CAPÍTULO 25 El amor de un Guerrero.
Las Sailors Scouts tanto interiores como exteriores ya estaban arriba del escenario, Amaterasu había vuelto a colocar un campo energía protegiéndola a ella y a Endymion, que sostenía a una Serena agotada de luchar contra su fuerza masculina.
La Princesa Solar, comenzó a caminar alrededor de Endymion, sus finos y largos dedos se enrollaron en la rubia cabellera de Serena, tirando de ellos con tanta fuerza que la chica soltó un gemido de dolor.
- ¡Suéltala!
La pelirroja hizo un mohín al escuchar aquella voz y giró para encararlo, no sin antes volver a retorcer la coleta de su rival. Esta vez Serena ya no se quejó al darse cuenta quién estaba de pie frente a la bola de energía. Tenía los puños cerrados en señal de impotencia.
El Guerrero Estelar Rojo se había levantado, y estaba decidido a salvar a Serena de las manos de esos desalmados.
Pero… ¿Cómo? ¿qué palabras debía pronunciar? Alzó la mirada. – Kakyuu, hermana, ayúdame por favor.
Sintió dos manos, una en cada uno de sus hombros y volteó a sus costados para ver a sus dos hermanos apoyándolo.
- Lo lograremos, le dijo el Guerrero Estelar Violeta.
- Nuestros corazones sabrán actuar, no temas. El Guerrero de cabello plateado sonaba decidido.
Serena los observaba angustiada y arrepentida, ahora todos estarían en peligro y ella no podría hacer nada, a menos que… - ¡Luna, ella puede traerme mi broche! Buscó con la mirada a Sailor Venus, y moviendo los labios "pronunció" el nombre de su gatita.
- ¿Luna? dijo Sailor Venus. – Serena quiere que llamemos a Luna. Entendió en un instante a lo que se refería su amiga y discretamente sacó su comunicador.
- Me estoy empezando a cansar de esto, háganse a un lado. La Sailor del aire no estaba dispuesta a perder más tiempo, y sacando su espada de Uranus, la alzó dispuesta a lanzar el primer ataque.
- ¡Nooo! Gritó Sailor Saturn. Puedes lastimar a los príncipes y recuerda, Rini debe nacer.
- ¡¿Qué?! El Guerrero Estelar Rojo no pudo evitar verla con desconcierto. – Eso ya no podía ser. Le dolía la perdida de Rini para Serena, pero ¿y su amor, y todo lo que habían logrado?
Sailor Mercury había estado analizando el campo magnético con su computadora. Había encontrado un punto de quiebre justo en la parte superior, había que utilizar una energía eléctrica poderosa para ensanchar el hueco.
- Sailor Jupiter, rápido, justo ahí. Y señaló el lugar que le indicaba su computadora.
- Sí, ¡Truuuuuenoooo de Júúúúúpiteeeeer, Resuenaaaaa! Su ataque dio justo en el blanco logrando romper por completo la burbuja de protección.
- Ahora sí, no tienes escapatoria. Sailor Saturn se había aproximado colocando su báculo de guadaña muy cerca del cuello de Amaterasu.
La Princesa Solar, únicamente se limitó a ver con desdén a la pequeña Sailor.
- Endymion, mi amor, encárgate de esa mocosa. Los ojos de Darién estaban extraviados, un ligero brillo naranja era lo único que los hacía ver con un poco de vida. Entregó a Serena en los brazos de Amaterasu que la recibió con violencia, mientras sacaba su espada para luchar contra Saturn.
Un embate, dos embates y la Sailor de la destrucción los detuvo con fuerza y determinación, más al tercero, Endymion atino a lastimar un costado del antebrazo causándole una herida que la hizo soltar su guadaña.
- ¡Cadena de amor y belleza de Veeeenuuuuus! La rubia soltó con todas sus fuerzas la larga cadena de corazones enredándola en la punta de la espada. Pero con un simple movimiento hacia atrás Endymion logró romperla.
Serena sentía que no podía respirar, Amaterasu la tenía por el cuello y le estaba haciendo daño mientras presenciaba la pelea de aquel que fuera su prometido con las Sailors.
Una a una fueron lanzando sus ataques sin éxito. Los Guerreros Estelares contemplaban la batalla desesperados. Por más que intentaban buscar en su memoria, parecía que esta estaba en blanco, era inútil.
- No puedo esperar más, tal vez no tendré poderes, pero te defenderé con mis propios puños de ser necesario. Corrió con todas sus fuerzas en dirección a la pelirroja, cargando su peso hacia el frente como lo hacía cuando jugaba fútbol americano.
- Está desprevenida, tengo sólo un segundo para… Sintió como su peso derribaba a la mujer que en ese momento soltaba a Serena ante la sorpresa de la embestida.
Sus brazos se estiraron lo más que pudieron para atrapar a la rubia en el aire.
- ¡Saeta llameante de Maaaarteeee! Una flecha dorada se incrustó justo en el hombro izquierdo de Amaterasu sacándole un grito de dolor.
- ¡Burbujaaaaaaas de Mercurioooooo, ESTAAAALLLEN! Sailor Mercury aprovechó el momento para crear una confusión visual.
- ¡Te tengo Bombón, te tengo! Serena sintió los brazos fuertes de su estrella protegiéndola y se aferró a ellos como nunca lo había hecho.
- ¡Ahhhhhhh, esto ha ido demasiado lejos! El cabello de fuego de Amaterasu comenzó a elevarse, indicando sólo una cosa, su energía iba en ascenso. Aún prendía de su hombro la flecha lanzada por Mars, la arrancó de un tirón fundiendo su fuego con el que comenzaba a crecer en sus manos.
- ¡Morirás Serenity, morirás! ¡Llamarada Soooolar! El ataque salió disparado justo hacia Serena y el Guerrero Estelar Rojo, este último utilizó toda su fuerza para arrojar a su novia por un costado y recibir de frente la arremetida, pero Amaterasu lo sabía por lo que había impreso una fuerza especial que actuaría como un boomerang contra la Princesa Lunar. La bola de energía se desvío en su línea recta y un grito inundó los oídos de todos.
El impacto había sido brutal, Serena había salido despedida varios metros atrás y su cuerpo tirado no daba señales de estar con vida.
En ese momento había llegado Luna con el broche en el hocico, seguida de Artemis que no podía creer lo que sus ojos veían.
- ¡Nooooooooooooooooooooooo, Serenaaaaaa! Las lágrimas brotaron como lava ardiente de sus ojos.
Amaterasu reía mientras Endymion se colocaba a su lado.
- No, voy a perderte de nuevo, no lo haré. Una ráfaga de imágenes atacó el cerebro de los tres Guerreros Estelares.
Imágenes de ellos corriendo por los pasillos del Palacio, jugando con espadas de madera, mientras una pequeña niña de cabello rojo hacía coronas de flores.
Un baile, y sus yo adolescentes riendo de los torpes pasos del consejero real. El Guerrero Estelar Rojo se vio a si mismo escabulléndose entre los jardines, y convirtiéndose en una estrella fugaz, percibió en un microsegundo las Galaxias que había visitado antes, y de pronto, ahí estaba ella, con sus rubios cabellos ondeando y sonriendo sólo para él.
Como si hubiesen recobrado la memoria al mismo tiempo, las palabras salieron de sus bocas tan poderosas que las Sailors Scouts se quedaron atónitas.
- ¡Bólidoooo Sideraaaaal, SEEEEEEPARAAAA! Un haz de luz verde apareció iluminando todo a su paso, como un tren bala surcó el aire hasta pasar justo por en medio de los dos rivales, obligándolos a dividirse para no ser lastimados.
- ¡Esteeeela de Polvo Cósmicoooo, EXTIÉNDETEEEEEE! Una humareda envolvió rápidamente a la Princesa del Sol y al Príncipe de la Tierra dejándolos embrollados. Era un ataque muy parecido a las burbujas de mercurio de Sailor Mercury.
Un último ataque estaba por ejecutarse, El Guerrero Estelar Rojo cerró sus ojos y de sus manos comenzaron a brotar un sin fin de estrellas, como si de una lluvia se tratase.
- ¡Perseeeeeeidaaaas* Luminosaaaaas, ATAQUEEEEEEEN! Gritó El Guerrero Estelar Rojo, y una ráfaga de estrellas fugaces salió disparada contra Endymion y Amaterasu, quien intentó poner nuevamente su campo de energía sin conseguirlo, el poder de los miles de pequeños puntos luminosos parecía dagas cortando todo lo que estuviese a su paso, uno a uno se fueron incrustando en el cuerpo de la pelirroja y de Darién que en ese momento perdía su transformación.
- El Príncipe, ¡ayúúúúdenlooo! Sailor Saturn estaba como loca.
El Guerrero Estelar Rojo no perdería más tiempo, corrió hasta el cuerpo de Serena, la tomó entre sus brazos y le suplicó que abriera los ojos.
Los rasguños tapizaban su hermoso rostro de finas líneas rojas, y una mancha roja comenzaba a crecer cerca de su corazón.
- Bombón, reacciona, abre los ojos, Seeeeerenaaaa, abre los ojos. La aprisionaba junto a su pecho, esperando que el calor de este la devolviera sana y salva. - ¡¿Por qué, por qué tuve que recordar mis poderes tan tarde! ¡Te fallé mi amor, te fallé!
- ¡Suéltala, heriste de muerte al Príncipe! Echaste por la borda el futuro de la Tierra, las palabras de Sailor Uranus lo confundían, ¿cómo era posible que ahora él fuese el enemigo!
Amaterasu seguía con vida, poco a poco recobraba la consciencia mientras escuchaba una voz en su interior.
- Se perdona, mientras se ama*. Recuerda el amor que vive en tu corazón, recuérdalo. – Esa voz, yo conozco esa voz. Un hilillo de sangre corría por sus labios confundiéndose con el carmesí de las hebras de su cabello.
- ¡Te digo que la sueltes! Sailor Uranus estaba a punto de arrebatar el cuerpo de Serena de los brazos del hombre que más la amaba cuando Venus intervino, poniéndose frente a ella con los brazos extendidos.
- ¡Basta! No voy a permitir que te acerques.
- ¡Quítate, niña! No me obligues a hacerte daño.
- Ya tuvimos suficientes peleas, Serena jamás hubiera querido esto. Sailor Neptune había tomado por el hombro a su fiel compañera.
- ¡Pero es que están locas acaso, Hotaru lo predijo, teníamos que protegerlos! La pequeña Dama debe nacer, eso fue lo dijo.
- Pues yo no te vi protegiendo a tu Princesa, las palabras del Guerrero Estelar esmeralda resonaron en la Sailor del aire como un látigo.
- ¡¿Qué dijiste?! Se dio la vuelta llena de Furia. - ¡Tieeeeerraaaaa tieeeeemblaaaa!
- ¡Cuidadoooo! Sailor Venus se lanzó contra el Guerrero desviándolo del ataque.
- ¡¿Tú también?! ¡Basta ya de sus estúpidos romances, no se dan cuenta!
Hotaru sostenía la cabeza de Darien que yacía en el piso inconsciente, mientras lloraba evocando a su mejor amiga.
- Perdóneme Príncipe, no supimos protegerlos.
Luna y Artemis observaban la escena, no entendían como en un segundo todo se había vuelto un caos, la Reina les pidió que confiaran en los Guerreros y ahora por ellos Darién moriría.
Serena comenzó a toser, tratando de obtener una bocanada de aire.
- Tranquila bombón, no te esfuerces, aquí estoy.
Con una voz imperceptible, Serena pidió su broche.
- Lu-na, Lu-na. Su mano apretaba con fuerza el lugar en donde siempre lo portaba, y que ahora estaba ocupado por una creciente mancha roja.
- ¿Quieres tu broche? Rápido Luna, tráelo aquí. La gatita obedeció al instante.
- Aquí está mi amor, sostenlo. Sus manos se entrelazaron sobre el broche y los cristales comenzaron a brillar, en ese momento el Guerrero Estelar perdió su transformación dando paso a Seiya que lloraba amargamente mientras sostenía la mano de su dulce bombón.
- Tasuketai, sukuitai, ore ni dekiru nara, inochi sae nagedashite, kimi no tame ni/ Quiero rescatarte y ayudarte en lo que pueda, inclusive puedo sacrificar mi vida, todo por ti. Comenzó a tararear para ella Seiya, mientras sentía que las lágrimas quemaban su garganta. – No me dejes bombón, quiero cantar siempre para ti. No me dejes.
NOTA DEL AUTOR: *Perseidas: Son meteoros de velocidad alta (59 km/s) que radian de la constelación de Perseo.
* La frase que escucha Amaterasu "Se perdona, mientras se ama" fue tomada del escritor francés, François de La Rochefoucauld (1613-1680).
¡Ya casi llegamos al final! Gracias por sus reviews, en especial a Elenmar, que se leyó todo en una tarde, es muy lindo saber que lo que hago es de su agrado. ¡Saludos lunares!
