EPÍLOGO

ME RETRASE UNA SEMANA EN ESCRIBIR! SORRY POR ESO! Ya que no escribí dentro de las dos semanas que dije, intenté dejarles algo de lo que me pidieron aquí. Lo demás, en los extras, al menos serán dos… Los dejo para que lean!


Las primeras bodas en celebrarse fueron las de Mila-Sara y Emil-Mickey, apenas un mes desde el compromiso de Yuri y Otabek.

A pesar de la negativa inicial de Mickey, era muy débil ante su hermana cuando lloraba y ella se llenó de lágrimas suplicándole una boda doble y él no pudo negarse… tarde se dio cuenta que Sara había estado fingiendo su llanto y que llena de felicidad decía que se encargaría de hacer una boda encantadora y con muchas violetas...sus flores favoritas.

Nunca lo dijeron a nadie, pero Sara dejó que Mila mordiera la parte interna de su brazo casi apenas se comprometieron. Sara se lo pidió a Mila como condición para aceptar su propuesta de matrimonio, ya que no quería un desequilibrio en sus celos, como vio que pasó con su hermano. Sabía que Mila era la indicada solo al oler su fragancia a fresas, tan poco perceptible para otros, como notoria era para ella. Se habían hecho amigas por cartas, pero la cercanía entre ellas escaló muy rápido y supieron reconocer al instante sus sentimientos. Sara usó un hermoso vestido violeta, bastante amplio, mientras que Mila se decidió por uno plateado mate, ceñido, dando a relucir su estatus como alfa.

A Emil por otro lado, le tocó lidiar con los desplantes de su prometido, que no lo dejó verlo una semana entera por haber estado de acuerdo con Sara en su compromiso y felicitarla. Dolía estar lejos de su omega, más cuando esa marca que le hizo le dejaba percibir algunas de las emociones de Mickey, pero supo afrontarlo con la dignidad digna de un alfa… bueno, la verdad es que él no era como los otros alfas estirados de alta alcurnia, así que no le importó ir a ver a Michele diario, siendo rechazado siempre por la ama de llaves. Si al final de la semana Michele aceptó verlo, dijo que fue porque temía que hiciera un escándalo. Cada día que Emil iba a verlo y no lo dejaba pasar, Mickey se escondía en la ventana de salón, para asegurarse de que se fuera, pero ese día parecía que Emil iba a ponerse a gritar su nombre hasta que saliera y quiso evitarlo. Eso fue lo que dijo. Y Sara que nunca faltaba en el momento preciso para avergonzar a su hermano frente a su prometido, no pudo evitar comentar: "Yo pensé que querías verlo a diario, por eso te escondías tras la ventana. Además que ya no duermes bien y en la noche susurras el nombre del señor Nekola" Sobra decir que la sonrisa de Emil ese día no se borró ni con la bofetada que le dio su prometido y que no se fue de allí hasta haber conseguido besarlo aunque a regañadientes. Además que aceptó sin problemas la boda doble que propuso Mickey a pedido de su hermana. En la boda llevaba un traje gris oscuro, mientras que Mickey se decidió por uno beige, para omegas claro, que obviamente resaltaba cada uno de sus atributos y casi le produce un desmayo a su hermana cuando se lo probó. Los dos mellizos terminaron llorando el día de la prueba de trajes, recordando a sus padres y las fotos de su boda.

A pesar de ser un día super feliz para los novios, había alguien quien no lo era y no le importaba demostrarlo a pesar de ser el hermano de uno de ellos: Viktor Nikiforov. La boda doble, debía ser la suya con Yuuri y del menor de los Bennet con Altin, pero el celo de Yuuri se había adelantado de nuevo con la cercanía de Viktor apenas a una semana de su compromiso y aunque este intentó convencerlo de que le hiciera una marca temporal, se negó a ello, pensando que podría herirlo. Lilia solo negó y entonces se decidió que la boda de los mellizos Bennet-Crispino sería primero. Yuri no dijo nada, la verdad estaba nervioso de que su boda fuera tan pronto y se alegró de que por culpa del idiota calvo que iba a ser su futuro cuñado debieran aplazarlo. Ellos se casarían un mes después de la boda de los mellizos italianos. Aunque cuando empezó a presentar irregularidades en su celo no le pareció tan buena idea. Otabek había salido de viaje para recoger a Alina a los 15 días de su compromiso, así que aunque fuera el responsable de su estado, no podía responsabilizarse por ello. Al menos, no hasta su regreso.

En cuanto pudo instalar a su hermana en Netherfield y dejarla al cuidado de Mila (no confiaba en Viktor y menos ahora que andaba enfurruñado porque aún no se casaría con Yuuri), fue a ver a su prometido… Ya en el salón, Lilia le informó del estado de Yuri y que eso lo imposibilitaba verlo, al menos hasta que bajara un poco el calor de su celo, pero amablemente le sugirió que pensara en marcarlo como Emil había hecho con Michele.

Dos días después, recién fue capaz de verlo, su olor concentrado fue un choque directo a su nariz e hizo que su alfa rugiera pidiendo por acercarse y marcarlo con su olor por todas partes. Desgraciadamente, Lilia estaba presente y Yuuri también, aunque la irregularidad de su celo seguía, ese día estaba normal ya que había estado el día anterior con Viktor y este lo había llenado de su olor.

-Un gusto verlo de nuevo señor Altin- dijo Yuuri con corrección.

-El gusto es mío- Otabek se removía casi imperceptiblemente ante el olor de Yuri, quien tenía los ojos cerrados y parecía que apretaba la mano del omega mayor con fuerza, a juzgar por la expresión que tenía. De repente se escuchó la voz de Yuri, apenas en un susurro, pero que parecía más una súplica a oídos de Otabek, una súplica que su alfa estaba dispuesto a conceder.

-Quería ver a Otabek solo, quiero…

-Yuri, sabes lo que pasa, así que si el señor Altin te marcará, quiero estar presente para poder supervisar, tu padre quería estar aquí, pero se veía capaz de romperle un brazo si veía salir una sola lágrima tuya. Así que, tu brazo sería de gran ayuda para acabar con esto.

-Yuri, si es por tu bien, lo haré.- se inclinó en el asiento, inconscientemente hacia el lado donde estaba Yuri, aún resguardado por su hermano mayor.

-No delante de madre. Yuuri por favor- se sorprendió al ser llamado por su nombre por su hermanito, más con lo atontado que parecía por culpa del post-celo y las medicinas.

-Madre, déjame esto a mí. Ayudaré a Yuri con mis propias feromonas, para que pueda soportarlo- Lilia no podía negarle nada a su hijo mayor cuando suplicaba por alguna de sus hermanos, era consciente del lazo que unía al omega mayor con sus hermanos y que no podría reemplazar ya que era una alfa.

-Está bien, pero estaré cerca si creo que es necesario.

Al ver salir a su madre, Yuuri les dio su espacio para saludarse, apartándose un poco con la excusa de ir a buscar té.

-Yura

-Beka, demoraste mucho- Yuri estaba inclinado casi sobre el pecho de Otabek, el olor de su alfa lo llamaba a hundirse en él.

-Lo lamento, volví tan pronto como pude. No sabes como te extrañé y como me preocupé cuando la carta de tu hermano me avisó tu estado- lo tomó en sus brazos, acunándolo en su regazo, mientras el menor se acurrucaba en su cuello intentando impregnarse de su olor.

-Fue peor que la primera vez, ahora entiendo al cerdo y por qué actuó así en la fiesta. Si hubieras estado conmigo probablemente estaría marcado ahora.

-Y lo estarás en cuanto nos casemos, por ahora, debo dejarte una marca temporal, tu olor me tienta demasiado aún ahora que es menor que en tu celo.

-Antes, ¿podrías besarme?- Yuri lo decía con su carita totalmente sonrojada, sus labios brillantes de la saliva que había pasado con su propia lengua sobre ellos y sus ojos brillando de deseo por su alfa. Otabek sintió que no aguantaría mucho así y menos si aun faltaba un mes y medio para la boda. Si realmente funcionaba eso de la marca temporal, sería un peso menos para Yuri. Lo besó con suavidad, solo juntando sus labios, resistiendo la tentación, mientras sentía a su alfa luchar por profundizar ese beso. La sorpresa vino cuando fue el mismo Yuri el que lamió los labios del alfa en un intento porque los abriera. De repente sintió una mano sujetando fuertemente sus cabellos y eso solo logró excitarlo. Metió su lengua en la pequeña boquita de su omega, que gimió ante el contacto de sus lenguas, lo cual lo descolocó un poco. Antes de que lo notara, sus manos ya estaban acariciando a Yuri por encima de su ropa, de su cintura a sus caderas y subiendo nuevamente a su pecho, sin separarse de sus labios. Solo se separaron cuando la falta de aire los obligó a hacerlo, mirándose fijamente a los ojos. Ambos tenían las pupilas dilatadas y querían más, pero la consciencia de Otabek lo llamaba a reaccionar. Sujetó con delicadeza la mano de Yuri y lo mordió en la muñeca, el sabor a sangre se hizo presente en sus labios, mientras veía esas pupilas verdes ser invadidas por el dolor. Lamió la herida recién hecha, intentando aliviar un poco el dolor y luego un beso, un toque apenas.

-¿Cómo te sientes?- Al parecer esa mordida apagó toda la libido de ambos, aunque un calor apaciguante parecía hacer acto de presencia en sus corazones.

-Pensé que me desmayaría como el italiano- Otabek podía notar como poco a poco los ojitos de Yuri se cerraban y terminó dormido en sus brazos. Así fue como los encontró Yuuri, que enternecido por la escena, solo acompañó a Otabek a llevar a su hermano a su habitación.

Con esa marca en su muñeca, Yuri no tuvo más problemas con su celo y en cambio se dedicó a hostigar a Viktor, que aún se negaba a marcar a Yuuri por lo cual ambos no podían pasar mucho tiempo juntos. Con esta situación antes de la boda de los mellizos, era obvia la razón del enojo de Viktor, aunque fuera la boda de su hermana. En la fiesta que siguió, no pudieron hallar a ninguno de los dos hasta casi el final, cuando tomados de la mano, aparecieron antes de que Lilia, Yakov y él fueran recogidos por el carruaje. Las mejillas de Yuuri estaban muy sonrojadas y parecía algo incómodo apoyando su peso en su pierna derecha. Cuando al fin llegaron a casa y se enteró la razón, poco faltó para que despertara a todo el pueblo con sus gritos… Lilia y Yakov fueron a ver qué pasaba y encontraron a Yuri discutiendo con el mayor, señalando su pierna izquierda.

-¡Qué rayos hacías para que pusiera la marca allí!

-¡Le dije que lo hiciera en mi brazo pero se negó!

-¡Silencio ambos, quiero saber que pasa!- Lilia llamó al orden, pensó que todo sería más tranquilo ahora que solo estaban ambos Yuris en casa, pero se equivocaba. Yuri levantó un poco la bata de dormir de su hermano a la fuerza, mostrando a sus padres la razón de sus gritos: Yuuri llevaba la marca de Viktor en la parte interna de su pantorrilla izquierda.

Nos evitaremos narrar los aspavientos de Yuuri tratando de explicar las razones de que su marca estuviera allí (solo diremos que las cosas habían estado algo subidas de tono entre Viktor y él; y había hecho la marca allí harto de no poder verlo, pero lejos de su cabeza para que no se desmayara por las hormonas alfas que liberó), los gritos de Yuri, las risas contenidas de Yakov y finalmente las palabras de Lilia ante todo:

-Al menos hizo lo correcto dentro de todas las meteduras de pata que cometió hoy- lo dijo más por Viktor, que por Yuuri, ya que entendía que el alfa que le tocó a su hijo mayor era muy extraño.

Con esto, finalmente pudieron empezar con los preparativos para la boda. Pichit finalmente se salió con la suya y fue el padrino, aunque debió conseguir un traje especial pues su embarazo se notó apenas después de la boda de los Crispino. Por otro lado, la marca de Otabek duró apenas 2 semanas, tal vez por la juventud de Yuri, obligándolo a volver a hacerla para poder llegar al día de la boda. Las dos parejas decidieron usar trajes a juego, del mismo color para alfa y omega: gris para Yuuri y Viktor y blanco para Yuri y Otabek. Las lágrimas no se hicieron esperar, Yakov lloró en silencio al ver a su hijo menor casarse, aunque lo negó después y Pichit casi termina interrumpiendo la boda con su llanto. Los votos de cada pareja fueron especiales y se podía notar todo el amor que se tenían.

Podemos decir lo orgullosamente feliz que se sintió Lilia al ver realizado su sueño de casar a sus hijos, más cuando sabía que cada uno de ellos sería felices al amar a sus alfas… Con qué orgullo hablaba cada vez que le preguntaban por sus hijos: los Nekola viviendo en Hertfordshire, solían viajar por el trabajo de Emil. Las Nikiforov aún con la negativa de Michele Nekola decidieron viajar al nuevo mundo, pero solían mandar cartas frecuentemente. Yuuri y Viktor Nikiforov terminaron viviendo en Netherfield Park visitados constantemente por los Lee, con su pequeña hija Debra Lee que era la consentida de sus padres, aunque no duraron mucho allí, sobre todo por los constantes chismes que la gente del pueblo inventaba y que sin tener a Lilia cerca, a Yuuri le costaba manejar, se mudaron entonces a una casa cerca a Derbyshire. Finalmente, los esposos Altin se mudaron a Pemberley y Yakov echaba tanto de menos a su pequeño omega revoltoso que era visto constantemente visitandolos, lo que le causaba más de una discusión con Lilia. Con Viktor y Yuuri cerca de ellos, los esposos Altin eran los más visitados de la familia.

Isabella y JJ, por una carta de Otabek, se enteraron de la boda de Yuri y aunque no fueron a verlos directamente, cada uno mandó una carta a su hermano: la de Isabella tenía un tinte de rencor debido a lo rápido que había encontrado un marido, pero presumía de su esposo, no había mejor alfa que él y esperaba pronto tener hijos, esto último casi sonaba como una provocación, pero al no tenerla cerca, Yuri lo dejó pasar. JJ en cambio deseó felicidad a su medio hermano, alegando que con lo hermoso que era esa gatita rusa, era digno del hermano de JJ. Esa carta obligó a Yuri a contarte a su marido del intento de coqueteo de JJ con él, así que Otabek respondió la carta en un tono algo enojado, pidiendo respeto por su omega y esposo. Diremos que pelearon por misivas un tiempo, aunque se pusieron de acuerdo cuando coincidieron en que su rota relación anterior no debía volver por algo tan tonto… al parecer JJ poco a poco iba madurando más, lo que alegró a Otabek.

Alina también se mudó a Pemberley y se hizo tan amiga de Yuri, que entre ambos solían confabularse para gastarle alguna broma a Otabek. A veces también molestaba a Yuri, llamándolo Yurio y hablando de cuando lo conoció y como su "instinto de hermana menor", le decía que él sería perfecto para su hermano y que ya se amaban. La relación de su hermano mayor con Yuri le dio fe en que podría encontrar un buen alfa para ella y que tendría un cómplice para ello.

Con los Nishigori, la relación se volvió aún más profunda, siendo que ambos sentían un cariño especial por ellos y que habían sido, en parte, responsables de su unión, los invitaban constantemente a Pemberley y las trillizas hicieron buenas migas con Alina, siendo más ingeniosas con sus bromas. Lo he dicho antes, de todos los hermanos, los Altin eran quienes más visitas recibían, aunque siempre los invitaban a retirarse antes del anochecer, ya que preferían tener las noches para ellos solos. Alina tenía un cuarto lejos de la habitación matrimonial de los Altin, así que podían dar rienda suelta a su amor, que con el tiempo, traería sus frutos y con suerte, no serían los únicos.

FIN


Y así terminó esta adaptación. Tal vez hice mal al inicio pegándome mucho al libro original, tal vez tuve faltas de ortografía porque se me pasaban por allí de vez en cuando y tal vez incoherencias por no escribir de corrido todo, así como hacerles esperar demasiado entre capítulos, así que les doy gracias por aguantar hasta aquí. GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, POR SUS LEÍDAS Y GRACIAS POR LLEGAR HASTA AQUÍ.

Nos leemos en los extras, esperen por los hijos!