¡Buenas noches (desde aquí)!

Vuelve una aprendiz de fanfics para publicar un nuevo capítulo, pero la verdad, nose si será el último que publique. Los usuarios que lo leen no dejan ni un mísero comentario, y la verdad, se te quitan las ganas de continuar colgando si solo ves que siempre hay uno o dos comentarios. Nose si os gusta, si no os gusta, si lo odias, o que... Así que porfavor, si no veo más comentarios haré un pensamiento para plantar el fic, aunque me sabrá muy mal ya que siempre hay una lectora que me comenta capítulo tras capítulo. Gracias Laura por todo, este capi va dedicado para ti :)

Respondo a mi amiga Laura ("alumna"): Sí, las bebidas alcóholicas frente a corriente eléctrica producen un cambio de potencial, provocando un cortocircuito. En condiciones normales, saltaría la luz y listos, pero como ya no hay luz y el grad era alto, se produce una emisión de calor en forma de energia térmica y luminosa, que ya veremos que consecuéncias causa. El tema Kazuha parece que ya está un poco cerrado, camino del hospital, pero claro, Ran sigue en el edifico junto a Conan y más gente... Ya veremos que pasa xD ¡Besos guapísimaaa!.

Este capi hay de todo, así que agarraros fuerte... El fic tiene 30 capis contando el epílogo, así que ya queda menos. Espero saber vuestras opiniones.

No me queda nada más por decir, solo que... Leed, comentad y recordad que que este fic es ÚNICO de su creadora y que está prohibido PLAGIARLO!!

Muchos besos y... siempre hay una verdad!

Detalles para entender el fic:

* ... * significa pensando

" ... " son los textos en la mensageria instantanea y escritos en papel

(...) son acciones que efectuan los personajes.

Los personajes no son mios, pertenecen exclusivamente a Gosho Aoyama, un gran creador de un gran manganime


Capítulo 25. Se quién eres en realidad, Kid.

Conan iba por los conductos de ventilación avanzando poco a poco. Con ese cuerpo tan pequeño iba muy lento, y para subir dos pisos había hecho un esfuerzo enorme. Para el colmo de todo, allí dentro hacía mucho calor y no sabía por qué. En el momento que iba a subir otro piso, su intercomunicador vibró.

Shiho: ¿Kudo?

Conan: aquí presente. ¿Miyano, que pasa aquí arriba, que hace tanto calor?

Shiho: me parece que el plan ha salido tan rematadamente bien que el edifico está siendo pasto de las llamas.

Conan: ¿Cómo? – gritó furioso – pero no puede ser… ¿en cual piso se ha producido el incendio?

Shiho: en el cuarto… ¿en qué piso estás tú?

Conan: pues acabo de llegar al implicado, aunque aquí no ha llegado humo.

Shiho: ve con cuidado, Kudo, y recuerda mis palabras.

Conan: por cierto, ¿Quiénes están ahí fuera?

Shiho: la poli, agentes del FBI y Aoko.

Conan: ¿Hattori y Toyama no han llegado aún?

Shiho: no han aparecido, ni Kuroba tampoco. Oye Kudo, aun queda gente en la quinta y sexta planta, así que – se cortó la comunicación.

Conan guardó el pin y siguió gateando hasta llegar a otras escaleras para subir. Para empeorar todo, ya se empezaba a filtrar humo a los conductos *mierda, me estoy empezando a asfixiar* pensó, tosiendo mientras acababa de subir al quinto piso. Entonces recordó las palabras de Miyano "Si pasara algo, tómate esto. No te lo tomes antes del momento en que tú y solo tú la necesites". Así que no se lo pensó. Sacó la píldora y el vial de agua del bolsillo y se la tomó. Siguió avanzando por el conducto pero los sudores eran cada vez más fuertes *No puede ser, Miyano, tú la has hecho*, pero ya no pudo pensar nada más, el corazón le iba a mil y cayó desmayado.

Mientras, Heiji y Kazuha se hallaban ya en el final del conducto de ventilación. Heiji dio gracias a que llevaba un destornillador a mana y lograron salir por la rejilla al mismo lugar donde habían entrado. Dejó a Kazuha estirada en el césped y la volvió a coger en brazos, comprobando que su pulso empezaba a ser normal y ella estaba recuperando el conocimiento.

Kazuha: (abriendo lentamente los ojos) ¿Dónde estoy? – entonces se percató de que alguien la llevaba en brazos - ¡suéltame! – gritó.

Heiji: Kazuha – al oír esta voz, la chica se tranquilizó – tranquila, ya ha pasado todo. Ahora iremos hacia donde se encuentran todos.

Kazuha: Heiji, Ran aun se encuentra dentro y – miró hacia arriba – el edificio está ardiendo.

Heiji: ¿Qué? – miró hacia arriba y vio que toda la planta cuarta era llamaradas vivas – maldición, lo que nos faltaba. Bueno, Kazu, ya hemos llegado. ¡Takagi!

Takagi: Hattori, ya estáis… atiza, Toyama está mal. Sato, llama a una ambulancia.

Sato: ya hay tres aquí – señaló la carretera – me la llevo y…

Heiji: mejor voy yo – y salió corriendo con la morena en brazos. La ambulancia desapareció en cuestión de minutos.

Sato: por cierto, he perdido de vista a Aoko.

Takagi: perfecto, simplemente perfecto.

Lo que ellos no sabían es que Aoko se encontraba muy cercana a ese lugar, pero en una situación comprometida. Había estado a punto de gritar el nombre del ladrón que le arruinaba la vida cuando sus labios se posaron encima de los de ella, así callando sus palabras.

El beso empezó como algo tímido, los labios de él se deslizaban suavemente y esto abrasaba a Aoko, con lo cual su cuerpo le pedía más, aunque la razón le decía que se estaba besando con su enemigo. Cuando quiso darse cuenta, se encontraba apoyada en un árbol con el cuerpo del ladrón pegado. Quiso apartarlo pero Kaito la agarró por la cintura y la presionó con su lengua para que abriera su boca. Aoko se sentía muy mareada, así que delante de esa presión, cerró los ojos y abrió la boca, dejando que la lengua contraria la invadiera por completo. Dejándose llevar poco a poco, empezó a corresponderle moviendo su lengua para explorar cada rincón de la boca adversaria. Sus lenguas se rozaron y enroscaron, sacando un gemido por parte de la morena.

Pero viendo que se empezaba a quedar sin aire, la ojiazul se empezó a separar suavemente de él y apoyó la cabeza en el hombro del chico, cansada. Su corazón latía fuertemente y su respiración trataba de estabilizarse. Por otra parte, Kaito estaba quieto, su corazón también le latía efusivamente. *Como he sido capaz de besarla. ¿Cómo?* se preguntaba desesperado. Lo que le acabó de sorprender más fue la respuesta de ella, no le entraba en la cabeza. Entonces ocurrió algo que no esperaba.

Aoko: (susurrando) se quién eres en realidad, Kid. Tú eres Kaito Kuroba – dijo mientras los ojos se llenaban de lágrimas.

Kaito se quedó helado. Aoko seguí abrazada a él y le había soltado esto.

Aoko: no me digas nada, aún. Estoy segura de Haber acertado porque tengo muchas evidencias que lo demuestran. Cada vez que robaba Kid, tú siempre te hallabas indispuesto para quedar, aunque fuera para tomar un café. Espérate – viendo como iba a intervenir – además Akako lo sabía, ya que no paraba de lanzarte indirectas, y Saguru estaba loco por darte caza, porque sabía tu verdadera identidad. Lo que más me molesta es que seas precisamente tú – las lágrimas le salían a chorro, quebrándole así la voz – tú, la persona más importante de mi vida. ¡Tú, maldita sea! – no pudo continuar hablando, empezó a resbalarse hasta quedar arrodillada en el suelo.

Kaito: (arrodillándose hasta quedar a la altura de la chica) tienes razón, yo soy el ladrón más buscado por el país. Pero Aoko…

Aoko: ¡No me toques! ¡No me digas nada!

Kaito: Aoko, esto lo hacía para vengarme de los que mataron a mi padre, esta organización.

Aoko: ¿Cómo?

Kaito: sí, seguí robando para ver si me darían caza a mí. Pero parece que no ha hecho falta, porque resultó ser la misma implicada en los problemas de Kudo.

Aoko: ahora lo entiendo todo, pero no me lo tenías que haver escondido.

Kaito (acercándose y limpiándole los restos de lágrimas) si te lo decía, te pondría en peligro. A parte, sabes también que tú eres lo único que me queda en este mundo, y creo que como estamos de confesiones, mejor te lo diga ahora – se acercó más a su rostro, levantándolo para que lo mirara – desde que te conocí en la torre del reloj hasta ahora no he podido dejar de pensar en ti, ya que te amo más que mi propia vida – acabó diciendo a escasos centímetros de sus labios.

Aoko: Kaito… yo también te amo – dijo sonrojada. Estas fueron las palabras que hicieron que él acabara de acortar las distancias y uniera sus labios con los de ella, fundiéndose.

En un coche, Miyano no paraba de teclear en el pc. Le preocupaba la situación. La cuarta planta y parte de la quinta se hallaba en llamas, y al paso que iban, el edificio acabaría por derrumbarse a trozos. Ella sabía que aun quedaba gante en la 6ª planta y también estaba Mouri. Pero la idea que más le rondaba por la cabeza es que solo habían capturado a Chianti, Korn, Vodka (que supuestamente no había opuesto resistencia, ya que los agentes del FBI se lo habían encontrado dormido) y unos treinta delincuentes más, pero no había ni rastro del jefe, Vermouth ni Gin. Además, Kir estaba con Jodie rastreando las dos primeras plantas pero no quedaba nadie. Y lo más preocupante es que Shuichi tampoco había aprecido, y eso la reconcomía por dentro. Pondría la mano en el fuego a que se hallaba con Mouri en la sexta planta y no le hacía ninguna gracia. En ese momento, alguien llamó a la puerta. Ella hizo caso omiso pero la puerta se abrió de golpe y unos brazos la cogieron, abrazándola.

Shiho: no es posible, tú…

La sombra se quitó la máscara y dejó al aire su identidad.

Shuichi: te he echado de menos, Shiho – dijo cogiéndola y besándola.