Les dejo otro capitulo, muchas gracias a todos por sus reviews! espero les guste este capitulo y me lo hagan saber en un review más tarde. Sin más, ENJOY!


Capítulo 24 – El Cometido de la Seductora

"¿Tu papá tiene una escopeta?" Edward pregunta alarmado. Vamos camino a Forks, casi a 50 millas fuera de Seattle, con nada a nuestro alrededor más que largas carreteras frente a nosotros. Originalmente nos entretenemos adivinando quien canta cualquier canción que pongan en el radio; Edward gana ese juego, pero solo porque era una estación de música retro y tiene una memoria muy buena.

Ahora quiere que lo prepare diciéndole cosas de mi padre.

"Tiene cuatro de hecho, pero las mantiene guardadas en un gabinete con llave," explico con calma. "Si decide dispararte con una, tendrás al menos una ventaja de tres minutos mientras encuentra la llave. Ahora, su pistola de policía por otro lado…"

"¿Pistola de policía?"

"Te dije que era un policía."

"Esta fuera de servicio," Edward farfulla, claramente estresado, mientras sus ojos ven el camino frente a nosotros. El clima es frio, nublado, pero seco – no ha llovido en casi una semana, y las nubes sobre nosotros son blancas y no amenazantes.

"El Jefe Swan nunca está fuera de servicio, Edward," le recuerdo.

"¿Si le hablaste de mí, verdad? ¿Sabe que voy a ir?"

"Nah, pensé que sería mejor sorprenderlo."

"¿Es en serio?" se ve completamente presa del pánico, y suelto una carcajada, ni siquiera molestándome en ocultar mi diversión. Edward frunce el ceño y trata de pellizcarme, y en su distracción jala el volante y lleva el carro al centro de la carretera. Afortunadamente no hay nadie a nuestro alrededor.

Eso no me detiene para regañarlo como si fuera mi hijo. "¿Qué diablos, Bo Duke? ¡Mantén tus ojos en el camino! Que me mates no hará menos probable que mi papá te dispare."

"Tendría que encontrarme primero."

"Claramente lo subestimas." Me acomodo de regreso en mi asiento, tratando de relajar mis nervios. "¿Podrías detenerte en la siguiente salida? Tengo que ir al baño, gracias a ti."

"Solo nos faltan unas 100 millas más. Creo que puedes aguantarte."

"Dios me ayude, Edward, más te vale detenerte."

"¿O qué?" me reta.

"Me voy a orinar en tu carro, eso va a pasar."

"Eso sería tan típico de ti que te orines en mis asientos de cuero, Bella."

"No me retes, Edward."

Por suerte para sus asientos de cuero, se detiene. Uso el baño, compro provisiones y una botella de agua, y nos metemos de nuevo al auto, listos para completar el resto de las 85 millas hacia Forks. Nuestra conversación continua de la misma forma, con ocasionales bromas y datos curiosos de mi padre. Mi papá ha empezado a ver a una mujer llamada Sue, una mamá soltera que solía ser amiga de mi mamá. Ella y mi mamá no han hablado en años, pero aun así es extraño.

Se supone que Sue vendrá para la cena esta noche. Bueno, técnicamente ella va a cocinar la cena. En la casa de mi papá.

Mi papá parece encantado que va a poder ofrecernos una comida hecha en casa nuestra primera noche ahí y no puedo evitar sentirme algo agradecida por ella. Dios sabe que un hombre solo puede sobrevivir cierto tiempo viviendo de cereal y barras de granola.

Mientras entramos a Forks, empiezo a apuntar varios lugares de mi pasado. "Ahí fue donde estudie la primaria," digo, "Y si sigues ese camino, hay un gran terreno donde yo y mi papá íbamos a acampar."

"¿Tu mamá no iba?" Edward pregunta.

"Nah, ella odiaba ese tipo de cosas. Ocasionalmente alguno de los amigos de mi papá venia, y llevamos al hijo de Sue algunas veces."

"¿Qué tan grandes son sus hijos?"

"Seth es solo dos años más chico que yo. Leah es muy joven – ella tenía unos tres años más o menos cuando me mude a Florida. La vi una vez hace un par de años, pero Seth vive en California ahora. No lo he visto en mucho tiempo."

El semblante de Edward no cambia mientras nos acercamos a la casa de mi papá. Le doy direcciones directas, diciéndole que de vuelta aquí y allá, y rápidamente nos estamos estacionando en la entrada. La casa de mi papá es de dos pisos y blanca, con una mancha de tierra en el borde de cada panel por la constante lluvia. Los rieles del porche estaban pintados de blanco desde hace mucho tiempo, pero ahora la pintura esta cuarteada, y la madera hinchada.

No es una casa horrible, pero es vieja y necesita una pequeña remodelación. Mi papá es responsable con su trabajo, nunca llama enfermo o pierde un día de trabajo, pero no estoy segura que alguna vez haya tenido la motivación de mejorar su hogar.

Abro la puerta y salgo del auto. Esta lloviznando, a diferencia de Seattle, y la lluvia es densa y con niebla. Edward pasa una mano por su cabello y suspira, la única indicación de que está nervioso.

"Voy por las maletas," dice, siguiendo mi ejemplo, y lo veo mirar la patrulla de mi papá con cautela. "¿Maneja esa cosa todo el tiempo?"

"No todo el tiempo." No puedo evitar sonreír. Mi papá normalmente deja su patrulla en la estación, manejando su camioneta cuando está fuera de servicio. De seguro trajo la patrulla a casa a propósito, tratando de asustar a Edward. Y por cómo se ven las cosas, está funcionando.

Edward dice algo en un susurro que no puedo oír. Toma nuestras maletas del asiento trasero y una bolsa de basura cae al suelo. Toma el envoltorio, lo tira de regreso al auto, y cierra la puerta.

La puerta de la casa se abre antes de que lleguemos al poche. Primero la interior, y luego la rejilla. Rechina de sus bisagras, gruñendo en protesta, y mi papá abre la puerta de par en par, sosteniendo la puerta para Edward, cuyas manos están ocupadas con las maletas. Mi papá lo mira brevemente y luego me sonríe a mí.

"Hola cariño. Me alegro que los dos hayan tenido un buen viaje." Me da un rápido abrazo de bienvenida, luego se aleja y se gira hacia Edward.

"Papá, este es Edward. Edward, mi papá. Charlie."

Edward deja las maletas en el porche y estira el brazo para estrechar la mano de mi papá. Su apretón es firme, ambos intentando impresionar al otro. Mi papá está parado todo derecho, su altura de cinco pies y diez pulgadas – aun unas cuantas pulgadas más bajo que Edward – pero su parado es sólido y seguro. Edward no vacila tampoco.

"Es un placer conocerlo, señor."

"Llámame Charlie. ¿Tuvieron un buen viaje?"

"Estuvo muy bien. Sorprendentemente seco también, la mayor parte."

Charlie lanza una mirada al jardín y la suave lluvia. Ciertamente no está seco ahora. Pero ¿Cuándo no está lloviendo en Forks? Es incluso peor que Seattle.

"Bueno vamos a acomodar sus cosas. Sue debería llegar pronto. Va a traer a su hija, también. Recuerdas a Leah, ¿verdad Bella?"

"Sí, claro."

Leah apenas tenía unos diez años la última vez que la vi. Pequeña y delgada, usaba una playera de NSYNC y se quejaba de estar aburrida constantemente. Me sorprendo, al darme cuenta que debe tener unos dieciséis ahora.

Mi papá se dirige a la cocina mientras yo guio a Edward escaleras arriba. Hay fotos de mí en las paredes, unas que mi mamá colgó que mi papá nunca quito. Yo con un hoyo en mis dientes frontales, con una coleta de lado en el tercer grado cuando no quería otra cosa más que parecerme a Claudia de The Baby-sitter Club. Con horror, me doy cuenta que Edward está echando un vistazo a cada fotografía que pasamos con divertido interés.

"No es gracioso," le digo, aunque nunca se rio.

Edward sonríe. "No te pongas a la defensiva Madonna. Eras linda."

"¡No me parecía a Madonna!" Aunque con el hueco en los dientes, el parecido es un poco inquietante.

¡Maldición!.

"Si tú lo dices," Edward cede, pero apenas puede contener su sonrisa.

Lo llevo a mi habitación y pone las maletas en el suelo. Esta exactamente igual cada vez que vengo – paredes color amarillo pálido con una atroz cenefa de flores cerca del techo, un usado, cobertor purpura, una chirriante cama matrimonial que le pertenecía a mi mamá antes de casarse. El vestidor está marcado con pluma en varios lugares, frases que están rayadas y olvidadas.

No hay fotos en mi habitación. Las pocas que tenía me las lleve a Florida, y mis visitas aquí eran tan breves que nunca sentí la necesidad de decorar el lugar. Es sin chiste, como un viejo cuarto de invitados con muebles mutilados.

Edward ve todo con interés de todas formas, probablemente tratando de ver como era de niña. Por nuestros alrededores, podría pasar por una muy aburrida.

"Me lleve todas mis cosas a Florida cuando estaba pequeña," le digo, tomando a Edward por el codo. "Ven, vamos abajo."

Edward duda. "¿Dónde voy a dormir?"

"Aquí," digo, como si no fuera obvio.

"¿En tu cuarto? ¿Entonces dónde vas a dormir tú?"

"Bueno, no en el piso," le contesto con una pequeña risa. "Sé que la cama es pequeña, pero vas a tener que meter tu panza por una noche y hacer espacio." Estiro el brazo para darle una palmada en su muy plano abdomen, bromeando.

"¿En la misma cama?" Edward luce levemente horrorizado. "¿Qué hay de tu papá?"

"¿Qué con él?"

"Él no va a querer que duerma contigo."

"¿Dormir conmigo, o dormir conmigo?" muevo las cejas sugestivamente y Edward se cruza de brazos, frunciendo el ceño.

"Es lo mismo."

"Lo creas o no, mi papá no es tan anticuado."

"Todos los papás son anticuados. Especialmente los que tienen armas."

"Por favor. Tengo veintiséis. ¿Y tú crees que no deja que Sue pase la noche?"

"¿ crees que lo hace?"

"Trato de no pensar mucho al respecto. Pero… sí, creo que si lo hace."

"Bueno es diferente. Es su casa, él puede hacer lo que quiera. ¿Siquiera la preguntaste si estaba bien?"

Entorno los ojos con un suspiro, luego me abro camino fuera de la habitación y bajo los escalones, Edward no tiene otra opción más que seguirme. "Te preocupas demasiado."

Mi papá está sentado en el sofá. Cuando nos ve, pregunta si queremos una cerveza, luego se va a la cocina para ir por las bebidas. Cuando abre la botella y me la da, arqueo una ceja en dirección de Edward y le digo solo moviendo los labios. ¿Ves?

Eso no prueba nada, Edward frunce el ceño de regreso. ¿Recuerdas? Mi papá trato de verter Brandy por mi garganta en la cena.

Bufo y tomo un gran trago de mi cerveza. Como sea.

Edward parece tenso al principio, y por un momento me preocupo que no tengan nada en común y nada de qué hablar. Pero luego mi papá le pregunta a Edward si le gusta pescar, y una parte desconocida para mí de Edward – una parte que solía ir a pescar con su tío todos los fines de semana hasta que tenía trece – se libera, y antes de que me dé cuenta mi papá lo está llevando al garaje para presumirle su equipo de pesca y acuerdan ir a pescar al lago mañana en la mañana.

Cambio el canal de Sport Center a Tosh.O para ayudarme a pasar el tiempo. Hay un video de un tipo bailando en un speedo cuando entran a la casa.

"¡Bella! ¿Qué diablos estás viendo?" mi papá grita.

Casi brinco del susto, girándome para ver a mi padre lucir horrorizado mientras Edward está parado a su lado, una expresión de suficiencia en su rostro.

"¿Qué? Son videos de internet," digo a la defensiva.

"No quiero ver qué clase de videos sube esa gente loca en Internet. Y ciertamente no es algo que Sue y Leah necesiten ver."

No me molesto en mencionar que ni siquiera están aquí. Tomo el control remoto y empiezo a cambiar de canales, tomando mi cerveza en silencio mientras mi papá guía a Edward a la cocina para mostrarle el filete que van a cocinar esta noche. Edward lo sigue con los hombros relajados, y me imagino que solo está feliz que el gabinete de armas no haya hecho su aparición.

-x-x-

Sue y Leah llegan un poco después de las cinco. Se hacen las introducciones, y Sue me abraza con cariño exclamando que no he cambiado nada. Leah se queda parada a un lado incomoda al principio, mientras que la he conocido toda mi vida, la mayoría del tiempo que pasamos juntas fue cunado Leah tenia tres años y era muy joven para retener memorias.

Realmente sobresale como una adolescente. Ya no tan delagada, su pecho es ya más grande que el mio y sus caderas un poco más anchas, dándole una figura curvilínea. Su cabello es negro y ligeramente ondulado, cayendo casi a la mitad de su espalda, y sus ojos oscuros son profundos.

Esos ojos profundos están atraídos a Edward, viendo cada movimiento mientras ayuda a poner la mesa y hace pequeña plática con mi papá y Sue. Cuando todos nos sentamos, su vacilación inicial se ha desvanecido, habla sin cesar en una voz que traiciona su juventud.

"¿Entonces eres un doctor?" pregunta, viendo a Edward con ojos soñadores.

"Si," responde con educación, ajeno de su mirada soñadora.

"¿Entonces has hecho, como…RCP y esas cosas?" Hace la pregunta con un suspiro, como si imaginarse a Edward haciendo RCP ha salido directamente de su pequeña fantasía de adolescente, y Sue y Charlie intercambian miradas.

"Un par de veces," le dice. "Aunque Bella probablemente lo ha hecho más."

"¿Nunca has tenido que besar a un hombre mayor, verdad?"

"Ya no hacemos boca a boca," le informo, esperando desalentar su violento ataque de lujuria que está lanzando en este momento a través de la mesa. "Tenemos mascaras en el hospital que hacen eso por ti."

Leah luce tomada por sorpresa por esto. "¿Mascaras? ¿Pero qué tal si alguien cae y muere en el centro comercial? No tienes mascaras ahí."

"Se supone que solo haces compresiones en el pecho. Poner tu boca en la de un extraño es antihigiénico."

Sue asiente vigorosamente en acuerdo.

"¿Qué hay de mí?" Leah exclama, ofendida. "No soy antihigiénica. ¿Me dejarías morir en lugar de hacer respiración boca a boca?"

Casi me lanzo a soltar un discurso de cómo el RCP es normalmente más efectivo sin respiración boca a boca, pero antes de tener la oportunidad Edward dice suavemente. "Claro que no, Leah. Haríamos una excepción por ti." Termina su frase con una de sus características sonrisas de lado que uso sin piedad mientras me estaba conquistando.

Leah sonríe de alegría en su dirección.

De repente tengo la sensación que Edward sabe exactamente que está haciendo. Discretamente me muevo en mi asiento para patearlo en la espinilla, causando que se sacuda y me lance una mirada de advertencia.

"¿Qué?" articula.

Sue habla antes de que pueda contestar. "Leah, ya que estas tan interesada, tal vez ser doctor es algo sobre lo que te gustaría pensar."

Leah luce perturbada por esta pregunta, y lo piensa con cuidado por unos segundos. "¿Los doctores que no tienen que ir a la escuela como por…diez años más o menos?" dirige la pregunta a Edward.

"Algo así," contesta vagamente.

Inmediatamente mueve la cabeza, arrugando su nariz en disgusto. "Nah, sería más fácil solo casarse con uno."

Los horrorizados ojos de Charlie y Sue casi se salen de su cavidad. Edward se ahoga con su bebida, y yo palmeo su espalda, cubriendo mi risa alrededor de un gran bocado de puré de papa.

Leah continúa comiendo como si nunca hubiéramos estado hablando.

-x-x-

Sue y Leah se queda por un rato después de que limpiamos lo de la cena. Cuando Leah escucha que Edward va a acompañar a mi papá en un viaje de pesca, se auto invita, más para el disgusto de Charlie.

"Te he preguntado decenas de veces que vayas a pescar conmigo y siempre te niegas," la reprende.

"¡No me has preguntado últimamente!"

"¡Me rendí! Y actúas como si fuera el fin del mundo cada vez que traigo pescado a casa."

"¡Dejas las escamas por todo el fregadero! ¡Es asqueroso!"

Me da una ligera sensación de nostalgia, el verlos discutir. Aunque nunca tuve que soportar las escamas de pescado – mi mamá siempre hacia que mi papá limpiara los pescados afuera, en el lavadero – solíamos discutir interminablemente por la carnada. Lo ayudaba a buscar gusanos en la tierra por horas cuando estaba pequeña, pero nunca, bajo ninguna circunstancia, maneje los grillos que a mi papá le encantaba usar. Cada vez que los ponías en el anzuelo salía esa cosa amarilla, y la sensación de sus pequeñas piernas puntiagudas en la piel de tus dedos era algo horroroso.

Edward soporta la adoración de Leah con una cansada paciencia. Pero una vez que se van, y estamos subiendo el corto tramo de escaleras, puedo darme cuenta que está contento de estar solo.

Compartimos el baño, lavándonos los dientes lado a lado, en un fácil y cómodo silencio entre nosotros. Pero él duda afuera de la puerta del cuarto, inseguro de cómo proceder.

"¿Estás seguro que esto está bien?" pregunta de nuevo, con cautela.

Lo tomo de la mano y lo jalo dentro de la habitación. "Si sigues preguntándome eso, voy a correrte para que duermas en tu auto."

Él asiente tímidamente y cierra la puerta detrás de si con cuidado. Mi papá ya se retiró a su propia habitación, al final del pasillo, y Edward y yo decidimos hacer lo mismo unos minutos después. Ha sido un largo día para ambos. Me quito mi pantalón y mi brassier y me acuesto en la cama en nada más que mi playera y mi ropa interior. Me acomodo en la orilla para darle espacio a Edward, y él se desviste y se desliza detrás de mí en nada más que sus boxers. Su piel es caliente en comparación con las frías sabanas, y enreda sus brazos a mí alrededor desde atrás, atrayéndome a su calidez.

Besa mi hombro ligeramente, y luego se queda quieto. Su polla, que está parcialmente dura, esta presionada contra mi trasero. Empujo mis caderas contra las suyas y siento su cuerpo tensarse detrás de mí.

Cuando lo hago de nuevo, su agarre es casi doloroso.

"Detén eso," me regaña.

"¿Detener que?" lo hago de nuevo. Edward se aleja de mí, poniendo unos centímetros de espacio entre nosotros en la cama. Sus cejas – lo poco que puedo ver en la oscuridad – están juntas en un severo ceño.

"Tú sabes qué."

"Oh, vamos." Me giro hacia él, muy a mi pesar, él suspira y hace un determinante esfuerzo para evitar que lo toque, especialmente mientras mi mano empieza a viajar al sur.

"Bella," dice entre dientes. "Tienes que estar bromeando."

"¿Por qué habría de estar bromeando?"

"No vamos a tener sexo con tu papá al final del pasillo."

"Está dormido. Nunca lo sabrá."

"No me importa."

"Seremos silenciosos."

"Tú nunca eres silenciosa."

"¡Claro que sí!"

"¡Deja de tocarme! ¡Dije que no!"

"¡Deja de actuar como una mujer!"

"¡Entonces deja de forzarme! ¡No significa no!"

"¡Dios, eres tan dramático!"

Me recuesto sobre mi espalda, haciendo mi frustración aparente. Edward imita mi posición, recostados hombro con hombro, mientras pasa una mano por su rostro. Cae pesadamente a su lado.

Mi rostro solo muestra disgusto, y espero que en cualquier momento lo piense mejor y ceda. Es un hombre, después de todo.

Pero luego suspira y se gira, al lado opuesto del mío. "Buenas noches," murmura.

Frunzo el ceño y lo empujo por la espalda, casi tirándolo de la pequeña cama.

"Cobarde."

"Se llama instinto de conservación," dice sobre su hombro.

"No trates de decorar la palabra, cobarde."

"Buenas noches, Bella."

Suspiro. ¿Entonces así será? Bien. No lo necesito para terminar. Dudando solo por un segundo, deslizo mi mano dentro de mis bragas y trato de poner en blanco mi mente, moviendo mis dedos lentamente pero no discretamente.

Me toma un minuto el poner en movimiento las cosas. Nunca me he masturbado donde alguien me pudiera y no me di cuenta de lo raro que se podría sentir hasta que lo estoy haciendo. Pero es muy tarde para arrepentirme ahora. No quiero echarme para atrás.

¿Debería hacer algún ruido? ¿Sería demasiado?

Finalmente decido que probablemente sería más natural y eventualmente suelto un pequeño gemido, solo lo suficientemente alto para atraer la atención de Edward. Se tensa a mi lado, pero no se gira hacia mí.

"¿Qué estás haciendo, Bella?" dice vacilante.

"¿Hmm?" Continúo moviendo mis dedos y finalmente siento un poco de la presión empezar a formarse. "Dios, lo que daría por tenerte dentro de mí en este momento."

Edward mira cautelosamente sobre su hombro y maldice entre dientes. "Maldita sea, Bella. ¿Qué tratas de hacerme?" Se gira, sus ojos abiertos, pero no me toca. En cambio, cruza sus brazos detrás de su cabeza y observa.

Le permito unos momentos del show sin interrupciones. Tan pronto su respiración empieza a hacerse más laboriosa, estiro mi mano para tomar la suya. Sorprendentemente, no se opone mientras lo guío hacia mí y la coloco debajo de la mía, justo sobre mi clítoris. Esto fue casi muy fácil.

Inhala pesadamente mientras guio sus dedos por mi resbaladiza piel, abriendo mis piernas para permitirme un mejor acceso. Sus dedos empiezan a imitar mis movimientos y suelto su mano para jalar mis bragas por mis piernas, quitándolas del camino. Edward se levanta en un codo para poder alcanzarme fácilmente, sus dedos se deslizan hacia abajo, partiendo mi piel, y eventualmente uno se desliza dentro.

Se inclina hacia mí y besa mi cuello, y luego succiona y muerde suavemente con sus dientes. "Vas a ser la absoluta causa de mi muerte, Bella," murmura.

Yo gimo en respuesta, levantando mis caderas para responder a sus movimientos. "Te necesito demasiado," gimo.

Giro mi rostro hacia Edward y él gime, presionando su boca contra la mía y empujando su lengua a través de mis labios partidos. Su lengua acaricia la mía lánguida y deliciosamente, imitando los movimientos llevados a cabo en la parte baja de mi cuerpo. Lo jalo de los hombros, pero difícilmente necesita una invitación antes de rodarse sobre mí y usar su mano libre para bajar sus boxers. No los baja todo el camino, solo quita su mano derecha de mi ardor y la reemplaza con algo largo y duro.

Se desliza dentro con facilidad, estirandome y llenándome, y ambos gemimos juntos mientras nos unimos. Sale justo hasta que solo la cabeza queda dentro antes de entrar de nuevo. Enredo mis piernas alrededor de su cintura, sintiendo cada ardiente centímetro, y lanzo mi cabeza hacia atrás para disfrutar.

Tan pronto aumenta la velocidad y la fuerza de sus embestidas, la cama chilla con fuerza, resistiendo el movimiento. Los rítmicos rechinidos son lo suficientemente fuertes para despertar a un muerto.

O a mi papá.

Edward se congela casi inmediatamente, su cuerpo poniéndose rígido sobre el mío. Ambos nos quedamos quietos, tratando de escuchar algún movimiento en el pasillo, pero no hay nada más que silencio.

"Maldición, Bella." Edward suspira frustrado.

"No es mi culpa," inmediatamente discuto.

"Eso dice la seductora."

"Vamos al suelo."

"¿En serio?" suena dudoso, pero me mira con ligero interés mientras lo hago a un lado y me deslizo a la alfombra. Me quito la playera, liberando mis senos, y parecen servir como el incentivo perfecto que tiene a Edward siguiéndome fuera de la cama.

Me pongo en cuatro y suspiro mientras Edward empuja dentro de mí desde atrás. Está en una rodilla, su otra pierna apoyada a un lado de mi cadera, y su cuerpo ligeramente queda suspendido sobre el mío. La posición le permite ir tan profundo que tengo que morder mi mano para contener un grito.

"Oh Dios, Bella," murmura. Sus manos acarician tiernamente mi espalda al principio, luego mis caderas, hasta que me está tomando con un agarre tan fuerte que casi duele, usando su agarre como un ancla mientras sale y entra dentro de mí incrementando la fuerza.

El gemido que sigue es demasiado para contenerlo con mi mano; Edward deja el primero pasar, pero después del segundo, se inclina hacia adelante y pone su mano sobre mi boca, aun embistiendo contra mí en un ritmo constante y sin prisa.

"Shhhh," dice quedamente.

Aprieto los dientes, amortiguando mis gemidos. Cuando giro la cabeza para ver a Edward, es para verlo mordiéndose el labio, sus cejas fruncidas en concentración mientras la luz de la luna de la ventana baña su cuerpo en un suave y aperlado brillo.

Su mano, ahora floja, aún permanece cerca de mi boca, casi lista y esperando el siguiente gemido que se me escape. Beso sus dedos y digo, "Te amo demasiado."

Sus ojos se enfocan en los míos mientras su pulgar acaricia la piel de mis labios. Luego jala mis hombros, urgiendo a mi cuerpo a enderezarse, mi espalda contra su pecho. Mis rodillas se hunden en la alfombra y tengo el fugaz pesar de la quemadura que es seguro que siga, pero la idea se borra tan pronto Edward gira mi rostro y me besa con una ferocidad que me deja sin aliento.

"Te amo," dice de nuevo contra mis labios. "Solo a ti. Siempre."

Sus dedos encuentran mi clítoris, su lengua re invade mi boca, y me vengo instantáneamente.

-x-x-

Mi papá despierta a Edward temprano para su viaje de pesca. El sol está comenzando a salir, y apenas puedo distinguir el cabello desordenado de Edward y sus hombros descubiertos mientras lucha por ponerse el pantalón bajo la tenue luz. Se escucha un golpe al chocar su dedo con el vestidor, seguido de una maldición, y luego me está dando un beso en la frente y diciéndome adiós.

Paso más de una hora en la cama, no durmiendo realmente, antes de patear las cobijas y bajar por desayuno. Hay waffles congelados y cereal, así que me conformo con los primeros, tostándolos y cubriéndolos con miel antes de sentarme frente a la TV por algo de entretenimiento sin sentido. Cuando termino de comer, lavo los platos, tomo algo de café, y subo a la planta alta para tomar una ducha.

Hay un teléfono sonando cuando entro a la habitación, y reconozco el timbre como el del teléfono de Edward. Su celular está en la mesa de noche, olvidado en las primeras horas de la mañana. Camino hacia él, diciéndome a mí misma que solo veré quién es. Mamá está escrito en la pantalla, y el timbre se detiene antes de que pueda tomar una decisión respecto a si contestar o no.

Hay dos llamadas perdidas, ambas de ella. La preocupación me inunda, en parte porque ella sabe que Edward está en Forks conmigo y en parte porque es muy temprano. Busco mi celular en mi bolso, saco su número del teléfono de Edward, y le regreso la llamada.

"Hola," dice, contestando rápidamente.

"¿Esme? Soy Bella. ¿Está todo bien?"

"¡Bella! Estaba esperando que fueras tú. Me acabo de dar cuenta que no tengo tu número."

"Si, vi que llamaste al teléfono de Edward. Esta fuera pescando con mi papá."

"¡Oh, qué bien! Siempre le encanto ir a pescar cuando era más joven. ¿Entonces se están llevando bien?" No hay urgencia en su voz, ningún indicio de que algo este mal.

"Si, parece caerle muy bien a mi papá."

"Eso está muy bien. Bueno mira, Bella, solo estaba llamando porque Carlisle fue admitido al hospital esta mañana." Antes de que pueda tener cualquier clase de reacción, ella calma mi preocupación diciendo. "No creo que sea nada serio, pero estaba muy débil y mareado esta mañana mientras se preparaba para el trabajo. Lo obligue a ir a la sala de urgencias y su presión arterial estaba baja y esta anémico. Fue admitido para una transfusión de sangre y un seguimiento. Aunque, ahorita está bien."

Respiro aliviada. "De acuerdo, que bueno. Me da gusto que este bien. Le diré a Edward tan pronto regrese."

"Gracias. No quiero preocuparlo mientras están fuera, pero no quiero que regrese y se entere que no le avise que estaba pasando."

"Lo entiendo. Me asegurare de decirle."

"Gracias. Y llamare si algo cambia."

"De acuerdo."

Edward y mi papá han estado fuera por hora y media. Me pregunto si Edward está disfrutando estar allá, estar apretados en un pequeño bote por tanto tiempo con mi papá como única compañía. Porque realmente dudo que Leah se haya levantado temprano para ir.

Sin embargo, su regreso a casa es un shock. Leah entra a la casa primero, su ropa mojada, su cabello oscuro pegado a su piel también húmeda. Su maquillaje se ha corrido por sus ojos y luce lo suficientemente enojada como para cometer un asesinato. Edward sigue después, igual de mojado, igual de descontento, y mi papá luce demasiado exhausto como para haber pasado un día relajante en el lago.

"Esta es la razón de porque nunca voy a pescar contigo," dice Leah acaloradamente. Me pasa a un lado, camino a las escaleras, probablemente por una toalla al baño.

"Claro. Porque yo te dije que brincaras al agua."

"¡Yo no brinque!"

"Le diré a tu madre lo que hiciste," dice mi papá enojado, a lo cual no hay respuesta. Solo se escucha la puerta del baño cerrándose de golpe.

Edward se quita lentamente su mojada chaqueta, luciendo pálido. "¿Qué demonios paso?" exclamo, viéndolo a él y a mi papá. No hay pescado, pero ese podría estar en la camioneta.

"Leah se cayó por la borda," mi papá explica molesto. "Le dije que no se inclinara por el lado, ¿pero alguna vez me escucha? ¡El agua estaba helada! Luego grito como un alma en pena y jalo a Edward al agua. Si no hubiera usado un chaleco salvavidas, que dios me ayude, se hubiera ahogado."

¿Solo se cayó al agua? Sonrió, pensando que lo más seguro es que su prematuro cerebro quería una demostración personal de la técnica de RCP de Edward. Y viendo al hombre todo mojado y nervioso, no puedo decir que la culpo.

Luego me doy cuenta que se está poniendo un poco azul alrededor de los labios y me imagino que es momento de llevarlo a tomar una ducha caliente. Rápido. Antes de que yo tenga que hacer RCP.

"Dios. Vamos, Edward," digo, tomándolo de la mano. Esta fría como el hielo. "Te estas congelando. Probablemente deberías tomar una ducha y cambiarte."

"Puede usar mi ducha si Leah sigue en el baño," mi papá ofrece, y yo asiento antes de guiar a mi hombre congelado hacia arriba.

El baño de mi papá es un poco más grande que el del pasillo. Abro el grifo por Edward mientras se quita toda su ropa mojada, y el baño empieza a llenarse de vapor casi inmediatamente. Esta temblando, su pálida piel con los pelos de punta mientras lo llevo debajo de la regadera.

"Dios, esto se siente bien," lo escucho gemir mientras me recargo contra el lavabo.

"Suena como que tuviste una excitante mañana."

"Si ser simultáneamente atacado y sumergido en un lago de hielo es excitante, entonces sí, supongo que sí."

"Suena bastante excitante para mí."

"No puedo creer que me dejaras salir solo con esa niña. Fue diez veces peor que anoche."

"Bueno, el hecho que se levantara tan temprano es un poco impresionante. Aparentemente no le di suficiente crédito a su obsesión contigo."

"Si, gracias," dice secamente.

Me encojo de hombros, luego digo, "hable con tu mamá hoy."

"¿Ah sí? ¿Sobre qué?"

"Estaba tratando de localizarte. Tu papá esta anémico y tuvo que ser admitido al hospital."

Su cabeza se asoma por la cortina de la regadera. Un ligero flujo de color ha regresado a sus mejillas. "¿En serio? ¿Está bien?"

"Ella dijo que estaba bien. Van a hacerle una transfusión de sangre y unos análisis. Solo quería decírtelo."

Parece considerarlo, luego asiente lentamente y desaparece detrás de la cortina de nuevo. "Probablemente tenga una ulcera péptica," dice sombríamente. "Tuvo una hace tres años."

"Tal vez," concedo. No sería tan sorprendente, sabiendo lo apretado que es ese hombre. Además le gusta tomar. "Podemos irnos antes si quieres," ofrezco.

"Odiaría hacer eso. Acabamos de llegar…"

"Mi papá lo va a entender. Y siempre podemos regresar después."

"Si, supongo que es cierto."

Me quedo en el baño un rato más. Edward dice que huele como a laguna, así que le paso una esponja para limpiarse. Luego camino hacia mi habitación por ropa seca.

Siento un desconocido impulso que causa que revise mi teléfono antes de irme. Tengo un mensaje de Alice – una foto de la marca en la pared donde estrelle mi cara, excepto que ahora hay un letrero oscuro que dice BELLA SWAN ESTUVO AQUÍ escrito arriba con marcador permanente en la letra de Emmet.

Voy a matarlos a ambos.

Olvidando por completo que Edward sigue en el baño de mi papá, desnudo y abandonado, marco el número de Alice con toda la intensión de reclamarle. Excepto que nunca tengo la oportunidad.

"No, Bella, la foto no es importante en este momento," inmediatamente me interrumpe, su tono alarmantemente serio. "Nunca vas a adivinar qué es lo que acaba de pasar."

"¿Qué, Alice? Solo dímelo."

"Averigüe quien robo las drogas."