Disclaimer: todo pertenece a su autora, nada es mío, bueno Alex si!!

He tocado el fondo

y digo hondo y profundo

en la razones movedizas del que ser

he pisado la cima

de gloria como victoria

y asì me pase, paso a paso seguiré

Sereno...

(Miguel Bosé)

Capítulo Veintidós

El martes al mediodía todo séptimo de gryffindor estaba reunido degustando una sabrosa comida. Sabrosa porque ya habían acabado los exámenes y sólo les quedaba esperar por los resultados que se los darían posiblemente el viernes.

-Pobrecillos – se rió Dean Thomas – míralos, Ron.

-Esta claro que no vamos a ser los únicos en estudiar – y se metió una gran papa en la boca.

Los estudiantes de cursos inferiores estudiaban mientras almorzaban. A ellos aún les quedaban algunos exámenes antes de dar por finalizado el curso. Mientras una pareja cuchicheaba por lo bajo. Cuando el moreno terminó de decirle algo a la castaña, se levantó:

-Bueno, chicos, os dejo – dijo Harry – voy a echarme un rato, que estoy cansado de haber estudiado tanto.

-Pues no se te ve muy cansado – dejó caer una rubia que comía junto a Ron.

-Es más un cansancio… - no supo como acabar.

-Mental, Luna, estamos agotados mentalmente – Hermione se terminó sus últimos trozos de fruta.

-Claro – le apoyó Ron – el año que viene lo comprobarás tú – le dio un beso en la mejilla.

Sin embargo, Luna vio perfectamente como Harry le guiñaba un ojo a Hermione, y como ésta salió del comedor dos minutos después del moreno. Luna sonrió y sólo esperaba que el pequeño Alex estuviera dormido de verdad.

Harry y Hermione llegaron al cuarto de esta última y entraron. Un Alex de casi un año dormía plácidamente su siesta. Harry se sentó en la cama de la castaña.

-¿Sabes? – Hermione habló – no sé que pasara ahora – retiró unos cabellos de la frente de su hijo y luego, se sentó junto al moreno.

-Todos esperamos que algo suceda – acarició el pelo de la castaña – pero yo tengo claro que sucederá una cosa – buscó los ojos de Hermione – nunca me separaré de ti.

-¡Oh, Harry! ¡ni yo! – Hermione se echó en sus brazos – pero estoy preocupada, por Voldemort, por el futuro, por mi hijo.

-Tranquila – se recostaron los dos en la cama – cuando salgamos de aquí todo será nuevo, pero lo enfrentaremos juntos.

-Nos queda menos de una semana – Hermione suspiró y se recostó en el pecho de Harry – estamos a miércoles y el expreso saldrá el domingo, ¿no te resulta raro acabar?

-No sabes cuanto Hermione, pero nos tenemos a nosotros, ¿no? Siempre creí que este era mi hogar, pero me he dado cuenta que mi hogar es donde estés tú – le besó la punta de la nariz – Te quiero

-Y yo a ti.

Ambos se abrazaron fuertemente y al cabo de unos minutos, se quedaron dormidos.

~*~

-¡Luna! – un pelirrojo corría por medio del pasillo.

Adelantó a unos cuantos alumnos de segundo y esquivó un par de fantasmas.

-¿Qué te pasa, Ronald? – dijo la rubia, que acaba de salir de un aula, cuando Ron llegó junto a ella.

-Oh, nada – se atusó el cabello – sólo quería saber cómo te había ido tu último examen – se puso colorado.

-¿Seguro, hermanito? – una pelirroja salió también del aula – nunca te ha interesado los exámenes, ni siquiera los resultados de los tuyos, ¿no querrás hablarle sobre una carta que ha llegado esta mañana?

-¿Carta? – se puso nervioso – no, no, que va, sól…

-¿Seg…? – Ginny iba a seguir metiéndose con él, pero una cabellera platinada que había en la esquina captó su atención – vale, ¡os dejo! – y ante la cara de pasmo de su hermano, se fue corriendo.

Ron la siguió con la mirada, pero sintió un toque en el hombre. Se giró.

-¿Qué carta, Ronald? – Luna lo miró soñadoramente - ¿la que dice que viviremos juntos hasta que esta guerra acabe?

En el pasillo, sólo se oyó como Ron tragó saliva.

~*~

-¡Oye! – Ginny agarró en un puñado la capa de un rubio slytherin - ¿por qué me sigues?

-Yo no te sigo – Draco se percató de que habían llegado a uno de los jardines interiores.

-Bueno, en los últimos tres días has estado cerca de las aulas donde me examinaba, hemos coincidido en el desayuno, almuerzo y cena – enumeró – y a pesar, de que ya no tienes que estudiar, siempre estás en la biblioteca.

-Estoy documentándome – contestó simplemente.

-Claro – Ginny se dejó caer en la hierba y se cruzó de brazos – a ver que haces ahora que ya he terminado los exámenes y….

-Sólo quedan tres días para que nos vayamos – concluyó Draco.

Ginny sólo alzó la mirada y lo observó. Draco solo miraba el cielo. En su rostro preocupado se refleja las luces del atardecer y el pelo rubio le cosquilleaba en el cuello.

-¿Qué te sucede? – preguntó la chica levantándose - ¿estás preocupado sobre tu futuro, sobre dónde irás? – Ginny apoyó las manos en el pecho masculino – Yo puedo ayud…

-¡No! – se separó de ella – no es tu compasión lo que quiero, ¿sabes? – en sus lagunas grises, se refleja el dolor - ¡me vuelves loco! No se que me sucede – se agarró la cabeza bruscamente.

-Draco…

Pero el rubio se dio media vuelta y se alejó a paso ligero.

~*~

-Entonces, lo sabes.

A Ron ya se le habían bajado los colores.

-Mi padre me lo avisó ayer. Ya que estamos solos en casa, la Orden decidió que nos quedáramos con alguien y tus padres se ofrecieron – sonrió Luna.

Habían ido a la sala de la Ravenclaw para dejar las cosas de la chica. Esta noche los gryffindors iban a celebrar una fiesta en su sala para festejar el fin de los exámenes, y el guardián por supuesto iba a colar a su novia.

-Vaya, entonces pasaremos todo el verano juntos – sonrió.

-Pero Ronald, se te da felicidad la noticia, ¿qué es lo que te pone nervioso?

-Pues…mis hermanos – Ron, de nuevo, enrojeció – no sabes como son de pesad…¡¿Luna?! ¿estás bien?

La chica se había quedado parada en mitad del pasillo con la mirada más perdida de lo normal.

-N…no sé – la rubia se llevó una mano a la cabeza – sólo he tenido un mal presentimiento – miró el semblante preocupado de su novio – estoy bien – sonrió – gracias por preocuparte – le besó.

-Eso espero – Ron la rodeó con sus brazos y juntos, se dirigieron a las Sala Común de los leones.

~*~

Hermione salió del despacho de su jefa de casa. Como Premio Anual iba a pedirle permiso por la pequeña fiesta que iban a realizar en la Sala Común, y como alumna, iba a preguntarle por vigésima vez que cuando sabrían los resultados de su exámenes.

-Le repito, Srta. Granger, que nosotros no sabemos eso, es el Departamento de Educación el que se encarga de todo, pero supongo, que estarán aquí mañana, o como mucho el día de su partida – la profesora se colocó bien sus gafas – ahora déjeme corregir estos exámenes y disfrute de su fiesta.

La castaña estaba asqueada. La impaciencia podía con ella. Y encima, ahora tenía que controlar a que los gryffindors no se descontrolaran mucho, cuando ella sólo deseaba estar con Harry, leer un buen libro y bañar a su bebe.

-¿Draco?

El chico estaba parado en un pasillo cercano a la sala de los leones. Se encontraba más pálido de lo habitual y se echaba el cabello hacia atrás repetidamente. Ni si quiera se dio cuenta de la presencia de la castaña.

-¿Draco? ¿te encuentras bien? – Hermione pasó repetidamente la mano delante de la cara del rubio.

-¿Qúe? – sus pupilas se dilataron al volver a la realidad - ¿qué pasa?

-¿Qué qué pasa? – preguntó de vuelta Hermione - ¡que estabas totalmente ido! ¿ha pasado algo?

-No- dijo de manera cortante – déjame en paz.

Hermione gruñó debido a la forma de contestarle de Draco.

-Pues muy bien, quédate ahí. Sólo me preocupaba por ti – y se dio la vuelta, dispuesta a irse.

Draco se quedó helado en el sitio. Era la primera vez que alguien decía sinceramente que se preocupaba por él.

-¡Espera, Hermione! – la muchacha se detuvo y fue hacia él - ¡es que me estoy volviendo loco! – se revolvió el pelo furioso.

Hermione miró de un lado a otro y cuando encontró lo que buscaba cogió al otro y lo arrastró hasta una habitación, que cerró e insonorizó.

-A ver cuéntame que te pasa – se cruzó de brazos.

-¡Que me está volviendo loco! – empezó a caminar – esto no me había pasado nunca, ¡estoy angustiado y a la vez furioso porque se van a acabar las vacaciones y no la voy a ver más!! – gruñó –yo siempre buscaba la presa idónea, atacaba y luego, me divertía con ella. Punto y final – se golpeó la palma de una mano con el puño de la otra.

Hermione simplemente lo escuchaba.

-A lo mejor es eso – el rubio empezó a hablar como consigo mismo – como no me he acostado con ella, no me la puedo sacar de la cabeza.

-¡Ni loca dejo que te acuestes con Ginny para que tu ego se vea satisfecho! – saltó Hermione.

-¿Cómo sabes que es ella? – Draco la miró fijamente.

-Pues claro que es Ginny, ¿quién si no? No se ha dado cuenta medio Hogwarts porque tienes mucha templaza y no se te pone cara de bobo, pero vamos que está claro.

-No tendré esa cara, pero ¡me está volviendo loco! – gritó – no puedo dejar de buscarla por lo pasillos, mirarla en el comedor o ver con quien charla. Yo creí que esto era algo pasajero, que se me pasaría, ¡pero no!

Hermione puso los ojos en blanco y dijo:

-Todo es tan sencillo como aceptar que estás enamorado de ella.

-¡¿Qué?! – se le abrieron en demasía los ojos.

-Desde luego. A ver, te parece hermosa y que tiene un buen cuerpo – empezó a enumerar mientras Draco asentía – sientes la imperiosa necesidad de protegerla, pero a la vez dejarle espacio – el chico asintió – la miras sintiéndote dichoso y por supuesto, se te encoge las tripas cuando ella te devuelve la mirada.

-Si… - susurró – pero eso no significa que…. – pero paró de hablar al ver que la castaña asentía.

-Claro que sí. Así nos sentimos todos cuando encontramos a esa persona especial – predicó Hermione – ¿y sabes cuál es la solución a tu locura? – Draco la miró con interrogación - ¡decirselo! Ella también se va a volver loca de tanto esperar, o peor, se va a buscar a otro.

Parecía que eso último le había devuelto a Draco el color.

-Como alguien que no sea yo le toque un pelo, ¡me lo cargo! – apretó los puños.

-Pues ya sabes hombretón, habla con ella – le dio unas palmaditas en la espalda – yo ahora tengo una fiesta que atender – y se fue con dirección a la puerta, pero una mano la agarró por la blusa. Hermione volteó la cabeza hacia Draco.

-Gracias – el rubio le sonrió muy brevemente y le dio un beso en la frente – pero dile que salga de la Sala, estará enfadada conmigo – Hermione lo miró interrogante – y no aceptará mis lechuzas. Esta tarde la deje hablando sola cuando vi compasión en sus ojos.

-¿Compasión?

-No. Ahora entiendo que también era preocupación lo que veía.

-Vale. Iré por ella.

Hermione entró en la sala. Unas manos le agarraron y dio un respingo. Se volvió.

-¡Harry! Me asustaste – se llevó la mano al pecho.

-El que está asustado soy yo, hace un buen rato que fuiste con McGonnagall.

-Sólo me entretuve – sonrió y echó un vistazo a la sala circular.

La música se oía al fondo. Algunas parejas bailaban, entre ellas Lavender con Colin, con marcha. Otros reían y charlaban junto a la chimenea. En cambio, otros, como Ron y Luna y Seamus y Parvati, se hacían carantoñas en los sofás. Y en una esquina apartada, con un jugo, parecía reflexionar Ginny, con la mirada perdida.

-¿Supongo que no habrá alcohol? – preguntó – es uno de los requisitos que me ha puesto la Prof. McGonnagall.

-He procurado controlar a Dean.

-Gracias, Harry – le dio un casto beso en la mejilla – hago una cosa y estoy contigo, ¿de acuerdo?

-Vale, voy consiguiendo unos jugos y luego me cuentas porque tanto misterio.

Harry vio como Hermione fue a la pelirroja, le susurró algo al oído y ésta saltó y salió corriendo de la Sala. Hermione volvió.

-Ya – la chica sonrió, tomó el jugo que le traía y como si hubiera hecho un bien a la humanidad se sentó al lado de su novio.

Fuera de la Sala, Ginny buscaba a su rubio, que estaba mirando el cielo estrellado por uno de los ventanales del pasillo.

-Draco – susurró con dulzura.

Éste se giro.

-Yo siento mi comportamiento de antes – Draco la miró fijamente, un nuevo brillo en ellos.

Ginny se sintió como una niña a la que vigilan para que no cometa fallos. La mirada escrutadora de Draco la arañaba.

-No sé que pasa, pero al menos yo necesito aclarar algo – Ginny empezó a hablar algo cohibida – no sé que me pasa cuando estoy contigo, creo que te qu…

-¿podemos hablar en otro lado? – miró vigilante.

-¿Esta vez no vas a huir?

-Para nada – aceptó como un caballero – pero aquí no, en este castillo hay mucho oídos en las paredes - dijo mirando los cuadros.

Ginny pensó durante unos segundos y salió corriendo hacia dentro de la Sala. Draco la miró impactado. Ahora era a él al que lo dejaban tirado. Si la pelirroja pensaba pagarle con la misma moneda... Pero el cuadro se abrió de nuevo y Ginny traía bajo su chaleco un bulto arrugado. Lo estiró y ante ellos estaba la capa de invisibilidad de Hermione.

-Ven – la chica ofreció su mano y Draco la tomó. Ambos desaparecieron bajo la capa.

Entraron en la Sala. El ambiente estaba impregnado de calidez y diversión. Draco vio como Hermione, junto a Ron, Luna y Harry, charlaba con Neville. La pelirroja le hizo subir las escaleras femeninas hasta su habitación que se encontraba vacía.

Se desprendieron de la capa.

Ginny dejó la capa encima de una silla y se acercó cautelosa a Draco.

-Yo…

-Shh – el rubio la acalló poniendo un dedo en los labios – ya has hablado suficiente.

La pelirroja suspiró ante el contacto y se apoyó en la pared que había tras ella.

-Me es difícil explicarme, pero… - el rubio no sabía como seguir y carraspeó - ¿sabes, Evra? Eres la única que ha roto la coraza – sonrió.

Pero Ginny sonrió más, porque sabía que significaba eso. Porque por una vez la sonrisa de Draco Malfoy había alcanzado sus ojos y a través de ellos, la pelirroja pudo contemplar su alma abierta ante ella.

Draco sólo se acercó más, para verse con nitidez en esos ojos castaños que sonreían de felicidad.

Se inclinó levemente sobre la pelirroja, dio un beso en la mejilla pecosa y susurró en su oído las palabras que solo le pertenecían a ella, la dueña de su corazón.

-Te amo, Ginevra.

Ginny simplemente se dejó abrazar tras eso y luego, se quitó una lágrima rebelde, antes de besarlo como si no hubiera futuro.

-Y yo, Draco, y yo – decía entre besos.

El rubio se sintió libre al fin y sólo se dispuso a besarla con la mayor delicadeza de la que disponía. La dejó sentada en la cama y besó sus mejillas pecosas, revolvió su ligera melena pelirroja y la acercó más a él.

-Draco… - susurró – hazme tuya – el chico apartó un mechón de su frente y depositó ahí un beso. Echo un último vistazo a sus ojos, indeciso, pero con su mirada la pelirroja le dijo que si de nuevo.

La besó dulcemente.

Luego, pasó su perfilada nariz por su blanco cuello y en su oído susurró una última frase antes de que los dos se sumergieran en un mar de amor y pasión:

-Pero recuerda que yo también seré siempre tuyo.


Hola!!!

Aquí otro más!! En el siguiente ya empiezan los líos. Especialmente me gustó mucho la escena D/G, a pesar de lo que me costó, ¿qué piensas ustedes de ellas?

Muchas gracias a todos sus reviewss!! :)

Besos y ns vemos en el siguiente!!