¡Hola! ¿qué tal? Feliz año nuevo, año nuevo vida nueva jejej… espero que lo hayan pasado súper bien y que los proyectos para este año sean de los más exitosos. Bueno, les traigo un nuevo capítulo en esta senda llamada "El camino de mis sueños". Prometo que iba a publicar el lunes , pero no me dio tiempo, así que la tenemos hoy. Ojalá les guste C;

Aclaración: ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, son de exclusiva propiedad de Kubo Tite.

¡A DISFRUTAR!

Capítulo 25

Tenía que levantarse ir y acercarse ¿eso era lo que había dicho o esperar y ver que fuera él el que se levantara? No lo recordaba, no podía recordarlo ¿Que había dicho Ulquiorra?…"calma, respira profundo y…y…y confía en ti misma"... pero no podía, cuando tenía que enfrentarse a Ichigo eso era difícil, no sabía cómo acercarse…él se veía tan cerrado en sí mismo, tan inmerso en su propio mundo…tan alejado ¿Qué podía hacer?

Inoue estaba nerviosa y no pudo dar marcha a su plan. Las palabras de aliento, consejos y charlas con Ulquiorra no la estaban ayudando a dar ese paso, ese paso que sería el inicio de algo nuevo, por eso, en lugar de levantarse y entablar una conversación trivial con Ichigo, se levantó y fue hacer esa conversación trivial con Ulquiorra.

-no puedo…-dijo con la cabeza gacha-no me atrevo hacerlo ahora-se sentó al lado del pelinegro.

-excusa.

Ulquiorra le tendió una botella de agua mientras oía con paciencia a la muchacha, esperaban entrar en escena para terminar el ensayo de la obra antes de la presentación de la tarde.

-es que…-Orihime movió su coleta de un lado a otro y tomó sus piernas-es difícil.

-insiste, eres buena en eso

-lo era.

-lo eres. Así fue como lograste que te tomara en cuenta.

-es….-exhaló- diferente

-no veo la diferencia.

-tú…-lo miró a los ojos-tú…eras un extraño.

-¿y a él lo conoces?-le preguntó con suspicacia.

-yo…

-¿lo conoces más que a mí?-insistió

-yo…no lo sé.

-conócelo-se levantó-como a mí-le tendió su mano-y podrás cambiar algo, con respecto a él, con respecto a ti.

Caminaron juntos hasta el escenario donde les tocaba entrar.

-¿y qué ganare con eso Ulquiorra?-agachó la cabeza

-si no decides, nunca lograras que te mire.

-lo sé…

Ulquiorra le tomó el hombro en señal de compañerismo y fue a escena.

Orihime era la chica más bella que nunca había conocido y sin embargo estaba llena de inseguridades. Su personalidad dulce hacía que se postergara por el resto de las personas, sin embargo, deseaba ser vista, odiaba incomodar, pero intentaba hacerse ver. La ignorancia de su presencia por parte de los otros le dolía y se hacía invisible para intentar reprimir esas desagradables pulsaciones. Era una buena actriz, mas hacer su acto de aparición para importarle a Ichigo le era tan complicado como parecer cruel y despiadada. Era irónico que fuera él, Ulquiorra Ciffer, quien la ayudara a que se acercará a ese joven actor, pero así era, lo hacía por gratitud y lo cierto era que lo disfrutaba. La aprendió a conocer mejor que muchos en muy poco tiempo, logrando así conocer sus puntos débiles, y por supuesto, sus puntos fuertes. Orihime tenía un arsenal de armas que ella misma ignoraba y, sin embargo, esa era una de sus fortalezas. Su inocencia, su apariencia y su femineidad hacían que muchos se voltearan a mirarla, y si esos muchos lograban conocérsela cualquiera quedaría locamente enamorado.

Cualquier hombre que no tuviera un objetivo y él… él ya tenía trazado sus planes. La ayudaría a que no sufriera cuando él se marchase, y lograr que el hombre a quien ella le ha estado profesando un enamoramiento por años se fije en ella, sería su pequeño regalo de despedida. Seis meses, tenía seis meses para lograrlo. Debía actuar con mayor rapidez.

-Orihime-la llamó cuando acabó la escena-empezaremos por algo más sencillo por el momento.

-¿a que te refieres?

-ya lo veras

-Ulquiorra…no me dejes en ascuas.

-no hay riesgos.

-me estas asustando-arrugó la frente

-iré contigo

-¿dónde?-se cruzó de brazos

-una práctica-se acercó hasta quedar frente a ella.

-¿qué quieres decir?

-hay que ser más directo.

-¿qué?-se sobresaltó- no puedo con indirectas y tendré que ser más directa.

-coquetear, Orihime…

-¿Coquetear?-se puso roja-pero yo…

-en un bar

-¿qué?-exaltó

-calma iremos los dos-le tomó el hombro derecho-iré contigo y veré como lo haces.

-¿y cuándo?-tragó saliva-¿cuándo iremos?

-hoy

-¡hoy! pero hoy es la función

-después de la función.

-pero…

-confía en mí.

-está bien…-suspiró y le dio una sonrisa-confiare en ti

Cuando ella se volteó y tomó una toalla él sonrió de forma casi imperceptible y melancólica.

-no deberías-murmuro.

Su vida había cambiado, de la noche a la mañana, no quería relacionarse con nadie, pero esa noche estaría en medio de un bar con gente que no conocía y en una ambiente que era ajeno a él de hacía mucho tiempo, y lo haría por ayudarla a ella ¿qué era lo que lo empujaba a seguir? ¿Recompensarla? ¿La culpa? ¿Por simpatía? ¿Qué era lo que le estaba haciendo esa mujer? Eso aún no estaba listo para contestarlo, pero de que algo había cambiado, eso era un hecho.

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Karin miraba la ventana que se empañaba por el frío de la madrugada, estaba abrigada y muy bien acompañada aunque nadie sabía de qué viaje se trataba. Una vez más sus inexistentes amigas la habían obligado a ir a una pijama party, para luego ir al rancho de una de las abuelas de una de ellas. Ella por supuesto se habían negado en rotundo, pero la insistencia de sus amigas acabaron por convencerla, retornaría el miércoles a casa, o eso era lo que le había dicho a su viejo, y aunque odiaba mentir, una oportunidad como la que tenía entre sus manos no podía dejarse escapar.

-Shiro ¿Cuánto demoraremos en llegar?-dijo mientras se hundía en el asiento.

-tres horas más-respondió mientras abría los ojos y descruzaba los brazos.

-¡rayos!-dijo apoyando la cabeza en el vidrio-es mucho.

-insististe en venir.

-eso no quita que me aburra.

-entonces duerme.

-no puedo, es incómodo.

Él sonrió, se levantó y se sentó junto a ella, luego la acercó.

-no, no, no-dijo moviendo los brazos- no es…

Sus protestas acabaron cuando él apoyó su mano en la cabeza de ella y la obligó a que se durmiera en su hombro.

-no es un almohadón de plumas pero creo que es mejor que la ventana.

-por lo menos es más tibio-sonrió.

Se quedaron en silencio.

-Karin ¿Por qué viniste?

-porque…- "no le digas que tenías una corazonada, que tenías miedo de que algo le pasaría, que por alguna razón sentías que no volvería" pensó-…me dan curiosidad tus padres.

Él se sonrió.

-fuiste lejos esta vez, ¿Qué harás si tu padre te descubre?

-te culpare de secuestro.

-bien pensado-le besó la coronilla-te acusare de polisón no deseado, veamos a quien cree.

-¡demonios!-dijo golpeando el pecho del chico.

-así es Karin, demonios. Ahora duerme.

La tenía bajo su corazón, saltando en paz. La armonía que sentía junto a ella era incomparable, nunca se había sentido tan confortado junto a nadie más que con ella, aun pese a los riegos. Karin era un riesgo en muchos sentidos y aun así no podía negarse a su compañía ¿Qué era lo que le hacía hacer todo en cuanto a ella se refería? cayó en su artimaña y en lugar de negarse a ir, irían a la casa de sus padres. Nunca, ninguna de sus anteriores conquistas piso esos senderos que para él eran tan preciados. No llevó a Momo como prometida, no lo vio necesario y creyó que ella tal vez no lo quisiera, menos mal, algo que no había contaminado en su alma.

Sus padres se conocían de hacía más de cuarenta años y llevaban juntos más de treinta seis y hoy cumplían sus veinticinco años de matrimonio, sus bodas de plata. No podía faltar su único hijo y serían los únicos, sus padres eran reservados y trabajadores, la ciudad los abrumaba y la contaminación afectaba su salud, por eso vivían en el campo hace siete años. Llevaría a Karin.

La miró serena y dormida, dulce y determina, obstinada y con un corazón tan grande que lo hacía dudar si realmente pensaba en ella misma, no pudo resistirse y besó sus mejillas. En dos horas más llegarían, lo único que pedía al cielo que no lo recibieran con una lluvia de diluvio, porque sería un milagro si dejaba de llover. Apoyó su cabeza en la de ella y dejó que las dos horas pasaran. Pronto estaría en casa.

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Las luces eran tenues y coloridas, apenas se distinguían los colores de la piel con la madera de la barra, el barman agitaba los licores preparando mezclas cada vez más extravagantes mientras la gente iba y venía pidiendo un trago: pantera rosa, vaina, daiquiri, caipiriña o un tequila fuerte con limón y sal. Era extraño el desfile de mujeres en enormes plataformas intentando llamar la atención con faldas que apenas cubrían sus muslos con un maquillaje exagerado, cortes llamativos y blusas que poco dejaban a la imaginación. Mientras los hombres hacían lo propio con un trago en la mano, chaquetas de cuero, jeans, botas y una promesa de motocicleta. Sin embargo, nada de eso llamaba más la atención que la cabellera larga y castaña, en un cuerpo voluptuoso cubierto de un vestido rojo de brillantes, todo combinado con unos enormes ojos castaños, tímidos pero atrevidos, junto a esa delicada mano que envolvían la copa de una margarita, no miraba a nadie en especial, solo intentaba mantener esa pose seductora; sentada en la barra con las piernas cruzadas, dejando que el vestido se abriera en su pierna derecha mientras bebía con indiferencia un trago. Orihime suspiró y miró de reojo al chico tras suyo.

-no podías hacer algo más simple-dijo entre susurros, lamentando su suerte y su timidez.

El chico tras ella desvió la mirada y calculó su siguiente movimiento, se levantó e invitó a bailar a una chica de vestido negro, con tacos y aros que invitaban a más que un simple baile y desapareció entre la multitud.

-Ulquiorra-se giró con desesperación la peli-castaña, cuando él se iba de su zona de visión-no puede ser…

Controló su pulso nervioso y se dispuso a ejercer su plan, la estrategia que habían trazado, de lo contrario las cartas las tomaría él, y Ulquiorra le aseguró que si lo hacía no serían muy agradables.

-bien-se dijo Orihime y reformuló su postura-espalda recta, piernas cruzadas, mi mano en la copa, leve balanceo de mi pie, boca en la copa…y los más importante mi mirada…busca un objetivo… había dicho "escoge, mira y captura".

Él, se dijo mientras su mirada se detenía en un moreno de ojos pardos, alto y de contextura media, llevaba el mismo estilo desenfrenado del resto, pero con algo más oscuro en su sonrisa. Inclinó la cabeza y Orihime lo imitó, el hombre se levantó de su puesto y la acompañó.

El hombre se acercó y colgó los brazos en la barra.

-sola en un bar-dijo mirándola de lado.

-no estoy sola, hay mucha gente aquí-dijo bebiendo en pequeños sorbos el trago

El rió con suavidad.

-eso quiere decir que estas sin compañía.

Ella elevó los hombros y cerró los ojos en señal de duda.

-tal vez.

-ahora… –le tomó la mano con brusquedad-la tienes, vamos a bailar.

El atrevimiento la molestó e intentó zafarse sin éxito.

-aun no me decido a hacerlo.

-ven-la tiró un poco más fuerte-te va a gustar.

-no-dijo un poco abrumada-no creo que sea una buena idea por ahora. Poco a poco el tono de su voz se fue invadiendo de pánico, haciéndose cada segundo más notorio sus nervios y la gente comenzó a reunirse a su alrededor

-te he dicho…-los signos de alcohol se hicieron más evidentes en él cuando intentó tirarla- ven te he dicho, ven conmigo calientapor…-pero cuando estaba a punto de darle un tirón más, algo lo detuvo.

La gente reunida aspiró y contuvo el aliento.

-¡hey!-dijo esa voz calmada y mesurada-la señorita dijo que no quería hacerlo, aprende a recibir rechazos también.

-¿y quién te crees tú, mierdecilla, para decirme lo que debo o no hacer?-el hombre tomó a Ulquiorra por la camisa.

-Nadie-le tomó la mano y la zafó de sí-Nadie. Mejor vámonos Orihime- tomó la mano de la sorprendida chica y la levantó de su asiento. Se dio media vuelta y arrastro a Inour mientras la multitud se abría para darles paso.

El individuo, rojo de ira, tomó la otra mano de Inoue, lo que detuvo el paso de ambos.

-vete a buscar a otra zorra-el hombre la empujó hacia él y Orihime dio un delicado grito de pánico y cayó de espaladas al hombre-A esta yo la vi primero-el sujeto tomó el rostro de la chica pasó su lengua por su mejilla y plantó sus labios con grotesca expresión en los Delfos de ella, pero antes que pudiera hacer más, se vio suspendido a treinta centímetros sobre el suelo con las manos pálidas de Ulquiorra sosteniéndolo con tal rabia y repugnancia que el chico de ojos verdes tiritaba.

-nunca…-dijo Ulquiorra con una voz fría y furiosa-nunca te dirijas ella de esa forma- El hombre vio con miedo los ojos del pelinegro, como si en su lugar no fuera un hombre sino un monstruo oscuro y cruel, tragó saliva haciendo sonar su garganta-jamás…-lo sacudió-jamás vuelvas a tocar su piel, ni por casualidad, porque tendrás que olvidarte de volver a vivir tranquilo.

Orihime que había estado al lado de Ulquiorra sin emitir un sonido respiró solo después que él había soltado al sujeto y este hubo caído estrepitosamente al suelo, mientras que el peli-negro caminaba a la salida y la tomaba del brazo, sin siquiera darle una mirada de alivio.

Ella aun asustada buscó su rostro y sus ojos pero él la esquivó todo el tiempo hasta que llegaron a las afueras del bar y escuchó su lamento.

-perdón-dijo aun de espaldas-no debí traerte aquí. Fue un error muy grave. Lo siento mucho.

-Ulquiorra…-intentó tomar su hombro pero él se alejó.

-te he hecho llorar.

-no, yo no…-se detuvo cuando tocó su rostro y sintió el líquido en sus mejillas-yo...siempre lloró.

-solo cuando te conmueves y esas son por miedo ¡fue la idea más tonta que haya tenido! no debiste pasar por esto.

-Ulquiorra no fue tan malo, no fue…

-¡no intentes justificarlo!-se dio la vuelta y la miró llenó de arrepentimiento-mírate, aun tienes miedo.

-pasará, todo…

Él se acercó y con ternura tomó las mejillas de la chica.

-como borraré esa mirada-frotó la mejilla surcada por la vil lengua de aquel desconocido.

Ella le tomó los brazos y lo miró a los ojos.

-no fue tu culpa.

-sí, lo fue.

-no intentes culparte.

-lo fue-fijó su mirada en esa piel pálida de la mejilla como si pudiera borrarla-ves lo que les hago a las personas que confían en mi

-Ulquiorra, no…no, no fu..

Se quedó helada cuando él se inclinó y besó esa mejilla, de forma tan suave y tierna que la voz y las palabras la abandonaron. Dibujó con sus labios el rio de sus lágrimas y la marca ajena de ese encuentro desagradable, la dulzura de su toque la dejaron suspendida en una nube de la que no quería dejar.

-debía protegerte y no lo hice adecuadamente-llegó a la comisura de los labios de ella-te pido que lo olvides y en su lugar solo recuerdes el beso de alguien que te quiere bien.

Besó la comisura de sus labios para luego envolverlos por completo con los propios. Su toque fue suave, dulce, mesurado, como su propio carácter. Orihime no se sorprendió al recibir se suave toque, hasta le resultó natural. Poco a poco fue respondiendo y deleitándose en el sabor hasta que abrió su boca a él y como un huracán entre en ella y perdió el control. Fue tan sorprendente como fuerte y pasional, no sentía sus piernas y su propia lengua se enredaba en los confines de la boca de ese hombre, se sobresaltó de su propio atrevimiento y abandono, pero era superior a ella. Era una combinación que juntas podían llevar una dulce y grata relación pero mezcladas hacían arder el suelo que pisaban, o eso sintió cuando ya sus manos estaban tras su cuello y las de él en su espalda. Las corrientes eléctricas invadieron su cuerpo como nunca antes lo había sentido, era sencillamente mágico, hasta que acabó.

Ulquiorra le tomó la mano

-ven, te llevaré a casa-paró un taxi y se subieron a él, dentro la miró-es lo único que puedo hacer.

Ella enlazó sus dedos con los de él.

-es lo mejor que pudiste hacer-cerró sus ojos y se durmió.

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La llovizna caía suave sobre el prado que rodeaba la casa y las matas salvajes de plantas de infinidad de especies de arbustos y árboles de proporciones inimaginables. El tono predominante del verde la dejó impresionada, la cantidad de los tipos de hojas era increíble al igual que el tamaño de estas; de diminutas a gigantescas, nunca antes había estado rodeada de tanta naturaleza. Corrió el gorro de la chaqueta para sentir el sutil toque del agua corriendo por su cabello pero la mano firme de Toushiro la detuvo.

-no te lo quites-le ordenó con el ceño fruncido-te puedes resfriar.

-no puedo ver bien, es muy grande-se quejó.

-no lo sería si hubieras traído la tuya. Confórmate.

-no pensé que lloviera así.

-y eso que es solo una lluvia suave.

-es tan…hermoso y salvaje.

-eso fue lo que los cautivo.

-¿a tus padres?

-sí, a mí también.

-¿vivirías aquí?

-no, aun no podría, mi carrera está allá.

-¿y después? cuando no tengas que buscar solo disfrutar…con tu propia familia-lo miró a los ojos.

-no lo pensaría dos veces-se conectó con su mirada- aunque no dependería solo de mí. Siempre he sentido este lugar más mi hogar que otros donde viví.

-¿aunque sea más difícil jugar futbol?-rió

-eso lo hace más interesante-se inclinó a ella.

-habrá que averiguarlo-sus labios casi se tocaron…

-Toushiro-dijo una voz suave y elegante-por fin llegas.

…cuando sus padres llegaron a darles la bienvenida y ellos se sobresaltaron de la sorpresa.

-mamá, papá.

-hijo-dijo el hombre de cabello cano, piel morena y ojos negros mientras abrazaba el hombro de su esposa-te estábamos esperando. Veo que no vienes solo.

-sí, ella es Karin-la tomó de los hombros-es una persona muy importante para mí y vino para acompañarnos.

-es un placer conocerlos señor y señora Hitsugaya-se inclinó- y gracias por recibirme.

-es un agrado para nosotros, además ya era hora que Toushiro viniera a visitarnos

-mamá

-es un hijo muy ingrato-lo regañó su madre, una mujer de pelo castaño, figura pequeña y esbelta, adornada con los mismo ojos turquesa que su primogénito-hace más de un mes que no nos visita.

-no era….

-Bueno..-lo interrumpió el señor Hitsugaya- hablaremos de esto en otra ocasión, porque no pasan a secarse y a comer algo, el viaje es largo y creo que necesitan recomponer energías.

-muchas gracias-expresó Karin y se dirigieron a la entrada de la casa donde, una vez más, quedó asombrada, era una casa enorme que emanaba momentos de prosperidad y gran felicidad. Desde ese momento Karin pensó que no había nada más importante que ser feliz, junto a quien se ama, miró a Toushiro y se dijo que no iba por mal camino.

La comida fue agradable e ideal para combatir el frio que empezaba a caer, pese a que apenas eran las cuatro de la tarde. Si la casa era una maravilla por fuera, por dentro era cálida y reconfortante, los padres de Toushiro le mostraron la terraza y vio lo naturaleza del jardín combinados con un salvajismo que lo hacía aún más bello, recorrieron las habitaciones y se dejó impresionar por la cocina, llena de especias y verduras frescas extraídas por la misma huerta de la casa. Karin se impresionó con la sala de estar que estaba cubierta de alfombras, muros de madera que simulaban a una cabaña y una chimenea, se sintió como en un sueño.

Toushiro la miraba y observa con atención cada vez que exclamaba o tan solo sonreía, se sentía envuelto por algo que no alcanzaba a entender por completo, pero no era desagradable era cálido y lo llenaba de algo tan reconfortante que no podía dejar de pensar en ello.

-¿aún juegas?-lo llamó su padre.

-¿jugar?

-a la pelota

-por supuesto-le sonrió con suspicacia.

-el patio está vacío ¿te animas?

-claro. Llamare a…

-no, también quiero hablar unas palabras contigo

-como quieras.

Caminaron por el pasillo. La pelota estaba al lado de la puerta y tomaron conos pequeños para simular los arcos.

-sin tiros de distancia, tu madre me odiaría si le arruino sus plantas.

-hecho

Se dieron la mano, tiraron una moneda para ver quien empezaba.

-cara, yo parto-afirmó Toushiro. Tomó el balón zigzagueo con la izquierda pasó a su padre, él lo siguió y lo marcó sin mucha dificultad, Toushiro rodeó el balón a la derecha a la izquierda, miró a la izquierda y pasó por la derecha, cuando estaba a punto de pasar a su padre este lo interceptó y corrió en busca del gol, su hijo lo siguió pero la humedad hiso que se resbalara y estuvo a punto de caer, pese a ello agarró velocidad y tiró la pelota fuera de los pies de su progenitor, ambos se dieron a la fuga detrás de la esférica, Toushiro la alcanzó antes y su padre volvió a marcarlo.

-al fin lo olvidaste-comentó su padre mientras miraba los pies de su hijo.

-¿olvidar qué?-contestó sin darle importancia

-tu boda-Toushiró tomó la pelota, la pasó tras sus pies y la lanzó sobre la cabeza de su padre, lo pasó y se hiso con el balón con dirección al arco, pero lo alcanzaron-veo que no es tema..¿qué tal Karin?-la inmovilidad de Toushiro dieron a su padre la oportunidad de interceptar el balón, con la pelota en sus pies comenzó a dominarla con el pie, luego la subió al muslo-eso es diferente ¿Quién es?

-es una amiga-respondió cuando su padre volvía poner el balón en el suelo.

-¿estás seguro?-rodeo el balón con la izquierda y la derecha.

-no-dijo con sinceridad mientras se perdía en los pies de su padre, este aprovechó la oportunidad de pasarlo y sacó un tiro que pasó entre los conos que cubría Tosushiro.

-no te distraigas-le dijo tocándole el hombro-no tienes razón para ocultarme nada, siempre te hemos apoyado en todo.

-lo sé-dijo y tomó una vez más la pelota-pero esto es diferente-la puso tras sus pies amagó y se fue al arco contrario sin percatarse que su padre no lo seguía.

-el amor es diferente, siempre

-amor…-se giró rápido-yo no he dicho que…¡rayos!

-puedes engañarte a ti mismo pero no a tu padre.

-amor-balbuceó

-acéptalo, negarlo no te servirá de nada. Mejor afrontarlo y saldrás mejor librado.

-amor-volvió a repetir y sonrió-ya me lo temía-elevó su cabeza y rió con satisfacción ,amor simplemente y casual…no casualmente no. Karin estaba hecha a su entera medida, el destino la puso hay para él y la reclamaría, la reclamaría hasta el final de los días.-es mi novia-soltó sin darse cuenta.

Su padre lo miró fijo.

-tu novia…es más de lo que esperaba-comentó sorprendido-¿Qué edad tiene?

-…

-es menor que tú, es evidente.

-diecisiete

Su padre dio un suspiro de resignación.

-No puedo reprocharte nada de lo que hagas. Hace mucho tomaste tus cosas para hacer tu propia vida-tomó el balón con sus manos y lo puso entre ellos-solo vete con cuidado.

-eso estoy haciendo.

-confío en que lo hagas-le puso una mano en el hombro-el mejor de cinco ¡Prepárate a comer tierra, hijo!

La cena fue una delicia. Los padres de Toushiro le hablaron del cómo era vivir en ese lugar aislado de la ciudad, de cómo llevaban sus profesiones, profesora y médico, y las horas de viaje que requerían para acercarse al centro de la ciudad, razones de sobra para alejarse y evitar vivir allí, no obstante, ambos estaban de acuerdo en que valía la pena todo su sacrificio: la tranquilidad y la paz que inspiraba su agradable parcela no tenía precio. Sin embargo, la parte más interesante de la conversación fue cuando hablaron de su hijo, el pequeño aplicado y de mente ágil, sociable pero que siempre pareció vivir en su propio mundo, su sorpresa cuando les comunicó que había decido ser actor. Hablaron de los méritos que él hiso para decírselos y rieron cuando la madre de Toushiro les describió la cara de angustia del pequeño Hitsugaya al pensar que ellos le negarían ser lo que más deseaba: "Sin duda nos sorprendió, pero la cara de Toushiro me hiso pensar que fue él, el más sorprendido al darle nuestro incondicional apoyo", pero luego la tristeza la invadió cundo recordó lo difícil que fue adaptarse a la ausencia de su hijo. Eran una familia bellísima y Karin no se sintió fuera de lugar al invadir ese espacio, por el contrario, se sintió parte de ellos, como si la aceptaran y quisieran sin dudarlo, solo por el hecho de ser alguien importante para su hijo.

Karin se sonrió mirando al techo, mientras se cruzaba las manos por sobre sus rodillas que tenía dobladas al pecho sentada sobre la cama, estaba muy cansada, pero no podía dormir, el sueño no llegaba a su mente y no podía dejar de pensar, ni decidir.

-cara, voy. Sello, me quedo. Bien-sacó la moneda de su bolsillo, colgó las piernas y se sujetó con la mano izquierda con todas sus fuerzas en la cama-hay va-la lanzó.

-¿Karin?-llamaron a la puerta.

-¿Shiro?-respondió en susurro al mismo tiempo que la moneda le caía en la cabeza-¡Auch! ¿qué quieres.

-¿qué pasó?

-nada…-se sobó la cabeza-…nada

-¿puedo entrar?

-¿entrar?-se sobresaltó

-rápido.

-¿qué pretendes?-preguntó con suspicacia

-no juegues ahora, ábreme.

-¿y qué ganó yo con eso?

-ábreme o entro por la ventana.

-de acuerdo, de acuerdo- abrió y entró-ya está.

-hola-dijo cerrando la puerta y sonriéndole.

-¿a qué viene todo esto?

-acaso no puedo darle las buenas noches a mi novia

-claro, un beso en la frente, una caricia sobre la cabeza y duerme con los angelitos.

Él se acercó le dio un beso en la frente con suma suavidad, le acarició la cabeza.

-duerme con los angelitos, Karin-susurró al oído de la chica.

Ella, contrariada se quedó perpleja hasta que vio que Hitsugaya se iba.

-¿qué es esto?-Tousshiro se agachó y tomó la moneda-¿una moneda con dos caras?

-es mía-se la quitó y sonrió inocente.

-¿y que hacía en el suelo?-se acercó haciendo que ella retrocediera. Tan concentrado en su mirada que no se dio cuenta que ella había topado con su cama y quedó sentada.

-estaba…

-déjame adivinar.

-no creo que…

-estabas pensando en pasarte a mi cuarto…

-no…-giró la mirada a un lado-quería…

Toushiro se cernió sobre ella e hiso que cayera de espaldas a la cama.

-acerté.

-no-se volvió a él.

-no puedes mentirme-él sonrió satisfecho.

-lo que pasa es que no podía dormir y…

-shhh…-desde ese punto se veía tan hermosa que no pudo resistirse a besar su mejilla, luego rodear su rostro y luego la comisura de sus labios.

-Shiro-suspiró.

Ese susurro fue lo que lo despertó

-no-se separó y se sentó-no.

-pero…

-créeme Karin, hoy no puedo hacer más que esto.

Karin lo miró y vio como sus ojos ardían, rodeándola de calor en todo su cuerpo y entendió lo que hacía, y lo difícil que era. Sonrió, los caminos del amor eran tan diversos como la gente en el mundo y para ellos, ese sendero era esperar.

-cuéntame-se acercó despacio y se sentó a su lado- ¿cómo fuiste en el colegio?…pero no lo de las notas, ni cuan desordenado eras, por ejemplo, ¿cómo eras en deportes?.

-no me iba mal-pasó el brazo tras Karin y la acercó.

-no tengas falsa modestia conmigo, Shiro-se enfurruño

-está bien…fui seleccionado y capitán en mi escuela.

-¿así?-lo miró

-sí, competimos por las nacionales, pero me suspendieron en los últimos partidos y nos descalificaron en semifinales.

-debiste haberte sentido muy frustrado.

-quería matar al árbitro-rió-luego… luego vino mi lesión.

-¿lesión?-preguntó extrañada-no sabía…

-ligamento cruzado anterior.

-no-dijo con una mueca de dolor, es la lesión más odiosa para todo futbolista. El ligamento que une los huesos de la rodilla, permite su movilidad y que evita que estos se choquen entre si ubicado justo en medio del fémur y la tibia se rompe lo que causa múltiples complicaciones en la articulación de la rodilla.

-me operaron y la recuperación fue larga y dolorosa, pero con los años y las terapias pude recuperarme.

-¿y el fútbol?

-preferí…-se estremeció-dejarlo…aún estaba en secundaria y me estaba exigiendo como profesional, fue mi decisión.

-¿por qué?

-no daría mi cien porciento y me equipo no se lo merecía, debían tenerme completo o nada.

-eso es muy drástico.

-es lo justo.

-lo siento, de verdad, lo siento mucho.

-no…fue hace mucho tiempo además…

Ella le dio un suave beso en la mejilla.

-debiste odiar hacer eso, se cuánto se puede amar ese deporte. Te entiendo-cerró los ojos y escuchó el sonido de ese corazón-eres muy valiente Shiro-bostezó-muy valiente.

Toushiro se quedó escuchando como la respiración de Karin disminuía hasta hacerse un susurro. La calma también invadió sus sentidos, sus fuerzas y la melodía de sus corazones se juntaron en una sola sintonía. Tomó a Karin y la dejó sobre la cama, cuando se levantaba ella le tomó la camisa.

-quédate-le susurro-no podré dormir si te vas.

Resignado, se acostó a su lado y la observó, dejando que sus sentidos se adormilaran con su suave respiración. Poco a poco fue cayendo en su ritmo hasta que se durmió entre sus brazos.

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-aló, hola-dijo nerviosa.

-¿Inoue?-contestó al auricular mientras se llevaba el teléfono a la sala.

-sí, soy yo…Ichigo esto…yo te llamaba porque quería preguntarte si…

Ulquiorra la dio una mirada que le decía que continuara.

-…sí, si esto… lo siento-Orihime miró de reojo a Ulquiorra quien bajó la mirada y la ladeaba de un lado a otro-sí, quería saber ¿si…tenías algo que hacer el miércoles después de los ensayos…?

-el miércoles…-se sent+o en el sofá de la sala-…no, no tengo nada que hacer.

-¡genial!…bueno no sé si para ti lo es, pero para mí…

Ulquiorra le dio una señal que relajara los nervios y prosiguiera.

-¿Por qué lo preguntas?

-Bueno, yo…quería, preguntarte ¿si…-tragó saliva y cerró los ojos-quisieras salir conmigo?

-Inoue…

-¡no,-se apresuró a decir-no tengo problemas si no puedes yo lo entenderé y…!

-mhh…me parece una buena idea.

-¿en serio?-se sorprendió- ¡es fantástico!- se sonrió.

-¿dónde quieres ir?

-ahh…-miró a al chico de ojos verdes pidiendo ayuda, él le hiso señas para que lo llamara en otro momento-¿te parece si lo hablamos en el teatro?, como no sabía si estabas libre yo…

-de acuerdo

-sí, sí…veré donde ir-se sonrojo-bueno…esto… era solo por eso que te llamaba. Que duermas bien.

-buenas noches Inoue.

-buenas noches, Ichigo-suspiró cuando terminó y colgó el teléfono.

-no era tan difícil-le dijo desde el sillón Ulquiorra.

-no…

-Orihime, ya paso. Vas a romper el auricular

-yo…oh lo siento-y colgó el auricular.

Ulquiorra se fue a la cocina, cuando volvió le tendió una vaso de jugo a la chica.

-toma, el azúcar te va a relajar

-gracias-le dijo un tanto indiferente. Ulquiorra se extrañó, esa no era la misma chica que conocía, ella debería estar llena de alegría, nerviosa y sonrojada.

-es un paso importante el que has dado-dijo sentándose frente a ella-una cita…te sugiero un lugar tranquilo donde puedan conversar…

-no sé si pueda hacerlo

-eso no es cierto Orihime. Eres capaz de eso y mucho más.

-pero si…

-confía en ti. Date una oportunidad.

-Ulquiorra…

-no, no pongas escusas ahora. Puedes hacer que se fije en ti-le tomó el hombro y besó su mano-puedes hacer que quien quieras se enamore de ti.

Nunca pensó en pronunciar esas palabras y se turbó. Se giró y tomó las llaves de su casa.

-se hace tarde, te llevaré a tu casa.

Orihime solo asintió con la cabeza, mientras sentía como su corazón se disparaba y sus mejillas comenzaban arder. ¿Tenía ella ese poder? ¿De hacer que se enamorara, quien quiera, de ella? ¿Podía creer en eso? Nunca lo había pensado, pero él lo había dicho, Ulquiorra. Se levantó y tomó su chaqueta que estaba en el sillón tras ella, pasó por la puerta que el sostenía y vio sus ojos verdes, profundos, y recordó una vez más su beso. ¿Conocería un beso tan intenso como el de él? deseaba…¡deseaba! ¡Oh, no! ¿Estaba pensando en besarlo de nuevo?

-vamos-le insistió Ulquiorra cuando vio que no se movía.

-sí...sí-caminó a su lado.

¿Besarlo otra vez? ¡Debería estar loca! Por primera vez se atrevía hacer algo de verdad descabellado, según su criterio, y había invitado a salir a Ichigo, pero lo único que la hacía estremecer y poner nerviosa era el recuerdo de un beso, la posibilidad de que se repitiera y ese hombre a su lado, Ulquiorra… "¿Qué me estás haciendo Ulquiorra?"

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Por fin en casa. Toushiro dejó la mochila en el sofá y se sentó para darse un respiro. El viaje fue toda una revelación, los días fueron geniales y las noches aún mejores, despertar al lado de Karin era una experiencia única, el solo tenerla entre sus brazos durante las noches le dieron intimidad, verdadera intimidad, no física sino de entendimiento, conocimiento y pensamiento. La amaba, de un segundo a otro, sin términos medios. El reconocerlo le dieron fuerza y una debilidad desconocida, no quería romper lo que habían creado ¿Cómo se lo tomaría ella si se lo dijera? No, debía esperar, aun no era tiempo, pero no quería alejarse, le sería imposible, sería…

El teléfono sonó y se dirigió a atenderlo, levantó el auricular y contestó.

-aló.

-¿disfrutaste tus días con tus padres?- el rostro de Toushiro se transformó, la rabia se exteriorizó en sus manos y en su rostro, escupió el nombre del dueño de esa voz.

-¡Aizen!

-¡oh! veo que mi llamado no es indiferente, interesante.

-el veneno corre por tu boca.

-no, solo negociaciones y tengo una para ti que no podrás rechazar.

-no tienes nada que me pueda afectar.

-¿Estás seguro?-preguntó con suspicacia.

-no…

-nunca mentiste bien, pese a ser un gran actor. Mira tengo una propuesta bastante generosa para ti. Sabes que soy un hombre razonable, pero también adoro ser el primero en todo lo que hago y eso es lo que me lleva a ti.

-no tengo tiempo para tus juegos-tomó el teléfono para colgar.

-Karin…-dijo con astucia, y el auricular volvió al oído del muchacho-es un plato esquicito ¿no? Lástima que no lo hayas probado, pero nadie lo sabe, ¿no?

-¿qué demonios quieres Aizen?

Sousuke rio con malicia.

-¿qué mierda quieres?-repitió con ira.

-desaparece.

-¿qué?

-que te vayas, deja la compañía que te acogió, sal del mapa. Te daré dos días.

-si me niego

-Karin puede verse…afectada, por algo que le hayas hecho, una denuncia y tu reputación por el suelo. ¿Quieres que se vea en medio de tribunales?

Los ojos de Toushiro se abrieron con miedo.

-¿Por qué?

-porque no me gusta ser el segundo de nada y tu compañía…bueno me lo está poniendo difícil. Considérate un hombre afortunado, eres la pieza que puede dejar a la compañía a flote solo con irte. Bajará su popularidad para darme espacio, claro está, pero admito que admiro a esa pequeña organización, por eso no quiero ensuciarla demasiado, créeme que puedo hacer más. No obstante, hay un asunto pendiente contigo, rechazaste a mi Hinamori y me rompe el corazón verla llorar-el hombre sonrió-Tienes hasta el viernes, ni un día más ni un día menos ¿está claro? ¡Ah! y ninguna palabra, te vas en silencio, o Karin, de una u otra forma sufrirá-rió-que tengas buenas noches.

…insoportable estar sin ella.

El pitido del teléfono se mantuvo en al aire por dos interminables minutos, Toushiro estaba inmóvil, creyendo imposible lo que había oído, una pesadilla. La vida sonreía y las nubes llegaron para llover sobre sus hombros, el diluvio de su mente lo inundó. Días sin sombra, noches sin luna ¿cuándo podría volver a ver a su preciada estrella? Marcharse…desaparecer, hubo veces que así lo quiso, pero ahora no, antes la tenía a ella, hoy debía protegerla de lo que fuera que pretendía Aizen y la mejor forma era obedecer, tiempo…una vez más el tiempo cruel que lo agobiaba pero ¿qué otra cosa podía hacer?

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¿Les gusto? Espero que sí. Aunque en esta oportunidad solo tuvimos especial a dos voces, UlquiHime y HitsuKarin, estoy preparando el terreno para el Ichiruki, no se impacienten…n.n

Rincón de los Rebiews:

AS Carabajal: mil gracias, me encanta leer sus comentarios y también espero que este año sea muy bueno para ti también. Ufff… si Shakespeare es genial y Antonio y cleopatra uno de los amores más bellos que conozco, y conozco muchos jejej. Me alegro que te guste y espero ver más comentarios jejej.

P.D: es cierto, aunque Tite nos ha dejado caer algunas pistas que nos hace inclinarnos por una pareja u otra…solo hay que descubrirlas. C;

Kotsuki Kurosaki: ¡Feliz año! Se tendrán que mirarse a la cara y hablar en serio…jejej. Estoy planeando muchos escenarios para ellos, aunque no necesariamente serían los del teatro jejej. Bueno espero que este capítulo te haya gustado, aunque no tenga la pareja principal, pero prometo que saldrán, pronto.

HOTARU SATURN BLACK: ¡pasión, que corre por la venas de los corazones que laten al son del romance! Si, la hay. Por el momento deje a nuestra pareja y les di descanso, pero volverán recargados…jeje así que eso…XD. Gracias por comentar.

Myskymyheart: también para ti un ¡feliz 2013!. Si ellos harán un gran papel, no sin antes arreglar los conflictos que la vida prepara, porque muchas veces no dependemos de nosotros mismos también de las dificultades que la vida presenta y eso…en el fic también las hay. Me alegro que te haya gustado. C:

Ishy-24: ¡feliz 2013! El 13 es mi numero preferido y espero que a todos nos vaya genial…jeje. Bueno por un lado estamos más que bien recibiendo estos lindos comentarios y por otro lado con el progreso del fic…me alegra que te guste. El avance de la relación de Toushiro y Karin está en curso…aunque se presentaron sus problemillas, y vaya que problemas ¿no?...espero que te guste.

Tihonofuyumi: ¡oh! Me alagas. De verdad me alegro que te guste, y no te desanimes con tus historias, la práctica hace el maestro y cuando esa práctica tiene mucho corazón el resultado es lo que llena a tus expectativas, así que sigue adelante que seguro llegaras con una historia que te satisfaga y por consecuencia les guste a los demás, lo más importante eres tú. ¡arriba el ánimo!

Nadia Mutou : ¡Mucho tiempo! Ya me preguntaba qué había pasado con ustedes, pero veo que han vuelto me alegro mucho. Bueno la historia lleva su curso y la juventud como siempre causa estragos, los bajos instintos y las hormonas hacen que la moral se sonroje jejej… pero en fin, sin desenfreno no hay diversión … XD Feliz año nuevo y que todos los deseos para este año se les cumplan. Gracias por volver.

Koral Kurosaki: ¡Wa! Me alegra tanto tenerte de vuelta para que sigas con esta historia, y volviste a leerla ¡dios! Eso es …¡genial!, leo muchas veces antes de publicar e intento que nada salga incoherente con lo que ya he escrito, pero no lo he vuelto a leer, excepto por algunos capítulos que les tengo cariño y el tiempo… así que me dejas sin palabras… gracias.

Un abrazo enorme a todos ustedes, son una parte muy importante a que yo siga con la historia y no hay nada más maravilloso que leer sus comentarios. Mil gracias a todos los que la siguen, la que la ponen en alerta, favoritos y simplemente la leen. ¡Feliz año nuevo a todos!

Se cuidan y nos estamos leyendo,

Claw-13