Hola a todos no pude subir el fin de semana, debido a que el sábado estuve festejando con mi familia el día de las madres planeaba subir el domingo-O sea ayer-pero por problemas personales no pude hacerlo y bueno aquí tienen, espero que les guste, no puedo decir clases... As{i que nos vemos en la próxima actualización.
Capitulo 25: El baile
Capitulo especial contado por Kagome:
Eran aproximadamente las 11:00 A. M de mañana y me encontraba con mi hermano en la sala que esa pequeña casa tenia. Nuestras cosas nos habían sido traídas desde la noche anterior y en la mañana exactamente a las 6 uno de los instructores del campamento nos había traído el desayuno-almuerzo-cena, ya que mientras estuviéramos aquí solo se nos daría una porción de comida a cada uno y ésta tenía que durarnos todo el día. Así después de comer un poco y guardar lo demás en el refrigerador que se encontraba en la cocina-comedor, Inuyasha y yo habíamos pasado gran parte de la mañana discutiendo sobre como íbamos a dividirnos la casa y las tareas de la misma durante el tiempo que permaneciéramos aquí. Para empezar mi hermano habría decidido que fuera yo quien se quedara con la habitación y él dormiría en la sala, cosa a la que yo me había negado. Inuyasha entonces había dicho que de acuerdo era mi decisión y él no iba obligarme a nada que yo no quisiera, pero que de todas formas él no dormiría en la habitación, razón por la cual si yo tampoco dormiría ahí esta solo se desperdiciaría. Resoplé con irritación al darme cuenta de que prácticamente Inuyasha me había obligado a aceptar su propuesta y entonces no me quedo más que aceptar el que fuera yo quien dormiría en el cuarto. Después de eso nos dividimos las tareas que haríamos en la casa, es decir quien lavaría los trastes y demás que al final de cuentas no resultaron ser gran cosa debido a que como estábamos solos tampoco podíamos causar un gran desastre. Después de eso al ver que no había nada más que hacer Inuyasha se había puesto a leer un libro. Suspire con cansancio, en la casa no había televisión, radio, ni ningún otro tipo de aparato con el cual pudiera divertirme. Además el Internet gratuito del que disponía el campamento tampoco llegaba a esta zona. Y para colmo de males tampoco podía entretenerme con mi celular ya que nunca me había preocupado por ponerle música o algo y por lo tal aún con las aplicaciones que traía de fabrica era muy elemental y eso no me ayudaba a acabar con mi aburrimiento. Baje la mirada hacía el suelo con resignación, si esto era así estos días iban a tornarse en verdad pesados. Tome una gran bocanada de aire y entonces me senté en el mueble al lado del cual se encontraba mi hermano leyendo un libro color verde de tamaño promedio.
-Inuyasha…-Musite a apenas levantando la voz-
Apartando la mirada del libro que leía el chico se volvió para mirarme.
-¿Qué es lo que deseas Kagome?-Le escuche preguntarme con aquella angelical voz a la que ya estaba tan acostumbrada-
-Bien… Yo…-En realidad no sabía ni siquiera porque le había hablado tan solo deseaba escuchar su voz de nuevo-¿No tienes algún otro libro que puedas prestarme?-Musite tratando de alejar de mi mente aquellas extrañas ideas que tenía últimamente respecto a Inuyasha. No me parecía correcto-
El chico me miro por un breve segundo y entonces le escuche decirme:
-Realmente no creo tener nada que sea de tu interés.
-Entiendo-Farfulle con resignación-
-Cambiando de tema-Le escuche añadir de pronto-¿Ya has pensando en que es lo que vas a regalarme?-Baje la mirada a esta pregunta, sabía exactamente a que se refería mi hermano, pero no así la respuesta que esperaba-
Baje la mirada hoy era 20 de noviembre, mi hermano cumplía años el 24 de noviembre, es decir exactamente un mes antes que yo, cosa que era un poco extraña pero ese no era el punto. La anterior pregunta de Inuyasha se debía a que si ya sabía que era lo que pensaba obsequiarle y la verdad es todavía no tenía ni la menor idea de que regalarle. Dejando de lado su amor por mi y todo eso, no pensaba que fuera muy justo el no darle nada. Era mi hermano y por ello al menos tenía que darle algo. Si tan solo supiera que… Resople con irritación la verdad es que no era la primera vez que me encontraba en esta situación, suspire con cansancio recordando lo sucedido el año pasado justo antes de que él cumpliera 17...
Era un hermoso día soleado y el viento soplaba suavemente sobre mi cara despeinándome ligeramente. Mi hermano y yo nos encontrábamos en los jardines de la Mansión disfrutando de lo agradable del clima. Mamá y Papá había salido a un viaje de negocios y no regresarían hasta dentro de 4 semanas. Baje la mirada al suelo y entonces recordé que dentro de unos días sería el cumpleaños de mi hermano mayor. A pesar de su ausencia Mamá y Papá había prometido enviarle sus respectivos regalos a mi hermano en cuanto que yo todavía no tenía ni idea de que regalarle. Suspire profundamente tratado de calmarme y entonces decidí que había llegado la hora de hacerle aquella pregunta a mi hermano.
-Inuyasha…-El chico que en ese momento se encontraba mirando a la nada, se giro lentamente fijando su mirada en mi-
-¿Qué sucede Kagome?
-¿Qué es lo que vas a querer como regalo?-Ante la cuestión el chico ladeo la cara riéndose-
-Así que de nuevo esa pregunta. Me has preguntando lo mismo durante los últimos 5 años.
-Si, pero eso es porque nunca me has dicho que es lo que deseas-Musite recordando que desde que era pequeña en cada uno de los cumpleaños de mi hermano me esforzaba mucho en conseguirle un buen regalo, algo que cualquier chico deseara, pero siempre cuándo le entregaba mi obsequio el chico dirigía una mirada al presente y otra a mi y entonces sin que entendiera el porque su semblante lucía decepcionado. Es por eso que hace 5 años pensando que si sabía que era lo que deseaba podría dárselo y entonces él estaría feliz le había hecho esa pregunta sin embargo para mi sorpresa mi hermano se había negado rotadamente a decirme que era aquello que deseaba. Desde ese día me había propuesto hacer que él me dijera que era lo que quería y es por eso que cada año le hacía la misma pregunta e Inuyasha molesta y sorpresivamente siempre se negaba a contestarme-
-No lo he hecho y no lo haré, así que si yo fuera tú me olvidaría de esto y simplemente conseguiría cualquier cosa.
-Inuyasha…
-No insistas Kagome porque no llegaras a nada.
-No entiendo porque no quieres decirme. Tan solo dime ¿Qué es lo que quieres por regalo?
-No. No te lo diré.
-¿Por qué?-Musite con irritación, no entendía porque mi hermano se negaba tan terminantemente a responderme. No era una pregunta tan complicada-
El muchacho se levanto del sitio en el cual hasta ahora se encontraba sentado y entonces acercándose a mi inclino ligeramente su rostro sobre el mío y susurro:
-Porque Kagome aún es una niña.
-¿Qué? ¿Qué quieres dar a entender con eso?-Le pregunte, no entendía nada-
El chico ladeo la cara y entonces le oí suspirar profundamente para seguidamente decir:
-Nada. Tan solo olvídalo…
El muchacho dijo esto para seguidamente darse la vuelta y empezar a caminar rumbo a la casa. Lo contemple extrañada durante un par de segundos. Pero entonces dándome cuenta de que me había quedado parada en aquel sitio y que seguramente Inuyasha solo había estado jugando conmigo al decirme eso, mi mirada se lleno de irritación y empecé a caminar hacía él diciendo:
-¡Inuyasha! Deja de jugar y dime de una vez que es lo que quieres…
Enfoque nuevamente la mirada en mi hermano al tiempo que mi mente volvía a centrarse en el presente.
-¿Y bien Kagome?-Escuche a aquella angelical voz cuestionarme de nueva cuenta-
-¿Bien qué?
-Mi regalo…
-No tengo… No tengo porque responder a tu pregunta se supone que los regalos son sorpresa-Farfulle con una voz no muy convincente-
-Ya veo. Para que suenes tan segura seguramente ya habrás encontrado y comprado un regalo para mi ¿No es cierto?
-Jamás te han gustado mis regalos-Le recordé con molestia-
-Eso no es cierto, es simplemente que jamás me diste lo que en verdad deseaba.
-Bueno, eso no es culpa mía. Me esforzaba mucho en tratar de regalarte cosas que te gustarán, pero al parecer nunca conseguía mi propósito. Además nunca quisiste decirme nada, jamás me diste ni siquiera una pequeña pista de que es lo que deseabas de regalo, cada vez que te preguntaba o evadías la pregunta o simplemente te reías y decías "No te diré" ¿Cómo se suponía que supiera?
Dejando a un lado el libro que segundos antes sostuviera el muchacho se levanto del sitio en el cual estaba sentado y entonces dio un par de pasos hasta llegar a dónde me encontraba yo, entonces colocando una mano en la cabeza del mueble y una de sus rodillas en el cuerpo del mismo dejándome de esa manera atrapada entre aquel sillón y su propio cuerpo le escuche decirme:
-Así que aún a estas alturas ¿No tienes ni la menor idea de es lo que quería?-En su voz destacaba un notable tono de esceptismo e incredulidad-
-¡Por supuesto que no tengo la menor idea! Si tan sólo me dijeras tal vez podría hacer algo al respecto-Le confronte con molestia-
-Kagome eres realmente estúpida ¿Lo sabes?-Le escuche decir y mi rostro se deshizo en un gesto de indignación ¿Estúpida?-Durante años me preguntaste que es lo que quería como regalo ¿Verdad? De acuerdo. Si tanto te interesa saberlo: Lo que quiero, lo que siempre quise es a Kagome. Tú eres lo que quería. Y bien ahora que lo sabes ¿Qué es lo que piensas hacer?-Observe a mi hermano con el rostro desencajado. Es decir sabía que me quería, pero jamás me hubiera esperado algo como eso, aunque bien ahora que lo pensaba eso era algo bastante razonable-
Sin darme tiempo de responderle mi hermano se levanto de sobre mi y entonces tomando el libro que estaba leyendo le observe irse, seguramente dirigiéndose a la habitación la cual era el único lugar en el cual podría estar solo.
Baje la mirada meditando en lo que había dicho mi hermano. Sin poder evitarlo mis mejillas se pusieron rojas al recordar sus palabras "Lo que quiero, lo que siempre quise es a Kagome" Lo que Inuyasha quería lo que siempre había deseado era mi, me amaba. Sin embargo en estos momentos yo no sabía que era exactamente lo que sentía por él. Me sentía tan confundida.
Agite violentamente la cabeza, tenía que sacarme esas idea de la mente. Yo no tenía porque sentirme confundida, Inuyasha era mi hermano, no había razón para que lo viera de otra manera. Suspire y fue entonces cuándo pude escuchar que mi celular estaba sonando. Sin verdadero ánimo lo tome y conteste.
-¿Bueno?
-¿Kagome?-Escuche decir a la voz detrás de la línea-
-¿Sango?-Cuestione con duda-
-Si, soy yo y tu tienes muchas respuestas que darme ¿Cómo es eso de que estás castigada con Inuyasha?
-Así que ya lo sabes…
-Si, pero ese no es el punto. A estás alturas ya sabrás sobre el baile de despedida para el campamento ¿No es cierto?
-Si, bueno avisarnos sobre él, fue una de las primeras cosas del programa en el campamento.
-Ajá, pero ahora además la directora ha dado una noticia que ha resultado ser sorpresiva y la verdad esta siendo muy bien aceptada entre los campistas.
-Así ¿Qué cosa?-No pude reprimir la duda y preguntarle aquello-
-Si, verás no será un baile normal, sino uno de disfraces.
-¿De disfraces?
-Si, yo ya he elegido mi disfraz voy a ir disfrazada de Cleopatra. Pero la verdadera razón por la que te llamo no es decirte de que voy a ir, sino que al comprar el mío en la tienda vi varios y modelos y obtuve algunos disfraces que quedarían perfectos en ti.
-No, no debiste molestarte.
-Ohh, pero si no es molestia, después de todo ¿De que sirve el dinero sino para gastarlo? Pienso enviarte un paquete con los disfraces, ya que hablando con la directora me he enterado de que a pesar de que estas castigada si podrás ir. Y que no hay ningún problema en el envío del paquete, para más tardar esta tarde uno de los asesores debería llevarte la entrega. De todos los modelos selecciona el que más te guste, también envío algunos que me pareció quedarían bien en Inuyasha. Aunque siendo sincera, tu y yo sabemos que todo quedaría bien en él. Tu hermano se vería bien hasta con harapos Kagome, pero ese no es el punto, así que bueno eso es todo, hablamos luego-Musito la chica para luego colgar-
Una vez que ella hubo colgado mire el aparato con una sonrisa, Sango era una muy buena amiga. Permanecí sentada en la sala durante un considerable tiempo esperando a que llegara en paquete de Sango sin embargo tras aproximadamente una hora de espera termine convenciéndome de no llegaría tan pronto así que dirigiendo una mirada de nueva cuenta en mi celular para consultar la hora pude darme cuenta de que eran las 3.45 P. M. había pensado que seria más temprano, pero al parecer empezaba a hacerse tarde. Suspire y entonces decidí dirigirme a la habitación. Camine por el pequeño pasillo que conducía a la misma durante algunos segundos hasta que finalmente me encontré frente a la puerta que significaba la entrada de la misma. Con algo de cansancio tome la perilla y le di vuelta. En ese instante mis ojos se abrieron enormemente ante la escena de la que era testigo. Con cierta vergüenza sentí como poco a poco mis mejillas comenzaban a llenarse de color. Había olvidado que Inuyasha se encontraba en la habitación…
Pude darme cuenta de que al parecer el muchacho acababa de bañarse ya que su cabello se encontraba húmedo y también se encontraba sin camisa. Realmente para que esto me pasara tenía que tener una suerte…¿Por qué tenía que encontrarme con mi hermano en ese estado cuándo justamente me sentía tan confundida en lo que sentía por él? Trate con todas mis fuerzas de cerrar los ojos o bajar la mirada, pero era simplemente imposible mi cuerpo no me respondía. Mi corazón inesperadamente latía como loco, pero tratando de resistirme a la vergüenza que sentía, por primera vez me di la oportunidad de observar el cuerpo del que era mi hermano. Su cuerpo era delgado y atlético pero al mismo tiempo recio, firme y mucho mejor que el de cualquier modelo. No había palabras para describir lo perfecto que era. En términos simples y aunque me costara aceptarlo él era sexy, muy sexy… Despertando finalmente de aquel embeleso cerré los ojos fuertemente y retrocediendo trate de alejarme de ese lugar, pero para mi mala suerte lo único que logre fue tropezar y chocar contra la pared que se encontraba al lado de la puerta, cosa que provoco que mi hermano se volviera para mirarme, bueno después del ruido que habían hecho mis zapatos al tropezar era imposible que no lo hubiera hecho. Trague lentamente preguntándome ¿Por qué demonios mi corazón no dejaba de latir tan rápido?
Aún sin ponerse nada más encima Inuyasha dio un par de pasos acercándose a donde me encontraba y entonces se detuvo justo enfrente de mi.
-Kagome ¿Qué estás…?-Le escuche cuestionarme al tiempo que su mirada se posaba intensamente sobre la mía, solo en ese momento fui conciente de la cercanía que tenía el cuerpo de mi hermano con el mío y sin poder evitarlo los recuerdos de aquellos sueños que había estado teniendo comenzaron agolparse en mi memoria-
Observe al chico sonreír para seguidamente tomar un mechón de mi cabello y empezar a juguetear con él.
-¿Sabes?-Le escuche decir de pronto-Realmente durante estos días te había notado extraña, al principio pensé que solo habían sido suposiciones mías pero después de esto ya no tengo ninguna duda… No soy tan estúpido como para no darme cuenta del porque te comportas así Kagome…
Sentí que todo el aire se me escapaba de los pulmones en el momento en el cual colocando ambas manos sobre la pared aprisionándome entre esta y su propio cuerpo el muchacho empezó a acercar su rostro al mío. Mientras tanto yo no podía ni siquiera moverme un centímetro mis piernas parecían haberse convertido en gelatina.
-Te amo Kagome…-Farfullo el chico mirándome a los ojos y yo no pude evitar sentirme casi embelesada ante tal cosa, sin poder evitarlo mi corazón empezó a latir como loco, los ojos de Inuyasha eran tan hermosos… Trague grueso y mis mejillas se pusieron aún más rojas de súbito-No te haces una idea de cuan irresistible me pareces…-Me susurro él al tiempo que su cara descendía aún más sobre la mía, y con tan solo esas palabras mi cuerpo comenzó a temblar. Sin poder evitarlo un escalofrío recorrió mi cuerpo en el momento en el cual pude sentir su cálido aliento chocando contra mis labios. A menos de un centímetro de ellos. Cerré los ojos fuertemente, ver a mi hermano no me permitía pensar claro. Porque sin comprender el porque de pronto los labios me quemaban y deseaba verdaderamente deseaba que él me besara-Te gusto ¿No es así Kagome?-Le escuche preguntarme de pronto y mis ojos se abrieron enormemente ante aquella aseveración-
-E… Eso no es verdad… Tú… Tú no me gustas-Musite tartamudeando a duras penas, pero mi voz no sonaba para nada convincente-
-Mientes. Tan solo te engañas a ti misma ¿Eres feliz haciendo eso?-Le escuche preguntarme, abrí los ojos mirando a Inuyasha nuevamente. Sus ojos, aquellos hermosos ojos dorados de nuevo estaban mirándome. Me tenían simplemente hipnotizada por más que quería no podía, simplemente no podía apartar la mirada de ellos…-
El chico me miro por un leve segundo fijamente tiempo en el cual yo tampoco aparte la mirada de él. Permanecimos de esa manera tan solo mirándonos el uno al otro, hasta que finalmente los labios de mi hermano cubrieron los míos. No intente resistirme a decir verdad me estaba acostumbrando a que él me besara cada vez que se le diera la gana. Además de que en este momento tenía tantas ganas como él o más que Inuyasha de besarlo. No sabía por que, y entendía que no estaba bien, pero me sentía tan a gusto entre sus brazos…
El chico acorralo aún más mi cuerpo contra la pared. Al tiempo que el beso se tornaba mucho más intenso. Sin que pudiera hacer algo para evitarlo mi cuerpo se relajo bajo los brazos de mi hermano y el beso empezó a volverse más y más apasionado. Los labios del muchacho tomaron el control absoluto y empezaron a acariciar los míos con tan desbordante pasión que parecía querer devorarme. Un gemido se escucho de mis labios en el momento en el cual su lengua se introdujo dentro de mi boca y por más que lo intente no tarde mucho en corresponder a este acto. Podía sentir como mi lengua y la de mi hermano se enredaban una y otra vez en una danza única e incomparable. Mi hermano apretó aún más mi cuerpo contra el suyo y profundizo mucho más el beso, gemí suavemente y entonces con mis brazos rodee el cuello del muchacho acercando de esa manera aún más la cara de Inuyasha a la mía. Sentí que el aire se me acaba y empezaba a ahogarme, pero sin embargo no hice nada para alejar a mi hermano o apartarlo de mi y es que el sentir aquella deliciosa sensación que era el de sus labios sobre los míos, su lengua recorriendo ansiosa todos y cada uno de los lugares de mi boca, enredándose con la mía. Me era simplemente imposible renunciar a eso…
Mientras me besaba pude sentir como una de las manos de mi hermano empezó a acariciar suavemente mis piernas al tiempo que con la otra masajeaba uno de mis pechos. Sentí como poco a poco mi cuerpo comenzaba a sentirse caliente y también como contra mi voluntad mi sexo empezaba a humedecerse.
-Inu… Ya… Sha…-Balbucee a penas tratando de formular una oración completa. Quería pedirle que se detuviera aunque una parte dentro de mi me pedía todo lo contrario-
-Te amo Kagome-Volvió a susurrar el muchacho y entonces sin prestar atención a mis débiles protestas la mano de mi hermano que en estos momento se encontraba sobre uno de mis senos encontró mi pequeño pezón y lo apretó suavemente. A la vez que su otra mano se mantenía acariciando mi entrepierna, sin embargo subiendo un poco más ésta se metió entre mi ropa interior, hasta llegar al lugar que él quería tocar, aquel pequeño y sensible lugar que para esos momentos incluso sin que yo lo deseara ya se encontraba demasiado húmedo. Sus dedos se posaron con delicadeza y entonces apretaron con fuerza. En ese momento y sin que pudiera evitarlo un gemido se escapo de mis labios. Entonces el muchacho empezó a acariciar suavemente mi húmedo y muy sensible sexo provocando que de mis labios se dejaran oír muchos más gemidos. No podía evitar hacerlo, era tan placentero…
El chico intensifico aún más la profundidad del beso que compartíamos y entonces sin que yo pudiera hacer algo para evitarlo me abrió las piernas para después colocarse justo entre ellas. Entonces aún sin dejar de besarme usando la mano que se mantenía acariciando mis senos me levanto la blusa que estaba usando, para seguidamente despojarme del sujetador y empleando en esta ocasión ambas manos regresar de nueva cuenta a mis senos, ahora desnudos, aprisionando de esa manera a cada uno de ellos. Deje ir un pequeño gemido sin poder evitarlo, mientras sentía como mi hermano empezaba a masajear mis pequeños pechos a la vez que sus dedos apretaban suavemente mis sensibles pezones haciendo que mi cuerpo fuera inmediatamente recorrido por una inevitable ola de placer. Mientras tanto podía sentir como su endurecido miembro se rozaba fuerte e intensamente contra mi indefensa feminidad, entonces el chico sin pedirme permiso empezó a embestirme, golpeando de la manera más salvaje y sin piedad mi sensible y húmedo sexo. Gemidos incontrolables se escaparon de mi boca. No sabía como reaccionar se suponía que lo que estaba haciendo con mi hermano era incorrecto, sin embargo yo… Yo…
-¡Ahh! Inuyasha… No… No debemos…-Musite con voz débil entre beso y beso, sin embargo aún cuándo yo decía eso podía sentir a mi propio cuerpo clamando por que él no se detuviera. Esto no podía seguir así, apenas y podía pensar claramente en estos momentos, si Inuyasha seguía con esto dentro de poco ya no tendría ni siquiera la voluntad para oponerme a él-
Los labios de mi hermano ejercieron más presión sobre los míos, podía sentir su lengua enredarse con la mía de una manera tan maravillosamente envolvente y deliciosa. Cerré fuertemente los ojos tratando de resistirme, no estaba bien, esto no era pero para nada correcto…
El muchacho separo sus labios ligeramente de los míos y su respiración se dejaba ver claramente agitada. Aunque a decir verdad mi respiración estaba tan agitada como lo estaba la de mi hermano. Mire a Inuyasha a los ojos durante un segundo, su mirada lucía tan dulce, me era simplemente imposible resistirme cuándo él me miraba así… Lo observe bajar la cara levente y en ese momento mis ojos se abrieron de la sorpresa sin que pudiera evitarlo y no pude evitar morderme los labios para no dejar ir un gemido de placer. No era para menos, sin mi menor consentimiento y de la nada, mi hermano había introducido uno de mis pezones en el cálido interior de su boca, y su ágil lengua lo torturaba con maestría, podía sentir a mi hermano mayor chupándolo, lamiéndolo, mordiéndolo... Cerré los ojos con un evidente placer. Entendía que hacer esto no era correcto, no lo era y sin embargo se sentía bien. Realmente bien ¡No! No podía permitirme el sentir así , no por el chico que era mi hermano mayor.
-¡Ah! No… No…-Trate de resistirme, pese al placer que me embargaba-
-¿No?-Escuche decir a mi hermano con un evidente tono de burla-Mentira. Estas mojada Kagome-Musito el chico al tiempo que separando sus labios del sensible botón que coronaba mi pecho procedía a mirarme directamente a los ojos sonriéndome con cierta burla, ante este acto mi cara se puso completamente roja, nunca había notado lo increíblemente sexy que se veía mi hermano al hacer aquello-
Baje la mirada hacia el suelo, me sentía tan avergonzada. Avergonzada por pensar y sentir así respecto a Inuyasha… Ante todo no podía olvidar que él era mi hermano mayor.
Tenía, tenía que controlarme, por mucho que lo deseara, por muy atractivo que él fuera seguía siendo mi hermano y yo no iba a ceder, no podía permitirme ceder frente a Inuyasha.
-Inuyasha, por favor n…-No pude terminar de decir la frase porque en ese preciso momento los labios de mi hermano mayor volvieron a cubrir los míos, besándome profundamente con una inmensa pasión-
-Mmmm, Kagome… No puedo soportarlo más… ¡Ahh! Tengo que hacerte el amor... Aquí mismo y ahora… -Le escuche decir entre beso y beso e inevitablemente mis ojos se abrieron en par ¿Qué era lo que él acababa de decir?-
-¡Ahh! No puedes somos hermanos… Mmmm… Inuyasha, no… ¡Somos hermanos, por favor no me hagas esto!…-Musite tratando de negarme, pero ante todo no podía negar el placer que sentía mi propio cuerpo, Inuyasha era tan…-
-Kagome, yo… No quiero obligarte. Pero te quiero hacer mía…-Abandonando mis labios el chico comenzó a besar o más bien morder mi pequeño cuello-
-Mmmm, Inuyasha, no… ¡Ahh! No quiero… ¡No quiero hacer esto con alguien a quien no ame!-Musite sintiendo como las lágrimas de placer comenzaban a inundar mis ojos, me sentía tan excitada y deseaba que él continuara, pero Inuyasha era mi hermano y hacerlo con él no sería correcto. Antes que guiarme por mis deseos tenía que pensar en eso-
Tras escuchar esto mi hermano separándose repentinamente de mis labios le escuche decir:
-¡Mierda! ¡Sé que no me amas! ¡Claro que lo sé Kagome!… Ojala pudiera escuchar de tus labios decir algún día que me amas, pero eso es imposible, por que yo soy el de los deseos impuros no tú…
-Inuyasha…
-Kagome, yo… Entiendo que no sientes nada por mi, pero por favor no me hagas sufrir diciendo cosas tan crueles…
Baje la mirada sin atreverme a decir nada, pero finalmente después de algún tiempo añadí:
-Inuyasha…¡Vete!-Le pedí, eso era lo único que podía hacer, si él continuaba por mucho más tiempo con esto yo ya no seria capaz de resistirme y no quería ni siquiera pensar en lo que sucedería de ser así-
-¿Qué?
-Por favor vete…-Le suplique con lágrimas en los ojos más que nada de culpabilidad-
El chico ignoro mi petición durante un considerable tiempo, aún así no me volví para mirarlo sabía que si lo hacía aquellos profundos ojos dorados estarían mirándome y entonces seria incapaz de resistirme a él. Pensé que Inuyasha no me escucharía, pero finalmente y con cierta sorpresa de mi parte sentí como su cálido cuerpo se alejaba completamente de mi para un par de segundos después oír el sonido de la puerta cerrarse. Mi hermano se había ido. Solo entonces levante la mirada aún con las lágrimas brotándome de los ojos. No entendía Inuyasha era mi hermano y sin embargo lo que había sentido por él hace tan solo unos minutos no era para nada fraternal… No quería, realmente no quería sentirme más confundida de lo que ya lo estaba.
Me limpie las lágrimas con fuerza y entonces decidí que lo mejor que podría hacer era tranquilizarme y por mi propio bien olvidarme de lo sucedido con mi hermano hace tan solo unos minutos. Si, definitivamente eso era lo mejor que podría hacer. Caminando hasta la cama me acosté en ella tratando de calmarme, pero aún a estas alturas tenia la respiración muy agitada y mi cuerpo aún se sentía caliente. Moví la cabeza con molestia levantándome de la cama y tome la decisión de que en estos momentos no me vendría nada mal un baño, seguramente con él mi mente se despejaría y me sentiría más tranquila. Así que tomando unas cuantas prendas de ropa me dirigí hacía el único baño que tenía esta casa. Tal como lo había pensado este resulto ser realmente agradable y cuando finalmente termine de bañarme ya me sentía mucho más calmada al respecto de lo que había sucedido. Salí del baño y mientras me peinaba me vi recordando vagamente la relación que existía entre mi hermano y yo antes de que él me dijera aquella verdad que cambiaria nuestras vidas para siempre. Suspire y fue en eso cuándo la puerta de la habitación se abrió dejándome ver de nuevo a mi atractivo hermano mayor. Bien al menos esta vez si se encontraba completamente vestido…
-Inuyasha…-Musite con molestia-¿Me puedes explicar que es lo que estas haciendo aquí?
-Lamento, realmente lamento tanto molestarte-Me respondió él con un notable tono de sarcasmo-sin embargo me pidieron que te entregara esto-Farfullo el chico al tiempo que acercándose a la cama colocaba un pequeño paquete sobre ella-
Con un poco de sutileza tome el paquete y lo abrí, si efectivamente era aquello que Sango había prometido mandarme. De repente y sin que pudiera entenderlo empecé a sentirme triste, desilusionada. Inuyasha solo había venido para entregarme el paquete, no por ninguna otra razón en especial. Me sorprendió a sobremanera el descubrir que estaba pensando así.
-Bien, ahora me voy para no incomodarte más con mi presencia-Le escuche decir-
-Inuyasha ¡Espera!-El muchacho se volvió para mirarme-
-¿Y ahora que es lo que deseas Kagome?
-Bien, yo…-En realidad no tenía ninguna razón en especial tan solo deseaba que él no se marchara-Sango me envío este paquete de disfraces para el baile de despedida y dijo que también pondría algunos para ti, así que pensé que te gustaría verlos.
-En realidad no… Y ahora si me disculpas…-Musito el muchacho para darse la vuelta y empezar a caminar rumbo a la salida-
-Inuyasha…-Volví a llamarlo y al igual que la ocasión anterior el chico se volvió para mirarme, pero en esta ocasión pude detectar cierta irritación en su rostro-
-¿Qué?
-Bueno si no quieres escoger ningún disfraz tal vez podrías ayudarme a escoger alguno.
-Kagome por favor no tengo tiempo para esto…-Me hizo saber el muchacho para nuevamente tratar de marcharse-
-Inuyasha…-Murmure nuevamente en esta ocasión levantándome de la cama y dando un par de pasos hacia él. Al oírme hablar nuevamente el muchacho volvió la mirada hacia mi-
-¿Y ahora qué?-Le escuche preguntarme con una muy notable irritación-
-Bien yo… Yo…-Baje la mirada con vergüenza, no tenía ni la menor idea de que más decirle para que no se marchara-
Levante tímidamente la mirada hacia él y entonces lo vi sonreír con una sonrisa de burla tan malditamente sexy que no pude más que contemplarle como una completa tonta durante un muy considerable tiempo. Caminando lentamente el muchacho camino de nueva cuenta hasta llegar a la cama, lugar cerca del cual me encontraba parada y se detuvo de nuevo enfrente de mi.
-Kagome, si lo que no quieres es que me vaya tan solo deberías decirlo. No tenía idea de que te gustara tanto.
-¡Tú no me gustas!-Me apresure a negar energéticamente su afirmación-
-Ohh ¿En serio?-Musito el chico al tiempo que acercaba su cara peligrosamente a la mía y se ponía a mirarme fijamente-
Retrocedí asustada en el momento en el cual él hizo eso con las mejillas completamente sonrojadas, Inuyasha solo estaba jugando conmigo, eso era más que obvio, pero broma o no, en estos momentos sentía mi corazón latir desenfrenadamente y me sentía tan indefensa como un ratón merced de un gato. No podría soportar ni un minuto más aquello. Mientras tanto él seguía contemplándome fijamente, como queriendo empaparse de mi. Pude notar como aquellos hermoso ojos dorados iban oscureciéndose, volviéndose negros de deseo... Y de repente tuve la repentina sensación de que mi hermano podría
acercarme a él bruscamente y besarme con fuerza, sin decir ni una palabra. Ante esta posibilidad no pude evitar sonrojarme aún más y empezar a temblar levemente. Escuche al muchacho reír de una forma increíblemente hipnotizante para luego decir:
-Lo siento si te asusté. No era mi intención Kagome-Su voz se dejaba oír en un tono agradable, pero aún así no perdía el deje de burla en ella. Además de que no sonaba en absoluto como si lo sintiera-
El alivio de saber que al menos no llegaríamos hasta el punto que había imaginado fue tan repentino y total que resultó ser en cierta forma doloroso. Deje ir un profundo y largo suspiro al tiempo que me dejaba caer en la cama. Con molestia me regañe a mi misma por dejar que mi hermano me afectara de esa manera. Él no era nada más que mi hermano. Un hermano común y corriente como cualquier otro, que en estos momentos sonreía levemente, como si le divirtiera el verme casi desmayarme. Bueno... Tal vez él no era tan corriente. Era extraordinariamente apuesto, demasiado atractivo. Sus facciones nítidamente definidas eran perfectas. Definitivamente aquel rostro y cuerpo eran el sueño de cualquier escultor. Y serían sin dudarlo la envidia del mismísimo Adonis. En esta ocasión mi hermano llevaba un conjunto completamente negro. Pantalones negros, camisa negro y una chaqueta de cuero, que hacían juego con el color de su cabello igualmente negro y contrastaban enormemente con el intenso color dorado de sus ojos y el claro color de su piel. Haciéndolo parecer casi un sueño. El chico seguía sonriendo levemente. Y sin poder comprenderlo el alivio que hasta hace poco sintiera se transformó en enojo.
-Inuyasha…-Murmure con molestia-
-¿Qué sucede Kagome?-Me pregunto él. Su voz en estos momentos era queda, culta, pero aún se podía oír aquel deje divertido y aunque no tuviera lógica podía encontrar este de cierta manera desconcertante-
-Eres malo, muy malo. Eso no fue divertido-Dije entre molesta y acusadora-
Él enarcó una ceja y sonrió.
-¿Lo soy?-Le escuche preguntar con creciente burla. De pronto sentí otro estremecimiento y no precisamente de miedo-
-Si, lo eres-Le respondí con el tono de voz más frío que conseguí adoptar-
-Estás enfadada-Añadió él con voz pasiva-He dicho que lamentaba haberte asustado.
-No… ¡No estoy asustada!-Farfulle sin mucha confianza y mi voz sonaba nerviosa. De algún modo me sentía estúpida delante de él, igual que una niñita que le sigue la corriente alguien mucho mayor y mejor informado-Simplemente me he sorprendido. Lo que no es ninguna sorpresa contigo haciendo esa clase de cosas.
-Ya veo. Entonces me pregunto que cara pondrías si hiciera algún otro tipo de cosas…-Seguía riéndose de mí; lo veía en sus ojos. Y ahora se había acercado un poco más a mi, razón por la cual tenía su rostro mucho más cerca. Sin poder hacer nada al respecto mi mirada se vio atrapada nuevamente por sus ojos, aquellos inusuales ojos dorados, que ahora brillaban con una luz de curiosidad en ellos. Como si se quisiera mirar más y más en mi interior y yo atrapada por ellos fuera incapaz de evitarlo-
¿En qué estúpido momento se me había ocurrido que para ayudar a mi hermano tenía que encerrarme completamente a solas en una lejana casa con él? Nunca antes me había sentido ni había estado tan indefensa como lo estaba ahora. Ni siquiera habían pasado 2 días y ya quería salir de aquí, irme a un lugar en donde mi hermano no pudiera seguir jugando con mis sentidos de esta manera. Todo lo que quería en este momento era irme. El continuo silencio presente en la habitación me incomodaba. Mi hermano estaba simplemente allí de pie, sin moverse, observándome ¿Por qué no decía algo? ¿Es que acaso no se cansaba de tan solo estarme mirando y mirando?
-¿Hay algo que desees?-Le pregunte tratando de buscar un medio para sacarlo de mi habitación. Si decía que no le pediría que se fuera y si decía que si pues simplemente le daría algo a cambio y todo terminaría. Sin embargo en el fondo no podía dejar de sentirme molesta conmigo misma por ser yo la única que se sentía nerviosa por todo esto-
Él seguía contemplándome, tan solo mirándome fijamente, y el sentir aquellos ojos dorados fijos en mi me hacían sentir de algún modo mucho más incomoda. Tragué grueso.
-¿Ah? Sí-Murmuro él con los ojos puestos en mis labios. Mis mejillas se pusieron súbitamente más rojas de lo que ya lo estaban-
-¿Qué?-Le pregunte mirándolo como una tonta ¡No podía creerlo! Había olvidado mi propia pregunta y mis mejillas no dejaban de adquirir más color a cada segundo que pasaba. Me sentía mareada. Si al menos dejara de mirarme…-
-Sí, hay una cosa que en este momento deseo más que cualquier otra-Repitió él, no más alto que antes-
A estas alturas sentía que no podía respirar. El muchacho estaba cerca, demasiado cerca. Podía oler en el aire una leve insinuación de aquella varonil e inusual fragancia que era característica de Inuyasha. Además de que los ojos del que era mi hermano seguían reteniendo los míos negándose rotundamente a libéralos, y por más que quisiera yo era incapaz de apartar la mirada. Sus ojos no se parecían a ningunos otros ojos que hubiese visto antes eran profundos y penetrantes, tan hermosos como lo era el sol al atardecer o el oro al fundirse… Sus ojos mantuvieron atrapada mi mirada al tiempo que él inclinaba su cabeza hacía mi, rozando apenas sus labios con los míos, tan solo ante ese pequeño toque de su parte sentí como los labios me empezaban a arder y también como mis propios ojos se empezaban a cerrar, al tiempo que echaban mi cabeza hacía atrás y separaba los labios, incitándolo a besarme. Justo cuándo mi hermano estaba a punto de hacerlo, ladee la cara violentamente y sentí como si acabara de apartarme del borde de un precipicio ¿Qué era lo que estaba haciendo? Estuve a punto de permitir que me besara ¡Que mi propio hermano me besara!
Sin tener más remedio que ese evadí la constante mirada de Inuyasha, después de todo y por mucho que lo deseara no podía ceder ante él, eso no estaría bien. Permanecí de esta manera por algún tiempo hasta que finalmente cansada de que él no dijera nada me volví para mirarlo. Su expresión no había cambiado en lo absoluto. El muchacho seguía mirándome tan fijamente como antes de que ladeara la cara. Sin que pudiera evitarlo y ante la profundidad de su mirada nuevamente mis mejillas se llenaron de color. Fue entonces cuándo una sonrisa burlona adorno el rostro del muchacho. El chico levanto su mano derecha y entonces alzando el dedo índice golpeo suavemente con él mi frente, haciéndome retroceder levemente.
-¿Ves? Por cosas como estas sé que te gusto.
-Ya… ¡Ya te dije que eso no es cierto!-Le respondí, aún sin entender completamente de donde había sacado la suficiente fuerza como para contrariarlo-
-¿A no? ¿Entonces porqué te sonrojas así de repente? Si en serio no te gusto entonces eres una chica muy rara Kagome, o quizá demasiado pervertida…-Mis ojos y mi boca se abrieron a la par con indignación al escucharlo decirme aquello ¿Pervertida? Desee desmentir sus palabras pero sin embargo no podía negarme a mi misma que tal vez Inuyasha tenia razón y si me estaba volviendo una pervertida ¿De que otra manera se explicaban los recientes sueños sobre Inuyasha y yo haciendo…? Además de que esa opción me parecía más aceptable que el hecho de que de verdad me sintiera atraída por mi hermano-
-¿Sabes qué? Yo… Yo no tengo porque discutir contigo cosas como estas, sal de MI habitación ahora-Le exigí-
Observe al chico reír durante algunos segundos para seguidamente decir:
-Para empezar tu ni siquiera querías esta habitación.
-Si, pero ese no es el punto ahora. Tengo cosas importantes que hacer Inuyasha, como por ejemplo…
-¿Por ejemplo?
-Bueno no me acuerdo de ninguna en este momento pero seguro que habrá algo importante que hacer-El muchacho sonrió nuevamente de aquella hipnotizante manera a la que por más que viera me era imposible acostumbrarme. Lo observe en silencio tan solo contemplándolo era imposible el solo pensar que una persona así de perfecta existiera. Sin embargo finalmente con las mejillas rosadas descubrí que me había quedado mirándolo más tiempo del que debía y baje la mirada apenada-
-Si, estoy seguro de que tratándose de ti, seguramente encontraras algo. Te amo Kagome-Musito el muchacho para seguidamente plantarme un beso en la frente y salir de la habitación-
Una vez sola comencé a llorar llena de confusión ¿Por qué mi hermano me hacía esto? Aún sentía a flor de piel la calidez de sus labios al rozarse con los míos y al depositar aquel pequeño beso en mi frente. Lleve una mano a mis labios dejando escapar un sollozo. Jamás había pensado seriamente en esa opción, nunca lo hubiera creído. Y si alguien me hubiera dicho meses atrás que algún día estaría así de mal por causa de mi hermano seguramente pensaría que esa persona estaba mal de la cabeza, pero ahora por primera vez en mi vida me enfrentaba a esa posibilidad y la probabilidad que existía de que algo como eso pasara. Pero no quería, no quería sentir así respecto a mi hermano. Tenía temor, miedo, más miedo del que alguna vez hubiera tenido antes. Tenía temor de enamorarme de Inuyasha... De realmente terminar enamorada de mi hermano.
Me acosté en la cama y cerré los ojos sintiendo como las lágrimas seguían naciendo de ellos. No podía, yo no podía querer a mi hermano, no de esa manera. Muchas personas serian lastimadas si me permitiera sentir algo como eso por él. Además estaban Mamá y Papá, yo no podía hacerles eso. No podía. Pensando así en las razones que tenía para no sentir algo como eso por mi hermano poco a poco mis ojos se fueron cerrando hasta que me dormí…
A la mañana siguiente me levante temprano y lo primero que hice fue ir hacia la cocina que también era el comedor para comer algo, recordé que el día anterior de lo sucedido con mi hermano había perdido el apetito y no había almorzado ni cenado. Pero sin embargo hoy tenía hambre y mucha. Al llegar a la cocina me dirigí al refrigerador para abrirlo, al parecer la comida de hoy ya había sido traída, pero para que estuviera ahí alguien debía de haberla recibido. Bien, entonces eso significaba que mi hermano ya estaba despierto. Tome la comida que me correspondía y tratando de evitar a mi hermano me dirigí de nueva cuenta a la habitación. Si lo que tenía que hacer era evitar a Inuyasha durante el tiempo que estuviéramos aquí, si eso impedía que fuera lo que fuera que sentía por él siguiera creciendo entonces lo haría. Es verdad que había algunos puntos en los cuales evidentemente nos toparíamos como por el ejemplo el de que solo había un baño. Pero ya vería la manera de evitar a lo más posible esos encuentros. Suspire y decidí emprender la marcha hacía aquel pequeño cuarto y después de algunos segundos de caminar finalmente logre llegar hasta él, ingrese al sitio cerrando la puerta para pasar a dirigirme a la cama y empezar a comer. Cuando hube terminado de hacerlo deje el plato sobre la pequeña mesa que estaba al lado de la cama pensando que podría llevarlo a la cocina más tarde. Me acosté en la cama de nuevo, estaba tan aburrida, fue entonces que recordé que aún no había elegido mi disfraz para el baile de esta noche si Inuyasha no deseaba ir, eso no significaba que yo no lo hiciera. Además de que no desperdiciaría la oportunidad de salir de esta casa al menos por una noche.
Me levante de la cama para ir a buscar aquel pequeño paquete que me enviara Sango y después lo coloque sobre la cama empezando a sacar uno por uno todos los disfraces. Sango me había enviado un total de 9 disfraces. 5 para mi y 4 para Inuyasha. Observe cada uno de los trajes entre los cuales podía elegir. Un traje verde limón que brillaba tenuemente que incluía unas alas y sandalias del mismo tono para ir disfrazada de hada. Otro rojo y demasiado atrevido para mi gusto que incluía unas botas altas del mismo color para ir de diablita, uno amarillo de abejita o algo así, otro más era en diversos matices de azul que parecía ser el traje de una princesa, ya que incluía una tiara y el último parecía ser un vestido de ballet hecho de plumas blancas pero incluía alas, así que no estaba muy segura si era de bailarina o de ángel. Suspire, a acepción del rojo que no sabía que le había pasado por la cabeza a Sango para comprarlo, todos eran muy bonitos, así que no sabía por cual decidirme. Resople con cansancio y después de meditarlo mucho decidí que lo mejor sería probarme todos para ver cual era el que me quedaba. Tome el traje amarillo para pasar a dirigirme al baño, pero entonces note que aún no había visto los trajes que Sango había comprado para Inuyasha, tal vez él no quisiera ir, pero eso no me impediría a mi el poder al menos verlos. Tome el primer traje uno de color azul oscuro y me lleve la sorpresa de que era un traje de príncipe que hacía juego con el de princesa que había visto anteriormente y no pude evitar preguntarme si Sango lo había comprado precisamente por ese propósito. Aunque para desgracia de Sango tan solo había desperdiciado su dinero al comprarlo ya que Inuyasha jamás aceptaría siquiera probarse el traje, lo que la verdad era una lástima porque seguramente como cualquier cosa que usaba le quedaría genial. Suspire con algo de decepción y pase al siguiente traje este era negro y con una capa de 2 caras por un lado negra y por el otro roja, si no había duda: Era uno de vampiro. Cerrando los ojos trate de imaginarme a mi hermano usando dicho traje, no la verdad demasiado atractivo era de por si y con semejante traje de seguro más de uno creería que se trataba de un vampiro de verdad. Me sacudí la cabeza y tome el siguiente disfraz era uno blanco con algunos detalles en azul oscuro y parecía ser algo así como el uniforme de un oficial de la marina o algo parecido y finalmente el último era el de un pirata o al menos eso parecía ser. Suspire si, definitivamente Sango tenía razón Inuyasha se vería bien con todo…
Resople y entonces decidí retomar lo que había estado haciendo antes de ponerme a ver los trajes de Inuyasha, es decir probarme mis propios disfraces. Tomando aquel de abejita me dirigí hacía el baño y me lo probé, me lleve la sorpresa de que parecía estar hecho exactamente a mi medida, sin embargo seguramente solo seria casualidad me mire en el espejo que tenía el baño con él fijándome detenidamente en los detalles y después decidí probarme el siguiente aquel de hada, era precioso y al igual que el primero me quedaba perfectamente, al parecer Sango conocía muy bien mi talla. Resople para pasar a probarme el de princesa aquel era divino además de que me gustaba la suavidad de la tela con la que estaba hecho. Finalmente tome aquel de ángel-bailarina y me encerré en el baño para probármelo era simplemente hermoso sin embargo aún así no podía decidirme del todo por ninguno de los trajes ¡Si tan solo pudiera llevarlos todos! Suspire y entonces decidí volver a ponerme la ropa que tenía puesta antes de todo esto, sin embargo aparentemente con tanto cambio de ropa la había dejando en la cama. Salí del baño, sonriendo, tal vez aún no sabía que traje llevaría al baile, pero seguro elegiría uno antes del anochecer… Con aquella sonrisa en mi rostro gire la perilla de la puerta de baño y di un paso afuera de este entrando de nueva cuenta a la habitación.
-Vaya, al fin saliste hermanita-En el momento en el cual escuché aquella voz, la sonrisa se me borró completamente de mi rostro, no, tenía que ser sólo mi imaginación, él no podía estar aquí, es decir él no tenía ninguna razón para estar aquí-
Voltee lentamente y entonces me sorprendí cuándo lo que vi, apoyado en la pared que daba para la salida del cuarto, con las piernas cruzadas, y las manos en los bolsillos del pantalón que estaba usando, definitivamente era Inuyasha. Lo contemple con molestia y al darse cuenta de mi expresión le escuche decir:
-Vamos Kagome ¿Así recibes a tu hermano mayor?
-¿Qué haces tú aquí? ¿Por qué estás en mi habitación? ¿Por qué… ?…-Le cuestione más mis preguntas se vieron interrumpidas por su voz:
-Demasiadas preguntas ¿No crees? Bien estoy aquí por que quiero-Me respondió severo-También tengo derecho a estarlo ¿O no?
-¿Para que desearías tu estar aquí?-Le pregunté-
Inuyasha sonriendo camino hasta llegar a donde yo me encontraba y entonces le escuche decir:
-Bueno, tú estás aquí…-Musito el chico al tiempo que me sujetaba del mentón para obligarme a volver la cara hacía él-
-Esa razón es demasiado trivial-Farfulle con voz molesta-
-Sabes perfectamente que para mi no lo es…
-Inuyasha para ya con esto-Le pedí-tengo cosas que hacer, además de que todavía tengo que alistarme para ir al baile. Y para empezar a pesar de haberme probado casi todos ni siquiera me he decidido por alguno de los disfraces-Musite con voz un poco cansada-
El chico me observo un momento y luego se volvió para ver los demás disfraces que se encontraban sobre la cama y entonces con una sonrisa burlona adornando su fino rostro le escuche decir:
-Pruébate el de color rojo-Mis mejillas se pusieron completamente rojas-
-¡Pervertido! Eres un pervertido.
-Pensé que a estas alturas te habrías dado cuenta de eso desde hace mucho, pero bueno ¿Qué más se puede esperar de un chico que esta enamorado de su hermana menor?-Desvíe la mirada de él a estas palabras, odiaba cuándo me decía eso, porque ilógicamente al escuchar esas palabras mi corazón no podía dejar de latir como loco-Aunque a decir verdad ese traje te queda bastante bien…-Le escuche decir repentinamente-
-¿Este?-Le cuestione con curiosidad-
-Si, así te pareces más a lo que siempre has sido. Un ángel.
Baje la mirada al suelo con las mejillas sonrosadas.
-Inuyasha por favor vete, te lo dije todavía tengo que arreglarme para el baile-Musite en un intento desesperado de sacarlo de mi habitación, su sola presencia me hacía sentir inexplicablemente nerviosa-
-Ya veo, así que al final de cuentas si vas ir a ese famoso baile.
-¿Y por qué no? Tengo derecho a divertirme con mis amigos, pasar un buen rato e incluso…
-¿Incluso qué?-Me demando saber él mirándome con un pequeño gesto intrigado en la mirada y una nota de curiosidad en la voz-
-Incluso conocer a algún chico con el cual salir.
-¡Tú no puedes hacer eso!-Su voz y su mirada habían cambiado por completo. Estaba furioso. Y sin poder evitarlo me recorrió un escalofrío al notar el semblante que tenía Inuyasha al decir esas palabras. Sus facciones estaban duras, sus labios estaban unidos en una fina línea, los puños los mantenía apretados y podía jurar que sentía el agitado respirar del chico-
-No hay nada que me impida hacerlo-Le recordé con voz tímida algo temerosa de enojarlo más-Soy una persona libre y el que seas mi hermano no te da ningún derecho para prohibirme hacer ese tipo de cosas; no soy propiedad tuya Inuyasha y puedo estar con cualquier persona que yo decida.
-Te equivocas.
-¿Qué?
-Es cierto que como tu hermano no tengo ningún derecho para prohibirte cosas como esas Kagome, pero en este momento eso no es realmente necesario, por que en realidad en estos momentos no piensas en mi solamente como tu hermano.
-¿Y qué te hace pensar eso?-Le cuestione con voz molesta, pero aún así con la cara más roja que nunca-
-Tú lo haces…-Me respondió el muchacho-Todo en ti me lo dice ¿Por qué no lo admites Kagome? Sientes algo por mí y no precisamente cariño fraternal... Puedo verlo claramente en tus ojos cuándo me miras…
-Eso no es verdad-Murmure con el rostro vuelto hacia el suelo-
-¡Claro que lo es! Y eso es muy fácil de demostrar.
-¿A qué te refieres con eso?-Levante la mirada solo para ver a mi hermano sonriendo-
El muchacho me sujetó de la cintura de forma inesperada entonces hundió su cara en mi cuello, podía sentir su respiración contra mi piel y eso hizo que me sonrojara-
-Inuyasha… No...- Gemí en el momento en el cual levantando su rostro a mi cara el muchacho trato de besarme-No... No quiero... Déjame...-Susurre esquivando sus labios, temerosa de lo que sabía que iba a sentir en el momento en el cual esos labios tan perfectos se rozaran con los míos. No podía permitirme el seguir con esto, no era correcto. Pero pesé a eso no podía dejar de sentirme así tan inesperadamente ansiosa, mi corazón se agitaba violentamente dentro de mi pecho. Y a pesar de negarme a aceptarlo una parte dentro de mi no podía dejar de sentirse atraída por aquella tentación. La tentación de caer rendida ante él... Pero no, no podía. Si apenas podía resistirme a él ahora, en el momento en el cual sus labios tocaran los míos, entonces estaría verdaderamente perdida. Esquive nuevamente los labios de mi hermano, pero Inuyasha afirmando una de sus manos en mi barbilla, obligo a mi rostro a mantenerse inmóvil hasta que pudiera besarme. Entonces sus labios rozaron finalmente los míos. Al inicio sólo fue un beso breve y suave. Pero después de unos cuántos segundos sus labios devoraron los míos con aquella hambre y avidez a la que ya estaba tan acostumbrada. El chico me abrazo fuertemente pegándome más a su cuerpo, entonces fue separando poco a poco más mis labios hasta que finalmente logro conseguirlo solo para invadir mi boca con su lengua. En el primer momento en el cual su lengua se rozo con la mía un pequeño gemido se escapo de mi boca, acto a lo cual el muchacho profundizo más el beso. Finalmente después de algunos minutos los labios del chico se separaron de los míos. Mire a Inuyasha por un momento al tiempo que ambos respirábamos agitadamente del poco aire que había en nuestros pulmones, observe al muchacho tomar una gran bocanada de aire solo para volver a inclinarse nuevamente sobre mis labios tratando de tomarlos. Cerré los ojos esperando el dulce roce y pude sentir la cálida respiración de mi hermano sobre mi boca. Sus labios se rozaron con los míos y yo sentí como un fuerte calor empezaba a invadirme naciendo en el punto en el cual nuestros labios se tocaban, escuche al chico suspirar inclinándose levemente sobre mi presionando más mis labios contra los suyos, pero antes de que pudiera profundizar más el beso un fuerte golpe en la puerta central nos hizo separarnos. Me volví para mirarlo con gesto algo decepcionado al tiempo que el chico ladeaba la cara alejándose de mi , era difícil aceptarlo y más cuándo se trataba de mi propio hermano pero yo no deseaba que él se detuviera, mi rostro se lleno de sorpresa al igual que mis mejillas de color al darme cuenta de la dirección que estaban empezado a tomar mis pensamientos ¿Pero en que rayos estaba pensando? Inuyasha era mi hermano. Mi hermano. Baje la mirada hacia el suelo tratando de tranquilizarme y fue en ese momento cuándo escuche al muchacho suspirar para seguidamente decirme:
-Al parecer alguien llama.
-Ah, si…-Musite con voz débil sintiéndome como una tonta y aún demasiado avergonzada por lo sucedido hace apenas unos cuántos minutos, mi cara enrojeció aún más-
Después de decir aquellas palabras el muchacho me dirigió una leve mirada y entonces salió de la habitación. A lo que yo me senté en la cama sintiéndome más confundida que nunca. Después de un par de minutos tomando mi ropa de la cama me pare dirigiéndome al baño para poder cambiarme, pero pensé que seria mejor bañarme de una vez así que tomé una nueva muda de ropa y tras quitarme el disfraz para no mojarlo ni ensuciarlo me dirigí al baño. Cuándo acabe de bañarme me acosté en la cama y estuve meditando un largo tiempo sobre lo sucedido entre mi hermano y yo en los últimos días. Cerré los ojos sintiendo como mi cara comenzaba nuevamente a tornarse roja. Me sentía tan estúpida, y en primer lugar no podía dejar de preguntarme por que razón reaccionaba así con Inuyasha. De pronto me vi recordando que mi hermano había sido el único chico que me había besado, quizá eso tuviera algo que ver, no sabía mucho sobre el tema y por ello era natural que reaccionara así; sin embargo no tendría que ser así toda la vida, seguramente llegaría el momento en el cual podría encontrar a otros chicos con los que pudiera hacerlo, no tenía que ser única y precisamente Inuyasha el único chico a quien besara, podría hacerlo con otros… Pero seguramente ninguno seria como Inuyasha, nadie me tocaría y acariciaría como él, nadie jamás podría besarme como lo hacía él, de una manera que me hacía olvidarme completamente de todo y de todos excepto de él… Sacudí la cabeza ¿Pero que rayos estaba pensando? Yo no debería pensar cosas como esas y menos sobre mi hermano. Suspire cerrando los ojos cuándo escuche el timbre de mi celular sonar anunciando una nueva llamada. Sin mucho ánimo lo tomé y conteste.
-¿Bueno?
-¡Kagome!-Escuche la cálida voz de Sango al otro lado de la línea-Hola, espero no incomodarte solo llamaba para saber si ya te has decidido por algún disfraz, veraz hice una apuesta con Kouga sobre el disfraz que llevarías, él apostó por el de hada, pero yo dije que el de princesa o el de ángel que personalmente a mi parecer son los que te quedan mejor, pero…
-No voy a ir-Musite con voz queda-
-¿Qué?
-Sango sinceramente en estos momentos no me encuentro muy de ánimos para ir, lo lamento, por haber hecho que gastaras tanto en mi en vano…
-Ah, no hay problema. Siempre y cuándo tú te encuentre bien no hay problema.
-Gracias por entender.
-Por supuesto eres mi amiga y eso es lo menos que puedo hacer por ti-Sonreí sin ganas-Bueno, cuídate Kagome-Escuche la voz un poco preocupada de Sango que tras decir esas palabras colgó-
Mire el aparato durante un par de segundos y entonces lo coloque en la mesa al lado de la cama. Lo sentía mucho por Sango pero la verdad era que después de lo sucedido con Inuyasha no tenía ganas de nada, me sentía demasiado deprimida y confundida. Volví la mirada hacía la puerta al parecer Inuyasha ya no volvería y definitivamente era mejor así. Suspire con desgana ¿Qué era lo que me estaba pasando? Inuyasha, él, yo… No podía pensar con claridad. Levante la mirada hacía el techo de la habitación y de pronto me vi recordando que pronto sería el cumpleaños de Inuyasha, su cumpleaños y ni siquiera le había comprado un obsequio aunque sabía de antemano que incluso de haberlo hecho no le agradaría. Suspire y entonces cerré los ojos esperando pronto poder olvidarme de todo esto y también de aquellos nuevos sentimientos que empezaba a tener por mi hermano…
