Abrí mis ojos. No tenía los espejuelos puestos. Me había quedado dormida, y no sabía por cuánto tiempo había sido. Me incliné hacia una de las mesitas de noche buscando mis espejuelos. Los encontré en la otra y me los puse.
Afuera era de noche y se podía ver la nieve cayendo. Christian no estaba a mi lado. Me levanté de la cama y me dirigí hacia el baño. Llegué frente al espejo y me atreví por primera vez a mirarme.
Mi rostro era un desastre. Sobre la ceja había una cicatriz de al menos dos centímetros. Me toqué suavemente allí.
— ¡Auch! —aún dolía.
Tenía la ceja algo hinchada con el ojo ligeramente algo morado.
Entonces me quedé mirando la cadenita con las chapillas en mi cuello. —No creo que me las fuera a quitar nunca. —dije mientras me dirigía nuevamente hacia la habitación y busqué en una de las maletas una ropa que ponerme. Cuando estuve vestida y presentable, salí de la habitación. Buqué mi teléfono que había dejado cargando en la mesita la noche anterior. Tenía varias llamadas de Katerine y muchas más de mi madre. Y decidí hacerles una breve llamada primero a mi madre y después a Katerine para que no se preocuparan.
Mamá estaba histérica y súper preocupada, pero se había quedado más tranquila después de hablar conmigo. Y Katerine, sin embargo, estaba molesta porque le había colgado.
— ¿Por qué me has colgado?
—No lo he hecho, me quedé sin batería.
—Estábamos preocupados, todos supimos lo que sucedió en la convención. ¿Están bien?
—Sí, estamos bien.
—Pero los medios no dicen mucho. ¿Se robaron el prototipo?
—Sí, ya los federales están a cargo. —le contesté evasivamente.
Y yo estoy comprometida con uno de ellos.
Moría por contarle de mi compromiso con Christian. Pero no era ni el lugar ni el momento para hacerlo. Ya encontraríamos la forma para hacerlo.
— ¿Entonces van a regresar?
—No creo Katerine, no hasta que no se resuelva esta situación.
—Me mantienes informada.
—Lo haré. —le dije mientras le colgaba.
No quería involucrarla en los asuntos en los que estaba metida. Salí de la habitación en busca de Christian y lo encontré en la sala. Estaba sentado con la laptop sobre sus piernas. Muy concentrado en lo que estaba haciendo. Más que concentrado, ahora que me acercaba más a él, lucía preocupado.
— ¿Todo está bien? —le pregunté mientras me sentaba a su lado. —Te ves preocupado. —le dije mientras apartaba un mechón de pelo de su rostro.
—Sí, tengo un pequeño problema para acceder a las cámaras de seguridad de donde están los ladrones. —me decía mientras le salía otro cartel de acceso denegado en la pantalla.
— ¿Puedo? —le pedí mientras él me miraba levantando una ceja.
—De acuerdo. —me dijo mientras me pasaba la laptop. Y rápidamente me puse en ello. —Pero no creo que puedas hacer mucho, yo llevo casi una hora intentándolo y es completamente imposible.
—Listo. —le dije devolviéndole la laptop.
— ¿Cómo lo has hecho tan rápido?
—Casi lo habías logrado, solamente estabas poniendo un código mal. —le dije recostándome sobre su hombro.
— ¿No te interesaría trabajar para la CIA?
—No gracias, me encanta mi trabajo.
Y entonces se quedó mirando muy serio a la pantalla.
—Creo que será mejor que nos pongamos en marcha. —dijo mientras cerraba la laptop y la ponía sobre el sofá.
Christian salió hacia la habitación, cogió una de las maletas y la puso sobre la cama. Y después abrió un compartimento que no había visto. Sacó dos chalecos antibalas y me tendió uno a mí. Cogió su pistola y varios accesorios más junto a dos cargadores extras.
Y me quedé observando cómo enroscaba algo en el cañón de la pistola.
— ¿Qué es eso? —pregunté con curiosidad.
—Un silenciador. —me dijo mientras terminaba de ajustarlo y comenzaba a colocarle el otro. —Y una linterna. —me dijo terminando de colocarle los accesorios.
Cogió su teléfono, una chaqueta de cuero negra y una cajita.
— ¿No vas a llamar a tu equipo?
—Solo si es necesario actuar, solo iremos a ver qué traman. Vamos. —me dijo tendiéndome su teléfono. —Voy a necesitar que me guíes hacia donde se dirigen.
Cuando pasábamos por la sala me quedé mirando la laptop sobre el sofá.
— ¿Te importa si me la llevo?
—Si crees que te pueda ser útil, adelante.
Recogí la laptop y nos encaminamos hacia el parqueo subterráneo. En cuanto nos montamos en el auto encendí el teléfono y fui guiando a Christian hacia donde se encontraba el pequeño punto parpadeante en el mapa. El cual se había detenido desde hacía casi media hora.
Saqué la laptop que había traído conmigo y comencé a hacer un trabajo extra. Cinco minutos más tarde ya tenía un plano del local donde se encontraba. Tomé el plano y lo traspuse con el localizador en el teléfono de Christian.
Cerré la laptop.
Veinte minutos más tarde nos estábamos deteniendo frente a un club nocturno.
—Está allá adentro. —le dije mientras volvía a ver el teléfono en mis manos.
El punto aún no se había movido.
—No son tan estúpidos como pensaba, decidieron reunirse en un lugar público y concurrido. —me dijo mientras sacaba la cajita y la abría.
Dentro estaban los audífonos y los micrófonos. Ya sabía lo que tenía que hacer, así que tomé mi juego y me lo coloqué.
— ¿No vamos a esperar? —le pregunté mientras lo veía zafarse el cinturón de seguridad.
Salió del auto y dio la vuelta. Me abrió la puerta y me tendió la mano.
— ¿Vamos? —me dijo con una sensual sonrisa en los labios.
—No creo estar vestida como para un club nocturno. —le dije mirándome los jeans que llevaba en esos momentos.
—Estás perfecta así. —salí del auto.
Christian me sonreía dulcemente. Subió una de sus manos hacia mi rostro. Y mientras me acariciaba acercó su rostro al mío para darme un beso cargado de amor y pasión. Se separó de mí y tomándome de la mano me condujo rumbo a la entrada del club.
No tenía ni idea de que iba a hacer para entrar en el club. Cuando llegamos a la entrada donde había dos tipos enormes Christian les sonrió, metió su mano dentro de la chaqueta y sacó un fajo de billetes.
— ¿Creen que pueda entrar con mi chica a divertirnos un rato? —les dijo tendiéndole el fajo de billetes que uno de los tipos tomó rápidamente.
—Bienvenido hermano. —le dijo mientras nos abría la puerta para dejarnos entrar.
—Eso ha sido fácil. —le dije sabiendo que podía escucharme perfectamente.
—Ahora viene la parte difícil. —sentía su cálida voz en el oído perfectamente a pesar de la estruendosa música.
Caminamos por un corto pasillo mientras la música iba haciéndose cada vez más fuerte. Adentro las luces y la estrepitosa música no dejaban escuchar lo que Christian me decía. Pasó un brazo por mis hombros protectoramente y me condujo rumbo a la barra.
—Un whiskey y una soda. —le gritó al camarero mientras le tendía un billete.
Y nuestras bebidas estuvieron rápidamente frente a nosotros.
Christian me condujo rumbo a un privado y se sentó protectoramente a mi lado. Se mojó los labios con whiskey mientras lo veía escaneando el lugar, tratando de localizar a las personas que estábamos siguiendo.
Y entonces lo vi.
Jamás podría olvidar ese rostro.
—Al final y rumbo al pasillo. —le dije mientras disimuladamente tomaba de mi soda.
— ¿A dónde exactamente se dirige? —se preguntó muy bajo pero lo escuché perfectamente.
—He actualizado un mapa del local, así que no hay pérdida. En la parte trasera hay una oficina y un almacén de suministros en la parte de abajo. —le dije tendiéndole el teléfono mientras él me miraba impresionado.
— ¿Cómo has…? Olvídalo. —me dijo mientras me robaba un beso y me tomaba fuertemente de la mano. —Vamos.
Christian tiró de mí hacia la pista de baile y comenzamos a bailar al ritmo pegajoso de Love Myself de Hailee Steinfeld.
Su cuerpo pegado al mío, sus manos en mi cintura, seduciéndome con sus movimientos mientras las deslizaba hacia mis nalgas y nuevamente a mi cintura. Enredé mis manos en su cuello las deslicé por su pecho, dejando que la canción fluyera por mi cuerpo y olvidándome de todo a mí alrededor.
Christian nos iba moviendo entre las personas mientras bailábamos. Conduciéndonos rumbo a nuestro destino. Todo el mundo ignorante de lo que sucedía en realidad. Llegamos al pasillo y Christian tomándome de la mano me condujo por allí mientras me besaba apretándome contra la pared, sus manos deslizándose por mi cuerpo, haciendo que un gemido escapara de mis labios. Sabía que estábamos disimulando, pero no podía evitar que sus caricias me excitaran.
Cuando llegamos al final del pasillo y doblamos, había otro corredor a la derecha y al final estaban las escaleras hacia la bodega del local. Solo cuando estábamos fuera de la vista de las personas se separó de mí. Christian sacó su arma y me miró fijamente. Sabía lo que significaba esa mirada.
—Mantente detrás de mí en todo momento. —me dijo muy bajo.
Bajó delante de mí lentamente las escaleras empuñando su arma y cubriendo mi cuerpo con el suyo. Abrió lentamente la puerta y echó una ojeada por una rendija antes de adentrarnos más en el almacén. Nos escondimos detrás de unas cajas y Christian echó un vistazo rápido al local antes de esconderse junto a mí nuevamente.
—Ya los he localizado, pero no están solos, hay más personas con ellos. —me dijo en un susurro casi inaudible.
— ¿Qué vas hacer? —le pregunté con miedo.
—Por ahora nada, quiero ver que es lo que se traen entre manos. Ver a quien le van vender el prototipo.
En ese momento se escuchó el sonido de alguien por las escaleras por las cuales acabábamos de entrar.
Christian me tomó de la mano y me movió del lugar en que estábamos hacia un pequeño hueco detrás de un estante que quedaba completamente a oscuras. Me recostó contra la pared mientras cubría mi cuerpo con el suyo y ponía un dedo sobre mis labios.
Los pasos se sintieron más cerca y después alejándose en dirección a donde estaba el grupo reunido. Christian me tomó de la mano y muy cuidadosamente y sin hacer ruido me condujo hacia otro lugar escondido un poco más cerca de donde estaba el grupo. Puso nuevamente un dedo en mis labios y ocultó mi cuerpo con el suyo mientras escuchábamos la conversación.
—Ya están todos aquí, que bueno que han llegado con tan poca antelación.
—Para que nos has reunido aquí Dago.
—Pues para informarles de manera oficial que realizaremos una subasta mañana en la noche donde habrán objetos de alto valor entre ellos el famoso prototipo de inteligencia artificial.
— ¿Donde será la subasta? —era la voz de una mujer.
—Les haré llegar las indicaciones con el lugar y la hora.
Busqué rápidamente el teléfono de Christian del bolsillo de su chaqueta. Solo esperaba que tuviese el programa que necesitaba. Sí, perfecto. Accedí rápidamente y me infiltré en uno de los teléfonos copiando un spyware en él. Así que todo lo que enviaran allí, lo recibiríamos nosotros aquí. Volví a guardar el teléfono en su sitio.
— ¿Podemos verlo?
—No somos tan estúpidos como para traerlo con nosotros. Está guardado en un lugar seguro hasta la subasta mañana, y espero que lleven bastante dinero pues solamente el mejor postor se lo va a llevar. Se pueden marchar, esperen indicaciones.
En ese momento sentí el sonido de pasos nuevamente por donde habíamos entrado. Hasta que unos minutos más tarde ya no se sintió ninguno sonido.
—Creo que es hora de marcharnos. —me susurró Christian mientras salíamos de nuestro escondite.
—Vaya, vaya. Pero si había varias ratas escondidas en el armario. —nos dijo una voz desde atrás de nosotros.
Y entonces todo sucedió rápido. El disparo que pasó por nuestro lado, apenas audible y Christian empujándome hacia otro lado para apuntar y dispararle al que nos había descubierto. El hombre cayó rápidamente al suelo. Y Christian llegó rápidamente en mi dirección.
— ¿Te encuentras bien? —me preguntó preocupado mientras llegaba donde estaba yo en el suelo y me tendía la mano.
—Sí, estoy bien. —tomé su mano.
Christian me condujo hasta donde estaba el hombre tendido en el suelo perdiendo sangre, muerto por un tiro en la cabeza. No era el que se había robado el prototipo, era otro que jamás había visto en mi vida.
