Inglaterra se da cuenta de que casi todos están sentados ya, dando un codazo a Estados Unidos y acercándose a la mesa al ver los dos sitios vacíos. América pasa por atrás de Rusia, reprimiendo el impulso de cortarle la cabeza, se detiene al ver dónde está su papelito. El inglés mira su papel, levanta la vista, mira a Francia y levanta una ceja.

Rusia está dibujando un girasol en su tarjeta. Francia mira su plato muy concentrado y el americano, en un impulso, se sienta en su lugar, esforzándose por no mirar a Rusia.

Inglaterra, que sigue de pie, mira a Estados Unidos y luego mira a Rusia enfrente de él y frunce el ceño apartando su silla. América se lleva una mano a la herida, toqueteándosela.

Y en cuanto Estados Unidos se sienta, Rusia siente de nuevo el aroma de la sangre y levanta la vista con curiosidad, buscándole, abre los ojos al encontrarle ahí en frente suyo. El inglés le detiene la mano al americano, apartándosela para que no se toque. Mira Francia de reojo y se vuelve a Suiza. América tiene un escalofrió al sentir la mirada de Rusia y… se gira con Italia.

—Errr... Hello

Ciao! — le saluda Italia.

Austria se da cuenta de que Estados Unidos y Rusia están frente a frente, levanta las cejas buscando la mirada de Alemania, agobiado. Éste le mira sin percatarse aun y el moreno le hace un movimiento con los ojos, mirando primero a uno y luego al otro, y vuelve a mirarle.

Entonces Alemania levanta las cejas y luego FULMINA a Austria. Éste se vuelve a Suiza MUY SERIO.

Schweiz!

Was? —le mira alerta por el tono.

Desvía la mirada de nuevo para el otro lado de la mesa. Suiza mira hacia allá y FLIPA al ver cómo están sentados. Se vuelve a Austria sorprendido.

—Te juro...

Austria le sostiene la mirada. Suiza frunce un poco el ceño.

—¡Claro que lo hice!

—¿Y qué ha pasado? —pregunta el austriaco serio.

—¿Qué pasa? —pregunta Inglaterra tratando de meterse a la conversación.

—No tengo idea, alguien los cambio de regreso —replica Suiza con cara de "¿Qué ha pasado?" aun, mirando a Inglaterra de reojo—. Ehhhhh... Nada —ahora sí se sonroja. Austria se vuelve a Inglaterra también.

—No te preocupes —y luego busca la mirada de Alemania otra vez, que le mira tenso. Hungría sale de la cocina con el goulash en una sopera. Inglaterra mira a Suiza.

—¿Todo bien? —pregunta Inglaterra a Suiza.

Ja... Digo... Yes —asiente NADA convencido—. Tú ¿Te encuentras mejor?

Yes, yes... —se sonroja un poco y mira a Francia de reojo un momento, arrepintiéndose nada mas— ejem... llamaron al final, creía que... uno de los lores de la cámara del Parlamento sufrió una insuficiencia cardíaca, pero al final está bien.

Francia le sonríe al otro lado de la mesa.

—Ohh... Ahora entiendo —asiente—. Y... ¿Cómo esta America?

—Pues... ejem —baja el tono—. Ya lo has visto.

—Fuerte el golpe que le dio Russia.

El inglés se tensa volviéndose a Estados Unidos para asegurarse que no le ha oído, pero éste está mirando su plato fijamente y asintiendo a la charla de Italia, en italiano. Italia parlotea blablablablabla muy deprisa, gritando, gesticulando y riendo bastante. América no entiende nada realmente.

Alemania mira a Austria en la misma fulminación. Rusia mira a Estados Unidos fijamente con su sonrisa infantil. Austria le devuelve la mirada al alemán con cara de, "ahora ya no se puede hacer nada, tú estás ahí, trata que no se maten". Y Hungría empieza a servir la sopa.

Francia se quita un zapato y muy discretamente le pone un pie en la rodilla a Inglaterra, que da un salto tensándose de golpe y mirándole como si acabara de notar una araña en su rodilla. Francia levanta las cejas sin ningún movimiento brusco. Le sonríe burlón.

Oui?

El inglés carraspea con un ligero desprecio, volviéndose a Suiza otra vez.

—Es curiosa esta distribución en la mesa, ¿no? —por hablar de se sonroja a lo que dice Inglaterra y balbucea.

—Es... Te... Ehm... ¿Pa... parece?

El francés se gira con Rusia.

—¿Dónde conseguiste ese grifo tan bonito? —mientras vuelve a subir el pie a la rodilla de Inglaterra. Rusia sigue mirando a Estados Unidos intensamente.

—Aquí —suelta suavemente sin apartar la vista.

—¿Aquí en Allemagne? —pregunta amigablemente.

Net, aquí, aquí en esta casa —explica Rusia—. Lo arranqué del baño —sin desviar la mirada, claro. Francia parpadea.

—Mmmm... Ya.

inglaterra carraspea un poco, sonrojado, pero no hace ademan de moverse, con un escalofrío y sin mirar a Francia.

—Un poco, no sé —comenta a Suiza. Francia se gira con Austria.

—Huele muy bien el goulash. ¿Cómo lo preparan?

—No me parece raro —miente el suizo sonrojado.

Austria, que está escrutando a Inglaterra, se vuelve a Francia lánguidamente. Inglaterra mete una mano sutilmente bajo la mesa y la pone sobre el pie de Francia en su rodilla, aun mirando a Suiza.

Well, lo digo por... Lo que ha pasado antes y... —nota que todos están emparejados, frente con frente, menos Estados Unidos y él. Francia le sonríe, acariciándole la pierna.

Ja, creímos que así... No estarían lado a lado... — balbucea Suiza.

—Eh! Ungarn! ¡Deja que yo le sirva la sopa a Schweiz! —pide Prusia. Inglaterra ni siquiera mira a Francia.

—¿Y tú como has estado por aquí en Berlin?

—Nein! NEIN! —Suiza se hace para atrás recordando la última vez—. ¡Aléjate de mí con eso!

—Oh! Schweiz! ¡No te la voy a tirar dos veces! Además, ¿qué más da? Si aquí siempre tienes ropa de recambio —se ríe Prusia y Suiza se sonroja hasta el cuero cabelludo.

Preussen!

Francia sigue acariciando la pierna, tan tranquilo. Inglaterra observa el espectáculo y en un revuelo le agarra el pie empezando a hacerle cosquillas. El galo pega un gritito de niña, quitando la pierna. Austria, Italia y Canadá, que son los que están por ahí, le miran a ver qué ha pasado. Prusia, que está de pie, también. Inglaterra le mira con cara aparentemente inocente.

—Es la cadera —se excusa sin mirar al inglés.

—¿Te haces viejo? —se burla éste.

—Hay ciertas posiciones que... —se encoge de hombros—. ¿Me decías Autriche? —le patea la espinilla con el pie con zapato, mirando a Austria.

—Te decía que... —empieza Austria mientras Inglaterra aprieta los ojos reprimiendo el dolor.

Oui? —le sonríe sin mirar al inglés, atendiendo a lo que dice.

—Estoy seguro de que de hecho no necesitas mis instrucciones para saber cómo hacer el goulash —decide después de que ya casi se lo había explicado. El galo se ríe un poco.

—No lo creas, yo soy capaz de hacer un delicioso goulash, no necesariamente de este estilo.

—He estado bien en Berlín, danke —responde Suiza, sonrojaaaaado, al inglés.

Mientras éste planea como vengarse de la patada tomando una migaja de pan y lanzándola hasta que se le engancha en el pelo a Francia, disimuladamente.

—Te tratan bien últimamente —sonríe al suizo. Francia bufa, sintiendo la bolita y tratando de desenredársela.

—Me tratan... —carraspea recordando e incómodo.

—Hay sutiles diferencias claro, la Cayena, la paprika... —sigue Austria.

Inglaterra se ríe bajito, malignamente en plan travieso al ver a Francia, mirándole de reojo, sin prestar mucha atención a Suiza (ojos en blanco con Inglaterra). Francia se desenreda la pelotilla subiendo de nuevo el pie, pero ahora en vez de a la rodilla, tras la pantorrilla. El inglés le deja hacer, un poquito nervioso, claro.

—Bien —sonríe un poquito—. No me puedo quejar, hoy estaba notando lo mucho que... Bueno... Han cambiado las cosas y Liechtenstein se ve muy feliz y... —sigue Suiza. Francia se mete otro bocado a la boca.

—Mmmm, tiene el doble de paprika que de Cayena... —paladea Francia.

—Ah, sí, Lichtenstein... Ha venido a cenar, seguro está muy contenta —responde el británico en plan automático porque no es como que le esté escuchando mucho.

—Interesante balance de ingredientes, sin duda —Francia hace lo que siempre hace con la comida, decidiendo que la cebolla se les ha quemado un poco.

Danke —agradece Austria educado pero con desgana.

Yes, Lili está aquí y parece contenta. Además del asunto de Kanada... Que no es que la emocione ni nada.

El inglés mira a ambos chicos, que están hablando en susurros casi y sin mirarse a los ojos, bastante sonrojados.

Francia parpadea hacia Austria, fastidiado de su desgane, concentrándose en acariciar la pierna de Inglaterra, sigue su mirada y sonríe.

—Son tal para cual.

Hungría retira los platos con ayuda, espero, de Prusia y de Italia esta vez, seh. E Inglaterra se pierde un poco en lo que está haciendo Francia bajo la mesa, parpadeando.

—¿Eh?

El galo le sonríe.

—Hablo de Canada et Liechtenstein.

—Ah! Ah. Yes. —responde el inglés con una sonrisa un poco forzada.

Suiza por su parte, mira a Austria a los ojos, que sigue escrutando a Inglaterra y Francia, pero desvía la mirada al notar la del suizo, mirándole. Éste le sonríe un poquitín deseando en alguna medida que no estuvieran frente a frente. El austriaco le sonríe y se pasa una mano por el pelo, y evidentemente Suiza se emboba.

Rusia se mueve volviéndose para darle el plato a Italia y le da un golpecito en el pie a Estados Unidos, que salta y mira a Rusia a la cara. Éste sigue igual de sonriente y se vuelve a él también.

Él americano... Le sonríe de regreso. Rusia abre un poquito los ojos, parpadeando, e inclina la cabeza ligeramente. América frunce un poco el ceño, tratando de entender lo que piensa.

El ruso echa la cabeza un poco atrás interpretando el ceño fruncido como un poco agresivo. Y el americano lo desfrunce, mirándole el cuello. Nota la mirada, cierra los ojos aspirando un poco el olor y se afloja la bufanda.

El estadunidense abre los ojos un poco más de lo normal, tomando su copa de vino sin quitarle los ojos de encima. En cuanto Italia vuelve a traer los platos y se lo pone a Rusia, éste vuelve a moverse dando otro golpecito en el pie a Estados Unidos.

América le busca la mirada, si es que ya abrió los ojos y levanta un poquiiiiiito su copa hacia Rusia en señal de brindis. Se toma la copa de un trago.

Éste le mira incrédulo pero toma su copa también y se la bebe no tan rápido, sin apartar la mirada, levantando un poco la barbilla.

Estados Unidos entrecierra los ojos rozándose la herida de hoy con un dedo, lo que hace que desprenda más olor, claro, así que Rusia aspira profundo otra vez, tiembla un poco de anticipación y América se revuelve un poco en su asiento, incomodo.

—Por la Luna —susurra Rusia dejando por fin la copa en la mesa. América abre un poco más los ojos, puesto que le parece un buen brindis. Asiente.

The moon.

—Por cierto —a todo esto, Austria se vuelve a Francia.

Oui? —pregunta asumiendo por donde puede ir la cosa, deteniéndose un poco en las caricias a Inglaterra por un instante.

—He estado hablando con Schweiz y Liechtenstein... Nos seria grato que vinierais mañana a cenar a Wien para que pudierais conocerla más —explica. Y Francia levanta las cejas muy sorprendido

—¡Oh! —mira a Inglaterra de reojo—. ¡Por supuesto!

El inglés está un poco enajenado.

—¿Disculpa? —pregunta recuperando la compostura. Francia le sonríe.

Autriche y Suisse nos invitan a Wien a cenar mañana —le sonríe con su mejor sonrisa.

—Ah, ehm... —parpadea perdiéndose un poco en la sonrisa un momento y se vuelve a Suiza. Éste frunce el ceño y se sonroja un poco.

—Agradeceríamos su presencia.

Yes, of... Of course, thank you —agradece el inglés.

Francia se acerca más a la mesa y sube su pie prácticamente a las regiones vitales de Inglaterra. Mira a Austria.

—¿Que necesitas que lleve?

Mientras tanto, Rusia está en plan "no te preocupes, no te voy a contar mis patentes en trámite para que puedas robármelas como en los años cincuenta, vas a tener que esforzarte más para espiarme esta vez" y América "no me interesan, ni nunca me han interesado tus jodidas patentes", nota mental: mandar un agente a espiar las patentes. Y Rusia "pues sería la primera vez que no lo haces" y América ojos en blanco "Como si tú no hicieras lo mismo commie."

Francia y Austria siguen hablando de comida y de pronto Inglaterra le da un codazo al americano para meterlo en la conversación.

—Ayer America probó la salsa tártara y también le gustó, ¿verdad? yo le dije que tomara Lea & Perrins y no quiso.

Y la cabeza de Inglaterra es arrancada y devorada por las poderosas mandíbulas de América mientras mira a Rusia con cara de "no es verdad". Nah, sólo le FULMINA con sus ojos de asesino serial.

—Ah, a mí también me gusta la salsa tártara —comenta Rusia metiéndose también.

—Es que cenamos en un restaurante Ruso— sigue Inglaterra.

—A mí no me gusta —replica el americano sonrojado, luego mira al inglés con cara de "¡¿TE HAS VUELTO LOCO!?"—. ¡No es verdad! ¡Era francés!

—No era francés, a mí la comida francesa no me gusta —se defiende el inglés—. Si hasta se llamaba Moscow no sé qué.

Francia, que ya lo sabe, sonríe satisfecho.

Non, non, mon cher. ¡Exactamente! A Angleterre no le gusta mi comida.

—Ah, lo conozco, yo también cené ahí —exclama Rusia.

—¡Claro que te gusta! Si te saboreaste las frog leg... —tose América y mira a Rusia—. WHAT!? ¿Ayer?

Da —asiente sonriente—. Es un poco raro, pero me gustó la ensalada... y los blinis. Aunque cuando fui al baño me encontré a un tipo en falda enseñando el culo... —mira a Inglaterra—. Era como la falda que llevabas tú el otro día.

Y América tiene diez micro infartos y tres aneurismas. Se levanta más rojo que un tomate de un salto.

—Voy... Voy... Baño.

Creo que Inglaterra también tiene un infarto. Francia frunce un poco el ceño y mira a Inglaterra con curiosidad.

—No estoy seguro de saber de qué hablas, Russia, yo no vi a nadie como describes pero... bueno, quizás sería mejor que te olvides de eso —responde Inglaterra. Rusia le mira con cara de bobo.

—¿Y tenía un buen culo el individuo? —pregunta Francia y alguien va a matarle. Seh, Inglaterra abre los ojos como platos, histericolocoperdido y Rusia se lo piensa.

Da —asegura por fin.

—¡Por la reina! —protesta Inglaterra. Francia le mira, obteniendo la confirmación que quería.

—Qué extraño —sentencia. Rusia sigue mirando a Francia.

—¿Verdad que si? no quise decirle nada, pero otro tipo estaba llamándole la atención —bocado de lo que sea que están comiendo—. No logré verle la cara —añade. Inglaterra esta FULMINANDO a Rusia. Francia se encoge de hombros.

—Bueno, cher, pero le viste el culo. Eso puede ser más interesante —responde en su papel más de Francia, aunque apretando un poco a Inglaterra en la pierna con los dedos del pie.

El británico desvía la mirada de Rusia a Francia, aun fulminando a alguien, muerto de celos. Francia le mira y le sonríe un poco tristemente porque lleva toda la cena flipando con América y Rusia. Inglaterra bufa por la nariz y aparta la cara cruzándose de brazos.

—¿Probaste el Borsh? —pregunta Rusia mirando al inglés.

—No, comí Steak tartar —escupe enojado.

—Ah... creía que dijiste que no te gustaba la comida francesa —se encoge de hombros. Francia le acaricia la pantorrilla suavemente aunque se pasma cuando escucha eso. América vuelve del baño con el pelo empapado como si se acabara de bañar. Inglaterra levanta las cejas y mira a Rusia, parpadeando.

—Y no me gusta —asegura. Rusia sonríe.

—Pues no debió gustarte el Steak tartar... eso no lo inventé yo.

El estadunidense se sienta en su lugar sin mirar Rusia, ni a nadie de hecho. Francia fulmina al ruso e Inglaterra sigue parpadeando nervioso sin saber qué responder a eso.

— ¿Y qué tal está ahí el Borsh? —pregunta el francés tratando de cambiar el tema de la tártara.

—No lo sé, no lo probé, por eso lo pregunto —explica Rusia—. ¿Tú lo probaste? —le pregunta a Estados Unidos

—No, ¡no probé nada! —responde éste muy incómodo.

—Vaya... —Rusia un poco decepcionado.

—¿Que comiste tú? —Francia nerviosito

Ujá y blini con ensalada... —le sonríe.

—Mmmm me gusta —le sonríe un poco forzado de regreso, dando los últimos bocados a su plato y mirando a Austria de reojo. Rusia sonríe más.

—¿Dónde cenaste tú? como a la hora de comer te fuiste y nos dejaste comiendo solos a Japonsiya y a mí, no quise decirte que vinieras —explica. Inglaterra mira a América de reojo. Francia entrecierra los ojos y hace un gesto con la mano tocándole el brazo.

—Disculpa. Me hablaron de la embajada y tuve que presentarme ahí de inmediato —le sonríe—. Tú sabes que de vez en vez hay que hacer como que se trabaja. Cene en mi cuarto de hotel, revisando las presentaciones —explica con la pura verdad. (De hecho, no exactamente la pura verdad, pero bueno… ceno en su cuarto de hotel)

—Oh... qué pena, hubieras podido salir —le mira desconsoladito—. Yo tenía la presentación preparada hace unos días.

Mais Oui, habría podido. Es una pena que no me dijeras —vuelve a tocarle el brazo. Inglaterra sigue mirando a Estados Unidos de reojo. Éste sigue concentrado en el plato haciendo un esfuerzo por no mirar a Rusia, en cuanto nota la mirada se vuelve a él y le sonríe algo forzado.

Hawaii, deberíamos ir a Hawaii.

Inglaterra parpadea tomado por sorpresa.

—¿Eh?

Yes. ¿Quieres ir? —un poco sonrojado, esforzándose realmente por no prestar atención al ruso.

—Hum... well... — vacila.

—¿Has visto todas las películas para los Oscars? — desesperado por un tema.

—No... —responde—. Ehm... ¿cuál me recomiendas?

—¡Los descendientes! —(que es en Hawaii y es una gringada, yo no la recomiendo)—. Te recomiendo también Hugo, y... El árbol de la vida es Booooooring! SÚPER lenta, te vas a dormir. La favorita es una de France —le señala—. Que es muda.

—Ah, esa sí la he visto —responde Inglaterra. Francia le mira de reojo—. Pero no me gustó —añade.

—Oh... —América levanta las cejas—. Yo creo que va a ganar los descendientes —sonríe, y yo creo que debería ganar la inglesa, que no está nominada.

—Bueno, ya no queda mucho para saberlo —sonríe.

—Yo creo que va a ganar la mía —sonríe Francia metiéndose en su conversación— y será la primera vez que gane una película que no sea producción Americana o Inglesa —orgullo. El inglés bufa.

—Ya veremos

América hace los ojos en blanco pero le sonríe a Francia.

—La academia a veces está un poco loca.

Hungría se lleva los platos y se acerca a Austria para decirle al oído.

—¿Que hago con el postre?

Él la mira.

—Hay que... —mira a Francia y a Inglaterra de reojo—. Hay que seguir el plan, no ha pasado nada durante la cena, quizás puedan... siempre pueden negarse —asiente y ella le sonríe.

—Bien. Voy a poner a Poroszország a explicarlo a menos de que quieras explicar tú como funciona.

—Déjame a mí —pide y sonríe, poniéndose de pie.

—Oh, vale —le sonríe y se hace un paso para atrás.

Austria toma su copa dándole unos golpecitos para llamar la atención de todo el mundo.

—Habiendo llegado a este punto de la velada, después de una... está un poco mal que yo lo diga, pero... maravillosa cena, Dankeschon Ungarn, Liechtenstein, Italien —hace un gesto de cabeza a cada uno— en honor a nuestros amigos ausentes, hemos preparado un postre especial, en lo que podría venir siendo una tradición ya en las cenas de la casa, Preussen, Frankreich... como los creadores junto con Spanien, me gustaría dejaros el honor de explicar a los comensales cual es el funcionamiento de la Fondue de Chocolate.

Francia levanta las cejas girándose a Austria sorprendido. Prusia abre los ojos como platos entendiendo por fin el asunto de la colocación en la mesa y mira a Francia. Éste entrecierra los ojos volviendo a analizar la organización de la mesa, sospechando el por qué Inglaterra este frente a él, pero FLIPANDO especialmente porque Estados Unidos este frente a Rusia. Se gira a Austria con cara de WTF, tú estás chalado. Se pone de pie. Austria le mira con cara inexpresiva y Prusia se levanta también.

Con su mejor sonrisa puesta, aunque se muerde un poco la uña del dedo gordo, signo inequívoco de que está nervioso, se aclara la garganta.

Merci Autriche. Esta es una idea fantastique, especialmente con la conformación de los lugares que han puesto, ya que este es un ejercicio que estimula la hermandad y el buen comportamiento, tanto entre amigos como entre enemigos.

Inglaterra le observa con las cejas levantadas, con curiosidad.

—Ehm... bueno, el caso es que... hay una fondue cada dos personas, nein?—empieza a explicar Prusia vacilando y buscando la mirada de Alemania para que le explique por qué quiere una guerra con Estados Unidos y Rusia.

Oui, y la idea es demostrar cómo se puede actuar civilizadamente en cualquier circunstancia— añade Francia mirando a Rusia, luego a Inglaterra y finalmente a Suiza.

Rusia está haciendo el bobo sin mirarle, Inglaterra le mira suspicazmente sin entender del todo.

—Este platillo espléndido, no sólo es un postre. Es una fábula que debe enseñarnos a todos como hemos superado nuestros conflictos y hemos logrado la estabilidad mundial requerida para llevar adelante a cada uno de nuestros países —Francia echando un ROLLO.

Alemania mira a Prusia con la misma expresión de siempre, aunque terriblemente tenso. América mira a Francia con el rollo porque es de las cosas que suele decir él y que le han llamado un poco la atención. Francia mira a Prusia para que continúe.

Veee~ —susurra Italia—. Yo ya lo sabía, por eso puse mi sitio frente a Germania.

—Ehm, bueno, lo que Frankreich quiere decir es que en vez de comer cada uno lo suyo el juego va de alimentar a la persona que tienes delante —resume Prusia. Porque Prusia es alemán y práctico cuando quiere.

Alemania mira a Italia con cara de... Akdhaiskoashusjaah! Francia sigue "mirando" a Prusia fijamente aunque está muy pendiente de reojo de lo que hace Inglaterra. América mira a Prusia.

Después de oír al pruso, Inglaterra y Canadá conectan dos más dos y miran ambos a quien tienen delante, sonrojándose con absoluta coordinación.

—Y... bueno, eso —suelta Prusia mirando a Francia. Liechtenstein se ríe bobamente mirando a Hungría. Francia, que estaba un poco embobado con Inglaterra y su sonrojo, sonriendo un poquito, vuelve en sí.

Oui... Ehm... Eso es... —traga saliva y se sienta.

Estados Unidos sigue mirando a Prusia con la boca abierta. El italiano se levanta yendo a por las fondues, Prusia le sigue. Alemania mira fijamente a Austria y éste le devuelve la mirada. Suiza esta también un poco en shock, por cierto, recordando la última vez... Alemania traga saliva y negando con la cabeza, se vuelve a su plato. Francia mira a Austria.

—¿Me han puesto con él a propósito, mon ami? —le pregunta como si fuera un secreto.

—No estoy seguro de que ha sucedido con las tarjetas, en el plan original tú estabas con Russland —responde Austria desinteresado.

—Ehm... Switzerland ¿la compartes conmigo? —pide Inglaterra intentando huir de la evidencia. Suiza le mira serio y luego se sonroja un poco.

—Voy a compartir con Austria —explica suavemente, con cierta pena.

—Por un momento me preocupe mucho por sus intenciones —le mira a los ojos Francia—. Menos mal, por un momento...

Inglaterra carraspea volviéndose al frente sin mirar a Francia a los ojos, luego mira a Estados Unidos de soslayo y se sonroja, porque pedírselo a él no le sacaría mucho de la vergüenza.

Mientras tanto, Prusia deja la última fondue entre América y Rusia y se vuelve a su sitio aun mirándoles (América mira la Fondue con horror, por cierto). Luego se vuelve a Hungría y se da cuenta por primera vez de su propia situación. Ella le sonríe muy coquetamente, es decir, de manera medio bestia. Prusia se ríe idiota y nerviosito.

kesesesese~

La húngara toma el palito y le enchufa un trozo de... Mango y sonríe a Prusia.

—Abre la boca —le ordena.

—Ah... ehm kesesese~ —sigue riendo.

—¡Ábrela! ¡Y cierra los ojos! —pide de nuevo.

El albino traga saliva poniéndose un poco serio, obedeciendo. Se ve un flash por toda la sala y Hungría se ríe, y Prusia se sonroja él solo y vuelve a abrir los ojos.

—¡Me hiciste una foto! —protesta.

—No —cara culpable.

—¡Claro que sí! ¡He visto el flash! —sigue protestando y ella le sonríe, metiendo el mango en el Fondue y alargándolo hacia él.

—Come —le pide en un tono mucho más dulce. Él sigue con el ceño fruncido—. ¡No te enfades! ¡Venga! —le toca los labios con el mango. Él sigue mirándola en plan mofletes hinchados—. No te ibas a dejar tomar una si te lo pedía —razona embarrándole los labios con chocolate. Él abre la boca y muerde el mango. Hungría se sonroja un poquito—. Además, si te tome una foto es porque me gustas, ¿no? —admite un poco avergonzada, tratando de que se desenfade.

Prusia relaja un poco el ceño y se sonroja ligeramente, sonríe con maldad y pincha un trozo de kiwi a sabiendas que a Hungría no le gusta, mojándolo en chocolate. Hungría frunce el ceño.

Poroszorszáaaaaag!

Was? —la mira sonriente. Ella lo fulmina mirando al kiwi. Se lo tiende—. Qué pasa?

—Sabes que no me gusta — sin abrir la boca.

—Pues lame solo el chocolate —propone con los ojos brillantes y sonrisa maligna. La húngara abre los ojos como platos.

—¡No voy a lamerle el chocolate! —sonrojada y sonriendo un poquitín. Prusia carita de frustración.

—¿Por qué no?

—¡Es muy porno! —saca la lengua un poco aun así, tentativamente, dándole un limitadillo a la punta.

Y Prusia se sonroja hasta que el pelo le toma una incandescencia rosada y Hungría levanta las cejas dándole otro lametazo, sólo por ver la expresión. El pruso tiembla aun aguantando el kiwi y salpica un poco de chocolate en el escote de ella... después de ver el lametazo... baja lentamente los ojos y se muere de una hemorragia nasal fulminante.

Entonces Rusia lo huele y deja lo que sea que esté haciendo para mirarle fijamente. Se pone de pie mirando a Prusia y Hungría palidece al ver la sangre, recordando a Rusia y mirándolo nerviosa, mientras se levanta.

— Ehh... jeje... disculpen los inconvenientes... —le da la vuelta a la mesa y haciendo alarde de su gran fuerza, lo carga— Oroszország… no te preocupes, yo... me encargo —se lo echa un poco a los hombros con bastantes trabajos y lo saca al jardín.

Rusia le mira todo el tiempo hasta que salen de su campo de visión y luego vuelve a sentarse tan tranquilo como si no acabara de pasar, sonriendo.

Alemania se tensa terriblemente ante todo el movimiento, mirando a Hungría con ojos de preocupación, volviendo a ponerse en actitud "Yo le detengo, ustedes remuévanlo".

Prusia sigue KO, pero muy feliz. La húngara está bastante verde de la preocupación, honestamente. Venga, pues, vuelve un poco en sí en cuanto le da el aire.

Was? ¿Dónde estoy?

—¡Eres un tonto! —en cunclillas frente a él después de sentarlo en una piedra del jardín, dándole unos golpecitos en la mejilla.

Was? —la mira.

—¡Eres un tonto y Oroszország te pudo haber matado! ¡¿Qué coño haces sangrando ahí adentro?! —le limpia la cara con las manos, preocupada.

—Pues... eh... yo... estaba... y tú... y...—sonríe al acordarse, riendo tontamente. La húngara le da un golpe en la frente.

—¡No sabes cómo te vio Oroszország! Pensé que... no sé qué pensé, ¡te tuve que sacar cargando!

—Oh... ouch! —protesta por el golpe. La chica le mira con los brazos cruzados y él le sonríe con cara de pillo.

—Eres un tonto —le sonríe de regreso y le da un golpe en el pecho con el puño—. Me asustaste.

Se ríe bobo, sobándose el pecho porque le ha golpeado fuerte.

—Te asustaste por miiiii —se burla. Lo medio fulmina, sonrojándose y él se ríe más—. ¡Eh! ¡Ya sé!— exclama mirándola.

—¿Qué? —le mira sonriendo un poquito de lado.

—Hemos estado trabajando duro todo el día, ven, subiremos a mi cuarto por el árbol y dejaremos que alguien más se ocupe de limpiar la mesa —le tiende la mano y se ríe un poco nervioso. Ella levanta las cejas.

Auzstria va a matarme —le toma de la mano—. Pero matarme es MATARME —sentencia.

—Podemos bajar a bailar luego si quieres —sonríe levantándose y tirando de ella—. Y el señorito... Bueh, siempre estamos castigados.

—Siempre estás castigado tú, no yo... —se ríe un poco siguiéndole. Y me gustaría ver cómo te mata con lo fuerte que golpeas, añade para sí mismo sonándose el estómago hasta llegar bajo el árbol.

—Bueno, pues que me castigue a mí, igual no cumpliré el castigo.

—¿Cuál es el camino? —Hungría le da un beso en la mejilla.

—Espera, te lanzare una escalera —le mira a los ojos y luego empieza a trepar por el árbol. Ella le mira sonriente y un poco nerviosa, pensando aún que Austria va a molestarse.

Cuando llega arriba, Prusia busca la escalera de cuerda que tiene, porque seguro Francia también ha entrado a su cuarto por ahí y no es un mono como él y España, así que tiene una escalera para él. Aunque luego España y Prusia siempre se preguntan por qué Francia, estando como está, acostumbrado a huir de todo tipo de parejas cornudas, no debe saber trepar mejor que ninguno. (Lo que nos hace preguntarnos a todos como no tienen el culo más gordo).

Hungría trepa por la escalera en cuanto Prusia se la pone a la mano. Él le agarra de la cintura de forma bastante bestia para hacerla entrar y acaba por caerse encima de él en la cama, desbalanceada… Prusia se ríe de manera que es absolutamente obvio en lo que piensa.

—Eres un tonto, Poroszország—se ríe.

—¿Por? —la mira medio sonriente, un poco sonrojado. Ella le hunde una mano en el pelo.

—No lo planeaste, ¿verdad?

—¿El qué? —la mira inocente.

—Esto...

—No, pero me gusta el camino por el que va —la besa y le corresponde, claro está, sin la más mínima resistencia.


Tal vez es por el ciclo de RusAme en el que estamos, pero me hace mucha gracia como va esta historia con ellos dos... aunque es un peligro y se va a torcer pronto¡ Solo lo aviso! ¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!