Perdón pequeñas por al gran demora pero tuve problemas de índole personal bastante jodidos. Pero bueno ya esta intentare ser más punto la próxima semana.

Como ando muy apurada solo les dejare saludos a todas las que me escribieron prometo contestar ala próxima ves.

Tengo que agregar algo más:

Este capítulo está dedicado a Mi dulce Anna (pequeña y preciosa princesa a la que amo con todo mi corazón FELIZ CUMPLE ANITA!)

Obviamente Gravitación no me pertenece (si no Yuki ya hubiera padecido mi ira Muajajaja XD)

Despedida

By Angie

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Capitulo anterior.

-Solo recuerda que no puedes exponerte todavía no sabemos que pueda pasarte.

-¿Porque dice eso?

-¿Ryoma no pretenderás decirle?

-¿Decirme que?

-Bueno tarde o temprano lo sabrás…

-¿Qué cosa?

-Que tú eres una persona conocida en el ambiente artístico- comento kaito con seriedad.

-Yo…

-Si Tu querido Shuichi

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Capitulo Nº 25 (siguiendo a mi pasado)

Después de aquella afirmación por parte del moreno diseñador, ninguno de los tres dijo nada mas solo caminaron por el pasillo hasta el ascensor, obviamente que el más bajo quiso insistir para que le contaran que tanto sabían de su pasado.

Si debía sincerarse consigo mismo; El cerebro juvenil trabajaba a todo vapor con varias posibilidades y variables, pero al no obtener más datos en concreto, no podía sacar conclusiones acertadas y aunque quería averiguar un poco mas no tuvo oportunidad de cuestionar, ya que al no estar solos en el elevador tuvo que guardar silencio hasta llegar al estacionamiento.

Estando los tres en sus respectivas ubicaciones en el interior del elegante auto, el chibi volvió a retomar el tema porque necesitaba averiguar con una necesidad comprensible quien era así que incursionó en el tema pero como la única respuesta que obtuvo una respuesta caustica de su Onii-san.

-Escucha peque… es verdad que averiguamos algunas cosas – comentó kaito con una calma que en realidad no sentía.

-Dímelo entonces Aniki - pidió Shuichi con bastante ansiedad.

-Creo que es mejor que primero te hagamos la revisión médica y ya estando seguros de tu estado de salud te diré todo lo que sabemos ¿te parece? – intervino el oji azul mientras se detenía en un semáforo.

-¿Pero porque no ahora? – cuestionó el amatistas.

A estas alturas Shuichi estaba bastante alterado y era algo que en verdad no podía evitar. Todo su cuerpo lo demostraba ya que se había quietado el cinturón de seguridad y ahora estaba literalmente pegado a los asientos delanteros.

-Shu no queremos que algo malo te suceda - la mano de kaito se poso en la de su pequeño hermano quien estaba sujetó a una estresante situación – no estamos seguros de lo que te sucedería o como reaccionaríamos si te da alguna crisis - apretó el agarre - Mira como estas ahora - puntualizó.

-Pero… - Shu inhalo y exhalo intentando controlar ese torbellino que se genero en su interior olvidando ese punzante dolor que intentaba mantener a raya desde la mañana.

Sabía que ellos tenían razón no por nada lo cuidaron todo este tiempo, mas era casi imposible que su mente fuera a la velocidad de la luz, ideando quien sabe que retorcidas conclusiones. Y obviamente el sueño que había tenido esta mañana no ayudaba a calmarlo en absoluto.

-Escucha Shuichi – llamó Ryoma - esto es serio y lo sabes…- remarco con seriedad - tu mente no está bien - La voz de su cuñado volvió a sacarlo de ese torbellino sus ojos amatistas se encontraron con la mirada azul y profunda de el mayor a través del espejo retrovisor – Y antes que alegues que estas perfecto dime una cosa. ¿Porque te desmayaste ayer? – Cuestionó Ryo mientras volvió a poner atención al camino - Otra cosa importante es que has tenido varios sueños, me dijo kai-chan que soñaste con una hermana.

-HA! eso… - balbuceó el castañito mientras se sonrojaba - si bueno… no sé si es cierto o es algo de mi imaginación… - argumento mientras volvió a tomar asiento como era debido.

-En ocasiones la mente no quiere recordar – volvió a intervenir el mayor de los Leim - entonces el sub consiente nos muestra imágenes de nuestro pasado durante el sueño.

-Ho!... ya veo - El amatista guardo silencio por un largo rato ya que las palabras del castaño mayor lo habían perturbado, ya que si lo que afirmaba era cierto aquel sueño podía ser parte de su pasado.

Aquella gente con la que había soñado… ¿Acaso podría ser que en verdad fuera alguien conocido?. Más allá de eso lo que realmente agitó su corazón fue saber que él conocía aquel sujeto oscuro que hizo que su corazón se oprimiera con solo pensar que se alejaba.

Inconscientemente se llevo la mano al pecho porque la idea de sentir toda aquella angustia comenzó a pasarle factura, intento tranquilizarse, sabía que de nada le servía ponerse a pensar en eso pero no podía evitar el mal sabor de boca.

-¿Shu estas bien?- cuestiono el moreno con preocupación.

-Si Ryoma-kun no te preocupes solo estaba pensando – aseguró con una pequeña sonrisa.

-En que pensabas Ototo-chan? – quiso saber el oji negro.

-En los sueños – los dos mayores cruzaron miradas, con sincronía absoluta pensaban que el chibi no agregaría mas nada pero no fue así ya que al cabo de un instante agrego – ¿Nee Aniki podríamos pasar por una librería luego de salir del doctor?.

-¿Qué tipo de libros quieres leer? – pregunto Leim.

-Uno que hable sobre los sueños – contesto con algo de pena.

-Pues creo que tengo algunos en mi biblioteca – comentó en tono casual el mayor.

-¿De verdad?- el entusiasmo era casi tan tangible como el brillo de aquella mirada.

-Aja… - afirmo con una sonrisa sincera.

-Genial! – exclamó el amatista mientras sonreía feliz. Realmente era afortunado de tener a esas personas maravillosas a su lado, porque se sentía completamente cuidado y apoyado.

-Bueno ahora lo que vamos a hacer es consultar con el doctor si él no te ayuda a aclarar tus dudas pues te dejare leer todos los libros que tengo en mi biblioteca.

-Hai! – con renovada alegría Shuichi se puso a canturrea una canción mientras observaba el paisaje exterior cubierto de una capa de frio invernal.

Los esposos se observaron mientras sonreían en verdad temían mucho la posibilidad que algún recuerdo dañara a su pequeño protegido, pero era evidente que la vida de siempre tenía cosa buenas y malas.

Así que debían afrontar cada cosa con calma y aplomo para poder apoyar a su pequeño amigo en todo lo que se avecinaba.

Oxoxoxoxoxox

En la mano sostenía el moderno celular abierto, uno de los últimos regalos de su pequeño koibito. En la pantalla estaba escrito el mensaje hecho con las pequeñas letras que él veía una y otra vez.

Cada una de las palabras provocaban emociones casi incomprensibles para una persona tan racional como él. Más allí estaba, él, hacia un buen rato viendo y releyendo aquella siempre contestación a un mensaje cordial que había enviado primero.

Si aunque era difícil de creer fue Yuki Eiri quien tomo la iniciativa de la comunicación vía mensaje de texto, es sabido para muchos que el blondo no es muy adicto a ese aparatito infernal, pero no vio otro modo de hacerle llegar su preocupación a su niño, es que necesitaba hacerle llegar ese cariño que sentía por esa personita.

Porque estaba completamente seguro que si marcaba el número de su casa seguramente Aruma no le pasara el mensaje y mucho menos dejaría que Shu se aproximara contestarle la llamada. Ya se lo había advertido con todo lo que tenía y no estaba por provocar más la ira del sujeto, no es que le tuviera miedo ni nada, solo era prudente ya que ese tipo tenía bajo su protección a la única persona que realmente le importaba.

Fue esa una de las razones por las que había escrito ese mensaje inicial. Después de pensarlo por un momento, no vio nada de malo en que le mostrara su preocupación a la persona que amaba, así pues escribió el mensaje lo más breve posible.

"Estimado Hikaru-kun:

Espero que en verdad lo que paso ayer no sea nada grave, comunícate conmigo cuando te sientas mejor así podremos salir a comer ese rico pastel de fresa que nos agrada a los dos, o tal vez quieras dar un paseo cerca del Hope.

Uesugi Eiri.

PD: En verdad me quede muy preocupado por ti."

No era gran cosa el mensajito pensó vagamente luego de enviarlo pero es solo que él no era muy expresivo con sus propios sentimientos, a pesar de ser un renombrado escritor debía confesar que le costó bastante no extenderse demasiado en el texto y otra cosa a tener en cuenta era que no debía ser demasiado evidente. Ya que no pretendía alterar a su pequeño.

Porque si era cierto que tenía amnesia el debía ser cuidadoso con sus pasos sub siguientes. El daño con una mala acción por su parte podían causar en Shu algo irreversible, si no tenía cuidado con sus siguientes movimientos algo malo seguramente pasaría, y ya llevaba demasiada culpa acuestas como para agregar más peso del que ya cargaba.

Pensó nuevamente en su actitud con respecto a su estado actual de euforia tan evidente. Si alguien se enteraba de ese arranque emotivo que tuvo al recibir la respuesta, casi inmediata de su mensaje, seguramente se burlarían de él hasta su otra vida pero no pudo evitar el sentirse así.

Si bien él nunca fue de ser demostrativo siempre se preocupo por ese tonto con el que vivía. Claro está nunca se lo demostró abiertamente, suponiendo muchas cosas que debía certificar con palabras y acciones; He ahí uno de su más grandes errores.

Suponer y no demostrar, las consecuencias de su frio y distante carácter trajo como consecuencia la perdida de esa gran personita que lo llenaba de luz y calor. Y una agonía demasiado fuerte como para revivirla otra vez.

Pero esta vez no pasaría lo mismo, no señor, él estaría al pendiente de todas las necesidades que su pelusa rosa requiriera, aunque luego fuese tachado de un estúpido cursi, he incluso posesivo… Ya nada le importaba con tal de recuperar a su koi.

El mensaje que envió fue hecho poco después de que cortara con Leim-san, en cierto modo aquella conversación lo había dejado bastante preocupado, no estaba conforme con las vagas respuestas que el dio el castaño y a pesar de que le había dicho que el pasaría su mensaje estaba seguro que Aruma no lo permitiría, fue allí que volvió a abrir el obsequió que le diera Shuichi en su último cumpleaños.

Una muestra más de que ese Baka siempre pensaba en él casi con cada bocanada de aire, por eso su pecado era tan grande, y esa indiferencia con la que lo trataba lo estaba agobiando casi hasta sofocarlo, sabía era su imperfección que Shuichi no lo recordara a él y mucho menos nada de su pasado. Todo era por sus errores constantes, lo sabía perfectamente…

Y otra vez aquella tribulación sobre sus espaldas, inevitablemente sus ojos picaron a tal punto que casi se anegaron, tuvo que cerrarlos con fuerza para evitar que las lagrimas escaparan. Irónicamente en ese preciso momento comprendía mucho más a su niño. Tantas veces se había burlado de sus lagrimas, tantas otras lo había dejado llorar sin importarle un comino sus sentimientos.

Y ahora era él quien estaba allí con el corazón desbocado, casi a punto de gimotear, solo porque esa personita importante le había contestado su mensaje…

-Eiri eres un baka- murmuro para sí el escritor mientras intentaba controlarse.

-"¿Hasta ahora te das cuenta de eso?"- cuestiono su conciencia.

-Tu cállate - ordeno mentalmente.

-"Lee ingrato que me gustas mas cuando eres sentimental"- se burlo al voz juvenil.

-Hmmm - gruño mientras volvía su atención al mensaje. Regresó la sonrisa y olvidando que su conciencia también reía abiertamente por su actitud sentimental.

"Eiri-san:

Perdona por preocuparte, ya me siento mejor, seguramente Kai-chan y Ryo-kun me tendrán unos días haciendo reposos pero no te preocupes a la primera oportunidad te invitare a pasear en el Hope.

Hikaru Leim.

PD: realmente echo de menos salir a pasear contigo y EL PASTEL DE FRESA!"

Si alguien hubiera visto su cara la leer la respuesta, seguramente hubiera sido tapa de la prensa sensacionalista o de algún tabloide amarillista, Yuki Eiri sonriendo y sonrojado. Era la foto del año! Y quien no pagaría por ver aquella imagen tan vulnerable de el renombrado escritor? (N/A: YO EMPAPELO LA CIUDAD MUAJAJA! XD)

Pero para su suerte o desgracia se encontraba solo en su cuarto, sonriendo aun retornó a releer aquellas pequeñas líneas, que según él tenían mucho significado. Porque Shu extrañaba estar con él y eso le daba ánimos para no bajar los brazos.

El ruido de algo rompiéndose le borro esa sonrisa idiota que se había formado en su boca sin que él pudiera evitarlo. ¿Cómo no sonreír con aquella muestra de afecto?, volvió su atención al celular releyó tuvo el mismo efecto en su interior, solo era una mera respuesta de cortesía, entonces si sabia eso ¿porque había reaccionado así? Cavilo un poco más…

La respuesta fue algo que esperaba, lo perturbador era esa su tonta reacción de quinceañera en verdad lo tenía consternado.

-¿Condenado baka que rayos me estás haciendo? – magullo con el corazón palpitante y suspirando se despeino su ordenada mata rubia.

En su interior sabía que su corazón estaba listo, como nunca antes, y estaba dispuesto a afrontar el reto frente de él. No iba a perder ninguna oportunidad, él necesitaba a su querido niño de regreso lo antes posible.

Teniendo eso claro intentó buscar una respuesta adecuada sin parecer desesperado, es que ya saben uno debe mantener el orgullo, la menos aunque sea un poco; sino dejaría de ser Yuki Eiri.

Tenía toda la intencion de responder con algo claro en mente y así arreglar una nueva cita con el castañito, más el grito del loco del conejo y unos chillidos de su estúpido hermano menor lo hicieron volver a la realidad.

A paso firme salió del cuarto para asesinar a ese par de desubicados entrometidos.

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El matrimonio Seguchi estaba parado en la amplia puerta de la mansión, la señora de la casa lucia un hermoso traje de futura mamá, marcando lo avanzado de su gestación. El hombre frente a ella sonreía feliz mientras acariciaba a su retoño que aun yacía en el interior de su esposa. Luego beso a su mujer a forma de despedida, al separarse sonrió con sinceridad, tomo su portafolio de las femeninas manos mientras consultaba su reloj.

-¿Mika cuando tienes cita con el doctor?- cuestionó presuroso.

-Hoy pasado el medio día querido – respondió ella mientras acomodaba el exótico traje de su esposo.

-Veré si puedo ir – afirmó mientras bajaba un escalón.

-No te preocupes tanto amor solo ser aun control, no habrá ultra sonido esta vez – afirmó ella siguiéndolo a un paso más lento.

-Pero yo quiero estar cuando escuches el corazón del bebe – protestó él ya cerca de la limosina que lo esperaba como siempre puntual.

-Ok, te aviso cuando valla a la consulta así podrás encontrarme allá – ratificó ella mientras sonría complacida con la actitud que tenía su marido, se sentía muy bien que su esposo se preocupara por ella y su hijo.

-¿A qué hora es aproximadamente? – volvió a cuestionar mientras que esperaba que abrieran la puerta del vehículo.

-Después de la una de la tarde – confirmó ella sonriéndole con dulzura.

-Bien ahí estaré – Aseveró el para luego darle el último beso a su dama antes de salir rumbo a una reunión matutina de negocios.

-Nos vemos más tarde querido - saludo ella desde su lugar mientras veía al elegante vehículo alejarse.

En el interior de la limosina Tohma Seguchi sonreía más de lo habitual. El rubio estaba más que contento, había muchas cosas que lo ponían de tan buen humor, lo principal era el estado de salud de su esposa e hijo, por lo que le notaba la fecha del nacimiento seria en estos días.

Así que andaban alerta por muchas razones, en realidad no le gustaría que nada malo le pasara a su esposa mucho menos a su primogénito, así pues estaba muy bien preparado para la llegada de su heredero o heredera, ya que por más que insistió su esposa se negó a averiguar el sexo de la criatura, asique solo quedaba esperar un poco más para conocerlo.

Otra de las razones que lo ponían de tan excelente estado de ánimo, era la milagrosa aparición de Shindou-san. En verdad ese hecho elevaba su buen humor a un grado muy alto, había más de un motivo para esa euforia, interna debía señalar, la más importante a su punto de vista era Eiri…

Notó con claridad la reaparición de su temperamento tan característico en él, desafiando a todos y a todo lo que se pusiera enfrente oponiéndose para lograr su objetivo que no era otro que recuperar a su amante… o mejor dicho a su amor.

Es que había que reconocer lo que ya era evidente Eiri estaba enamorado de su artista estrella, pero eso era algo que él sabía desde hace mucho, solo que ver a su cuñado en esa postura tan evidente lo hacía sentir mucho mejor y más relajado.

Si, Eiri, había madurado y al parecer superó muchos obstáculos sentimentales, tanto del pasado como los nuevos que le representaban una relación seria, para comprender lo que realmente sentía por el joven Shindou.

Signo claro de todo aquello era el modo en que había enfrentado al protector de Shuichi. Si bien el joven Aruma se había impuesto, eso no detuvo la decisión de su cuñado de hecho puntualizo las ganas de afrontar este nuevo desafío.

Otro punto importante era que Shindou Shuichi siempre fue la llave del éxito, empresarialmente hablando, rescindir tantos contratos, giras y todo eso había casi llevado su compañía a estar en números rojos.

Mas este surgimiento volvería a poner en marcha la corporación, el dilema actual era ver si el joven pelirosa podría volver a afrontar el escenario. Pero por lo pronto no pensaba en eso sino en los beneficios que tendría a futuro.

-Espero verte pronto trabajando Shindou-san, aunque eso a Eiri-san lo le agradara mucho - murmuro mientras ampliaba su sonrisa.

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A pesar de la tranquila apariencia que el semblante trigueño mostraba, era evidente que no se sentía complacido por la larga espera que ya llevaban allí sentados. Era más que comprensible su estado actual ya que llevaban más de hora y media allí sentados.

Fue por eso que Aruma fue a preguntar cuál era el motivo de tanta demora, la respuesta que recibió no le agrado a él mucho menos al híper inquieto muchacho de ojos amatistas.

-¿Porque tengo que seguir esperando?- cuestionó el chibi bufando.

-Ya te lo dije chibi el doctor está en una urgencia tendrás que esperar.- volvió a insistir el recién llegado.

-Ufff… - exhalo el aire de sus pulmones con mucha frustración, la necesidad de saber su identidad era tan evidente, mas la terquedad de sus protectores hacia que esa espera fuese mucho más frustrante.

-¿Qué tal si me acompañas a mi revisión y después volvemos a ver si ya te atienen?- sugirió Kaito en un intento desesperado por calmar a su amigo.

-sí creo que eso va a ser lo mejor que estar aquí aguantando tus gruñidos, ¿nee enano?- argumento Ryoma.

-Si supongo que está bien- suspiro el mentado chibi, sabía que no se podía seguir angustiando su dolor de cabeza estaba controlado pero no al punto de desaparecer y toda esta agitación no ayudaba, así pues decidió ponerle un poco de buena onda al asunto.

-Vamos Ototo-chan no te pongas mal – el mayor abrazo a su hermano para brindarle el apoyo que necesitaba – Anda sonríe –pidió con dulzura.

-Tienes razón - afirmo regalándole esa radiante sonrisa que lo caracterizaba - anda vamos a ver si está bien mi sobrinito.

-Hai.

Los tres caminaron por los pasillos nuevamente a la zona de recepción para registrarse y ser atendidos por el especialista correspondiente. Les fue indicado subir al segundo piso de la clínica y hacia allí fueron, después de volver a registrar su llegada se ubicaron en el pasillo donde eran observados por la gran mayoría de mujeres en diferentes estados de gestación.

Cuando el joven Leim fue llamado para la consulta tanto Shu como Ryo intentaron entrar con él, pero una enfermera los detuvo afirmando que solo le era permitido al esposo entrar como acompañante. Así que Shu argumento que iría ala cafetería.

-Está bien no se preocupen por mí –dijo el castaño menor.

-Pero… - intento protestar Kaito.

-Tranquilo Aniki yo estaré en la cafetería esperándolos – afirmo con clama el peque.

-Bueno entonces yo iré contigo- aseveró el oji azul.

-claro que no- corto el más bajo de inmediato - aquí la prioridad es mi sobrino y dejen de hacer perder el tiempo a el doctor y vallan los están esperando – puntualizó en broma.

-Está bien- gruño Ryoma no muy convencido y empujo a su esposo al interior del consultorio antes de que comenzara a protestar.

Shu suspiraba frustrado mientras se dirigía hacia la zona marcada ubicada cerca de la zona comercial, pensaba tomar algo como un jugo de naranja y tal vez mandarle un mensaje a Eiri-san para ver cuándo podrían ir a navegar en el Hope, pero algo llamo su atención. Pestaño extrañado al ver una chica sonreír a un joven castaño un poco más alto que el.

Atónito y confuso observo su pasar por la vereda, sin tiempo a pensar el porqué comenzó a seguirlos, primero a través de los cristales que los separaba luego salió y los vio alejarse, había algo tan peculiar en aquella castañita y su sonrisa.

No estaba seguro pero tenía un aire a aquella niña que había soñado, tal vez ella lo conociera aunque no estaba muy seguro de fiarse de su mente. Con calma casi espectral marco un paso continuo, ubicándose siempre fuera del alcance visual de la pareja que iba muy acaramelada y feliz.

-Es extraño - murmuro Shu oculto tras los lentes negros.

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Maiko estaba contenta, en compañía de su pareja entraron a un supermercado cercano a su hogar. Syusuke era tan lindo con ella que a fuerza de atenciones y mimos la saco de su depresión.

La noche anterior había sido ajetreada y por eso terminaron durmiendo en el departamento de él. Ahora de regreso a su amada casa se detenían para comprar víveres.

-¿Que vas a cocinar?- cuestionó él.

-No sé ¿qué quieres comer?

-Mmm…- su cara estaba pensativa, de pronto sonrió - Lo que sea que tu cocines estará bien.

-Por decir eso te cocinare tu platillo favorito - Maiko se puso en puntas de pie y beso al mejilla de su Koi para luego alejarse un poco.

Syusuke observo a su novia ir de un lugar a otro, en busca de cosas frescas y sanas, elegir las verduras y carnes era algo tan común, pero verla a ella así tan calma y feliz hacia que se sintiera completamente pleno.

De repente su propia sonrisa se borró, en una acción inconsciente se llevó la mano derecha a la mejilla, suspiró profundo y se pregunto si como había prometido estaba cumpliendo la palabra que el dio a su cuñado. La vibración de su celular lo saco de esas cavilaciones, leyó el contenido del mensaje y maldijo por lo bajo.

-¿Sucede algo Syusuke?- cuestionó de repente la joven Shindou.

-Ho!...Maiko me asustaste – confesó el universitario.

-Hay algún problema?- insistió en saber.

-Bueno es que me acaban de recordar que debo presentar un trabajo que se llevará el setenta y cinco por ciento de la nota final del semestre.

-No lo has hecho?

-Sí pero lo olvide en mi departamento - manifestó con las mejillas acaloradas.

-Ya veo…- suspiro ella aliviada de que el asunto no sea tan grave - entonces no hay problema ve por tu trabajo y yo hare las compras.- afirmo con una gran sonrisa.

-Pero…

-Esto es importante Syusuke-kun – volvió a insistir ella – así que debes hacerlo, no me voy a morir por cargar unos cuantos víveres, ve que te espero en casa con algo riquísimo.

-Está bien – acepto por fin - no tardo vale?

-Si ve - Maiko le dio un fugaz beso, a su koi, de despedida y lo vio desaparecer.

Bien compro todo y lo pago ya con los alimentos y uno que otro chocolate salió rumbo a su casa. Ya hacia varis odias que los reporteros no daban señales de vida, eso le dio cierta libertad de movimiento.

Pensó en el menú que prepararía, seguramente algo ligero, hizo malabares para abrir la puerta y no tirar nada, una vez dentro dejo todo sobre la gran mesada, estaba guardando todo cuando se ollao el timbre de la puerta. Presurosa corrió a atender seguramente Syusuke se había olvidado sus llaves.

Oxoxoxoxoxoxoxox

Los dedos se habían cansado de marcar el numero, una y otra vez, siempre la misma respuesta. La contestadora repetía el horrible mensaje.

"El numero solicitado se encuentra apagado o fuera del área de cobertura, por favor después de la señal deje un mensaje."

-No hay caso – magullo Leim con frustración mientras observaba a su pareja ir y venir como león enjaulado.

-Como ya te conté cuando fui por él a la cafetería, me dijeron que nadie con su descripción había estado allí - gruño Ryo que no se dejaba de culpar por a ver dejado solo al chibi.

-¿A dónde se habrá ido? – se volvió a preguntar el castaño mientras intentaba no romper en llanto.

-No habrá ido a ver a ese tipo verdad? – refunfuño de repente el oji azul.

-¿Con Uesugi-san? – Cuestiono Kai y Ryo asintió - ¿Tú crees?

Esa era una posibilidad muy grande, que tal si Yuki Eiri lo había llamado mientras ellos estaban en la consulta. ¿Y si el chibi había ido a su encuentro? ¿Qué tal si le pasaba algo por la imprudencia del tipo? Ya había pasado una vez y si en esta ocasión las consecuencias eran irreversibles…

-¿Tiene s el numero de celular verdad? – pregunto Aruma.

-Si lo agende cuando me lo dio Shu - repuso el castaño mientras abría su celular y llamaba

-Sera mejor que lo traiga de regreso o sabrá realmente quien soy yo- gruño el más alto mientras golpeaba uno de sus puños cerrados en su propia palma.

-Está llamando – anuncio

-Si – respondió una vos profunda desde el otro lado de la línea.

-Uesugi-san?

-Leim-san es usted?

-Si

-Le paso algo a Shuichi?- cuestiono con urgencia apenas contenida.

-El no está con usted verdad?

-No…

Oxoxoxoxoxoxoxox

Lo había hecho! – se gritó así mismo casi exaltando con su acción, para luego taparse la boca al notar que podía llamar la atención.

Si, por fin se había animado, luego de tanto rodeos y dudas había llamado a la puerta de aquella casa.

No entendía su propio accionar pero en verdad necesitaba saber quién era esa chica, por eso vio una oportunidad maravillosa cuando el joven que al acompañaba la dejo sola en aquel mini mercado. Una vez que la vio entrar decidió llamar y preguntarle directamente pero sus temores y dudas habían echo que no tuviera el coraje de llamarla en la calle. Sin embargo la había seguido y visto entrar en aquella viviendo.

Le tomos algunos minutos decidirse, tenía que hacerlo a lo sumo lo tratarían de loco y lo sacarían a patadas? Que mas podrían hacerle? Dudas y más dudas la verdad no sabía con exactitud el porqué de cada uno de sus movimientos.

Así pues al fin decidió tocar y espero, su ansiedad se acrecentó al oír la melodiosa voz femenina que le anunciaba que venía a abrir la puerta. A punto estuvo de irse pero el sonido del cerrojo lo paralizo.

-Ya voy!- dijo.

-…- Shu guardo silencio porque en verdad no sabía qué hacer o que decir, su mente intentaba encontrar las palabra adecuadas o al menos una explicación razonable.

-¿Te volviste a olvidar la llave Syusuke?- dijo ella al abrir la puerta sin percatarse de quién era en realidad la persona que estaba frente a ella.

-…- no supo que contestar seguramente lo confundió con el joven que la acompañaba, asique opto por una retirada elegante tal vez otro día podría volver cuando aclarara sus propias ideas.

-Ho! Perdón- dijo ella algo acalorada – Lo confundí con mi prometido – sus grandes ojos verdes lo observaron – Que desea señor…

-Ettoo… pues vera…- comenzó a decir el castaño mientras se giraba para enfrentar a la dama. Ella se mostro curiosa ante aquel joven de lentes oscuros.

-Si dígame…

-Este…- Shuichi se sintió incomodo con aquellos lentes oscuros así que se los quieto para ver con mas claridad a su interlocutora sonriendo agrego – Disculpa yo quería preguntarte si…

-No… puede ser…- la escucho decir, lo siguiente que hizo fue desmayarse.

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Nota del autor:

Angie: ya se, ya se… es para el homicidio tantos días esperando y yo lo dijo ahí, pero ya saben me encanta el suspenso y como verán esto está cada vez más candente.

La verdad es que me esforcé muchísimo para terminarlo, ahora espero que ustedes me den su opinión de este capítulo.

Sin más y para aclarar algo más, me preguntaron que eran Pochoclos, bueno es maíz inflado esos los que se comen en el Cine, no sé cómo los llamaran en su país ^^" Aclarado el punto pues mis saludos a todos.

Mil beso pequeños Lady Sesshoumaru se despide