Una vida vacía sin ti

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capitulo 25: Resistir

Después de eso, la despedida no fue fácil, pero yo sabía que ella no podía quedarse conmigo esa noche, pues tenía que ir al instituto al día siguiente. Por supuesto que ella me ofreció salteárselo y decirle a su madre que se quedará en casa de una amiga, pero prefería guardarme esa oportunidad para más adelante.

Después de eso, volvimos a vernos el viernes y dos veces más la semana siguiente. Fuimos al centro comercial, al parque y también una feria muy linda que había por el centro. En esa ultima le compre a Rose varias cosas, pues la verdad es que no me molestaba darle todo aquello que ella quisiera. Una bufanda, unos aretes un collar y claro un prendedor. No podía verse más feliz, y aunque insistió en que no era justo que yo le diera todas esas cosas y ella no pudiera reglarme nada, yo no me eché para atrás.

Las cosas iban a bien entre nosotros, y bastante más rápidas debo decir. Ya había olvidado eso de hacer que ella se rindiera y acabara pidiéndome que termináramos el trato antes de tiempo y lo había hecho por una muy buena razón.

La quería, y era justamente por eso que iba a respetar sus deseos y su tiempo. Y si bien no iba a negar que la necesidad de sentirme adentro de ella aun era mas fuerte que antes, iba a resistirlo.

El trabajo no estuvo nada mal. Garrett y yo al fin cerramos el caso que llevábamos haciendo durante tanto tiempo y con un cliente muy satisfecho. No nos había llevado demasiado trabajo al final, y por el momento no teníamos nada mucho más grande. Jessica se veía bastante contenta, por lo que me había contado había conocido a un tipo en las últimas semanas y se veía más animada que nunca.

Al llegar a casa y revisar el correo me encontré con una grata sorpresa. Era la invitación a la boda de Bella y Edward, con fecha de 29 de Octubre, poco más de un mes más adelante. No era nada muy elaborado, pero podía estar seguro de que la duendecita de Alice había metido sus manos en todos eso; después de todo, Bella misma me había dicho que ella se encargaría de ayudarla a preparar todo para la boda. Tenia una frase algo cursis, seguida de la fecha y la dirección: un hotel en Forks, la cuidad natal de Bella. Bien, tendría que viajar en avión, eso no sería un problema, así como tampoco me molestaba tomarme un fin de semana completo fuera de la cuidad para un boda. Según la invitación la estadía y todo el servicio estaban pagos, excepto claro, el avión. Bien, ese era sin duda, Edward consintiendo a su mimada novia. Y en fin, ¿'que iba a decir si yo hacia lo mismo? Después de todo, ese hotel pertenecía a la cadena de hoteles de su familia, y había sido de seguro el sitio perfecto para celebrar su boda, frente a la playa.

Casi llegando al final de la tarjeta, estaban los nombres de los novios y luego una foto de ambos muy juntos.

Solo entonces caí en la cuenta de que no tenía ninguna foto con Rosalie. No es que lleváramos tanto tiempo juntos ni nada, pero me habría gustado tener una foto suya la menos para verla cuando no estaba con ella.

Guardé al tarjeta en su sobre y al apoyarla junto con las demás cartas sobre la mesa de la sala, cayó al suelo la cadena que le había regalado a Rose. Aun la conservaba y no había modo que la hubiera tirado, y menos ahora. Decidí que ella debía llevarla puesta de nuevo, pero tenia que hacerle algún cambio que significara cuanto la quería y lo importante que era en mi vida.

Así que… le viernes al salir del trabajo fui al centro comercial a la misma joyería donde la había comprado, para hacer los cambios que deseaba.

Ya adentro, una de las chicas detrás del mostrador me sonrió con picardía y claramente pude ver como acomodaba el escote de su vestido mientras avanzaba en mi dirección. En serio, ni que estuviera tan desesperada, digo, no era nada fea, pero yo no estaba interesado.

-¿puedo ayudarte en algo?- preguntó con una voz muy coqueta.

-si- dijo co una sonrisa que claramente no demostraba nada y tomando la cadena del bolsillo de mí saco- me gustaría grabar esto para mi novia- agregué enseñándosela- y tal vez agregarle otro dije un rosa en especial me gustaría.

-oh, claro- dijo y pude notar la decepción en su voz- podemos hacerlo por supuesto. Solo tendría que decirme que es lo que desea grabarla en el dorso y claro elegir el otro dije que llevará- se volteó un instante y entonces tomo varios papeles que tenia sobre otro mostrador.- solo necesitaré sus datos y entonces ya estará listo.

-¿Cuánto tardará?- pregunté, ansiosos por que fuera la hora de entregársela a Rose.

-eso depende, aunque a lo sumo podrían ser dos semanas en caso de este trabajo- dijo comenzando a rellenar una de las formas.- bien, su nombre y apellido, por favor- pidió minándome a la cara.

-Emmett McCartney- dije. Ella asintió y luego lo anotó para luego completar otras cosas más.

-¿que desea que grabemos?

Lo pensé por un instante. La verdad era es que había estado más ansioso por hacer todo aquello en lugar de pensar que diría. No debía ser muy cursi, pero definitivamente tenia que demostrarle que la quería.

-para Rose, tuyo… por siempre, Emmett- dije y de inmediato dudé- ¿no suena demasiado mal, no cree?

-por supuesto que no- dijo ella con una sonrisa- estoy segura de que su novia va a adorarlo- yo el sonreí y entonces ella escribió lo que le indiqué para luego volver a verme- muy bien, ahora, elijamos el dije, ¿una rosa dijo, verdad?

Yo asentí, y entonces ella buscó de un cajón del otro lado del mostrador y al sacarlo noté la cantidad de dijes que había.

-esta es nuestra selección de flores- indicó mostrándome una a una todas la que había en la caja y separando las rosas a un lado. Había varias, más grandes, pequeñas, simples, con diamantitos, o sin ellos, era muy difícil elegir sinceramente.- sólo dígame la que quiere y la pondré junto con cu cadena.

Las observé co cuidado y entonces encontré una que sería perfecta para ella. Era plateada igual que la cadena y el corazón, pero tenia un pequeño diamante de color rojo en el centro. Esa era.

Le indiqué a la chica la que quería y entonces ella la puso junto con la cadena, para luego terminar de completar la forma. Únicamente me pidió mi teléfono para llamarme en cuanto estuviera lista y entonces podría ir por ella. Le pagué por adelantado el montón que me indicó y sin importarme en absoluto el precio. Ella se merecía lo mejor e iba a tenerlo.

Después de eso fui a casa bastante contento, al fin haría lo que tanto deseaba, y si es que estaba lista en dos semanas, se cumpliría exactamente un mes desde que estábamos juntos, la ocasión perfecta para dársela.

Me di una larga ducha y me vestí casual, esperando que ella llegara. Dijo que vendría a eso de las ocho, lo que significaba que cenaríamos juntos y entonces pasaría la noche conmigo. No iba a negar que estuviera nervioso, aunque fuera algo realmente estupido, después de todo ella se quería a dormir y nada más. Pero el problema no era ese, sino, ¿Cómo haría yo para pasar la maldita noche con ella a mi lado y sin nada que hacer?

Bien, ya lo había hecho una vez, pero esta muerto de sueño y prácticamente no había pasado nada, pues me lo había propuesto, y eso sumado a que no la había visto por casi un mes entero o incluso más, había sido fácil contenerse… pero ahora y después de nuestros últimos encuentros que, debía admitirlo, no habían sido nada tranquilos, no tenia ni idea de cómo haría pasa pasar la noche sin terminar con una erección por la mañana.

Ordené algo de comida china por teléfono y antes de que ésta llegará el timbré sonó indicando que Rosalie ya estaba allí. Abrí la puerta de inmediato y al verla por poco no me quedé mudo. Llevaba puesto un vestido blanco muy corto y cuyo escote estaba algo disimulado por varios collares que traía colgando del cuello. Así y todo me había dejado sin palabras únicamente deseando quitárselo y tomarla ahí mismo.

-¿Qué pasa, no te gusta?- preguntó con una sonrisa picara.

-sabes que no es así- dije mirándola a los ojos- pero eso es jugar sucio

-oh, vamos-dijo pasando sus brazos por detrás de mi cuello y dándome un beso en los labios con el que termino por morder mi labio inferior- sólo me visto así para ti, eso tendría que alegrarte.

Yo solté una risa intentando relajarme y entonces cerré la puerta.

-¿qué vamos a cenar entonces?- preguntó avanzando hacia el sofá para luego tumbarse en el.

-ordené comida china, pero puedo pedir otra cosa si no te gusta- dije

-supongo que no podía esperar que cocinaras ¿o si?- dijo alzando una ceja

- no soy muy bueno para eso, pero puedo intentarlo alguna vez si quieres- dije pasando mi brazo detrás de sus hombros y acercándola a mi para besarla.

-supongo que podemos hacer esto mientras esperamos que llega la cena entonces- dijo moviéndose para quedar sobre mi y así poder besarme. Y no me negué, por supuesto que no. Sine embargo no duró demasiado, o la menos no hasta que comenzara a meter mis manos debajo de su vestido, pues la comida llegó.

Le pagué al repartidor y tras tomar algunos cubiertos y vasos dejé todo sobre la mesa del comedor. Rosalie me siguió hasta allí y luego de buscar algo para beber en al nevera se sentó a comer conmigo.

Fue una comida tranquila, conversamos y bromeamos sobre lo que había pasado durante los días que no nos habíamos visto, aunque no iba a contarle sobre mi sorpresa.

De postre comimos helado que había comprado en el centro, y ella no pareció molesta ni anda menos.

-sabes, me gusta comer contigo- admitió- porque jamás comería esto en casa

-¿de verdad?

-no, mi madre y sus comidas extravagantes, jamás me dejan comer cosas como esta. Incluso con mis amigas, o mis ex nos sabían cocinar más que un simple sándwich de queso

-bien, si puedo hacer eso- apunté y ella se rió- entre otras cosas, pero supongo que no se cocinar demasiado, por que nunca me interesó, simplemente por eso-admití -de cualquier modo te debo una cena hecha por mi mismo- dije

-no, pero no sabes que me encantaría probar algo que tu mismo hayas preparado, después de todo tu ya has probado mi comida.

Después de eso nos tumbamos devuelta en el sofá para ver algo de televisión hasta que pasó la medianoche. No es que estuviera cansado ni nada por el estilo, de hecho no debía trabajar al día siguiente, pero ya iba sintiendo como el sueño se adueñaba poco a poco de mi, pues además de la tv y algunos beso por parte de Rose, no había nada más que me tuviera la mente ocupada.

-¿te parece si ya vamos a la cama o es muy temprano?- pregunté sintiéndome derrepente como un terrible viejo.

-no, para nada- dijo ella con una sonrisa y poniéndose de pie- iré a cambiarme y en un segundo te alcanzo- aseguró y tras un rápido beso se fue.

Yo apague la tv y entonces fui a mi alcoba para cambiarme. Bien, por lo general dormía con lo traía puesto en casa, pero como en esta ocasión ella había venido, me había vestido como para salir y no como para dormir. Así que tomé unos pantalones de mi closet y una musculosa blanca. Estaba terminando de vestirme cuando la sentí abrazarme por la espalda y darme un beso en el cuello.

Solo entonces noté que había llegado el momento que me había tenido inquieto toda la tarde, y como iba a superarlo de ahí en adelante dependería únicamente de ella.

Me volteé para verla y entonces supe que nada de eso iba a ser fácil y en cambio sería de lo más complicado. Rosalie únicamente traía puestas unas bragas de color rojo y una blusa de tirantes blanca y bajo la que no llevaba sostén.

Genial, genial, genial, me repetí a mi mismo, cinco minutos en la cama con su cuerpo pegado al mío y estaría tan hinchado que de seguro iba a terminar más que adolorido por la mañana.

-ese es tu pijama- dije y no era una pregunta.

-si- dijo con una sonrisa- ya antes me habías visto con algo así ¿recuerdas cuando tuve la fiesta de pijamas en mi casa?

Si, cuando aun no la había reclamado como mía, pero si me podía ponerme duro sin ningún problema.

-claro-dije rodeando la cama para quitar las sabanas y así poder meterme

-te molesta- dijo y tampoco era un pregunta- ¿quieres que me ponga otra cosa?

-creo que nada podría ayudarme- dije señalando claramente mi pantalón- lo que lleves puesto no lograra que esto se mantenga quieto.

Ella se rió inocentemente y entonces se subió a la cama hasta sentarse sobre mí.

-supongo que tendremos que hacer algo al respecto ¿no?

Yo la mire interrogante y sin comprender a que se refería.

Ella únicamente me beso y al sentir su mano justo en esa zona la detuve.

-Rose….-dije con la voz dificultosa- eso no va a ayudar en nada créeme- le aseguré.

-pero, ni siquiera me dejaste empezar- se quejó

-creo que esto está fuera de los limites de nuestro acuerdo- le recodé, aunque la verdad algo de eso no me habría venido nada mal en ese momento.

- no me molesta- dijo, después de todo, en los últimos días no hemos tocado más que nunca, no veo que tendría de malo que yo te ayude a…

-¿masturbarme?

-bueno, si lo vemos de esta manera, no es exactamente sexo, sino más bien algo que te harías tu mismo, pero en lo que yo podría ocupar tu sitio. Así que no estaría mal. Solo te ayudaría a pasar la noche algo más tranquilo.

-Rose, no deberíamos, digo, te prometí que podría resistirlo y si cedo a esto, quedaré como un terrible y débil idiota. No quiero eso, además quiero cumplir con mi palabra.

-eres hombre, es comprensible- dijo- además preferiría esto antes de que te corrieras en la ducha y tocándote tu mismo.

-Dios, es por esto que te quiero tanto- dijo tomándola de la cara y besándola con violencia. Ella se rió, pero entonces siguió besándome.

¿Qué mierda más podía pedir en el mundo que eso? Ella se me ofrecía prácticamente en bandeja y sin que yo hubiera dicho nada más que la verdad y sin ninguna otra intención.

La besé con desesperación, poniendo mis manos en sus nalgas y apretándola con fuerza contra mí. La necesitaba y no iba a negarlo, mi cuerpo y en especial una parte de le anhelaba sentirla tan urgentemente que no lo pensé dos veces cuando metí mis bajos debajo de su ropa. Ella me respondió con un gemido y únicamente se acercó más a mí.

Continué besándola, hirviendo, desesperado y solo me separé de ella para permitirle hacer a un lado mi camiseta. Se movió sobre mí, obligándome a acostarme en la cama y entonces sus besos comenzaron a bajar por mi cuello para luego ir a mi pecho mientras su mano jugueteaba sobre mi muslo y algo más arriba, pero no demasiado. Lo besó y lengüeteó a su antojo y logrando que yo jadeara. Finalmente la obligue a subir otra vez a mi labios y entonces la hice rodar sobre la cama para quedar sobre ella.

Me posicione justo sobre ella, con mi miembro clavado justo sobre su centro, pero sin presionarla. Solo deseaba que ella sintiera como me estaba poniendo y entonces continué besándola mientras mis manos acariciaban sus piernas y sus muslos.

Sentí sus manos bajar por mi espalada y mi cuello mientras yo le besaba la garganta para luego continuar bajando. Sin embargo me detuve la llegar al escote de su blusa, no muy seguro de poder continuar. Si traspasaba esa línea, iba a ser muy difícil detenerme, así que simplemente continué besándola y acaricie sus pechos por sobre la fina tela de su blusa. Y claro, tironeé de sus pezones, eso era algo que simplemente no podía no hacerle. Y no iba a negar que me moría por volver a ver sus pechos o sentirlos en mi boca, pero por ahora eso tendría que bastar. Rosalie gimió y se retorció. Dios, si me lo pedía… iba a darle lo que sea que me pidiera… pero tenía que aguantarlo. No podía ir más lejos que eso, no aun.

Volví a sus labios y metí mi lengua en su boca, aun sin dejar de tocarla.

-eso- dijo en tanto mi boca se apoderaba de la suya- fue…

-lo siento- dije separándome de ella lo suficiente como para poder verla a los ojos- Dios, me siento como una maldito adolescente contigo- dije al final y tumbándome a su lado.

-¿en serio?- preguntó y volviéndose sobre si misma para verme- ¿por qué?

- porque tengo que controlarme con cada cosa que hago- admití- igual que cuando tenía esa edad. Es como si no pudiera, porque si traspasara esos límites no podría detenerme.

-no estás tan lejos de esa edad- dijo ella acariciándome la mejilla con una de sus manos- y estoy bastante segura de que podrías detenerte. Aunque no estuvo mal… nada de lo que hiciste.

Yo me reí.

-y yo que creí ser el único que odiaba ese trato por no poder tocarte- admití

-sabes exactamente lo que me gusta- dijo- y si, también me gustaría poder llegar a algo más. Cada vez que me tocas… no puedo evitar desear que no te detengas

-¿qué estas queriendo decir?- pregunté -¿acaso ahora quieres anular nuestro trato?

-no- dijo y no sonó muy segura- digo, no falta tanto después de todo ¿no? Solo dos semanas y entonces…

-no puedo creer que lleves al cuenta- dije

- estoy segura de que tu también lo haces- me acusó- e incluso mucho antes que yo.- agregó ganándose una risa de mi parte.

-bien- acordé dándole un beso en los labios- solo serán dos semanas mas y hasta entonces no iremos más lejos que esto.

-no…

Yo alcé una ceja intentando adivinar que pasaba por su mente.

- aunque puedes considerar mi propuesta- dijo- aun sigue en pie en caso de que lo quieras.

-no- dije aunque me moría por decir que sí- no hoy- ella me sonrió- solo... no sigas provocándome y pasará.

-eres en verdad masoquista- dijo

-no- desacordé- puedo terminar con eso ahora mismo si lo deseo, contigo o sin ti, pero no quiero hacerlo. Y sé que se me pasará… en un rato

-bien- dijo acercándose a mí para besarme y al rozar sus pechos contra el mío pude sentir sus pezones completamente duros, haciéndome desear solo una cosa. Me paralicé en ese instante y ella comprendió porqué.

-perdón- dijo y cubriéndose con una sabana- no quise

-no importa- dije abrazándola para darle un beso sobre la cabeza- solo durmamos ahora ¿quieres?

-si- aceptó con una linda sonrisa y acurrucándose a mi lado para luego a abrazarme- y debes saber que eres mucho mejor que Emmy.

-¿así que me prefieres a mi?- pregunté sonriendo hacia el techo.

-eres menos blandito- dijo- pero mucho más grande y calido

-caliente, querrás decir- la corregí

-eso también- dijo dándome un beso sobre el pecho y entonces viéndome a los ojos- te quiero- agregó con dulzura.

-yo también te quiero amor- dije y con eso ultimo ambos cerramos los ojos.

Sorprendentemente, me quedé dormido eventualmente, y desperté únicamente por la mañana bastante consternado. No había sido demasiado difícil dormir, claro si descontábamos mi dolorosa erección, pero ella, mierda…

Ahora mismo habíamos terminado alineados uno junto al otro, como dos cucharas, y con su fantástico culo presionado contra mi aun latente erección. A todo esto, mi brazo había terminado enroscad alrededor de su cuerpo y estaba agarrando su pecho derecho. Maldición, ni siquiera dormido podía dejar de tocarla.

Lentamente desenganché mi mano y cuidadosamente me levanté, alejándome de su cuerpo y saliendo de la cama, arropando su espalda con la manta para que no tuviera frío. Fui directo al baño y cerré la puerta tras de mi. Lo mejor sería que me diera una ducha antes de que ella despertara y me encontrara así.

Abrí de inmediato el agua fría y sin esperarlo me metí debajo de la ducha. Tenía que terminar con eso ahora, y antes de que me doliera aun más. Entonces sus palabras vinieron a mi mente: preferiría esto antes de que te corrieras en la ducha y tocándote tú mismo. Y mierda, si eso no lograba que me pusiera aun mas duro, pero no podía pedírselo, no ahora. No iba a despertarla justo ahora solo para que terminara con mi tortura y así poder estar tranquilo. Entonces me rendí y me dejé llevar por el agua. Tendría que pasarse solo, pues me negaba a pajearme para terminar con eso, aunque fuera lo más razonable que hubiera.

Me lavé le cabello y mientras me jabonaba le cuerpo pude sentir como la puerta del baño se abría, y unos segundos después ella apareció en la ducha y envuelta en una toalla.

-supuse que ibas a ducharte- dijo quitándosela y dejándola caer al suelo- y pensé en acompañarte.

-pero...

-solo quiero ducharme- dijo- ¿eso está bien no?

Yo tragué saliva e intentado pensar en algo coherente que responderle mientras veía su escultural y desnudo cuerpo meterse en la ducha conmigo.

-no creo que... me refiero a que, yo...

-parece como si nunca me hubieras visto desnuda- dijo con una sonrisa- sino quieres que me quede…

-no- dije deteniéndola- créeme que quiero que te quedes, pero pensé que…

-¿no hablamos de esto o si?- preguntó- y nunca dije que no a esto

-bien- dije yo besándola- entonces supongo que esto no está mal

-no- dijo y entonces ella me besó mientras sus manos bajaban por mi pecho.

Definitivamente esa tarde no me había equivocado al pensar en que no estaría preparado para pasar la noche con ella, pues estaba todo menos eso.


Supongo que no pude abstenerme por demasiado tiempo a escribir algo así. Jajjaja

Bien, la verdad es que daba para continuarlos, y no me odien por cortarlo ahí, en el próximo cap. me lo agradecerán, espero.

Y una vez más, chicas, va dedicado este capitulo a todas ustedes, que por suerte cada día son más las que leen mis fics y me dejan sus reviews

Gracias a todas!

Besos

Bella McCartney Darcy