Disclaimer: nada me pertenece, los personajes son de J.K Rowling y la historia es de Caeria, que me autorizó para traducirla.
Capítulo 25 – Lecciones de Historia
Cuando Hermione entró al cuarto de Snape la mañana siguiente, con la bandeja del desayuno en su mano, estaba determinada a proyectarse de mejor manera de lo que había hecho ayer. Iba a ser madura y dueña de sí misma. Ayer había sentido como si siempre hubiera estado un paso detrás de él. Snape no le haría perder la calma hoy día.
"Granger."
Ella arqueó una pequeña sonrisa por el saludo insulso y algo monótono. Que 'no le gustaran las mañanas' ni empezaba a cubrir a Severus Snape. Por otra parte, la habitación estaba horriblemente iluminada para alguien acostumbrado a ambientes más oscuros. No es de extrañar que esté de mal humor. Y con la restricción de no hacer magia, no puede arreglarlo solo y que el cielo lo ayude si demuestra alguna debilidad y pide ayuda. Idiota. Aunque ese último pensamiento contenía una buena cantidad de tolerancia divertida.
Cargando la bandeja del desayuno, se dirigió hacia la ventana. Debatiéndose por dos segundos, agitó su varita y conjuró un par de cortinas de peso medio. El cuarto cambió inmediatamente de un alegre, pero algo cegador, resplandor a uno más moderado.
Ella no obtuvo ningún agradecimiento verbal por su movimiento tonto de varita, pero sí notó el silencioso suspiro de apreciación. Hermione marcó mentalmente un punto para S.N.O.R.T.
Manteniendo una actitud moderada en deferencia al mal humor de su profesor en las mañanas, Hermione comenzó a revisar las medicinas que había dejado la sanadora Alverez. Ayer había sido un día de pociones solamente, pero hoy día involucraría tanto pociones como la pomada que tendría que extender sobre las quemaduras del profesor Snape.
No estaba muy emocionada por eso, sintiéndose segura de que el profesor Snape protestaría cuando llegara la hora de tratarlo. La verdad sea dicha, iba a ser una situación incómoda para ambos. Mientras que Hermione hacía su mejor intento para olvidar que Snape estaba desnudo bajo las sábanas que lo cubrían, el pensamiento tendía a aparecer en los momentos más extraños. El hecho de tendría que extender una pomada en su piel descubierta significaba que olvidarlo no sería una opción. Tendría que ser madura sobre todo el tema, incluso si eso la mataba... o él la mataba, lo que sucediera primero.
Con el inventario completo, ella palmeó el pequeño contenedor azul de ungüento y volvió a la que consideraba como su silla. Sin embargo, sin nada con qué ocupar su tiempo, el silencio se alargó alrededor de ella con un peso opresivo.
Por primera vez desde que dejó la bandeja, Hermione vio a Snape mirándola. Entonces, él bajo la vista a su plato y de vuelta a ella, con una luz calculadora en sus ojos.
Un poco de indignación creció. En serio, en qué está pensando – ¿que envenené sus huevos o algo?
Resistiendo la tentación de hacerle una cara, se puso a buscar algo con lo que distraer su atención. ¿Por qué no hablaba? Ron y Harry siempre hablaban... sobre esa chica que había capturado sus miradas, lo que servirían para comer, sobre Quidditch y... y... bueno, a menudo sobre el completo imbécil que era el hombre apoyado sobre las almohadas frente a ella.
Este silencio era inquietante. ¿Se suponía que debía hacer algo, decir algo? En serio. Estaban atorados con el otro durante el futuro próximo ¿era mucho pedir un poco de conversación civilizada?
Cuando el silencio se convirtió en el ruido más fuerte que había escuchado, ella se rindió. "¿Cómo se encuentra hoy, señor?"
Cuando esa condenada ceja negra se levantó, Hermione maldijo profusamente – aunque solo en su cabeza. No estaba segura de lo que había hecho, pero estaba totalmente segura de que el marcador de ahora era S.N.O.R.T. 1, Snape 1.
Dejando a un lado la bandeja vacía, él dijo. "Me siento bastante podrido. Como no es probable que esta situación cambie pronto, creo que podemos prescindir de cualquier repetición de esa pregunta en el futuro. ¿De acuerdo?"
Esa ceja se volvió a levantar, junto con la ira de Hermione. Repitiéndose su determinación de madurez y aplomo, ella le dirigió una sonrisa tensa. "Sí, señor."
Eso se ganó lo que ella interpretaba como la sonrisa-mueca de Snape. Lo cual, si es que lo estaba leyendo bien, significaba que se sentía bastante bien, considerando todo, incluso si dijo que se sentía podrido. Porque esa sonrisa-mueca era marginalmente más una sonrisa que una verdadera mueca, y ella la vio como una expresión Snape complacido en lugar de una expresión de Snape planeando-tu-perdición.
Lo que significaba que probablemente debería aprovechar su buen humor mientras duraba.
"Profesor, es la hora de volver a aplicar el ungüento para quemaduras."
Su mirada complacida cambió automáticamente a un ceño fruncido. "Por supuesto que lo es."
"La sanadora Alverez-"
"Si, si," la cortó "estoy al tanto de los mandatos de la sanadora Alverez en lo que concierne a mi recuperación y tu lugar en él." Él se detuvo y Hermione tuvo la clara impresión de que se estaba preparando para algo desagradable. "Puedes comenzar con las quemaduras en mis piernas."
Esa fue una sorpresa y mucho más fácil de lo que esperó. Ella ignoró cuidadosamente la parte de ella que se sintió decepcionada por perderse lo que había imaginado que sería una buena discusión en la que tenía posibilidades de ganar.
Tomando asiento al pie de la estrecha cama, Hermione sacó el frasco y lo puso a su lado. Como Alverez le había instruido lo sensitiva que era la piel y nervios de Snape por las diversas maldiciones y hechizos con los que había sido golpeado, Hermione levantó con mucho cuidado la sábana sobre los pies y pantorrillas de Snape y las volvió a doblar para que así descansara encima de sus rodillas.
Su profesor no hizo comentarios y Hermione se arriesgó a mirarlo. Él estaba mirando fijamente el techo y evitando mirarla deliberadamente.
Ella sintió el cosquilleo del sudor nervioso entre sus omóplatos. No era que no hubiera hecho esto antes, pero él nunca había estado despierto antes. Ella sabía que a su profesor desagradaba mucho que lo tocaran. Esto tenía que ser particularmente difícil para él.
"Sólo comienza, Granger." Espetó él, entre sus dientes apretados.
"Está bien. Comenzando." Murmuró, más para ella que para él.
Aflojando el corcho, fue golpeada por el aroma calmante de las hierbas usadas en su preparación, introduciendo dos dedos, ella sacó un poco de la pasta aceitosa. Como lo había hecho en el pasado cuando había estado inconsciente, dijo lo que haría a cada paso. Lo hacía para que él supiera, incluso inconsciente, que estaba siendo cuidado y que el roce que estaba sintiendo no era para causarle más dolor. Ella lo hizo ahora para tratar de aliviar la dolorosa tensión dentro de él.
"Comenzaré con su pie izquierdo."
Usando sólo la yema de sus dedos y el toque más ligero, ella extendió el ungüento sobre la quemadura por maleficio que rodeaba el pie a unos centímetros del tobillo antes de seguir hacia arriba en picos dentados hasta la mitad de la pantorrilla. Concentrándose en la tarea en cuestión, Hermione trató de olvidar el hecho de que estaba tocando a su profesor – su muy desnudo profesor. El profesor desnudo que tenía pantorrillas sorprendentemente musculosas, con pies de huesos delgados y casi elegantes, incluso si los tobillos definitivamente huesudos evidenciaban su pérdida de peso poco saludable. El delgado vello negro cosquilleaba en sus yemas mientras alisaba el ungüento sobre las pantorrillas.
Una gota de sudor bajó a lo largo de su espalda y ella buscó frenéticamente algo con lo que llenar el silencio de la habitación.
"Este es un patrón de quemadura muy extraño." Su voz sonaba fuerte en el silencio.
"Botas." Gruñó Snape, aunque aún estaba centrado en el techo.
Agarrándose a cualquier cosa que pudiera llenar el vacío, Hermione comenzó a hacer la siguiente pregunta para la enigmática respuesta de 'botas'.
"¿Como-"
Snape la cortó con un suspiro exasperado. "Le enseño pociones a idiotas." Como esa era una queja habitual con él, ella ni siquiera se ofendió. "Las pociones son inherentemente peligrosas y volátiles, especialmente cuando están hechas incorrectamente. Uso botas de piel de dragón, Granger, que son resistentes a varios niveles de ácido y fuego."
Con Snape distraído en el 'modo maestro', Hermione sintió que se relajaba algo de la tensión en los músculos bajo las yemas de sus dedos.
"Además, dado que los dragones son criaturas mágicas por naturaleza, también proporciona una protección limitada contra hechizos. Mis pies estaban protegidos mientras que la piel sobre las botas no lo estaba."
Hermione tragó duro. Él habló con tanta sobriedad, como si la tortura que estaba contando no hubiera sido aplicada en su propia carne. Pero estaba hablando, y dado que ella supuso que ambos necesitaban alguna distracción, hizo una pregunta por la que siempre había estado curiosa.
"El director dice que no deberíamos tener miedo a un nombre. Que deberíamos llamar a" – ella comenzó a decir Voldemort y luego lo pensó mejor – "Ya-Sabe-Quién por su nombre. ¿Por qué usted no lo llama a él por su nombre?"
Los músculos bajo sus dedos se volvieron a tensar y Hermione se preparó para la diatriba. Cuando él habló, su voz se había enfriado. Los ojos que habían estado mirando hacia arriba bajaron hasta clavarla con una mirada despiadada. "Ya te dije que te diría la verdad de las cosas. Que no retendría el conocimiento que necesites para poder pensar sobre las circunstancias. Piensa cuidadosamente en las preguntas que quieras hacerme. Hay puertas que cuando se abren no pueden volver a cerrarse."
Ella tuvo la clara impresión de que intentaba asustarla. "Quiero entender." Se mordió la lengua antes de que el 'lo' se le escapara.
El silencio volvió.
Cuando él no dijo nada más, ella trató de explicar. "Nunca entendí cómo toda una sociedad le puede temer a un nombre. Nadie me explicó nunca."
"Hija de muggles." Respondió al final, mientras sus ojos finalmente se apartaban para reanudar su estudio del techo y Hermione inhaló profunda y temblorosamente. No estaba segura de si sentirse orgullosa o aterrorizada de que el marcador ahora fuera S.N.O.R.T. 2. Snape 1.
Reuniendo cada pizca de su coraje Gryffindor, ella hizo la próxima pregunta. "¿Cómo es que ser nacida de muggles puede hacer alguna diferencia en este caso? Es un nombre."
"No, Granger, no es sólo un nombre. Somos unos tontos al enseñarles sobre las guerras de duendes y no enseñarles sobre el tiempo en el que viven. Cuando el Señor Tenebroso se levantó por primera vez en el poder, se llamó a sí mismo con el nombre que él eligió."
"Lord Vo-"
"No lo digas." Siseó él. Deteniéndose para inhalar profundamente, continuó en un tono más normal. "Pero sí, él se llamó por ese nombre. Cuando tomó más poder y reunió seguidores, él creó su círculo interno."
"Las personas que se convertirían en los Mortífagos."
"Eventualmente, sí. Muchos buscaban su favor en esos días, intentaban estar cerca de él. Era una sensación de regodearse en la grandeza, que eras el centro de algo profundo y trascendental que cambiaría todo lo que creías conocer. No todos los que buscaban esa posición la conseguían. Era un lugar ganado en base a la lealtad y en la utilidad que tenías para él. Al final, aquellos que demostraban que se lo merecían recibían la marca."
"Siempre pensé que todos sus seguidores llevaban la marca. ¿Está diciendo que estamos tratando de combatir a personas que ni siquiera podemos identificar claramente?"
"El mundo nunca es tan simple. Hay veintidós de nosotros, de los cuales tengo conocimiento, que portan la marca. Podrían haber otros de los que incluso yo no sepa. Pero hay cientos de seguidores que no portan nada más que la ideología. ¿Tu construirías un ejército y marcarías a cada seguidor para que tus oponentes puedan identificarlos con facilidad?"
Ella se sonrojó. "No. Nunca pensé sobre eso. Todos hablan sólo sobre los Mortífagos. ¿Pero por qué marcarlos?"
"Porque ellos," – esos ojos volvieron a capturar los suyos – "porque éramos especiales. Nuestra lealtad había sido probada y demostrada. Éramos la elite. Era una insignia de honor más que nada. No fue nada más... hasta después."
La indiferencia que había escuchado en la voz de él cuando estaba describiendo su tortura, había sido reemplazada por una burla desdeñosa hacia sí mismo que hizo que Hermione casi deseara la indiferencia. ¿Habrá hablado sobre esto con alguien más que Dumbledore alguna vez? Incluso entonces, se tuvo que preguntar ¿con qué frecuencia cargaba este hombre al director con sus pensamientos? Escuchándolo, ella volvió a decidir ser la confidente – la amiga – que Snape obviamente necesitaba.
"¿Qué cambió?" Preguntó.
"El plan en aquellos días era diferente del curso de acción en el que se ha embarcado el Señor Tenebroso actualmente. Él era humano la primera vez – carismático, y un líder natural. Se hablaba mucho sobre que se convertiría en ministro de magia. En tal posición de autoridad, habría cambiado irrevocablemente la faz del mundo mágico inglés. No tengo dudas de que si hubiera tenido éxito en sus planes, se habría expandido para abarcar todos los enclaves mágicos dentro de pocos años."
"¿Estaba tan cerca?" Preguntó sorprendida. Ella ni siquiera había considerado que Voldemort pudo haber estado cerca de completar sus metas.
"¿Cerca?" Él dio un suave resoplido de diversión. "Él ya estaba allí. Controlaba a muchos miembros clave en el ministerio y el Wizengamot."
Completamente atrapada en la historia de Snape, Hermione olvidó el ungüento, y su mano descansó ligeramente sobre la pantorrilla de Snape. "Pero si tenía tal base de poder, ¿qué pasó?" Preguntó. "¿Cómo falló? ¿Cómo se involucró la Orden?"
"Dumbledore fue lo que pasó. Él vio hacia dónde se dirigía el Señor Tenebroso. El director, aunque no siempre es capaz de ver lo que está justo en frente de él" – Hermione detectó una vieja amargura en las palabras mientras hablaba – "sin embargo, tiene un don único al ver los patrones más grandes y de largo alcance que se forman alrededor de él. Sospecho que Miranda Vector tuvo mucho que ver con reconocer la amenaza que planteaba el Señor Tenebroso. Para combatir esa amenaza, Dumbledore reunió a quienes creyó que podrían ayudarlo a detener la guerra que veía venir y tomar una posición."
"Así que por primera vez, él se encontró con una oposición."
Eso le consiguió la sombra de una sonrisa. "Muy bien. Cuando Dumbledore iluminó las maquinaciones detrás de escenas que ocurrían en el ministerio, la opinión pública comenzó a cambiar, la sociedad mágica comenzó a apartarse de un individuo que estaba siendo expuesto como un radical peligroso."
"Dumbledore le dobló la mano."
"En efecto. Por desgracia, Dumbledore también calculó mal."
"Calcu..." Comenzó ella, pero se detuvo cuando comenzó a juntar las piezas de todo lo que había estado diciendo Snape y lo que sabía sobre el comportamiento de Voldemort. "Dumbledore pensó que él haría una cosa y en cambio hizo algo completamente distinto."
Snape frunció los labios. Hermione podía verlo debatirse sobre si diría o no lo que tenía en su mente.
"¿Señor?"
"He descubierto a lo largo de los años, Granger, que el director es casi infalible. Sin embargo, cuando falla, las consecuencias de ese fracaso a menudo son inimaginables."
Moviéndose rápidamente al borde de su silla, Hermione se inclinó hacia adelante. "¿Qué pasó?"
"Ya que las tácticas más Slytherin fallaron, el Señor Oscuro cambió a métodos más evidentes – nacieron las redadas y los asesinatos terroristas comenzaron."
"Cómo es que eso se relaciona a su-" ella hizo un gesto hacia el brazo de él. "Y por qué nadie dice el nombre del Señor Oscuro."
"La Marca no es un simple tatuaje. Es un vínculo mágico entre quien lo creó y quien lo lleva. Vincula a todos lo que lo portan entre sí y en última instancia a él. Porque por ese vínculo, el Señor Tenebroso es dotado con varias habilidades. Le permite llamar a los usuarios con una especie de guía de aparición. El portador de la marca no tiene que tener ningún destino en mente – ellos sólo tienen que seguir el tirón de la Marca. También le permite al Señor Tenebroso un acceso limitado a la magia del portador de la Marca."
"Algo así como la Afinidad que compartimos."
"Sí y no. Fuerza un tipo de Afinidad donde él puede usar nuestra magia casi como una piscina de poder que él puede aprovechar. Sin embargo, para hacerlo, los que utilizan la Marca deben estar cerca de él."
"Lo que explica por qué querría llamarlos en cualquier momento."
"Precisamente. Y por último, la Marca ofrece la herramienta más efectiva en la búsqueda del Señor Tenebroso para infundir miedo en la población mágica. Le permite 'oír' cuando su nombre es pronunciado."
"¿Qué quiere decir eso exactamente?"
"No es un dispositivo de escucha en sí, pero si dices su nombre, la Marca en mi brazo lo reconocería, por la falta de una mejor palabra. Y a su vez, el Señor Tenebroso se da cuenta de que están hablando sobre él."
"Así que todos comenzaron a tener miedo de decir su nombre. Ellos no querían llamar su atención porque nadie sabía quién podía llevar la marca. Si la persona equivocada los escuchaba, sería una sentencia de muerte. Eso tiene mucho sentido ahora."
Y entonces un pensamiento se le vino a la cabeza. "Pero... pero... eso quiere decir que cada vez que el Dumbledore dice su nombre cuando usted está cerca... él está..."
"Lo está provocando, sí."
Los ojos de Hermione se abrieron como platos con las implicaciones mientras sus pensamientos se aceleraron con esas últimas noticias.
"Eso es completamente irresponsable." Logró decir al final, indignada otra vez. "Dumbledore no es quien tiene que enfrentarlo. El señor Oscuro puede descargar toda su ira en usted."
"Es un riesgo calculado."
"Es mi-"
"Calculado, Granger. Como tantas cosas lo son." Dijo secamente. "Ahora, creo que ya terminamos con tu lección de historia. ¿Terminaste de tocarme?" Preguntó él, mirando deliberadamente hacia donde la mano de ella descansaba sobre su pierna.
Apartándola apresuradamente, ella luchó contra el sonrojo que podía sentir subiendo por sus mejillas. "Está bien." Dijo ella. "Pero no he terminado. Tengo que girarlo para poder alcanzar las quemaduras en su espalda."
"¿Tus habilidades con Mobilicurpus han mejorado desde la última vez que te vi arrastrando a la pobre señorita Stuart por los pasillos de Hogwarts?"
"No la estaba arrastrando... oh, lo está haciendo otra vez. No voy a picar"
"Como digas, Granger."
"Sí, lo digo." Retrucó ella, con más descaro del que era probablemente prudente. Pero él no hizo más que levantarle una ceja burlona haciendo que ella comenzara a echar humo. Ella quería lanzarle un Mobilicorpus en ese segundo pero él había levantado sus dudas ahora. Si lo dejaba caer o incluso si lo acomodaba demasiado rápido, le causaría un montón de dolor. Maldito el hombre.
"¡Rink!" Llamó ella.
Rink apareció a su lado casi de inmediato. Arqueándole una sonrisa complacida a Snape, ella dijo. "Necesito atender las heridas en la espalda del profesor Snape. ¿Podrías girarlo sobre su estómago sin sacudirlo por favor?"
Los ojos de Snape se abrieron y luego se entrecerraron en rendijas. "Ven aquí ahora, Granger. No voy a ser manejado, ni por hombres ni por elfos, en cualquier caso."
"Mover al Maestro no es problema para Rink, señorita."
Él se giró para mirar a Snape con sus grandes ojos y la advertencia de "La señorita debe cuidar al Maestro," aunque Rink hizo esa declaración con una dudosa seguridad en sus piernas.
Antes de que Snape pudiera comenzar siquiera con su próxima protesta, él fue levantado, volteado, y vuelto a bajar suavemente. Rink desapareció a toda prisa después; probablemente hacia la seguridad de la cocina, si Hermione tenía que adivinar.
"¿Desde cuándo es que mi elfo doméstico toma tus órdenes?" Dijo Snape entre dientes, con tono irritado, y ligeramente amortiguado, por la almohada contra la que estaba hablando ahora. "Ayer no mencionaste eso exactamente."
Hermione retiró la sábana de los hombros y espalda de él. "Es un suceso reciente, respondió ella, asegurándose de que no se escuchara la diversión en su voz. "Le pregunté a Dumbledore y él dijo que es porque los elfos me ven como la cabeza de la línea familiar de los Granger.
Ella frunció el ceño en fastidio. "Técnicamente, esa es mi madre, pero como es muggle, también soy yo de alguna extraña manera. Y ya que ninguno de los demás residentes de Grimmauld Place, incluyendo al profesor Dumbledore ya que él sólo es el administrador para la línea de Hogwarts, es propietario de elfos domésticos, los elfos se dirigen a mí por instrucciones."
Snape se rió con malicia. "Un hecho, sin duda, que está enloqueciendo a Molly Weasley."
Hermione suspiró en acuerdo. "Ellos se hicieron cargo de la cocina y no la dejan volver a entrar. Me mira hostilmente cada vez que surge el tema."
Inclinándose para tener una mejor vista, Hermione pasó un dedo alrededor del borde de una de las quemaduras. "Estas están sanando bien, señor," le dijo Hermione, esparciendo una capa del ungüento.
Varias cicatrices antiguas se concentraban sobre su hombro derecho. Ella quería preguntarle sobre ellas pero supuso que ya había agotado su cuota de preguntas personales por el día. Él había sido sorprendentemente complaciente con ella, y no quería presionar la delicada relación que estaban construyendo.
Snape se movió, levantándose a sí mismo en sus antebrazos para poder mirarla sobre su hombro.
"Cuéntame sobre Potter."
Hermione parpadeó sorprendida, antes de sonreírle emocionada a su profesor. Él no lo había olvidado.
"¿De verdad va a ayudarme?"
Snape volvió a bajar hasta la almohada. "Al parecer no tengo nada mejor que hacer que quedarme aquí acostado. Sin embargo, por muy dispuesto que esté a ayudar al señor Potter, tú y yo sabemos que no escuchará nada que le diga. Necesitaré de tu intervención, y por muy reacio que esté de sugerirlo, la del señor Weasley también.
Snape volvió a removerse mientras Hermione untaba un poco de ungüento sobe sus costillas. Cosquilloso notó una parte de ella con una sonrisa. Sin embargo, era lo suficientemente inteligente como para retener cualquier comentario al respecto. Lo que sí dijo fue, "Ron es mejor con Harry de lo que se imagina."
"¿Lo es?"
"En realidad, creo que Ron es mejor con Harry que yo. Harry aún escucha a Ron, pero yo sólo parezco enojarlo más."
"Me atrevería a decir que tu implicación conmigo no ha ayudado a tu amistad."
"Creo que Harry se alegró al principio cuando fui castigada. Pero es extraño, de alguna manera. Él sabe que me han encargado cuidar de usted, pero se enoja cuando hago cosas que involucran su cuidado."
"¿Y lo del señor Weasley?"
Ella soltó una risa corta. "Él ha sido una roca. Quiero decir, Harry parece enojarse con Ron también, pero no suele durar mucho e incluso entonces, Ron parece ser capaz de sacarlo de ese estado."
Eso pareció atrapar la atención de Snape. "¿Cómo?" Preguntó él.
"En realidad no estoy segura. No es que realmente haga o diga algo. Más que nada, lo he visto sólo tocarlo. Ron pone su mano en la espalda de Harry o toma su brazo. Eso parece funcionar la mayoría de las veces. ¿Eso es importante?"
"Todo es importante y está conectado. Parte de conseguir que pienses también es ver las conexiones entre las cosas. ¿Qué fue lo que te dije sobre la magia negra?"
"Hmm..." Ella hizo una pausa, recordando. "Dijo que la magia como las Imperdonables era difícil que toma una gran convicción de propósito y que usaba un montón de energía mágica. También dijo que la magia negra era una salida fácil. Eso es un poco contradictorio ¿no?"
"La magia en esencia es sobre contradicción. Las pociones medicinales más poderosas usan los ingredientes más venenosos. Los encantamientos crean algo desde la nada. La transformación modifica la esencia misma de un objeto en otro."
Snape volvió a cambiar de posición y gruñó molesto mientras trataba de moverse. "Vuelve a llamar a Rink y dile que me gire. Me niego a tener esta conversación mientras le hablo a una almohada."
Sólo tomó unos momentos para que Rink volviera situar apropiadamente a Snape mientras Hermione guardaba el ungüento y preparaba el resto de las pociones. Snape las miró con disgusto cuando ella le tendió dos pociones.
Descorchando una, se la tragó de un solo sorbo. "Como iba diciendo, la magia es sobre contradicciones, pero lo que quise decir con salida fácil es que ciertas emociones pueden ser usadas para alimentar los hechizos oscuros – odio, ira, venganza – estas suelen ser más fáciles de acceder dentro de la psique humana. El callejón sin salida de la magia negra es que la misma parte tuya que genera la magia está ligada, más a menudo de lo que no, con tus emociones. El uso se Imperdonables irrevocablemente deja cicatrices en esas emociones. Si eres creyente, podrías decir que estropea tu propia alma. El daño hecho deja marcas inevitables detrás."
"¿Qué tipo de marcas?"
Él se encogió de hombros y bebió el segundo vial antes de responder. "Inestabilidad emocional es uno de los indicadores más seguros. Megalomanía, paranoia, y locura son otros."
Sintiendo que debía proteger a su amigo, ella dijo. "Harry está irritable, no está loco."
"Tu cuerpo y tu magia cae en el patrón que le enseñas. No puedes usar Imperio sin querer controlar a alguien más. Es una tremenda carga en tu magia. Así que comienzas a dirigirte hacia esas emociones para poder conseguir ese poder. Escoges odio porque es fácil odiar y odias al individuo que quieres controlar. Ahora lo encuentras fácil. La próxima vez, tienes a otra persona que necesita ser controlada. No odias particularmente a esta persona pero recuerdas como se sintió la última vez. Así que imaginas a la persona anterior y el odio vuelve a hervir. Pronto, el odio está vinculado con el hechizo. Pronto, encuentras que las cosas más pequeñas vuelven a atraer el odio hacia ti. Pronto, él te controla, en lugar de que tú lo controles a él."
Ahí estaba otra vez – esa fría indiferencia. Ella sabía que se estaba describiendo a sí mismo tanto como a Harry y ella se estremeció. "¿Dónde calza Ron?"
"El señor Weasley rompe el patrón. Cada vez que toca a Potter, es un recordatorio instantáneo de sentimientos positivos – de confianza y compañerismo."
"Y amor." Agregó ella
Snape hizo una mueca pero estuvo de acuerdo. "Y amor."
"¿Usted no cree en el poder del amor?"
"El director te diría que es el poder más grande."
"¿Usted no le cree?"
"Mientras que el amor puede ser poderoso, no es necesariamente amable. Además, más a menudo de lo que no, requiere sacrificios a cambio."
"La mayoría de la gente diría que los sacrificios valen la pena."
"La mayoría de la gente es idiota y no ha tenido que pagar las consecuencias."
Snape se inclinó hacia atrás en las almohadas y cerró sus ojos. "Estoy cansado ahora, Granger. Vuelve después del almuerzo y continuaremos."
Él la estaba despidiendo. Algo sobre su conversación realmente lo había perturbado, incluso más que la conversación sobre la marca tenebrosa que habían tenido antes. Hermione quería protestar y presionar. Seis meses antes, lo habría hecho. Ahora, ella sólo recogió la bandeja vacía y prometió volver al almuerzo.
Ella tenía un montón que pensar – sobre Ron, Harry y ella misma. Tenía un montón que pensar con respecto a Snape y todo lo que había aprendido. Mirando hacia atrás al hombre, tuvo que preguntarse, ¿Quién rompía su patrón y qué le pasó?
¡Muchas gracias a todos!
