CAPITULO 24.

-¿Cómo se encuentra? – Preguntó Biakko a su hijo y a Inu- no- Taisho.

-Estará bien, aunque recibió el impacto de lleno sigue siendo solo un plebeyo el que lo lanzo. Además ella no se va a mover de ahí y créeme que sus heridas es lo que menos le va importar en estos momentos – Sonrió Tora comenzando a caminar – Ahora si me disculpan tengo una venganza que cobrar – Dijo con burla ante la mirada de los daiyokais.

-¿El estará bien? – Preguntó el general perro mirando a su amigo.

-Por supuesto que sí, a Tora le gusta hacer las cosas bien, por lo mismo siempre sabe esperar el momento adecuado – Miró Biakko la dirección por la que su hijo había desaparecido, para después mirar a Inu- no- Taisho con un peculiar brillo en los ojos – Pero también tengo que ser muy sincero contigo Inu – no – Taisho – Fingió seriedad colocando sus manos atrás de su espalda – La verdad es que me gusta mucho la princesa del este como futura madre de mis nietos – Terminó mirando al nombrado.

-Vaya… ¿A caso estas tratando de provocarme? Porque déjame decirte que desde que Kagome piso mis tierras YO – Recalcó la última palabra, colocándose en la misma posición que el lord del Norte – La tenia contemplada para esa tarea, es mas ¿Sabías que Kagome también tuvo que ver con mi hijo Inuyasha? Imagínate con cuanto deseo añoro que ella se convierta en la madre de la siguiente generación de los Taisho, que ni siquiera me importo que ella eligiera entre mis dos hijos – Mencionó antes de caminar tranquilamente por el largo pasillo, sonrió al saber que detrás lo seguía Biakko.

-De acuerdo, tú la viste primero… Pero dígame lord del Oeste, de cuando acá eso ha importado en el mundo de los youkais.

-Tienes mucha razón… - Se detuvo - ¿Qué propones? – Cuestionó el general perro sin voltear. Por alguna razón le gustaba demasiado el rumbo que estaba tomando esa conversación.

-Tengo muchas cosas en mente – Dijo el daiyokai del norte tomando la delantera al caminar - ¿Por qué no lo discutimos en tu estudio? Estoy seguro que llegaremos a un buen acuerdo.

-Interesante…un poco raro la forma en como lo dijiste, pero muy interesante – Habló siguiendo al youkai, quien solo dejo soltar una pequeña carcajada antes de perderse entre los largos pasillos del inmenso castillo.

X-X-X

Una daiyokai se encontraba muy concentrada limpiando la herida que tenía en el pecho un youkai, mojó de nueva cuenta el trapo en un contenedor con agua caliente y lo paso delicadamente en la herida. Se sobresaltó un poco cuando escucho al paciente soltar un pequeño gruñido de dolor.

-¿Qué estás haciendo aquí? – Preguntó un youkai acostumbrándose a la poca iluminación que le regalaban las velas que se encontraban en varias direcciones de la habitación.

-¡¿Te encuentras bien?! ¡¿Necesitas algo?! – Cuestionó Kagome con gran preocupación, ignorando por completo la pregunta hecha por el daiyokai. Se ruborizo un poco cuando se dio cuenta que cuando había hecho dichas preguntas, inconscientemente lo había sujetado de su mejilla derecha.

-¿Co…cómo te sientes? – Dijo con gran nerviosismo soltándolo al instante, mientras dirigía su atención al trapo que aún seguía en el pecho del youkai.

-No creo que eso te importe – Dirigió su mirada hacia la ventana – Mejor vete – Soltó con frialdad.

-Discúlpame, pero no me iré hasta que me cerciore que estas bien – Hablo Kagome tratando de esconder el dolor que le habían causado las palabras del príncipe del Oeste, miro hacia enfrente cuando escucho la pequeña risa que había soltado el youkai.

-¿Qué es lo que te causa tanta gracia? – Frunció levemente el ceño, observando como el daiyokai la miraba de nueva cuenta.

-Solo mírate…Estoy seguro que tienes peor semblante que yo en este momento – Pronuncio Sesshomaru viendo como al instante Kagome rehuía de su mirada.

-Por favor no exageres solo estoy un poco…Cansada – Dijo tomando el contenedor de agua, para enseguida ponerse de pie y dejarlo en una mesita cerca de la ventana.

-¿Y entonces que haces aquí? Hay muchas otras youkais que también podrían curarme.

-Eso ya lo sé, pero quiero ser yo quien te sane – Pronunció Kagome sin voltear a verlo, sabía que si en ese momento lo miraba cometería una locura y no, no podía arriesgarse de esa manera después de todo lo que había ocurrido entre ellos.

-Gracias a ti…Miu se salvó – Trato de componer su error, aunque era cierto que le estaba agradecida ya que si no hubiera sido por él, ella no hubiese llegado a tiempo.

-No te creo – Escuchó la youkai un susurro en su oído. Rápidamente volteo y se encontró a muy poca distancia del daiyokai.

-Pero…pero ¿Qué estás haciendo? Vuelve a la cama, tu herida se volverá a abrir.

-Tú sabes que esto no es más que un rasguño – Susurró el daiyokai acariciando la mejilla de Kagome, mientras se acercaba y aspiraba su aroma. No sabía ¿Cómo? Pero al parecer hasta aquí había llegado su autocontrol, parecía como si alguien se hubiera posesionado de su cuerpo y actuara sin su consentimiento, aunque también por alguna razón él deseaba que ese "algo" no se detuviera. Abrió los ojos y se sorprendió ¿Cómo es que ahora se encontraban en la cama? Dejo de un lado su sorpresa, cuando sintió unos brazos rodearle el cuello y acercarlo con lentitud a sus labios. Lo admitía había extrañado esos labios tan suaves, pero sobretodo había extrañado las sensaciones que causaban en él. Era un beso tan lleno de muchos sentimientos que si hubiera sido por el jamás se hubiera separado de ellos, pero desgraciadamente el oxígeno comenzaba a pedir factura.

-Sesshomaru – Escuchó el príncipe decir a su mujer con añoranza su nombre, mientras se veía el mismo reflejado en aquellos ojos achocolatados. Sin poder soportarlo más volvió a aprisionar sus labios, pero grande fue su sorpresa al sentir a la youkai empujarlo con fuerza, la siguió con la mirada y se sorprendió aún más al ver como Kagome respiraba y lo miraba con ¿Miedo? De nueva cuenta algo más fuerte que el tomo control de su cuerpo y se incorporó caminando hacia la youkai. Sin embargo se detuvo al ver que ella retrocedía conforme él avanzaba.

-Lo…lo siento – Pronunció la youkai antes de salir corriendo de la habitación.

-"¿Qué fue eso?" – Pensó el daiyokai aun mirando la puerta entre abierta de su habitación, ¿Por qué esa mirada? Si todo iba muy bien.

-Tengo que hablar con ella – Mencionó dirigiéndose a la puerta.

X-X-X

Kagome iba corriendo a toda velocidad por el bosque con miles de preguntas rondando por su cabeza. Se detuvo al ver un gran árbol frente a ella y con la respiración muy agitada se recargo en él.

-Kagome…Relájate, todo está bien – Se dijo así misma tratando de tomar aire.

-No, no puedo tranquilizarme con algo así. Maldita sea ¿Qué fue eso? ¿Por qué tuvo que aparecer precisamente el en mi cabeza? – Miró hacia enfrente al sentir una energía que de alguna manera la inquietaba. Cerró los ojos y comenzó a caminar sujetándose el pecho con una de sus manos. Por alguna razón sabía que no necesitaba mirar a su alrededor para encontrar aquella energía tan peculiar.

-¿Sabía que muy pronto vendrías hacia mí? – Escuchó Kagome a unos pasos de ella, causando que inmediatamente abriera sus ojos.

-¿Qué estás haciendo aquí? – Preguntó Kagome poniéndose al instante a la defensiva.

-Creo, que esa pregunta debería de hacértela yo mismo mi ángel. Por si no te has dado cuenta tu misma has llegado a este lugar – Sonrió con descaro comenzando a acercarse a la youkai.

-Eso… fue un error, una coincidencia – Dijo la daiyokai dispuesta a marcharse.

-Tu sabes que no fue así mi ángel – La sujeto del antebrazo, mientras ella lo miraba fijamente.

-¿Por qué no te dejas de estupideces y hablas de una vez? – Mencionó la youkai con molestia.

-Está bien, si ese es tu deseo lo cumpliré. Pero déjame decirte que este lugar no es muy apto para hablar… Puede haber muchas interrupciones.

-De verdad crees que soy tan estúpida para ir contigo a algún lugar.

-No, por supuesto que no pienso eso, pero de lo que estoy seguro es que te mueres de ganas de resolver todo este misterio – Se recargo en un árbol con sus brazos cruzados mirándola fijamente.

-Si he aguantado hasta ahora, creo poder soportar un poco más, ya que no pienso sucumbir a tus expectativas – Sonrió con desdén y dio media vuelta para retirarse. Dio unos cuantos pasos y sintió un gran dolor en su antebrazo izquierdo, ahogo un grito y miro al susodicho con enojo.

-¡Suéltame! – Dijo Kagome con los ojos enrojecidos, viendo como ante su acción el youkai solo soltaba una gran carcajada. Comenzaba a perder la paciencia con ese principito, pero desgraciadamente se daba cuenta de su condición, así que si quería salir de ahí sin ninguna herida que la terminara de matar, tenía que pensar muy bien las cosas, ya que para nada le gustaba el rumbo que estaban tomando las cosas.

X-X-X

-Yo voy contigo – Dijo Tora ganándose una mirada fría de Sesshomaru – Aun te estas recuperando de tu herida, si Kagome te ve llegar así se preocupara.

-Por favor piensen un poco más las cosas, lo más seguro es que esto sea una trampa de Taishi – Menciono Tsubasa, ganándose enseguida una mirada de muerte de todos los príncipes de las distintas tierras.

-Eso no cambia las cosas viejo –Comentó Inuyasha cruzando sus brazos.

-Inuyasha ten más respeto por favor – Hablo Toga con una gran seriedad en su rostro – Sesshomaru – Lo llamo.

-Sé que va hacer inútil lo que te diga. Por lo tanto voy a preparar las tropas – Lo miro con una gran seriedad.

-Yo no necesito la ayuda de nadie, a esa basura la voy a terminar en un dos por tres, así que no es necesario que arriesguen sus vidas – Dijo Sesshomaru comenzando a caminar. Sin embargo se detuvo al mirar a su padre enfrente de él.

-No te estoy pidiendo tu consentimiento Sesshomaru. Esto es una orden del lord de estas tierras y de tu padre. Tú decides… si en verdad quieres salir por esa puerta primero vas a tener que demostrarme que puedes vencerme, de lo contrario ni siquiera vas a poder ser capaz de tocar a Taishi –Lo miro Inu – no – taisho con gran determinación, mientras que Sesshomaru solo frunció el ceño ante tal atrevimiento de su padre. Si creía que con esas palabras lo iba a detener estaba muy equivocado, tal vez la pelea con su padre podría servirle de calentamiento.

-No está hablando en serio ¿Verdad? – Preguntó Hayate a los demás.

-Temo decirte que Inu – no – taisho está hablando muy enserio – Respondió su padre sin apartar la mirada de los daiyokais.

-Si tienes razón, él se ha puesto serio y cuando eso ocurre, es mejor no involucrarse – Le siguió Biakko.

-Ese idiota, de verdad cree que tiene alguna posibilidad con mi padre ¡Ha! - Rio el hanyo tomando asiento en el sillón, mientras de reojo veía la expresión furiosa de Tora.

-Hijo… - Susurro Biakko al ver el semblante lúgubre del youkai –"-Esto es malo" – Pensó con mirada alarmante cuando observo como su puño comenzó a ser rodeado de fuego.

-¡Tora! – Grito el lord del norte al ver como su hijo se abalanzaba violentamente hacia el príncipe del Este.

-¡Tú! - Pronuncio Tora dando un fuerte golpe a la mandíbula de Sesshomaru, causando que este saliera disparado hacia la ventana. Sin perder tiempo el príncipe del Norte salió a una gran velocidad de tras del youkai, pero fue recibido con un gran golpe en el estómago por parte de Sesshomaru.

-¡Ya me cansaste! – Hablo Sesshomaru poniendo su pie en el cuello del youkai, mientras este se encontraba en el suelo por el golpe que había recibido.

-Pusiste tus asquerosos ojos en la mujer equivocada – Gruño con los ojos enrojecidos, mientras apretaba más fuerte el cuello de Tora.

-La única que se equivocó en poner sus ojos en ti fue… ella – Dijo Tora con dificultad, cambiando al instante el color de sus ojos a un amarillo intenso. Sostuvo con fuerza el pie de Sesshomaru y se lo quitó de encima, sacando al instante un látigo cubierto de fuego. El príncipe del Oeste frunció el ceño al sentir un ardor en la cara. ¡Listo! Era todo, había firmado su sentencia de muerte, acabaría con él y no tendría piedad. Miro hacia enfrente y con elegancia esquivo el látigo que de nueva cuenta iba dirigido hacia él, sin dudarlo más saco su látigo y comenzó una gran batalla entre ambos príncipes.

-¡Como puedes ser tan egoísta y poner su vida en peligro, solo porque crees que puedes vencer tu solo a el príncipe del Este! – Gritó Tora lanzando un ataque de su látigo, seguido por una bola de fuego, que aunque Sesshomaru logro esquivar el látigo, no pudo esquivar la bola de fuego que le dio de lleno en el pecho causando que retrocediera varios metros.

-Idiota – Salió de la boca del youkai del Oeste, antes de desaparecer del lugar de en donde se encontraba, para en unos segundos aparecer detrás de Tora quien con sorpresa fue herido en la espalda con las garras de Sesshomaru, para después caer al suelo sin contemplación.

-¿Ahora? – Cuestionó Biakko con el semblante serio, al igual que Toga.

-Si… ya es suficiente – Dijo el general perro apareciendo en medio de ambos príncipes, sin dudarlo recibió a Sesshomaru con un gran golpe al igual que Biakko con su hijo. Abrió un poco los ojos al darse cuenta que a pesar de la fuerza que había puesto en el golpe. Sesshomaru solo retrocedió varios metros sin siquiera caer al suelo. Sabía que tarde o temprano su hijo lograría superar su poder, si bien aún lo superaba en algunas técnicas y velocidad, estaba seguro que en unos años más lograría superar su poder y ni siquiera quería imaginarse a sus futuros nietos, ya que si lograba retener a Kagome a su lado seguramente heredarían un poder impresionante. Dejo de un lado sus pensamientos cuando observo a su hijo mirarlo con los ojos enrojecidos. De verdad ese hijo suyo no conocía los límites ni el respeto.

-¿Qué esperas? Si lo que quieres es pelear adelante, pero te aseguro que solo estamos perdiendo más el tiempo para rescatar a tu mujer – Lo miro con mirada apacible, mirada que por desgracia su hijo había heredado de él.

-No tengo tiempo para estas estupideces – Mencionó Sesshomaru dando la vuelta para comenzar a caminar. Sin embargo se detuvo al dar unos cuantos pasos al ver a la caza demonios llegar con su mujer en el lomo de Kirara. La observo… había algo raro en ella, parecía estar en otro lugar.

-¿Qué paso? – Le pregunto a Sango autoritariamente, mientras observaba como la caza demonios ayudaba a bajar a su amiga de Kirara.

-Hablaremos después, por ahora necesito llevar a Kagome a descansar – Le dio una rápida mirada Sango al daiyokai sujetando a la princesa de los hombros mientras la guiaba hacia el castillo.

-No pienso recibir órdenes de una humana. Yo la llevare a su habitación – Gruño Sesshomaru impidiéndole avanzar a la caza demonios.

-Lo único que quiero de todos – Paso la mirada a todos los presentes – Es que me dejen sola – Murmuro la youkai soltándose del agarre de Sango para continuar con su camino.

-Hay que hacer lo que nos pide – Dijo Toga deteniendo a Inuyasha al adivinar sus intenciones.

-Sí, si ya entendí – Menciono con fastidio en hanyo caminando hacia su amiga.

-¿Cómo encontraste a Kagome? –Cuestionó Inuyasha a Sango, quien solo miro de reojo a su amigo.

-Hay que entrar – Escucharon los youkais decir a Sango, mientras esta comenzaba a caminar. Sin decir una palabra todos siguieron a la caza demonios al castillo y tomaron asiento en diferentes lugares de aquella sala gigantesca. Con la paciencia al límite el príncipe del Oeste miro con gran enojo a la amiga de su mujer, Sango al sentir la penetrante mirada del daiyokai entendió su petición y comenzó a hablar.

-La verdad fue muy extraño – Coloco su pulgar en el mentón – Tenia la idea que obviamente Taishi se la llevaría al castillo del Este, así que me dirigí hacia allá con Kirara para llegar más rápido.

-Y por qué diablos hiciste algo así – La reprendió Inuyasha, ganándose enseguida una mirada de furia de la caza demonios.

-Yo intente decírselos, pero claro todos estaban más ocupados en saber quién era el macho alfa, que en salvar a mi amiga- Respiro, comenzando a relajarse – Kagome es muy importante para mí, ella es como mi hermana simplemente no podía quedarme de brazos cruzados esperando a que terminaran de jugar – Termino diciendo lo último con un poco de reproche.

-En fin – Se removió en su lugar para después continuar – A varios kilómetros de llegar al castillo del Este, Kirara se puso inquieta y me llevo a un lugar muy sombrío, aterrizamos y comencé a seguirla. Varios metros adelante la encontré…Estaba arrodillada al final de un acantilado, ella solo miraba hacia abajo. Demo de admitir que me sorprendí tanto que avance rápidamente hacia ella, pero unos cuantos metros antes de llegar a ella un campo de energía me impidió avanzar – Miro hacia los presentes.

-¿Y? – Pregunto Hayate, al ver que la humana no continuaba.

-Nada, solo la llame y enseguida desapareció el campo de energía. Lo más extraño es que nunca contesto ninguna de mis interrogantes, no puso ni un pero, es más juraría que ni siquiera sabe cómo llegamos hasta aquí – Dijo con preocupación.

-Lo más seguro es que Taishi le haya contado algo muy impactante para ella, pero también es muy raro que la haya dejado ir – Comentó Inu – no – taisho sobándose la sien.

-Es lo más probable, pero por ahora solo nos toca esperar a que ella nos cuente – Dijo Tsubasa.

-Yo iré a ver si necesita algo – Mencionó Sango poniéndose de pie.

X-X-X

En el castillo del Este un youkai se ponía en los labios una copa bastante lujosa, mientras miraba las nubes grises que informaban una gran tormenta. Sonrió al sentir una presencia entrar en la habitación.

-No te parece muy conveniente el clima que se avecina – Hablo Taishi con gran ánimo.

-Vaya, estas muy feliz – Miro hacia la ventana la mujer – Tengo que darle un poco de méritos a esa mujer, es impresionante lo que provoca en los hombres – Termino sin expresión alguna en su semblante.

-Es una novedad que esas palabras salgan de ti Kykio.

-Digamos que son más como unas palabras para darle el pésame – Se dibujó una pequeña sonrisa en sus labios.

-Solo espero y no te equivoques Kykio, sabes perfectamente por que deje que ayudaras en esto, pero creo saber también que te deje muy claro que no voy a permitir que toques a Kagome – Dio otro sorbo a su copa – Además si sabes lo que te conviene, vas a tener que conformarte solo con esta venganza, ya que Kagome terminaría contigo de un dos por tres – Rio a carcajadas al ver el semblante molesto de la miko.

-Ahora soy mucho más fuerte – Hablo molesta Kykio.

-Por favor Kykio, aunque te haya dado más poder para que cumplieras mis órdenes este tiempo, no se compara con el que mi ángel obtendrá. Deberías de agradecerme, ya que voy a ser yo quien te salve de la furia de mi princesa.

-Bien, entonces que prosigue, ya que esta va a ser mi única venganza quiero terminarla lo antes posible – Dijo con un gran odio en sus ojos.

-Me encanta tu entusiasmo – Comento Taishi tomándola del mentón – Te parece si comienzas con la fase final – Termino el youkai alejándose de nuevo hacia la ventana – Si todo sale según mis planes para mañana a esta hora Kagome regresara al camino del cual jamás debió ser desviada – Se empino la copa, terminando el contenido de esta.

-Entendido, comenzare ahora mismo – Murmuro la miko, antes de salir de la habitación, ante la sonrisa del youkai.