Bueno ya un nuevo capítulo de esta historia n.n disculpen si encuentran alguna redundancia por ahí, pero me tomó bastante tiempo pasarlo porque me quedo algo largo y como lo quería subir hoy, pueees ya no pude corregir tan bien. Espero les guste :D
Capítulo 25
Dudas y más dudas
Link prácticamente había estado evitando a Zelda los últimos días. Debido al castigo no podían hablarse pero era obvia la indiferencia hacia ella. Estaba muy confundida y preocupada, faltaban todavía tres días para que pudieran verse con normalidad, si es que él acaso quería verla. "No, aunque él no quiera, tendré que decirle algo. No puede portarse de esa manera conmigo sin razón alguna", pensaba mientras miraba casi toda Neburia desde la pequeña isla conectada a la mayor, en donde se situaba la gran estatua de la diosa. "Me pregunto qué estará haciendo ahora… ¡Ah! Parece que la diosa me ha respondido". En efecto, Link caminaba con Allie cerca del bazar. Últimamente pasaban más tiempo juntos que de costumbre; "No hacen nada fuera de lo normal" le habían informado sus amigas que los estuvieron observando un poco más de cerca. "Más bien parece distante", le dijo Grusi la noche anterior.
-Pues yo no lo veo distante, al contrario, lo veo muy feliz con esa rata- dijo a sí misma en voz alta.
A Zelda le dolía profundamente la distancia, pero no la distancia física de no poder hablarle, si no la de saber que hay algo que no está bien con su mejor amigo y los mantenía separados. Su corazón sufría al no poder sentir esos acariciantes ojos azules fijados en ella como solían estar todos los días. Link no la había vuelto a ver de esa manera, ni de ninguna otra desde entonces.
Dio un suspiro en un intento de calmar su intranquilidad y se retiró. No deseaba ver más aquella escena.
-Zelda te vemos muy mal- le dijo una de sus amigas.
-Lo estoy Grusi, ya van varios días que Link se porta raro conmigo.
-Sí, lo hemos notado.
-Pasa mucho tiempo con Allie.
-Algo me dice que ella tiene algo que ver.
-No me sorprendería.
-Aquí está la comida- era Leah que venía llegando- ¿de qué hablan?
-Link…
-Oh…
-Saben, creo que estoy dejando pasar mucho. Apenas lo vea le preguntaré qué le pasa y no me importa si me regañan por romper el castigo. Estoy harta de esta incertidumbre que es peor que todo.
-Si crees que es lo mejor.
-En realidad no lo sé, pero es lo que quiero hacer. Y… no me siento bien, creo que iré a mi habitación.
Triste, la rubia salió del comedor dejando a sus amigas preocupadas. Y no era para menos, cada día que pasaba se sentía peor.
Fuera de la vista de todos, Zelda caminaba sola por el pasillo. Deseaba llorar, pero no lo haría. Recordó que la única cosa que mejoraba su ánimo cuando estaba así, era Link. ¿Qué sería ahora sin él? Como invocándolo con el pensamiento, su amigo estaba justo frente a ella. Se quedó paralizada, ¿le hablaba o no le hablaba? No sabía qué hacer. Segundos después, Link se dio la vuelta y como un mecanismo de activación, Zelda reaccionó de inmediato.
-Link, espera.
-¿Mm?
Ella se acercó lentamente. Aún no estaba segura de lo que diría pero era ahora o nunca.
-Necesito preguntarte algo.
-Estoy ocupado ahora.
-Pero tienes que escucharme…
-Tendremos problemas si nos ven. Lo siento.
Sin ni una palabra más, Link se fue. Zelda se quedó sola, tan sola como nunca. El vacío que sintió en ese momento fue uno que jampas había experimentado. Corrió a su habitación y se quedó ahí por el resto de la noche.
La mañana siguiente era fresca y no tan soleada como de costumbre. Link estaba sentado en una banca en la plaza tranquilamente hasta que lo interrumpieron.
-Hola Linky.
-Hola Allie.
-¿Por qué te ves tan decaído?
-Aún… aún me siento mal por lo de la carta.
-¿Pero, por qué? Deberías sentirte liberado.
-He visto a Zelda muy mal.
-Seguro. Ella no sabe que tú descubriste lo que dijo de ti, debe parecer que te extraña.
-Es que… no sé si sería capaz de algo así.
-¿Le has contado a alguien?
-Todavía no.
-Pues verás que todos opinan lo mismo que yo. No es bueno darse cuenta que una persona que uno estima te apuñale por detrás de esa manera.
-Todos los días pienso que no fue ella, pero… cada vez que abro la carta de nuevo y veo su inconfundible lera… y esas expresiones que usa cuando está molesta, no encuentro duda que fue ella… y me duele tanto. Quizás debería hablar con…
-¡No!- interrumpió- No merece nada de ti. Tú mismo me dijiste que se había estado comportando de una forma extraña últimamente ¿no es así?, que te evitó, te ocultaba cosas…
-Esa es otra cosa rara en Zelda. Nunca antes me había ocultado nada, nunca. Varias veces la noté extraña y le pregunté que le ocurría y jamás me dijo algo.
-Bueno, ahora tú sabes qué era.
-Sí, lo que no comprendo es… ¿por qué el cambio?
-Yo menos, pero qué importa. ¿Vamos a la isla de las flores? Puedes recoger algunas y colocármelas en el cabello.
-Ah… bien.
Y jalándolo del brazo, lo llevó hacia donde ella quería.
Los tres días finales del castigo pasaron eternos para Zelda, y en cierta forma, deseaba que nunca terminaran, así al menos no tendría que enfrentar la cruda y real indiferencia de Link, y podía seguir engañándose pensando que estaba así por el castigo. Despertó dispuesta a disfrutar de su último día de vacaciones, aunque fuera difícil, muy difícil. Sus amigas fueron a buscarla a su habitación y luego bajaron a desayunar. Vio a Link sentado en una mesa distinta con Mía. "Bueno, al menos no está con Allie" pensó. Minutos después llegaron los muchachos Vic y Cocu.
-Buenos días señoritas ¿lindo día no?- preguntó Cocu.
-Les veo las caras triste, ¿Qué hoy no termina el castigo? A propósito, ¿dónde está Link?- dijo Vic sin tener idea de lo que pasaba.
-Está por allá con unas cuántas gatas- respondió Leah.
-Oh pero miren a Link. Una semana sin Zelda y comienza a hacerse el galán con las amigas de Mía, parece que…- Cocu recibió un golpe en la cabeza de Leah-¡Qué demonios te pasa!
-Calla y deja de hacer comentarios estúpidos, no estamos para tus bromas.
-Bueno creo que hay algo mal aquí.
-Algo así Vic, pero no queremos hablar de eso. Creo que iremos afuera- dijo Zelda. Y así lo hicieron.
"Creo que tengo que hablar con Link" pensó Vic.
En la tarde, Vic buscó a su amigo como lo había planeado. Lo llevó a un lugar apartado donde ni Allie ni Mía pudieron interrumpirlos. Se sentaron bajo el puente muy cerca del agua del río.
-¿Cómo vas Link?
-Normal, como siempre.
-Mm… te he visto extraño últimamente.
-¿Sí? Bueno, es que sucedió algo. De hecho, cuando me dijiste que querías hablar conmigo pensé que estaba relacionado con Zelda… y decidí que iba a contarte.
-Igual iba a sacártelo, pero mejor que me lo cuentas por voluntad propia.
-Ya suenas como novia- dijo riendo.
-No inventes ¡ja! Pues… he visto mal a Zelda también.
-Sí, es que… ya no confío en ella.
-¿Cómo? ¿Por qué?
-Escucha, me di cuenta que ella hizo algo terrible, jamás me lo esperé de ella pero… en fin. Escribió una carta diciendo cosas sobre mí, mira…
Link sacó de la bolsa de su pantalón un papel y se lo dio a Vic, que lo comenzó a leer de inmediato. Minutos después, estaba sin palabras.
-Diosas… no sabía que pensara esas cosas de ti. ¿Estás seguro que es de ella?
-Mira la letra, así escribe. Y ese papel es de Grusi.
-Tienes razón. Vaya… Pero es extraño, si se ve que te quiere.
-Pareciera, pero no lo creo. Estos días me había estado ocultando cosas ¿sabes? Habían cosas que no me contaba y cuando le preguntaba siempre evadía el tema.
-Mm, ya veo. No sé qué decirte amigo, esto me sorprende.
-Sí, imagínate cómo me siento. La persona que más amo en el mundo me estado mintiendo quién sabe desde cuándo.
-Te entiendo, y es normal. ¿Has hablado con ella?
-Por supuesto que no.
-Creo que deberías hacerlo, no seas terco.
-¿Para qué? ¿Para que me repita las cosas que ya leí?
-Oye… bueno, supongo que lo harás cuando te sientas mejor.
-Quizás lo considere. Ahora no sé ni lo que siento.
-Lo sé.
-Sabes, creo que iré a Farone el resto de la tarde, así me despejaré.
-¿Tienes permiso de salir?
-No, pero no lo necesito. Nunca lo he necesitado- dijo astutamente a lo que Vic rio.
-Bueno tú sabrás de tus escapadas, ten cuidado.
-Sí amigo, y gracias por escucharme
-Cuando quieras.
Link se despidió y se fue de la isla. Vic por su parte, reflexionaba sobre lo que acababa de leer. Zelda no podía haber escrito semejante cosa y menos hacia Link. Algo no le cuadraba y sentía que Allie o Mía tendrían que ver con aquello. Ahora hablaría con Zelda, cosa que su amigo debió hacer inmediatamente cuando se enteró de la carta.
Estaba por anochecer. Los alumnos se preparaban agitados para el día de mañana que reanudarían las clases. Zelda, a diferencia de los demás, se quedó en la terraza donde Vic le indicó que se vieran. Las primeras estrellas aparecieron en el cielo y se le hicieron incontables… incontables tal como las veces que ella y Link las habían observado en noches como aquella.
El chirrido de una puerta la devolvió de sus pensamientos y se volteó.
-Hola Vic…
-Hey, no tengas esa cara.
-¿Por qué habría de tener otra?
-Zelda… escucha, hoy hablé con Link y me contó lo que sucedió. Antes que nada, te preguntaré algo y seme sincera.
-Sabes que no suelo mentir.
-¿Has escrito algo malo sobre Link?
-¿Qué? ¿Algo malo? ¿Por qué haría eso?
-Me mostró una carta donde tú decías que lo querías lejos y que no soportabas sus actos inmaduros.
-Jamás he escrito tal cosa.
-Era tu letra.
-¿Pero cómo…? Espera… ¿cómo consiguió esa carta?
-No se lo pregunté.
-¿Estás seguro que era para él?
-Decía su nombre, y era tu letra.
-Diosas…
-¿En serio lo hiciste?
-¡No! ¡Por supuesto que no! Creí que… creí que era algo que yo escribí pero no para él… aunque si dices que tiene su nombre…
-¿Entonces?
-No sé cómo probarte que digo la verdad, pero por favor créeme.
-Ya lo hago.
Esa confirmación hizo que Zelda levantara sus ahora llorosos ojos hacia los de su amigo. ¿Cómo era posible que él, que la conoce de poco tiempo, le creyera más que Link?
-¿En serio?
-Por supuesto, imagino que Allie y Mía tienen algo que ver.
-Tú que apenas me conoces confías más en mí…
-No lo culpes. Recuerda que él no sabe nada de lo de Allie ¿o sí?
-No… pero me conoce a mí y eso debe ser suficiente. Ahora me molesta mucho que no se tome la molestia de conocer mi versión de las cosas, no merece que yo intente arreglar esto, pero lo haré de todas maneras.
-No llores Zelda.
-Te quiero, muchas gracias- y con lágrimas en sus mejillas lo abrazó.
Era un abrazo agradecido, amistoso, cariñoso… Zelda supo que podía confiar en Vic más que antes.
-Mañana despejaré la duda que tengo, pero debes ayudarme.
-¿Cómo?
-Sólo mantén a Link lo más lejos posible de su habitación en el desayuno. Así confirmaré unas cuántas sospechas.
Con esa resolución regresaron dentro de la academia, sin darse cuenta que desde un lugar tan cercano para ver pero no para escuchar, Link los vio darse un abrazo y hablar íntimamente en la terraza.
-Yo ya no sé qué pensar- dijo para sí mismo- mala hora para volver de mi tranquilidad en el bosque…
Al día siguiente, ya se respiraba un aire distinto en Neburia. Desde muy temprano se veían personas caminar de aquí para allá, siempre era así cuando se reanudaban las clases. Zelda y las chicas se preparaban en sus habitaciones, pero ella se alistaba para algo más. Salió de su cuarto a caminar al pasillo, que estaba muy concurrido. Poco tiempo después se dirigió al comedor y ahí miro a Vic sentado con Link sentado.
-Perfecto- dijo y se regresó por donde vino.
Fue directo a la habitación de su amigo. Una vez frente a la puerta, no decidía si entrar o no: "Ay diosas… no debería entrar aquí sin su permiso, pero necesito averiguar algo muy importante para ambos… bueno lo haré". Abrió la puerta con la llave que tenía y entró. Miró primero en el armario, luego sobre la mesa y por último en un cajón. No necesitó buscar mucho para encontrar lo que necesitaba: de inmediato reconoció los trozos de papel pegados como aquellos que hace unos días rompió en el comedor. Lo tomó, lo abrió y leyó… era la carta que le había escrito a Allie para desahogarse, con la única diferencia de que al final del a página estaba el nombre de su mejor amigo, aparentemente con su misma letra.
-¿Qué demonios es esto? Yo no puse su nombre ahí. A menos que… lo hubiera escrito antes pensando en él y luego hice la carta en este mismo papel… No eso sería muy tonto y no recuerdo que estuviera ahí. ¡Diosas! ¡No seas ingenua, está más que claro que fue Allie! Si fue ella la que le dio la carta a Link. Vaya, sabe imitar muy bien mi letra, así de falsa es. ¡Aaaay! ¡Cómo pude ser tan descuidada! Jamás imaginé que esa araña sería capaz de sacar un papel del basurero para esto… ¡Torpe y mil veces torpe Zelda!
En ese momento, escuchó el llavín moverse y el pánico la invadió. Si Link la encontraba ahí no iba a saber cómo explicarlo todo. Supo de inmediato que no había forma de esconderse ya, así que decidió que diría la verdad y el propósito de su visita al cuarto sin el permiso del dueño. La puerta se abrió y Zelda comenzó su confesión.
-Ya me entere de lo de la carta y te explicaré todo Link.
-¿Eh?
-¿Qué?
Definitivamente no era quién creía que era. Era Sheryl, la chica que casi gana al mejor vestido en el día de la diosa.
-Sh-Sheryl… ¿qué haces aquí?
-¿Tú qué haces aquí? Yo vine porque Link me prestó un frasco para pócimas, me dijo que viniera por él y me prestó su llave.
-Ah…
-¿Tú tienes llave?
-Sí, sí tengo.
-Entonces no hay problema. ¿Sabes dónde puedo encontrar lo que busco?
-Está ahí en la gaveta del armario. Oye Sheryl, necesito un favor muy grande de tu parte.
-Por supuesto Zelda, lo que quieras.
-Estoy en medio de un problema muy… delicado y espero que tú como chica me entiendas. Sabes que hay cosas que los muchachos no deben saber porque no nos comprenden, y nos juzgan y es peor si alguien le echa leña al fuego. El punto es que estoy aquí por un problema de ese estilo y necesito que no le digas a Link nada de esto.
-Ahhh, Zelda debiste habérmelo dicho antes. Claro que no le diré, pero no debes esconderte por una cosa así es normal, y aunque los muchachos nos molesten no debemos apenarnos, además Link es amigo tuyo y estoy segura que entendería. Sólo que ten cuidado con los cambios de humor porque a veces nos ponemos un poco… locas. ¿Ocupas que te traiga una…?
-¿Qué? No, no es eso que estás pensando. Mira, te contaré lo más importante porque sé que eres buena y confiable pero no debes mencionar ni una palabra de esto a nadie, ¿me oyes Sheryl? Ni si quiera a Link… especialmente a él.
-Está bien.
-Estoy teniendo problemas con él por culpa de Allie. Tengo fuertes sospechas que ella inventó algo de mí y... estaba aquí averiguándolo. Esta carta que me llevo es la evidencia para probar mi inocencia así que, no abras la boca por nada del mundo.
-De acuerdo Zelda, ¿pero él no se dará cuenta que hace falta algo?
-Sabes lo despistado que es, no lo creo. Y si lo hace, no sabrá que fui yo.
-Ok, imagino que Allie se porta mal contigo, a mí no me cae bien. A una de mis amigas la ha tratado muy mal, en nuestro grupo no la soportamos.
-A mí me ha hecho miles, pero esto acabará pronto.
-¿Me muestras la carta?
-¿Quieres ver la carta?- preguntó Zelda dudosa de si sería buena idea enseñársela.
-No desconfíes de mí, al contrario, yo podría ayudarte.
-Yo sé… bueno, mira.
La joven le dio el papel y la otra chica lo examinó por unos instantes. Finalmente dijo:
-¿Dónde conseguiste tinta de ceniza?
-¿Tinta de ceniza?
-El nombre de Link está escrito con tinta de Eldin, especial hecha de ceniza.
-¿Cómo lo sabes?
-Pues, a simple vista casi no se nota, pero el negro del nombre es menos pesado que el resto del texto y no es tan continuo.
-¿Dónde aprendiste eso?
-Es que mi papá tiene una tienda en el Gran Bazar, vende plumas y tintas de todo tipo, también pergaminos y cosas por el estilo, entonces me gusta ayudarle en lo que puedo y así he aprendido un par de datos interesantes. La tinta ceniza sólo se consigue muy cerca de la cima del volcán, es difícil de hallar.
-Mm, entonces Allie debe tener tinta como esa porque yo jamás había siquiera escuchado de ella.
-Entiendo… no te preocupes, todo se aclarará. Y descuida, que no le diré a Link que te vi aquí.
-Muchísimas gracias Sheryl, en serio.
-No es nada.
La chica se quedó en el cuarto buscando el frasco que necesitaba mientras que Zelda salió rápidamente para evitar ser vista. Dio unos pasos apenas, cuando escuchó una voz llamarla por su nombre. Volteó asustada de ser descubierta, pero por fortuna era Grusi.
-¿Qué hacías dentro del cuarto de Link?
-Uf, qué bueno que eras tú. Pensé que iban a descubrirme. No te puedo contar aquí en el pasillo, en el receso les contaré a Leah y a ti de lo que me di cuenta.
-Está bien, pero tranquilízate ya, que sólo era yo- dijo tratando de calmar la agitación de su amiga.
Ambas se dirigieron a desayunar y después fueron a clase. Habían sido las horas más extrañas para Zelda; solía sentarse junto a Link y hacer con él todo. Ya no había bromas, comentarios, ni pequeñas risas. Pudo ver que estaba en el mesón de atrás con Allie y su grupo. Se moría por voltear y agarrar a su rival del pelo, pero no era más que un deseo que no se cumpliría. Aguantó como pudo las cuatro horas de clase antes del primer receso. Apenas pudo, se desahogó con sus amigas de todo lo que había descubierto. Estaban sentadas bajo un árbol.
-¿Entonces? Me dijo Grusi que tienes algo que contarnos.
-Sí Leah… miren, hoy por la mañana entré a la habitación de Link a buscar la carta, ocupaba saber si era lo que sospechaba y… confirmé mis especulaciones.
-¿O sea…?
-Observen ustedes mismas- dijo facilitándoles el papel que traía en el bolsillo.
-¡Diosas!- exclamó Grusi- esta es la carta que le escribiste a Allie, ¿cómo es que Link la tiene?
-¿Qué no es obvio?- preguntó Leah.
-Oh… sí, sí, ya comprendo… mira, tiene escrito su nombre.
-Así es- continuó Zelda- esa arpía del infierno modificó mi carta y se la dio a Link haciéndole creer que yo la escribí para él… lo peor es que le funcionó el plan.
-Lo importante es que ya tenemos la prueba, podemos darle su merecido al fin.
-No, no es tan fácil. Ella seguro lo negará y como se parece mucho a mi letra nadie me va a creer.
-Pero si hablamos con el director… tu papá te conoce bien.
-Él debe actuar como director no como mi padre. Además, a fin de cuentas yo sí escribí esas cosas, sólo que no para la persona que Allie quiere hacer creer. Igual tendré problemas
-Diosas, tienes razón. No puedes desenmascararla sin inculparte a ti misma… Zelda perdóname, lo de la carta fue idea mía.
-Oh no Grusi, no te sientas mal. Bien sabes que ella aprovecha cualquier oportunidad para dañarme. Al contrario, ese ejercicio me ayudó porque en verdad me sentí mejor cuando lo hice. Es todo culpa de ella, no tuya.
-Sí… sabes que lo hice por tu bien.
-Por supuesto que lo sé. Jamás dudaría de ti… como Link lo hace conmigo.
-Ay Zelda, no te pongas triste de nuevo.
-Es inevitable… ¡Ah! Casi lo olvidaba, me encontré con Sheryl en el cuarto de Link.
-¿Eh? ¿Sheryl? ¿Qué hacía allí?- preguntó Leah.
-Dijo que buscaba algo que Link le prestó, pero no era nada malo. Más bien, me dio un dato importante. Miren la tinta de lo que no escribí yo, en realidad yo no veo mucha diferencia pero ella me dijo que esa era una tinta distinta a la mía, que era de ceniza de Eldin y difícil de encontrar. Si pudiéramos probar que la tinta pertenece a Allie, podremos culparla.
-¡Brillante!- exclamó Grusi- pero… ¿no te castigarán a ti también?
-Pues sí, pero ya veo que no hay de otra, tengo que afrontar las consecuencias. Decepcionaré a mi padre pero es mejor cortar esto ya.
-Sí, tienes razón.
-Escuchen… ya sonó la campana, hay que volver.
-Bueno.
Las tres chicas se levantaron y se fueron sin percatarse de una cuarta presencia escuchando su conversación, era Mía.
-Ja… con que Allie está causando todo este lío. Con razón no veía a Link con Zelda y lo miraba demasiado con esa estúpida. Desde que todo esto ocurrió, rara vez he podido encontrarlo solo. Parece que la amenaza más molesta no era Zelda sino Allie…
Y al segundo repicar de la campana de regreso, Mía también se fue para el aula de clases.
Ya eran las seis de la tarde, hora de cenar. Las chicas se sentaron en la misma mesa de los chicos, como era costumbre. Estaban todos menos Link. A las muchachas no les extrañó, ni a Vic tampoco. El único que se preguntaba dónde estaba su amigo, era Cocu, que aún no sabía nada.
-No es de tu incumbencia zoquete- le dijo Leah.
-Cállate que no te estaba preguntando a ti. ¿Alguien sabe por qué Link no viene?
-Cocu- intervino Vic- te contaré más tarde cuando vayamos a dormir, no te impacientes.
-Bueno, si tú lo dices. Actúan todos muy extraño.
-Molestas demasiado- siguió Leah- mejor iré a traer mi comida, ¿traigo la tuya Zelda?
-Sí por favor.
Su amiga se fue por la bandeja designada a cada una. Segundos después Zelda se retiró un momento para ir al baño.
-Chicos, ya vuelvo, tengo que ir al baño. No vayan a dejar que se me enfríe la comida ¿sí?
Todos respondieron que sí al unísono y la joven salió del salón. Iba pensativa mirando hacia el suelo. Luego de dar unos pasos sin darse cuenta tropezó con alguien.
-¡Oh! Discúlpame estaba distraída- dijo levantando la vista a la persona que tenía enfrente. Era Link, que le devolvía una mirada de sorpresa.
-Zelda…
-Ah…
Ninguno se atrevió a mantener la vista en los ojos del otro, se quedaron en silencio. Zelda pensaba: "De todas las personas tenía que encontrármelo a él. ¿Debería decirle todo a hora? Quizás es obra de la diosa… No, no me va a creer ¿para qué lo intentaría?". Por otro lado, Link sintió un impulso de hablarle sobre lo ocurrido y sin pensarlo dos veces dijo:
-Oye, ¿puedo hablar contigo?
-No tenemos nada de qué hablar… por ahora.
-Zelda, hay cosas que me gustaría saber.
-¿Ahora las quieres saber? Quise hablar contigo antes y dijiste que no, es algo tarde ¿no crees? Debo irme. ¡Ah! Y ya se lo de la carta, te demostraré que soy inocente de eso, con pruebas para que no tengas más dudas.
Dirigiéndola una mirada fría, Zelda se fue a su habitación y no regresó al comedor. Link se quedó ahí parado, atónito. No se esperó una reacción así de ella. Sólo quería aclarar el asunto y saber si era la culpable o no, pero al parecer su amiga estaba molesta también. "¿Significa eso que no fue ella? Pero su letra… no es posible imitar toda una carta así… dijo que me demostraría que no es culpable. ¿La habré juzgado mal? Desde el inicio sentí que no era capaz de algo así contra mí. Link eres un idiota, eres el peor amigo del mundo. Ya no sé quién es culpable o no, pero debí haber hablado con Zelda antes de dejar de hablarle sólo porque sí. Maldito resentimiento y mi obstinación". Con una expresión cansada se apoyó en la pared y recostó su cabeza cerrando los ojos. Respiró profundamente dos veces, tratando de esclarecer su mente. Apenas unos momentos, alguien se le acercó.
-¿Link? ¿Qué haces aquí solo?
-¿Mm? Allie… Hola.
-Hola querido- dijo acercándose, colocando una mano sobre su hombre y acariciándole el cabello con la otra- ¿te pasa algo? Íbamos a cenar ¿recuerdas?
-Sí… sí, lo siento, es que me entretuve con algo. Escucha, quisiera hablar contigo.
-Cuando quieras cariño, dime.
-No quiero ser redundante con el tema pero es algo que sabes que me afecta… ¿Estás segura que Zelda escribió la carta que me diste?
Allie hizo una expresión molesta al escuchar la pregunta, pero supo ocultar muy bien su impaciencia al oír el nombre de Zelda.
-Link, yo se cuán difícil es esto para ti, te veo tan mal que hasta me siento una terrible persona por haberte contado eso. Tú no mereces una cosa así.
-Yo sólo quiero estar seguro de que no juzgo a Zelda erróneamente, eso no sería justo.
-Claro que no, quisiera decirte que me equivoque y vi las cosas mal, pero desafortunadamente no es así. Yo la escuché hablar de ti y la carta está escrita por ella…
El joven bajó la mirada, tenía razón. Las pruebas lo aclaraban todo, no había nada que dudar. Allie lo había convencido muy bien.
-Link, no te pongas así- dijo fingiendo preocupación- ¿sabes qué? Todo esto es mi culpa, yo lo único que quería era que supieras la verdad y no vivieras engañado. Quería evitarte el dolor y parece que lo único que hice fue causártelo. Perdóname.
Las lágrimas estaban a punto de brotar de los ojos de la chica. Al ver esto, Link se sintió mal de ver a Allie sufrir por algo que no le correspondía.
-No llores, nada de esto es tu culpa. Ven...- extendió sus brazos en señal de querer estrecharla en un abrazo, que ella aceptó de inmediato. La sostuvo con firmeza. Él también necesitaba sentir a alguien cerca en su sufrimiento, excepto que Allie no era la persona correcta para ello.
Al final del pasillo, saliendo del comedor, venía Leah buscando a Zelda que nunca regresó del baño y dejó su comida helar. Algo le había sucedido. Grande fue su sorpresa cuando vio frente a ella a Link y Allie entrelazados. "Ah ya veo… Zelda debió haberlos encontrado así y seguro se sintió mal… ¡Argh!". Leah se acercó al a pareja y como se le dificultaba quedarse callada, los interrumpió:
-Cuidado se te pega lo víbora Link… o más bien, cuidado te atrapa en su red y te arranca la cabeza después.
-Hola Leah, buenas noches- dijo Allie hipócritamente.
-Hola querida, ¿ya terminaste de succionarle la sangre a tu víctima?
-¿Por qué me ofendes así?
-Niña, no te vengas a hacer la santa conmigo. Zelda es muy buena como para decirte tus verdades, pero yo no soy así. Ya muchos aquí saben lo que eres.
-Leah, no le hables así a Allie- intervino Link.
-¡Ah! ¡Lo que hay que ver! Tú defendiendo a esta… gata. A ti también tengo cosas que sacarte, pero no lo haré porque Zelda se molestaría. Sólo te diré algo, eres un idiota por creer las mentiras que te dice esta arpía. Dudas de tu mejor amiga de toda la vida por una nadie. Y yo creí que tu típico despiste era nada más para las cosas de la escuela… qué equivocada estaba.
Leah le dio una dura expresión a Allie y una mirada de decepción a Link antes de retirarse. Los dos se quedaron en shock. Ella porque no podía creer que le hablaran de esa forma y él porque se confundió más de lo que ya estaba.
-Allie, ¿por qué Leah se comporta así contigo?
-Ay Link, ¿no te das cuenta? Creo que saben que yo te conté lo de la carta y… ahora me odian por contarte la verdad. Seguro Zelda quería seguir jugando contigo y… les molestó que yo supiera todo.
-Mm, es todo muy raro. Pero no te preocupes, que la verdad siempre sale a la luz.
Link había empezado a cuestionar las "verdades" que Allie le decía, pero tampoco le convencía lo que Leah dijera. Cualquiera de las dos podía ser honesta. Si tan sólo Zelda viniera y lo negara todo, le creería cada palabra que saliera de su boca, porque muy en el fondo, él así lo quería y su corazón le gritaba desde adentro que ella era sincera.
-Creo que ya me voy a descasar. No comeré contigo, lo siento.
-No te preocupes cariño, ¿desayunamos mañana?
-Sí.
-Bien, pasa por mi habitación antes de ir al comedor.
-Buenas noches.
Y luego de recibir un beso en la mejilla, Link se fue a acostar pensando en todo lo que acababa de ocurrir.
Pues a Link hay que golpearlo por desconfiar de Zelda, pero parece que esta comenzando a cambiar de opinión :3 no soporto que Allie lo toque ó.ó pero esas cosas tienen que ocurrir xD Gracias por leer :D
