Capítulo 24

Y todos quedaron saciados

Tras el regreso de Blueblood, las opiniones por todo Canterlot no se hicieron esperar; al poco de llegar, el unicornio blanco se disculpó con todo el servicio y la guardia por todo lo que había hecho la última vez que estuvo allí. Al principio no supieron cómo tomárselo, mostrándose visiblemente extrañados, pero también desconfiados. Por parte del servicio aceptaron sus disculpas sin decir nada más, pero la guardia no fue tan benévola con él. Los guardias solares se negaron a aceptar órdenes suyas, y se requirió de todo un pelotón compuesto de guardias lunares y solares para evitar que Midnight se lanzara sobre él en cuanto lo vio. Tanto Luna como Celestia se vieron obligadas a mediar en la situación y obligaron a ambas guardias a aceptar órdenes de Blueblood, al ser un miembro de la familia real más. Una mirada de Luna bastó para que Midnight se lo pensara mejor.

De puertas para fuera del palacio, Canterlot y el resto de Ecuestria aún guardaban rencor a Blueblood por lo que hizo; algunas columnas en periódicos y revistas cargaron contra él sin piedad, mientras que otras decidieron darle el beneficio de la duda, sin mucha confianza por su parte.

En cuanto a Blueblood en sí, se esperaba que todo el mundo cargara contra él, pero por otro lado eso mismo hacía que su asentamiento fuera más duro de lo que él mismo se esperaba. Su tía le animaba a seguir.

-Sé que no va a ser fácil, pero estoy segura de que podrás demostrar a todos que realmente has cambiado y que no tienen por qué guardarte rencor. Ya sabes que yo creo en ti, cariño.

-Lo sé, tía, y te lo agradezco, pero aun así… algo me dice que va a ser mucho más duro de lo que yo mismo me esperaba…-murmuró el unicornio, algo desanimado.

La alicornio blanca se quedó pensativa por un momento, rumiando posibilidades, hasta que finalmente habló.

-Bueno, creo que podríamos hacer algo al respecto…


-¿¡Que Blueblood va venir conmigo?! ¿¡Lo cuálo?!

-Sé que la última vez no fue muy cortés con tu amiga Rarity, pero ahora mi sobrino está haciendo todo lo posible por cambiar, y pensé que le podría hacer bien ir contigo. Simplemente va a acompañarte, dale una oportunidad, ahora es un buen chico…

Twilight no se esperaba para nada esa petición; ella tan solo había venido a hacer su primera práctica en Canterlot y había quedado en el palacio con Celestia antes de ir para allá. Llevarse a Blueblood no entraba dentro de sus planes.

-Sé que ahora ha cambiado, pero… ¿en serio quieres que me acompañe a abrir la sesión en la Cámara Alta? ¿No es eso un poco… ambiguo?-inquirió la alicornio lavanda, no muy segura de qué decir exactamente.

-Sé que puede parecer algo inapropiado, pero lo hago por una razón… quiero que los representantes vean que se puede volver a confiar en él, aun a pesar de todo lo que hizo en el pasado. No te preocupes, todo saldrá bien.

-Está bien…

Poco después se presentó Blueblood vestido con un elegante esmoquin y se puso al lado suyo, al tiempo que una escolta fue con ellos para acompañarlos hasta allí. Durante el viaje, los dos permanecieron incómodamente callados, sin apenas dirigirse la palabra. En un momento dado, el unicornio blanco habló.

-Sé que llega muy tarde, pero quería disculparme contigo… desde hace mucho no te traté muy bien… lo siento, Twilight.

-Ah… bueno, pero eso fue hace mucho ya… está bien, no te preocupes.

-Gracias…

Como bien dijo ella, hacía mucho tiempo desde entonces, tanto ya que había olvidado casi por completo que él también se metía con ella; cuando sólo era un potrilla e iba a clases particulares con Celestia, se encontraba con él por los pasillos y él la espetaba y la llamaba plebeya, puesto que lo era por aquel entonces.

-Aún me queda mucho por lo que disculparme… sobre todo con esa amiga tuya, Rarity… aquella Gran Gala Galopante no fue la mejor de todas, que digamos…-añadió él.

-Sí, al poco de volver Rarity quemó todos tus posters y demás… y estuvo muy enfadada durante toda una semana, no sé qué decía algo sobre tu culo…

Ante eso, el aludido enrojeció ligeramente y bajó la cabeza, visiblemente apenado.

-Bueno, realmente merezco una buena coz en el culo… fui un imbécil. ¿Me ayudarías a disculparme con ella?-inquirió entonces.

-Bueno, podría, otra cosa es cómo se ponga en cuanto te vea…

-Sí, bueno, asumiré el riesgo…

Ante eso, los dos se rieron por lo bajo antes de que Twilight contestara.

-Está bien, la haré venir un día de estos aquí… podría organizar un encuentro en la pastelería de Joe… ¿te parece?

-Está bien…

Twilight conocía desde hace un tiempo a Blueblood, y enseguida pudo notar que realmente había cambiado; antes solía decir alguna impertinencia o soez cada cuatro o cinco palabras, ahora se podía hablar perfectamente con él y de muy buenas maneras además. La alicornio lavanda se mostró bastante impresionada ante semejante cambio, llegando a comentárselo de pasada.

-La verdad es que me sorprendes, Blueblood, has cambiado de verdad… ¿qué fue lo que hizo que te lo replantearas?

Ante esa pregunta, el gesto de Blueblood se apenó y murmuró.

-Bueno… la verdad es que lo aprendí por las malas…

Twilight quiso saber más, pero en ese momento llegaron a la Cámara Alta y lo dejaron para después; la guardia les escoltó hasta el interior, Twilight fue la primera en entrar, seguida de Blueblood. Los primeros en ver al aludido fueron algunos de los representantes del hemiciclo, algunos se le quedaron mirando como si no hubieran visto bien, mientras que otros iban pasando la misiva por los escaños. Fancy Pants, que estaba sentado en la tribuna superior, fue el siguiente en verlo, pero mantuvo la compostura e impuso orden.

-Orden, por favor, silencio… muy bien, antes de comenzar la sesión, la princesa Twilight Sparkle será la encargada de abrirla con motivo del aniversario de la reforma de la Cámara Alta. Princesa, cuando usted quiera.

Twilight se subió a la tribuna inferior, echó una rápida mirada a unos papeles que llevaba consigo, y comenzó a hablar.

-La sesión de hoy es una muy especial, puesto que se cumple un año desde la reforma de la Cámara Alta; desde entonces, la gestión y tramitación de los recursos es más transparente que nunca, y el pueblo tiene representación en el órgano consultivo más antiguo de la historia de Ecuestria. Desde su creación, la cámara ha sido un mudo testigo de los acontecimientos acaecidos que fueron escribiendo su propia historia, entre los que se encuentran…

En ese momento, y de golpe y porrazo, una voz se levantó repentinamente y añadió ella misma.

-… ¡el intento de robo por parte de cierto poni no deseado que no debería siquiera estar aquí!

Justo después, una serie de gritos a favor de esa frase se levantaron del hemiciclo; Twilight parpadeó, reprimiéndose unas ganas enormes de contestar, y con toda la profesionalidad del mundo trató de seguir. Fancy Pants, por su lado, trató de poner orden.

-¡Pero bueno! ¿¡Qué falta de respeto es esa?! ¡Amonestación para el representante de Trottingham, no quiero oír ni una mosca, al siguiente que hable le expulso de la Cámara! Continúe, alteza.

-Gracias. Como decía, la cámara ha sido testigo ha sido un mudo testigo de los acontecimientos acaecidos que fueron escribiendo su propia historia, entre los que se encuentran la exclusión de los representantes populares en tiempos del unigobierno de Celestia, hasta los más recientes como el golpe de estado en el que…

Una vez más, otra voz se elevó de entre los escaños diciendo.

-… ¡cierto indeseable se adueñó de la Cámara para tenerla para sí solo!

La segunda interrupción valió otra amonestación, ésta vez para Baltimare, y Twilight tuvo que respirar como la enseñó Cadance para evitar perder su profesionalidad.

-… en el que todo el pueblo ecuestriano se unió y volvió a tener representación en el hemiciclo. Ahora, la Cámara Alta se encamina hacia un futuro brillante que promete ser…

-… ¡igual de brillante, pero sólo si el indeseable se encuentra lejos de ella!

Fancy Pants quiso mediar, más enfadado que nunca, pero ésta vez Twilight desechó su profesionalidad y optó por llamar ella misma la atención.

-¡Basta ya!-exclamó entonces con la voz real de Canterlot.

El grito retumbó por toda la sala y todo el mundo calló, mostrándose visiblemente sorprendidos al ver a la princesa Twilight utilizando por primera vez la tradicional voz real de Canterlot. En su momento, Luna llegó a enseñar a Twilight a usarla, aun a pesar de que la poni lavanda no la veía de utilidad, pero fue en ese momento cuando más veía necesaria su uso. En cuanto tuvo la atención de todo el mundo, habló con voz normal, pero igualmente potente, demostrando su enfado.

-¿¡No les da vergüenza?! ¡No me están faltando el respeto sólo a mí, sino a él también! ¡Es verdad que cometió un error en el pasado, pero ha cambiado, y ahora quiere enmendarlo! ¿¡Es que no son capaces de darle, al menos, una segunda oportunidad!? ¡Todo el mundo se merece una!

Ante esa bronca, ésta vez nadie dijo nada, bajando sus cabezas como potrillos arrepentidos. Sin embargo, Twilight no se quedó ahí.

-¡Antes todo el mundo le tachaba como el malo de la película, y con razón! ¡Pero ahora le siguen señalando con el casco cuando esta vez lo único que quiere es corregir sus faltas! ¿¡Quienes son ahora los malos de la película?!

Ese acertado símil hirió profundamente a los presentantes, algunos levantaron la cabeza con gestos consternados.

-¡Denle una segunda oportunidad y podrán comprobar por sí mismos que realmente quiere cambiar! ¡Y empezando por él mismo, que quiere decirles unas palabras!-añadió ella, haciéndole gestos a un inseguro Blueblood.

Finalmente, ante la insistencia de Twilight, el aludido subió a la tribuna inferior, ocupó el lugar de la princesa, la cual se había hecho a un lado, y habló nerviosamente.

-Sé que soy el último poni al que les gustaría ver… pero no estoy aquí para recordarles lo que hice, sino para demostrarles que sé que hice mal. Lo siento, de verdad, lo siento mucho. Lo que hice no tiene nombre, es verdad, y es por eso por lo que quiero cambiar. Sólo quiero volver a vivir una vida normal y olvidarme del pasado. Por favor, denme una oportunidad.

Por un momento, nadie dijo nada. Pero poco después, una serie de aplausos comenzaron a extenderse por todo el hemiciclo hasta resonar por todo el lugar; la agujereada pared frontal y la rajada cúpula de vidrio, que se decidió dejarlas sin tocar como recuerdo del golpe, también hicieron retumbar la gran ovación. Ante esa respuesta, Blueblood esbozó una sincera sonrisa de felicidad, mirando a Twilight con gran agradecimiento.

Una vez que estuvo todo arreglado, la alicornio lavanda retomó su discurso hasta abrir la sesión disciplinar de ese día. Una vez abierta, los dos volvieron al palacio, durante el camino el unicornio preguntó a Twilight.

-Oye, Twilight ¿por qué me has ayudado así sin más?

Ante esa pregunta, la aludida tan solo sonrió y le contestó.

-¿No es obvio acaso? Porque somos amigos ahora…

Blueblood no necesitó volver a preguntar nada más, puesto que de alguna forma lo entendió, sintiendo un gran alivio y alegría en su corazón.

Desde ese día, la relación entre ambos mejoró y las noticias se hicieron eco de lo que pasó esa mañana en la Cámara, lo que mejoró bastante la figura de Blueblood de cara al pueblo.

Por su parte, Blueblood siguió acompañando a Twilight a sus prácticas, llegando a participar un poco en algunas de ellas y aprendiendo cosas nuevas por el camino; de la misma forma que Celestia enseñó a Twilight, ahora Twilight comenzó a enseñar a Blueblood, reforzando aún más su nueva amistad y haciendo que Celestia se sintiera un poco más orgullosa de su sobrino.

Aunque aún había ponis que todavía no se fiaban del todo de él; una noche, mientras se dirigía a su habitación para irse a dormir, vio a alguien moviéndose entre las sombras y se paró por un momento, no muy seguro de lo que había visto. De golpe y porrazo, cierta bat poni apareció de improviso, encarándole y asustándole un poco.

-Contigo quería yo hablar…

-Ah, espera, por favor, no me hagas daño, yo sólo quiero enmendar mis errores…

-Sí, sí, todo eso me parece estupendo, pero escúchame bien…-le espetó Midnight, cortándole.

-Sí, sí, te escucho…

-Hasta ahora has sido un buen chico y me has demostrado que esta vez vas por buen camino… pero te digo una cosa…

-¿Qué cosa?-inquirió Blueblood, amedrentado.

Midnight miró de cabo a rabo a Blueblood, manteniendo su mirada de seriedad en todo momento y acercándose un poco más a él; el unicornio blanco reculó hasta la pared, donde se quedó muy quieto.

-Como vuelvas a montarla de alguna u otra manera, te las verás conmigo… así que sigue así de bien como hasta ahora, o tú y yo tendremos una charla mucho más seria. ¿He sido lo suficientemente clara?

-Como el agua…-musitó él, acongojado.

-Bien…

Y, en un visto y no visto, Midnight se escondió entre las sombras, yéndose de allí. Blueblood echó a correr hacia su habitación y no volvió a salir de allí.

Con su tía Luna y su sobrino Frank también se llegó a disculpar; aunque éste apenas fue consciente en su día, él sentía que se lo debía, por lo que fue a verles una tarde en uno de los salones.

-Hola tía Luna… ¿puedo pasar?

-Claro que sí, sobrino… ¿venías por algo?-inquirió Luna, con Frank entre sus patas y jugando con sus peluches.

-Sí, bueno… me gustaría disculparme contigo y con Frank por lo rudo que fui con vosotros…

-Oh, sí… por mi parte te perdono, ya nos has demostrado que realmente has cambiado… aunque Frank por aquel entonces era más pequeño y apenas te recuerda, por lo que preséntate si eso…-le sugirió Luna.

-Oh, está bien…

Blueblood se acercó hasta el pequeño, el cual le miró atentamente y dejando sus peluches a un lado.

-Hola Frank… quizás no me recuerdes, pero yo soy tu primo Blueblood… ¿cómo estás?

Frank le sostuvo la mirada por un momento, como si tratara de recordarle, hasta que finalmente esbozó una tierna sonrisa, al tiempo que le saludaba.

-¡Hola, Blublu!

Tanto Luna como el aludido se llegaron a reír ante la ternura de Frank, el cual le sostuvo uno de sus peluches para que lo cogiera.

-Hala, qué chulo, es un león… ¿te gustan los animales?

-¡Sí!

-¿Y qué más tienes?

Frank le estuvo enseñando el resto de sus peluches sin ningún tipo de reparo, haciéndose a su presencia enseguida sin problemas. Tanto él como Luna supieron entonces, sin ningún atisbo de duda, que no habría nada más de lo que preocuparse a partir de ese momento.

Frank no fue el único con el que se disculpó, ya que después del pequeño vino quizás el perdón más difícil de todos: el de Rarity. Twilight se comprometió con Blueblood a que le ayudaría a verse con ella, por lo que la alicornio lavanda aprovechó una de sus visitas a Canterlot por prácticas para quedar con ella en la pastelería de Joe. No le dijo nada de que en realidad iba a ser para verse con él, ya que eso la hubiera echado para atrás y se hubiera negado a verle de ninguna manera.

Para que no sospechara, y ni lo viera mínimamente raro, Twilight estuvo con ella durante la primera parte de la quedada, hablando un rato mientras tomaban un chocolate con varios donuts para mojar. En un momento dado Twilight se retiró con la excusa de ir al baño para que Blueblood cambiara su lugar sin que ella se diera cuenta; y funcionó, puesto que la poni modista se había estado maquillando mientras esperaba, por lo que ni vio llegar a Blueblood y ni mucho menos le vio sentándose delante de ella. Por un momento, Rarity pensó que Twilight había vuelto y murmuró.

-Bueno, pues como te iba diciendo, querida, justo ayer me llegó un pedido de telas nuevas y me…

La poni modista se cortó de golpe al ver delante de ella al que le había arruinado la que se suponía que hubiera sido la mejor noche de todas; los dos se sostuvieron la mirada por un momento hasta que el príncipe habló.

-Eh… hola, Rarity.

Justo después, ella reaccionó.

-¡Tú! ¡De todos los ponis con los que me podría encontrar, tú eres, sin duda, el peor! ¿¡Qué haces aquí, dónde está Twilight?!

-Espera, déjame que te…

-¡No, no quiero oír tus excusas baratas! ¡Me diste la peor noche de toda mi vida, fuiste el peor príncipe de la historia, y no sólo eso, sino que trataste fatal a tu pobre tía comportándote de esa forma! ¡Vil, crápula, truhán, fuera de aquí!

-¡Rarity, por favor, escúchame!

-¡Pero yo no quiero escucharte, sal de aquí, no vuelvas más, fuera de mi vista!

La poni modista trató de agredir al unicornio con su bolso, mientras que media clientela, incluyendo Joe, veían el espectáculo alucinados. Blueblood aprovechó el momento para hacer una declaración de intenciones.

-¡Que sólo he venido a disculparme!

Al oír eso, Rarity paró de golpe, como si no hubiera oído bien.

-¿Perdón?

-Yo sólo he venido a disculparme, nada más… sé que no te traté de la mejor manera aquella noche, y quería pedirte perdón por eso mismo. Sé que hace ya varios años desde entonces, pero sentía que te lo debía. Lo siento, Rarity.

La aludida se quedó en el sitio, todavía sin creerse lo que había pasado delante de sus narices; al cabo de unos pocos segundos de silencio forzado, murmuró.

-¿En serio?

-Muy en serio…

Rarity le volvió a mirar e inquirió.

-¿Quién es usted y qué ha hecho con Blueblood?

-Soy yo de verdad…

Costó un poco convencerla, pero al final la unicornio blanca acabó por creerle, mostrándose sorprendidísima ante semejante cambio.

-Vaya, que me aspen, jamás pensé que llegaría a conocer al Blueblood que alguna vez quise conocer…

-Pues aquí me tienes, no ha sido tan horrible ¿no?

-Oh, no, qué va, para nada…

El resto de la conversación fue agradable y distendida, hablando de todo un poco y perdiéndose en banalidades. Twilight les observaba desde afuera, contenta tanto por su amiga como por Blueblood.

El resto de prácticas se fueron sucediendo una tras otra, Twilight fue cogiendo soltura a la hora de hablar tanto en público como en privado ante personalidades distinguidas, mejorando sus formas y aumentando su experiencia. Blueblood siguió acompañándola a todos estos actos, convirtiéndose rápidamente en una figura más respetable y mejorando su imagen de cara al pueblo. En la última de todas, una recepción en un salón de fiestas en Canterlot, cerró junto con Twilight el evento.

-No ha estado nada mal ¿verdad?-inquirió ella.

-Sí, los canapés estaban muy buenos…

-Oh, vamos, sabes de lo que te hablo…

-Sí, lo sé, pero era por comentar…

Los dos se rieron divertidos, mientras iban saliendo hacia la calle; pero en cuanto alcanzaron la puerta de salida, aparecieron frente a ellos dos ponis vestidos con sendas togas cardenalicias.

-¿Puedo ayudarles?-inquirió en ese momento ella, extrañada.

-Princesa Twilight Sparkle…-murmuró uno de ellos.

-Su excelencia, el obispo Order Faith, desea hablar con usted…-continuó el otro.

-La está esperando en la catedral.

Y, tras esas secas y escuetas palabras, ambos se retiraron calle abajo. Twilight se quedó aún más extrañada si cabe. ¿Por qué el obispo querría hablar con ella así de repente? ¿Y por qué ahora? Nunca se había considerado creyente, y apenas recordaba cuando fue la última vez que se pasó por una iglesia. Aun así ese llamado la tenía intrigada, por lo que decidió pasarse para ver qué era lo que quería.

-Ve yendo tú al palacio, iré a ver qué quiere el obispo.

-¿Segura? ¿No prefieres que te acompañe?

-No, no hace falta, después de todo sólo es el obispo…

Blueblood aceptó y se fue hacia el otro lado de la calle, acompañado por un par de soldados, mientras que ella tomaba dirección contraria, acompañada por otro par de soldados. Desde donde estaba no había mucha distancia y llegó al lugar enseguida, las puertas estaban abiertas y un murmullo apagado salía del interior.

-Quédense aquí, no tardaré mucho-indicó Twilight a los soldados, los cuales se quedaron fuera guardando la puerta.

Nada más pasar al interior, sintió un agradable frescor y oyó una voz extendiéndose por todo el diáfano lugar; vio entonces que aún estaban en misa, la nave estaba bastante llena de ponis que escuchaban al cura, el cual se encontraba pronunciando su correspondiente sermón.

-… y es por eso que debemos ser nosotros los que practiquemos la bondad y prediquemos las enseñanzas de nuestro Señor. Porque es en nosotros y en nuestros corazones donde reside el verdadero espíritu de la fe primalicorniana. Él y sólo Él es el verdadero camino para poder conseguir un lugar en las planicies eternas a su lado. Y juntos, como hermanos, podremos conseguirlo. Es palabra del Señor.

-Gloria a ti, Señor-contestaron los fieles.

Twilight tan solo rodó los ojos, tratando de pensar en otra cosa; nunca la había convencido el método y las enseñanzas de la iglesia primalicorniana. Cuando era una potrilla acataba todo lo que la decían puesto que era pequeña y apenas podía opinar; iba a misa, rezaba todos los días e incluso llegó a ser monagilla un par de veces por mediación de Celestia.

Pero en cuanto comenzó a crecer, comenzó a cuestionar muchas cosas, entre ellas las formas de la iglesia e incluso las escrituras; según éstas, el camino hacia el Primer Alicornio era la única forma de alcanzar la salvación eterna y gozar de su gloria en las planicies eternas. ¿Sólo su camino era la única forma? ¿Y qué había del resto de religiones? La respuesta la encontró mucho más rápido de lo que pensó; el resto de religiones no tenían cabida en el reino del Primer Alicornio. Eso la pareció egoísta y poco armonioso. Y las estrictas y restrictivas formas que tenía la iglesia por aquel entonces, terminaron de convencerla. Desde entonces abrazó el ateísmo, para desilusión de Celestia, aunque ésta respetó su decisión.

Tras el sermón vinieron varias oraciones, los ruegos y luego las ofrendas; después estuvieron cantando un poco, acompañados por el coro y el órgano. Finalmente acabaron la misa orando un poco más y siendo despedidos por el cura.

-Que la bendición del Primer Alicornio descienda sobre todos vosotros.

-Amén.

-Podéis ir en paz.

-Demos gracias al Señor.

Durante el resto de la misa Twilight estuvo esperando a que terminara, oculta entre los pilares del lado izquierdo de la nave para no montar un revuelo y observando una talla de madera cercana. Los ponis fueron vaciando el lugar, las voces se fueron apagando y, en cuanto estuvo sola, salió al pasillo central. El ruido de sus cascos alertó al cura, el cual se dio la vuelta y quedándose gratamente sorprendido al verla.

-Oh, princesa Twilight Sparkle, qué honor… ¿qué hace aquí? La misa ya ha acabado…

-He venido a ver al obispo, me han dicho que quiere hablar conmigo y que me estaría esperando aquí…-explicó ella, con voz queda.

-¿El monseñor quiere hablar con usted? Qué raro, a mí no me ha dicho nada…

-Pero eso es porque no tengo que estar contándotelo todo, Dense Lecture…-murmuró entonces una voz desde el otro lado del altar.

Tanto Twilight como el cura giraron la cabeza para ver a Order Faith saliendo de la sacristía; nada más verlo, Dense Lecture le habló.

-Oh, monseñor, por supuesto que no, no era mi intención inmiscuirme en sus asuntos de esa manera…

-Ahórrate tus lisonjas, Lecture, tu servicio ya se ha acabado, puedes retirarte.

-Ah, por supuesto, monseñor, gracias, hasta más ver.

El cura salió atropelladamente de allí, dejando a solas a Twilight y al obispo, el cual la miró de arriba abajo.

-Twilight Sparkle… te recuerdo muy bien de años pasados, cuando sólo era un simple sacerdote… creo que llegaste a ser monaguilla mía alguna vez…

-¿Ah, sí? Yo ya ni me acuerdo…

-Sí, lo cierto es que hace mucho tiempo que no te pasas por aquí… sobre todo ahora, siendo una princesa…-murmuró Faith, como quien no quiere la cosa.

-Los dos sabemos que Celestia es la creyente y Luna la agnóstica… por mi parte, preferí tomar mi propio camino-argumentó ella, con voz queda.

-Lo sé… es una pena, últimamente hay muy poca vocación entre los más jóvenes…

-¿Y no se ha preguntado nunca que a qué se deberá eso?-inquirió ella, ceñuda.

-Sí, y creo haber dado con la respuesta…

-¿Ah, sí? Ilumíneme…

Por un momento el obispo no dijo nada, dirigiéndose hacia el altar y mirando a la vidriera que representaba al Primer Alicornio. En un momento dado, habló.

-Es por fe, señorita Sparkle… los jóvenes de hoy en día prefieren escucharse a sí mismos en vez de a sus padres, y ese es un grave problema. A mí me llena de tristeza ver cómo esos ponis se alejan de la iglesia en vez de acercarse e interesarse por ella… es una pena.

-Quizás es porque la iglesia no sepa cómo acercarse a ellos… ni siquiera ésta intenta estudiar la sociedad que les rodea o adaptarse a los nuevos tiempos. Sigue estancada en su propio mundo, sin poder llegar a la gente que busca repuestas o algo en lo que creer. Eso sí que es una pena…

Frente al argumento de Twilight, Order Faith tan solo esbozó una graciosa sonrisa.

-Ah, juventud, divino tesoro… qué gran novicia ha perdido la iglesia con usted, señorita Sparkle. Hubiera sido toda una modelo a seguir…

Ante eso, el ceño de Twilight se frunció aún más, extrañada por la verborrea del poni.

-¿Qué es lo que quiere de mí, obispo?

-Oh, nada en especial, tan solo hablar con usted…

-Ya, claro, cuénteselo a otro… sabe perfectamente que soy atea, y aun así me viene con todo eso de la fe, la vocación y demás chorradas sin sentido, al menos para mí. He venido con toda mi buena intención, y usted me trata como si fuera tonta, y no sólo a mí, sino al pobre sacerdote de antes también. Así que déjese de patrañas, a mí no me engaña. ¿Qué quiere de mí?

Order Faith la miró fijamente, sin quitarla la vista de encima y manteniendo una cara de póker envidiable; Twilight le devolvió la mirada, visiblemente molesta. En un momento dado, el obispo volvió a hablar.

-Supongo que una yegua tan atenta y perspicaz como usted se habrá dado cuenta enseguida de cierto detalle…

-¿Cuál de ellos? ¿Lo impertinente que está siendo conmigo o que desde que empezamos a hablar no me ha tratado como a una princesa?

-Exactamente… muy bien. ¿Y por qué cree que no lo hago?

-No lo sé, dígamelo usted.

-Ah, pero yo pensaba que ya lo sabía…

-¿Saber? ¿Saber el qué? ¿De qué me habla?

Frente a eso, Order Faith tan solo esbozó una ligera sonrisa de satisfacción y murmuró.

-Pues de los pecados de su querida mentora, por supuesto… del pecado en sí misma que es usted… y de lo que la espera si todo el mundo supiera de lo que es en realidad…

-¿De qué demonios me está hablando?-le espetó ella, algo amedrentada por sus palabras.

-Oh, pero ya pensaba que lo habría averiguado… ¿no la dijo nada su querida mentora sobre su… ascensión? ¿Acaso no habló con ella sobre ello?

Las palabras del obispo la dieron qué pensar, sobre todo porque no la decían casi nada; trató de recordar algún tipo de conversación con ella sobre el asunto, pero no había nada por mucho que intentaba sacar algo en claro. Cada vez que trataba de recordar por qué se había convertido en alicornio exactamente, una densa cortina se echaba ante ella, como si no ésta no quisiera que viera lo que había tras ella. Intentó apartarla, pero tan solo obtuvo un intenso dolor de cabeza. Twilight no pudo evitar quejarse en voz alta y llevarse un casco a la cabeza, sintiendo los pinchazos en su cuerno. Su gesto hizo comprender un poco mejor a Order Faith, el cual se regodeó aún más.

-Oh, la pena, el dolor de saber que ha cometido tal falta… su querida maestra es una pecadora sin perdón y usted no es más que una abominación de la naturaleza que no debería ni existir. No hay nada más sagrado que Él, señorita Sparkle. Y usted ni siquiera posee ni un ápice de santidad en su sangre. Es una simple marioneta creada para la ocasión, por una traidora que creyó que podría jugar a ser el Primer Alicornio. Y si no me cree, pregúntela a ella…

Tratando de ignorar el tremendo dolor de cabeza que sentía, miró por un momento a ese poni, totalmente asqueada, y le espetó.

-Aléjese de mí…

Y, tras eso, echó a correr hacia la salida. Por su parte, Order Faith tan solo la observó desde donde estaba, sonriendo vilmente.

Twilight regresó al palacio rápidamente y subió las escaleras hasta el despacho de Celestia, sintiendo una extraña sensación de enfado recorriéndola todo su cuerpo, mientras iba pensando por sí misma. No llamó a la puerta, tan solo entró de golpe en él y se dirigió a ella directamente.

-¿Por qué no puedo recordar nada?

-Twilight ¿Qué te pasa? ¿A qué viene todo esto?

-Respóndeme, Celestia ¿por qué no puedo recordar nada?

-Pero ¿a qué te refieres?-quiso saber la aludida, sin entenderla.

-¡A mi ascensión! ¡Intento recordar por qué se dio y no puedo! ¿¡Por qué, por qué no puedo?!-acabó chillando ella.

En cuanto comprendió lo que la decía, el gesto de Celestia cambió al de sorpresa repentina, sin saber bien qué decir.

-Yo…

-¿¡Un hechizo, verdad?! ¡Un maldito hechizo bloqueador de memoria, por eso no puedo! ¿¡Qué me hiciste, Celestia?! ¿¡Acaso ese desgraciado tiene razón?!

-¿Desgraciado? ¿Qué desgraciado?

-¡Ese horrible poni que tiene por confesor! ¡Order Faith, el obispo!

En cuanto pronunció su nombre, el gesto de Celestia se torció un poco más y la alicornio blanca comenzó a sudar.

-¿Qué te dijo?

-¡Muchas cosas, que si usted es una traidora pecadora, que si soy una marioneta, una aberración natural! ¿¡A qué se refería, por qué me decía todo eso?! ¿¡Qué está pasando, Celestia?!-gritó Twilight, verdaderamente enfadada.

Llegados a ese punto, la alicornio lavanda sentía que Celestia la había mentido casi desde el principio, y la cara de esta no hacía más que confirmar lo evidente. Viéndose acorralada, Celestia suspiró y, llena de pena, musitó.

-Lo siento… lo siento tanto, Twilight, yo…

-¡Libere mis recuerdos!

-¿¡Qué?!

-¡Deshaga el hechizo, ahora! ¡Hágalo!-la ordenó Twilight, con voz imperiosa.

Totalmente rendida, y empezando a llorar, Celestia hizo lo que la pidió y juntó su cuerno con el de Twilight, al tiempo que éste comenzaba a brillar.

Por la cabeza de Twilight comenzaron a pasar todos esos recuerdos retenidos, volviendo a recordarlo todo; las conversaciones con Luna en las que le revelaba los planes de su hermana, el hechizo, el libro de Star Swirl el Barbudo… todo volvió a su sitio y las palabras de Order Faith cobraron sentido, comprendiendo lo que significaban y todo lo que había detrás de ellas. Y la realización final fue tan amarga como el mismo hecho en sí. Los ojos de Twilight se anegaron y miró a Celestia con desprecio antes de hablarla.

-¿¡Cómo ha podido?! ¡Yo confiaba en usted, lo hice por usted y por su hermana! ¿¡Y así me lo paga?! ¡¿Escondiendo y ocultándome lo que soy?!

-Lo siento tantísimo, Twilight, no quería hacerlo, pero yo… compréndeme, por favor, estaba asustada, y…-masculló Celestia, llorando a mares.

-¡No, cállese, no quiero oír nada de lo que tenga que decirme! ¡Entonces es verdad, soy una marioneta, no soy más que el resultado de un horrible experimento!-chilló Twilight, llorando de igual forma.

-¡No, si lo hice fue por ti, Twilight, para que estuvieras a mi lado de igual forma!

-¡Mentira, lo hizo por usted creyendo que era parte de una especie de plan divino! ¡Sabe que yo no creo en el Primer Alicornio, y aun así me usó para satisfacer sus propias creencias! ¡Ya veo lo que he significado para usted!

-¡No, Twilight, por favor, escúchame, tú eres muy especial para mí y lo sabes, te quiero como si fueras mi hija!

-¡Pero yo no soy su hija, y tampoco usted es mi madre! ¡Si realmente me quisiera tanto como bien dice, hubiera confiado en mí y me lo hubiera explicado todo, pero no, tan solo me lo ocultó para mantener a salvo su fe y su credibilidad!

-Twilight… por favor…

-¡No! ¡No quiero oír nada más de usted, no quiero saber nada! ¡No la perdonaré jamás!

-Twilight…

Pero la alicornio lavanda no dijo nada más, yéndose de allí a paso firme y llorando por el camino; Celestia quiso ir tras ella, pero en cuanto cruzó el umbral de su puerta vio a su hermana mirándola fijamente con la decepción grabada en su rostro.

-Luna… lo siento tanto, hermana, por favor, ayúdame a hablar con ella…

Sin embargo, la alicornio oscura no dijo nada, dándose la vuelta y alejándose de ella.

-Luna… no, Luna, por favor, tú también no… escúchame, por favor, escúchame…

-¿Y qué es lo que tengo que escuchar, Celestia? ¿Cómo la reprimiste sus recuerdos y conversaciones conmigo? Ya hablamos de esto, pero no pensaba que fuera por algo así, creía que aún te atormentaba el hecho en sí. Y, por lo que veo, me equivoqué…-murmuró su hermana, sin darse la vuelta.

-Luna…

-Confiaba en ti, Celestia… te perdoné, y aun así ¿por qué me vuelves a hacer daño otra vez?

-Yo…

-Ese es tu problema, tú, tú, sólo tú… no piensas en nada más que en ti, Celestia. No me voy a ir, pero tampoco voy a hablar contigo. No hasta que dejes de pensar en ti y pienses en los demás.

Las duras palabras de su hermana rompieron el corazón de Celestia en mil pedazos, sintiendo cómo se hundía en un pozo negro de pena y desesperación. Luna no dijo nada más y se retiró a su habitación, dejando sola a Celestia en el pasillo.


El resto del día pasó lentamente. El ambiente se enrareció y volvió brumoso, pero sólo para Celestia, la cual apenas había reaccionado desde que Luna la rechazó. Después de sus duras palabras, la alicornio blanca no dijo nada y se encerró en la capilla del palacio, sin querer ver a nadie más. Llevaba allí varias horas, no había comido, tampoco rezaba, no hacía nada, simplemente estaba ahí. Tratando de procesar que había vuelto a perder a su hermana, otra vez, y esta vez a Twilight. En su mente se repetían una y otra vez las palabras de ambas yeguas. Todo era por su culpa. No había otra forma de verlo, al principio trató de negar categóricamente los hechos en sí, pero tanto Luna como Twilight tenían razón. Sólo pensó en ella y trató de satisfacer sus propios deseos y creencias en vez de los de los demás. En un momento dado, Celestia levantó la vista y miró la vidriera del Primer Alicornio. Al principio tan solo se quedó contemplándola, sin hacer ni decir nada; pero al poco rato, comenzó a notar cómo la pena y la desesperación comenzaban a bullir en su interior, transformándose poco a poco. Su blanco semblante se arrugó, su ceño se torció, sus labios se doblaron y, entonces, miró a la figura con ira. Sin darse cuenta siquiera, se levantó, comenzando a gritar con todas sus fuerzas y a usar su magia; levitó los bancos y los destrozó, cogió las velas y las tumbó, volcó el agua bendita y rompió la talla de madera que allí tenían. Luego cogió el cirio rojo y lo fundió, quedándose sólo con el candelabro de pie que lo sostenía; miró por un momento a la vidriera del Primer Alicornio y, sin dudarlo, lo levantó sobre su cabeza y lo lanzó contra esta con un grito de rabia. El candelabro golpeó en la vidriera y ésta se resquebrajó, deformando la figura en esta representada.

Celestia no pudo más y se dejó caer al suelo, llorando con todas sus fuerzas y sintiéndose más miserable que nunca. Por culpa de sus creencias había perdido a las dos ponis más importantes de su vida, y fue entonces cuando empezó a cuestionar, por primera vez en su vida, todo en lo que ella creía. ¿Realmente había merecido la pena probar el hechizo? ¿Consideraba ahora divino algo que tan sólo la traía dolor y sufrimiento cada vez que intentaba probarlo? Y, lo más importante, si el Primer Alicornio era tan bueno y misericordioso ¿por qué la hacía sufrir de ese modo? Cada vez que trataba de agradarlo y hacer cumplir con su voluntad, él la hacía daño y la quitaba lo que más quería en el mundo. No era justo. Ella misma no era justa. Y ahora lo podía ver, aunque demasiado tarde. Llena de rabia y dolor, se dirigió a la agrietada vidriera y la espetó.

-¿¡Por qué?! ¿¡Por qué me haces esto?! ¿¡No se supone que velas por mí y recompensas a los que te honran?! ¡Durante toda mi vida he estado volcada en ti y mi fe, siempre he tratado de agradarte, pero tú no haces más que quitarme lo que quiero! ¡No es justo! ¡No es justo!

Tras esa retahíla de agravios y despecho, Celestia volvió a echarse a llorar, sintiéndose peor que nunca, no por el hecho en sí, sino por todo lo que se suponía que representaba el Primer Alicornio. La respuesta anhelada nunca la llegó, y tan solo quiso seguir llorando y lamentando su propia existencia. Pero en ese momento oyó a las puertas abrirse y masculló.

-¡Fuera, no quiero ver a nadie!

-¿Tía?-inquirió una voz conocida.

Esa voz no hizo más que darla motivos para seguir llorando; haciendo un esfuerzo por no ser ruda con él, murmuró.

-Blueblood, por favor, ahora no quiero hablar con nadie…

-Pues a mí no me lo parece… me he enterado hace poco, y bueno… se te oye por todo el palacio.

Celestia tan solo dejó escapar un respingo, comentando después.

-Entonces ahora todos sabrán que soy una poni horrible… y que ni soy digna de ser llamada princesa…

-No digas eso… todos cometemos errores, tía, mírame a mí…

-Esa es otra… tus errores son culpa de los míos. Eché tu vida a perder… y ahora he echado a perder la mía propia…

-No, nada de eso… puede que hayas cometido graves errores, pero eso no significa que no puedas subsanarlos. Cuando estaba mendigando por toda Ecuestria, muchas veces llegué a pensar que para qué vivir una miserable vida cuando ya no me quedaba nada. Y, aun así, seguía adelante, sin ni siquiera saber bien por qué. Ahora que vuelvo a estar aquí contigo, y que he podido darme cuenta de todo lo malo que hice, comprendo mucho mejor por qué seguí adelante. Porque si no lo hubiera hecho, no hubiera podido volver.

Las palabras de su sobrino conmovieron a la alicornio blanca, la cual tan solo le abrazó con fuerza, llorando por lo bajo. Blueblood la devolvió el gesto, sin decir nada más y ayudándola a sentirse un poco mejor. La luz de la tarde se colaba por la vidriera agrietada y se proyectaba sobre ellos.


En el pueblo tampoco había consuelo para Twilight; volvió teletransportándose y, nada más llegar, comenzó a romper todo lo relacionado con Celestia mientras no dejaba de llorar desconsoladamente. Sus copias de los reportes de amistad, sus respuestas, cartas u otros consejos escritos, algunos regalos varios… y, tras eso, estuvo a punto de cortarse las alas si no hubiera sido por Spike, que la paró a tiempo arrebatándola un cuchillo de sierra tamaño grande.

-¿¡Pero qué haces, Twilight?! ¿¡Qué te pasa?!

-¡Dame eso, Spike, ahora!

-¡Pero Twilight! ¿¡A qué viene eso de querer cortarte las alas?!

-¡Estas alas no valen nada, no son de verdad, son sólo de cartón! ¡No tiene sentido que las siga teniendo!

-¿¡Pero qué dices, te has vuelto loca?! ¡Dime qué demonios te pasa!

Pero la alicornio lavanda no dijo nada más, intentando recuperar el cuchillo; Spike evitó que lo volviera a tener quemándolo con su fuego. Al verse desarmada, Twilight se echó a llorar una vez más y se encerró en el sótano. Preocupado por ella a niveles extremos, Spike decidió ir a buscar a sus demás amigas para que trataran de hablar con ella y descubrir lo que la atormentaba de esa forma. En cuanto las explicó la situación, fueron corriendo hacia la biblioteca y las cinco ponis bajaron hasta la puerta del sótano, donde intentaron hablar con ella.

-¡Twilight, cariño, abre por favor, sólo queremos hablar!

-¡Sí! ¿Qué es eso de querer cortarte las alas así sin más? ¡Exigimos explicaciones, dulzura!

-¡No nos iremos hasta que hayamos hablado contigo!

-¡Abre, Twilight, tengo una sorpresa para ti!

-Por favor, Twilight, abre la puerta… si no te importa…

Pocos segundos después, la puerta se entreabrió y las demás entraron en el sótano; nada más poner los cascos en él, la alicornio lavanda se echó sobre ellas y siguió llorando como si no hubiera un mañana. Las costó bastante calmarla, pero en cuanto estuvo mejor, la reclamaron explicaciones. Entre lloriqueos y jadeos, las explicó absolutamente todo lo que había pasado. Cada una lo interpretó a su manera.

-¡No! ¡Es imposible que la princesa te hiciera eso, no es propio de ella!

-¡Pero lo hizo, Rainbow, realmente lo hizo! ¡Me escondió mis propios recuerdos para que no supiera por qué soy un alicornio en realidad!

-¿¡Cómo ha sido capaz, esa hija de yegua!?

-¡Applejack, no digas eso, sus razones tendría!

-¿¡Razones?! ¿¡De qué razones me hablas, Rarity, o acaso estás sorda?! ¡Lo hizo porque creía que así cumplía voluntad divina! ¡¿Qué tipo de razones son esas!?

-¡No veo nada de divertido en eso!

La única que no opinó fue Fluttershy, la cual se mostró demasiado impactada como para poder hablar. Twilight siguió expresando su dolor.

-No sabéis lo que es saber que tu vida ha sido planeada así sin más… estas alas no valen nada, por eso quise cortármelas… tampoco vale nada lo que he aprendido hasta ahora porque no soy ninguna princesa, sólo una cobaya experimental exitosa…

-No, no digas eso, cariño, tú eres más que eso, eres nuestra amiga, y nunca te vamos a abandonar…

-Eso es verdad, y menos aún ahora, no después de lo que esa princesucha te ha hecho…

-Creía que Celestia era buena y sabia… me duele por mi orgullo, pero ya no seré más leal a ella, sólo a ti y porque eres mi amiga.

-Te queremos, Twilight, jamás te dejaremos sola…

-¡Y siempre con una sonrisa!

Ante las muestras de amistad y apoyo de sus amigas, Twilight tan solo pudo sonreír, sintiéndose esta vez un poco mejor.

-Gracias, chicas…. Yo también os quiero.

Sin decir nada más, las seis se dieron un abrazo grupal y lo mantuvieron durante un tiempo indefinido. Afuera, comenzaba a atardecer.


Vale, puede que tenga algo para reescribir la final desde otro punto de vista... aunque la verdad es que no tenía intención de que acabara así, de buenas a primeras se me ocurrió esto. No estoy muy seguro de si arreglar la situación enseguida o bien dejar que esta se alargue por tiempo indefinido, ya que eso me daría mucho juego. Pero bueno, ya veré lo que haré conforme vaya reescribiendo la final; ¡visualizaciones múltiples a la vista! XD Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!