Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la trama a camnz.
En el trabajo la semana transcurrió sin novedad. Su acostumbrado almuerzo con Ginny se canceló ya que Ginny se estaba volviendo loca con la planeación de su boda. Hacia el final de la semana, Ginny había reclutado a Hermione para hacerle mandados, y ahora le habían pedido que recogiera los zapatos de repuesto para Ginny ya que el par original no le ajustaba apropiadamente.
No le importaba hacerlo si con eso ayudaba a Ginny. Iría a buscarlos en su hora de almorzar. Excepto que, cuando llegó a Madam Malkins la dependienta estaba ocupada con, nada más y nada menos que Pansy–perra.
–Realmente el blanco no es tu color –dijo Pansy–perra cuando vio los zapatos que Hermione recogía.
–Hola Pansy –dijo Hermione severamente–, es lindo verte.
–No te he visto desde hace tiempo –dijo Pansy–. Draco te está escondiendo. No estará avergonzado ¿verdad?
Hermione miró fijamente a Pansy para ver si lo decía en serio, y así era. Lo cual significaba que Pansy creía que seguían juntos.
–Ya estuvo –dijo Hermione y tomó los zapatos–. Que se dé por muerto.
–Oh cielos –dijo dulcemente Pansy, era obvio que creía que había ocasionado algún problema.
–De hecho Pansy, ¿sabes dónde está en este momento?
–Y no te dice dónde está –dijo Pansy con falsa conmiseración.
–Sólo dime.
–Supongo que está en casa.
–¿Dónde es?
Las cejas de Pansy se alzaron, pero a Hermione no le importó. Pansy podía pensar lo que quisiera. No le importaba la maldita Pansy. Draco y ella por otro lado, estaban a punto de hacerse de palabras.
Pansy le dio la dirección. –No es un muy buen novio si no te ha dicho donde vive. En serio deberías pensar sobre tu relación.
–No sabes cuánta razón tienes –dijo Hermione y salió dando zancadas. Se apareció en la calle donde aparentemente vivía Draco en Barnton. Debió haberse imaginado que estaría en un poblado mágico sofisticado como Barnton. Encontró la casa que lucía como un castillo francés en miniatura.
Un elfo abrió la puerta cuando llamó, y Hermione hizo a un lado al elfo y caminó hacia adentro.
–¿Dónde está?
–El amo no está recibiendo visitantes.
–¿En serio? ¿Ni siquiera a su novia?
Los ojos del elfo se abrieron como platos. Trató de detenerla y ella sospechó que no era la única chica que entraba por la fuerza en la casa de Malfoy asegurando que estaban involucrados.
–Malfoy –gritó Hermione–, trae tu pálido pellejo acá.
–No recibo visitas, Granger –oyó del piso de arriba.
–Bueno, supongo que entonces debiste haber terminado conmigo.
–¿Todavía sigues con eso? –respondió él–. No puedo evitar lo que la gente asume
Hermione subió a trancos las escaleras. –De alguna manera no estoy segura de eso. Me estoy empezando a preguntar por qué te involucraste en toda esta farsa para empezar.
Intentó en algunas habitaciones hasta que halló en el que estaba él. Su alcoba. Seguía en bata y piyama.
–Es la hora de la comida –dijo ella.
–Prácticamente la mitad de la noche –dijo él.
–Acabo de ver a Pansy y ella tiene la impresión que somos pareja –lo acusó–. Ahora, ¿qué le daría esa idea? ¿Eh? De hecho, ella piensa que te avergüenza mucho que te vean conmigo, así que me escondes en algún lugar.
–Iba a decir que Pansy es una idiota, pero puede que haya algo de cierto en lo que dijo –dijo él–. Ahora por favor vete.
–No.
–¿No? –dijo él–. Te metes a mi casa y me acusas de toda clase de cosas.
–Oh, lo siento –dijo ella sarcásticamente–. ¿Acaso soy tan grosera por acusarte de llevar una relación falsa conmigo en contra de mi voluntad?
–Nada fue en contra de tu voluntad hace un tiempo –dijo lascivamente.
–Eso es completamente irrelevante –dijo ella–, y antes de eso acordamos que si no terminabas conmigo para el fin de semana, irías a la boda de Harry y Ginny como mi pareja.
–No voy a ir a la jodida boda de Potter.
–Muy bien, necesito llevar una pareja y no quiero ocasionar más rumores por ese motivo mientras la gente cree que seguimos siendo pareja.
Draco se encogió de hombros.
–Así que –continuó ella–, vamos a algún lado y terminemos.
–¿Qué, en este momento?
–Sí, en este momento.
–No estoy vestido.
–No me importa –dijo ella. Iba a hacer que cediera de alguna forma–. O tal vez le pueda pedir a Blaise que vaya a la boda conmigo, creo que diría que sí. Reconciliarnos no sería del todo dañino para mi reputación. En realidad podría hacerme bien. Mostraría algo de consistencia.
Draco se quedó inmóvil. Hermione lo estaba logrando, sabía que había algo entre él y Blaise que era el centro de todo, y la motivación de Draco.
–Si tienes que hacerlo –dijo él después de un rato.
Había descubierto su engaño. No había manera de que ella le pidiera a Blaise acompañarla. Sería un desastre.
–Sólo termina conmigo –gimoteó ella.
No respondió. Le dio la espalda y se aproximó al pequeño bar en una de las mesitas de noche. Se percató que no le contestaba, para ser exactos estaba evitando la contestación, lo cual significaba que no iba a terminar con ella y que no lo había intentado en absoluto.
Ella, por su vida no podía imaginarse el porqué, pero había algo que no sabía y lo odiaba.
–Quieres seguir con esto –dijo ella.
–No –respondió él–, no directamente.
–No directamente, ¿qué significa eso?
Él se encogió de hombros. Esto era como si le estuvieran sacando los dientes. Se ocupó en su whiskey de fuego, para el cual por cierto, era muy temprano.
–Está bien –dijo cuidadosamente como si le estuviera hablando a un lunático–. Tú no mantuviste directamente en marcha esta supuesta relación, lo cual significa que indirectamente la mantuviste en marcha.
–No exactamente.
–No exactamente –repitió ella y giró los ojos de frustración–. ¿Por qué no me lo explicas?
–No tengo que explicarte nada.
–En realidad, creo que sí –dijo ella–. Considerando que tenemos una relación, como que merezco saber por qué.
–No hay una razón.
Caminó hacia él y lo jaloneó. –¿Qué pasa con Blaise? Dime o te arranco las pelotas con un hechizo.
–No es nada –dijo él–. Blaise es un cabrón. Te estaba usando.
–¿Entonces qué? ¿Me estabas salvando de Blaise?
–Por Merlín, no –dijo él–. Ustedes se merecen el uno al otro.
En realidad la había ofendido. –¿Pero…?
–Originalmente Blaise empezó a salir contigo por diversión –dijo Draco–. Iba a salir contigo y botarte, sin duda de una manera memorable. Es algo que ha hecho antes.
–¿Por qué? –dijo ella–. Sólo porque soy sangresucia. ¿O sólo por haber aceptado salir con él?
Draco se alejó de ella. –En realidad lo hizo para molestarme. Cuando estábamos en la escuela, nos emborrachamos y yo pude haber mencionado que tú eras mi "Chica No Deseada".
–Puedo adivinar que hay algo halagador en esto –dijo Hermione bruscamente, pero se tragó el enojo–. ¿Qué es una "Chica No Deseada"?
–Si eres hombre, hay una chica con la cual cogerías aunque no quisieras –dijo él.
–Y yo era tu… "Chica No Deseada". Eso no tiene ningún sentido –declaró ella. Estaba más enfocada en llegar al fondo de todo que en sentirse herida por lo que él decía. Aunque no era sorpresa que Draco Malfoy la odiara en la escuela, eso lo había dejado completamente claro.
–¿Y Blaise salió conmigo porque tú no me querías? –dijo ella, todavía confundida.
–Una "Chica No Deseada" es una chica a la que no serías capaz de decirle que no a pesar de que no es tu tipo o que no es alguien con quien te dejarías ver en público.
–Y yo era eso para ti –dijo ella sólo para dejar las cosas claras–. No estoy segura si debo sentirme halagada u ofendida.
–Ese fue el origen del interés de Blaise por ti –continuó él–. Pero luego no terminó contigo.
–¿Será que hay alguna pauta aquí? –todo seguía sin tener sentido.
–¿Podemos continuar? –dijo él.
–Aún no –dijo ella–. ¿En qué momento apareces tú?
–Él no terminó contigo, perdió el valor –continuó Draco–. No tenía pensado estar contigo por tanto tiempo. Y pienso que tú te volviste su "Chica No Deseada"
–Esto sigue sin tener sentido.
–Le gustaba estar contigo, y él no esperaba eso. Perdió el valor porque tal vez le estaba gustando demasiado –dijo Draco–. Y ahí es donde aparezco yo. Algo así como un golpe bajo.
–¿Y por eso has mantenido esto a flote? ¿Para restregárselo a Blaise?
Él se veía completamente incómodo, lo cual le dijo que había más.
–Estás encarrerado –dijo ella–, mejor sigue.
–Así empezó, y tal vez tenía curiosidad de por qué Blaise se había clavado tanto.
–¿Obtuviste una respuesta?
–Tengo que vestirme.
–Necesito que respondas a mi pregunta.
–¿Por qué es importante? –dijo él con aspereza.
En realidad ella no sabía por qué era importante.
–¿Ahora vas a venir y a terminar conmigo? –dijo ella con seriedad.
–Salte o me vestiré delante de ti.
–Si no te acuerdas, ya te he visto desnudo –dijo ella.
Se quitó la bata de los hombros, dejando su pecho desnudo. Los sedosos pantalones de la piyama aún cubrían su mitad inferior. Puso los dedos en la pretina para bajarlo.
Hermione se dio la vuelta.
–Gallina –dijo él.
Lo escuchó caminar hacia el armario y vestirse.
–Si termino contigo, ¿a quién llevarás?
–No sé. A alguien –dijo ella–. A Blaise no –tristemente parecía que el hermano de Cormac sería la mejor opción. En realidad la opción más fácil sería estirar esta relación estúpida una semana más y llevar a Malfoy.
–Quiero que vayas conmigo –dijo ella–, a la boda. Hasta te daré una noche previa donde te adularé frente a Blaise.
–¿Por qué querrías llevarme a esta boda?
–Por conveniencia –dijo ella.
–Me acuesto con mis parejas.
–Definitivamente no –dijo señalando con el dedo para apoyar su seriedad.
–¿Qué? ¿Lo hiciste una vez y ya no más?
–Fue un acostón de una noche –dijo ella–. El caso es que sólo dura una noche. ¿Y no se supone que soy la que no quieres?
–Pero no puedo resistir –murmuró él.
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