas, aun sin tocarlo o hacer el más mínimo ruido, no sabia si abrasarlo y susurrarle una disculpa o que rayos hacer. Así que deje que mi olor saliera e inmediatamente lo sentí tensarse, en esa milésima de segundo sin miedo a que se viera demasiado rápido por mi parte lo abrase por la espalda escondiendo mi rostro en ella y le tendí las rosas hasta que las tuvo en frente, mi cuerpo se congelo en espera del rechazo.
-¿Bella?- susurró, pero yo no pude decir nada, estaba asustada no sabia que hacer, solo lo abrase con fuerza mientras las lagrimas que había estado conteniendo en clases recorrían mis mejillas sin control, él tomo las rosas con una delicadeza envidadle y se giro tan rápidamente que no pude secar la evidencia de mi indecisión, ya lo tenia frente a mi, mirándome intensamente, como desnudando mi alma, mi mirada se escondió en el suelo por un instante bajo ese sentimiento opresivo de culpa, hasta que una de sus manos como ya se había hecho costumbre tomo mi mentón y entonces me perdí en ese lago de oro liquido…
Sus orbes doradas nunca fueron tan fáciles de leer como en este momento, y los sentimientos en ellos iban desde la más pura sorpresa, hasta el dolor más agudo y no pude evitar sollozar una vez mas ¿Que le había hecho al ángel frente a mí? Nunca estuve más segura de mi naturaleza monstruosa como hasta este momento y me odie por ello.
-Edward yo… Lo siento tanto- fue lo único que el nudo en mi garganta me permitió formular, no paraba de hipar y me llenaba de rabia el no poder decir lo que tanto me atormentaba, mis manos permanecieron en puños a mis costados, sentía la fiera necesidad de escapar, de alejarme porque lo único que lograría seria herirlo con mi presencia, yo era dañina… Pero una vez más sin saberlo siquiera me retuvo.
Sus manos recorrieron delicadamente mi rostro, limpiando con ternura y una adoración infinita el rastro de lágrimas, hasta que sus dedos se posaron sobre mis labios y cerré los ojos para grabar en mi memoria la sensación, tenia miedo de que fuese la ultima.
-No debes disculparte, sé que todo fue por mi causa… De no haber actuado de esa miserable forma… Lo siento tanto mi ángel. No soporto verte llorar bella, no soporto verte en este estado por mi causa y me he replanteado todo- murmuro cabizbajo mientras su frente se apoyaba en la mía -Eres mi luz, mi ángel, me prometí a mi mismo el protegerte, no dejar que nadie te lastime e irónicamente yo mismo he roto esa promesa, se supone que he de ser un caballero ante todo… Y juro alejarme de ti si eso quieres, pero por favor no llores porque eres un ángel y los Ángeles no deben llorar.- La agonía en sus palabras, me herían mucho mas. ¡No merecía ese trato!
-No entiendes nada ¿verdad?- Susurre amargamente mientras tocaba suavemente sus labios con mis dedos para después verlo a los ojos, necesitaba que viera en mi la verdad aunque no pudiese decírsela – La que debe una disculpa soy yo… Siempre he sido yo- susurre mientras las palabras se atoraban en mi garganta – Hay tantas cosas que no sabes de mi, tantas cosas que quisiera decirte pero no puedo y me duele… Es como si me rasgara por dentro el verte en ese estado por mi causa… No podría ponerme como la victima, pues, se que fallé… No te merezco pero, soy una egoísta que se acostumbro a tu presencia y no puede estar sin ella… Me plantee muchas veces el alejarme de ti porque no soy buena, pero no pude Edward, jamás podría pedirte que te alejes de mi porque te has convertido en mi mundo nunca mas quisiera estar sin ti porque entonces esta existencia vacía no tendría sentido… no sin ti- Confesé dejando que mis barreras cayesen, lo amaba y sentía la necesidad de demostrarle cuanto.
Y como única respuesta a las dudas formuladas en su rostro mis labios atraparon los suyos con desesperación, tome mi corazón y lo puse entero en ese beso, mis manos se aferraron a su camiseta, solo estaba la necesidad de compartir un sentimiento que cada vez se hacia mas y mas grande, hasta el punto de ser infinito y me aterrorizaba… Mi lengua invadió su boca y lo acaricie con devoción, con el amor que permanecía en mi interior guardado bajo candado y no sabia como sacar, necesitaba que entendiese mis sentimientos, enrede mis manos en sus cabellos y nos fundimos en un abrazo fiero, pude sentir mi cuerpo apoyarse contra un árbol y el latir de un único corazón desbocado, sus manos recorrieron suavemente mi espalda, pero con decisión apretándome mas contra él, como si quisiera fundirnos en un solo ser… sin diferencias, sin tiempo…
-Bella necesitas respirar- susurro mientras sonreía sobre mis labios.
-No, lo único que necesito es a ti, el aire sale sobrando- Confesé y volví a juntar nuestros labios esta vez mas profunda y sensualmente, no pede evitarlo y recorrí con mis dedos la aterciopelada y dura piel que iba desde su abdomen hasta el punto donde se hallaba su corazón, todos los movimientos eran fuertes e intensos, me sujeto el rostro y nos separo suavemente, yo estaba jadeante a pesar de que no necesitaba respirar… bueno, no demasiado.
-Bella no me lo estas poniendo... nada fácil- rogó en un susurro con los ojos cerrados.
-No quiero hacértelo fácil- declaré dándole pequeños besos, amaba la sensación de estar así…
-Bella estoy totalmente fuera de control...no quiero dañarte- Suplicó mientras su mano izquierda apretaba la corteza del arbol por sobre mi cabeza, pero le ignoré, la que estaba fuera de control era yo y sinceramente no me importaba porque de perder el control totalmente me mostraría tal cual era…
Recorrí con pequeños besos la comisura de sus labios y me desvíe hasta su cuello sintiendo como se estremecía, lentamente alcancé el lóbulo de su oreja, mientras Edward colocaba su mano en la parte baja de mi espalda y me apretaba suavemente hacia su cuerpo haciéndome sentir su masculinidad, gemí como respuesta y tracé pequeños círculos sobre su cuello mientras besaba cada punto que estaba a mi alcance ignorando olímpicamente mi necesidad mas monstruosa.
-be..bella- tartamudeo en un débil intento por mantener el control.
-Edward solo déjate llevar, no necesitas controlarte todo el tiempo- murmure y junte sus labios con los míos nuevamente, y para mi total alegría tomo el mando de la situación.
Exploro mi boca con una intensidad que los gemidos se hicieron presentes, sus manos acariciaron la piel expuesta a los costados de mis caderas y subieron en línea recta hasta llegar a uno de mis pechos provocando estremecimientos y cargas eléctricas hasta en los puntos mas insospechados, cerré los ojos deleitándome con el placer que experimentaba, sus dientes atraparon mi labio inferior para después succionarlo, sentí mi cuerpo revolucionarse y de un movimiento rápido nos posiciono sobre el suelo, pero apoyándose sobre sus codos, para protegerme de su peso, mi cuerpo tomo vida propia y sin vergüenzas de por medio rozaba el suyo instándolo a seguir.
-Si necesito mantener el control todo el tiempo...o podría dañarte bella- esto ultimo lo dijo mirándome fijamente y en sus ojos ahora negros solo había adoración y un deseo que me quemaba las entrañas.
-Confío en ti- confesé jadeante.
-No debes hacerlo- repuso serio.
-¿Y como evitarlo? Pregunte alzándome hasta estar a solo pocos centímetros de sus labios, no se lo pondría nada sencillo, estaba resuelta a mostrarme cada vez un poco mas, tal y como era ante él.
-¿Quieres hacerme perder el control o son ideas mías?- dijo mientras salía a relucir esa sonrisa picara y ligeramente torcida que me ponía de rodillas. Él también estaba jugando con mi casi nulo control.
-¿Y que si quiero hacerlo?- provoque robándole un pequeño y casto beso.
-Voy a tener que tomar medidas-
Yo me puse de costado para pode verlo mejor, ambos permanecíamos recostados en el suelo -¿que medidas?- pregunte con curiosidad, solo escuche un suspiro de resignación.
-Voy a tomar cierta distancia, no me estas poniendo las cosas fáciles-
-oh, claro porque tu eres toda inocencia… ¿de verdad no eres consciente del efecto que tienes en las mujeres? ¿lo que haces con el control que pueda tener una?- pregunte incrédula.
-No se el efecto que tengo sobre el resto de las mujeres, solo me interesa lo que le produzco a una en particular… ¿Qué efecto tengo en ti bella?- pregunto mientras se dibujaba una traviesa sonrisa que nombre como mi favorita y contra todo pronostico parecía un farolito de navidad…
Sin decir palabras tome su mano y la posicione en mi ahora alocado corazón, pobre… No había tenido tregua desde que despertó.
-¿Necesito describírtelo paso a paso?- Pregunte mientras mis mejillas ardían, este solo asintió con solemnidad… Bufe ¿Cómo decirle que me temblaban las piernas cuando sentía su presencia? ¿Qué me idiotizaba por completo su mirada, su aroma, su voz? ¿Cómo decirle que estaba completa e irrevocablemente enamorada de él?... Respirando profundo me prepare para quedar en ridículo… Se lo debía, pero al menos, lo haría dignamente.
-Me es muy fácil sentir tu presencia- susurre acariciando su rostro con toda la suavidad de la que fui capaz mientras mis ojos se conectaban con los suyos e imprimía toda la seriedad posible en mis palabras – Y cuando te siento llegar, mi corazón emprende una carrera, me pongo terriblemente nerviosa e intento disimular pero mi cuerpo no me responde… Me pierdo en tus ojos con una facilidad increíble y se me forma un nudo en el estomago que me hace decir tonterías- confesé sin dejar de mirarlo a los ojos, su rostro se veía confundido y sonreí alisando su seño con mis dedos. –No se como describir el fuego que me consume cada vez que tus labios se acercan a los míos, a veces quiero hacer cosas contigo… que van en contra de los principios con los que fui criada… Me haces desearte con una intensidad demoledora pero eso ya lo habrás notado… Estoy experimentando cosas que jamás sentí antes y no estoy segura de ponerle nombre aun porque ninguna palabra es lo suficientemente fuerte para englobarlo todo- Musite .suspirando, sabia que mi rostro debía ser todo un poema pero no me importo… Hasta que sus ojos brillaron traviesamente y supe que había hablado de mas….
Entonces ¿usted me desea señorita swan?- pregunto mirándome intensamente, estábamos a pocos centímetros y la sonrisa se había borrado de su rostro, me sonroje de inmediato y su sonora carcajada me hizo levantar.
-Eso es un si.- dijo batiendo las pestañas
-No te atrevas a burlarte de mi Edward Cullen- le reprendí sintiéndome mas avergonzada que nunca y dándole la espalda, el rostro me ardía y la sensación fue mas intensa al notar sus brazos alrededor de mi cintura.
-No sientas pena- Dijo susurrándome al oído… Cerré los ojos dejándome envolver - Es encantador cuando te sonrojas, eso muestra tu naturaleza humana, además si te hace sentir mejor y aunque lo que voy a decir va en contra de mi religión y las costumbres con las que fui criado- Me imito divertido - También te deseo, quizás con mas intensidad de la que debería ser permitida y siento tantas cosas por ti que solo pueden definirse con una palabras que no se si quieras escuchar- me susurro al oído, mis hormonas comenzaron a trabajar con una velocidad increíble, mi cuerpo comenzaba a calentarse y un escalofrío me recorrió desde la parte trasera de mi cuello hasta la punta del pie.
-No me estas ayudando- le dije aun con mis mejillas ardiendo, el solo sonrío y me dio la vuelta quedamos frente a frente y me beso rápidamente.
-Tenemos biología- me dijo con pesar.
-No quiero entrar-
-Pues te recuerdo señorita que has faltado a todas las clases de la semana pasada-
-No me importa, quiero estar contigo un rato mas- dije saliéndome de su agarre y corriendo para un segundo después estar en sus brazos nuevamente.
-Eso es trampa Cullen- musite enfurruñada, el solo sonrío… adoraba el sonido de su risa.
-Estamos a mano Swan, ahora vamos-
-No voy a entrar-
-Ah no?-
-No-
Sus brazos me rodearon y me alzaron del suelo, me sujete de su cuello y en segundos ya estábamos frente al salón, me dejo allí y de la nada apareció con mi almuerzo en sus manos…
-No has comido nada- Respondió a mi pregunta silenciosa y sin poder evitarlo me adueñe de sus labios con todo el amor, la ternura y la pasión que me provocaba Edward Cullen.
-No se que hice para merecerte- Confesé finalmente.
-Existir...- rspondio mientras nos alejabamos del aula - ¿Tiene planes señorita Swan?- pregunto sijerente. Me quede en blanco ¿no se suponia que iriamos a clases?
-Si, pero supongo que tiene algo en mente señor Cullen- le segui el juego.
-Supone bien- Respondio mientras me subia de un agil movimiento a su espalda y corria en direccion al bosque.
Hola otra veeeez! espero les haya gustado el capi! la verdad no sabia como hacerlo sin ser tan melosa. ya saben que hacer para darme sus opiniones que francamente son la luz que me hace saber si estoy en buen camino :) , les agradezco muchisimoooo el que se tomen el tiempo para leer esta historia y comentar xoxo nos leemos prontitooooooooooooooo! =D
