Su frente sudaba y sus ojos estaban cansados, con gran esfuerzo lograba que sus piernas avanzaran en contra de la multitud de gente.
Paso a través de ellos sin ser notado, abrió la puerta y corrió por el pasillo semidesierto hasta llegar a ese lugar seguro, saludo al sujeto que estaba vigilando la entrada, una vez dentro se acercó apresuradamente hacia una persona.
—Free —El muchacho rubio estaba de espaldas revisando unos papeles.
—Veo que volviste —pronunció serio como siempre aunque sin voltear a mirarlo, el otro asintió.
—Asi es, fue difícil pero pude lograrlo —extendió frente a él una llave, el otro no apartó en ningún momento la mirada de aquel papel, estiró su mano libre para recibir el pequeño objeto.
—¿Donde está Silas?
—Umh, bueno... hubo un inconveniente —Free por fin desvío su mirada hacia el chico quien jugaba nervioso con sus dedos— Encontramos un espía pero logramos capturarlo, Silas le está quitando el disfraz.
Free lo miro atento, dejo el plano que estaba revisando en una mesa cercana y salió de la habitación.
Fuera un gran grupo de personas rodeaban un punto en específico, no tuvo que pronunciar nada para que ellos le abrieran el paso dejando a la vista a un chico recostado en el suelo.
—¿Lo mataron? —preguntó al acercarse a él, a un lado Silas respingo en su lugar.
—¡¿Por qué preguntan si lo mate?! No tengo tanta fuerza para hacer algo así —Se cruzó de brazos mirando a otro lado, otro chico rubio se acercó a la escena.
—¿De que se trata esto? —Free examinaba en cunclillas al chico desmayado, abrió con cuidado uno de los ojos del sujeto quien no reaccionó.
—Cuza y Silas trajeron a un invitado no deseado, al parecer lo dejaron inconsciente en un parpadeo —dijo Shasa recibiendo reclamos ignorados de Silas, Fubuki miró más de cerca al intruso.
—Un momento, creo que es el.
Free cedió sus movimientos mientras Fubuki encontraba la base de la peluca castaña dejando expuesta una cabellera la nieve. Todos miraban sorprendidos la escena.
—Shu Kurenai —Los murmullos no se hicieron esperar, Free abrió de nuevo uno de sus ojos y con cuidado retiró el lente de contacto dejando a la vista el característico rojo intenso que poseía.
—En verdad es el —Shasa se retiró mientras los demás aún seguían incrédulos.
—Free ¿Qué hacemos? Tenemos a Red Eye en nuestras manos —preguntó Cuza quien se unió a la conmoción, a su lado Kitt asintió.
—Podríamos dejarlo en algún lugar antes de que despierte o...
—Esta es nuestra oportunidad, Shasa —Free llamó a la chica quien traía una silla
—Ya me adelante, pensé lo mismo que tú —sonrió triunfante, Free asintió y comenzó a dar más órdenes.
—Silas, Kitt, amarrenlo a la silla y asegúrense que no pueda escapar —Los mencionados asintieron, volteó a mirar a Cuza.
—Reúne a los que puedas, vamos a recibir a un nuevo miembro.
—¡Si!
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Cuza Ackermann recordaba esos momentos mientras veía como Shu Kurenai aceptaba frente a todos ellos formar parte de la resistencia.
Después de esa no tan calurosa bienvenida todos se dispersaron, suspiro cansado, el plan no había cambiado en absoluto.
—Cuza —Free lo llamaba, volteo a mirar que este estaba frente a Shu quien también lucía serio— El plan sigue en pie, no tenemos mucho tiempo así que ve lo antes posible.
Asintió cuando Free le regreso la llave, miro a Shu por un momento y se retiró corriendo.
Salió al pasillo que ahora estaba vacío, camino contando las puertas, una.. dos... llegó hasta la quinta cuando escucho unos pasos apresurados, no había donde esconderse así que opto por entrar dejando de lado su discreción.
Al cruzar la puerta una mano rodeó su boca al instante y un sujeto aprisiono sus manos, rápidamente fue capaz de retroceder un poco ganando el impulso suficiente para cargar al tipo sobre su espalda y lanzarlo a un lado, quedando libre en el proceso.
No perdió el tiempo y con una voltereta en el aire lo pateó en la cabeza dejándolo inconsciente, miro a todos lados esperando que alguien más viniera pero extrañamente eso no ocurrió. Camino rápidamente pero siendo cuidadoso de no ser visto, se encontró con un pasillo que se extendía de derecha a izquierda, le indicaron ir hacia la izquierda, dos puertas y entrar.
Así lo hizo, las luces estaban apagadas pero no era un verdadero problema para él, su visión era bastante buena en la oscuridad. Miro alrededor y noto que se encontraba en una oficina, siguió las órdenes que le habían dado, detrás del escritorio retirar el cesto de basura y ¡vualá!, un cajón secreto yacía ante el.
Rápidamente sacó la llave, del otro lado de la puerta escucho unos pasos acercarse, los ignoró por completo y siguió con lo suyo.
Abrió el gabinete, tres cajas como le habían dicho, las tomó todas ya que no eran muy grandes, los pasos lo inquietaban, cada vez iban más rápido hacia donde estaba.
Busco otra salida pero era inútil, se escondió dónde mejor que pudo detrás de la silla del escritorio, sudo frio esperando a que abrieran la puerta.
Pero eso nunca pasó, pasaron de largo la habitación y siguieron su camino, suspiro y se acercó a la puerta, no la abriría hasta que esas pisadas estuvieran lejos de ahí; cuando dejo de escucharlas salio ejerciendo la mínima presión sobre sus pies.
Era extraño no haberse encontrado con nadie más que el sujeto de la entrada. algo no pintaba bien en todo esto, siguió cada paso al pie de la letra pero esa mala sensación no se iba.
No dudo un segundo en tomar la salida de emergencia que el informante les había señalado, literalmente era una salida de emergencia en caso de desastre que había en cada extremo del edificio; anteriormente pudo usarla para entrar pero era arriesgado, en primer lugar porque quedaba un registro automático cada vez que esa puerta era abierta y en segundo lugar, porque se ponían en contacto con el responsable de la habitación para advertir del uso de esa entrada.
Por eso era la última opción en caso de que algo saliera mal en la misión ya que encenderla una alarma de "intruso". Siguió corriendo por la izquierda hasta llegar al final del pasillo, pudo ver la salida pero alguien se interpuso en su camino.
Justo la persona que no quería ver.
—Vaya ¿qué tenemos aquí? —Un sujeto de cabello blanco hizo aparición. Corrigió, más bien justo las personas que no quería ver— ¡Un visitante! Dark Eye ¿porque no le das el abrazo de bienvenida?
Su acompañante abrió los brazos y corrió directo a el, Cuza espero a que estuviera lo suficientemente cerca para saltar sobre él y usar su espalda para darse un mayor impulso en el aire, sin embargo su rival también era muy rápido y atrapó su tobillo estampandolo en el suelo.
El golpe fue bastante fuerte que pudo sacarle el aire por momento, una de las cajas que cargaba abandonó sus brazos y se abrió dejando a la vista el tesoro que robaba.
—Ja, con que Spriggan Requiem —dijo el de mirada rubí y zafiro al contemplar las piezas.
Se recompuso tan rápido como pudo, pateó la mano de quien lo aprisionaba dejando su pierna libre, afianzó su agarre en las dos cajas que tenía y dio varias volteretas apoyándose en las paredes del estrecho pasillo logrando burlar los intentos de Dark Eye de atraparlo.
A poca distancia del mayor optó por correr para alcanzar las piezas en el suelo, derrapó cruzando a través de las piernas del otro con habilidad y recompuso su marcha hacia la salida que atravesó con rapidez.
Los otros dos no se quedaron atrás, por suerte suya la salida de emergencia daba hacia una escalera metálica directo en el exterior del edificio, no tenía tiempo para bajar de manera convencional por lo que se deslizó a lo largo de la estructura bajando en cuestión de segundos. La puerta de nuevo se abrió dejando ver a un frustrado sujeto seguido de otro.
—Demonios, ese rarito se escapó —Golpeó con fuerza el barandal pero algo en el suelo llamó su atención, lo tomó y sonrió— Una pieza de Spriggan Requiem susurro llamando la atención de su acompañante.
—Creo que volveremos a verlo pronto —Alzó un poco la pieza entrando de nuevo al recinto, el otro no pronunció nada y lo siguió.
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—Entraste aquí disfrazado, debes irte así—indicaba Free ayudándolo a desatar los nudos en sus muñecas.
—Lo se, pero tengo preguntas —Free no le contesto, su silencio le resultaba inquietante— ¿Porque me eligieron? Quiero decir yo fui Red Eye, destruí muchos beys en el pasado, fuí parte del Snake Pit. ¿Cómo es que se ven tan seguros de que no vaya a traicionarlos?
Las personas cerca alcanzaron a escuchar lo que dijo deteniéndose, lo miraron con desconfianza y temor. Shu guardó silencio, Free suspiro al terminar de desatarlo y se le plantó enfrente.
—Se que no lo harás —Shu respingo por la mirada de Free, parecía un muerto en vida— Sabemos más de ti de lo que crees, además que soy tu única opción de llegar a Valt así como tú eres la mía. No lo echarás a perder ¿cierto?
Negó con la cabeza, Free comenzó a marcharse a otro lado pero se detuvo repentinamente.
—Si quieres saber más no me preguntes a mi, odio lidiar con molestias —Shu marcó su entrecejo, Free señaló hacia un sujeto que miraba a todos lados desde una silla en la esquina —Pregúntale a él, contestara todo lo que quieras saber
Reanudó su caminata, Shu miro a la persona que con una sonrisa vigilaba todos sus movimientos. Al tenerlo cerca alzó una mano saludándolo y correspondió el gesto.
—Shu Kurenai, es todo un placer tenerte al fin de nuestro lado —Alzó una ceja confundido, el otro extendió su mano— Puedes llamarme Hartz.
Una vez terminado el saludo lo invito a sentarse a su lado.
—Veo que estas algo confundido.
Le pareció extraño que supiera lo que sucedía con él sin embargo decidió seguirle la plática.
—Si, es raro. Me siento como pez fuera del agua.
—Te entiendo, no es para mas, pasaste por muchas cosas.
—¿Como sabes que soy Shu Kurenai? —soltó alterado, el otro ni se inmuto— Es decir, se lo he aclarado a mucha gente antes, no se porque no dudan de mi.
Hartz negó con una sonrisa y miró alrededor.
—Todos dudan de ti —Shu contempló a las personas que pasaban, hacían todo lo posible para no dirigirle la mirada— La diferencia entre ellos y yo es que conozco tu historia, así como la de Valt Aoi.
Shu se sintió inquieto, Hartz pudo sentir la ansiedad que emanaba para que le contara lo que supiera.
—Tranquilo, incluso sin que me lo pidas te diré cómo fue que llegamos aquí —Se recargo de lleno en la silla, llevo sus manos a la nuca y suspiro— Todo es culpa de mi hermano.
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Hace un tiempo viajamos a Japón por simple ocio, uno de esos días pasamos por un parque cerca de un lago de donde recién nos retiramos. La lluvia había arruinado ese día, vimos un quiosco en el parque y pensamos en refugiarnos ahí hasta que la lluvia parara.
Al acercarnos vi una escena que me dejó helado, un niño vestido con una simple bata de hospital estaba parado mirando a otro que estaba inconsciente en el suelo. Corrí directamente hacia el que estaba de pié.
—¿Que paso aquí? ¿Estas bien? —pregunte mirándolo de cerca, me sorprendí con la mirada apagada del niño.
—Wakiya... el... —Señalo al chico desmayado, mi hermano se acerco a el revisándolo.
—Está sangrando, parece que peleo con alguien —Examinó el lugar, a lo lejos encontró unas piezas rotas de un bey, me las enseño pero no entendía nada.
Senti un tirón, el niño me había tomado del brazo temblando.
—El.. va a estar bien ¿verdad? —Me miró directamente, por primera vez vi miedo en esos ojos. Trague duro, no era bueno mintiendo.
—Así es, solo hay que llevarlo al hospital y listo —Sonreí forzosamente, mire a Phi quien no necesito indicaciones para tomar al muchacho en brazos y comenzar a caminar a la salida del parque.
Corrimos apresurados por la lluvia que no paraba, note que el chico de cabello azul no llevaba ningún calzado además que la delgada bata del hospital no cubría lo suficientemente bien su cuerpo; el nos daba las indicaciones que necesitábamos para llegar al hospital pero se detuvo pocas calles antes.
—Yo.. no iré —Lo mire confundido, después vi a Phi quien se alzó de hombros igual de ignorante que yo.
—Pero tú estás internado ahí ¿no es así? Tú bata te delata —El miro a otro lado.
—Si pero... en realidad no estoy enfermo, solo he estado algo... triste —dijo sin alzar la mirada, no sabia que hacer; cuando voltee a buscar el consejo de Phi este ya se estaba retirando hacia el hospital cargando al otro chico.
Nos quedamos un rato ahí parados, esperando a que regresara Phi. El niño no habló más mientras yo analizaba la situación, teníamos a un chico desconocido que obviamente se había escapado del hospital pero no quería volver ahí ¿Que podíamos hacer? Lo más razonable era llevarlo de vuelta.
Phi finalmente volvió, debía discutir esto con el.
—¿Qué deberíamos hacer? —pregunte cuando se me acercó, el niño permanecía en el mismo sitio.
—Llevarlo al hospital ¿que más?
Lo decía tan calmado que hacía parecer las cosas muy fáciles.
—Eso es obvio pero ¿cómo lo haremos? ¡Si lo arrastramos vamos a parecer secuestradores!
Phi me miro con cara de poker, sentía un tic nacer en mi ojo.
—¿Y eso que? No hay nadie alrededor en un día de lluvia, yo ya lleve al otro chico así que solo haz lo que tengas que hacer.
La actitud de Phi era inusualmente fría, me hacía sentir patético y tonto pero no quería replicar, camine hacia el chico quien miraba hacia el suelo.
—Oye... —Lo llame, cuando volteo hacia mí supe que nunca en mi vida olvidaría esa mirada.
Sus ojos brillaban pero lo hacían por las lágrimas y las gotas de lluvia, de alguna manera pude ver la oscuridad, tristeza y soledad que yacían en ese pequeño niño.
—Vas a llevarme de vuelta, ¿no es cierto?
El corazón se me oprimió, ese niño se veía tan frágil y lastimado que de alguna extraña manera me recordaba a mi.
No lo pensé mucho en ese momento, solo sabía que haría lo posible por darle a él lo que me gustaría que me hubieran dado a mi.
Extendí mi mano y negué.
—Ven con nosotros —El chico no cambiaba su expresión, probablemente no confiaba mucho en mí aunque no lo culpaba— Si tanto odias este lugar entonces acompáñanos, nos iremos lejos de aquí.
Sentí una mano en mi hombro, voltee hacia Phi sabiendo que él desaprobaba esto pero ya había tomado mi decisión.
La mano del niño envolvió la mía, lo miré asentir a mi propuesta.
—Antes de irnos dime ¿como te llamas?
—Valt... Aoi.
La lluvia arrecio, atrás únicamente dejamos el recuerdo de que estuvimos ahí.
Ese día lleve a Valt a nuestra casa, Phi no aceptaba aún el hecho de haber "secuestrado" a un niño. Yo no pensaba igual, el era alguien que quería alejarse de los problemas, obviamente odiaba permanecer allá. Intentaba todo el tiempo convencer a Phi de que esto era lo mejor, si lo dejábamos solo quien sabe cuanto tiempo duraría antes de que una desgracia ocurriera; después de hablarlo miles de veces Phi acepto no delatarme pues, nos enteramos que el chico era alguien importante y lo estaban buscando.
—¿Red Eye? —Una página completa dedicada a él y su duelo contra Valt había llamado mi atención en el periódico.
—Si, ese fue el nombre que Shu Kurenai adoptó cuando saltó al escenario internacional —comentó Phi tomando con elegancia su taza de té, retiré mi mirada al jardín donde Valt observaba el cielo sin expresión alguna.
—Así que fue él quien lo tiro así.
Deje el periódico a un lado y solté un largo suspiro. A pesar de que Valt llevaba viviendo con nosotros unos cuantos meses aun no se recuperaba, de hecho sus avances eran casi nulos. La mayoría del tiempo se veía triste y rara vez sonreía, la primera vez que lo hizo pensé que íbamos por buen camino y también me alegre, pero después de eso nos quedamos estancados.
—Déjame intentar algo —Phi detrás de mí miraba intrigado hacia Valt, no tenía grandes opciones así que no vi algo malo en dejar que Phi se hiciera cargo de Valt un tiempo.
No lo sospeche ni un momento, no lo vi venir en ningún instante.
—¡Valt, Phi! ¿Están aquí?
Ese día desperté un poco tarde pero esa no era excusa para no poder encontrarlos en la casa, ya llevaba bastante tiempo buscándolos, abrí la cajonera de la oficina privada en el cuarto de Phi, buscaba que se hubiera llevado algo que me ayudara a encontrarlos.
En lugar de eso halle una carta, una mala sensación me invadió.
"Para mi muy estimado hermano.
Me llena de dicha informarte que logre mi objetivo, Valt ha olvidado por completo sus problemas. Aprovechare su cambio de actitud para beneficio mio, se que no tomarlas muy bien esta gran oportunidad así que cuando desees unirte a mi causa considera las puertas del Snake Pit abiertas para ti en todo momento.
Con gran afecto: Phi"
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Las manos de Shu temblaban llenas de rabia, Hartz miraba culpable a ningún punto en específico.
—Bueno, al final no todo fue culpa de mi hermano, también fue mía.
Shu no sabia que hacer, no quería agradecerle por sacar a Valt de un agujero y meterlo en uno que tal vez era peor, tampoco quería golpearlo, a diferencia suya era alguien que se había ganado la confianza de los demás en la resistencia ya que nadie parecía alterado a su alrededor, lo que menos necesitaba ahora era entrar en en conflictos con los demás.
—En fin —Hartz se levanto y estiro sus brazos— No hay mucho que decir sobre ti, conocemos el origen de Red Eye por que tenemos un infiltrado en el Snake Pit.
No podía creerlo, soltaba eso tan simple como si fuera el clima.
—Hartz, Shu —La chica de cabello azul nuevamente, Shu apenas pudo recordar que su nombre era Shasa— Es hora.
A cada uno le dio un pequeño papel, lo abrió viendo una dirección.
—Ahí nos reuniremos después del evento, Shu —Su tono de voz se volvió aún más serio cuando le dirigió la palabra— Tú idea de llevar puesto un disfraz, conservala.
Sin más se fue, Shu tomó la peluca abandonada en el suelo, se la puso y sin despedirse de nadie dejó el lugar.
Free miraba a Shu salir a lo lejos, detrás suyo Fubuki contemplaba la escena.
—¿Estás seguro de esto? Que tal si el informante se equivocó...
—Es mi decisión —interrumpió al de ojos rojos— Si algo sale mal no dudes en que cargaré con las consecuencias.
Notas del autor
Despues de una semana dificil traje la actualizacion!
Lamento en serio la demora!
Tengo una pregunta, como les gusta mas? Hartz o Hearts? El que mas comenten sera el que conservare en la historia!
Espero les haya gustado, no leemos!
