AMOR CORRESPONDIDO
CAPITULO 25
INERCIA
No poseo Hey Arnold!
No poseo Poison de Alice Cooper ni ningún otro elemento o personaje reconocible aquí.
Poseo sólo la trama y los Personajes Originales.
Este capítulo contiene algo de material M. Están avisados.
Vamos a la acción.
"¿Se lo dijiste? "
"Por supuesto que no. Teníamos la impresión de que ustedes dos pelearon por ella, así que obvio no dijimos nada. Es asunto tuyo"
"Y dime otra vez... ¿qué estaba haciendo con ustedes...? ¿y dónde?" el ceño fruncido de Arnold mostraba su perplejidad.
"Estábamos con Stinky... jugando a las cartas. Harold invitó a Helga" Sid repitió "Dado que es soltera otra vez decidió venir y tomar un par de cervezas con nosotros. Dios mío, fue divertido. Extrañaba verla por su cuent..."
"¿Ella dijo que estaba soltera?" Arnold apremió antes de Sid terminara.
"Bueno, no... tú la conoces" Sid apoyó el codo en su hombro, quien se agachó, haciéndole perder el equilibrio e irse encima de la puerta descompuesta de una habitación vacía, causando que esta se abriera.
"¡Diablos...!" Sid parpadeó al ver la decrépita habitación; Arnold gruñó incómodamente y extendió la mano para tirar de la puerta y cerrarla.
"¿Entonces por qué dijiste que estaba soltera otra vez?" Arnold hizo un gesto para que continuaran.
"Arnold, amigo... fue solo una forma de hablar..." Sid no fue tras él "Cuando Harold la llamó yo aposté a los chicos que su novio no la dejaría venir, pero Harold lo desestimó diciendo que el idiota ya no estaba aquí, así que... "
"Asumiste que terminaron" Arnold intentó disimular su decepción.
"Bueno, no exactamente... Quiero decir, mientras estábamos jugando, Fuzzy le preguntó a Helga sobre el tipo y ella... bueno... tú la conoces... ella bromeó diciéndole a Fuzzy que no tenía idea que le gustaran los políticos de derecha, pero que si él quería podía recomendarlo para que fuera el siguiente. Por supuesto, que le advirtió que hasta donde sabía, a James no le gustaban con pelo en pecho" Sid rio.
Arnold también rió, no que realmente encontrara la broma divertida, pero en realidad como que eso dejaba ver que ya no estaba con él. Eso sonaba bien. Sid siguió recontando la velada mientras avanzaban por el pasillo hasta las escaleras que conducían a su habitación. Antes de llegar a su puerta, Sid preguntó de repente.
"¿Todavía ofrecen ese?" Arnold gruñó sabiendo Sid estaba hablando de la desvencijada recámara. Específicamente esa habitación y la siguiente no habían recibido mantenimiento en años.
"Bueno... no... a menos que no haya nada más libre y la gente realmente necesite un lugar para dormir. ¿Por qué? ¿Está buscando un nuevo lugar?" Preguntó medio enojado.
"No..." Sid parecía poner en orden sus pensamientos "No, para nada. Me gusta donde vivo. Es que... sabes, hemos estado... almacenando sobrantes de las obras... estuco, yeso, madera, alfombras... Estaba pensando que podíamos pasártelos." Arnold se movió incómodo otra vez. No era como si no pudieran comprar el material por ellos mismos, sino que todo era cosa de desidia.
"Dios, Sid... no sé qué decir. Creo que no..."
"¡Hey ...!" Sid se detuvo repentinamente excitado "¿Qué te parece si organizamos un fin de semana de trabajo aquí y podemos traer a los demás chicos para trabajar en esa habitación. Tus huéspedes puede ayudar también... te tocara comprar la cerveza. Esa será nuestro pago ¿Cómo ves?"
"Eso suena..." Arnold comenzó, pero Sid ya había subido el resto de las escaleras e iba entrando en la habitación para hacérselo saber a los demás. Arnold refunfuñó y fue tras él. En cuestión de segundos, la cuestión estaba resuelta. Sería el fin de semana después de éste que venía, osea dentro de dos domingos porque Sid y Stinky tenían trabajo programado el siguiente fin de semana con los Patakis.
El humor de Arnold cambió después de eso. No era como si no le gustaba el acuerdo, pero se sentía medio avergonzado de ser el sujeto con necesidad... Park notó su incomodidad y trató de hacer que se sintiera mejor diciéndole que no debería tomarlo personal. A fin de cuentas seria solo una excusa para reunirse y beber.
"Piense en ello como una fiesta, algo como Hágalo Usted Mismo colectivo. Ya estoy deseando que llegue" dijo caminando hacia el sofá.
Pensarlo de esa manera hizo que sonara un poco mejor, Arnold tenía que admitirlo. Fue de nuevo hacia la mesa en la que estaban jugando. Stinky, Harold, Joey e Iggy estaban ocupados jugando cartas. Sid se fue hacia su equipo de sonido y estaba revisando su colección de música. Park y Eugene estaban sentados en el sofá hablando de las películas que se estrenarían el fin de semana.
"¿Deberíamos invitar a las chicas?" preguntó Harold "Podrían encargarse de la pintura"
Arnold se encogió de hombros mientras se dejaba caer en la cama. ¿Qué sentido tenía decir no? Suspiró profundamente observando alrededor. Nunca se había dado cuenta de lo aburrido que eran esas reuniones cuando no había cerveza. Bueno, en realidad sí había cerveza, pero él no estaba de humor para beber. Era miércoles y para ser sincero no había hablado con Gerald todavía. Cada mañana se despertaba sabiendo que debería llamar a su amigo y todas las noches llegaba a la cama dándose cuenta de que lo había pospuesto por alguna razón... Gerald no lo había buscado todavía tampoco.
Arnold sabía que Gerald tenía razón. ¿Cuál era el punto de quejarse cuando el único culpable de sus problemas era él mismo? Sólo porque no actuó a tiempo... y vaya que había sido advertido de actuar a tiempo por el mismo amigo que ahora estaba recibiendo sus gemidos y quejas. Se avergonzaba de sí mismo y eso no era fácil reconocer ante su mejor amigo. Respiró profundamente; sacó su celular y escribió un mensaje.
'Sé que tienes razón. No debí golpearte.
Lo siento.'
Apretó la tecla de envío antes de arrepentirse. La confirmación del envío llego un segundo después.
Luego apoyó la cabeza en la superficie de la cama una vez más y apenas cerró los ojos las imágenes de ese maldito sueño matinal llenaron su mente de nuevo. Se volvió a su derecha y atrajo las rodillas hacia sí para aliviar el ardor en el bajo vientre. La molestia había alcanzado un nivel totalmente nuevo en el transcurso del día, mucho más fuerte que nunca antes.
"¿Estás bien, Arnold?" preguntó un Iggy perceptivo.
"Yep" respondió Arnold inmediatamente. "Sólo un poco de dolor de estómago. Tomé pastel de frambuesas de postre. Nada de cuidado" se incorporó en la cama "Creo que tengo que ir a la oficina del abuelo"
Salió corriendo de la habitación y bajó las escaleras con su celular en la mano. Nada todavía. Gerald debería tener sus dudas acerca de perdonarlo tan fácilmente.
Entrando en la cocina se encontró con Kate, el ama de llaves, haciendo la última limpieza antes de irse a la cama. Se acercó la nevera para tomar una lata de coca cola y Kate le informó de los últimos sucesos del día. Le dijo que la Señora Brown había bajado en busca de una taza de leche caliente porque preveía una larga y ruidosa noche debido a que los chicos de la pandilla estaban aquí y probablemente tendrían una noche salvaje. Ya tenía encerrada y a buen recaudo a su hija de mediana edad.
Arnold rió medio divertido, medio molesto.
"¿Qué excusa usaría la señora Brown si los chicos no hubiran venido? ¿Demasiado silencio? ¿Necesitaría entonces un té calmante para conciliar el sueño?"
"'Esta casa es una tumba. Todos estamos ya muertos" se rió Kate de su propia imitación de la señora Brown. Arnold también rió sabiendo que no lo inventaba.
"¿Tony está dormido ya?" le preguntó al ama de llaves.
"Se fue a la cama, pero dudo que ya esté dormido" fue su respuesta "Gracias por la asesoría, Arnold. Te lo agradezco"
Arnold había pasado la tarde haciendo que el chico que pronto entraría a la prepa tuviera álgebra bajo control. Hizo un gesto con la mano señalándole a Kate que no tenía nada que agradecer y salió de la habitación rumbo a la puerta principal, la abrió y se sentó en los escalones de la entrada. El olor y el ruido de la ciudad llenaron sus sentidos. Miró su teléfono celular nuevo. Nada. Luego tomó un trago de su refresco y fijó su vista hasta la calle, recordando...
Notas de 'Poison' de Alice Cooper llenan el aire y una multitud la pista de baile, pero toda la atención de Arnold está puesta en la rubia que habla alegremente con Sheena y Helen. Ellas están riéndose abiertamente de una pareja de ebrios y sus torpes intentonas de baile. Si Arnold estuviera alerta sabría que algo andaba mal con la selección de música, los bailarines y todo el entorno, pero en su estado actual él está sólo consciente de ella.
La chica lleva un vestido blanco y sandalias altas de tiras; ni un solo accesorio y sus largos cabellos ahora caen en rizos. Su risa llega hasta donde él está, en el lado opuesto del salón. Los labios rojos destellan con las luces. Ella dice algo que provoca una nueva oleada de risas entre sus amigas. Entonces, levanta la mirada para encontrarse directamente con la suya. La sonrisa en sus labios se vuelve traviesa y sus dedos empiezan a jugar con uno de sus rizos. La habitación se convierte en un horno de repente.
Sheena dice entonces algo que atrae nuevamente su atención hacia los torpes chicos. Ella ríe de nuevo y continúa hablando con sus amigas. Después de un minuto o algo así se vuelve discretamente para mirarlo a través de sus largas pestañas mientras vuelve a jugar con el mechón de cabello dorado, luego medio voltea para escuchar a Helen cuando la otra rubia habla pero sus ojos permanecen fijos en él.
La música sigue…
"...I want to hold you, but my senses tell me to stop; I wanna kiss you but I wanna too much; I wanna taste you but your lips are venomous poison. You're poison running through my veins…'
Arnold toma una decisión y se endereza; deja la pared en que había estado apoyado e ignorando sus amigos que preguntan a donde va, atraviesa la pista de baile con decisión. Sus ojos nunca dejan los de ella.
Él se acerca. Ya está a menos de tres metros cuando una sombra oscura le franquea el paso y se detiene frente a ella. Arnold oye un murmullo profundo y luego su suave jadeo. El rubio se para en seco sólo para ver a Helga y James dirigirse al centro de la sala y quedar frente a frente antes de empezar bailar. La melodía de Alice Cooper se convierte en algo suave de pronto pero nadie parece notarlo. A través de las otras parejas que bailan, Arnold todavía puede verlos. Lo ve a él de espaldas mientras los brazos de Helga le rodean el cuello y lo atraen hacia ella. Arnold siente en su propio cuello la calidez de sus largos brazos.
Su mirada sigue a la llamativa pareja que baila muy junta al ritmo de la música de la que parecía una canción eterna. Simplemente el mirarlos hace que sus entrañas se retuerzan de celos. Observa los desnudos antebrazos descansando sobre los hombros de James y las manos de él en su cintura; con sus largos dedos extendiéndose hacia sus caderas y jugueteando con la sedosa tela de su vestido.
¡Mierda!
El rubio maldice en voz baja, su esófago se ahueca y su respiración se hace pesada cuando ella murmura algo contra su hombro y James se sacude por la risa, luego la jala hacia él. Otro giro lento en su baile y ahora ella está frente a Arnold de nuevo. Su mejilla está apoyada en el hombro de su pareja, por lo que sus ojos apenas son visibles. Luego su mano le acaricia la nuca y James se inclina para besarla en la frente y en la punta de la nariz antes de murmurar algo. Helga abre los ojos directamente en Arnold de nuevo, su expresión es ilegible pero sus ojos destellan.
'Ven' los labios rojos le dicen a él. Ella deja de bailar y tira de la mano del hombre en traje oscuro para hacer que la siga. Arnold va detrás de ella también, embelesado, observándolos esquivar gente mientras salen de la pista de baile y se encaminan a un pasillo tenuemente iluminado. Desde la esquina, el rubio observa como Helga voltea para ambos lados para comprobar que nadie los ve y gira la perilla para entrar al baño con él siguiendole los talones.
El baño está a oscuras, pero las parpadeantes luces se filtran de la terraza a través de una pequeña ventana alta. Helga espera hasta que él cierra la puerta para abalanzársele, empujándolo contra la puerta.
'¿Es aquí suficientemente privado para tu gusto?' su voz tiene fuego cuando ella se para de puntillas para besarlo. '¿Para mi gusto... o el tuyo?' su voz es más profunda de lo habitual. Deja escapar una risita de placer antes de recibirla como se merece. Tomando ventaja que sus manos están todavía en su pecho, él toma su cabeza entre las manos y la sujeta con fuerza para besarla con pasión.
En cuestión de segundos, ella está casi imposibilitada para responder a su asalto y se derrite en sus brazos. En sus sueños ella siempre es la aventada, pero ésta Helga sumisa lo enciende aún más; ella es toda gemidos y ese fascinante aroma que lo envuelve y lo transforma. Él la toma en sus brazos sin esfuerzo y la hace girar, situándola contra la puerta. Arnold encuentra extraño que ella sea tan fácil de mover; siempre pensó que era más alta... o más pesada, pero en realidad es pequeña y suave y… frágil... y ese descubrimiento sólo intensifica su deseo. Todo lo que quiere hacer es aplastarla, tenerla, poseerla en toda forma posible. Besarla no es suficiente; esa hambre de ella nunca está satisfecha. Ni siquiera le importa que en este momento él sin duda le esté haciendo daño con su vehemencia.
La empuja contra la puerta de nuevo y ella jadea para tomar aire. Arnold siente un dolor penetrante en el bajo vientre; ese maldito dolor que de alguna manera ha conocido durante mucho tiempo. Es como un viejo y conocido aliado que siempre viene con su nombre. '¡Helga!' Su voz suena extraña a sus propios oídos otra vez. Le muerde los labios con fuerza antes de bajar para besarle el cuello; esa piel suave y seductora que él desgarraría, pero sabe que tiene que contenerse y apenas acariciar la deliciosa superficie. Cuando sus labios llegar a la parte posterior de su cuello finalmente pierde lo que le quedaba de auto-control y la muerde con fuerza. Helga convulsiona con agonía y él siente como ella se rinde y se deja ir.
Él sabe que ella caerá si él la suelta así que no deja de aplastarla. Su necesidad de ella es tan desesperada que está temblando. Nunca se ha sentido de esta manera antes, nunca tan intensamente. Se está quemando; desliza sus manos por sus costados y gime ante la sensación de su piel excitada por debajo de la fina tela que la cubre.
'Tómame' ella dice con dificultad contra su pecho y su primitiva reacción es empujarla hacia arriba y deslizar sus manos debajo de su vestido hasta encontrar sus glúteos. Gruñe sin control mientras las estruja y obtiene un placer indescriptible. "¡Por Dios, Helga!' él la empuja de nuevo contra la puerta. Él ya está listo, está duro. Arnold maldice de nuevo. Él está seguro de que nunca había estado tan duro… y de que nunca había sido tan increíblemente irreflexivo.
Helga también está alterada porque parece incapaz de desabotonar sus pantalones y él la suelta un segundo para encargarse por sí mismo y empujándolos hacia abajo junto con sus boxers en un segundo y luego volver a agarrarse de sus caderas. Ella se ha quitado las panties y Arnold desliza sus extrañamente suaves manos por toda la suave piel de su cadera y sus nalgas; luego Arnold la sacude de nuevo hasta colocarla en la posición correcta y la besa antes de dejarse caer dentro de ella. Él brama. Sus rodillas se vuelven débiles y se apoya contra ella para sostenerse. Todo su cuerpo tiembla sin control, sus pulmones están vacíos...
¿Qué le está haciendo esta chica, por Dios?! Arnold está en agonía; temblando hasta la médula mientras oleadas de placer lo recorren de arriba a abajo, de adentro hacia afuera... Asustado por las reacciones de su propio y desconocido cuerpo. Incluso sabe que se podría venir ahora mismo, sin más esfuerzo.
Los ahogados gemidos de Helga le hacen saber que ella es tan extática como él. Se están deslizando hacia abajo pero Arnold hace un esfuerzo por mantenerse firme, con los pies bien plantados en el suelo. Está tambaleándose cuando por suerte encuentra al borde del mueble del lavabo y se apoya en él, sabiendo que necesitara algún tipo de apoyo para poder seguir. Resopla mientras vuelve a sostenerla firmemente de nuevo y la apoya con su espalda contra el mueble, listo, hambriento por seguir adelante.
'Por Dios, James. Me lastimas'. Arnold se queda helado... como un bloque de hielo. James... 'James?' Pronuncia, molesto. Su cabeza se siente como si lo acabaran de noquear. '¿James?' repite mareado. '¡Soy yo, Arnold!' Dice estúpidamente mientras se endereza para verla.
Helga deja de besar su mandíbula y endereza la espalda, mirándolo atónita. Arnold siente que ella también se pone tensa.
'¿A qué estás jugando?' Le pregunta furiosa. Luego lo suelta y lucha por liberarse. Arnold trata de mantenerla en su lugar, pero ella lucha y lo empuja con fuerza, librándose al fin. Está todo frío de repente y le da miedo. Va a perderla de nuevo, simplemente lo sabe. Él extiende sus brazos para tocarla y sentir su calor una vez más, pero ella esquiva sus manos y lo maldice en voz alta, y luego arregla su ropa dándose la vuelta para mirarlo con rabia que no enmascara. '¿Qué chingados te pasa?' A continuación sale dando un portazo.
Arnold maldice. Se da la vuelta furioso y lanza un puñetazo a la pared.
'¿Qué chingados me pasa?' Maldice de nuevo. "¡Yo no soy ese pendejo de James! Le grita a nadie, furioso, luego respira profunda y lentamente varias veces. Su mano late. Su cabeza late. ¡Maldita sea, su verga late! Maldice otra vez, acomodándose la ropa y yendo al lavabo, entonces enciende las luces para inspeccionar sus manos. Abre el grifo y mete las manos para limpiar el raspón y quitar el pellejo que se soltó de su nudillo. Cierra el agua y observa la mancha de humedad en el puño de su camisa blanca. Maldice otra vez, pero se detiene en seco cuando recuerda que él no llevaba puesta una camisa blanca... ni mancuernillas de acero... ¡y éstas no son sus manos!
Levanta la vista para observar su imagen en el espejo y da un paso atrás conmocionado cuando ve al hombre frente a él duplicando sus mismas acciones. Golpea el espejo en un acto reflejo y observa los fragmentos de cristal que caen sobre el lavabo y el suelo, reflejando la imagen de un sorprendido tipo de pelo castaño y ojos color verde oscuro.
Arnold se irguió en la cama, jadeando en busca de aire. Su mano izquierda palpita pero no hay ninguna señal de daño. Otra parte de él también palpita pero el daño es bastante evidente allá abajo. Su cabeza cae hacia atrás sobre la almohada con fuerza. ¡Maldita sea!
Después de un minuto su respiración se ha calmado. Esto se está poniendo peor. Día tras día, las cosas se están poniendo peor y lo están volviendo loco. No puede soportarlo más. No lo puede manejar. Los celos son un como arma cargada. ¿Es ella más fuerte que yo? ¿Cómo pudo aguantar tanto?
La imagen está tatuada en su cerebro desde aquel día en que la vio en brazos de James. Es como si un loco rollo de película se repitiera una y otra vez sin cesar cada vez que cierra los ojos. Ya han pasado varios días desde entonces, pero él simplemente no puede superarlo.
Ahora incluso se visualizaba como James, ¿Por qué? ¿Quería vivir su vida y sus experiencias? ¿Qué demonios significa eso? O sea, el tipo no le agrada en lo absoluto. James es la persona que ha estado más cerca de ser detestada por Arnold alguna vez. Creo que odio al tipo y sé que nunca he odiado a nadie...
Arnold salió de la cama y se dirigió al baño para comenzar su día. No podía dejar de pensar que todo estaba jodido ahora. El día anterior había llamado a Helga, así, de repente; sin ningún plan y si saber exactamente qué le diría. Aún no había arreglado nada con Candy porque ella estaba pasándola mal; sus padres estaban teniendo problemas y no sería justo terminar con ella en esas condiciones. Él no estaba hablando con Gerald después de ese estúpido intercambio de golpes del viernes por la noche en casa de Sid.
Aun así la llamó. Algo debía ponerse en movimiento. Rhonda contestó el teléfono, Helga estaba ocupada. Estaban en Manhattan y no planeaban volver a la ciudad sino hasta después de la medianoche, de acuerdo con la chica de cabello oscuro. Rhonda sonaba divertida y no pareció para nada sorprendida por su llamada y la obviedad de que estaban pasándola muy bien no le facilitó pedirle que pusiera a la rubia al teléfono, así que solo dijo que llamaría más tarde y colgó.
¿Por qué no actuó antes? Tuvo años... Si esta pasión por ella había estado presente durante todo este tiempo, ¿por qué nunca actuó en consecuencia?
Gerald tenía razón. Tuvo tiempo de sobra para invitarla a salir, eones antes de que algo así pasara. Todas esas veces que salieron en grupo, todas las cenas que compartieron...
Todo estaba fregado ahora. Él pensó mientras tomaba un sorbo de su Coca-Cola, todavía sentado en su porche. El viento estaba enfriando. Se acordó de otros acontecimientos del día; su conversación más temprano con Brian.
Brian. Vaya que el chico no era cualquier cosa. Nunca se sabía dónde te encontrabas cuando se trataba de Brian.
"Por supuesto que volverá por ella"
Esta había sido una semana llena de novedades en Arnold. Por primera vez en su vida se enfrentaba a un ex. Había llamado a Brian por la mañana y ahora lo seguía mientras se echaba al hombro otro saco de cemento de la camioneta y lo llevaba al patio trasero. Él hizo lo mismo; no podía solo caminar como si nada a su lado mientras su amigo trabajaba.
"Pero él puede tener la chica que quiera. ¿Por qué escoger a Helga de entre miles?"
"Vamos Arnold..." Brian se rió con dificultad por el esfuerzo. Había conseguido un trabajo de verano con su tío, que era paisajista "... necesitas un poco más de sagacidad aquí". Brian dijo mientras caminaban de vuelta a la camioneta "Tú viste a James... y creo que te has enterado de algunas cosas con respecto a él últimamente ¿verdad? Serías la excepción si no lo hiciste."
"¿Enterarme de qué?" él preguntó: "¿Que no es en realidad un político?" se burló. Brian sacudió la cabeza, divertido.
"¿Quién dice que no es un político?"
"Ya sabes... eso que dicen de que él es en realidad un hombre de negocios que trabaja con políticos..." Brian le interrumpió.
"Arnold, James es un político hasta la médula" Brian declaró "Viene de una familia de políticos. Su padre es un senador al igual que su abuelo. Su hermano va a ser Ministro de Justicia algún día si juega bien sus cartas... y él es un joven político; un joven y ambicioso político, y aun cuando es medio avant-garde ya que apoya la inmigración, el aborto y ese tipo de cosas al igual que su hermano, él sigue siendo un republicano. Es protestante, apoya la guerra, es partidario del libre comercio pero de una economía regulada y probablemente sueña con tener una familia de media docena de niños rubios... "
"¿Y cuál es tu punto?" Arnold preguntó molesto "Estábamos hablando de..."
"... Helga, lo sé."
"¿Qué tiene que ver ella con esto?"
"Una chica de buena familia, que creció en el lado conservador del espectro político, criada por padres que trabajan duro, bastante joven e ingenua. Influenciable, sin ningún pasado inconveniente que venga a perturbar su vida y su reputación... ¿No suena conocido a tus oídos? ¿Cómo un viejo cuento? ¿Cuántas esposas de políticos tienen currículum semejante? "
"Estas delirando" Arnold se burló, incrédulo "Él es rico. Va a buscar una chica rica como él"
Brian levantó la ceja, sonriendo asertivamente
"Si optas por pensar de esa manera, ¿qué más puedo decir?" Brian comenzó a llenar una caja con los utensilios que quedaron dispersos. "Yo, en cambio, vi algo más inquietante, Arnold. A él le gusta; ella le gusta mucho... y James Brighton-Lewis es el tipo de persona que siempre consigue lo que quiere."
"Helga es demasiado inteligente para caer en su juego..."
"¿Su juego?" Brian se rió de nuevo "No es un juego, Arnold. Es el futuro. Es una vida cuidadosamente planeada... Es como la historia de Cenicienta para cualquier chica... Llámala como quieras... Rhonda, Phoebe, Sheena, Patty... tú eliges... Helga no es diferente... Además, a ella también le gusta él."
Arnold sabía que Brian tenía razón en eso. Él sabía que a Helga le gustaba James, hasta en sus sueños... No quería pensar más.
"¿Cómo llegamos a esto?"
"No lo sé..." Brian escondió su sonrisa "Pensé que te gustaba, pero en vista de que me contestaste rotundamente que no... yo sólo estaba diciendo lo que yo haría si albergara sentimientos por Helga. Seguramente aprovecharía ahora que James está fuera del cuadro."
"Pensé que estabas enamorado de ella." dijo Arnold mientras le observaba atentamente.
"Hasta hace unos años, lo estuve" contestó con indiferencia "Es bastante obvio que ella sólo me ve como un amigo. Ha sido así por años" Se volvió a ver a su tío y luego otra vez a Arnold "Sería estúpido que no la hubiera olvidado, ¿no crees?"
Arnold levantó las cejas dudoso.
"Sí, supongo que sí..." respondió vacilante.
"¿Por qué el repentino interés, Arnold? ¿Conoces a alguien más que esté loco por ella?"
"¿Alguien más?" Arnold casi se ahogó.
En el rostro de Brian se dibujó su característica media sonrisa.
"¿Cómo sabías que fui yo?" Arnold frunció el ceño "… su primer novio"
Arnold pensó antes de hablar.
"Se lo oí decir a James. También dijo que fuiste a amenazarlo" Arnold sonrió, orgulloso de su amigo.
"Sí..." Brian añadió pensativo "Fui a advertirle en caso de que estuviera pensando divertirse con ella. Nadie va a hacerle eso a ninguna de nuestras chicas..." resopló "... resultó que él ya sabía quién era yo y lo que le iba a decir. Él ya me estaba esperando, según dijo" Brian frunció el ceño "Me dio la impresión de..." vaciló Brian, y luego se encogió de hombros "No importa."
"¿Qué? ... ¿Qué ibas a decir?" aparentemente en contra de su mejor juicio, finalmente Brian aclaró.
"Él conoce a Helga... mucho... y yo no sé exactamente qué es lo que ellos han compartido antes, pero creo que él está escondiendo algo... Hay algo perturbadoramente extraño en él. Creo que podría resultar muy peligroso..."
"Pensé que habías dicho que estaba buscando..." Arnold hizo un gesto desagradable "... casarse con ella"
"Podría haberme equivocado. No sería la primera vez..." dijo crípticamente. "Pero incluso si es lo que quiere... casarse con ella... quiero decir... aun así podía ser peligroso."
"¡Te necesitamos aquí, Brian!" el tío de Brian lo llamó. Se quedaron mirando el uno al otro como sopesando las posibilidades por un rato hasta que Arnold se despidió.
Esas últimas palabras dichas por Brian permanecieron en su cabeza el resto del día. Se preguntó qué podría haber visto para quedarse con la impresión de que James podría ser peligroso. Por supuesto que varias posibilidades le vinieron a la cabeza, pero Arnold sabía que debía tener evidencias antes de salir con una acusación. Sin embargo, él no le gustaba el riesgo que significaba para Helga.
Ahora estaba repensando sobre todas las cosas Brian dijo mientras se levantaba, entraba en la casa y se dirigía a las escaleras para encontrarse con sus amigos. Había sido un terrible anfitrión esta noche. Cuando llegó, parecía que los chicos no lo habían echado de menos, sin embargo, menos de veinte minutos más tarde todos ellos estaban en la entrada despidiéndose y comprometiéndose para verse en Romántico's al día siguiente para su habitual 'Noche del Jueves'.
Arnold cerró y puso cerrojo a la puerta, luego comprobó que la puerta de la cocina estuviera cerrada también y subió a su habitación. Se despojó de sus ropas y cayó pesadamente en la cama, inclinándose sobre su mesa de noche para tomar el control remoto y apagar las luces.
Apenas haciendo eso, vio la luz de su teléfono parpadear en la oscuridad. Lo tomó a toda prisa y se fue derecho a leer el mensaje.
'Sé que tenía razón. Sigo pensando que eres un idiota.
También me siento mal, aunque no creas.
¿Nos vemos mañana en Romántico's? Buenas Noches.'
Él sonrió y se sintió de alguna manera reconfortado. Un enorme peso dejó sus hombros. Por lo menos uno de sus problemas estaba resuelto. Respondió el mensaje.
'No me lo perdería por nada. Buenas Noches también.'
Se dio la vuelta sobre su costado derecho y se cubrió con las mantas. Puso su teléfono en la mesita y cerró los ojos sintiéndose en calma por primera vez esta semana entera. Respiró profundamente, y luego de repente se puso rígido cuando su mente comenzó de nuevo a reproducir las imágenes de su sueño de nuevo. De su pesadilla...
(Quiero abrazarte, pero mis sentidos me dicen que me detenga. Quiero besarte pero lo quiero en exceso. Quiero saborearte pero tus labios son un tóxico veneno. Eres veneno corriendo por mis venas... ') Poison, Alice Cooper.
Publicado: Octubre 12th 2012.
En español el 16 de Febrero de 2013. REVIEW!
