.

.

.

Una vez más, aquí estoy

Naruto NO me pertenece, es de Kishimoto.

Disfruten el capítulo, no olviden dejar su comentario.

Nos vemos muy pronto

.

.

.

Capítulo 25: La verdadera fortaleza

—¿Qué es ese olor? —preguntó Pakkun, haciendo que el equipo se detuviera expectante.

—¿Pasa algo malo? —preguntó Naruto.

—Es extraño, no lo había notado hasta ahora. Sakura, ¿sabías que usas el mismo shampoo que yo. —comentó el animal, dejando a Sakura muy sorprendida—. Rocío de menta del bosque. ¿Con extra-cuerpo? Pero me pregunto por qué mi pelo luce más brillante que el tuyo.

—¿Qué? ¿Te burlas de mí? —se quejó Naruto.

—No creo que sea el momento para hablar de shampoos —rió Yukiko, sintiendo lástima por Sakura quien balbuceaba aún en shock.

—Huelo como a perro, huelo como a perro… que horror, sólo me falta ladrar.

—Genial, ya la rompiste —suspiró Yukiko rodando los ojos—. Te regalaré mi shampoo cuando esto termine, Sakura —mencionó, siguiendo el camino que tomó su compañera.

—Eh, ¡espérenme! —Naruto gritó.

—¡No me dejen, no llegaran tan lejos sin mí! —exclamó Pakkun.

El equipo con Pakkun recorrió más kilómetros, el camino parecía ser infinito.

—Huelo a Sasuke, no está solo, ya los alcanzó —mencionó Pakkun.

—Al fin —suspiraron los miembros del Equipo 7.

—Están muy cerca y han dejado de moverse. ¡Hay que darnos prisa! —indicó el perro ninja—. Parece que no somos los únicos tras Sasuke, hay alguien más allá.

—¿Amigo o enemigo?

—No lo sé, pero no es humano.

.

.

.

Gaara comenzó a transformarse en el aquel monstruo, su fuerza aumentada era sorprendente para Sasuke. Siendo el Chidori la única técnica que parecía hacerle daño, decidió usarlo una tercera vez, pero el Sello Maldito se activó, quitándole una vez más la movilidad de su cuerpo.

Gaara estaba dispuesto a matar a Sasuke para hacer valer su existencia. Cuando se lanzó para matar, Naruto apareció propinándole una patada en la cara mientras Sakura y Yukiko se acercaban a Sasuke.

—Sasuke-kun…—Sakura estaba muy preocupada.

Yukiko tenía los ojos fijos en Gaara.

—Oigan…

—¿Qué están haciendo aquí? —preguntó Sasuke, tratando de levantarse, pero eso le causaba más dolor.

—Resiste, Sasuke-kun.

—Oigan…

—¡¿Qué quieres?! —preguntó Sakura con molestia.

—Este chico de aquí, ¿Quién diablos es? —preguntó Naruto señalando a Gaara.

Yukiko y Gaara se miraron fijamente. El exterior había cambiado, aunque aún era reconocible. Esa mirada aguamarina llena de odio y con ganas matar.

—Es Gaara, Naruto. Es lo que lleva dentro. —explicó la Kazahana, poniéndose de pie y alerta por si Gaara intentaba atacar.

Naruto se sorprendió, pero recordó las palabras de Gaara en el hospital. La historia de cómo su padre había sellado el espíritu de la arena en su interior.

—¿Qué quieren ustedes? —gruñó Gaara hacia los dos jinchurikis. Sasuke gritó y se removió adolorido, por lo que Naruto se distrajo un segundo—. Ah, son ustedes. No los maté aquel día.

—¡Debemos irnos! —exclamó Naruto, muy nervioso.

Gaara dio un salto—. ¡Muere Uchiha Sasuke! —gritó atacándolo.

Sakura y Yukiko se interpusieron en el ataque de Gaara, el cuerpo de Sakura fue atrapado por el brazo de bestia contra un árbol y Yukiko se colgó de una rama para evitar caer. Naruto agarró el cuerpo de Sasuke y retrocedió.

Gaara gruñó.

Yukiko frunció el ceño, otra vez ese alarido. Ese chico estaba sufriendo y era desesperante para ella verlo y no hacer nada.

Esa mirada, es tan familiar.

—¿Qué pasa? ¿No estaban a punto de salir corriendo? —dijo Gaara con cierta burla—. ¿Quiénes son para ustedes? —preguntó mirando a Sakura atrapada en el árbol y luego a Sasuke que aún no podía moverse.

—¡Son nuestros amigos! —respondió Yukiko en un grito.

—Intenta poner un dedo sobre ellos una vez más y te voy a pulverizar —señaló el rubio.

Gaara apretó el agarre contra el árbol, haciendo gritar a Sakura.

—¿No ibas a pulverizarme?

—¡Que así sea! —Naruto se lanzó a atacar, pero Gaara lo golpeó con su cola.

—¡Naruto! —Yukiko lo atrapó en el aire.

—No tenemos opción, tenemos que salvar a Sakura-chan y Sasuke.

Yukiko miró a Gaara quien empezó a carcajearse histéricamente.

—No será fácil…—susurró en voz baja.

—Mientras peleen por amor, jamás llegaran más allá de este nivel. Olviden a sus amigos y peleen por su existencia.

—Sí, sí, sigue hablando mientras puedas. ¡Por que voy a cerrarte la boca para siempre! —Naruto amenazó.

Gaara gritó agarrándose la cabeza y golpeo a Naruto una vez más cuando intentó atacarlo.

—¿Por qué no atacan? ¿A caso no te preocupa lo que les pasa a sus amigos? —se preguntó Gaara.

—Naruto, debemos salvar a Sakura —habló Yukiko, preocupada al ver como Gaara apretaba su brazo de arena.

Sasuke notó como Naruto no se movía ni sobre reaccionaba como era habitual en él.

Yukiko observó a su mejor amigo, podía ver la duda en su expresión y en sus movimientos.

¿Qué te ocurre, Naruto? ¿Por qué dudas tanto?

—Yukiko-chan, no nos queda más opción que invocar al jefe sapo —dijo el Uzumaki mientras hacía las posiciones de manos.

—¿Qué? —preguntó la de cabellos naranjas.

Cuando en una nube de humo, apareció un pequeño sapo naranja.

—¿Qué quieren ustedes dos niños?, lo que sea más vale que tengan un trato porque si piensan que haré algo por nada, están muy equivocados. —habló el pequeño animal.

—¡Ay, no puede ser! ¡Estoy empezando a odiar tanta rana apestosa!

—Creí que ya habíamos superado este nivel —dijo Yukiko en tono derrotado, agarrando la rana para acercarla a su cara—. ¿Quién eres pequeño renacuajo?

—Con que anti-anfibios, tengan esto intolerantes —dijo sacando la lengua.

Yukiko suspiró y dejó la rana encima de su cabeza.

Naruto se sintió frustrado al ver que Gaara seguía transformándose. Corto su brazo, dejando la pelirrosada en el árbol. Mientras se completaba la extremidad faltante. Parecía poder completarse cada vez más, ya tenía los dos brazos y la otra parte de la cara cubierta.

—Sólo podrán liberarla si me vencen. La arena se endurece cada segundo, hasta que la aplaste por completo. —Gaara movió ambos brazos—. ¡Shuriken de arena!

Ambos genin saltaron, esquivando el ataque.

—Ambos son patéticos —dijo el anfibio desde la cabeza de Yukiko.

—Cállate.

—Por cierto, ¿quién es el rarito?

Yukiko no respondió. Miro los ojos de la bestia, ya no eran agua marina pero seguían reflejando dolor.

Esa mirada la he visto…

Yukiko miró a Naruto quien miraba hacia Gaara con el ceño fruncido.

.

.

.

y la he tenido.

No tenía amigos en la Aldea de la Nieve, la gente me odiaba y no sabía el por qué. Miyuki-neechan siempre dijo que era porque yo era especial. Ahora entiendo que la gente me temía debido a que tenía a él dos colas en mi interior. Y de ser un monstruo, pasé a ser una extraña,

La soledad parecía ser mi única compañía, pero entonces…

¡Yukiko-chan! —chilló el pequeño rubio.

Yukiko rió agarrando la mano de su amigo y la mano de Iruka-sensei para que los tres entraran a Ichiraku Ramen.

No te importa, torpe —respondió Sasuke con indiferencia.

¡No te creas tan importante, Sasuke-baka!

¡¿Qué estás diciendo zanahoria?! —gritó Sakura.

¡¿A quién llamaste zanahoria?! —respondió Yukiko mostrando el puño de manera amenazante.

Si solo comes ramen te enfermarás, como verduras como estas —dijo Kakashi dándole una canasta con verduras—. No llevan zanahorias, sé que las odias.

¡Gracias por eso, Kakashi-sensei!

Después de mucho tiempo, volví a sentirme querida y dejé de sentirme sola. No importa lo que tenga dentro de mí, lo más importante es la gente que tengo a mi alrededor y que protegería con mi vida.

Esa es mi razón de ser…

Mi razón de existir…

Por eso, no puedo permitirme perder.

.

.

.

—¡Jutsu clones de sombra!

Yukiko hizo aparecer cinco clones.

—¡Yukiko-chan! —Naruto se sorprendió por aquel movimiento.

—Te enseñaré la fortaleza real. Escucha rarito, puedes insultarme y denigrarme, pero… ¡con mis amigos no te metas! —todas hablaron a la vez y saltaron a atacar.

Gaara alargó su brazo, deteniendo a un par de clones. El clon libre lanzó a otra Yukiko.

—¡Jutsu clones de sombra! —gritó Yukiko, haciendo más clones que quedaron atrapados por la otra mano de Gaara.

—¡Danza tempestuosa de Shuriken! —exclamó invocando un shuriken de cristal en forma de copo de nieve y lo lanzó contra el ninja de la arena, atravesando los clones que había utilizado para inmovilizarlo.

Pero el impacto se logró, la fuerza del shuriken gigante de cristal se clavó en el brazo. Gaara la golpeo con su cola, empujándola hacia un árbol pero Sasuke se interpuso para suavizar su golpe.

—¿Sasuke, estás bien?

—Tanto esfuerzo y sólo lograste hacer un rasguño —comentó Sasuke.

—¡No estás en posición de hacer críticas, teme!

—¡Mil años de muerte! —gritó Naruto clavando el kunai bajo la cola de la transformación de Gaara, aprovechándose que aún no se recuperaba de la sorpresa del ataque de Yukiko.

Gaara se dio la vuelta, golpeando a Naruto con su cola.

—Boom…—susurró el Uzumaki antes de la explosión.

La Kazahana saltó y atrapó a su amigo.

—Lamento haberme paralizado.

Yukiko sonrió—. Ingenioso, lo del kunai y el sello explosivo.

Naruto se rascó detrás de la cabeza.

—Nunca me habían atacado con elemento cristal, me atacaron en la base de la cola en dónde mi defensa es más débil… ¿A caso los subestimé? —pensaba Gaara.

—Naruto, Yukiko, deben salvar a Sakura y salir de aquí. —habló Sasuke, luchando por ponerse de pie—. Puedo mantenerlo aquí un poco más. Si muero aquí, significará que hasta aquí podía llegar. Ya una vez lo perdí todo y no quiero volver a vivir eso jamás. Mis camaradas cayendo frente a mis ojos…

—¿Camaradas? —susurró Naruto, pensando en las palabras dichas por Kakashi y lo que había dicho Yukiko sobre la fortaleza real—. Ya entiendo, por supuesto. Él no es diferente a mí. Ha vivido su vida con la misma tristeza y soledad que yo, él nunca confió en nadie y peleo por sí mismo, es por eso que tiene una gran fuerza.

—Naruto…

—Si tú nunca peleas más que por ti, jamás serás fuerte… no importa lo que hagas —dijo y empezó a canalizar una gran cantidad de chakra—. ¡Jutsu multiclones de sombra!

El pequeño sapo saltó nuevamente a la cabeza de Yukiko, en el que parecía estar cómodo.

—Bien, niño. Poco común.

Naruto había creado una enorme cantidad de clones.

—Lo lamento, amigo, no quise hacerte esperar. Así que prepárate para un jutsu original de mi manual ninja.

—-¿Cómo pudo hacer tantos clones? —Gaara se preguntó.

Esto es gracias al entrenamiento de ero-sennin.

Yukiko con una sonrisa, esperó ver lo que Naruto tenía en mente.

—¿Cómo hiciste eso? —Sasuke preguntó sorprendido.

—Sasuke, relájate un poco, te lo mereces. Yukiko-chan, gracias.

Los clones atacaron a Gaara, al mismo tiempo, logrando darle un combo de dos mil golpes. Con eso logró golpear a Gaara contra el suelo.

—¡No hay ninguna posibilidad de que pueda perder ante alguien como él! —gritó Gaara furioso, transformándose, golpeando y eliminando todos los clones de un solo golpe.

Gaara se había vuelto mucho más grande, el monstruo parecía completo.

—¿Qué es esa cosa? —preguntó Sasuke.

—Con que eso es… Shukaku —recordó Yukiko lo que Gaara había mencionado en el hospital.

—Debo confesar que no creí que llegarías a sacar esto de mí —mencionó la forma final de Gaara, levantando uno de sus brazos hacia Naruto.

—¡Naruto! —Sasuke y Yukiko exclamaron, pero el Uchiha cayó al suelo adolorido. Yukiko corrió hacia su amigo, tratando de evitar que la arena lo cubriera por completo.

—¡Naruto! —gritó Yukiko angustiada.

Yukiko-chan…—pensó Naruto viendo los ojos asustados de su amiga antes de ser cubierto por arena. Tomó un poco de su sangre corriendo en su barbilla y realizó los sellos de la técnica—. ¡Jutsu de Invocación!

Yukiko sintió el viento mover su cola de caballo, ahora estaba encima del gran sapo.

—¿Qué…? ¿Ustedes de nuevo? —preguntó el gran sapo.

—¡Gamabunta-sama!

Gamabunta observó a la bestia frente a él.

—Miren eso, es Shukaku, el espíritu del desierto.

—¿Qué dice, pelea con nosotros, jefe sapo? —preguntó Naruto con una sonrisa.

El sapo sopló el humo de su pipa.

—Lárguense, ¿por qué me metería con alguien como él?

—¿No éramos algo así como secuaces? —se preguntó Yukiko—. ¿Dónde quedó su sentido del deber, viejo sapo?

—Pero aún no hemos cerrado el trato…

—¡Aún no tenemos edad legal para hacer tratos! —chilló el Uzumaki.

—Vamos papi, no seas así—dijo el pequeño sapo desde la cabeza naranja de Yukiko—. Escucha a estos niños.

—¿Qué estás haciendo aquí, Gamakichi? —Gamabunta no había reparado en la presencia de su pequeño hijo.

—No tenía nada que hacer, solo salí a dar una vuelta.

—¿Son padre e hijo? —preguntó Yukiko mirando encima de su cabeza.

—Por cierto, papi, esa cosota me estuvo molestando —se quejó señalando al Shukaku.

—¿Eso pasó?

—Sí, y cuando eso pasó, nuestro amigo y su linda novia nos rescató. Ambos se enfrentaron cabeza con cabeza ante ese monstruo.

¿Novia?

Ambos niños evitaron mirarse.

—¿En serio? —preguntó una vez más, agarrando su katana—. Bien, niños. Oficialmente ya somos secuaces. Sosténganse, voy a enseñarles de que se trata esto. Lo derrotaré, pero no antes de que pague lo que hizo. —dijo antes de dar un gran salto.

Yukiko se abrazó a la espalda de Naruto debido a la gran fuerza.

Con suerte, la katana de Gamabunta se clavó en el brazo del Shukaku y aquella extremidad se cayó. La katana voló por el aire y se clavó en el suelo, causando un gran desastre.

—Gamabunta-sama, tenga cuidado por allí. Ahí están nuestros amigos. —señaló Yukiko.

—Interesante… ¡Interesante! —gritó el Shukaku.

De la frente del monstruo, empezó a salir el cuerpo humano de Gaara.

—¿Qué es eso? —preguntó Naruto, extrañado.

—Un médium espiritista —contestó el jefe sapo.

—Les mostraré lo que es el verdadero poder de la manifestación de la arena —mencionó con los ojos completamente en blanco.

—Esas ojeras bajo sus ojos son evidencia de insomnio. Evidencia de que el médium ha sido poseído por el Shukaku. Todo poseído por Shukaku, no puede volver a dormir profundamente por las noches. Si llegara a dormir, el Shukaku se comería su mente…y ya que no suele dormir, la personalidad del médium suele ser inestable.

—Eso explica mucho…

—Mientras el médium esté despierto, el verdadero poder del Shukaku estará contenido. El único riesgo es si el médium se queda dormido.

—Jutsu de muerte falsa…—los brazos de Gaara cayeron sueltas a los lados.

—Lo ha hecho —afirmó Gamabunta.

—Esto no me gusta nada, ¿qué va a pasar, jefe sapo? —preguntó el rubio.

—El Shukaku será liberado.

El monstruo empezó a reír a carcajadas.

—¡Ya soy libre al fin! ¡Aquí me tienen! —rió el Shukaku.

—Vaya, que demonio tan moderno —comentó Gamakichi.

—Espero que estés listo … ¡para morir!

—Voy a saltar —mencionó el jefe sapo y saltó para esquivar una bala de aire.

Mientras el Shukaku atacaba con estilo de aire, Gamabunta utilizaba balas líquidas. Hasta que el sapo esquivo por poco la bala de aire.

—Si me vuelve a dar así, no creo poder resistir. Debemos despertar al médium espiritista para dispersar el jutsu.

—¡Debe haber una forma para despertar a Gaara! —mencionó la Kazahana.

—Atáquenlo cuando me acerque —indicó.

Gamabunta se acercó lo suficiente para agarrar a Shukaku de los hombros pero resbaló.

—Tiene que agarrarse fuerte.

—Mi cuerpo no tiene garras ni colmillos para afianzarse al enemigo.

—¿Cómo hacemos eso? —preguntó Naruto.

—Usa el jutsu de transformación para transformarte en algo útil. Yo no soy bueno para las transformaciones. —explicó el sapo—. Tú, enano, invoca algo con garras y colmillos. Niña, dale un buen golpe.

—¡Aquí vamos! —Gamabunta se lanzó al ataque.

—¡Oiga! —ambos niños exclamaron.

A penas tengo chakra, sólo necesito un poco. Sólo un poco…

El chakra azul fantasmal la envolvió, utilizándolo todo para envolver su puño en una lámina de cristal. Mientras Naruto imaginaba que animal con garras y colmillo podría invocar.

—¡Jutsu de transformación!

Tras la nube de humo, se movió una bestia con garras y colmillo además de largas nueve colas.

—Es el…—dijo Yukiko viendo sobre lo que estaba parada.

El Shukaku lanzó otra bomba de aire, el zorro saltó y agarró árboles con su cola para usarlos de escudo y así poder acercarse más a la bestia de arena. Estando cerca pudo morderlo y agarrarlo con las garras.

—¡Allá voy! —gritó Yukiko tomando impulso para dar un gran salto—. ¡Es hora de despertar! —gritó al momento de conectar su puño cubierto de cristal con la cara del ninja de arena.

—¡Ay, no! ¡Pero si acabo de llegar! —gritó el Shukaku.

El jutsu se atenuó cuando Gaara despertó.

—Este chico aún tiene ganas de pelear —dijo Gamabunta cuando volvió a su forma original.

Yukiko corrió hacia Gaara una vez más, pero sus pies se hundieron en la arena.

—¡Ataúd de arena!

Antes de ser cubierta, Gamabunta la cubrió con su lengua. Aprovechando aquella distracción, Naruto acumuló tanto chakra del zorro que pudo y se lanzó para atacar a Gaara, aunque fue detenido por una masa de arena.

—¡Me tienes harto! —exclamó antes de chocar sus cabezas fuertemente.

El cuerpo empezó a agrietarse y a desplomarse. Yukiko se deslizó por el tronco de un árbol, cuando Gamabunta desapareció en una nube de humo.

Mientras que Gaara y Naruto cayeron encima de unos árboles. Ambos se lanzaron para darse un último golpe, más fue Naruto quien golpeó a Gaara en el rostro.

Yukiko esperó para sostener el cuerpo de Naruto, inútilmente pues ambos cayeron al suelo. Ella también estaba destrozada, sin chakra y energía.

—Naruto, ¿qué haces? —preguntó al verlo removerse.

Yukiko miró hacia el otro lado en dónde Gaara estaba tirado. Con un suspiro, levantó a Naruto para ayudarlo a acercarse.

—No, no se acerquen…

La Kazahana se detuvo, aún sosteniendo el cuerpo de Naruto.

—Es algo insoportable, ¿verdad? —mencionó Naruto con dificultad debido al dolor, miró a su amiga y luego fijó su mirada en el pelirrojo—. El sentimiento de estar solo…sé lo que se siente, estuve ahí en ese oscuro y solitario lugar, pero nos tenemos el uno al otro, hay más personas valiosas para nosotros. No dejaría que nada malo les pasara, por eso jamás renuncio. Te detendré así tenga que matarte…—gruñó el rubio.

—¿Por qué harían algo por otros y no por ustedes mismos?

Yukiko dio un par de pasos hacia adelante.

—Porque eso hace el amor, el amor por nuestros amigos y seres más queridos.

—Yukiko, Naruto, ya basta. Sakura estará bien—dijo Sasuke saltando hacia ellos—. La arena se fue, está libre y el chakra de Gaara se acabó.

La kunoichi suspiró, dejándose caer de rodillas y dejando suavemente el cuerpo de Naruto en el suelo.

—Que alivio…—susurró Naruto, quedando inconsciente.

Dos sombras saltaron al frente, Temari y Kankuro cubrieron a su hermano.

—Suficiente, se acabó —ordenó Gaara.

—Pero Gaara…—Kankuro se sorprendió ante el estado débil de su hermano. Así que no dudo en ayudarlo a levantarse.

—¿Ellos son tus hermanos, Gaara? —preguntó Yukiko. El trio de la Arena se detuvo al escucharla. Los ojos azules de Yukiko se posaron fijamente en las aguamarinas de Gaara—. Yo tenía una hermana mayor, ella se preocupaba mucho por mi y puedo decir que ellos también se preocupan por ti. Cuando ella se fue, me sentí más sola que nunca pero todo cambio cuando conocí a Naruto. Alivia tus heridas del corazón y te aseguro que todo mejorara. Todo mejora cuando tienes personas a tu alrededor que se preocupan por ti.

Yukiko y Sasuke los vieron irse.

La chica de cabellos naranjas observó el rostro sonriente de Naruto antes de caer al suelo y dejarse llevar por la inconciencia.

.

.

.

Muchos murieron durante la invasión, entre ellos el Tercer Hokage peleando contra Orochimaru. En una ceremonia pública bajo la lluvia, la gente pudo llorar a sus seres queridos y honrar la memoria del Tercer Hokage.

Naruto aún tenía las heridas debido a su pelea contra Gaara. El rubio observó a Konohamaru llorar abrazándose a Yukiko, el pobre niño había perdido a su abuelo. A su lado, Iruka-sensei acarició el hombro de la Kazahana quien inevitablemente también dejaba caer sus lágrimas de forma silenciosa.

Yukiko tenía el cabello suelto y empapado, su brazo vendado por la batalla. Había optado por dejar su banda ninja en casa.

Una pequeña Yukiko lloraba escondida entre los arbustos.

Ha pasado tiempo desde qué llegaste, y aún lloras a escondidas —mencionó Sarutobi.

Extraño a Miyuki-neechan, no me gusta aquí —lloriqueó la niña.

El Hokage ayudó a la pequeña a salir de su escondite.

Lo sé, sé que es difícil dejar atrás un lugar que antes llamabas hogar, pero recuerda, no estás sola. En la Aldea Escondida entre las Hojas arde la voluntad de fuego.

¿La voluntad de fuego?

Es lo que nos da la fuerza para defender nuestra aldea, nos une a todos como una familia. Tu madre la tenía, ella era una habilidosa kunoichi que luchó para proteger esta aldea. Es por eso ella quería que estuvieras aquí, para que no te sintieras sola.

¿Yo también tengo la voluntad de fuego? —preguntó curiosa.

Hiruzen sonrió, acariciando los cortos cabellos de Yukiko. La niña hizo un puchero molesto y el Hokage rió a carcajadas.

Ya veo que sí.

Había sido un error dejar la insignia que la identificaba como ninja de Konoha en casa.

.

.

.

A las afueras de Konoha un grupo de tres personas se detenían en la muralla. Destacaba su uso de una capa negra con nubes rojas y un sombrero de paja con tiras de tela alrededor y un par de cascabeles colgados.

—Vaya, apenas sobrevivieron. El daño es extenso —dijo uno de los hombres.

—No hace mucho fue una época de gloria. Mira ahora —respondió el otro hombre.

—¿Es tristeza lo que oigo? —dijo una mujer con tono burlesco—. No me digas que extrañas tu antigua casa.

—No. Nada.

La mujer de ojos azules miró el sharingan en los ojos de su acompañante y soltó una pequeña sonrisa.