Welcome(?
Como habrán notado, cambié el título de la historia. Esto se debe a razones personales(?) y porque estoy pensando en subir la historia también en inglés, así que es para evitar confusiones futuras.
Los personajes siguen sin ser míos. Si lo fueran, sería un todos con todos.
Disfruten.
Se despertó esa mañana extraño. Era su graduación, su último día en preparatoria. La semana siguiente sería el examen de ingreso para la universidad. Tantas cosas en tan poco tiempo.
—¡Bueeenos días! —exclamó Serena, abriendo la puerta de la habitación y saltando sobre él en la cama.
—Ugh, no...
—¡Hoy es el día, Alain! ¡Levántate!
Se sentó en la cama, bostezando y estirándose. El día anterior había llovido, así que hoy estaba fresco. Serena estaba acostada junto a Alain, mirándolo con una sonrisa.
—¿Estás feliz?
Él se tomó un momento para contestar, más por bromear con ella, que por pensarlo, y contestó—, claro que sí.
—¡Desayuno! —escucharon los dos. Serena se levantó, dejándolo solo en la habitación para que se vista.
Se levantó lentamente y fue a darse una ducha para despertarse y refrescarse. Su día de graduación. Era... era bueno. Tenía todo planeado, así que no había nada de qué preocuparse. Él no era una persona nerviosa, y hoy no era la diferencia. Tal vez le darían nervios la semana siguiente, durante el examen, para el cual solo faltaban siete días.
Suspiró.
Hoy no pensaría en eso, había estudiado suficiente, podía tomarse ese día para descansar.
Hoy sería un buen día.
…
Ah, lo malo de la graduación es que debía usar traje. La camisa o el pantalón no le molestaba, pero la corbata, Arceus, eso era un castigo divino. Se dejó la corbata alrededor del cuello y se remangó la camisa, luego, bajó a desayunar. Pasó por al lado de Serena, que estaba sentada en la silla de la computadora, al teléfono.
—¡Ah, aquí está Alain! Debo ir a desayunar... ¡Sí, claro! Yo le digo —Alain se quedó a su lado cuando escuchó su nombre, pero ella le hizo una seña para que siguiera—. Adiós, luego te llamo. Ah... Gracias.
—¿Quién era? —Cuestionó él, entrando en la cocina.
—¡Ah, cariño! ¡Te ves demasiado guapo! —Exclamó Norah, acercándose a él para abrazarlo.
—Gracias, mamá.
—Mi tía Marcy —contestó Serena—, y te manda felicitaciones por graduarte.
Él miró a sus padres, quienes no reaccionaron al nombre, y dejó el tema, asintiendo—, dile gracias.
El desayuno siguió normal, como todas las mañanas. Todos estaban vestidos formales, listos para la graduación de Alain. Poco antes de las ocho de la mañana, salieron de la casa en dirección a la escuela.
Ese año, los de tercero no eran tantos, por lo que juntaban los grupos de la mañana y la noche, formando un grupo de alrededor de setenta personas. Cuando llegó, la ceremonia aún no comenzaba. Sus padres habían ido a sentarse a sus lugares, mientras que Serena lo acompañaba para saludar a sus amigos. En el camino se cruzaron a Mairin, que estaba hablando con Sina.
—Te ves bien, Alain —dijo Sina, cuando estuvieron cerca.
—Ah, gracias. Tú también —respondió y giró a Serena—. Ella es mi prima, Serena.
—Sina —se presentó.
—Mucho gusto, y felicidades por graduarte —le sonrió, y luego miró a Alain—, iré a ver a los chicos, te veo luego. Y a ti también, Mairin.
La aludida sonrió y se despidió con la mano.
—Yo iré a ver a Dexio —dijo Sina, también dejándolos.
—Parece que somos solo nosotros —dijo Mairin, riendo y él la acompañó con una sonrisa—. Hubiera preferido la túnica beige, pero el negro también te queda bien. Al igual que el traje.
Alain sintió que su corazón latía un poco más rápido y sonrió—, gracias. Tú también te ves muy bien.
Mairin vestía un vestido corto floreado, bastante colorido, sin mangas. Algo simple, pero adecuado para la ocasión.
—¡Ah, gracias! Creí que tal vez el vestido sería demasiado simple, como nunca vine a una graduación...
—Te queda genial —dijo él, sin pensar. Pero luego lo pensó bien, y se sonrojó un poco.
Mairin también se ruborizó y rio apenas, feliz—, qué alivio.
El sonido del micrófono prendiéndose les llamó la atención. Alain se despidió de ella y fue con el resto de los graduados. Mairin se dirigió a donde estaban todos sentados, buscando un lugar libre, hasta que sus ojos cayeron en Serena, quien le hacía señas para que se acercara.
—Hola, cariño —saludaron Norah y Berth cuando estuvo cerca.
—Después de ti —dijo Serena, dándole el paso para que se siente a su lado.
—Hola a todos —saludó ella, y la conversación finalizó, ya que el director de la escuela se había acercado al podio para dar por iniciada la ceremonia.
haha es como una decepción este capítulo si esperás dos semanas para cada actualización(?
¡Gracias por leer!
Los reviews siempre son bienvenidos y apresuran la actualización de la historia(?)
Saludos.
