Capítulo 25.- El rescate
Harry se cubrió con la capa de invisibilidad y salió de la tienda minutos después que Malfoy. Caminó hasta que llegó a sus amigos escondidos.
- Es hora de irnos – exclamó.
Ron y Hermione se sobresaltaron al escuchar su voz, pues no lo había visto. Sin perder más tiempo se aparecieron de nuevo a las afueras de la ciudad de Londres. Una vez que instalaron el campamento y Hermione puso los hechizos protectores a su alrededor, Harry se dispuso a contarles lo que le había sucedido en su encuentro con Malfoy.
- ¿Qué piensas de él, Harry? - preguntó Hermione. Los tres amigos estaban a la mesa ponderando sus opciones.
- Creo que dice la verdad. Y tiene bastante sentido.
- Pues yo no confío en él - exclamó Ron cruzado de brazos.
- Es la única pista segura que tenemos. No hay otro lugar donde pueda estar.
- Seguro que es una trampa para entregarte a ya sabes quien. Estaríamos dementes si pensamos en invadir su casa. ¿Tú qué dices, Hermione?
- Por un lado, tienes razón Ron, debe ser una trampa. Pero igual pienso como Harry, Malfoy no se habría arriesgado tanto por hablar si podía atrapara a Harry en ese mismo momento. Y es lo único más seguro que tenemos sobre su paradero.
- Esta bien – exclamó Ron un tanto exasperado – ¿Y como sugieres que hagamos para entrar? Es la guarida de quien tú sabes, debe estar llena de mortífagos.
- Creo que tengo una idea.
Y rebuscando entre sus cosas, Harry sacó el pequeño cristal de Annon.
- Usaré la misma táctica que uso Velda para atacarme y entrar en el colegio. Iremos justo cuando él no esté.
- Es cierto - exclamó Hermione - con eso podremos entrar sin ser descubiertos. Además, sería bueno contactar a Dobby, recuerda que él trabajó en la mansión Malfoy durante muchos años, también nos puede ayudar.
- Pero ¿cómo lo contactamos?, él está en el colegio en estos momentos.
- De la misma manera que Velda entraba al colegio.
Ya habían preparado las cosas. Harry traía ambos fragmentos del medallón consigo. Recordaba que la última vez que lo traía salvó su vida de la maldición de la muerte. Esperaba que le diera suerte y protección en su búsqueda. Los tres chicos permanecían frente a la chimenea de su tienda de campaña. Harry frotó el cristal de Annon con sus manos y obtuvo el fino polvo plateado, lo lanzo y se crearon llamas de un verde esmeralda que se transformaron en plateado. Al otro lado del túnel que se formó se podía ver la cocina del colegio.
Los elfos domésticos que se encontraban trabajando en las cocinas estaba muy sorprendidos de verlos ahí, hasta que escucharon una voz chillona un tanto conocida.
- ¡HARRY POTTER HA VENIDO A VER A DOBBY!
- Hola Dobby - respondió Harry mientras era abrazdo en una pierna por el pequeño elfo doméstico.
- ¡Que gusto de ver nuevamente a Harry Potter! - exclamó Dobby con lagrimas en sus enormes ojos de pelota de tenis.
- También me da gusto verte. Dobby necesitamos tu ayuda.
- Claro que sí. ¿En que puedo Dobby ayudar a Harry Potter?
- Necesitamos entrar a la mansión Malfoy sin ser descubiertos.
Dobby se retiró un poco del muchacho y lo miró con una expresión de horror, como si le hubieran salido dos cabezas más y lanzara fuego por todas sus bocas.
- ¡¿Por qué Harry Potter quiere ir a ese lugar?! Es muy peligroso para él. El señor tenebroso está ahí - explicó el elfo, haciéndo énfasis en el señor tenebroso.
- Es una misión de rescate. Debo ir por Anny. Ellos la tienen ahí.
Pasó un rato en el que el elfo no dijo nada, hasta que sus ojos grandes se clavaron en los de Harry, donde pudo ver que el muchacho estaba realmente desesperado, así que tomó una decisión.
- Dobby tendrá que llevar a Harry hasta ahí ya que no se pueden aparecer ustedes solos.
- Muchas gracias Dobby.
Harry se colgó en el cuello el cristal de Annon, en caso de que lo necesitara, pero aceptó la propuesta de Dobby de que los llevara el mismo, acordando que los regresaría a la Madriguera en cuanto rescataran a Anny.
Se aparecieron en un pequeño y oscuro recoveco, húmedo y mohoso.
- ¿Dónde estamos? – preguntó Ron, más asustado de lo que dejaba ver a los demás.
- Es la antigua habitación de Dobby. Estamos en el sótano de la mansión.
Todos salieron con cuidado del pequeño cuarto hacia un estrecho pasillo del que se habrían puertas, todas con una antorcha apagada. El lugar era bastante lúgubre y oscuro. Al final del pasillo, donde solo había una antorcha encendida, estaba un hombre haciendo guardia en lo que parecía ser la única celda ocupada del lugar. Antes de que Harry hiciera algo, Dobby se le había adelantado, dejando caer un pesado bloque sobre la cabeza de mago, noqueándolo al instante de una forma callada y efectiva. Los chicos se acercaron a la celda y escucharon ruidos y una voz soñadora preguntó desde el interior.
- ¿Hola?, ¿hay alguien ahí?
Hermione se acercó cuidadosamente a la celda y abrió la pequeña trampilla para ver quien se encontraba dentro.
- ¿Luna, eres tú?
- ¡Hermione, Harry, Ron!, ¿Qué hacen aquí?, ¿también los capturaron?, ¿Dónde está el guardia? - preguntó apresuradamente Luna.
- El guardia está tomando una siesta – exclamó Harry con sarcasmo. – Estamos en una misión de rescate. ¿Quién está contigo?
- Están Dean y Seamus.
Sin perder más tiempo Hermione abrió la celda lo más sigilosa que pudo mientras Ron amagaba al guardia. Una vez que los chicos salieron de la celda, Harry se dispuso a interrogarlos.
- ¿Quiénes más están en este sótano?
- Creo que solo nosotros – respondió Luna.
Harry apretó su varita con fuerza, temiendo que todo fuera una trampa de Malfoy y que Anny no se encontrara ahí tampoco.
- ¿Cómo llegaron aquí ustedes? – preguntó Ron.
- Dean y yo fuimos apresados por que tenemos familia muggle.
- Yo estoy aquí por el diario de papá. No les gusta lo que publica.
- ¿Cómo supieron que estábamos aquí? - Seamus
- En realidad no lo sabíamos – explicó Ron.
- ¿A quién vienen a rescatar entonces? - preguntó Dean bastante intrigado.
- A Veranna – respondió Harry más seco de lo que esperaba. – Tenía información de que ella estaba aquí, con ustedes.
- En realidad nunca la vimos, Harry – comentó Dean, - pero sí creo que esté aquí.
- ¿En dónde?
- Arriba. Nunca vimos nada en realidad, pero se escuchaba que una celda se habría todos los días, sacaban a alguien y luego se escuchaban gritos aterradores; para el final del día se abría de nuevo la celda y regresaban a quien se encontraba ahí. No estoy seguro si es ella o no, pero eran gritos de mujer. Siempre era interrogada y…
Y justo en ese momento se escuchó fuerte un grito de dolor que para Harry fue inconfundible… era la voz de Anny en manos de su madre. Sin esperar a sus compañeros, Harry corrió hacia las escaleras que llevaban al salón de arriba. Otro grito desgarrador retumbó en sus oídos y no escuchaba nada más. Llegó hasta la puerta del salón e intentó entrar, pero estaba cerrado.
- ¿Cómo entraste aquí? – se escuchó la voz de Colagusano detrás de él. Harry se volteó solo para ver a Peter Pettrigrew alzar su varita para atacarlo, sin embargo, fue detenido por Seamus y Dean mientras Hermione lo hechizaba.
- Debemos darnos prisa – exclamó Dean. – Este miserable seguramente ya dio la alerta de que nos escapamos.
Se escuchó otro grito más. Harry alzó su varita y gritó 'Bombarda' haciendo estallar la puerta en mil pedazos. Todos entraron al salón y Harry se quedó petrificado ante lo que veían sus ojos. Anny permanecía colgada de una cuerda mágica con sus brazos sobre su cabeza, las ropas rasgadas y ensangrentadas, su rostro pálido y amoratado, su respiración era superficial y débil, estaba a punto de caer inconsciente. A su lado estaba Markus, sosteniendo la cuerda, y Velda, sentada plácidamente frente a la chica con si varita levantada. Al parecer no estaba muy sorprendida de verlos ahí.
- Ya me parecía extraño haber sentido tu magia en este lugar. ¿Cómo has podido entrar aquí? – preguntó con aparente calma, pero Harry veía en sus ojos una chispa maniaca de ira, pero Harry la ignoró, su cuerpo temblando de furia.
- ¡Entrégamela! – gritó mientras aferraba con más fuerza su varita amenazando a la bruja.
- Te hice una pregunta muchacho.
Anny levantó la cabeza un poco y sus ojos se cruzaron con los de Harry. Su mirada le gritaba que se fuera y eso le partía el corazón.
- ¡ENTREGAMELA! – gritó nuevamente.
- Ella es de Markus – dijo Velda con simpleza.
De pronto la puerta de entrada se abrió dejando a la familia Malfoy a la vista de los demás. Al darse cuenta de que Harry Potter se encontraba en su salón principal se abalanzaron sobre él y sus amigos.
- ATRÁPENLOS – gritó Lucius Malfoy con una expresión frenética, viendo en ellos la oportunidad de recobrar la confianza del señor tenebroso. Sin embargo, el que fuera su antiguo elfo doméstico había logrado encontrar las varitas de los chicos que rescataron y se desató una batalla.
Harry corrió hacia Velda mientras sus amigos le cubrían la espalda. Ron estaba entrelazado en un duelo contra Lucius Malfoy, Luna y Dean se batían contra Narcisa mientras Hermione y Seamus enfrentaba a Bellatrix, apenas si podían mantenerlos a raya. Markus tomó Anny sobre su hombro y comenzó a alejarse. Harry corrió hacia él, pero fue bloqueado por Velda.
- Ya te lo he dicho muchacho, tú eres del señor tenebroso.
- Quítate de mi camino – exclamó Harry con una frialdad que hasta él mismo se sorprendió.
Por un momento la bruja lo observó detenidamente, con sus ojos negros analíticos clavados en sus ojos verdes. Parecía sopesar sus opciones, hasta que sonrió de forma enigmática y dijo:
- Jamás tendrás a mi hija de nuevo.
Harry enfureció más, comenzó a lanzar hechizos de la magia antigua que Velda repelía con demasiada facilidad. Poco a poco se acercaba a ella. De pronto, Velda lo desarmó con un elegante movimiento de muñeca. Ella sonrió malévolamente.
- Es hora de llamar al señor tenebroso – exclamó con sorna, pero de pronto comenzó a hundirse en el suelo que se había convertido en arena. Harry volvió la vista para encontrar a Hermione que había lanzando rápidamente un encantamiento de arenas movedizas a los pies de la bruja, distrayéndola el tiempo suficiente para que Dobby le quitara la varita de su mano y entregársela a Harry.
- ¡¿Qué crees que estás haciendo, mocosa estúpida?! – gritó Velda enfurecida al haber perdido su varita y hundirse cada vez más en la arena. Pero Hermione ya no le respondió, volvió de nuevo a la batalla contra Bellatrix.
- ¡Dobby!, – gritó Harry aprovechando que Velda estaba completamente cubierta por la arena – ¡toma a todos los demás y sácalos de aquí!
- ¡Dobby no dejará aquí a Harry Potter!
- ¡Yo estaré bien, ve! – contestó el chico. Sabía que debía darse prisa, pues esa arena no detendría a la bruja por mucho tiempo.
Sin más, el pequeño elfo doméstico aparecía y desaparecía a diestra y siniestra, llevándose consigo a todos. Mientras tanto Harry salió detrás de Markus para alcanzarlo justo frente a la chimenea de una de las habitaciones, listo para escapar de la mansión con Veranna inconsciente en sus brazos.
- ¡Suéltala! – exclamó Harry. Markus se volvió lentamente hacia él.
- Ella es mía.
Antes de que Harry diera un paso hacia él, Draco apareció en la habitación.
- Que bien – exclamó Markus, ahora confiado de que el menor de los Malfoy se encontrara ahí. – Draco se hará cargo de ti para que me pueda ir con mi premio a otro lado.
Harry y Draco estaban frente a frente apuntándose con sus respectivas varitas. Markus se volvió para entrar a la chimenea donde había lanzado polvos flu cuando un rayo le dio en la espalda.
- ¡¿Qué?! – gritó sorprendido. Miró a los muchachos y vio que fue Draco quien lo atacó. - ¡¿Qué diablos significa esto?!
- Suéltala – dijo el rubio.
- Así que tú también la quieres.
Markus sacó su varita dispuesto a luchar. Dejó car a Anny en el suelo y comenzó a atacar a los chicos. Abajo se escuchaban los gritos de furia de Bellatrix y Lucius al ver que todos sus prisioneros se escapaban. Markus lanzó un rayo plateado que le dio a Draco en el brazo izquierdo e intentó hacer los mismo con Harry, pero éste fue más rápido, lanzó un Expelliarmus que lo lanzó hasta el otro lado de la habitación desarmándolo, y antes de que se recuperara Draco gritó Everte statum. Harry fue hacia Anny, que se encontraba inconsciente y con un fuerte golpe en su cabeza.
- Tómala y llévatela de una vez – exclamó el rubio con una mueca de dolor, pues su brazo estaba muy lastimado.
- Sabrán que me ayudaste.
- No si matamos a este tipo.
Harry jamás había matado a nadie y no sabía si estaba preparado para eso. De pronto escucharon las carcajadas de Markus.
- De verdad creen tener el coraje de hacerlo – dijo un tanto aturdido. – Ustedes no son más que un par de mocosos. Ninguno de los dos podría quitar una vida. Hasta esta chica es más hábil en el arte de la muerte que ustedes dos juntos. No me sorprende que ninguno la haya complacido de verdad.
- ¡No hables de ella como si la conocieras! – exclamó Harry iracundo. Markus sonrió burlonamente.
- Eso es lo mismo que digo para ti, muchacho. Tu no la conoces como yo y jamás la complacerás como yo. Ella misma te lo podrá decir, nadie la ha hecho sentir como yo…
Harry tuvo suficiente, se agachó y lo tomó del cuello mientras lo miraba directo a los ojos.
- ¿Qué le hiciste? – preguntó con voz gélida.
- … La he marcado como mía, jajaja…
- ACÁ ARRIBA – se escuchó gritar a Bellatrix – DRACO INTENTA DETENERLO
Markus tomo ese pequeño instante de distracción y se soltó del agarre de Harry, empujándolo hacia el otro extremo de la habitación. Poco a poco comenzó a recuperar la movilidad de su cuerpo. Draco intentó atacarlo de nuevo, pero el mago fue más rápido y lo desarmó. Harry comenzó a levantarse del suelo para darse cuenta de que el mago nuevamente se acercaba a Anny.
- ¡Aléjate de ella! – gritó Harry.
Markus no le respondió solo lo miró con desdén y malicia. Harry alzó su varita sin pensar y lazó un Sectusempra, cortando la espalda del mago, quien dio un alarido de dolor al sentir su sangre brotar por el corte. Entonces se volvió hacia Harry con una mirada enloquecida. Tomó la varita de Draco y apunto al muchacho con una expresión maniaca.
- Pagarás muy caro lo que me hiciste – exclamó con frialdad mientras en sus ojos brillaba un destello asesino que le recordó a Harry al mismo Voldemort.
Sin esperar un segundo más Harry lazó de nuevo el hechizo, pero fue bloqueado por Markus. Los pasos de Bellatrix estaban a punto de llegar a la habitación y los rayos pasaban peligrosamente cerca de Anny. Debía darse prisa antes de que el resto de los Malfoy aparecieran. Markus atacaba sin compasión, pero por un instante Harry tomó la ventaja en el duelo. No lo pensó, solo alzó su varita hacia Markus y gritó Sectusempra señalando a su cuello, que estaba completamente desprotegido. El mago solo pudo abrir sus ojos con sorpresa al sentir el agudo dolor rasgarle la fina piel del cuello, dejando salir una gran cantidad de sangre de su garganta. Poco a poco comenzó a palidecer y las fuerzas lo abandonaron, cayendo de rodillas luego de bruces. Harry se acercó a Anny a toda prisa, la tomó entre sus brazos y abrió un portal con el cristal de Annon. Justo antes de salir lanzó una breve mirada al rubio, quien solo asintió, permitiéndole irse libremente. Harry desapareció en la chimenea tras unas llamas plateadas. Lo único que escuchó detrás de él fue el rugido de Bellatrix al saber que nuevamente Harry Potter se había escapado de sus garras.
LOS PERSONAJES PERTENECEN A J.K. ROWLING. ESTO SE HACE CON FINES DE DIVERSIÓN MÁS NO DE LUCRO. APRECIO INMENSAMENTE TUS COMENTARIOS. SALUDOS
