Nota de Autora:Esta obra es una adaptación de la historia Deslices Imperdonables de la autora UNADE, quien me dio la autorización de adaptarla con los personajes de Rowling.

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Aclaración: Esta obra pasaría en un mundo paralelo, así que tienes que tener un poco la mente abierta. También les recomiendo que vean la película Sky High para entender muchas cosas.

Hermione y Harry se aparecieron en los jardines de Hogwarts. El lugar se veía vacío, a todas luces todos debían estar ya en el gran comed disfrutando de la celebración. El agente Richmond mantuvo una respetuosa distancia para permitirles algo de intimidad, pero caminar hacia las puertas seguidos por esa escolta les pareció cuando menos extraño.

- Nunca había tenido escolta, me siento casi como una celebridad -murmuró Hermione.

- Casi lo somos. Salieron tus fotos en el periódico salvando al hijo de Remus Lupin y la mía peleando contra el robot.

- Cierto. Espero que no nos traten de manera diferente. Quiero un poco de normalidad en mi vida.

La música se derramaba fuera del gran comedor a través de las puertas cerradas, anticipando el ambiente que encontrarían en el interior. Un alumno de primer curso se encargaba de hacer de portero. Le entregaron los dos cartones que representaban la entrada pagada. Les dedicó una larga mirada y pareció a punto de decir algo, pero finalmente no lo hizo cuando se fijó en el escolta que venía con ellos.

Hermione y Harry afrontaron las puertas. Instintivamente se tomaron del brazo de forma simultánea y con ese gesto pretendieron darse un ánimo mutuo que ninguno de los dos había planteado pedir.

Lo primero que les llamó la atención fue la transformación que había sufrido el comedor. Las duras y frías paredes había sido ocultadas tras una acogedora superficie de telas que ondeaba sutilmente. Los hirientes focos permanecían ciegos y los puntos de iluminación habían bajado hasta posarse sobre las mesas. Simulacros de velas se habían colocado sobre ellas en retorcidos candelabros de aspecto barroco. Las telas blancas brillaban en la parte de abajo por el reflejo de las luces y se difuminan hacia la oscuridad del techo en un degradado hacia el violeta, dando un ambiente onírico al lugar. Las mesas habían sido cubiertas por manteles de tono violeta, con motivos estampados de nudos sinuosos y zarcillos en los que se adivinaban adornos florales y perfiles de criaturas de cuentos. Había un rincón con telarañas dedicado a los cuentos de terror que había tenido mucho éxito. Hermione y Harry se quedaron boquiabiertos.

- ¡Uau! -fue todo lo que atinó a decir Harry.

- Tenemos que felicitar al equipo de decoración.

- Sí.

La música seleccionada no se correspondía a la esperada en un cuento de hadas, pero sí en una celebración adolescente. En ese momento sonaba "Let the bodies hit the floor", de los Drowing Pools. El contraste era de agradecer. Les devolvía al mundanal mundo.

Entre los reunidos abundaban los trajes largos de vistosos colores en ellas, que pretendían insinuar realeza, y los cortos que pretendían sugerir oscura seducción. Ellos optaban por el humor y los chistes visuales. Los alumnos de primer curso formaban grupitos dispersos por el perímetro y observaban la novedad con ojos ávidos. A los veteranos, los que ese año se graduaban, se les podía percibir, además de por su altura, por su actitud segura en mitad del lugar, copando las atenciones de aquella celebración. Ellos eran los protagonistas ahora, y lo sabían.

Los más próximos a la puerta se volvieron al notar que había recién llegados. Dos héroes de segundo curso se quedaron mirándolos como si hubiesen sido una aparición. Ninguno de ellos hizo el gesto de adelantarse a saludarlos, parecían desconcertados. Entre ellos Hermione vio a Pansy, que esbozó una mueca despectiva hacia ellos y no pudo oír lo que le dijo al chico que la acompañaba por culpa de la música. La idea de acudir a aquella celebración de repente no le pareció tan buena. En ese momento, de la masa de alumnos surgió un chico con la piel azul. Les costó reconocerlo en un principio.

- ¡Harry! Creíamos que no vendrías.

- Hola, Dean. Eh... Bonito color.

- Soy el príncipe azul. Se me tiene que notar, el prota de todo cuento.

- Ah...

Dean hizo señales a otra persona entre la gente.

- ¡Neville! Son Harry y Hermione, han venido.

Neville se acercó hasta ellos y su muestra de entusiasmo fue más contenida.

- Harry, Hermione, me alegro mucho de verlos.

Llevaba una librea antigua y cargaba con un compendio de pergaminos bajo el brazo. Se había colocado unas gafas pequeñas sobre la punta de la nariz.

- ¿Qué se supone que eres?

- El consejero de un rey. Ya sabes que el papel protagonista no va conmigo. Prefiero pasar desapercibido.

Terry correteó hasta al lado de Dean. Llevaba, además del vestido, unas orejitas de gato sobre la cabeza, cola y un cascabel al cuello.

- No me lo digas -murmuró Hermione-, el gato de la bruja.

Terry sonrió y asintió.

- Hermione, ¿cómo está Draco? Tú estás ahora en el hospital orbital, ¿verdad?

- Sí, estoy prestando servicios sociales. Ése de ahí es mi vigilante.

Hermione señaló tras ella al agente que le habían asignado en ausencia de su madre. Se mantenía contra la pared para no interferir en su vida social, pero no le quitaba el ojo de encima.

- Uau... Parece que seas famosa ahora- murmuró Neville.

- A Draco lo mantienen todavía dormido. Esperan que pueda recuperarse un poco más para poder despertarlo y meterlo en un tanque de regeneración. Si no es capaz de controlar sus poderes cuando despierte puede ser muy peligroso.

Terry sonrió de manera encantadora, y la sensación de alivio que irradió llegó hasta Hermione y la envolvió como una ola.

- Pero bueno... ¡Cueten! ¿Qué ha pasado? ¿Cómo lo viviste en esa lucha? Lo vimos en los diarios.

Más alumnos se fueron reuniendo alrededor de ellos, interesados en los sucesos que esperaban se iban a relatar en un momento. Fue cuando Dean tomó el control.

- Atrás, dejadlos pasar. Necesitan un respiro después de todo por lo que han pasado. Vamos... Vamos... ¡Abran paso!

Cual maestro de ceremonias, Dean los guió hasta la mesa de las bebidas. Allí, Ronald conversaba con Lavender Brown animadamente. Ronald había añadido unas orejas y una cola lobunas a su traje de gala. Lavender llevaba una corta capa roja sobre los hombros, a juego con su vestido. Era todo un contraste con sus cabellos negros, cortados a la altura de los hombros, y sus ojos grises. Ella se ruborizaba de vez en cuando y bajaba la vista con timidez.

Hermione se quedó de piedra. ¿Lavender Brown intimidada por un chico? ¿La mayor cotilla de la escuela, avergonzada por una inocente conversación? ¿Caperucita y el lobo?

Cuando se acercaron, Ronald se volvió hacia ellos. Sin mediar palabra se acercó a Harry y le dio un caluroso abrazo, acto seguido hizo lo mismo con Hermione.

- Me alegro de verlos a ambos. Esto no habría sido lo mismo sin ustedes. ¿Qué tal estás, Hermione?

- Bien...

Hermione sonrió de oreja a oreja ante ese recibimiento. Tras tantos días teniendo que justificarse y driblando conversaciones peligrosas, que Ronald no le exigiese unas palabras a cambio de una acogida fue de agradecer.

- Oh, cuidado con el ponche, alguien ha echado suero de la verdad en él. Por eso lo han precintado. El profesor Severus ha confesado que le gusta leer novela romántica para chicas.

Harry soltó una risotada.

- ¿En serio?

- Creo que vamos a sufrir las consecuencias todos.

- Pero eso será el curso que viene.

- Potter, -Harry se volvió hacia Lavender. La chica tenía una voz suave y amable-. Yo... Lamento mucho lo sucedido con tu padre. Me refiero a que oí cosas que... Me refiero a que tú eres tú y no esperes que yo crea que... Me refiero a que tus actos te definen.

Harry se quedó de piedra.

- Gracias, Lavender.

Ronald sonrió.

- Veo que se conocen. Entonces no hace falta que los presente.

- Bueno en realidad no nos conocemos, solo nos habíamos visto de lejos.

- Por cierto -preguntó Hermione-, ¿dónde está Luna?

- Debe estar bailando con su pareja -contestó Ronald.

Hermione observo hacia la pista de baile tratando de encontrarla entre la masa.

- ¿Con quién ha venido?

- No te lo vas a creer...

Ronald señaló un lugar específico de la pista. Luna y un héroe de segundo curso se abrazaban meciéndose al son de la música en un baile que sugería un erotismo velado. AmbOs sonreían y parecían estar hablándose en susurros. Hermione abrió mucho los ojos y un poco después su mandíbula se descolgó.

- Es es...

Lavender se adelantó.

- Sí, y mantenían una relación desde hacía tiempo. Parece que han decidido destaparla hoy.

- ¿Tú lo sabías?

Lavender asintió.

- ¿Por qué no se lo dijiste a nadie?

- Porque ellos me lo pidieron.

Hermione dejó escapar un resoplido y una risa contenida.

- Parece que me he perdido un montón de cosas...

Luna se había colocado una alitas de mariposa a la espalda de color lila, y el pelinegro llevaba el traje de cuero de algún tipo de guerrero de un mundo de cómic.

Harry se encogió de hombros.

- Parecen felices.

La música bajó de volumen, y la Directora McGonagall subió al escenario. Los presentes volvieron su atención hacia ella, expectantes. Era el momento de la entrega de premios.

La ceremonia duró media hora. Hubo un discurso de la directora, hubo aplausos, hubo homenajes... Se repartieron los premios en las diferentes categorías: resultados académicos por asignaturas, resultados deportivos, actividades extraescolares... Luna y el equipo de decoración se llevaron el premio a la mejor obra artística pictórica por la decoración del baile. El premio a la deportividad se lo llevaron dos curritos de segundo, por el partido de Capturar la Bandera más espectacular del año. Hermione se lo había perdido. Neville consiguió otro por organizar el grupo de excursionismo.

Ese año no hubo coronación de rey y reina. La Directora había decidido acabar con el cuento de hadas en que algunos estaban sumergidos y lo estaba materializando en hechos. A partir de entonces todos y cada uno iban a ser valorados por sus actos, no por un papel preestablecido.

En cuanto acabó la entrega de premios volvió la música, pero esta vez era tranquila y Ronald se escusó.

- Disculpenme, chicos. Tengo una cita con mi encantadora acompañante.

Lavender sonrió cuando Ronald tomó su mano con la profesionalidad de un galán de cine y ambos se dirigieron a la pista de baile. Hermione y Harry los miraron alejarse.

- ¿Te imaginabas así a Lavender Brown? -preguntó Hermione.

- En absoluto. Creía que era una cotilla insufrible y descarada. Al menos eso decían de ella.

- Parece que le gusta Ronald.

- Eso parece. Fue ella la que se lo pidió a él.

- ¡Qué valiente!

Una voz femenina llamo a Hermione por su apellido.

- Granger...

Hermione se volvió. Astoria Greengrass y su grupito se habían acercado a ellos. Llevaba del brazo a un currito de segundo de aspecto despistado. Astoria portaba una varita con una estrella dorada en la mano. Sonreía sin que sus ojos acompañasen a ese gesto. Pansy a su lado, con un traje azul de escamas, recordaba a una sirena. Ambas ofrecía la inclinación de cabeza característica del que se cree en superioridad táctica y está a punto de humillar a alguien. Los labios de Pansy se fruncían en una desagradable mueca.

- Oí que te habían condenado a trabajos sociales por ocultación de poderes -dijo Astoria despacio, saboreando cada palabra.

Hermione asintió.

- Sí, estaré ocupada hasta finales de verano. No va haber vacaciones para mí este año.

- Al menos no has acabado como Draco.

Hermione sintió un escalofrío ante la calma con la que ella mencionaba el estado de Draco. Puede que en realidad no estuviese al tanto de lo graves que resultaban sus heridas, del sufrimiento, de haberlo vigilado horas sin notar el más mínimo gesto en él...

- Eh... No, por suerte...

Pansy se lanzó a su vez.

- Fue adorable el numerito que armaron ambos en el pasillo. ¿Qué intentaban? ¿Matarnos a todos? Casi lo conseguís. Lo de acabar ambos desnudos ahí en medio creo que fue lo más espectacular.

Hermione no había vuelto a pensar en aquello desde que ocurrió. Había protegido su mente de aquel suceso, temerosa de enfrentarse a los efectos sociales de algo tan bochornoso. Se ruborizó y trató de de buscar una explicación.

- Yo... Eh... Fue involuntario...

Alrededor de ellos, varios alumnos se estaban fijando en la conversación y Astoria supo que era el momento.

- No lo parecía Granger. Me sorprende verte fuera del correccional. Parece que a menos que los dejen en la cama de un hospital no hay manera de retirar a un criminal de la via pública. Y no digamos ya a una exhibicionista.

Hermione tardó varios instantes en procesar esas palabras, pero cuando lo hizo todas las hormiguitas que poblaban su alma despertaron y se enfocaron a Astoria y Pansy.

No... No... No... No... No... ¡Quietas!

Harry se interpuso entre ambas.

- Ya basta, Astoria.

Astoria dirigió una mirada de triunfo, hacia Harry. Ahora ya sin tratar de disfrazarla. Varios alumnos observaban la escena previendo el desastre.

- No creo que estés en posición de exigir nada, Potter. No después de saber quien fue en realidad tu padre.

Hermione notó que Harry se ponía a temblar pero no se atrevió ni a hablar para calmarlo, a punto como estaba de perder ella misma el control. El agente Richmond observó el gesto de su custodiada y echó mano a la pistola con dardos calmantes que llevaba. Astoria lo percibió por el rabillo del ojo y sonrió con gesto de victoria. Era el momento de rematar socialmente a Hermione Granger.

- Lo que no entiendo es cómo es posible que D...

En ese momento el contenido de una ponchera cayó sobre Astoria y su grupo con un escandaloso "choff". La ponchera en sí descendió hasta posarse sobre la cabeza de Astoria como un grotesco sombrero. La sorpresa barrió la furia en la mente de Hermione. Harry tomó su mano entonces.

- Hermione, contrólate. Tu vigilante viene hacia aquí.

Hermione respiró hondo y puso en marcha las técnicas aprendidas para doblegar sus poderes. Harry vio por el rabillo del ojo que el agente Richmond dudaba un momento y después guardaba la pistola inyectora que había sacado.

Pansy, frente a ellos, abría y cerraba la boca como un pez mirando su traje arruinado goteando sustancia pegajosa en mitad de un charco. Astoria se quitó de la cabeza el objeto que obstruía su visión y lo lanzó al suelo. El golpe resonó por todo el lugar. El currito que la acompaña se puso a reír a su lado sin poder contenerse. Los alumnos que aún no se habían percatado el incidente empezaron a volverse hacia la escena.

- ¡Cállate, Damon! -ordenó Astoria a su acompañante. Pero él era incapaz de dejar de reír.

- Creí que aunque me hubieses pagado para acompañarte me aburriría como una ostra. Me alegro de haberme equivocado.

Astoria se volvió hacia él y le chilló con tono histérico.

- ¿Pero qué dices, imbécil?

- Me temo que el suero de la verdad que volcaron en la ponchera está haciendo estragos en tu acompañante, Astoria. No te enfades con él.

Ronald se había abierto paso hasta la escena junto con Lavender. Había hablado con calma, sin alzar la voz, pero todos notaron la amenaza que suponía. Astoria buscó entre la multitud de ojos que los rodeaban al que había perpetrado ese incidente. Los ojos de Astoria se detuvieron sobre Luna.

- ¡Tú! ¡Malditas sean Lunatica! ¡Has sido tú!

Theo se situó frente a Luna y miró directamente a Astoria a los ojos.

- Intentabas que Hermione perdiese el control. Lavender lo oyó todo y Luna lo ha evitado.

- ¡No deberian estar aquí! No deberian haberles permitido entrar. ¡Diré que me has atacado! Diré que me has amenazado, diré que Harry me ha amenazado y todos me creerán.

Theo cruzó los brazos sobre el pecho con gesto de satisfacción. El suero de la verdad también estaba afectando a Astoria.

- Yo no te creeré Astoria -dijo suavemente Lavender.

Astoria sonrió con autosuficiencia.

- Tú no eres más que una cotilla insufrible y Harry es el hijo de un criminal. Diré que él me amenazó y que Hermione lo animó a hacerlo y todos me creerán.

- Yo no te creeré -declaró Ronald.

- Yo no lo creo -sentenció Luna.

- Ni yo -Neville se situó junto a sus amigos.

- Ni de broma nos vamos a tragar esa mentira, nena -Dean...

Neville, Dean, Ronald, Lavender, Luna, fueron posicionandose alrededor de Hermione y Harry.

- Creo que yo tampoco voy a creer dicha versión.

La sombra de la directora McGonagall se materializó tras ellos con su pose clásica de "aquí van a rodar cabezas".

Astoria y Pansy desaparecieron de la fiesta, animadas por un comité de disciplina. Ni Hermione ni Harry quisieron regodearse en la escena y se retiraron hacia otra zona del salon. Habían sido demasiadas emociones para un reencuentro con la "normalidad". Luna y su acompañante se acercaron a ellos.

- El es Theodore Nott. Es mi pareja, dentro y fuera de este baile.

Pareció una declaración de intenciones.

- Gracias por ayudarnos, Theo.

El chico miró a Hermione y Harry.

- Gracias a ustedes por procurarme una excusa para masacrar a esas dos imbéciles. Sé lo que significa que te provoquen hasta el descontrol.

- Espero que no te traiga consecuencias.

- Habrán valido al pena.

- Hemos ganado el premio a la mejor obra pictórica.

- Oh, eh... Felicidades -se apresuró Hermione. Casi había olvidado las capacidades de Luna para segar temas de conversación.

- De todas maneras, no tuvo mérito.

- ¿Por qué?

- Realicé una encuesta sobre los colores a usar, así me aseguré que una mayoría se mostrase favorable al ambiente creado.

Hermione enarcó las cejas ante esas declaraciones y reprimió una risa.

- Eres increible, Luna.

Fue Theo el que respondió a eso.

- Lo sé -dijo. Tomó a Luna de la mano y ambos se dirigieron de nuevo a la pista de baile.

Harry las observó alejarse con gesto admirativo.

- ¡Cielos! ¡Eso sí es una chica guerrera! ¡Vaya mujer!

- ¡Cuidado, Harry! Tiene novio, y creo que me da más miedo Theo que ella.

Harry rió.

- ¿Quieres que bailemos?

Hermione asintió. Se cogieron de la mano y se abrieron paso entre los que ocupaban la pista.

Tras adoptar la postura reglamentaria se amoldaron a los acordes que sonaban. Hermione adoptó un gesto serio.

- Cuando Astoria mencionó a Draco estuve a punto de perder el control.

- Lo sé. Tu vigilante ya tenía el inyector de calmantes en la mano. Habría sido un desastre que tu baile terminase así.

- No pude evitarlo. Cuando hablaron de Draco noté que... Está en el hospital y ni siquiera sé si se recuperará.

Harry la interrumpió

- Se recuperará, estoy seguro. Es la persona más duro con el que me he encontrado. Sus choques con Rocaman habrían tumbado a un rinoceronte y él se levantaba. Cuando se recupere tú deberás estar esperándole, ¿entiendes?

Hermione levantó la vista hacia él, sus ojos brillaban con lo que había sido un llanto frustrado.

- Harry, ¿cuándo has aprendido a ser tan sabio?

- Lo sucedido me hizo pensar mucho. Yo te provoqué el ataque que hizo que se descontrolasen tus poderes y los metió a ti y a Draco en problemas. Al menos te debía lo de hoy.

- Yo tuve parte de la culpa de aquello. Entiendo por qué me dijiste todo aquello. Debería haberte explicado antes... Quiero que sepas que siento muchísimo haber dejado que todos creyesen algo que no era real. Tenía mucho miedo a decirlo en voz alta porque era como si yo fuese responsable de que nuestra historia no funcionase. Como si estuviese fallando yo...

- Te entiendo. A veces me da la sensación de que mi vida ya la han decidido otros, que otro escribe el guión que debo interpretar. Como un cuento...

- ... de hadas.

Harry y Hermione se miraron. Había una tristeza serena en los ojos del chico, sin reproches.

- Siento haber sido tan estupido y ciego, Hermione. No me di cuenta, tan preocupado como estaba por creerme mi propia historia. Pero al menos parece que nuestra alianza sí funciona.

- Yo creo que sí.

El chico desvió la mirada y su voz estuvo a punto de quebrarse.

- ¿Qué va a ser ahora de mí? ¿Voy a ser el hijo de un supervillano?

Había tristeza en sus palabras. Ya no era el chico que había sido, se había convertido en adulto de la manera más dura posible. Ya no había un padre que le guiase, ya no había blancos y negros en su vida, ya no había certezas.

- No lo sé Harry, pero creo que tú decidirás tu destino en realidad. Has renunciado a la fama fácil que te hacía ser el hijo de James Potter para hacer lo correcto. Hace falta valor para ello. Yo creo que eres un héroe auténtico por tus propios méritos.

Hermione vio en los ojos de él que sus palabras le había calado muy hondo. Harry la abrazó y ella hizo otro tanto.

Arropados por el refugio psicológico que habían formado no se percataron de que la gente había dejado de bailar alrededor de ellos a pesar de que la música seguía sonando. Los crecientes murmullos les hicieron alzar las miradas. Los alumnos se volvían hacia la entrada con expectación. Hermione y Harry trataron de discernir a su vez algo. Por un momento a Hermione le pareció ver la figura de su madre junto a la puerta, pero la masa de alumnos se estaba desplazando y se interpuso en su campo de visión.

¿Mamá? ¿Qué haces aquí?

Se estaba abriendo un pasillo entre los presentes que acabó por confluir en Hermione y Harry. Por él caminaba un chico vestido con unos simples vaqueros y una camiseta negra. No había venido arreglado para la ocasión, ni siquiera se había tomado la molestia de pasar por una peluquería. Sus largos cabellos ocultaban parte de sus facciones. En aquel ambiente lleno de artificio y relamidos peinados resaltaba como un pájaro negro en un cielo despejado. Los presentes se apartaban a su paso dirigiéndole miradas de desconcierto. Parecía como si un depredador sin hambre se hubiese colado entre una bandada de vistosos pájaros de corral. Tal vez precisamente por ello, su figura irradiaba todo el peligroso poderío que había irradiado Draco Malfoy hacía ya tanto tiempo que a Hermione le parecía una eternidad.

- ¡Potter! ¡Aléjate de mi chica!

Hubo una exclamación conjunta en el gran salon cuando todos reconocieron su voz y con eso se despejaron las dudas definitivamente. Era Draco Malfoy.

Hermione no fue capaz de reaccionar. Su mente no asimilaba aquella voz ni aquella figura. Había pasado demasiados días vigilándolo en la cama de un hospital, observando su debilidad, como para asumir de repente que volvía a estar en pie. Fue Draco quien llegó hasta ella y le sonrió. Estaba un poco más delgado. Su cabello había crecido mucho y una cicatriz cruzaba sobre su ojo derecho, por suerte esquivándolo. Le hacía parecer mayor.

- ¿Draco? -murmuró Hermione, dubitativa.

- ¿No te alegras de verme? -preguntó con suavidad y un cierto gesto de desconcierto. Cuando el reflejo de un fuego pareció arder el el fondo de sus pupilas las dudas se despejaron en Hermione. La chica no fue capaz de contestar. Le echó los brazos al cuello y lo abrazó con fuerza. No quería llorar, no quería hacerlo, pero las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas sin que ella pudiese controlarlas. Draco la estrechó contra él y su voz salió en un susurro.

- Hermione...

- ¿Qué haces aquí?

- Si te molesta mi presencia me voy -bromeó.

La chica se apartó de él y a sus sollozos se entremezcló una risa.

- ¡Estoy contenta, idiota! ¡Me alegro tanto de verte! No sabía cuando... No sabía si te recuperarías... Aún no entiendo cómo has...

Draco se adelantó a su pregunta.

- Esta mañana me metieron en el tanque de regeneración. Tu madre me ha traído.

- Así que esa era la emergencia que no podía contarme... ¡Tengo una madre increíble!

- Y ella tiene una hija increíble.

Acto seguido volvieron a abrazarse y las manos de ambos se aferraron al otro con avidez. Poco a poco, alrededor de ellos, empezaron a sonar aplausos. Primero tímidos, luego cada vez más enérgicos. Draco y Hermione permanecieron en mitad de aquella ovación, reacios a soltar su presa. Cuando finalmente se apartaron Draco deslizó los dedos por las mejillas de Hermione barriendo las lágrimas, pero la sonrisa de Hermione irradiaba una felicidad tan deslumbrante que parecía hacerla brillar.

- Tengo la cabeza dura, rton de biblioteca. No deberías haberte preocupado por mí.

Hermione tocó la cicatriz de su frente.

- Ahora ya podrás impresionar a la chicas todo lo que quieras con esto en la cara.

- Creo que por el momento, sólo tengo a una en mente.

Draco besó la mejilla que acababa de acariciar. Hubo "oooooohs" entre los que observaban la escena. Alguien gritó entre los presentes "¡Vaya mierda de beso, Draco! Yo puedo hacerlo mejor".

Draco no pudo evitar sonreír.

- Creo que ese imbécil tiene razón.

Acto seguido, se inclinó sobre Hermione con la intención de besarla, pero ella se le adelantó. Los aplausos retomaron en intensidad y fueron coronados por silbidos de entusiasmo. El beso duró una eternidad, más que los aplausos que lo secundaron.

Harry observaba el reencuentro con una sonrisa en la cara y una mirada melancólica en los ojos. Como si pudiese sentir esa mirada, Draco se volvió hacia él, soltó a Hermione y su gesto adusto pareció suavizarse por un instante.

- Potter...

- Me alegro de que te hayas recuperado, Malfoy -dijo Harry.

- Te debo una, Potter. No lo olvidaré -.Su voz sonó suave, casi dulce, en contraposición al agresivo tono irónico que solía usar.

Harry se encogió de hombros restándole importancia.

- Si no les importa voy a beber algo, necesito descansar un poco.

Harry se metió entre la gente rumbo a la mesa de las bebidas. Terry surgió a su lado de repente y se aferró a su brazo.

- ¿Te puedo acompañar?

- ¿Y tu pareja?

- Somos impares, yo he elegido venir sola.

- ¿Y eso?

- Porque no sabía a quien escoger. La directora McGonagall me lo permitió.

A mitad de camino un héroe de segundo interpeló a Harry.

- Potter, vi las imágenes de tu combate contra el robot. ¡Eso fue increíble!

- Eh... Gracias...

En la pista de baile, la música inició un nuevo tema, rock gótico en forma de balada de Evanescence, y Hermione enlazó sus brazos alrededor del cuello de Draco, satisfecha con el cambio de pareja que había sufrido.

- Hermione, no quiero estropear el momento pero soy un desastre bailando.

- ¿En serio?

- Sí. Creo que nunca he bailado agarrado a una chica.

- No importa. No es más que una excusa para poder abrazarse en público. Puedes estarte quieto mientras me abraces simplemente.

- Me gusta la idea.

Draco posó las manos en el hueco de la espalda de ella y siguió con rigidez sus movimientos. Pero a los pocos instantes sus manos se amoldaron a las curvas de Hermione y fue capaz de acompañarla con cierta soltura. La música los envolvió alejándolos de lo que era o no era real y el mundo pareció quedar muy lejos de ellos dos, de aquel momento.

- ¿Sabes qué fue lo primero que pense cuando recuperé la conciencia?

- No lo sé.

- Que quería verte.

Draco le dedicó una mirada tan intensa que pareció por un momento que el fuego que albergaba la envolvería, pero la voz que usó fue un susurro casi suplicante. Hermione sintió que se le erizaba el vello de la espalda cuando él deslizó sus manos por ella hacia los omoplatos. Sonrió y un leve rubor tiñó sus mejillas.

- Yo también te he echado mucho de menos todo este tiempo. Ha sido duro... Además he tenido que aprender a controlar mis poderes desbocados sin ti, y eso ha sido muy difícil.

- Difícil, ¿por qué?

Hermione buscó las palabras durante unos instantes.

- Cuando mis poderes me desbordaron... Creo que eras el único capaz de hacerme volver. Oir tu voz en mitad de aquello fue como la luz en mitad de la oscuridad. Oía todo, pero era como muy lejano. Nada lograba engancharme para hacerme volver, tú lo hiciste.

- Eso es todo un halago, raton de biblioteca.

- No, es sólo la verdad. Tengo a un vigilante armado cerca. Se me considera peligrosa. ¿Aún quieres estar conmigo?

- Creo que querré verte cada día durante el resto de mi vida.

- Puede que luego cambies de opinión -susurró Hermione y enarcó las cejas en un gracioso gesto.

- No puedo saber qué sentiré mañana, pero ahora mismo lo que quiero es estar contigo siempre, al menos de momento.

Hermione sonrió...

- Para siempre de momento... Nunca oí de ningún cuento de hadas que acabase con un "para siempre de momento".

- Eso es porque somos nosotros quienes escribimos esta historia.

Hermione sonrió, y toda ella pareció brillar con ese gesto.

- Entonces acabemos esta historia como se supone que ha de acabar un cuento.

Hermione se acercó para besarlo, pero el atrasó un instante el momento, el suficiente para susurrarle "Prefiero considerar que esto es en realidad un comienzo".

Hermione y Draco se fundieron en un segundo beso aún más apasionado que el anterior mientras los poderosos arpegios del estribillo se adueñaban del lugar.

FIN

Nota de Lumione: Chan chan chan... He aquí el capítulo final de esta historia, que me ha gustado poder traerselas, gracias a la bella de UNADE. ¿A que les sorprendio este final? Bueno, como he dicho muchas veces, cuento con el permiso de la autora para poder continuar con la obra. Por lo menos, en planes a futuro no está nada planeado hacerlo, pero quien sabe...

Solo dire... G R A C I A S... mil veces GRACIAS. Gracias por acompañarme en esta aventura que ha sido REDENCIÓN. No tengo palabras para agradecer el apoyo que me han dado, cada comentario, mensaje privado, etc para que siguiera este bello fic.

Les agradezco de corazón todo su cariño... Les deseo una Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo...

Los quiere

LUMIONE MLFY