Hola preciosas!
Este capitulo, va con cariño y dedicación a todas las que aman a Emmett.
Hay un fragmento, que creo pertenece a Luna Nueva, que habla de la vida de Emm…pero este fue eliminado =( quise incorporarlo porque creo que Emmett es fantástico!...no quise y nunca estuvo en el plan, crear a un Emmett que fuese en extremo infantil, no me gusta ese recurso : P para las que no sabían, en sol de medianoche, se habla de que Jazz y Emmett están jugando ajedrez con cinco tableros en forma consecutiva…como ven Emmett no es tonto ni nada de eso por el estilo…creo que a Meyer, le faltó mostrarnos más a nuestro queridísimo Emm. Por esos motivos, quise plasmar a un Emmett maduro, sin dejar de ser bromista y juguetón. Ya quiera tenerlo de hermano mayor espanta novios =)
Bueno preciosas, sin más rodeos, acá esta el Capitulo 24
Y ya saben dejen sus comentarios que me hacen taaan feliz =)
ahhh...pasen a leer el one shot =(
XXIV
Volví a soñar con mamá.
Se veía tan hermosa y llena de dicha, en ese pardo repleto de flores silvestres y vegetación tan típica de mi amado pueblo natal; caminando entre los juncos, tocando delicadamente con las yemas de los dedos las plantas a su pasar; el sol se filtra por entremedio de las copas de los árboles, iluminando ciertos sectores y dejando otros en las sombras. Mamá, está a contra luz, no puedo verle bien el rostro, pero sé que es feliz. Sigue caminando entre la vegetación, hasta perderse…comienza a desvanecerse…el hermoso color rosa con tonos violeta en el horizonte, se oscurece, el paisaje se torna oscuro, casi negro, comienza a correr un gélido viento, mamá ya no se ve por ningún lado, de pronto, diviso a un monstruos de ojos color rubí, se acerca hacia mi, con evidente rapidez y violencia en sus movimientos, me muestra sus perfectos dientes blancos contrastados con el color canela de su piel, se lanza encima mío y me ataca…
Desperté exaltada en medio de un jadeo.
Me hallaba sola en la gran habitación.
Ya había amanecido, se colaban rayos de luz en unos tonos grisáceos por las cortinas. Estaba perfectamente nublado. El cielo se hallaba cubierto por una densa capa de nubes, similares a copos de algodón, amenazantes de lluvia.
Al incorporarme, me quedé un poco meditativa respecto a mi extraño sueño. Hasta que comenzó a salir olor a humo, lo que me alarmó un poco.
Al salir de la habitación, había un sonido agudo que molestaba muchísimo a los oídos, unas cuantas maldiciones en voz muy alta y un a densa capa de humo negro se colaba por el apartamento. Venía desde la cocina. Al ingresar, vi a Emmett, con un delantal de cocina, tirando a la basura unas cosas carbonizadas, lo que aparentemente habían sido tostadas; por otra parte, había una cacerola con un líquido hirviente, supuse que era algo como leche, que también se estaba quemando. Era una imagen divertidísima, ver a ese gran Emmett, con un palo de escoba golpeando la alarma contra incendios para callarla y con la otra tratando de cortarle el fuego a la cacerola. Hasta que se cansó, se subió al mesón de la cocina y con su gran fuerza arrancó la alarma haciéndola añicos entre medio de unas maldiciones. Aun furioso, le gruñía a la cacerola con el liquido pegoteado e hirviente, abrió los ventanales a regañadientes, con más maldiciones salidas de la boca de un marinero de mala muerte. Estaba parada en la entrada de la cocina, riéndome de lo que acababa de ver…definitivamente, como cocinero, Emmett, moriría de hambre.
- ¿Se puede saber que intentabas hacer?
- ¿¡Qué crees tú! ¡Intentaba hacerte el desayuno! ¡Prometí a Edward que cuidaría de mi sobrina favorita!.- Contestó en medio de unos gruñidos. Estaba realmente enojado.
- Creo que soy tu única sobrina…espero no equivocarme
- No te equivocas y eres mi favorita… ¿Qué te apetece comer?
- Déjame a mi, no te preocupes…ya veo que lo intentaste…por cierto, creo que eres un pésimo cocinero.
Me miró con una mueca de enojo, pero rápidamente se le pasó.
Rebusqué en el refrigerador, encontré lo que necesitaba, leche de soya, algo de fruta, y en la alacena, galletas de salvado de trigo. Me senté en el comedor diario, y Emmett me acompañaba sentado al frente mío. Mientras comía, hacia muecas de asco, respingaba la nariz, y arrugaba la boca.
- ¿Eso sabe bien?.- apuntó al vaso con leche de soya
- Si, bueno, no es espectacular pero malo no es… ¿por qué haces esas muecas de asco? ¡Es como si estuviera comiendo algo podrido!
- Digamos que, bien no huele
- ¿Y que te apetecería a ti?
- ¡Un enorme oso gris despertando de la hibernación!
Puse una expresión de horror, tan sólo imaginarme al oso enfrentándose a Emmett…o Emmett enfrentándose al oso…Qué estúpida, claro que Emm ganaría…pobre oso…
- ¡Bah! ¿¡Y por qué pones esa cara! ¿¡Acaso no recuerdas que tan solo hace algunas semanas ibas a engullirte a un chico moribundo!
- ¡Tan solo con recordarlo me dan nauseas!...y digamos que no era yo…en ese, momento…era…era...no tengo ni palabras para describirme…
…Y creo que te debo una disculpa…me parece que te enterré unas cuantas uñas…
- ¡Eso no es nada!...Pero queda claro que eres temible cuando te, vuelves una de nosotros…dabas miedo…¡Y si que eres fuerte! ¿¡Quien lo creería!
-… ¿Emmett? ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro que si
- ¿Por qué te gusta cazar osos?
- Aparte de lo Obvio…creo que se remonta a cuando era humano…verás, me encontraba cazando, fuera de temporada…Y tuve la mala suerte, pero de alguna manera termino siendo lo mejor que pudo haberme pasado, en fin, me topé con este oso, hambriento, recién despertando de la hibernación, irritado…Y yo, me encontraba de pie, frente a él, apuntándole con la escopeta…Esta se trabó y no conseguí dispararle, entonces el oso me atacó…Creo que es por venganza, no lo sé…De no haber sido por ese oso en particular, no habría conocido a Rosalie
- ¿Cómo entra Rose en todo eso?
- Verás, el oso estaba terminando de jugar conmigo ahí, y sabía que iba a morir. No me podía mover, y mi consciencia se estaba yendo, cuando escuché algo que me hizo pensar que era otro oso. Supuse que era una pelea por quien conseguiría mi cadáver. De pronto sentí que estaba volando. Creí que había muerto, traté de abrir mis ojos de cualquier manera. Y entonces la vi, su cara era increíble en mi memoria; me gustó enseguida, y supe que estaba muerto. Ni siquiera me importaba el dolor, intenté mantener mis ojos abiertos, no quería perderme ni por un segundo la cara del ángel. Estaba delirando, por supuesto, preguntándome por qué no habíamos llegado al cielo aún, pensando que debía estar más lejos de lo que creía. Esperé a que ella tomara vuelo, y entonces me trajo a "Dios"-. Él rió profundamente para luego dar paso a su explosiva risa. Pude comprender fácilmente su suposición, ¿Quién no confundiría a Carlisle con Dios y a Rosalie con un ángel? Hasta creo que yo lo haría.
- Creí que lo que pasó luego era por mi juicio. Tuve un poco de mucha diversión en mis veinte años humanos, así que no me sorprendieron las llamas del infierno -. Rió de nuevo. – Qué sorpresa la mía cuando vi que el ángel no se había ido. No podía entender como algo tan hermoso tuviera permitido quedarse en el infierno conmigo, pero estaba agradecido. Cada cierto tiempo "Dios" venía a verme, tenía miedo de que se la llevara pero nunca lo hizo. Empecé a pensar que quizás esos que predicaban acerca de un Dios misericordioso tenían razón después de todo. Y entonces el dolor se fue…y me explicaron todo. Se sorprendieron con lo poco que me turbó el asunto de los vampiros. Pero si Carlisle y Rosalie, mi ángel, eran vampiros, ¿qué tan malo podía ser? -. Yo asentí completamente de acuerdo mientras continuaba.- Tuve un poco más de problemas con las reglas, pero pude controlarlo…- se rió en silencio. – Pero, después de…el incidente, de Jazz, tomé mucho más autocontrol, todos lo hicimos…
-…Vaya…que…que digo, ¡tremenda historia la tuya!... ¿Qué es lo que hacías de humano, quiero decir a que te dedicabas?
- Me dedicaba a varias cosas, pero no era muy buen chico…traficaba y producía licor, en los tiempos de ley seca; robé algunos bancos, además de gallinas…tal vez la época lo ameritaban así…Eran tiempos distintos, todo era diferente, era mucho más notorio la desigualdad social, el que era rico del pobre ¿sabes a lo que me refiero?
- Creo que si, puedo hacerme una idea
- ¿Sabes Nessie? Yo amaba mucho a tu madre, era como la hermana menor que nunca tuve y siempre quise tener…lamento que todo haya terminado de esa manera. En un principio le daba miedo.- Rompió en carcajadas sonoras al recordarlo.- Solía mirarme con temor, hasta que me conoció…era adorable cuando se sonrojaba, cosa que por cierto heredaste de ella.
Creo que ya haz terminado tu mal oliente desayuno…será mejor que te levantes, que iremos a buscar tus cosas, ya es hora de que iniciemos tu mudanza.
- ¿Y que hay de Edward? Creí que vendría con nosotros
- Quedamos de juntarnos allá…tal vez nos estén esperando, Jazz viene con nosotros
- Aunque la verdad, no entiendo para que tanto escándalo, son solo algunas cajas…no es mucho
- Ya sabes como es Edward de sobre protector…ah! Casi lo olvido…tu padre está al tanto de ese simplón que anoche te abandonó en plena fiesta…creo que le tiene ganas…la verdad, yo le hubiera roto un brazo por lo menos, no entiendo porqué no me dejaste hacerlo
Subirse a la monstruosa camioneta de Emmett, implicaba un enorme esfuerzo físico. Era una cosa realmente enorme, muy alta, ideal para un rally en medio del barro o para recorrer por senderos inhóspitos y desconocidos.
Al llegar, reconocí el vehiculo de Edward, junto a él, estaba Jasper.
Pude notar lo tenso que estaba, Jasper tampoco ayudaba a calmarlo; aparentemente, también tenía ganas de amenazar o asustar a alguien el día de hoy, tenía una mirada feroz. Mi padre, tenía los puños apretados, miraba en todas direcciones; creo que buscaba a Craig, par darle una pequeña paliza. Tal vez yo lo haga, aun no lo sé, no creo que ese idiota merezca ni cinco segundos de atención. Quedó más que claro que es un imbécil descerebrado. En cuanto Edward me vio, me abrazó delicadamente, cerciorándose que me encontrase bien. Me miró a los ojos, para ver si había llorado durante la noche…sinceramente, si, fue doloroso, una gran decepción de quien se suponía que fuera alguien diferente e importante en mi vida, pero no fue tan triste como creí que sería; tal vez, la dosis de adrenalina, calmó un poco la desilusión.
- ¿Segura que te encuentras bien?
- Si, gracias a Emmett y a Rosalie…
- Déjame adivinar… ¿te llevó a las carreras clandestinas?
Asentí con la cabeza. Creo que no era muy de su agrado. Recordé por una fracción de segundo, la gloriosa sensación de haber tomado la delantera, y pisado el acelerador a fondo, mientras pasaba los cambios…por un segundo, volví a sentirme en la cima del mundo, hasta que vi la horrorosa expresión de Edward.
- ¿¡Condujiste!
- Ssssi, sin nitro eso si…. ¡Pero no sabes lo maravilloso que se sentía! ¡Era increíble sentir los neumáticos aferrándose al asfalto, mientras tomaba una curva, o la sensación de vuelo al retomar la velocidad!- Se lo dije con tal pasión, que la cara de horror, se fue relajando
- Creo que deberé confiar en tu juicio. ¿Dónde aprendiste a conducir?
- Jake me enseñó, conduzco desde los doce años…Aprendí a conducir mucho antes de obtener el permiso…y ni siquiera tenía vehículo para cuando tenía la edad…pero, prefiero manejar motocicletas.
Mientras nos aproximábamos a mi dormitorio, no dejaba de reparar en las miradas lascivas, indecentes e indecorosas, hacia mis tres acompañantes. Literalmente, las chicas con las hormonas revolucionadas, se los comían con la mirada.
"¿¡Y estos tres ángeles! ¿¡Qué hacen acá, se cayeron del cielo!
"¡Vaya, que guapos!"
"¡Wow pero que trío de bombones, los metería a todos a mi cama!"
"¡Pero que rubio más atractivo!"
"¡Ay, yo me quedaría con ese musculoso enorme que parece un oso!"
"Mmmm, si que están guapos…"
"¿No es ese el pianista de Juilliard? ¡Es mucho más guapo en vivo!"
"¡Mmmm están para comérselos!"
Noté que se sonreían, e intercambiaban miradas entre los tres. Se hacía bastante irritante, estar ahí, entre esas tres beldades masculinas, sacadas de las mejores pasarelas del mundo. No era exageración, caminaban como modelos de pasarela. Hasta creo, que lo hacían apropósito para acaparar más miradas y arrancar más de algún suspiro.
- Esto me recuerda cuando estábamos en la escuela, y Jessica Stanley se derretía cada vez que te veía entrar a la cafetería Edward- Susurró Emmett, en medio de una enorme sonrisa de autosatisfacción
Edward y Jasper, asintieron con la cabeza, también sonriendo un poco más.
Me ayudaron a cargar mis escasas pertenencias. Mientras lo hacían, reían.
- Te dije Emmett que sólo eran unas pocas cajas, pero no me creíste…no tengo tantas cosas, sólo libros…y unos cuantos de estos le pertenecían a mamá…
Terminaron de cargar mis escasas pertenencias en la monstruosidad de Emmett. Cuando noté a lo lejos a Craig, que me miraba, con una expresión extraña, Edward, se dio cuenta de ello, y casi se lanza encima para propinarle unos buenos golpes en su perfecta cara, o por lo menos fue lo que se le cruzó por la cabeza; interponiéndome en su camino, le agarré el brazo.
- No, no lo hagas, no vale la pena, es un idiota…además no tiene tanta importancia
- ¿¡Cómo que no tiene importancia! ¡Te abandonó en un antro asqueroso y sucio!
- Es mejor que sucediera al principio que después…antes de que tuviera que lamentar algo…no vale la pena, no le quiero dar más importancia de la que no se merece…déjalo ya
Jasper, nos envió una oleada de relajación, vaya si que fue necesaria…
Durante el camino de vuelta a casa, tuve la oportunidad de mostrar mis dotes de conductora…pude conducir ese flamante coche, era suave, al igual que el audi de Rose, la diferencia radicaba en los frenos, estos se anclaban al suelo, mientras uno seguía la trayectoria del movimiento…una que otra vez, frené un tanto brusca y quedé con el volante incrustado en las costillas, con un grito ahogado por mi parte.
Durante el camino, Edward fue silencioso, no dijo mucho acerca de mi forma de conducir, salvo por un par de palabras "Buenos reflejos", pero noté que le molestó ver a Craig haciéndose el dolido. Ahora entiendo, por que fue que a mi padre no le agradó mucho este chico, tal vez, tenga otro don, del cual no sabe aun…quizás pueda intuir las intenciones futuras de alguien, sin necesidad de leerle el pensamiento.
Emmett, seguía riéndose por los escasos bienes materiales que poseo. Un par de cajas con libros, mi bolsa de mano y mi mochila de camping, que utilizo cuando viajo, para echar mi escaso vestuario allí dentro.
En casa, ya estaban todos reunidos, excepto Rosalie que la habían llamado urgentemente del hospital, pues había un parto de trillizos.
Esme, me recibió con un cálido abrazo. Alice, danzaba por la estancia, sumamente impaciente y con una enorme sonrisa en su rostro de porcelana.
- ¡Te encantará!.- No dejaba de gritar Alice, frente a su visión, saltando directamente a los brazos de Jasper, depositando un dulce beso en sus labios.
- Hemos trabajado incesantemente en tu habitación, esperamos que sea de tu agrado.- Me dijo Esme.
Alice me puso una venda en los ojos, para acrecentar la sorpresa.
Me sentía un poco tonta y desorientada.
Me condujeron hacia el lado este del apartamento. Con delicadeza, Edward, sacó la venda que tenía en mis ojos, al abrirlos, tenía una gran puerta color crudo, con un enorme lazo en la manilla. Miré a papá, esperando algún tipo de señal que me hiciera abrir la puerta, él, asintió con una dulce mirada. Con cuidado, abrí el pomo de la puerta, al ver lo que allí me esperaba, se me cayó la mandíbula hasta el suelo, y no reparé en volver a colocarla al lugar que pertenece. Había una enorme cama, con un edredón blanco, las cortinas eran claras y dejaban pasar gran cantidad de luz, el mobiliario era sencillo, pero con una fuerte influencia del estilo art nouveau, en tonos crema…todo era hermoso, sacado del más exquisito catálogo de diseño interior. Las luces eran sencillamente soñadas, una lámpara de lágrimas salía del cielo, para iluminar todo el cuarto; una banqueta a un extremo, y al otro, una cantidad enorme de lienzos en blanco, en todos sus tamaños y formas, diferentes tipos de atriles, una enorme mesa de trabajo, llena de lápices, pinceles, acrílicos, oleos, acuarelas; una monumental estantería llena de libros de arte, diseño y fotografía; era increíble, era mi propio estudio. Apenas si me atreví a dar un paso. Esme, me hizo entrar.
- Esto es todo tuyo cielo. Ya que nunca tuviste una habitación propia, quisimos regalarte este espacio para ti, espero que sea de tu agrado. Con Emmett, trabajamos sin descanso, en lo que creímos que sería útil y agradable, no obstante, todos, trabajamos arduamente en este, que ha sido mi mayor proyecto en toda mi existencia, darle una habitación propia a mi nieta.
- ¿Emmett? ¿Tú? ¿Todos?...no, no sé que decir…gracias, no, no es suficiente eso, es quedarse muy corto…no sé que sería lo apropiado
- Y eso no es todo….- Dijo Edward, alzándome de la mano, me llevaron hacia otra parte, de la habitación, contigua al baño. Si, mi propio baño.
Abrí la puerta. Era gracioso, pues delante tenía otra.
No podía creer lo que estaba pensando que era lo que había detrás de esa puerta color caoba. La abrí, y mayor su mi sorpresa, ahora si que me había quedado sin habla y anclada al piso, si no hubiese sido, por papá, estaría en el suelo. Me habían construido ni más ni menos, que mi propio cuarto oscuro, mi propio cuarto de revelado manual, con todos los equipos e implementación necesarios para hacer fotografías. Ahora si que no podía articular palabra alguna, con suerte lograba pestañear. Estaba en shock, jamás de los jamases creí que podría si quiera algún día poder tener un cuarto oscuro, aun sabiendo que la fotografía digital, está dejando de lado al la fotografía análoga.
Alice, saltaba alrededor, con una gran sonrisa dibujada en el rostro.
- ¡Sabía que le iba a gustar! ¡Le fascina!..- Decía Alice, mientras danzaba como un duendecillo alrededor de todos.
De mis ojos, unas lágrimas traicioneras, comenzaron a bajar, estaba demasiado emocionada como para articular alguna palabra. Esme, se me acercó, y secó con el dorso de su mano mis lágrimas. Sólo atiné a darle un enorme abrazo, por todo su esfuerzo y dedicación para regalarme un rincón en su casa. Estaba demasiado agradecida.
O
O
Llevaba, poco más de tres semanas viviendo en mi nuevo hogar, con mi nueva familia. Al principio, a Charlie, no le parecía muy buena idea, pero una vez, que habló con la dulce Esme y la persuasiva Alice, no pudo negarse. Tampoco podía oponerse, ya que al fin y al cabo, era mi decisión, y se trataba de conocer a la familia de mi padre. Sé que se tragó su orgullo, solamente para que yo fuera relativamente feliz.
Carlisle, estaba cada día más interesado en mis hábitos alimenticios, comenzó a hacer una investigación y verificar científicamente si estaba ingiriendo los nutrientes necesarios. Alice, ya me había amenazado con un día de compras, a lo cual, la miré no muy agradada con la idea. Rosalie, me había prometido pronto ir a las carreras otra vez. Emmett, había conseguido que su programa tuviera una de las más altas sintonías, lo que se traducía, en que sería el nuevo éxito de Playboy TV, su show iría cada viernes por la noche. Esme, estaba más que complacida conmigo en casa, nos encontrábamos en medio de un proyecto de restauración de antigüedades, claro, que yo le ayudaría a ella. Jasper, sólo me miraba de manera cautelosa, aun no me hablaba. Y Edward, se veía tan feliz de tenerme a su lado, desbordaba dicha, se notaba cada vez que se sentaba al piano y tocaba sus piezas favoritas. Ya no se quedaba hasta tarde en Juilliard ensayando, prefería pasar por mí, cada vez que salía tarde o en caso contrario, llegar a casa temprano.
Había amanecido…Perfectamente nublado…se notaba que el invierno venía acercándose a pasos agigantados, se percibía el frío que precede a las primeras nevadas de la temporada, con esa humedad y frío que cala hasta los huesos. Tan parecido a mi amado Forks. Con una taza humeante de café, salí al gran balcón. Amaba salir a beber mi café matutino en esa terraza. Miraba el hermoso paisaje urbano, lleno de brillos y diversos colores.
Estaba tan ensimismada, que no noté para nada en cuanto alguien vino a hacerme compañía.
- Lo siento, enormemente lo siento.
Una hermosa voz, que sólo había oído una sola vez, cuado estuve en Forks, en casa de Charlie. Sorprendida me di la media vuelta, y me encontré con Jasper, quien se apoyaba de la baranda del balcón, mirándome con una expresión capaz de romper el hielo en el corazón más duro y frío.
- No sé ni como poder disculparme contigo, llevo dieciséis años disculpándome con Edward…y aún siento esta gran culpa…fue todo por mi torpe y poco autocontrol…destruí la vida de tus padres, y sin querer, destruí la tuya, arrebatándote toda posibilidad de ser medianamente feliz. Sé lo que sientes, así que ni puedes ocultármelo…constantemente, te sientes atormentada por que crees que asesinaste a tu madre, lo cual no es cierto…Cuando estuvimos en Forks, investigamos los expedientes clínicos de Bella, probablemente, si Carlisle la hubiera asistido y controlado desde el principio, sería otra historia, y ella estaría con vida…Lo siento, no sé no como poder disculparme contigo, haz sido lejos la más afectada por mis estúpidos impulsos…No sabes lo miserable que me siento al saber que arruiné tu vida.
Jasper jamás me había hablado desde que llegué a casa, ni siquiera abría la boca en mi presencia para emitir algún sonido, exceptuando aquella vez en Forks, cuando le explicó a Charlie lo sucedido con lujo de detalle. Poseía una voz hermosa, sólo comparable con el coro celestial de los Ángeles. Un tanto aturdida por la enorme sorpresa, le contesté, casi atropellando mis ideas.
- No puedes huir de quien eres, no me mal entiendas, pero tal vez en ese momento no tenías el suficiente autocontrol que tienes ahora, sé lo difícil que es para todos, en especial para ti, que llevas menos tiempo en esta dieta "vegetariana", entiendo lo difícil que debe ser para ti resistirte al aroma de la sangre humana. No creo, que tengas que pedir disculpas, creo que ya haz hecho más que suficiente, haz estado con Edward en todos sus momentos, nos acompañaste a Forks a enfrentar la irá de Charlie, ayudaste cuando tuve esa estúpida idea del acantilado…Jasper, creo que haz tenido suficiente penitencia…quizás sea hora, de que vayas pidiéndote perdón a ti mismo que a los demás…Sinceramente, yo no tengo nada que perdonar, puesto que no haz hecho nada con premeditación o malicia en tu actuar…Ha sido todo un inesperado y desafortunado accidente…como yo.- Traté de que riera conmigo ante esa pequeña irónica broma que lancé, pero sólo esbozó una triste sonrisa. Sin poder evitarlo, me aproximé a él, y le regalé un sincero abrazo. No noté que se sintiera incomodo. Era algo que yo necesitaba hacer, necesitaba que sintiera, que no debía culparse más por ese infortunado accidente. Ya mucho peso llevaba sobre sus hombros, y de una vez, tenía que librarse, aunque fuera solo un poco.
Poco después, llegué a la Universidad.
La clase de dibujo, se me pasó muy rápido.
Ingresé a ese salón que detestaba tanto, y más ahora, que era la clase que compartía con Craig. Desde ese día, no me había vuelto a mirar ni a dirigir la palabra, pero durante esta última semana, se había empeñado en tratar de hablar conmigo. En respuesta, le subía al mp4 para no poder oír sus burdas explicaciones o incluso su voz que ya me tenía más que saturada. La clase paso lenta y tortuosa. En cuanto sonó el timbre, avisando que la clase había culminado, tomé mis cosas, y salí del salón lo más rápido que me permitieron mis pies. Llegué a la clase de Esme, y Craig me seguía, entre al salón, Esme se dio cuenta que Craig venía atrás, y con un suave movimiento, le cerró la puerta en la nariz. Esme, disimuló una sonrisa. La clase de Esme, se me hizo corta.
Me fui en dirección a la biblioteca, que quedaba fuera del edificio donde dictaban mis clases. Volvió a seguirme Craig, parecía un perro moviendo la cola. Me tenía más que irritada.
- ¡Nessie!…espérame por favor.- Me decía
- ¿¡Para qué! ¿Debo recordarte que soy un bebé para que me dejes en paz?
Me alcanzó, tomó una de mis manos, obligándome a girarme y quedar frente a él. Esto hizo que me enojara bastante, comencé a sentir esa irá que procede de cuando me vuelvo en ese monstruo temible…Solté un bajo gruñido, apenas audible para Craig, sin embargo, sentía mi fuerza incrementarse. Sólo quería que me soltara. De pronto, oí una voz sumamente familiar
- ¡Yo que tu, le suelto la mano Romeo de quinta categoría!…
Una bella chica, que a mi juicio había crecido unos siete centímetros más desde la última vez que la vi, se hallaba de pie apoyada en mi hermosa motocicleta negra, que creí que Charlie había tirado a la basura.. Su cabello corto negro como la noche caía graciosamente sobre su rostro. Tenía puestas unas gafas de sol, se las acomodó en el puente de la nariz mientras le dirigía una fea mirada a Craig y hacia un inmenso globo rosado de su goma de mascar. Notaba como el resto del alumnado la miraban con una mezcla de admiración y respeto; realmente, parecía una chica mala y peligrosa.
Aprovechando el aturdimiento de Craig, me solté de su agarre, tal vez más brusca de lo pensado. Escuché un "Ouch" proveniente de Craig, pero poco me importó. Corrí donde la chica, y la abracé.
-¡Mia! ¿¡Qué demonios haces acá!
- ¿¡Es que tengo que agendar una visita!
- ¡Vamos, sube! ¡Tú conduces!
Me monté en mi motocicleta como en los tiempos en que vivía en Forks, aceleré y solté el freno, salimos disparadas como una bala, probablemente, dejé marcados los neumáticos en el asfalto, mientras Craig, observándonos a la distancia con cara de idiota.
El cuarto oscuro, tiene dos puertas. Ingresas por la primera, y antes de abrir la segunda, debes cerrar la otra. Es para que no entre luz. No debe entrar luz al cuarto de revelado.
