¿Quién dice que lo amo?
By
Megumi No Sabaku
Disclaimers: Ni Sasuke ni Sakura ni ninguno de los personajes de Naruto me pertenece, desgraciadamente, pero este fic si me pertenece y no tolero plagios ò.ó
Simbología:
-conversaciones-
(*Pensamientos*)
(N/a: notas de autora)
22.- Pub, pensamientos y conversaciones…
Llegaron al pub y se sentaron en unas mesas mientras los chicos iban por unos tragos.
-Me encanta esto, podemos hablar y bailar- dijo la rubia
-Sí, por eso no me gustan mucho las discos, son muy ruidosas- dijo Hinata
-Eso me recuerda que Hinata no debe tomar demasiado- dijo Sakura
-¿Por qué?- preguntó la peliazul
-¿No recuerdas que cuando nosotras fuimos al cine y ustedes le mostraban a Ten-ten la ciudad te emborrachaste en una disco?- preguntó la pelirrosa
-No- dijo ella sonrojada
-Bueno, pero no te acerques al licor, recuerdo que Neji estaba enojadísimo y Ten-ten nos contó luego ya que para el era una vergüenza lo que pasó- dijo Temari sonriendo
-Sí- sonrió también la pelirrosa
-¿Por qué nadie le dijo a Naruto que en realidad éramos seis y no ocho?- preguntó la pelirrosa
-Sasuke se lo dijo mientras parloteaba, pero al parecer no escuchó- dijo Temari encogiéndose de hombros.
-Aquí estamos- dijo Naruto con una coca-cola en la mano para su novia y una piscola para él. (N/a: por si no lo saben una piscola es una mezcla de pisco y coca-cola xD)
-Aquí tienes- dijo Sasuke mientras le entregaba una sprite a la pelirrosa y el dejaba su vaso de pisco sour en la mesa
-Toma- dijo Shikamaru, le entregó una piscola a Temari y el también tenía una.
-Gracias- dijeron las chicas al mismo tiempo. Conversaron mucho, discutiendo algunas cosas, riéndose de unas y planeando otras, hasta que salió el tema de Gaara y Hotoku.
-No te voy a mentir Temari, se nota que a Gaara no le interesa mucho Hotoku- dijo Sasuke mirándola intensamente
-Y es cierto- dijo ella frunciendo el ceño- el muy idiota quiere sacarle celos a Ino. Cree que Hotoku en realidad no lo quiere ¡Ella se muere por él!- dijo la rubia enojada
-¿Sabes? Podríamos ayudarla- dijo Sakura sonriendo traviesamente
-¿Cómo?- preguntó la rubia
-Pues, primero debemos hablar con ella, o al menos tú hablas con ella, no es conveniente que Ino sepa- dijo la pelirrosa
-Ajá ¿Y de qué quieres que le hable?- preguntó la rubia
-Pregúntale si siente algo por Gaara y si quiere que le ayudemos a conquistarlo- dijo Sakura sonriendo
-Nadie sabe cómo conquistar a mi hermano- dijo Temari sonriendo
-Bueno si le gusta Ino es porque le gustan las mujeres inalcanzables- dijo Sakura sonriendo
-Tienes razón, bueno haremos que Hotoku no sea tan 'alcanzable'- dijo Temari sonriendo también
-Pero si ya es su novia- dijo Hinata sin entender
-Sí, pero él no sabe que nosotras sabemos y que le diremos a Hotoku que se comporte fría cuando están alejados de nosotros- dijo Temari
-Me perdí en lo de sabemos que sabe y no sé qué más- dijo Naruto algo aturdido
-Estás loco- dijo Sakura con una sonrisa
-Salud por la locura de Naruto- propuso Temari y todos en la mesa (menos Naruto y Hinata) dijeron 'salud'.
La tarde pasó entre besos, caricias, bailes y risas. El grupo de amigos estaba animado, para ellos todo estaba bien.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-
No me di cuenta cuando comencé a correr, solo sabía que quería ir a refugiarme en la soledad del bosque. Llegué lo más lejos que pude, esta vez cuidando que estuviera cerca del camino, no quería perderse de nuevo.
Se sentó contra un árbol y comenzó a recordar todo, los besos, las peleas, los 'te quiero' y cada mirada fría ¿Por qué dolía tanto? Sabía que el amor dolía, pero incluso era dolor físico y es que ella había abierto su corazón, le había dicho lo que sentía y le había pedido perdón y aún así estaba aquí, en el bosque, sola, de nuevo.
Una traicionera lágrima bajo por su mejilla, se había jurado que no volvería a llorar, pero aquí estaba, llorando por un hombre que al parecer no le importaba, porque si le importara al menos habría intentado detenerla, sin embargo se encontraba sola contra un árbol y recordando cada buen y mal momento que había pasado junto a él, al parecer a él ya se le había olvidado eso, porque al menos por respeto a eso habría intentado detenerla y decirle que la quería pero que el amor era algo demasiado grande para describir lo que sentía.
Otra lágrima cayó y la secó con rapidez, porque eso era una muestra de que estaba siendo débil y era una niña ilusionada, creía que esto se iba a solucionar pero vamos, es la vida real, no es un cuento de hadas, no termina con un 'Y vivieron felices por siempre', debió de haber pensado en eso antes, jamás había sido afortunada en el amor ni siquiera con el amor que se suponía le tenían sus padres porque si la amaran no la habrían dejado viviendo con sus tíos.
Decidió no llorar más por gente que no lo merecía, no de momento, quizás alguna vez lo merecieron, pero ya no más, olvidaría a Neji y seguiría adelante, sería la mejor estudiante de la clase, saldría con sus amigas y se buscaría otro novio, quizás hasta Lee podría ser un buen candidato.
Se levantó lentamente, pero sus piernas se habían dormido, así que cayó de vuelta. Estiró sus piernas y las masajeo, mientras comenzaba a sentir un hormigueo en ambas, al fin volvía a sentir. Esperó un poco más y luego se levantó, pero necesitaba la ayuda de alguien y una mano se hizo presente.
-¿Quieres que te ayude?- preguntó quedamente y ella se sorprendió de verlo allí
-No, gracias, puedo sola- dijo ella mirando hacia el árbol y comenzando a subir lentamente, aunque le costaba. El joven se sintió contrariado, pero aun así le ayudó.
-Creo que no puedes- dijo con una mínima sonrisa y ella no le miró, en cambio él la tomo de la mano y la ayudó a levantarse. Una corriente eléctrica que ya extrañaban se alojó en sus cuerpos.
-Neji dije que podía sola- al acabar de hablar se volteó y comenzó a caminar
-Ten-ten no te entiendo- dijo él mirándola intensamente, aunque estuviera de espaldas a él.
-¿Qué es lo que no entiendes?- preguntó volteándose y poniendo las manos en la cadera.
-No entiendo nada, primero vas a mi habitación muy pensativa y cuando te pregunto qué pasa comienzas a balbucear, luego nos besamos y cando llega Lee te suelto, pero tu me dices que me amas y ahora cuando vengo a hablar contigo me tratas fríamente ¿Qué mierda quieres que piense?- preguntó el chico mirándola esta vez con el ceño fruncido.
-No quiero que pienses Neji, ese es el problema, es que yo te digo que te amo y tu ni siquiera me dices...no sé, un 'lo siento pero yo no' habría sido mejor que el silencio, me dejaste aquí sola por un buen rato y luego apareces para ayudarme justo cuando pensé en olvidarte- dijo ella terminando con los brazos cruzados.
-Ten-ten- susurró el chico, no sabía que decir, estaba pensando, pero ella tenía razón lo mejor sería tan sólo decir lo que sentía y no pensar tanto- es que no podía decirte que no sentía lo mismo porque te habría mentido- dijo el chico comenzando a acercarse.
-¿Qué?- preguntó ella un poco confundida ¿O sea que todo lo que pensó ella de que él no la quería ni nada era mentira? ¿Entonces podría tan sólo olvidar que dijo que lo olvidaría?
-Que te amo- dijo el chico que ya había llegado a su lado. La miraba con sinceridad y ella tenía una sonrisa que no se la sacaría nadie por un buen tiempo. El chico se acercó y la besó, sin prisa, sin presión, sólo disfrutando el momento.
La joven no podía estar más feliz, se había dicho que debía olvidarlo pero ¿Cómo? Ella sabía que olvidar a alguien como Neji era casi tan imposible como ir a pasear a la luna sin asfixiarse.
-Perdóname- dijo Ten-ten
-Perdóname a mí también- dijo el chico sonriendo.
De pronto cayó una gota en la nariz de Ten-ten y luego muchas más comenzaron a mojar el cerro y los árboles. Se miraron sonriendo y, tomados de la mano, bajaron con mucho cuidado.
-En mi habitación hay toallas-dijo Ten-ten sonrojada
-En la mía también y está más cerca- dijo el joven Hyuuga con una sonrisa y comenzaron a correr bajo el manto de agua, que en vez de hacerlo más difícil, lo hacía más entretenido.
Llegaron a la habitación y l pelirrojo iba saliendo de ella con el ceño fruncido, no sabían hacia donde se dirigía, pero no les importaba, tenían que conversar y arreglar todo para comenzar mejor esta vez.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-
El repiqueteo de los tacones sobre el cemento mojado era rápido e incesante. Las féminas corrían a esconderse de la lluvia que caía que caía sobre ellas, sin criterio ni racionamiento, mientras ellas trataban de tapar sus antes lisos y brillantes cabellos.
Hace meses que no llovía y la única persona que no huía de las gotitas era Hotoku, quién, al contrario de las demás, caminaba lentamente y con una sonrisa en los labios.
La joven agradecía a Dios por la repentina lluvia que caía sobre el Higurashi, ya que dicho fenómeno climático le devolvía la paz que tanto anhelaba. La gente la miraba extrañada, detrás de los cristales que les protegían dentro del establecimiento, pero a ella poco le importaba sus opiniones.
Tantos pensamientos en su cabeza y la lluvia tranquilizante la hacía sentir segura, sola y con una paz inundando cada uno de sus sentidos.
Se sentó en una banca frente al lago y vio las gotas caer, perturbando la quietud del agua. Puso su mente en blanco y cerró los ojos. Lejos de las miradas de los curiosos, en donde no había una sola alma alrededor de ella, cayó una gota cristalina, pero esta vez no provenía del cielo, ahora provenía de sus ojos, los cuales al igual que el cielo en ese momento, estaban grises y tristes.
Suspiró, tratando de que la lluvia se llevara todas sus preocupaciones y tristezas, en parte lo hacía, al menos por unos momentos. El agua empapaba sus ropas delgadas y sus cabellos negros pesados por el peso del agua que caía en ellos.
Un sentimiento de tranquilidad se respiraba en el aire, ahora estaba sola y no importaba nada, ni el qué dirán, ni los restos de su mamá, ni las conversaciones con Mitsuki ni mucho menos la falta de interés de Gaara. Ese último ítem dolió hasta lo más profundo, pero no importaba derramar lágrimas en un lugar tan solitario, frío y desolado como su roto corazón.
Un aroma masculino traspasó la humedad y llegó hasta su nariz, casi al mismo tiempo una mano masculina secó las lágrimas caídas desde sus ojos y sus finos labios depositaron un beso en su frente. Parecía una ilusión invocada por su subconsciente, con esa mirada preocupada en sus ojos aguamarina.
No quiso hablar, era una ilusión de todos modos, ni la escucharía. Otra lágrima bajó por su mejilla y fue rápidamente removida por el pelirrojo en frente de ella, quién sonrió con melancolía.
-No llores- dijo el chico en un susurro, casi inaudible, por lo que ella no sabía si era real o su imaginación se estaba burlando de ella.
-Hmn- respondió ella volteando su cara y pestañeando varias veces, para que el espejismo se fuera.
-Hotoku- llamó con voz dura y ella abrió los ojos completamente ¿Esa era la voz de Gaara? ¿Podría él demostrar preocupación en sus ojos? Y más importante ¿Podría él demostrar preocupación en sus ojos, por ella?- ¿Qué pasa?- quiso saber el pelirrojo, mientras ella se debatía entre responderle o no.
-¿Eres real?- preguntó la chica
-¿Qué?- preguntó el chico en respuesta, con una sonrisa irónica- puedo demostrártelo- dijo el chico acercándose a su boca y plantándole un beso demandante. Ella se dio cuenta de que la falta de aire no podía ser más que real, así que se separó en cuánto pudo.
-Gaara, agradecería que me dejaras sola- (*¿Por qué no simplemente te vas y me dejas sufrir a solas? ¿No te das cuenta de que es mi momento de desahogo? ¿De paz? ¡Vete!*)
-Primero dime que te pasa- dijo seriamente, ahora con la preocupación escondida entre la frialdad y el egocentrismo que habitaban sus ojos.
-No tengo porqué- dijo ella levantándose, él la volteó y la besó con fuerza, la amarró a su cuerpo con sus brazos y no la dejó ir hasta que se comenzó a marear por la falta de aire.
-Dímelo- dijo el pelirrojo con el poco aire que entró a sus pulmones
-¿No puedes solo irte y dejarme sola? ¿No te das cuenta de que me dañas?- en ese momento Gaara la soltó como si quemara, entendió que la chica sentía más que solo una atracción hacía él y que él no sabía lo que sentía.
-Lo siento- dijo con voz neutral y ella dejó escapar más lágrimas, para luego irse corriendo lo más lejos posible.
Dejó atrás al pelirrojo, quién no sabía si se había ido a alguna parte, no miró hacia atrás, sólo siguió corriendo entre la lluvia, mientras las lágrimas empañaban su vista, pero no le importó, sólo quería alejarse y no volver.
El pasto aún no acababa, unos metros más adelante estaban las panderetas del Higurashi y aún así no se detuvo, siguió hasta que quedó con las manos en la pared, se volteó y vio hacia el frente, en donde el lago y Gaara, se veían muy lejos.
Al parecer el pelirrojo se había quedado allí, sentado en una banca, en la misma posición en que minutos antes estaba ella.
(*¿Qué hace aún allí? Se resfriará, pero qué caso con preocuparme por él, de todas formas no me hará caso, es un terco. Ay, Dios mío no se cómo me fui a enamorar de él, es tan frío, distante, indiferente y en sus ojos se ve tanta tristeza escondida bajo la frialdad, debió tener una dura niñez, después de todo fue criado por su hermana que era sólo un año mayor que él y quizás más gente, pero perdió a su madre, incluso antes de conocerla.
Bueno ya dejaré de pensar en él y su historia y en todo lo que no debo pensar, él está prohibido para mí…Pero es tan difícil no pensar en él, en sus labios, en sus ojos, en su mirada… ¡En mi estupidez!
¿Cómo puedo ser tan débil y sucumbir ante él tan fácilmente? ¿No puedo simplemente moverme y no besarlo? La respuesta es tan obvia como patética. No puedo.
Pero esto se acabó, desde hoy no voy a ser flexible, no le volveré a hablar, no seremos amigos ni nada de eso. El estúpido puede buscarse a otra imbécil que le ayude con su plan para sacarle celos a Ino, yo ya no puedo más*)
Y con esos pensamientos en su encabeza la pelinegra se levantó y caminó por el pasto mojado, ya que la lluvia había cesado.
Siguió su camino hasta su habitación, en la cual estaba su mejor amiga dormida, con algunos libros encima. La ojigris sonrió tiernamente y luego se fue a duchar, tratando de despejar su mente nuevamente, sólo que esta vez sabía que Gaara no aparecería para arruinar su momento de soledad.
Luego de su relajante y larga ducha, se vistió y salió a ver a su amiga, quién se había acurrucado, al parecer tenía frío. La chica sacó los libros y luego arropó a su compañera de cuarto, para luego dirigirse a su propia cama y tratar de dormir un poco, pero cuando estaba a punto de acostarse, alguien golpeó su puerta.
-Ya voy- dijo la chica caminando lentamente
-Hola hija- dijo la mujer detrás de la puerta, su madre.
-Hola mamá- dijo ella, tenía unas ganas inmensas de refugiarse en sus brazos y llorar por horas, pero debía ser fuerte, ese día había llorado mucho como para hacer una escenita frente a su madre.
-Entonces- dijo abriéndose paso hasta la cama de su hija- ¿Vas a contarme o tengo que persuadirte?- preguntó con una sonrisa.
-Gaara es mi novio, eso es todo, no hay más que contar- dijo algo nervioso, sabía que si le contaba la verdad a su madre se enfurecería y querría ir a matar al pelirrojo, pero por mucho que odiaba a Gaara en esos momentos, no podía verlo sufrir.
-Claro que hay cosas que contar, no quiero que me cuentes detalles íntimos de tu relación con él, pero al menos dime si te trata bien o si es simpático o romántico tal vez, aunque dudo que lo sea- dijo la mujer con una sonrisa.
-No es romántico, tienes toda la razón- dijo la adolescente con una sonrisa- pero es simpático a veces y quiere mucho a sus amigos, es algo celoso, pero así me demuestra que me quiere- dijo ella sonriendo, aunque en realidad quería convencerse a sí misma más que a su mamá.
-Hija, no quiero que estés con él porque se te dio la oportunidad de estar con alguien, quiero que estés con él porque lo quieres y porque estás segura de que el te corresponde, no digo que aún así no te vayan a romper el corazón, porque a veces uno puede estar segura y tener cuidado con todo, pero aún así termina sufriendo- dijo la mujer maduramente.
-Lo sé- dijo asintiendo, su madre tenía razón, a ella le pasó eso y también tenía razón en que estaba con él sólo porque se le dio la oportunidad, definitivamente estaba siendo una tonta y sin poder evitarlo lágrimas salieron de sus ojos y sollozos de su garganta.
-¿Hija qué pasó? ¿Te hirió? Yo lo mato- dijo la mujer levantándose
-¿Podrías hacerlo después? Ahora necesito a una madre que me abrace y me escuche- dijo la chica aún con lágrimas saliendo desesperadas de sus ojos y sollozos de su garganta haciéndole difícil la tarea de respirar.
Entre lágrimas y sollozos, la chica le contó a su madre lo que estaba ocurriendo, todo, desde principio a fin y contándole cada detalle de lo que sentía, ni siquiera le había dicho esas cosas a Mitsuki, pero siempre había sido así con su madre, después de todo siempre se habían tenido la una a la otra y a nadie más. Las dos solas contra el mundo, era lo que su madre siempre le decía.
-No te preocupes hija, terminarás con él y que resuelva su problema con Ino cómo él quiera, pero que no te haga daño- dijo la mujer con el ceño fruncido.
-La verdad teníamos una mejor idea- dijo Sakura desde el marco de la puerta, con una sonrisa avergonzada y sus dos amigas detrás de ella.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-
Corría sobre el resbaloso pasto, mientras el agua caía sobre ella, se esmeraba con todas sus fuerzas por escapar, pero no podía, ya estaba cansada y los pasos de él se sentían tan cercanos.
De pronto sintió unos brazos alrededor de su cintura, un grito ahogado salió de su garganta por el susto y luego una risa histérica.
-Kiba! ¡Debías darme más ventaja!- dijo ella haciendo un puchero al tiempo en que se volteaba
-Mejor agradéceme por detener tu caída- dijo el chico acercándose a sus labios
-Ni cuenta me di, me asustaste, no creí que llegaras tan pronto- dijo ella sonriendo mientras pasaba sus brazos por alrededor del cuello de su novio.
-Bueno sólo quería alcanzarte, para poder besarte- dijo para luego tomar los labios de su novia entre los suyos, mientras acariciaba su cintura con una mano y su mejilla con la otra mano.
-Creo que nos debemos ir o atraparas más que a mí- dijo ella y él la miró sin entender- ¡Un resfriado!- dijo ella como si fuera obvio.
-Claro, vamos a mi casa, queda a una cuadra- dijo comenzando a caminar
-¿Qué?- preguntó la rubia asustada- ¿No es muy pronto para que conozca a tus padres?
-No están, se la pasan viajando y además necesitas refrescarte, mi hermana mayor vive en casa, ella te puede prestar ropa mientras se seca la que traes puesta
-No estoy segura amor, me veo horrible como para conocer a tu hermana- dijo la rubia aún insegura
-Estás hermosa amor- dijo él besándola nuevamente.
Comenzaron a caminar, ella se mordía el labio aún sin saber qué hacer, pensaba en qué diría, en cómo se comportaría y hasta en el más mínimo detalle, no quería que la familia de su novia no la quisiera, porque quizás lo obligarían a terminar con ella y ella lo quería tanto, que no se creía capaz de poder estar sin él.
No se dio cuenta de cuando llegaron al frente de la gran mansión Inuzuka. Las manos comenzaron a sudarle, a pesar de que la ropa fría se le pegaba a la piel, haciéndola castañear los dientes por el frío, pero ni cuenta se daba, al estar tan sumida en sus pensamientos. Sin embargo el castaño si lo sintió y comenzó a preocuparse por la salud de la rubia, así que apuró el paso.
-Esta es mi casa- dijo el joven abriendo las puertas con su llave.
-Wow, es muy bonita- dijo la chica sonriendo
-Gracias, mamá tiene buen gusto. Es decoradora de ambientes, creo que por eso tenemos tantas cosas en casa- comentó el joven sonriendo.
-¡Kiba!- gritó una joven desde la escalera, mientras corría para abrazarlo, no le importó mojarse con la empapada ropa del joven, se tiró sobre él y el castaño retrocedió dos pasos al sentirla con tanta fuerza.
Esto no le gustó mucho a la joven, sobretodo porque se demoraban mucho en su abrazo, pero no quería hacer una escena de celos en la casa de Kiba, luego le reclamaría.
-¡Kiba-chan hace tanto tiempo que no venías a casa!- dijo la chica sonriendo, ahora la rubia se dio tiempo para mirarla. Tenía una hermosa piel dorada, unos ojos castaños, al igual que su cabello, el cual era liso desde raíz, pero iba ondulándose conforme llegaba hasta el fin de la melena, la cual era bastante larga, le llegaba hasta la cintura. Una muy estrecha cintura. Aparentaba unos 20 y tantos años. La joven estaba enfrascada en una conversación con SU novio y a los pocos minutos se dio cuenta de la mirada inquisidora de la rubia.
-Ah, lo siento Hana-chan, se me olvidó presentarte a mi novia Ino Yamanaka, Ino ella es Hana, mi hermana- presentó el castaño al notar que se había olvidado de las presentaciones.
-Mucho gusto, veo que Kiba va mejorando en sus gustos- dijo la joven con una sonrisa
-Gracias, el gusto es mío- dijo la rubia sonrojada, pero no por el comentario, si no por lo celos que había sentido hacia la hermana de su novio.
-Hana ¿Le podrías prestar ropa a Ino? Es que nos mojamos cuando paseábamos por el parque- dijo el joven con una sonrisa avergonzada.
-Claro, le daré también una toalla seca, tú ve a tu habitación, no te preocupes por nada- dijo la chica sonriendo.
-Gracias Hana- dijo el chico sonriendo mientras se iba.
-Sígueme- dijo la joven borrando su amigable sonrisa y esta vez mostrando más bien frialdad.
-Ok- dijo la chica contrariada. Caminaron en un incómodo silencio, la joven la guió por las escaleras y luego llegaron a una habitación llena de vestidos, poleras y pantalones, era como un armario gigante.
-Cámbiate de ropa, ponte lo que quieras y allí están las toallas. Apresúrate que tengo que hablar contigo- dijo aún fríamente y sin más se marchó.
La rubia se sacó la ropa empapada y tomó una toalla para secarse y envolver su cuerpo mientras buscaba algo que le quedara bien. Encontró unos pantalones de mezclilla negra y encima se puso una polera ligera, le llegaba hasta medio muslo, era roja. Sobre la polera se puso un bolero negro bastante abrigador. Se veía sencilla.
Aprovechó para mirarse al espejo que tenía en su inseparable cartera e intentar arreglar su rimel que se había corrido, sólo un poco ya que era a prueba de agua, pero aún sí se había corrido un poco, parecía gótica. Se desmaquilló y luego se echó rimel y un poco de brillo en los labios. Salió en 10 minutos.
-Bueno niñita, ahora me vas a explicar eso de que eres novia de Kiba- dijo la morena que la había estado esperando afuera, mientras se cruzaba de brazos.
-Bueno nos gustamos y somos novios, no se necesita gran explicación- dijo la rubia poniendo sus manos en su cadera.
-Claro que sí, porque es bastante obvio que estás con él solo por su dinero- dijo la mujer frunciendo el ceño.
-Claro que no, por si no te has dado cuenta esa escuela es sólo para gente rica y yo soy rica, no necesito el dinero de Kiba- dijo la ojiazul comenzando a enojarse.
-Aún así, no confío en las novias de Kiba, siempre quieren algo y ese algo nunca es él- comentó la morena comenzando a enojarse
-Bueno, no me importan las demás, ahora yo soy su novia y no soy una interesada, estoy con Kiba por como es él conmigo y porque lo quiero y no vas a hacer que me aleje de él sólo por tus dudas- se defendió la ojiazul con sus perfectas y rubias cejas contraídas
-Obsérvame- dijo la hermana comenzando a caminar hacia su hermano, quién acababa de doblar por el pasillo.
-Wow Ino estás hermosa- dijo el castaño caminando hacia ella, pero su hermana lo interceptó- ¿Qué pasa Hana?
-Nada hermanito, es que deben ir a comer algo, deben estar hambrientos- dijo la chica con una sonrisa bastante genuina (*¡Tenía que ser buena actriz esta arpía!*) pensó la Yamanaka
-No, la verdad es que comimos antes de ir al parque- dijo la rubia con una sonrisa auténtica, tenía que ser tan buena como ella
-¡Que bueno que se lleven bien! Hana normalmente ahuyenta a mis novias- dijo el chico sonriendo y la rubia lo miró con el ceño fruncido- no es que haya tenido muchas novias- agregó con una sonrisa avergonzada
-Bueno, pero he tenido una pequeña conversación con tu novia, la verdad fui bastante agresiva y ella se supo defender, al fin encontraste a una autentica chica hermano- dijo la chica con ojos risueños.
-¿Eh?- exclamó la ojiazul sin entender mucho
-Hana siempre tiene la conversación que tuvo contigo con todas las chicas que ve con las que ando, una vez la tuvo con Hinata- dijo recordando y comenzando a reír- la pobre se puso de todos colores y entre balbuceos le explicó a Hana que sólo era mi amiga- terminó de contar, luego de dejar de reír.
-Pobrecilla- dijo su hermana recordando- bueno Ino, lo siento, pero ya son demasiadas las chicas que andan detrás de mi hermanito sólo por conveniencia, así que es una tradición tener aquella charla, espero que podamos ser amigas desde ahora en adelante- dijo sonriendo sinceramente, Ino optó por creer, ya que no quería andar de paranoica por la vida.
-Lo mismo digo- dijo la rubia con una sonrisa
-Bueno, ahora que todo está aclarado, creo que debemos irnos amor o no nos dejarán entrar en la escuela- dijo el castaño sonriendo
-Sí, un placer Hana, adiós- dijo la chica acercando para darle un beso en la mejilla, pero la morena la abrazó
-Ya te lo dije, Kiba es mi hermano y lo protegeré de interesadas como tú- dijo la mujer con una sonrisa y la rubia sin entender se fue junto con su novio ¿En qué lío estaba metida?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-
Después de hablar con Hotoku y darle unos tips acerca de como ser 'inalcanzable' Temari se quedó con ella para enseñarle a vestirse y maquillarse, no es que no supiera cómo, pero si quería tener más confianza consigo misma debía ser más audaz, nunca tanto como Karin, si no un estilo que a ella le gustara y que fuera más femenino. Su madre miraba todo y cada vez que algo no le gustaba hablaba y no había nadie que pudiera convencer mejor a una persona que Temari, así que a los pocos minutos volvía a sentarse y a observar en silencio.
Hinata se puso a conversar con Mitsuki, quién con tanto ruido había despertando y se estaban llevando de lo mejor. Sakura decidió salir, excusándose con un 'examen' que en realidad no era examen, sólo quería salir de allí para poder ver a su novio a la hora que habían acordado. Llevaba retrasada 10 minutos.
Corría fuerte para poder llegar hasta el cerro, ese lugar tan lejano pero tan íntimo y privado, les gustaba mucho, además de que tenía una vista hermosa de la ciudad, eso si llegabas bien arriba, pero en el caso de la pareja sólo se sentarían en un tronco tirado, que servía de asiento, lugar en el que la pelirrosa había estado unos meses atrás, cantando la canción de Katy Perry, Thinking of you.
Sonrió al ver el cerro unos metros más allá, corría a todo lo que sus piernas podían, pero al llegar a las faldas del bosque decidió tomar un pequeño descanso de cinco segundos, para después retomar la carrera, tratando de no caerse en el intento de llegar hasta el lugar acordado.
Llegó agitada y tratando de calmar su respiración, el pelinegro estaba sentado, con los codos afirmados en las rodillas y la cara entre sus manos. Su rostro denotaba aburrimiento, pero cuando la vio su mirada se torno traviesa y sus cejas se fruncieron.
-Tarde como siempre- dijo en tono monótono
-L...lo si-en...to- dijo entre jadeos, estaba tan cansada, que prácticamente se tiró sobre el pasto, ya que sus piernas dolían y no creía poder alcanzar a llegar al tronco. El pelinegro se levantó y con una sonrisa de lado de posicionó frente a ella.
-Deberás pagarme los diecisiete minutos que llevo esperándote- dijo el pelinegro aún con esa sonrisa.
-Deja-me al me...nos respi-rar bien- se quejó ella y él la cunó entre sus brazos, para que pudiera descansar mejor. Dio resultado.
-Bueno, ahora que ya estas mejor debes pagarme- dijo acercando su rostro a la pelirrosa
-Está bien- dijo ella con una sonrisa traviesa y lo besó con fiereza. No se dio cuenta cuando Sasuke la acostó sobre el césped con él sobre ella, ni cuando abandonó sus labios para besar su cuello, sólo reaccionó cuando un sonido agudo salió de su garganta- Sasuke, basta- pidió la joven tratando de concentrarse en el lugar que estaban y en la situación y no en los labios de su novio.
-Hmp- gruñó el pelinegro y se separó lentamente del cuerpo de la pelirrosa, le vio los labios rojos por la pasión de los besos y tratando de no dejarse llevar de nuevo se sentó a su lado y le acarició el cabello, mientras ambos trataban de regularizar su respiración.
-Lo siento, no planeaba llegar a eso- dijo tratando de mirar hacía otro lado, ya que no quería que lo viera sonrojado.
-No te preocupes Sasuke-kun, yo también me dejé llevar- dijo la pelirrosa, también sonrojada. El chico sonrió y la beso lentamente, disfrutando de la fricción de sus finos labios.
Se quedaron unos momentos mirando a los ojos y de pronto dos palabras salieron de la boca del pelinegro, sin previo aviso.
-Te amo
La pelirrosa sintió una calidez en todo su cuerpo, extrañaba esas palabras de los labios del pelinegro y la alegría la embargó completamente, una sonrisa adornó su rostro y no pudo evitar abrazarlo fuertemente.
-Te amo Sasuke-kun- dijo ella sonriendo, le había escuchado decir que le amaba y cosas así, pero hace tiempo que no lo escuchaba tan directamente.
-Esperé tanto escuchar por eso- dijo el pelinegro sonriendo relajado.
-Yo también- dijo ella sonriendo también. Se abrazaron allí en el pasto, olvidando cada cosa que les pasó en el pasado y cada cosa que los separó, lo importante era lo que venía desde ahora en adelante.
