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Distant Memories

Song's recomendadas para leer este capítulo: Morí- Tranzas. Tatuajes- Joan Sebastian. I Miss You- Darren Hayes

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Arribaron a la orilla de un lago muy bello, bajo un gran árbol que mostraba claramente cómo el otoño había llegado a sus ramas, hojas secas esparcidas a sus pies...

Hermione abrió los ojos notablemente.

¡Estamos en Oxford! - exclamó la chica, regresando a verlo.

Así es - confirmó. Ella trató de decir algo, pero se había quedado sin palabras.

¿Lo recuerdas?, En este lugar vivimos los momentos más felices de nuestras vidas. Aunque al parecer sólo lo fueron para mí - dijo viendo con nostalgia el lago.

No... - balbuceó Hermione.

Ni vayas a negarlo, sólo mentirías una vez más - atajó él, con brusquedad.

Jamás quise lastimarte - exhaló la castaña.

Sin embargo lo hiciste, y de la forma más cruel - sentenció con reproche. La de rulos intentó hablar pero el ojigris la interrumpió.

No digas nada, desde que nos volvimos a ver esperaba impaciente este día. Pensé que cuando se llegara tendría tantas cosas que decir... Pero viéndote, y aquí... - sus ojos grises se tornaron vidriosos, se volvió hacia ella y se fue acercando inconscientemente. – Me es imposible, he esperado tanto por este momento. Una eternidad... A cada instante, estabas presente en mi vida. Como una obsesión, jamás pude olvidarte, mucho menos odiarte - desvió la mirada, Hermione se sintió mal; ella también pensaba en ese día pero no era nada comparado con lo que estaba sucediendo.

A pesar de que gracias a tu partida mi mundo se volvió un infierno, te sigo amando igual o más que antes... - las lágrimas parecían ganarle la guerra y por esa mirada gris se escapaban algunas, que rápidamente suprimía.

Draco...

No, Dime - no la dejó hablar. - ¿Qué fue lo que sucedió realmente aquella tarde? - la tomó por los hombros y preguntó como si ella tuviese la respuesta, Hermione cerró los ojos y bajó la cabeza. De inmediato sus mismos recuerdos la atacaron.

Flash Back

Se encontraba en su recamara, en el departamento que compartía con Draco. Dio un suspiro, observando que el espejo le devolvía el reflejo de una chica vestida de novia. Sonrió, pero de pronto sintió cómo la tristeza la invadía rápidamente. Iba a casarse, pero no con el amor de su vida. Quería a Draco... Sin embargo no lo amaba. No sentía esa necesidad de tenerlo a su lado cada mañana.

Harry... - sus labios temblaron al pronunciar ese nombre, lágrimas amargas se escaparon de sus ojos marrón. Apretó éstos, quizá así poder reprimir sus sentimientos. Debía olvidarse de él para siempre, iba a casarse dentro unos minutos... Y él, tarde o temprano seguramente uniría su vida a la de Ginny. Pasó dolorosamente saliva por su garganta y se limpió las lagrimitas que se refugiaron sobre la raíz de su nariz y la comisura de sus labios.

Salió de la habitación y se encontró con un chico que caminaba nervioso por toda la sala, murmurando y jugando con sus manos. Lo observó, se veía tan galán...

Con su traje color perla y camisa negra. Ese rubio cabello que siempre estuvo tan perfectamente peinado ahora lucía rebelde. De pronto sus ojos grises regresaron a verla y se iluminaron, una sonrisa se dibujó en los labios de Draco.

Te ves... Hermosa –balbuceó, la castaña en verdad lo lucía. Su vestido era sencillo pero elegante, de un blanco aperlado. Dos delgados listones hacían los tirantes, que al amarrarse formaban moños. Ligeramente ajustado a la altura del busto y caída de medio vuelo, adornado en la orilla con aplicaciones de menuditas flores color melón, bordadas. El cabello lo llevaba suelto y calzaba alpargatas tipo bailarina de ballet, al color del vestido.

Dos broqueles de perlitas, de los cuales pendían unos corazoncitos dorados, y una gargantilla de perlas completaba el juego de joyería que utilizaba.

Te pusiste los aretes que te obsequié - dijo complacido, acariciando el lóbulo derecho de la castaña. Ella sonrió, ladeando el cuello; ese gesto le había provocado sentir cosquillas en su oreja. Él también sonreía al ver el efecto que tuvo en la joven su caricia.

¿Nos vamos? - ponía su brazo para que ella lo tomase.

Estás nervioso - comentó al notar que el chico temblaba.

¡Y Emocionado! - exclamó él, para restarle importancia a sus nervios.

No me lo puedes ocultar a mí, Draco. Te hace falta tu mamá - lo vio significativamente.

¿Acaso no te gustaría que tus padres estuviesen aquí? - preguntó el chico, escudriñándola con la mirada.

Sí, pero si ellos no aprueban que esté contigo no me queda más remedio que respetarlos. Pero no por ellos cancelaré mi boda - asentó con decisión, Hermione.

Jane... - exhaló sin aliento, sorprendido por la firmeza de esas palabras y hasta llegó a pensar que se las había imaginado.

Fin del Flash Back

Qué irónico, ¿no? No la cancelaste por tus padres pero sí por él - acentuó con frialdad.

No fue precisamente por él. Recuerda bien que yo no del todo fui culpable - repuso la chica, mirándole con enojo y ofensa. Draco le mantuvo la mirada, luego como si Hermione pudiese ver a través de sus ojos hacia el interior de su mente e indagara en sus memorias.

Flash Back

Tarde de Noviembre, un sol naranja rasgaba los jardines de una preciosa capilla, los cuales estaban adornados con flores blancas, que ahora parecían doradas. Dentro del atrio, en las bancas, se encontraban los amigos que habían adquirido en la universidad, que no eran más de 10.

Draco estaba parado al final del pasillo, la vio entrar, en sus ojos grises hubo un brillo de felicidad infinita, su corazón latía con emoción. Mientras ella caminaba por una alfombra hecha de pétalos blancos, tres chicas la detuvieron y le sonrieron radiantes. Vestían de color melón y en las manos sostenían unos pequeños ramos de flores blancas. Ella les devolvió la sonrisa, una de las jóvenes le dio un ramo de margaritas... Hermione lo recibió, dio un profundo respiro y continuó caminando por el pasillo. La castaña llegó al final, el rubio le tendió la mano, ella sonrió a pesar de que por dentro se estuviese desmoronando... Por unos instantes esa mirada gris se le tornó esmeralda, pero al sentir el delicado apretón de las manos de Draco volvió a su realidad, unas lagrimitas se anidaron en la orilla de sus ojos marrón.

Lo que sucedió a continuación fue tan confuso, de momento varias personas vestidas de negro irrumpieron en la ceremonia; sintió cómo Draco la soltó. Miradas desconcertadas, gritos de confusión y pánico de los invitados.

¡Aléjate De Él Sangre Sucia! - gritó una fría voz, Lucius Malfoy estaba parado a centímetros de ellos. - ¡Un Malfoy no unirá su vida a una hija de muggles! -sentenció despectivamente.

¡YO LA AMO! - exclamó Draco, pero alguien lo jalaba hacia atrás. Hermione sintió unas manos que la sujetaban con fuerza, separándola del rubio.

¡Mi Sangre No Se Mezclará! Primero Te Mato, Draco - amenazó, apuntándole con la varita. Narcisa soltó un chillido.

¡ANDA, HAZLO! - retó el chico, con la mirada llena de furia.

No, te casarás con Pansy - Lucius bajó la varita. - Y harás que la sangre de los Malfoy perdure en tu descendencia - una gélida sonrisa se torció en sus labios.

¡Vamos Draco! - ahora se daba cuenta de quién lo sujetaba era su propia Madre, el alma se le vino a los pies, sintiéndose traicionado. Con terror vio que la que retenía a Hermione era su tía Bellatrix.

Que vengan aurores, aquí están los mortífagos prófugos –pensó con desesperación, rogando porque sucediese. Pero en lugar de aurores quien llegó gritando fue un chico de gafas y cabellos revoltosos. Narcisa, Lucius Malfoy, Bellatrix, Crabbe y Goyle regresaron a ver; los 4 últimos intercambiaron miradas y asintieron. De inmediato desaparecieron del lugar. Sin embargo Narcisa comprendió por qué huyeron y se mantuvo firme sujetando a Draco; Hermione dejó de sentir la presión en sus brazos.

¡Hermione, Tú No Puedes Casarte! - exclamó Harry, corriendo hacia ella. Sin prestar mucha atención al hecho de que 4 mortífagos acaban de desaparecer ante sus ojos. Detrás de él entró bastante agitado Ron. La castaña estaba muy aturdida por lo que estaba ocurriendo, pero ver a Harry allí la hacía creer que todo era un sueño del cual pronto despertaría.

Harry... - atinó a musitar Her. La respiración del ojiverde ascendía y descendía con agitación, al igual que las aletas de su nariz.

No puedes casarte, no cuando... Cuando yo te amo - declaró viéndola con súplica, ella sintió una sacudida muy fuerte en su interior. Hacía siglos que quería escuchar esas palabras, pero ahora eran demasiado tardías. ¿O no? Su mente intentaba procesar la información, pero todo ello la aturdía generando un ruido ensordecedor que no la dejaba pensar con claridad.

Piensas que voy a dejarte que te cases con ella, Draco - intervino e inquirió con una acidez sarcástica Narcisa Malfoy, soltando una fría risilla de burla. Dejó de sujetar a su hijo interponiéndose entre él y la castaña; a ésta última la miró de hito a hito, lanzándole una mirada de desdén.

¡Madre! - reclamó el rubio.

Por favor, hijo... - se volvió hacia él y le apretó por los hombros.

Si lo haces Draco, tu padre no descansará hasta destruirte... No tendrá compasión de ti, y de mí. No puedes ser egoísta conmigo Draco, ¿Serás capaz de dejarme? ¡A mí, a tu madre! - Mientras lo miraba con vulnerabilidad sus ojos azules estaban bañados en lágrimas.

Piénsalo, estás atrapado y no hay escapatoria - negó, acariciando el rostro de su hijo.

¿Atrapado?, ¿En qué? En un matrimonio arreglado por ustedes. Si puedo decirles, mis padres. Y los Parkinson - ironizó, Narcisa parpadeó ante esta acusación. Harry se había acercado a Hermione, ésta no le quitaba la mirada al ojigris. Ron presenciaba todo con cara de estupefacción.

Ese matrimonio es la diferencia entre tu ruina y tu salvación. Tú decides - lo volvió a acariciar, esta vez del cabello. Draco exhaló un resoplido irónico e hizo una mueca sarcástica.

Pero por favor, piensa. ¿Quieres vivir en la miseria? - terció su madre a continuación, las pupilas grises del chico se dilataron. Narcisa sonrió triunfal, había puesto el dedo en la llaga. Draco entornó los ojos viendo a Hermione quien miraba expectativa, sus ojos marrón estaban cristalinos. Él desvió la mirada hacia abajo, en esos segundos descubrió algo que lo destrozó. Harry tenía tomada de la mano a la castaña, y lo peor era que ella se la apretaba.

Draco... - comenzó la castaña.

Puedes irte con él si quieres - exclamó casi en susurro, evitando a toda consta ver a Hermione, si lo hacía seguramente se arrepentiría de lo que acaba de decir. La de rulos lo vio impactada y con incredulidad, de pronto había soltado a Harry.

Ves Hermione, él está de acuerdo - intervino el de gafas.

¡Debí saberlo, prefieres el dinero! - sentenció con un irónico sarcasmo la ojimiel, cuando pudo hablar. El rubio bajó la mirada, Narcisa sonrió ampliamente.

Pero sabes algo, es lo mejor. Vuelve al lugar que perteneces - dijo mirándole por última vez, con decepción. Salió del atrio casi corriendo, Harry no dudó en seguirla. Draco tenía la intención de hacer lo mismo pero Narcisa lo sujetó a tiempo.

¡No, Suéltame! – forcejeó. - ¡JANE, NO TE VAYAS! - gritó, en eso su madre lo soltaba; Draco se dejó caer sobre las gradas del altar, lágrimas amargas resbalaban por sus pálidas mejillas. Ron vio al rubio con contrariedad, como sintiese lástima por él.

¿Te diviertes, Weasley? - inquirió bruscamente el ojigris, al darse cuenta que el pelirrojo lo observaba. Ron se sonrojó un poco sin embargo no dijo nada, entonces salió aprisa para alcanzar a sus amigos.

La madre de Draco se arrodilló junto a él, pero el chico la alejó de forma grosera, mientras hundía su rostro entre sus brazos y rodillas.

Narcisa comenzó a sentir entonces un leve remordimiento que la hacía dudar y pensar si realmente se había equivocado. Jamás había visto a su hijo sufrir de esa forma, y finalmente era por culpa de ella.

Fin del Flash Back

No dudaste ni un segundo en irte con él - dijo con tono acusador.

Tú preferiste el dinero, tuviste miedo a perder para siempre tu estabilidad económica - contradijo ella.

Yo nunca dije eso - cortó. Hermione exhaló un sonidito sarcástico.

Eso era lo que pensaste, Fuiste tú quien decidió irse - sentenció el rubio.

Iba a casarme contigo, pero tú preferiste no renunciar al dinero - exclamó la chica en su defensa.

Yo no renuncié a ti, te di a escoger, con la estúpida esperanza de que te quedarías conmigo - dijo, soltando una risilla sarcástica. Hermione calló y lo miró sorprendida.

¿No dices nada? - reclamó el rubio, Hermione bajó la mirada. Él hizo una ácida mueca. - Fui un idiota por pensarlo, si te vi llorar minutos antes de jurarme fidelidad. Vi cómo en los segundos de mi respuesta lo tomaste de las manos. No tenía caso luchar por un amor que nunca fue mío - sus grises ojos se volvieron a poner vidriosos.

Yo no... no me di cuenta - balbuceó, apenas caía en cuenta de aquél hecho.

¿Me dirás que actuaste inconscientemente? - ironizó amargo, el rubio.

No me estoy justificando. Pero con tu silencio pensé que... - dijo sintiéndose avergonzada.

Había preferido la imposición de mis padres - terminó la frase por ella. Hermione asintió.

Era lo que en verdad querías creer para no sentir que la que había decidido todo eras tú - dijo con un claro dejo de acusación. La castaña cada vez se sentía más culpable.

Me alegro que pudieras ser feliz sin sentir tanta pena por mí - acentuó fríamente.

Draco... –exhalaba, el rubio le daba la espalda.

Te equivocas, no he podido ser feliz completamente - confesó la castaña.

¿Entonces aceptaste venir por tu cargo de conciencia? - la regresó a ver, comprendiendo.

Vine para darle fin a esto de una vez por todas. ¿Por qué más vendría? - aclaró con seriedad.

No sé… Curiosidad por saber de Ginevra - terció intencional, tal vez con una tonta y nueva esperanza de que ella sintiese celos. Hermione entornó la mirada.

¡Tú!, ¡Estás jugando con ella! - acusó, reclamándole.

Tengo derecho a buscar mi felicidad, por lo menos en alguien que sí me ama y me interese más que Pansy - le mantuvo la mirada, con más reproche.

¿Haces esto, por despecho? - lo vio con indignación. – Tú no la amas, ¿verdad?

Lo que importa es lo que Ginevra quiere - no podía seguir mirando esos ojos marrón, no cuando sabía que era verdad lo que decía.

¡No puedes llevártela, le estás mintiendo! Estás construyendo tu cruel juego sobre la infelicidad de Colin - sentenció como para hacerlo recapacitar.

¿No es exactamente lo que tú y Potter hicieron? Construyeron su amor sobre los sentimientos de Ginevra, y los míos – ironizó. - Pero hay una diferencia, esta vez sólo son los de Creevey - finalizó, dejando ver que le valía.

Te olvidas de los Weasley, ellos están sufriendo mucho - agregó con gravedad.

Los Weasley realmente no me importan en absoluto, al igual que Creevey. Él es un Pobre perdedor - acentuó sonriendo ufanamente. - Y ellos... - no terminó la frase pero soltó un desdeñoso suspiro.

Hablas con tanta frialdad, como el mismo ser sin sentimientos que conocí en el colegio - lo miró decepcionada.

No te sorprendas… Te dije que si me dejabas moriría, y así fue. Soy el Draco Malfoy de antes y después de ti - mantuvo su soberbia pose.

Y qué me dices de Ginny, ella no merece lo que le estás haciendo - Hermione quería abogar a su conciencia.

¡Yo Tampoco Merecía Lo Que Tú Me Hiciste! - estalló en su contra, sin embargo las lágrimas que resbalaron por sus pálidas mejillas no acompañaban a su fría expresión.

Aún así, sé que detrás de esa careta sigue estando el Draco que yo quería... - dijo con tristeza.

¿Y el mentiroso soy yo? - resopló con ironía. Hermione cerró momentáneamente los ojos… luego lo miró duramente.

Draco, no le hagas esto a Ginny. Qué le ofreces… ¿Acaso piensas divorciarte de Pansy? - inquirió con aprensión.

Ella me pidió el divorcio hace meses. Al parecer la misma Pansy se cansó de las apariencias en las que se mantuvo nuestro matrimonio, el cual desde el principio fue un fracaso… y al fin lo aceptó - respondió con una despreocupada tranquilidad.

¿Y tus hijos? ¿De ellos también te vas a alejar? –preguntó Her, apretando los dientes.

Ellos siempre me tendrán, como tú tendrás mi corazón - declaró, esperando una favorable reacción. Hermione frunció el entrecejo, cansina.

Me alejaría de Ginevra si tú vinieses conmigo - sus ojos grises se entornaron, un nuevo brillo de esperanza se reflejó en ellos. Ella desvió la mirada, negando. Draco irguió la cabeza mostrando arrogancia, el perfecto disfraz a su vulnerabilidad cuando estaba cerca de Hermione. No la obligaría a estar con él por inspirarle lástima; y aunque una voz le pudo llegar a aconsejar que la forzara, no era capaz de lastimarla amándola de aquella forma.

Adiós… Hermione Potter. Todo lo que vivimos y este amor, quedarán como memorias distantes – decía, y se atrevía a acercarse bastante al rostro de la castaña. Ella contuvo el resuello y cerró los ojos, pero sólo el aliento del ojigris rozó sus labios... Cuando abrió los ojos fue para verlo darse la vuelta y verlo desparecer.

Ella se sentó a la orilla del lago y por algunos minutos perdió su mirada en él. Se sentía contrariada, con un enorme alivio al saber que Draco ya no la buscaría más... Sin embargo eso significaba la infelicidad de Colin, de la familia Weasley, de los hijos de Draco. Y sobretodo, de Ginny. Draco la estaba utilizando como venganza y tabla de salvación.

Hermione soltó un suspiro y se abrazó a sí misma, el atardecer comenzaba a vestir de naranja el cielo y el reflejo de éste las aguas del lago.

******

En el ministerio de magia, dentro del cuartel de aurores.

Un pelirrojo y un chico de gafas escombraban sus escritorios, mientras realizaban la limpieza de sus oficinas.

¿Harry, te acuerdas? - preguntó de improviso Ron, mostrándole un recorte amarillento del profeta. Donde aparecían unos novios besándose a las orillas de un lago en Oxford.

¿Lo tenías guardado? - exclamó Harry, sorprendido.

Se entrepapeló - dijo encogiéndose de hombros. - Y se llama historial evidencial -repuso el pelirrojo, volviendo a guardarlo en un sobre.

No tienes remedio, Ron - negó con una sonrisa, el ojiverde.

Me debes una, ¡eh! - bromeó el pecoso. – Irguiendo el cuello con suficiencia.

¿A ti? Dirás a Oliver - corrigió el chico de gafas.

¡Oye! - reclamó aparentemente ofendido, el ojiazul.

Flash Back

Se encontraban en los vestidores de un campo de Quidditch, para ser exactos en el campo de la sede de Quidditch de Inglaterra.

Harry - llamó la voz de Oliver Wood, quien al parecer llevaba rato hablándole.

¿Eh? –musitó distraído el aludido.

¿Listo para el partido de mañana? - preguntó Oliver con tono animado, mientras se secaba el cabello pues acaba de salir de la ducha.

Sí... - concedió el ojiverde, pero sin mucha emoción.

Por ahora ni me hablen, mi cerebro está desconectado de mi cuerpo. ¡Me duele todo! - se quejó Derek Hanson, uno de los cazadores.

Yo también estoy muerto - coincidió Wood. - Ayer mi novia Anyeli me hizo acompañarla a casa de sus padres - exhaló con cansancio, sentándose en una de las bancas.

¿Y eso qué? - inquirió con simplicidad, Hanson.

Que viven en Oxford - agregó ofendido, Oliver. Derek se sonrojó ante la ceñuda mirada de su capitán.

Ah, oye, a propósito Harry. Ayer vi a tu amiga - comentó como si el recuerdo le llegase por casualidad.

¿Qué amiga? - volteó a verlo confuso, el ojiverde.

Granger, la que te hizo el favor de arreglar tus anteojos en el partido contra Hufflepuff. Donde por cierto, perdimos - dijo exhalando un resoplido, como si al pensar en ese día lo deprimiese.

¡¿Dónde?! - preguntó con precipitación el de gafas.

En el colegio, cuando perdimos - le recordó Oliver, sin comprender.

¡¡No, que Dónde la viste!! - exigió con exasperación.

En Oxford - contestó sacado de onda por la reacción de su buscador. - Iba con Malfoy - añadió.

¡¡¿Qué?!! –exclamó, abriendo sus ojos color esmeralda incrédulo.

Es verdad, los vi caminando de la mano por el Central Park - Oliver continuó contándole. El chico de cabellos revoltosos se puso muy extraño, apretaba sus manos con ansiedad y los latidos de su corazón se percibían. De pronto salió corriendo, como un vendaval de los vestidores.

¿Harry, A dónde vas? - le llamó Oliver, al verlo salir aún con el uniforme de entrenamiento puesto.

Donde todos vamos. A descansar para mañana - dijo David Rys, uno de los golpeadores. Con un tono de voz de mucho agotamiento, entonces él también se dirigió a la salida. Wood regresó a ver a los chicos de su equipo que aún permanecían en los vestidores, y ellos le lanzaron una mirada de que David tenía toda la razón.

*****

Harry entró corriendo en el apartamento que rentaba, y donde apenas un día antes Ron se había mudado.

¡Ron, la encontré! - gritó abriendo de golpe la puerta de la habitación de su amigo. El pelirrojo estaba recostado en su cama, muy entretenido con el televisor.

¿A quién? Y primero saluda - dijo muy indignado por el sobresalto.

¡A Hermione! - exclamó impaciente, sin hacerle caso a sus protestas.

¡¿Dónde?! - se paró de golpe, muy interesado.

¡Está en Oxford! - decía caminando hacia el pasillo, con dirección a su propia habitación.

¿Cómo sabes? - saltó escéptico, Ron. Caminando detrás de él.

Oliver, él me dijo que fue a visitar a sus suegros a Oxford, y que la vio - explicó, entrando con presura en su recamara.

¿En serio? No se habrá confundido - dijo el pelirrojo, aún incrédulo. Harry abría su closet, tomaba una pequeña mochila y metía en ella una playera blanca, una sudadera azul marino y unos pants.

¿Qué haces? –preguntó Ron al verlo.

Me marcho - contestó con voz decidida.

No puedes, mañana es el partido - dijo deteniéndolo en la puerta. - Y no sólo eso, ¡Es la Gran Final! - exclamó el ojiazul, viéndolo como si su amigo se hubiese vuelto loco.

Esto es más importante - lo miró fulminante. Ron negó.

¿Vas a apoyarme, o qué? - inquirió con brusquedad el ojiverde.

No pues sí, pero qué te cuesta jugar mañana e ir a buscarla luego - decía el pelirrojo, con mirada insistente para hacerlo desistir.

No, no perderé ni un minuto más - rotundizó Harry.

En contra de la voluntad de Ron se trasladaron hasta Oxford, pero como no sabían por dónde comenzar a buscar y la noche estaba arribando… no tuvieron más remedio que hospedarse en un hotel. Harry se pasó la noche leyendo directorios y anotando los teléfonos de las posibles universidades donde podía estar estudiando Hermione. A Ron también lo había obligado a hacer lo mismo y lo dejó ir a dormir hasta entrada la madrugada, ya que el cansancio también lo había vencido a él. En la mañana despertó muy temprano al pobre pelirrojo.

¡Arriba Ron, tenemos muchos lugares a donde ir! - llamaba a gritos, jalando las sábanas de su amigo.

Harry, aún es de madrugada. No he dormido nada - se quejó, dándose la vuelta y cubriéndose de nuevo con la sábana.

¡No seas Flojo! -reprendió el ojiverde.

¿Flojo yo?, Sólo me has dejado cerrar los ojos dos miserables horas - discutió.

No protestes y métete a bañar - ordenó, casi parándolo a la fuerza.

Apuesto que te acabaste el agua caliente - rezongó Ron, dando un fuerte bostezo con cara de sueño y caminando casi dormido hacia el baño.

Mientras el ojiverde se terminaba de alistar, por la ventana entró una lechuza gris y extendió la pata para que el pecoso tomase la correspondencia.

Ron desenrolló el periódico y comenzó a leer, de pronto abrió los ojos como platos y casi se ahoga con su propia saliva.

¡Harry, mira aquí! - gritó, intentando suprimir el ataque de tos que acaba de sufrir gracias a lo que estaba viendo en primera plana.

En el profeta aparece... - decía con voz ahogada.

Y ahora qué porquería escribió Rita sobre mí - inquirió con tono irónico, el ojiverde.

Más bien sobre Hermione - corrigió el pelirrojo, Harry al escuchar nombrar a la castaña se precipitó hacia su amigo. Éste retrocedió unos pasos.

¡Dame eso! - exclamó, intentando arrebatarle el periódico.

Aquí dice que se va a casar con Malfoy - leía por encima de los forcejeos para evitar que Harry le quitara el periódico.

¡¿Cómo?! - se detuvo impactado.

No sé, no la he visto. Mucho menos sé cómo –dijo el pecoso, que al parecer con la noticia se le quitó el sueño.

No seas idiota, me refiero a que no puede hacerlo - exclamó, viéndole sarcástico el de gafas.

Pues ya lo va a hacer, y en la capilla de Santa Isabel - señaló con acidez, y lo miró ofendido.

Eso lo veremos - Harry le arrebató el periódico.

Ni siquiera sabes dónde está esa capilla - apuntó el pelirrojo, con malas pulgas.

Si te apresuras lo investigamos - dijo saliendo con paso apresurado.

¡Ay por Merlín! Qué tarugada más grande va a cometer Hermione - el ojiazul negó sin moverse.

¡Si caminas lo impediremos! - Harry acentuó molesto y lo jaló.

Fin del Flash Back

Ese día el pobrecito de Malfoy me dio una lástima - comentó Ron, quien también había recordado.

A mí no - asentó el ojiverde.

No pues tú por qué, si fuiste el que salió ganando - rió el pelirrojo. Harry frunció el entrecejo, pero de inmediato sus ojos esmeralda tuvieron un brillo especial.

Sí, gané el corazón más puro. El corazón de Hermione… - exhaló un tanto soñado.

Eso me recuerda que también le debes una a Remus, la tuvo difícil para encontrar a los compañeros de Hermione y Malfoy. Mira que tener que modificar sus memorias no fue como transformar palillos en agujas. Por suerte después de casi tres meses de búsqueda, porque cierto enano de gafas no le dio importancia al verlos y los dejó escapar. Remus finalmente atrapó a Lucius y a los mortífagos.

Pero Harry no prestaba atención del todo a lo que decía Ron, su mente se había quedado abstraída en los recuerdos.

Flash Back

Salieron de la capilla...

¡Hermione, Espera! - gritó, alcanzándola en los jardines del parque que estaba en frente de la capilla. La chica se detuvo.

Tienes que saber, escúchame... - dijo con un resuello agitado.

Ahora no Harry, no deseo estar aquí - se volvió, sus ojos marrón estaban bañados de lágrimas.

Pero... - apenas y musitó el ojiverde.

Vámonos, llévame lejos. Por favor - pidió la de rulos.

¿Dónde? - Harry se impactó ante esta petición.

Donde quieras, pero no quiero seguir un segundo más en Oxford - mantenía la mirada hacia el suelo.

Hermione.

Qué... - se atrevió a verlo.

Cierra los ojos, confía en mí - dijo, la chica obedeció y sintió cómo él la abrazaba. Era la primera vez que se aparecía de aquella forma.

Aparecieron en las playas de Australia

Las estrellas resplandecían en el firmamento, el oleaje era suave y la arena se mezclaba con el agua del mar, como fino polvo dorado.

Es hermoso, sin embargo yo... - murmuró la ojimiel, caminando hasta que el agua mojase sus pies. No le dio importancia aún traer puestos los zapatos.

Lamento haberme tardado tanto - exclamó el ojiverde.

Estoy tan confundida... - exhaló sin voltear a verle, realmente parecía que lo había dicho para ella misma.

Yo no - asentó él. Acercándose con intención de rodear su cintura, sin embargo se detuvo. Debía ser prudente, quizás no era el momento más adecuado para hacerlo.

Yo sé que te amo - exclamó con firmeza. Fue entonces que Hermione regresó a verlo.

Sí Her, te amo - se atrevió a retirarle un rulo de su frente y acariciar su fino rostro.

Pero… ¿y Ginny? - balbuceó la chica.

Ella quedó en el pasado - expresó el de gafas.

Qué dirás después de mí - la castaña volvió a mirar el mar.

No habrá nadie después de ti. Porque si tú me lo permites, quiero estar contigo para siempre. Déjame entrar en tu corazón... - declaró en su oído.

Cómo sabes que esto sí es un amor real - la ojimiel cerró los ojos, dejando que las palabras dichas por él llegasen a su corazón. Suplicando que no fuesen fruto de su imaginación, como las que muchas veces aparecieron en sus sueños cuando estaba en Hogwarts. Y al despertar era darse cuenta de que sólo eran malas jugadas de su mente desesperada por algún día escucharlas realmente de labios de ese ojiverde.

Fui lo demasiado lento para darme cuenta que siempre te amé, y cuando te vi en peligro yo supe que no quería seguir sin ti. Pero también fui lo demasiado estúpido como para dejarte marchar. Y esta vez no te dejaré hacerlo... - exclamó, conteniéndose las ganas de besarla.

No lo sé Harry, por ahora no puedo pensar - Hermione se alejó.

Te estaré esperando... - aseguró con firmeza. Ella lo volteó a ver, fijamente. Harry le mantuvo la mirada; podía perderse eternamente viendo esos ojos marrón, y no desistir. No se permitiría perderla, lucharía por ese amor.

Fin del Flash Back

En sus sueños de Hermione aparecía esa noche en la playa de Australia, pero el bello recuerdo fue interrumpido con escenas aterradoras y angustiantes.

¡No, Suéltala! - era ella quien gritaba. Una estridente y fría risa era ahogada por un llanto infantil que se escuchaba con eco por todo el lugar. Era su hija, sí tenía que ser Lily quien lloraba. De pronto un cegador rayo verde atravesaba frente a sus pupilas, alguien caía muerto cerca de ella.

Iba a ver de quién se trataba, era un chico, de eso estaba segura. Pero su rostro era borroso, sin embargo ella besaba los aún tibios labios de él.

Fue cuando la castaña abrió los ojos horrorizada, sus latidos eran demasiado agitados y sudaba frío.

¿Hermione, qué ocurre amor? - preguntó asustado el ojiverde.

Tuve un sueño muy extraño, en donde yo estaba en un lugar desconocido. Algo así como una bodega, enorme y abandonada. Luego vi una luz verde como la de la maldición asesina. Mataron a alguien, y yo... - pero no pudo terminar causa del llanto que le provocaba el terrible sueño.

Duerme tranquila, fue sólo una pesadilla - la consoló Harry, abrazándola contra su pecho. Hermione se aferró a él, tal vez era la intranquilidad de lo que había pasado con Draco por la tarde, pero no podía contárselo a Harry. A él no le había dicho que fue con el rubio hasta Oxford, y no lo haría por no provocar un conflicto entre éste y el ojigris.

***

Nota de Anyeli:

Bueno por ahora hasta aquí dejo el capítulo, trato de actualizar lo más pronto posible

Espero poder subir el siguiente mañana

Mil gracias por su tiempo para leer

Nocturnal Depression: de corazón agradezco tus comentarios.