Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Antes que todo muchas gracias por leer este fic.

MEANT TO BE by Lars Black.

Capitulo: Antes de la Tormenta.

Muchas cosas habían sucedió durante este año para Harry, algunas en verdad increíbles, y otras, bueno tal vez sería mejor olvidarlas, pero sobre todo estaba seguro de una cosa, el año terminaba y regresaría a su tiempo, no sabía como pero podía sentirlo más intensamente que nunca, ahora lo único que faltaba era descubrir si sería una manera fácil o una difícil…

Desvió la mirada hacia el campo de quidditch, tenía tantas ganas de volver a volar en su escoba que no notó que Sirius se había quedado algo rezagado. Cuando lo notó giró rápidamente hacia el.

-¿Ocurre algo?- preguntó.

Pero Sirius que miraba al suelo y se sostenía la cabeza con una mano no respondió.

-¿Sirius?- susurró Harry y colocó una mano sobre su hombro.

El ojiazul reaccionó -¿Qué, ¡Que, estoy bien, solo me maree un poco, últimamente he tenido problemas para dormir y creo que ya me esta afectando-

Harry lo miró preocupado.

Pero Sirius Sonrió. -Oh, vamos, no es nada Harry, son solo malos sueños-

Pero para Harry "Malos sueños" podían significar mucho más.

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

Corría a toda velocidad por el pasillo del cuarto piso, tenía que llegar a la enfermería cuanto antes. Abrió la puerta y por tan solo ver la expresión que Madam Pomfrey hizo al examinarlo supo que era demasiado tarde.

-Viruela Mágica- dijo la enfermera al examinarlo de cerca. -Lo Siento Sr. Potter pero tendrá que quedarse al menos una semana en la enfermería.-

-No puedo hacer eso- se quejó Harry. -La última salida a Hogsmeade es este fin de semana, ¡Tengo que ir!-

-Nada de eso- contestó Pomfrey con semblante severo. -Daré aviso a la jefa de su casa inmediatamente-

Madam Pomfrey salió de la enfermería dejando a un Harry bastante molesto sobre la cama, Era increíble que de todos los alumnos que hay en el colegio, él tuviera que ser uno de los infectados por esa epidemia. Claro que la viruela mágica no tenía nada que ver con la viruela que él conocía, Te salían unas horribles pústulas de pus por todo el cuerpo, algunas veces en la cara y otras veces en lugares no tan visibles, pero ese no era el peor efecto de esa enfermedad, lo peor era que te daba lapsos de 0 habilidad mágica o de pronto una explosión de esta, en un momento podías estar sufriendo porque ningún hechizo funcionaba y al otro tenías que estar recogiendo los trozos de esa pobre estatua que se te atravesó en el camino.

Harry miró a su alrededor, y suspiró, al menos no era el único y dio gracias que las pústulas le hubieran brotado en los brazos y no en la cara como al chico de segundo año que estaba en la cama de alado. Bufó. No tenía otra opción, rara vez se había enfermado de algo y este definitivamente no era el mejor momento.

sssssssssssssssssssssssssssssssssss

Estaba profundamente dormido cuando de pronto.

-Psssss, ¿James?- dijo una voz,.

Cualquiera que hubiera estado ahí se hubiera sorprendido ya que no había nadie en el cuarto.

-Psssss, James, Despierta, Despierta- y luego Harry se movió un poco involuntariamente.

-Que Demon……. Dijo el niño que vivió..

-Schhhh- se escuchó de pronto-

Harry Buscó sus gafas en la mesita de noche, y cuando obtuvo algo de claridad tanteó un poco al aire y sintió la textura de una de sus posesiones más valiosas, apretó su puño y deslizó suavemente la capa de invisibilidad... -¿Remus, ¿Que haces aquí: dijo al encontrarse con los ojos miel de su amigo-

-Shhhhh- contestó Remus. Mirando que ninguno de los otros enfermos hubiera notado su presencia.

Harry instintivamente se hizo para atrás. -¡Estás loco!- dijo exaltado pero silencioso. -¿Qué haces aquí, todos están infectados?-

El ojos miel sonrió tímidamente y luego desvió la mirada hacia la ventana. -Sabes que soy inmune a todo esto James, ¿Por qué lo preguntas?- y frunció el ceño.

-Oh, si, lo había olvidado- contestó rápidamnete y se recordó mentalmente regañar a Sirius por haber olvidado mencionarle ese detalle. -Como sea, ¿Qué haces aquí, ¿Ocurrió algo?-

Remus bufó. -¿Acaso tiene que ocurrir algo?- dijo el ojos miel bastante perspicaz. -Sabes James, has estado actuando muy extraño últimamente.-

-¿Yo?- respondió Harry tratando de parecer ingenuo. -Deberías mirarte en un espejo amigo, tu eres quien literalmente te has olvidado de noso……- Pero Harry no terminó lo que estaba a punto de decir por que Remus había dejado de mirarlo y ahora miraba fijamente hacia la ventana.

-¿Remus?-

-¡Oh!. ¿Qué?- respondió el chico.

-¿Estas bien?-

-Si, si, solo me distrajo algo, como sea, sabemos que no saldrás de aquí como en una semana, y te traigo esto para mantenernos en contacto- Remus sacó de un pequeño morral que traía el espejo de doble vista que usaba para comunicarse con Sirius..

-Genial- dijo Harry y lo escondió entre las sábanas.

-Ahora me voy- dijo Remus algo apresurado, y volviéndose a poner la capa de invisibilidad caminó hacia el pasillo, Harry vió como la puerta de la enfermería se abría y se cerraba con mucho cuidado.

Harry Suspiró, aún no podía creer que estaría toda una semana en la enfermería.

Remus caminaba a paso veloz por los pasillos del colegio, sin razón aparente había comenzado a sudar más de lo normal, y cuando llegó al sexto piso sintió la necesidad de mirar a través de la ventana más cercana, faltaban 3 días para la siguiente luna llena pero esta brillaba con tanta intensidad que se podían apreciar los terrenos del colegio.

Miró durante varios segundos y su corazón comenzó a palpitar, no se dio cuenta pero la capa de invisibilidad se había deslizado hasta sus pies dejándolo descubierto.

Un aullido quebró el silencio de la noche y al siguiente segundo la capa de invisibilidad era lo único que permanecía frente a la ventana.

Se hizo un silencio total el cual fue interrumpido por el repentino maullido de la señora Norris la cual apareció de pronto doblando por una esquina. La gata se acercó sigilosamente a objeto extraño y ronroneó un poco y casi al segundo el sr. Filch apareció por el agujero oculto detrás de un retrato.

-¿Qué sucede Querida?- dijo recogiendo a la gata. -¿Encontraste algo, ¿un estudiante tal vez?- y Filch notó el reflejo acuoso de la capa, tal vez era un squib, pero sabía exactamente lo que era eso, la recogió y de inmediato se dirigió hacia el despacho del director, esas capas no eran comunes y dudaba mucho que pudiera pertenecer a un estudiante.

Dumbledore se encontraba meditabundo, caminaba en forma circular por todo su despacho algo lo perturbaba, y necesitaba toda la claridad posible antes de hacer algo al respecto. Miró hacia la ventana más cercana, y luego hacia el perchero donde su majestuoso Fenix Fawkes dormitaba plácidamente. Sonrió y un segundo después alguien toco a su puerta.

Mientras tanto en el dormitorio Peter y Sirius se miraban el uno al otro.

-Gracias por acompañarme mañana Sirius- dijo Peter.

-Si claro- contestó el ojiazul.

-Deseo comprarle algo a mamá, ya sabes quedó devastada por lo……., ¿Estás seguro de que no prefieres visitar a James en la enfermería?-

-Ya te lo dije Wormtail- contestó con algo de fastidio. -Yo te acompaño, además No podemos visitar a James.- y Sirius volteó hacia la puerta, suspiró

-Ya tardó Remus, ¿Cierto?- comentó Peter sentándose sobre su cama.

Sirius que apenas lo escuchaba estaba concentrado golpeando con su varita al espejo esperando que Harry se dignara a contestarle.

-Ah, si- contestó y golpeó con más fuerza el espejo, y después lo botó a un lado ya resignado a que tal vez el espejo no había llegado a su destino -Seguramente se distrajo con alguien, No sé porque no puede esperarse hasta mañana para andar de novio en Hogsmeade, supongo que la cercanía a la luna llena despierta los instintos de nuestro amigo- Sirius sonrió pero Peter se bochornó un poco.

-No estamos seguros- dijo Peter.

-Oh Por favor Wormtail- contestó Sirius. -Remus ya no es un niño pequeño, además no sería la primera vez que……….- pero Sirius no terminó su frase, su rostro se había vuelto completamente serio.

Peter se puso de pie sobre exaltado, últimamente casi todo le ponía los pelos de punta.

Y luego Sirius dio un gran bostezo. -¡RAYOS!- gritó después de bostezar -¡Me estoy muriendo de Sueño!- y el chico se tumbo sobre la cama quedándose profundamente dormido.

Peter frunció el ceño, esto era extraño pero no le dio más importancia, miró por última vez hacia la ventana y luego se recostó esperando a que Remus regresara pero no supo cuanto tiempo espero ya que sin darse cuenta sus ojos se cerraron y también quedó dormido.

La noche avanzaba, los murmullos del viento azotaban contra los cristales de las ventana y a pesar de que se encontraban a mediados de la primavera un frío aire comenzaba a sentirse en los alrededores.

Sirius se movía por todos lados, pequeñas gotas de sudor comenzaban a escurrir de su frente, lo que fuera que estuviera soñando lo molestaba y mucho

Era un lugar oscuro, húmedo y frío, podía sentir la dureza del suelo sobre el cual estaba acostado, entonces un ruido se escuchó a lo lejos, no era un ruido muy alentador, agudizó un poco su sentido y pudo distinguir de que se trataba, era la voz de otra persona, otra persona gritando a todo pulmón.

Los gritos cada vez eran mayores y cada vez denotaban mayor sufrimiento. llegó un punto en el cual se volvieron ensordecedores, insoportables, y después……. Nada…… silencio total…… una risa rompe el silencio……. De nuevo el silencio.

Pasaron unos cuantos minutos y después se distingue una luz tenue, no es muy fuerte pero logra romper la oscuridad total, ya se puede notar un poco lo que hay alrededor, no es mucho, cadenas oxidadas, huesos de distintos animales esparcidos por todo el lugar, y una reja, la cual se interpone entre el y su libertad.

La luz cada vez se hace más intensa, tanto que llega a lastimarle los ojos por una fracción de segundo. Pero después de acostumbrarse puede distinguir la figura del hombre pequeño que lleva la varita encendida. No lo reconoce ya que su rostro está cubierto por una capucha, pero aquel hombre posee una mano de plata que brilla con la luz de la varita que sostiene.

-Maldito traidor- dice una voz que no distingue de donde proviene.

El hombre de la mano de plata desvía la mirada hacia un costado, y enseguida aparece tras este otro hombre más alto, y definitivamente más fornido, éste lo levanta del suelo, y lo lleva como si se tratase de un costal de papas. No entiende porque no puede moverse, porque no hace nada para librarse de aquel ser.

El tipo alto lo arroja a la mitad de una sala y en seguida desaparece de ahí.

-CRUCCIO- grita alguien. Y Siente el dolor más horrible que jamás haya sentido, se retuerce, gime, grita. Pero el dolor sigue y sigue.

Todo se detiene. Jadea, la respiración se le dificulta, gira la cabeza y puede ver al hombre que le lanzó el maleficio imperdonable.

No Es muy alto, pero si aterrador, Ojos rojos como la sangre misma y en donde debería estar la nariz se encuentran dos orificio iguales a las de las serpientes.

-Voldemort- vuelve a decir la misma voz que escucho hace un rato.

-Sientete honrado Black- dice Voldemort. -Yo no torturo a quien sea, pero esta vez necesito dar el estímulo adecuado para tu amigo-

-Nunca lograrás tu cometido- dice la voz.

-CRUCCIO- y el dolor se vuelve cada vez más insoportable. Jadeo,

Lord Voldemort se acerca lentamente se agacha y saca de entre su túnica una pequeña bola de cristal, Escucha Black, Tu pequeño amigo JamesPotter, es igual que su hijo, ¡La Amistad! Que gran patraña, y cuando le llegue a sus manos nuestras pequeñas sesiones de adiestramiento, el mismo se arrojará a mis manos….

-¡MALDITO!- grita la voz y luego trato de apretar con mis manos el cuello de esa serpiente.

-CRUCCIO-

Dolor, Dolor, Dolor.

Sirius abrió los ojos, el corazón le palpitaba a 1000 por hora y estaba empapado en sudor frío, temblaba desmesuradamente y al llevarse las manos a la cara sintió un líquido espeso y caliente era sangre, intentó gritar pero por alguna razón estaba afónico, se puso de pie y sintió un mareo intenso, miró bien y notó en la cama un gran mancha de sangre, no solo había sangrado por la nariz sino tambien por los oídos, sin importarle nada salió rápidamente de la habitación.

Saltó de tres en tres los escalones y llegó a la sala común, de ahí a los servicios para limpiarse, al sentir en su rostro el contacto del agua fría su mente empezó a analizar todo con más calma, Aquello había sido más que real, aquella voz que escuchaba y que no reconocía de donde provenía no era más que su voz, su Voz, era él quien gritaba, era él quien jamás se doblegaría ante el señor oscuro.

Aquello en verdad había sucedido, aquello en verdad iba a suceder.

Su rabia se acumuló y por fin pudo gritar. -¡RAYOS!- Voldemort lo utilizaría como carnada, Usaría su amistad para atraer a James a su Trampa, lo utilizaría para matarlo. No lo podía permitir, simplemente no podía hacerlo.

Tenía que hablar con James, pero ¿Cómo hacerlo, tenían el cuarto del requerimiento para comunicarse, pero en todas las ocasiones que habían intentado hacerlo nunca consiguieron nada, esta vez debía ser distinto, tenía que serlo.

Salió de los servicios, y cruzó por el retrato de la señora gorda.

-Todavía es muy temprano- dijo El retrato Pero Sirius la ignoró por completo, caminó por los pasillos, intentando pensar en algo que le pudiera servir, miró su reloj de pulsera, eran las cuatro de la mañana, llegó al pasillo del cuarto del requerimiento y pensó tres veces lo que quería.

La puerta se abrió y ahí estaba la ventana al futuro, se quedó boquiabierto al verla, no era pura estática como había sucedido anterior mente si no que en ella se encontraba una persona dándole la espalda.

-Evans- Dijo exaltado, Ya que por una fracción de segundos confundió ambas cabelleras pelirrojas.

Pero cuando la chica en la ventana volteo pudo confirmar que no era ella.

La Chica de la ventana poseía unos lindos ojos cafes. Y al cruzar miradas ambos se quedaron sin palabras.

Sirius tenía que actuar pronto, si esa chica tenía la ventana abierta era porque sabía como hacerlo, y si lo sabía era porque debía estar enterada de lo ocurrido.

-¿Conoces a Harry Potter?- preguntó ya decidido. -Necesito hablar con él enseguida.-

-¿Quién eres tu?- preguntó Ginny. -¿Y que te ocurrió?-

Sirius bajó la mirada, era cierto, estaba hecho un desastre y toda su pijama estaba cubierta de sangre.

-Eso no importa Pelirroja- Contestó. -Si conoces a Harry Potter necesito que lo traigas de inmediato es una emergencia-

Ginny observó al chico del otro lado de la ventana, después del sobre salto lo observó mejor, y enseguida lo reconoció.

-¿Sirius?- dijo Sorprendida. -Eres Sirius ¿Cierto?-

Y el ojiazul se quedó asombrado, Ahora tenía el dilema si debía confesar que en verdad era el, y descubrir la posible fachada de James en el futuro, según Lo que Harry le había contado, solo podía estar seguro de que dos personas hubieran descubierto que no era él si no su padre, uno era su mejor amigo Ron, y otra su mejor amiga Hermione.

-¿Acaso eres Hermione?- preguntó.

-No- dijo Ginny. -Yo soy Ginny, Ginny Weasley, pero Sirius, supongo que sabes de esta ventana por que Harry te contó como abrirla, así que en realidad no buscas a Harry, sino a James-

Sirius se quedó con la boca abierta, si hubiera sido por él todavía estirarían con evasivas sobre si quien conocía el secreto y quien no, dio las gracias.

-Si- dijo rápidamente. -Necesito hablar con James-

Ginny desapareció de la pantalla.

La pelirroja salió del cuarto del requerimiento y corrió a toda prisa por los pasillos hasta llegar a la sala común de Gryffindor, No podía creer la suerte que tenía, se había levantado temprano porque los TIMOS comenzaban ese día y necesitaba repasar algo, pero con todos en la sala común haciendo conmoción era muy difícil concentrarse. Cruzó el retrato de la señora Gorda y se topó con sus compañeros de Curso todavía más nerviosos que cuando se había marchado.

No respondió al llamado de su amiga y cruzo rápidamente hacia la escalera que dirigía al cuarto de las chicas de sexto, siquiera tocó, y con un conjuro quitó la cerradura.

-HERMIONE- dijo sin el mero cuidado de no despertar a las otras.

-¿Qué ocurre?- preguntó la morena.

Y Ginny no esperó y jaló de su brazo sacándola a la fuerza de la habitación, ya afuera le contó lo ocurrido, y ambas fueron a despertar a Los chicos.

Neville siquiera se inmutó por la intromisión, Seamus y Dean se movieron un poco.

Pero James bajó saltando los escalones de tres en tres, los demás apenas si podían seguirle el paso.

Mientras tanto del otro lado de la ventana Sirius meditaba sobre cómo llevar su curso de acción, necesitaba pensar claro necesitaba……

-¡Sirius!-

Y Elevó su mirada hacia la ventana, su mente quedó en blanco, no podía creerlo, por segundos creyó estar viendo a su amigo James en esa ventana (y literalmente si lo veía), pero luego esas pequeñas diferencias comenzaron a resaltarse, sobre todo la más importante de todas, eso ojos, esos ojos verde esmeralda.

Las palabras no brotaron.

-¡PADFOOT!- gritó James y las lágrimas comenzaron a escurrir por sus ojos.

-Prongs- susurró el ojiazul con una sonrisa. -No eres tan feo como me lo imaginaba, de hecho te salvas-

-JA, JA- dijo James Sarcásticamente, limpiándose las lágrimas Pero luego miró mejor a su amigo,

-¿Sirius? ¿Qué te ocurrió, ¿Acaso es sangre?-

-No importa- dijo Sirius. -O más bien si-

Hubo una pausa, Muchas cosas pasaron por la cabeza de ambos hasta que por fin James habló.

-¿Qué sucede?- preguntó seriamente. -¿Ginny dice que era una emergencia, acaso le ocurrió algo a Harry?-

-Harry esta bien……- contestó Sirius omitiendo por completo el hecho de que estaba tirado en la cama del hospital a causa de la viruela mágica.

-….. De hecho no tiene nada que ver con él, tiene que ver conmigo... -

El rostro de James se oscureció por completo.

-…. ¿En donde estoy James?- preguntó. -¿qué ocurrió conmigo?-

-Sabes que no puedo decirte eso Sirius- contestó James con una sonrisa fingida. -Solo puedo decirte que no debes preocuparte, sigues siendo el más galán de los cuatro-

Sirius frunció el ceño. -¡NO ME MIENTAS James!- gritó. Y la sonrisa en el rostro del merodeador desapareció por completo.

Sirius tragó saliva. -Sé que no estoy bien, sé que Voldemort me tiene… -

-¡Yo te rescataré!- gritó James interrumpiendo.

-¡NO!- gritó Sirius. -¡Voldemort te quiere matar James, entiende, me está usando como carnada, no puedo permitir que arriesgues tu vida, la vida de tu hijo, no por mí!- las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos.

-¿Cómo lo sabes?- Preguntó James. Y luego desvió la mirada hacia un lado. -Eres mi amigo Sirius, eres el padrino de mi hijo (El único que aún puede darle lo que yo ya no puedo). -Lo siento- susurró y comenzó a alejarse de la pantalla.

-¡TE LO PROHIBO James!- Gritó Sirius Golpeando la pantalla de cristal con puño cerrado. -¡TE LO PROHIBO!…… ¡NO POR MI!…

Y la pantalla volvió a llenarse de estática. Sirius cayó al suelo y se quedó ahí, inmóvil, pensando en lo que había visto, todo esto era porque había caído presa de Voldemort, no lo permitiría, cuando llegara el momento, no se dejaría atrapar.

Del otro lado James miraba sin ninguna expresión a los demás, Los tres habían escuchado los gritos de Sirius.

-Debes hacerle caso- dijo Hermione. -Voldemort cuenta con que tu vayas a salvarlo, podrías morir-

James Bufó. -Ya estoy muerto que más Da-

¡PLAF!

Ginny le había dado una bofetada que hizo que sus gafas salieran disparadas.

-¿Cómo te atreves?- Gritó. -Esto no tiene que ver contigo tiene que ver con Harry-.

James, se agachó tomó sus gafas y caminó hacia la salida del cuarto del requerimiento. Puso su mano derecha sobre el marco y giró para ver a sus compañeros.

-Lo sé- contestó y salió por completo.

Sirius seguía tirado incapaz de levantarse, no sabía cuanto tiempo había transcurrido, podrían haber sido horas pero todavía escuchaba las palabras de James como si acabaran de suceder.

Mientras tanto en la habitación de los sextos, Peter se vestía algo lento, miró las otras tres camas perfectamente tendidas y supuso que los demás ya habían bajado. -Nunca me esperan- pensó con amargura. Y bajó a la sala común, ahí todos estaban ansiosos de salir a Hogsmeade, buscó por todos lados pero no vió a Sirius, solo divisó a Lily la cual charlaba alegremente con otro chico del curso.

La mañana seguía transcurriendo y ni señales de ninguno de los dos.

Frunció el ceño, y decidió dejar de esperar para salir a Hogsmeade.

Cruzó el retrato y justo afuera se encontraba Arlene con semblante preocupado.

-Hola- dijo la chica. -Tu eres Peter ¿Cierto?. Eres amigo de Remus, De casualidad no sabes en donde está, quedamos de vernos esta mañana, pero no ha aparecido-

-Lo, siento- dijo Peter. -No lo he visto, pero seguro ya estará en Hogsmeade- contestó algo resentido.

-Oh- dijo Arlene y salió caminando hacia las escaleras, Peter la siguió a la distancia, aunque los dos se dirigían al mismo lugar no se conocían lo suficiente como para llevar a cabo una charla.

Peter caminó hasta Hogsmeade y ahí empezó a buscar lo que le regalaría a su madre, Nada compensaría lo que ocurrió pero aún así sentía que debía hacerlo.

El día transcurrió con rapidez, después de visitar un montón de tiendas encontró algo y ahora solo tenía que mandarlo por lechuza.

Se dirigió a la lechuzería, y mientras observaba su obsequio sintió un fuerte escalofrío en todo su cuerpo, se quedó quieto unos segundos, y luego giró su mirada hacia el callejón cercano, había varias personas ahí, ninguna le daba buena espina, pero entonces reconoció la ropa de uno de ellos, de hecho ese era el único que parecía no debía estar ahí.

Era mucho menos corpulento que el resto, de hecho parecía ser un chico.

-Remus- susurró Peter y dio un paso hacia el callejón. Pero se detuvo en seco cuando su amigo dejó de darle la espalda y pudo ver su perfil.

Algo no estaba bien, la mirada tranquila de su amigo se había esfumado, sus ojos brillaban pero no de buena manera y sus facciones que por lo regular eran muy finas tenían cierto grado de tosquedad.

Las otras personas que estaban con él se veían exactamente igual.

No pudo avanzar, no pudo y dio un paso hacia atrás, apretó con fuerza el regalo para su madre y siguió caminando como si no hubiera visto nada, la lechuzería estaba a dos calles y decidió apresurar el paso, llegó colocó el paquete en la lechuza, pagó por el servicio y se retiró, pero al salir por la puerta notó algo extraño, estaba demasiado oscuro, ¿acaso había tardado tanto, miró su reloj, todavía faltaba mucho para el anochecer y entonces.

¡ZAZ!

Un rayo de luz cruzó surcando el cielo y la oscuridad se vió iluminada por el verde resplandor de la marca tenebrosa ondulando en el cielo.

Los gritos de terror no se hicieron esperar. Por todo el lugar.

Pero un grito cercano lo hizo girar bruscamente.

Era Arlene. La cual apuntaba con su varita temerosa al sujeto que estaba frente a ella.

-¡Remus!- gritaba la chica . -Por favor-

Pero el chico no estaba dentro de si, se arrojó sobre Arlene, sin embargo el impacto de un hechizo lazado por otro mago lo lanzó varios metros a lo lejos-

-¿Estás bien?- preguntó el mago a la chica.

Arlene asintió levemente, pero en ese segundo de distracción Remus se lanzó de nuevo sobre el mago, mordiéndolo en el cuello.

Arlene Gritó y salió corriendo. Remus dejó al mago herido tirado en el suelo y salió tras ella.

Peter se quedó helado, los gritos, todo lo estaba dejando en un estado de Shock.

-¡PETER AGÁCHATE!- escuchó de pronto una voz familiar.

Volteó y vio a Lily apuntando con su varita. Él se agachó y el hechizo obstaculizador pasó rozando su cabeza, golpeo al mortífago que se acercaba por el otro lado de la calle.

-Tenemos que ayudar a los demás- dijo Lily. -Anda Peter- Pero el chico se soltó.

Lily volteó y lo miró directo a los ojos. Ella sonrió Dulcemente, -No te preocupes Peter-, Pero de pronto su mirada tierna cambió por completo, Peter giró su cabeza y pudo ver que el Mortífago que Lily había noqueado anterior mente había recobrado el conocimiento y los apuntaba directo, un rayo salió de su varita. Y sin más ni más Lily empujó a Peter para quitarlo de en medio, el golpe fue directo para ella, se elevó varios metros en el aire y cayó con un golpe seco. Un hilo de sangre corría por la comisura de su labio-

Peter tomó con fuerza su varita, pero no lo resistió, se puso de pie y salió corriendo hacia el castillo.

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Este capítulo ya terminó

Notas de la autora:

Aquí daré unas cuantas explicaciones sobre el capítulo, ya que no creo poder explicarlas más adelante.

Primero: Ginny tenía abierta la ventana ya que desde que supo que había una manera de comunicarse con Harry en el pasado cada vez que ella, Ron o Hermione visitaban el cuarto del requerimiento pedían que aparte de lo que necesitaban tambien estuviera la ventana, así que ese día como de costumbre lo pidió.

Segundo: ¿Por qué Sirius pudo ver y sentir lo de su contraparte adulta?

Bueno eso es porque es la única persona además de Harry y James que está consiente del cambio en las dos épocas.

Harry y James tienen esa habilidad (Léanse capítulos anteriores) porque técnicamente los dos existen en las dos épocas y están consientes de ello. En el caso de Sirius no se había podido porque su parte adulta no existía pero ahora que regresó se creó un vínculo.

Y en el caso de Dumbledore (Que tambien sabe y en las dos épocas), no hay nada puesto que él mismo se realizó un hechizo para olvidar lo del cambio y recordárselo cuando fuera a suceder (Capítulo 1 y 2). Por su parte Sirius, siempre estuvo consiente de que cuando Harry regresara a su sexto curso cambiaría con James. (Pero sabemos lo que ocurrió al final del quinto curso).

Bueno eso es todo y si alguien tiene más dudas…. Pregunten.