¡Cris-chan ha vuelto! –ahí teneís mi verdadero nombre (?).

Siento no haber publicado antes, pese a tener el capítulo bastante empezado tenía regalos de navidad que comprar y deberes de navidad y muchas cosas que me alejaban del hermoso mundo del fandom *snif* ¡Pero aquí estoy con la segunda y última parte del capítulo!

Es jodidamente larga lol.

Enjoy!

(^O^)/ Aviso de lemoon! (^O^)/

-o-o-o-

Capítulo 23: Alcohol y sexo (Parte II)

Kaoru's pov.

Desperté a causa de unos molestos y dolorosos rayos de sol colándose a través de las cortinas de la habitación y me llevé la mano a la cabeza, me dolía muchísimo.

"Ugh…" Me quejé mientras me reincorporaba, dándome cuenta de que estaba desnudo, al igual que mi hermano, quien dormía plácidamente a mi lado.

Seguramente lo hicimos ayer pero, sinceramente, no me acordaba de prácticamente nada, por no decir nada en absoluto. Vagamente recordaba haber besado a un tío, ¿creo que se llamaba Josh? Haber encontrado a Hikaru y luego... eh... ¿creo que vomité?

Joder, todo estaba demasiado borroso para conseguir recordar nada con exactitud.

Sentí las sábanas moverse a mi lado y giré la cabeza para encontrarme con Hikaru mirándome con un ojo aún cerrado del sueño.

"Ohayo~" Me dio los buenos días y yo simplemente le respondí con un gruñido, sentía que decir nada más iba a ser un dolor todavía mayor. "¿Qué tal estás?" Pude ver la expresión preocupada de Hikaru y supongo que engañarlo diciéndole que estaba perfectamente bien iba a ser la mayor mentira de la historia habiéndome visto como me vio.

"Siento que me va a estallar la cabeza." Confesé, cubriéndome la cara con las manos y apoyando mis codos en mis rodillas, intentando hacer que desapareciese el dolor pese a ser claramente inútil; así que viendo eso opté por quitármelas y, al menos, disfrutar de lo guapo y sexy que podía llegar a ser Hikaru.

Él suspiró y se levantó, concediéndome una buena visión de su trasero.

"Creo que tenemos aspirinas por aquí." Comentó, rebuscando entre uno de los neceseres que habíamos metido dentro de una de las maletas porque –para desgracia mía que solo quería descansar– hoy nos mudábamos. "También he oído que una ducha fría viene bien." Añadió, acercándose de nuevo con la pastilla y un vaso de agua que llenó en el lavabo.

Me dio un beso y se volvió a sentar a mi lado. Me tomé aquello y me recosté sobre el pecho de Hikaru y él se dedicó a acariciar mi pelo y mi espalda, poniéndome la piel de gallina.

"Sé que probablemente te sientas como una mierda, pero realmente deberías ir a por esa ducha fría porque si no perderemos el vuelo." Dijo mi gemelo, mirándome a los ojos y besando mi frente con cariño.

Yo resoplé con pesadez y me levanté de allí cansadamente.

"No tardes." Siendo sincero, me extrañé al no oír uno de sus comentarios pervertidos así que le miré con cara rara. "No me mires así, iría contigo, pero después de lo de anoche creo que no sería capaz de resistirme y realmente no quiero perder ese vuelo a California."

"¿Lo de anoche?" Pensé.

Pensaba que solo habíamos hecho el amor pero quizás fue algo más que eso... Sea como sea, decidí no darle más vueltas y empezar a arreglarme; luego haría que ese pervertido me lo explicase todo.

Al final, la pastilla y la ducha ayudaron bastante y ya no me encontraba tan mal como cuando me levanté, aunque eso no me quitaba ese reminiscente dolor de cabeza –ahora más leve, por suerte– y se horrible cansancio.

Ahora nos encontrábamos en el aeropuerto de Nueva York con todas nuestras cosas, esperando sentados en una de las muchas sillas que había siempre en los aeropuertos.

"Oye, Hika, ¿me puedes contar que hice ayer? No me acuerdo de nada." Le dije algo avergonzado, desviando mi vista al suelo y sintiendo mis mejillas enrojecerse. Nosotros nos habíamos reído miles de veces de la gente en las películas que se emborrachaban y se despertaban con resaca y sin acordase de nada y ahora yo era uno de ellos.

Realmente me sabía muy mal haberme emborrachado así y que Hikaru hubiese tenido que ocuparse de mí y soportar como me liaba con otro, vomitaba y quien-sabe-qué-más.

Y, claramente, su sonrisa totalmente divertida y con un destello de perversión denotaba que no fue nada bueno o, quizás, habitual en mí. Pero, pese a todo, parecía que fuese lo que fuese que hice, le entretuvo bastante.

"Así que mi pequeño alcohólico no se acuerda de nada, ¿eh?" Cuestionó divertido a la vez que me revolvía el pelo ligeramente.

Hice un puchero y fruncí levemente el ceño por que se estuviese burlando de mí y, seguidamente, él pasó a explicármelo.

"Me sorprende que no te acuerdes de cómo me robaste descaradamente el papel de 'seme', Kao." Dijo, tocándome juguetonamente la nariz y sin borrar esa sonrisa de su cara.

Y, después de que me explicase todo, con lujo de detalles, sentía mi cara completamente roja.

"Si te soy totalmente sincero, me gustaste bastante como 'seme'." Acabó admitiendo Hikaru, con una sonrisa despreocupada.

Y mis labios se curvaron en una amplia sonrisa de satisfacción.

"Entonces quizá debería llegar hasta el final la próxima vez." Murmuré con voz seductora.

Mi hermano mayor me miró sorprendido y yo simplemente le di un beso y me levanté, tomando la delantera, hacia la puerta de embargue que acaban de anunciar que nos correspondía.

El viaje en avión duraba unas cuantas horas, así que fue el momento idóneo para aprovechar y descansar un poco; después de todo, cuando llegásemos nos tocaría ordenar nuestras cosas y tampoco quería dejarle todo el trabajo a Hikaru.

Me apoyé en su hombro y lentamente me fui durmiendo mientras Hikaru jugaba con mi pelo anaranjado.

"Kao." Oí la voz aterciopelada de Hikaru en mi oreja, despertándome, mientras besaba mi cara y cuello. "Hemos llegado."

Abrí los ojos, parpadeando un poco para poder acostumbrarme a la luz de allí, y me estiré todo lo que me permitían aquellos estrechos e incomodos asientos de avión de tercera clase. Odiaba tener que mezclarme con plebeyos cuando nosotros teníamos más clase que ellos y estábamos acostumbrados a los lujos de primera clase o, mejor aún, de nuestro propio jet privado. Desgraciadamente, declararles nuestro amor a nuestros padres había hecho que nos arrebataran ese privilegio.

La gente empezó a salir del avión y, mientras esperábamos a que el pasillo estuviese algo más vacío para poder salir, me senté sobre el regazo de Hikaru; la gente solo se centraba en tratar de salir de allí, así que nadie se iba a fijar en que hacíamos.

Me incliné y junté nuestros labios, disfrutando del adictivo sabor a canela de los labios de mi gemelo.

"Te quiero." Susurré a escasos centímetros de su boca, desviando mi vista de sus rosados labios a sus ojos.

"Y yo a ti, Kao." Respondió con una sonrisa, antes de volver a juntar nuestros labios.

Y así estuvimos un buen rato hasta que la azafata me tocó levemente el hombro, pidiéndonos que desalojásemos el avión. Me levanté de encima de Hikaru y bajamos cogidos de las manos.

Cuando llegamos al interior del aeropuerto, Hikaru sacó un mapa para identificar la ruta que debíamos tomar para llegar a nuestro apartamento.

Observé divertido su cara de concentración y me abracé a su brazo.

"¿Está muy lejos?" Pregunté.

"Un poco, pero cogeremos un taxi." Dijo, despegando la vista de aquel enorme papel y sonriéndome. "Vamos."

Tal como dijo mi hermano mayor, cogimos un taxi para ir hasta allí y, al cabo de una media hora, ya estábamos en la calle indicada. Mientras él le pagaba al taxista, yo saqué las maletas y miré el edificio que se levantaba frente a mí. Siendo sinceros, me había imaginado algo mucho peor, un piso igual o peor que el que Tamaki se había imaginado cuando fuimos por primera vez a casa de Haruhi. Pero no estaba destartalado ni se caía a trozos, por lo que veía hasta ahora, parecía bastante acogedor.

"¿Entramos, princesa?" Cuestionó Hikaru por encima de mi hombro, acto seguido cogiéndome en brazos provocando que me sonrojase con fuerza.

"¿¡Q-Q-Que haces!?" Grité avergonzado. "¡Bájame~, me muero de vergüenza!"

De hecho, ya había algunos americanos que nos miraban divertidos –incluso algunas chicas gritando emocionadas y tomándonos fotos.

"Eres tan mono cuando te sonrojas." Comentó antes de darme un beso en la nariz mientras se reía divertido.

Iba a reclamarle que me soltase y que no tenía gracia cuando fui interrumpido por algo que hizo que fuese aún más feliz de lo que ya era.

"Parecéis una pareja de recién casados." Se rió uno de ellos.

Nosotros, como siempre en perfecta sincronía, giramos las cabezas hacia aquella voz y vimos a todo el Host Club allí de pie.

"¡Chicos!" Grité emocionado a la vez que me bajaba de un salto de los brazos de Hikaru.

Me tiré encima del que estaba más cerca –que resultó ser el que había hablado, Tamaki– y lo abracé con fuerza, desestabilizándolo por un momento. Tras abrazar al rubio, pase a dar una ronda de abrazos a todos ellos.

"¿Qué hacéis todos aquí?" Pregunté curioso.

"¡Hika-chan nos dijo que os mudabais y decidimos venir a haceros una visita!" Exclamó Honey.

En ese momento me di cuenta de lo mucho que adoraba esa felicidad tan contagiosa que siempre desprendía y que había echado de menos eso y a todos ellos. ¡Por dios, hasta había extrañado a ese conejito rosa y blandito que Honey-sempai siempre acarreaba con él!

"Desgraciadamente, solo nos quedaremos unos días durante las vacaciones de Navidad." Me informó Kyouya.

Oh sí, aquí ya era verano o sea que allí debía ser invierno.

"¡Ahh! ¡Mi querida hija tenía tantas ganas de veros que hasta se ha hecho un pasaporte!" Comentó Tamaki, llorando felizmente y sobre dramatizando, como siempre.

Era gracioso lo tonto que podía llegar a ser; estaban saliendo y aún seguía con aquello de 'hija', ¿Qué era, un pedófilo?

Al ver que Haruhi se libraba del abrazo en el que la había atrapado, optó por estrujarme a mí entre sus brazos.

Hikaru's pov.

Sentí que me consumía la rabia al ver como Tono abrazaba a Kaoru y los dos estaban tan cerca. Era incoherente estar celoso del presidente, lo sé, pero no soportaba que nadie más que yo se acercase o tocase a mi hermano pequeño.

Fruncí el ceño con fuerza y pude notar como Kaoru se daba cuenta de mi acción y disimuladamente me miraba y sonreía con sorna, abrazándose todavía más al rubio.

Y ahí acabó mi paciencia.

Me acerqué a ellos y agarré con fuerza la muñeca de Kaoru, notando como se retorcía un poco de dolor. Tiré bruscamente de él y lo atraje a mí, aprisionándolo entre mis brazos.

"Parece que alguien le divierte hacer de 'chico malo', ¿no?" Susurré en su oreja, asegurándome de que él fuese el único en oírlo.

"Oh, solo acabo de empezar, Hikaru." Me la devolvió él, pronunciando mi nombre de una manera provocadoramente excitante y ocasionando que los pantalones pareciesen más estrechos ahora.

Se separó de mí, tras dirigirme una sonrisa inocente, y pasó a ofrecerle a los chicos pasar dentro para tomar algo.

La casa estaba bastante vacía porque aún faltaban un montón de cosas por colocar pero, por suerte, la casa venia un poco amueblada. Todos nos sentamos alrededor de una mesa que había en el comedor y Kaoru dijo que iba a por algo de beber.

"Lo siento chicos, parece que no hay nada de beber por aquí, pensé que habíamos traído algo." Reapareció al cabo de un rato con una expresión de disculpas.

"¿Por qué no vamos todos a tomar algo a algún local?" Propuso Tono al ver las expresiones de desilusión y decepción de todos.

A todos nos pareció buena idea así que cogimos nuestras cosas y salimos de nuevo a las soleadas calles de California. Cerré la puerta detrás de nosotros y empezamos a andar hacia el centro de la ciudad, el cual no quedaba muy lejos andando.

Los chicos iban delante y Kaoru y yo íbamos detrás, cogidos de las manos y algo alejados del resto.

"¿A qué ha venido lo de antes?" Pregunté, sacando de nuevo lo del abrazo y sabiendo que él entendería de qué hablaba.

Es decir, mi gemelo era consciente de lo celoso que llegaba a ser y va y se abraza todavía más al rubio y dejando claro que es para hacerme rabiar.

"Solo era una broma, Hikaru." Le restó importancia. "Eres muy mono cuando estás celoso."

Pude verle un leve sonrojo antes de que pasase a abrazarme, escondiendo su rostro en mi pecho.

"Sí, sí, lo que tú digas, pero eres mío y solo mío."

Mi hermanito se separó de mí, aún con las mejillas teñidas de rojo, y sonrió.

"Tuyo y solo tuyo." Me aseguró para después juntar nuestros labios.

Paré de andar, al mismo tiempo que él también lo hacía, y profundicé más el beso. Una de mis manos descansaba en su mejilla derecha y la otra en su cintura, atrayéndolo más cerca de mí. Nuestras lenguas jugaban entre ellas y notaba como los dedos de mi gemelo se enredaban en mi pelo negro, tirando levemente de él.

"¡Tortolitos! ¡Hace calor y queremos tomar algo, reservar eso para la noche!" Nos gritó Tamaki, rápidamente seguido por las burlas amistosas de los demás.

Mi gemelo se puso rojo hasta las orejas y yo me reí un poco antes de tirar de él para alcanzar a los otros.

"¿Qué te ha parecido la casa?" Le pregunté; la había buscado yo y él no la había visto ni en fotos hasta ahora porque se supone que era una sorpresa.

"Es bonita." Me sonrió, haciendo que me ruborizara un poco; era demasiado uke a veces. "Aunque cualquier sitio está bien si puedo estar contigo."

Noté mi corazón acelerarse. Después de todo lo que pasamos, por fin podíamos estar juntos y nadie nos separaría; al fin estábamos empezando a ir por el buen camino.

"Estaremos juntos para siempre."

"Te queda bien el pelo negro, Hikaru." Comentó Haruhi mientras sorbía un poco de su granizado.

Estábamos en un local de plebeyos –a petición de Tono– y ahora nos estábamos poniendo al día en aquel sitio tan fresquito.

"¡Sí, sí, a Hika-chan le queda muy bien ese color!" Decía Honey-sempai, sentado encima de Mori mientras ambos se comían cada uno un helado. Tenía la sensación de que de aquí no saldríamos hasta que el pequeño rubio hiciese millonarios a los dueños de pedir tantos dulces.

"Gracias, sentí que era la mejor forma para que las cosas nos fuesen bien a Kaoru y a mí." Les sonreí.

"¡Oka-san! ¡Nuestros hijos se hacen mayores!" Gritaba el presidente entre lágrimas mientras zarandeaba a Kyouya de un lado para otro.

Al final, el vice se libró de él y siguió devorando su helado de chocolate mientras que Tamaki se iba a un rincón a beberse su granizado de fresa mirándonos a todos con ojos de cachorrito.

"¿Entonces las cosas os van bien?" Cuestionó el moreno, ignorando a su mejor amigo por completo.

"Sip, mejor que nunca." Le aseguró mi gemelo con una gran sonrisa.

Le arrebaté de las manos el helado que ambos estábamos compartiendo y cogí un poco con la cucharita de plástico naranja –Kaoru tenía una azul.

"¿Qué tal te va a ti con Renge?" Todos miraron a Kyouya sorprendidos –incluso Tamaki-sempai volvió a sentarse en su sitio– y el chico en cuestión me disparó una mirada de reproche "¿Qué? Lo iban a acabar sabiendo tarde o temprano…" Me excusé.

El caso es que en una de nuestras conversaciones por móvil a él se le había escapado que estaba saliendo con la manager del Host Club.

Así que, después de que yo soltase esa bomba todos empezaron a quejarse por no saber nada.

"Vaya… yo tampoco tenía ni idea…" Soltó mi hermano.

"Lo siento, te lo iba a chivar pero se me acabó olvidando." Le dije, sacando la lengua.

Él suspiró y me sonrió con burla.

"Tienes una memoria de pez."

Mientras que los demás estaban entretenidos discutiendo sobre como Kyouya no confiaba en ellos y otras chorradas, nosotros dos simplemente seguimos comiéndonos nuestro helado.

Observé como Kaoru se llevaba a la boca una cucharada llena de helado de chocolate y me di cuenta de que tenía un poco en la mejilla, cerca de sus apetitosos labios. Cogí su barbilla y lo atraje más a mí y, seguidamente, lamí el chocolate que tenía en la cara, consiguiendo que sus mejillas ardiesen. Dejé ir una risita y acabé juntando nuestros labios. Él correspondió a mi beso y yo deslicé mi lengua dentro de su boca, saboreando el sabor dulce reminiscente en ella del helado.

"Te quiero." Dije juntando nuestras frentes y mirándolo a los ojos.

"Yo también te quiero, Hikaru."

Después de que, de alguna forma, todos se calmasen, pagamos y nos fuimos de nuevo a nuestro apartamento. Empezaba a anochecer así que los chicos dijeron que nos acompañarían un trozo y luego se irían a su hotel.

Kaoru's pov.

Iba de nuevo detrás con Hikaru cuando vi que Haruhi me hacía gestos para que fuese con ella.

"Umm, voy a hablar con Haruhi, ahora vuelvo." Le dije a mi hermano, él asintió levemente –tan confundido como yo– y me adelanté hasta donde estaba la chica.

"Hola, Haruhi, ¿querías algo?" Le pregunté sonriente, apreciaba mucho a esa chica por todo lo que había hecho por mí.

Pude ver como titubeaba un poco antes de hablar.

"Quería asegurarme de que estabas bien…" La miré confundido y ella suspiró. "Kaoru… Hikaru nos contó lo de…tu intento de suicidio."

Pude sentir como mi corazón se estampaba contra mis costillas. No era tanto como que me molestase que Hikaru se lo hubiese contado a todos –porque eran mis amigos y lo entendían, supongo– era más el hecho de que era un tema delicado y que, aún ahora que estoy con Hikaru, todavía me atormenta algunas noches.

"Oh… Estoy… Estoy bien." Le sonreí, saliendo de mi impresión inicial.

Ella me miró con duda.

"¿Seguro?" Arqueó una ceja.

"Sí, seguro." Dije. "Hay veces en las que aún me despierto con pesadillas o estallo en llanto por tonterías… pero estoy mucho mejor; y todo gracias a Hikaru, me ha ayudado un montón y siempre está ahí cuando lo necesito." Era perfectamente consciente de que debía de estar sonriendo como un tonto al hablar de él, pero no podía evitarlo, le quería demasiado. "No sé qué haría sin él."

Ella sonrió enternecida y me abrazó.

"Está claro que estáis hechos el uno para el otro a pesar de todo."

Solté una risita.

"Eso parece."

Correspondí a su abrazó y después de aquello seguimos hablando animadamente hasta que, sin darnos prácticamente cuenta, ya estábamos en el punto en el que nos separábamos.

"Cuídate, y cuida de Hikaru también." Se despidió, tirando de mi mejilla en plan broma.

"Sip."

Volví al lado de mi gemelo y ambos nos despedimos de todos antes de emprender la marcha hacia nuestra calle.

"Luego soy yo el que estaba enamorado de Haruhi." Murmuró, como si no quisiese que yo lo oyese, Hikaru, empezando a andar y dejándome atrás y desconcertado por unos instantes.

"¿Qué?"

Corrí hacia él y lo cogí de la mano.

"¿Ya estás celoso de nuevo?"

Sus ojos se posaron en mí un segundo, con ira y desafiándome, y luego miró al lado opuesto, con un pequeño rubor en sus mejillas y el ceño bien fruncido.

"No…"

Yo sonreí y abracé su brazo cariñosamente, sorprendiéndole.

"Eres idiota, ¿sabes?" Que lo insultase pareció molestarle más pero, aun así, su sonrojo no desapareció ni tampoco hizo que lo soltase. "¿Cuántas veces tengo que repetirte que solo te quiero a ti?"

Él pareció pasar de mí bastante así que me detuve e hice que me mirase.

"Hikaru, Haruhi es solo una amiga." Le aseguré, mirándole con seriedad. "Solo te quiero a ti, Hikaru. Cuando me levanto por las mañanas y me acuesto por la noche eres tú al único al que quiero ver. Eres tú el único que quiero que me coja de la mano y me abrace y me bese, porque si lo hace otro no significa nada –absolutamente nada– para mí. Y sobre todo, eres tú, Hikaru, el único con el que me imagino pasando el resto de mi vida."

Hikaru me miraba con los ojos desmesuradamente abiertos y un intenso rubor en sus mejillas después de mi pequeño discurso. Y, ante mi sorpresa, algunas lágrimas empezaron a deslizarse por su cara.

"Hika… no llores…"

Mi hermano mayor ni me escuchó y me atrajo a él en un cálido abrazo. Su cuerpo temblaba y se aferraba a mí con fuerza mientras sus sollozos inundaban aquella calle desierta.

"L-Lo siento… Siento ser tan imbécil… p-pero desde aquella noche en Nueva York… tengo mucho miedo a perderte… ¡Kaoru, sin ti… sin ti yo no sería capaz de hacer nada! Te necesito… Puede ser egoísta pero no voy a dejarte ir nunca… porque sin ti… sin ti no sé hacer nada bien… ¡sin ti todo me sale mal!... Porque te necesito y te quiero a mi lado todo el tiempo y todos los días… Te quiero, Kaoru."

Y ahora era yo el que tenía ganas de llorar. Hikaru pocas veces era tan tierno y sincero y se acababa de abrir por completo ante mí.

Sonreí cálidamente y me sequé algunas lágrimas.

"Te quiero, Hikaru. No pienso alejarme de ti nunca."

Estuvimos abrazados debajo de la sombra de aquellos arboles durante un buen rato, mientras la suave brisa de verano jugaba con nuestro pelo, hasta que Hikaru se calmó. Normalmente era yo el que se venía abajo de esta forma, pero a veces también le pasaba a mi gemelo. Seguramente tampoco era fácil estar en el otro lado y haber sido testigo de cómo casi muere la persona que quieres.

Alejé suavemente a Hikaru de mí y cogí su cara entre mis manos para luego besarle apasionadamente, esforzándome por transmitirle todo lo que sentía por él a través de ese beso.

"¿Estás mejor?" Lo miré a los ojos con algo de preocupación, no me gustaba verle así y me hacía sentir muy mal.

Él asintió y yo le sonreí.

Volví a entrelazar nuestros dedos y empezamos a andar hacía el apartamento.

Después de aquel pequeño episodio de drama, nos pasamos la tarde desempaquetando cajas –que, a pesar de apenas habernos llevado nada de la mansión, no eran pocas.

"Ah~ Estoy agotado." Solté, dejándome caer en el blandito sofá color crema y cerrando los ojos.

Noté el sofá hundirse un poco a mi lado y abrí los ojos, encontrándome con Hikaru.

"Podríamos dejar para mañana lo que queda, yo también estoy harto de deshacer tantas cajas…" Comentó mi gemelo mientras miraba las cajas que se amontonaban en el salón, enviadas desde Nueva York. "Ahora podríamos hacer otras cosas." Murmuró en mi oído, mordiéndolo al final.

Observé su sonrisa traviesa y, tras una risita de mi parte, junté nuestros labios. Su lengua jugaba con la mía y yo gemía levemente. Rodeé su cuello con mis brazos y empecé a jugar con sus mechones negros. Nos separamos levemente para coger aire y, entonces, vi de reojo algo que me llamó la atención en una de las cajas.

Fruncí un poco el ceño, eso no podía estar ahí, no había manera de que estuviese aquí.

Me levanté, bajo la mirada extrañada de Hikaru, y caminé hacía allí. Me agaché enfrenté de la caja y me llevé las manos a la boca al darme cuenta de que, efectivamente, aquello era el álbum de fotos de Hikaru y yo.

"Sé lo mucho que te gustan esas fotos así que pensé en recuperarlo." Dijo mi hermano mayor, quien se había agachado a mi lado, con una gran sonrisa y jugando con mi pelo. "Me costó un poco que no me viesen papá y mamá… pero creo que mereció la pena por verte así de feliz."

Y ya no me aguanté más. Me tiré encima de Hikaru, desestabilizándolo, y cayendo ambos al suelo mientras lo abrazaba y besaba. Noté como sonreía dentro del beso y, seguidamente, me correspondía.

Sus manos se dirigieron a mi cintura y se adentraron dentro de mi camiseta, acariciándome.

Cogí sus manos, sorprendiéndole, y me separé.

"De eso nada, hoy el seme soy yo."

Su expresión de sorpresa inicial pronto se convirtió en una divertida.

"¿Hmm, así que serás mi seme, Kao?" Preguntó seductoramente, mandando escalofríos por toda mi espalda.

Yo asentí levemente, totalmente atontado y él sonrió.

"Trátame bien, Kao." Me dijo con fingida voz de uke.

Solté una risita y me incliné para hacerme con su cuello a la vez que, con manos temblorosas y torpes, le quitaba la camiseta.

Observé su bien formado torso, mordiéndome el labio inferior.

Pasé a repartir besitos por todo su pecho, mordiendo de tanto en tanto, y sin perder detalle de como las mejillas de mi gemelo se volvían irremediablemente rojas y trataba de silenciar sus suspiros.

Toqué su entrepierna por encima de la ligera ropa y noté lo excitado que estaba ya. Seguí moviendo mi mano por ahí y volví a besar a mi hermano, oyendo como sus leves gemidos eran ahogados dentro de mi boca.

Me separé mientras me relamía los labios, apreciando lo vulnerable que se veía Hikaru como uke y percatándome de lo mucho que me ponía. Ahora mismo mi hermano mayor no era el único con problemas en la entrepierna.

Recorrí con mi lengua todo su torso hasta llegar al borde de sus pantalones.

"Parece que alguien está excitado." Sonreí con malicia, volviendo a dejar mi mano encima del bulto que había crecido en sus pantalones y apretándolo con mi mano, sacándole un gemido.

"K-Kao... No lo aguanto más…"

Me sonrojé hasta las orejas, ¿se daba cuenta de lo violable que estaba llegando a ser? Con razón prácticamente lo violo el día de la graduación.

Me deshice rápidamente de sus pantalones y ropa interior, dejándolo todo tirado por ahí, y lamí todo su miembro de arriba abajo, viendo cómo se retorcía.

"¡Mhn... Kao…!"

Hikaru's pov.

Todavía no acaba de entender como coño había acabado así, en el suelo y con Kaoru encima de mí haciéndome perder la cabeza con cada parte de mi cuerpo que tocaba, lamía o mordía.

"¡Ahh… joder!" Gemí sin remedio cuando sentí que mi hermanito engullía por completo mi miembro.

Kaoru no solía hacerme sexo oral, pero cuando lo hacía tenía que admitir que era jodidamente bueno en ello. Era como supiese exactamente qué hacer para volverme loco y hacerme gemir sin control alguno. Su lengua recorría mi pene a la vez que se lo metía y sacaba de su boca y, de vez en cuando, lo mordía.

"K-Kaoru…. Ahh…"

El peli rojo seguía con sus movimientos y yo cada vez me sentía más al borde de la locura. Mis dedos estaban enredados en su pelo anaranjado, siguiendo el ritmo y tirando suavemente de ellos.

"J-Joder, Kao… N-no… p-puedo más… ahh…"

"Hazlo. Vente en mi boca." Dijo, y juro que mis mejillas se volvieron completamente rojas. ¿Cómo se le podía dar tan bien esto?

Mientras yo me preocupaba por perder mi rol de seme, otro rápido movimiento de mi gemelo hizo que una nueva oleada de placer recorriese todo mi cuerpo y que me corriese irremediablemente entre sus labios.

Me quedé allí tumbado, con la respiración agitada y mis mejillas ardiendo, viendo como mi hermano se relamía los labios y me sonreía con perversión.

Volví a sentir sus labios sobre los míos y cerré los ojos, sintiendo como nuestras lenguas jugaban entre ellas y disfrutando de esa sensación que nunca dejaría de sentir al besar a Kaoru.

"¿Qué tal si llegamos hasta el final con tu rol de uke?" Susurró en mi oído, lamiéndolo y mordiéndolo posteriormente.

Yo me estremecí, eso tenía que doler. Aunque por otra parte, no podía negarme frente a esa expresión ilusionada de Kaoru; hasta haciendo de seme tenía esa expresión adorable que te hacía imposible negarle nada. Quizás no era tan malo, después de todo, mi gemelo parecía disfrutarlo.

Tragué saliva antes de asentir dubitativamente.

"Que mono." Tiró de mi mejilla y luego la besó con cariño. "Te dolerá un poco al principio…" Me advirtió con preocupación, era gracioso como su carácter dulce sobresalía y quedaba fuera de lugar con el rol que ahora mismo me había arrebatado.

Volvimos a besarnos y le fui quitando la ropa que le quedaba puesta.

"Trátame bien, Kaoru." Murmuré cerca de sus labios antes sentir como volvía a presionarlos contra los míos.

Di un respingo al sentir uno de sus dedos introducirse en mi entrada mientras jugaba con mi lengua, supongo que para distraerme de la incomodidad de sus acciones.

"Lo siento, sé que es incómodo al principio." Bajó hacia mi cuello y siguió donde lo había dejado antes, dejando marcas en el con cada mordisco y beso que daba. "Voy a hacerte disfrutar tanto que olvidaras hasta tu nombre y lo único que sabrás decir es el mío." Susurró contra mi piel.

Otro intruso se metió dentro de mí y, ante mi asombro, el placer fue inundándome más y más con cada dedo que introducía.

"Ahh… Ka-Kaoru… Hazlo… Hazlo de una v-vez…" Dije como pude.

"Te veo muy ansioso, Hikaru." Sonrió. "Dime si te duele mucho, ¿vale?"

Sonreí enternecido ante la preocupación de Kaoru y asentí, terriblemente nervioso por lo que estaba por venir.

Podía notar como él también estaba nervioso mientras empezaba a introducir con cuidado y lentitud la punta de su miembro.

"¡Ahh!" Grité, el peli rojo no mentía al decir que aquello dolía.

"Shh… Está bien, Hika, te acostumbrarás al cabo de un rato." Me consoló.

Acarició mi pecho con sus suaves manos y volvió a devorar mis labios.

Intenté centrarme en sus besos y caricias, más que en el dolor que se extendía dentro de mí, mientras él iba introduciendo su pene en mi entrada con sumo cuidado y lentitud.

"Voy a empezar a moverme, ¿vale?"

Asentí levemente y mi hermanito besó mis ojos, deshaciéndose de algunas lágrimas, y siguió repartiendo besitos por toda mi cara mientras empezaba con suaves movimientos.

Y, de alguna manera, el dolor que sentía al principio fue transformándose en un enorme placer y, al rato, ya estaba rogando por más a Kaoru.

"M-Más rápido… Ahh…"

Me encantaba estar dentro de él pero sentir como me penetraba era toda una experiencia nueva y me estaba haciendo perder la razón lentamente.

Me aferré con fuerza a su espalda, pintándola con aruñazos que a él parecían no molestarle, viendo como sonreía con superioridad; Kaoru era completamente consciente de lo mucho que estaba disfrutando aquello.

Seguía aumentando el ritmo de sus estocadas y, con ello, también iban a más mis gemidos.

"J-Joder… A-Ahí, Kao…" Demandé al sentir miles de corrientes eléctricas recorrerme, seguramente había encontrado mi próstata.

"Estás… Estás disfrutando esto mucho, ¿e-eh?" Se rió mi hermano pequeño, sin poder silenciar sus gemidos. "E-Eres tan estrecho, Hika…"

Mi chico siguió golpeando ese lugar, haciéndonos gemir a ambos, y cuando pensé que era imposible sentir más placer, Kaoru rodeó mi pene con su mano y empezó a masturbarme.

Si antes me era imposible controlar mis gemidos ahora había perdido por completo el control y simplemente dejaba salir de mi boca todo tipo de sonidos y gemía una y otra vez su nombre; tal como él había predicho.

Sí, definitivamente este chico me estaba volviendo completamente loco.

"¡K-Kaoru…! Ahh… N-No…No v-voy a… aguantar… m-mucho m-más…" Le advertí tan claramente como todos mis incontenibles gemidos me permitieron.

"Y-Yo también estoy c-cerca…"

Así que, después de unas cuantas penetraciones más, me vine entre su mano y nuestros pechos desnudos gritando su nombre con puro placer y él lo hizo un segundo después dentro de mí.

Se dejó caer encima de mí y salió con cuidado de dentro de mí.

"Te quiero." Me dijo con una sonrisa, abrazándose a mí y besándome levemente.

"Yo también te quiero, Kao."

Y, al final, nos quedamos dormidos en el suelo del salón de nuestro nuevo apartamento.

Kaoru's pov.

Desperté sintiendo algo recorrer mi espalda con lentitud. Abrí mis ojos con pesadez y me giré hacia la causa de aquellas caricias, encontrándome con mi hermano mayor.

"Buenos días, Kao." Me sonrió.

"Di mejor 'Buenas noches'." Dije, viendo que eran más de las once de la noche.

"Lo que sea." Susurró antes de coger mi mentón y besarme.

Cerré los ojos, disfrutando de lo bien que encajaban nuestros labios juntos, y correspondí al beso.

"Te he dejado la espalda fatal." Rió un poco, volviendo a recorrer todas las marcas de aruñazos que había en mi espalda con sus largos dedos.

"No importa." Sonreí. "Lo disfrutaste más de lo que pensabas, ¿eh? No parabas de gritar mi nombre una y otra vez." Me mofé, percatándome de lo rojas que se pusieron sus mejillas antes de que girará la cara, totalmente avergonzado.

Solté una sincera risotada ante eso e hice que se girase para darle un fugaz beso en los labios.

"Ha estado bien, pero me gusta verte gemir debajo de mí y hacerte perder el control completamente." Contestó con perversión de manera seductora, haciéndonos girar y acabando encima de mí.

Sonreí.

"Y a mí me encanta ser tu uke."

Volvimos a juntar nuestros labios y Hikaru se ocupó de devorar mis labios, dejando claro que era el que dominaba.

"¿Qué te parece una segunda ronda con los rols de siempre?" Preguntó, retirando algunos mechones de mi pelo de mi rostro.

"Me parece guay."

-o-o-o-

Al final he hecho que Kao sea seme hasta el final hohoho. Algunas me dijisteis que os habría gustado de seme hasta el final y yo misma me quedé insatisfecha así que… os presento a Kaoru de seme \(^O^)/.

¡Ah sí! Sobre lo del pelo negro de Hikaru *aviso de spoiler* no es nada de invención propia, en el manga se lo tiñe de negro para no tener que separarse de Kaoru tan drásticamente.

¡Quien no se haya leído el manga que se lo lea porque es sugoiiii ~(*-*)~!

Por cierto, ¡feliz navidad y año nuevo! ~(^U^)~ Espero que os lo estéis pasando genial en estas fiestas (si queréis contadme vuestras vivencias en las reviews (?) idk) Yo personalmente en año nuevo volví a casa a las 6 am y ayer tenía resaca y por eso publico hoy y no ayer (xdd que mal).

Yanne~!