Sorry, debí haber actualizado ayer, pero se me olvidó. Pero compensa que este capítulo es largo y tiene un poco de todo :)

Esperamos que os guste y nos dejéis una review para conocer vuestras opiniones.

S & R


29 de Octubre 2021

Kate

Sonrío mientras escucho al otro lado del teléfono a Rick. No puedo evitarlo. Castle lleva treinta minutos hablando con nosotras, con Lily y conmigo… Aunque ahora nuestra hija ha decidido que es más interesante jugar con sus muñecas.

Yo estoy sentada en el sofá mientras la vigilo y los gemelos duermen la siesta. Castle lleva dos semanas de gira, algo que nos sorprendió a los dos cuando mejor estábamos y que nos hizo temer que todo se fuera al traste… Pero tampoco fue así.

Antes de irse de viaje, habíamos salido un par de días con los niños intentando ser discretos con la prensa que, después de las salidas de él no dejaban de seguir la historia sobre la crisis del "escritor de best seller y la candidata al senado".

Por suerte, nos habían dejado bastante en paz y eso hacía que las cosas fueran mejor… Menos estrés. Menos problemas en los que pensar. Hasta que se fue.

Él tampoco tenía muchas ganas de irse precisamente en este momento, pero después de todo no nos había ido tan mal.

Hablábamos todos los días y él lo único que hacía era ir del hotel a las firmas y viceversa y sorprenderme con detalles.

Durante todo este tiempo que llevaba en la Costa Oeste, Rick se había encargado de enviarme flores, globos, un detalle de Tiffany's y un montón de cosas que llegaban casi cada mañana por correo. Y cada uno de esos detalles venía acompañado de una simple nota que decía "Siempre".

-¿Me echas de menos si o no?- Me preguntó.

¿Cómo no iba a echarlo de menos? Ya no se trataba de que echara de menos no dormir con él… Algo que ya venía sucediendo más de un mes… Pero eso era algo que aun queríamos llevar con calma. También se trataba de verlo con los niños… Rick se había puesto las pilas con los gemelos y cada vez estaba más encantado con como lo llevaba.

Su terapeuta decía que estaba mejorando día a día y hablar con mi padre le había hecho abrir los ojos bastante.

-Claro. - Murmuré casi avergonzada, como si fuéramos dos adolescentes.

-Yo también - Me contestó él e hizo una pausa - ¿Me envías una foto luego?

-Castle... - Digo en un tono que él reconoce suficiente y probablemente con las mejillas encendidas. Me muerdo el labio - ¿En que estás pensando?

-En nada…- Me dice atropelladamente -Sólo…en ti.

-Ya pero…

-Kate, Kate…una foto…Con los niños.

-Aha…Claro…

Los dos nos quedamos callados. No es algo nuevo. He actuado como siempre, siempre que se ha ido de gira desde que nació Lily no he parado de enviarle fotos de sus hijos… Esta vez no ha sido diferente. Anoche mismo, le mandé una foto donde Lily estaba maquillada y vestida como una artista punk, y Jake y Reece a su lado tenían su cabello castaño en punta y una ropa estilo rock que su hermana había decidido para ellos.

-La de anoche me hizo mucha gracia - Me dice de nuevo - Tengo ganas de volver.

-Y nosotros que vuelvas… ¿Llegarás a tiempo,no?

-Por supuesto. No me perdería el cumpleaños de nuestros bebés por nada del mundo.

Yo sonrío.

El cumpleaños de nuestros bebés es dentro dos días. Halloween. Hemos decidido celebrarlo en nuestro hogar… Y aunque su vuelo llega bien entrada la noche del día anterior, se ha comprometido para venir a ayudarme a prepararlo todo y decorarlo como es debido.

Lily ha exigido poder disfrazarse y al final hemos optado por hacer una fiesta de disfraces, total, es el primer aniversario de los gemelos y aunque es muy importante para mi… Ellos apenas se enteran.

-¿Te puedes creer que haya pasado un año?

-No - Digo mordiéndome de nuevo el labio para impedir que alguna lágrima escape de mis ojos.

Por un momento nos ponemos a hablar de ellos, de nuestros niños y de todo lo que han hecho este año, obviando los malos rollos que Rick ha tenido y acabamos riendo recordando anécdotas que jamás olvidaremos. Un buen rato después, Jake se ha despertado de su siesta y llora demandando mi atención.

-Cariño - Digo sin siquiera darme cuenta - Tengo que dejarte, Jakie se ha despertado y está llorando… - Le explico caminando por el loft hacia mi habitación donde había dejado a los niños en mi cama rodeado de cojines por si se movían.

-Está bien… Vamos hablando.

-Si - Carraspeo, ahora algo más incómoda.

-Te quiero - Me dice a modo de despedida.

-Yo… también, Rick - Digo finalmente antes de colgar y volver a morderme el labio. Mierda, estoy cayendo de nuevo en las redes de Richard Castle, pero como no hacerlo si después de todo… Es el hombre de mi vida.


31 de Octubre de 2021

Castle

Llego tarde. Mierda llego muy tarde y Kate me va a matar… Miro la hora en mi reloj y suspiro. Quedamos en que llegaría para ayudarla pero me quedé dormido después de que el vuelo se retrasara y llegara más tarde de lo que se suponía.

Y todos esos mensajes y las llamadas perdidas… ¡Me va a matar!

La fiesta debe estar a punto de empezar o por lo menos de recibir a los primeros invitados… Por suerte, casi todos son de la familia.

Intento llamarla de nuevo pero no me lo coge. Espero que sea porque tiene el teléfono olvidado.

Saludo a nuestro portero, que como siempre me aguanta la puerta con una sonrisa y me recuerda que está encantado de verme de nuevo por casa y yo asiento yendo cargado con unos cuantos regalos hasta el ascensor.

Incluso uno especial para Lily.

Subo como puedo cargando con todo y al llegar a la puerta no me molesto en llamar al timbre porque si lo hago, corro el riesgo de que no me abran y además está a punto de caerse el regalo de Lily al suelo y eso sería una desgracia…

Abro la puerta y por suerte aun no hay invitados. Kate me mira a lo lejos y su cara de enfado muda en una de sorpresa y vuelve la de enfado.

-¡Feliz cumpleaños bebés! - Exclamo viendo a mis hijos gateando en medio del loft vestidos de superhéroes y dejo sus regalos a un lado - ¡Lily!

-¡Papiiii! - Viene corriendo a mi vestida de una princesa Disney, que no recuerdo su nombre y abre los ojos con sorpresa - ¿Un perrito? ¿Es para mí?

La alegría de mi hija hace que mi corazón se infle más.

Yo dejo el cachorro de Sharpei que ha estado moviéndose en mis brazos y en el collar lleva un lazo de regalo.

-Se llama Calcetines - Le digo.

La niña se ríe y me abraza diciendo lo mucho que me quiere y luego se pone a jugar con el cachorro y con sus hermanos quien ni siquiera hacen caso de los otros regalos.

Cuando alzo la vista, la mirada de Kate es fría como el hielo. Ups. Trago saliva con esfuerzo.

-Kate…


Unas horas antes

Kate

-Vale, un intento más. El último. – Susurro más para mí mientas presiono la pantalla de mi teléfono móvil.

Lo único que se escucha al otro lado son los pitidos y finalmente el contestador. Suspiro y me froto la frente antes de dejar el móvil sobre mi mesita de noche.

Ni siquiera sé por qué confié en él, por qué le he dado una segunda oportunidad… por qué lo hemos vuelto a intentar después de lo que nos ha hecho. Pero pensé que cambiaría. Parecía haber recapacitado después de la charla que tuvimos, y después de haber hablado con mi padre. Estas últimas semanas, incluso con él estando fuera, hemos estado bien, y sin embargo…

Había prometido regresar a tiempo para ayudarme a preparar la fiesta de cumpleaños de los gemelos. Fiesta que he tenido que preparar yo sola.

Sí, podría ser que su vuelo se hubiese retrasado de nuevo, pero lo he comprobado en la página del aeropuerto y hace un par de horas que aterrizó en el JFK.

También podría haber contestado a mis llamadas, o a alguno de los mensajes que le he enviado…

-¡Mami, no puedo! – Grita Lily, frustrada desde nuestra cama mientras se pelea con su disfraz de Anna intentando meter los pies por el lado equivocado.

-Voy, cielo – Le digo, sentándome sobre la cama junto a ella y ayudándole a colocárselo bien.

Todavía tengo que vestir a Jake y Reece con sus trajes de súper héroes y buscar un disfraz para mí.

De ninguna manera pienso ponerme ese disfraz de Lara Croft que tenía preparado. Castle dijo que me encontraba sexy con él puesto, y por muy estúpido que parezca, me gustaba la idea de que mi marido me dijese algo así de nuevo.

Ahora ya no me parece buena idea llevarlo. De hecho, preferiría no ir disfrazada en absoluto, pero no estaría bien por mi parte después de saber que todos nuestros invitados vendrán disfrazados.

Una vez que los tres niños están ataviados con sus disfraces, encuentro el disfraz de Pocahontas que utilicé hace unos años por Acción de Gracias y me lo pongo.


Cuando escucho la puerta abrirse a mis espaldas mientras yo ultimo unos cuantos preparativos de la fiesta, lo último que espero es encontrarme a Castle con un cachorro de Sharpei en los brazos.

En cuanto Lily lo ve corre directamente hacia él con su vestido de princesa, encantada con su regalo. Abraza a Castle completamente feliz y después ella y sus hermanos no tienen ojos para nadie más que para Calcetines.

¿Así es como Castle pretende ganarse la confianza y el cariño de sus hijos? Definitivamente, regalarles un perro no ha sido una buena idea. Y no haberme consultado antes de hacerlo ha sido todavía peor.

En cuanto él capta mi mirada de enfado se acerca a mí y yo me cruzo de brazos.

-¡¿Un perro?! – Pregunto, molesta.

Él se encoge de hombros antes de contestar con la mejor de sus sonrisas.

-Pensé que Lily estaría celosa si Jake y Reece recibían regalos y ella no, así que…

-¿Y no había nada mejor que regalarle que un perro?

-Vamos… ¡A ellos les encanta! – Dice, volviéndose para ver cómo los tres juegan y persiguen al cachorro.

-No podemos tener un perro. No… - Suspiro, exasperada antes de continuar. – ¿Cómo vamos a hacernos cargo de él?

-Solo hay que sacarlo de paseo un par de veces al día – Contesta, sonriendo después de escuchar la risa de Lily después de que Calcetines se acurruque contra su pecho.

Esto no es bueno… Lily se encariñará con él y definitivamente no podemos tener un perro.

La sonrisa de Castle y el hecho de que no vea nada malo en lo que ha hecho me enervan todavía más.

-¿Y dime, te vas a ocupar tú de sacarlo dos veces al día?

-Claro, puedo hacerlo sin problemas.

-Por supuesto, igual que puedes hacerte cargo de nuestros tres hijos – Respondo casi sin darme cuenta de lo que estoy diciendo.

En el momento en que veo la dura mirada que me dedica Castle, sé que he metido la pata con ese comentario. Pero continúo lo suficientemente enfadada como para no disculparme o sentirme culpable por ello.

Él va a decir algo justo en el momento en que los primeros invitados tocan el timbre.


La fiesta de cumpleaños de Jake y Reece transcurre tranquila, al menos para el resto de invitados, que disfrutan charlando y riendo ajenos a la tensión existente entre Castle y yo, que apenas nos hemos dedicado un par de palabras forzadas desde que empezaron a llegar nuestros familiares y amigos.

Me acerco a la cocina a por un refresco y desde allí observo que Lily y los hijos de Ryan juegan con el cachorro, mientras que los gemelos están sentados con Alexis y Hailey entretenidos con el envoltorio de uno de sus regalos.

Me sobresalto cuando una mano rodea mi antebrazo. Conozco esa mano, reconozco su tacto sobre mi piel y el efecto que tantas otras veces ha provocado en mí cuerpo, erizándolo con su contacto. Esta vez, sin embargo, hace que todo mi cuerpo se tense.

-Tenemos que hablar. – Susurra cerca de mi oreja.

Evito mirarlo a él y, por el contrario, echo un vistazo a nuestros invitados. Todos ellos parecen distraídos y ninguno nos está prestando atención a nosotros.

-No voy a permitir que volvamos a lo mismo, Kate. – Continúa él subiendo un poco el tono de voz para que le preste atención. – Te dije que había cambiado y…

-Y no lo has hecho – Me giro hacia él y enfrento su mirada.

-¿Yo no…? – Suspira antes de continuar. – Hablé con tu padre, llevo día sin probar nada de alcohol y…

-¡No es suficiente! – Yo también alzo un poco la voz sin ser consciente de ello.

-Entonces dime qué tengo que hacer, Kate. – Dice, acercándose todavía más a mí.

-Castle, este… no es el momento – Murmuro, consciente de que el grupo en el que estaban hablando Espo, Ryan, Lanie y Jenny ahora nos miran y que uno de nuestros hijos ha comenzado a llorar.

Intento zafarme de su agarre pero él me sujeta con más fuerza.

-Kate, necesito saber. ¿Dime qué quieres que haga?

-Castle…

-Vamos, Kate…

-¡Ahora no, Castle!

De pronto soy consciente del silencio que nos rodea, a excepción del llanto de Jake. Miro a mi alrededor y compruebo que todos nuestros amigos y familiares nos observan atentamente.

Castle suelta mi muñeca también en ese momento, consciente al igual que yo de que las miradas de todos están puestas sobre nosotros.

Martha es la primera en reaccionar. Con su disfraz de Cruela se acerca a nosotros. Nos mira con dureza a ambos, sin necesidad de demostrar su enfado, y murmura a Rick que la acompañe. Los dos desaparecen segundos después tras la puerta de su despacho.

Cuando vuelvo a mirar al resto de invitados veo cómo rápidamente intentan retomar las conversaciones en las que estaban sumidos antes de nuestra pelea. Todos excepto Lanie, que no duda en acercarse a mí con preocupación.

-Cielo… ¿estás bien?

-Ahora no, Lanie… - Susurro con escozor en los ojos, antes de acercarme a Jake (que continua llorando) y desaparecer con él en nuestro dormitorio.


No sé cuántos minutos transcurren exactamente conmigo parada en mitad del dormitorio hasta que Jake comienza a revolverse incómodo en mis brazos. Le coloco su chupete haciendo que se calme un poco y lo llevo hasta el improvisado cambiador que tenemos en nuestro dormitorio.

Me doy la vuelta cuando la puerta se abre a mis espaldas y me encuentro de nuevo con la dura mirada de Martha.

-Lo que ha pasado ahí fuera es inconcebible.

No digo nada. Sé que tiene razón, no deberíamos haber discutido delante de nuestros amigos e hijos.

-Necesitáis solucionar vuestros problemas cuanto antes, Katherine. Los dos sois adultos y por el bien de vuestros hijos…

Jake suelta el chupete en ese momento y comienza a llorar de nuevo, reclamando atención, así que me giro hacia él dándole la espalda a Martha.

Cuando intento desabrochar el pantalón de mi bebé para cambiarle el pañal, veo que estoy temblando. Inhalo profundamente intentando cargame de aire cuando Martha se acerca a mí.

-Lo haré yo. – Dice en un tono mucho más tranquilo tras colocar su mano en mi hombro y sonreírme levemente.

Asiento y me hago a un lado, dejando que sea ella quien cambie el pañal de Jake.

El nudo de mi garganta se afloja un poco y una lágrima silenciosa resbala por mi mejilla.

-Yo me quedaré con Calcetines – Dice de pronto.

-Martha, yo… - Realmente no sé qué decir. Si ella se quedara con el perro le estaría eternamente agradecida. De esta manera Lily no tendría que renunciar completamente a su nuevo amigo y tampoco tendríamos que preocuparnos por encontrarle una nueva familia.

-No necesitas decir nada, hace tiempo que me estaba planteando tener una mascota y este es el momento perfecto. Además, Alexis acaba de decirme que quiere hacerse cargo del cachorro conmigo.

-Gracias, Martha. – Digo con sinceridad.

-Pero tú y Richard necesitáis resolver vuestros problemas. Mi hijo me ha contado que últimamente no ha estado comportándose como debería…

Hace una pausa y yo me pregunto si Rick le ha contado toda la verdad o ha decidido omitir ciertas partes. Pero como sea, lo que le haya contado sobre lo que ha estado haciendo últimamente es su decisión, así que me mantengo en silencio hasta que ella continua.

-También ha dicho que va a intentar solucionar eso y que va a intentar conquistarte de nuevo – Termina de abotonar el pañal de Jake y yo lo cojo en brazos. – La pregunta, Katherine, es si tú estás dispuesta a que te conquiste otra vez.

Cierro los ojos por un par de segundos mientras mis ojos vuelven a llenarse de lágrimas.

-Por supuesto que quiero… Pero no es tan fácil, Martha.

-Claro que no, os llevará algún tiempo recuperar la normalidad, si es que las cosas algún día vuelven a ser igual que antes. Pero déjame decirte lo mismo que le he dicho a mi hijo, Katherine.

Mi suegra coloca sus manos sobre mis brazos, donde Jake juguetea con su chupete y balbucea alguna palabra ininteligible.

-Nunca he visto dos personas que se quieran tanto como lo hacéis vosotros, ni que hayan superado tantas cosas como lo habéis hecho vosotros dos juntos, llegando a formar una familia preciosa. Si no sabes qué hacer, escucha a tu corazón, él te dirá si de verdad quieres darle una oportunidad o terminar aquí y seguir `por diferentes caminos.

Asiento, emocionada, y dejándome abrazar por Martha y los pequeños bracitos de Jake que imita el gesto de su abuela.


Castle

Después de la charla con mi madre y ver como desaparece con Kate, vigilo que Reece y Lily están tranquilamente y ajenos a todo jugando con el perro y los hijos de Kevin. Aprovecho y desaparezco en la cocina buscando algo para beber.

No soy alcohólico, no lo soy, no tengo la necesidad de beber a todas horas pero ahora me apetece un vaso de whisky como cuando los he compartido con Kate después de un caso al igual que una copa de vino… Es algo tan nuestro como el tomarnos un café en la mañana.

-¿Buscas Whisky en una fiesta infantil, Richard?

Escucho la voz de mi suegro a mi espalda y me giro para mirarle. Se acerca a mí y se pone a mi lado. Por dios, ya he tenido suficiente con la charla con mi madre… Como para enfrentarme al padre de Kate. Lo que tengo claro es que si al final Kate y yo no arreglamos nuestro matrimonio, mi madre no me volverá a hablar en la vida.

-No es lo que parece…

-Lo sé, no te estoy juzgando.- Alza las manos - Ya hemos hablado de esto… No destrozarás tu vida o la de mi hija como hice yo…Ya lo sé.

Yo asiento. Suspiro.

-Ya sabes no hace falta que defienda a Katie… Ella tiene un arma - sonríe y provoca que me ría.

-No sabes…

-¿Lo duras que pueden ser las mujeres? - Sonríe.

-No lo digo por Kate - Replico.

-Lo sé, he visto a tu madre abroncarte como si tuvieras quince años más de una vez…- Dice -Martha tiene un carácter… Es una pena que no le guste el baseball…

Yo hago una mueca. Espero que Jim no se refiera a mi madre en esos términos…

-Bueno, Lil hace que le guste un poco más…- Carraspeo incómodo y termino por servirme un vaso de Sprite y doy un trago.

-Lo que quiero decirte es que… - Jim hace una pausa - Ya hemos hablado estas semanas de tus problemas pero hay una cosa que no te he dicho…- Yo le miro confuso - Si necesitas…Algún consejo… de Padre a hijo...

Yo trago saliva con esfuerzo y alzo las cejas.

-Yo te considero como tal, Richard. Y puedo ofrecerte los consejos que quieras, sobre todo, de padre a padre…

Los dos asentimos y sonreímos. Era justo lo que necesitaba en este momento, alguien que se olvide por un momento de las discusiones que he tenido con Kate y me hable desde otro punto de vista…

-Cuando Johanna se quedó embarazada… Yo quería un chico… En mi familia la gran mayoría éramos hombres…Yo no sabía mucho de mujeres…- Creo que deja un "a diferencia de ti" implícito en la frase, pero no digo nada. - Me costó tres años conseguir una cita con mi mujer.

-Somos dos.

Ambos sonreímos.

-Pensaba que le enseñaría a jugar a Baseball… Cosa que hice con mi hija… No hay diferencia, pero creía que me sería más fácil tratar con un chico… - Él da un trago a su bebida. - Cuando me pusieron en brazos a Katie… ¡Dios mío! Tenía tanto miedo… Y a la vez…

-Lo sé - digo recordando lo que fue para mí que me pusieran a Alexis o a Lily. No fue diferente con Jake o Reece - Es un amor incondicional… Nunca sientes nada igual que lo que sientes por tus hijos y descubrí que con mis chicos es lo mismo… La primera vez que los vi… ¡Uff!

Jim asiente con una sonrisa.

-Pero si tienes dudas… No estás solo… Jake y Reece te tienen a ti, a mí, a sus tíos… Estoy seguro que no les irá nada mal.

No puedo evitarlo y aunque mi suegro y yo no hemos ido más allá de estrecharnos la mano o apretarnos el hombro, le doy un abrazo justo cuando Beckett sale de la habitación en compañía de mi madre.

Yo me separo y volvemos a hablar de cualquier cosa…


Kate

Cuando regresamos al salón, el resto de invitados hacen como si no hubiese ocurrido nada, puede que incluso Rick se haya disculpado con todos ellos.

Me tranquiliza saber que Lanie no está enfada por haber sido grosera con ella antes, cuando me abraza y me da un beso en la mejilla antes de marcharse.

Las últimas personas en irse son Martha, Alexis y Hailey, llevándose a Calcetines con ellas. Lily abraza al cachorro antes de que se vaya y Alexis le promete que mañana irán a pasearlo juntas por el parque.

Con la ilusión de ése paseo, Lily regresa al salón emocionada y comienza a jugar con alguno de los regalos que también han traído para ella.

Rick comienza a recoger los vasos y platos de cartón que han quedado por el salón, así que decido ayudarle. Desde que Martha habló con nosotros la tensión ha disminuido un poco, aunque no hemos cruzado ninguna palabra desde entonces.

Me agacho para coger unas servilletas del suelo y cuando vuelvo a ponerme en pie estiro todos los músculos de mi cuerpo.

Alzo la cabeza cuando él se aclara la garganta de manera intencionada.

-Deja eso. – Me pide, señalando los envases y servilletas que tengo en la mano. – Yo me encargo.

Nos miramos por un par de segundos hasta que yo le hago caso. Asiento y me marcho a darme una ducha.

Todavía tenemos una importante conversación pendiente. Pero eso será probablemente cuando los niños estén dormidos.


El agua caliente que cae sobre mi cabeza me ayuda a aclarar mis ideas, al mismo tiempo que relaja todos los músculos de mi cuerpo.

No debería haber sido tan dura con Castle antes. Estaba demasiado molesta porque él no hubiese llegado a tiempo como prometió, y después por lo del perro…, pero es cierto que él ha estado esforzándose por cambiar las cosas últimamente.

Cierro el grifo y salgo de la ducha tras escurrir un poco mi pelo.

No es tan sencillo. Yo necesito más tiempo, y él necesita esforzarse un poco más, pero…

Acabo de poner un pie sobre fuera de la ducha cuando la puerta del cuarto de baño se abre y aparece Castle.

-¡Castle! – Me quejo, mientras cierra la puerta tras él.

Intento taparme inútilmente y busco con la mirada la toalla. Está demasiado lejos de mí, y demasiado cerca de él.

-¿Puedes…? – Murmuro, señalando la toalla.

Si esto es lo que él considera que significa darme tiempo, tal vez debería aclararle las ideas.

Él me pasa inmediatamente la toalla, mientras siento su mirada en cada rincón de mi cuerpo. Sin embargo, no me mira de un modo irrespetuoso, sino que lo hace de una manera que me hace volverme a sentir deseada por él. Deseada de verdad, no solo de la manera sexy en que él me veía llevando el disfraz de Lara Croft.

Me coloco la toalla alrededor de mi cuerpo y entonces lo miro, sin saber qué está haciendo aquí.

-¿Qué estás haciendo aquí? - Me cruzo de brazos, no puede simplemente venir aquí y…

Se acerca a mí y me besa. No es un beso lento, ni delicado. Ni siquiera lo había visto venir, a excepción de las chispas que lanzaron nuestras miradas al cruzarse tan solo un segundo antes. Sus labios se colocan sobre los míos con insistencia, devorándolos, con una pasión incontrolable que yo no puedo más que devolverle. Su lengua se mueve dentro de mi boca, recorriendo todos los rincones de memoria. Hasta que poco a poco va separándose de mí.

No es hasta un rato después que yo abro los ojos y él seca mis lágrimas con sus pulgares de la manera cariñosa que tanto había echado de menos en él.

-Lo siento. – Susurra. – Lo siento tanto…

-Yo también lo siento. – Digo, sintiéndolo tan cerca.

Coloca un dedo en mis labios, callándome y negando con la cabeza, y después me da un cálido beso en la frente.

-Te conquistaré otra vez, Kate.