Hola! Lamento muchisimo la tardanza para actualizar, pero con la escuela y demas...era muy dificil el poder hacerlo. He de decir que este capítulo costo algo de trabajo de escribir, tambien por eso la demora. Contestando reviews:
Abril: Hola! En efecto, Nott tiene mucha confianza en él y sobre Zabini...mejor dejo que lo leas jeje
Rochelle Kuchiki: Hola! Me alegra que hayas considerado el capítulo previo con muchas emociones, ojala los demas capítulos tmb puedan ser así. En este capi veremos un poco más de Harry y co.
PaolaLissete: Hola! Muchas gracias como siempre por tus comentarios :D Ojala el fic te siga gustando, sobre Harry y co., veremos un poco más de ellos en este capi.
Giselle Lestrange: Hola, me da muxo gusto que estes de vuelta araceli :) Que bueno que la historia te siga gustando. Sobre Nott, pues si, cosas de su pasado lo hicieron tomar ciertas decisiones. Lo que mencionas de las familias mágicas y el Señor Tenebroso...puede que haya una pequeña explicación sobre eso en este capi. Veremos más de los demás amigos de Hermione tmb.
Kunii-24: Hola! Sí, me gusta hacer sufrir a mis lectoras...jajaja, no es cierto. De hecho no me gusta dejar la historia tanto tiempo sin actualizar pero ps a veces si resulta dificil encontrar tiempo para actualizar. Me alegra saber que la separación de escenas te haya ayudado, en este capítulo seguimos igual sobre eso.
Muchisimas grax por dejar reviews, que como ya saben son siempre útiles. Gracias como siempre a quienes leen el fic, ojala se animen a dejar un review tmb si no lo han hecho. Lamento nuevamente el retraso. Pues espero que este capítulo sea de su agrado, nos vemos ;)
Cap XXV: Lágrima Negra
-Y bien ¿Vas a contarme todo lo que presumes saber?-fue el saludo de Draco al encontrarse con Nott.
-Por supuesto ¿Qué sabes del espejo?
-Tengo vagas ideas de porqué puede ser de utilidad para el Señor Tenebroso-contestó Draco, tratando de parecer poco interesado en lo que decía.- Pero…son sólo ideas, no hay nada seguro.
-Pues será mejor que esas ideas sean reales ¡No tenemos todo el tiempo del mundo!
-Tienes Nott, tienes. Yo no pienso adentrarme en esto más de lo necesario-afirmó él con toda la arrogancia que le fue posible. A este juego ambos podían jugar.
-Bien, como quieras-aceptó de mal talante el chico.- ¿Qué quieres saber?
-Primero dime ¿Por qué aceptaste semejante misión Nott? Si esto sale mal es un suicidio y tú debes estar consciente de esto ¿no?
-Bueno, todos tenemos nuestras ambiciones.
-Como sea, ¿Esta es tu primera misión para el Lord?
-Yo solo, sí-afirmó el chico, poniendo las manos tras su cabeza y recargándose más en el sillón en el que estaba.- La primera misión que tuve fue la de los muggles de Dantford.
-Entonces ¿Si tuviste que ver con ello?
-¡Por supuesto! Fue algo muy divertido, es genial sacar a la gente de sus casas a patadas y hechizos ¿sabes?-dijo esto último con algo de frialdad.
-Sí, lo he experimentado-afirmó Draco con lentitud, esbozando una cínica sonrisa que Nott no devolvió.
-Como sea, con ayuda de acromántulas y la de otros mortífagos, logramos hacer un muy buen caos-comentó él, sonriendo un poco ante el recuerdo.- Fue en verdad divertido.
-¿Mataron a muggles, no?
-Sí, sólo a algunos-contestó con indiferencia.- Pero a algunos los secuestramos y cuando el Señor Tenebroso desea algo de diversión…es bastante entretenido.
De nuevo hubo otro silencio, Nott sonriendo nuevamente y Draco sólo observándolo. La poca información que había conseguido no era suficiente.
-¿Y por qué escogieron Dantford para todo esto?
-No lo sabemos, yo no lo sé al menos. El Señor Tenebroso fue quien eligió el lugar, nosotros simplemente realizamos lo que teníamos que hacer.
-Supongo que usaron gas o algo parecido para que los muggles no sospecharan tanto de las circunstancias.
-En efecto, las autoridades muggles han dado la versión que hubo una explosión de gas que provoco alucinaciones a algunos que juraban ver arañas gigantes o demás cosas.
Draco asintió con la cabeza ante la información.
-Pero ¿Qué sucedió con los que secuestraron?
-Que huyeron fue la versión oficial de los muggles pero nosotros sabemos mejor.
Otro silencio, pero esta vez fue Nott quien lo rompió.
-Ahora es tu turno de hablar Draco, dime algo valioso del espejo.
-Bien, a los espejos se les considera como portales a otras dimensiones.
-Eso no me sirve de nada Draco, explica más.
Draco movió la cabeza en un gesto de impaciencia, si en verdad Nott no lograba encontrar sentido a sus palabras, esto podría resultar más beneficioso a él de lo que esperaba.
-¿Sabías que últimamente se considera al tiempo como una nueva especie de dimensión?
Nott calló y asintió, esto empezaba a tener algo más de sentido.
-Ahora entiendo un poco más por donde vas, empiezo a tener ideas de porqué el Señor Tenebroso lo anhela tanto-comentó Nott, poniéndose de pie.- ¿Alguna otra cosa?
-No he encontrado nada más, está siendo algo complicado encontrar información verídica que no sean cosas filosóficas o demás tonterías.
-Bueno, espero que para la siguiente vez tengas más información-y sin despedirse o voltear una vez más, salió de la sala común de Slytherin.
Draco se quedo solo otra vez, se trono los dedos de la mano y subió a su dormitorio, sería mejor que hiciera algo de tarea, estos últimos días no había hecho casi nada.
Cerró la puerta de su dormitorio con un fuerte golpe, se sentía de repente furioso, sentía de nuevo esa necesidad de descargar su ira, porqué se sentía realmente molesto pero no sabía las causas, o tal vez si las sabía.
"Oh no, al diablo con esos pensamientos, no otra vez" se dijo tratando de no pensar en lo que le había dicho Nott y en lo que debía de decirle a Hermione. ¿Qué le diría? "Oye, por lo que se, tus padres pueden estar siendo usados como bufones para quien-tu sabes." Pudo imaginar al instante la cara de angustia de la chica y sobretodo, podía ver nuevamente las lágrimas de ella. ¿En serio le diría la verdad?
"Quizás si miento, quizás si no le digo toda la verdad completa…" intentaba convencerse de la idea que mentirle a ella sería mucho mejor que decirle lo poco que había conseguido de información que no era nada alentadora.
"Se enojara cuando se entere, lo sabes, se enfurecerá" una voz le decía en su mente y tenía razón, en el momento en que Hermione supiera la verdad se enfadaría con él, por lo que debía de ser muy cuidadoso en lo que le fuera a decir, sin decir la verdad pero tampoco mintiendo completamente.
Mentir a veces era fácil, ¿Por qué generalmente debía de ser complicado?
-La verdad, no nos necesita-decía por enésima vez Ron, en la conversación que últimamente parecían tener.- Ni nosotros a ella.
-Ron, no deberías de estar tan enojado con ella ¡Alguna vez fue tu novia!-le recrimino Ginny desde la ventana.
Los tres se encontraban en el dormitorio de los chicos, hablando de Hermione, como lo habían hecho estos últimos días.
-Alguna vez, tiempo pasado-afirmó Ron, cruzado de brazos, recargado en un poste de su cama.
-La verdad, no estoy muy seguro si deberíamos de…
-¡Harry! ¿Ahora tú también? Hermione la está pasando muy mal-dijo Ginny, acercándose a él.- Sería mejor si pudiéramos quitarle ese dolor.
-No sabemos si confiar en ella o no-susurro él taciturno, sin mirar a los ojos a su novia.
Ginny se quedó callada y no respondió nada, eso era lo único que los detenía de ir a consolarla, si debían de confiar en ella. Fue Ron quien respondió por ella:
-No deberíamos de decirle nada.
-¡Ron! ¿Cómo puedes ser tan cruel? ¿Acaso disfrutas de su dolor?
-Ahora escucha tú Ginny, tú no la conociste tantos años como Harry o yo, tú sabes menos de ella que nosotros.
-¡Eso no es cierto! Nos convertimos en las mejores amigas.
-¿En serio? Que yo recuerde, tú fuiste quien le dijo que ella no confiaba en nosotros lo suficiente como para ayudarle.
-Ella…ella tal vez tenga sus razones y quizás deberíamos de respetarlas.
-Confiamos en ella sin que ella confíe en nosotros.
-No es tan complicado como parece-dijo Ginny, mirando ahora a su hermano.
-No, a excepción que tal vez ella confíe en alguien en quien nosotros no confiamos-murmuró Harry, haciendo que Ron asintiera con la cabeza.
-Harry tiene razón Ginny, si ella confía en ese maldito ¿Podemos confiar en ella?
-Yo… la verdad no se que decir sobre su amistad o lo que sea que tenga con Malfoy, pero…
-¡Ahí está Ginny! Nosotros no confiamos en absoluto en Draco Malfoy, si Hermione lo hace ¡Entonces no debemos de confiar en ella!
-No, Ron. Así no son las cosas-negó ella, regresando de nuevo a su posición en la ventana.
Ninguno de los tres habló, simplemente se quedaron callados como últimamente lo hacían cuando hablaban de Hermione, porque sí, hablaban de ella muy a menudo, aunque nadie lo supiera.
-Deberíamos de intentar hablar con ella-dijo Ginny, cruzándose de brazos.- Si ya no confían en ella, al menos deberíamos de…deberíamos de consolarla un poco.
-Ahora nosotros somos los malos ¿no?-dijo Ron, levantando la voz más de lo necesario.- Quieres hacernos ver a nosotros como los crueles con ella. ¿Sabes como se siente ser amigo de alguien que no confía en ti?
-Ron, tú…
-Eso duele Ginny, saber que tú confías en alguien y ese alguien no hace lo mismo.
-O que ese alguien, se aproveche de la confianza que tú depositas en él-habló Harry en un susurro, recordando perfectamente el error de sus padres, el confiar en Colagusano les había costado la vida, un precio muy alto.
Ron y Ginny voltearon a verlo, el movió la cabeza, tratando de no pensar más en ello de lo necesario.
-Las personas cambian, nadie permanece igual-dijo él, levantándose y acercándose a la ventana.- Además, la lealtad también cambia.
Ron y Ginny voltearon a verse brevemente, Ginny se acercó a Harry.
-Harry, ella no es como quien traicionó a tus padres-murmuró ella, tocando su mejilla con una de sus manos.- Ella es tu amiga.
-Eso mismo creyeron ellos, lo consideraban un amigo, un muy buen amigo-habló Harry rápidamente, imponiendo dolor en cada palabra.- Y los traicionó.
-¡Él era un cobarde! Él nunca…no se le puede comparar con Hermione.
-Ambos son de Gryffindor-interfirió Ron, haciendo que Ginny lo volteara a ver con enojo.
-Ahí está Ginny, hay suficientes pruebas-dijo Harry, mirando después al suelo.- Antes no lo hubiera creído, pero las circunstancias cambian.
-¡Harry! ¿Cómo puedes decir eso en verdad? ¿Cómo?
-¿Tú que harías si tus padres fueran secuestrados?
-Yo trataría de encontrarlos de una manera u otra-respondió Ginny, sin entender a donde quería llegar con semejante pregunta.
-Exacto, y tal vez llegado a un punto estarías tan desesperada por encontrarlos que…harías lo que fuera.
Ginny se quedó callada, mirando a Harry quien tenía las manos en los bolsillos de su pantalón y ahora volteaba a ver por la ventana.
-Pero, ella no…nosotros… ¡Ella no nos traicionaría!
-Hasta que no reciba más información sobre la Orden del Fénix al respecto, no estoy tan seguro-afirmó él.
-Ron, tú más que nadie deberías de…-empezó ella, tratando de encontrar algo de apoyo en su hermano.
-Tú sabes que sobre el tema no me gusta hablar.
-Bien, si ninguno de los dos quiere hablar con ella ¡Yo lo haré!
-¿Y te escuchara? ¿Y te dirá la verdad?-le preguntó Ron, sentándose en su cama.
-A veces no se dice la verdad por buenas razones-contestó ella, tratando de parecer firme en su propósito.- A veces mentimos porqué es lo mejor.
De nuevo hubo otro silencio. Los tres se quedaron pensando en eso último que había dicho.
Tener un pensamiento, una idea salvadora, algún milagro, sólo pedía eso, pero no pasaba nada de ello.
Blaise Zabini caminaba por las vacías y heladas calles de Hogsmeade, con las manos en los bolsillos de su pantalón y la mirada fija en el suelo; no sabía hacia donde estaba caminando, si acaso se sentía un poco mejor al no estar dentro de la escuela.
Golpeó una piedra que encontró y así siguió caminando por bastante tiempo, dirigiéndose hacia donde estaba pateando esa piedrecilla, hasta que esta golpeó una puerta.
Levantando la vista, vio un letrero de una cabeza de puerco, reconoció de inmediato el Pub "Cabeza de Puerco".
Decidió entrar, no había otro lugar al que ir, bueno, estaba las "Tres Escobas" pero no se sentía con ánimos como para caminar hasta allá, mejor se conformaba en donde estaba.
Abrió la puerta y sonó el típico sonido de la campanilla que anunciaba un cliente, dio rápidamente un vistazo al Pub para ver si no había alguien conocido, pero no había mucha clientela, a excepción de un hombre en la barra y otras dos brujas en una mesa.
Se fue hacia el otro extremo de la barra, a la que también se acercó el cantinero, quien le dio un aire de alguien conocido pero después desechó la idea.
-¿Qué quieres?-fue la pregunta con la que lo saludo.
-Whisky de Fuego-pidió él, sin importarle la mirada que le dio el cantinero antes de asentir y sacar una polvorienta copa y llenarla con un liquido rojo de otra igual de polvorienta, botella.
Se acercó la copa a los labios y se la tomó de un trago, el cantinero quien estaba limpiando unos vasos no le quitaba la vista, quizás había sido mala idea después de todo acudir a este lugar.
-Deje de mirar y déme otra ¿Quiere?-le dijo de mal talante el chico, incomodo por sentir las miradas fijas en él de toda la clientela del Pub.
El cantinero se acercó y volvió a llenarle la copa, no sin hacerle también mala cara.
-Gracias-refunfuño Zabini antes de tomar la copa, esta vez tardó un poco más en vaciarla.
-Hey chico, ¿Por qué tan malhumorado?-le preguntó otra voz, la del otro hombre de la barra, quien ahora se encontraba sentado a dos lugares de él.
-Nada que le incumba-contestó él y pidió con otra seña una copa más.
-No eres el único que se refugia en la bebida, casi todos lo hacemos-le dijo el hombre, sacando ahora una mugrienta pipa de la que empezó a salir un apestoso humo morado.
-Me alegra-contestó entre dientes, tomando más sorbos de su tercera copa.
-Para todo siempre hay una solución absoluta amigo, una que después de todo siempre nos espera-le dijo en un susurro el hombre, echando también ojeadas al cantinero que se encontraba atendiendo a las brujas.
-No me diga-Zabini no estaba prestando atención absoluta a lo que le estaba diciendo el mago, simplemente se estaba dejando influenciar por los efectos de la bebida, consciente de nuevo, de las miradas que le daba el cantinero, entonces recordó, la escena parecía muy similar a la de esa noche.
Se encontraba en un bar, solo, esperando a que su madre volviera por él. Ya había perdido la cuenta de las veces que eso sucedía, que su madre lo llevara con ella a ese bar y luego desapareciera por unas horas.
Tenía siete años y estaba aterrorizado, pues escuchaba risas fuertes de hombres y carcajadas de mujeres.
Se oía mucho ruido y había gran alboroto, veía botellas, monedas y cartas desgastadas sobre la mayoría de las mesas. Todos parecían divertirse excepto él. Sentía las miradas furibundas que el cantinero le echaba, evidentemente no era de su agrado.
Decidió mejor poner la cabeza sobre la mesa y cerrar los ojos, quizás pudiera dormirse hasta que su mamá regresara por él.
Escuchó el tintineo de una cortina, la cortina que su madre siempre traspasaba. Se levantó y volteó a ver, sólo para llevarse un chasco, pues de ella salían una pareja tomados de la mano, eso sí, eran los primeros que veía vestían con elegancia.
El hombre era alto y delgado, tenía un fino cabello rubio platinado que caía en su capa negra. La mujer, de una estatura media, también era rubia y tenía una mirada de orgullo que sin saber como se fijo en él.
Le susurró algo en el oído a su ¿esposo?, este asintió y ella se separó de él y en menos de un minuto se encontraba en su mesa.
-¿Cómo te llamas?-le preguntó suavemente, tomando una de sus manos.
-Blaise, Blaise Zabini- contestó temeroso. ¿Qué le haría esa mujer?
-¿Por qué estás aquí solo Blaise?-preguntó ella con interés, viéndolo con unos magníficos ojos azules.
-Estoy esperando a mi mamá-respondió él y sin poder contenerse añadió.- Tengo miedo.
La mujer le sonrió con comprensión.
-En estas situaciones, no es bueno mostrar miedo-dijo ella en un murmullo, volteando a ver rápidamente al cantinero que desvió la mirada.- Debes de ser fuerte.
-Pero… ¿Por qué no puedo decir que tengo miedo?-preguntó confundido.
-No estoy diciendo que no puedes expresar tu miedo-explicó ella con dulzura.- Pero hay situaciones en las que es preferible no mostrarlo.
Blaise asintió con la cabeza y la mujer le dedicó una sonrisa. Aparto su mano de la de él y le dijo:
-Me debo de ir ¡Adiós Blaise!-y se despidió de él como si lo conociera de siempre.
Y de nuevo se acercó al hombre, quien lo miro con curiosidad antes de tomarla de la mano y salir de aquel lugar.
-¡Hey, amigo! ¿Aún me escuchas?-el mago lo sacó de su recuerdo.
-Sí, quizás haya solución-murmuró Zabini, tomando el último sorbo de su copa.- Quizás al final no sea un traidor completo.
El mago se le quedo viendo con extrañeza, pero no le dio importancia, empezaba a formarse una nueva y extraña idea en su mente, tal vez esa fuera la solución.
Dejo una moneda de un galeón en la barra y acomodándose la capa, se encamino hacia la puerta.
Llegó el Lunes para la tristeza y descontento de los estudiantes, eso significaba entregar deberes, clases y todo lo que tenía que ver con la vida escolar.
La clase de transformaciones paso sin nada relevante, si se ignora por supuesto, la tensión que se sentía en la mesa de quienes alguna vez habían sido el trío de oro. A Hermione le había tocado el lugar de en medio, por lo que de un lado tenía a Harry y del otro a Ron. De Ron podía sentir una gran hostilidad y eso no la hizo sentir nada bien, de Harry, no era hostilidad pero como la miraba cada tres minutos empezó a ponerla nerviosa.
Acabó la clase de transformaciones, ahora tenía una hora libre antes de su clase de Aritmancia ¿Qué haría? "Adelantar tarea, eso haré" y decidió ir a los jardines para empezar a hacer algunos deberes que comenzaban a juntársele.
Caminando hacia los jardines se encontró con Luna, así que la saludó y tuvo una pequeña plática con ella, hace bastante tiempo que no hablaba con ella.
Siguió caminando hacia los jardines, quería ir a la banca en la que se había sentado hace varios días, una que estaba medio escondida entre la vegetación y el castillo.
En la dirección contraría, venían caminando Crabbe, Goyle y Nott, este último con una sospechosa y un tanto malvada sonrisa. No pudo evitar el escuchar un poco de su conversación cuando pasó junto a ellos.
-Zabini no ha ido a ninguna de sus clases ¿Acaso…-dejo la pregunta sin completar Goyle a Nott, quien seguía con una muy ancha sonrisa.
-Quien sabe, tal vez hoy haya una noticia muy interesante-dijo más para si, al final soltando una risita.
-Él sabe que no le queda mucho tiempo, así se lo dijeron ¿no?-fue Crabbe quien dijo esto último.
Hermione no entendió nada de su conversación, quizás fueran simplemente cosas de chicos o algo relacionado.
Encontró la banca que buscaba y empezó a hacer sus deberes, sería mejor si los adelantaba puesto que la tarde sería muy ajetreada, debería de ayudar a Draco nuevamente con la investigación y escuchar también las noticias que el había conseguido. No tenía ni idea, de que en esa tarde habría más ajetreo del que ella hubiera querido.
Blaise Zabini se encontraba caminando en una elegante pero sombría calle, desde hace muchos años había recorrido el mismo camino en compañía de diversas personas, su madre, su mejor amigo… pero esta vez caminaba solo y no con la misma finalidad que hace años.
Se detuvo frente a unas rejas, podía escuchar un ruido cerca de los arbustos que había al otro lado, seguramente serían los pavos reales blancos tan característicos de la mansión Malfoy.
Titubeó un poco ante la forma de entrar, quizás resultara inaudito que en momentos como esos se preocupara por como entraría. Finalmente, derrotado, jaló de un cordel que se asomaba un poco, sonando al instante con estridente fuerza el sonido de campanas.
Las imponentes rejas metálicas se abrieron ante él igual que siempre, como si lo recibieran con los brazos abiertos igual que en otras antiguas ocasiones, mejores tiempos, mejores situaciones.
Caminó lentamente hacia el umbral, quería admirar por una última vez la majestuosidad de la Mansión Malfoy en tiempos invernales, parecía ser uno de esos antiguos castillos que se encontraban en las montañas.
Las diversas estatuas que se encontraban en el jardín tenían ya bastante nieve sobre ellas, las flores que en Mayo estaban en todo su esplendor estaban congeladas y la hermosísima fuente, a la que se acercó después de un instante de reflexión, sus aguas se habían quedado congeladas de igual manera, dándole una ilusión de eterna irrealidad.
En las aguas congeladas alcanzó a ver su reflejo, estaba pálido y no debido al frío, toco la fuente una última vez en un amago de despedida para finalmente regresar al camino y llegar al umbral de la mansión.
Las increíbles puertas de roble seguían brillando a pesar del frío de Noviembre, tocó la aldaba una sola vez, no sería necesario el hacerlo dos veces o más. No sin algo de trabajo, le abrió las puertas un elfo doméstico quien se le quedo viendo con sus enormes ojos.
-Desearía hablar con la Señora Malfoy-pidió él de la forma más cortés y menos fría que su voz pudo otorgarle.
-Pase, joven…
-Zabini, Blaise Zabini.
-Adelante, llamaré a mi ama para que lo vea en la sala lo más pronto posible-dijo el elfo después de cerrar nuevamente las puertas.- ¿Le apetecería tomar alguna bebida?
-No tengo tiempo para eso.
El elfo domestico hizo una última reverencia antes de dejarlo en la poca iluminada sala, solamente iluminada por un débil fuego en la chimenea.
Se sentó en una butaca cerca del fuego, observando sin mucho interés la danza de las llamas entre los leños.
-¡Blaise! ¿Qué haces aquí?-le preguntó una conocida voz de mujer.- Deberías de estar en la escuela ¿Acaso sucedió algo?
Blaise volteó a ver a la mujer que se acercaba a él no sin algo de extrañeza y confusión en el rostro, eso sólo lo hizo sentir peor.
-¿Cómo se encuentra Señora Malfoy?-prefirió contestar él, a pesar de que esa no era la respuesta que ella le pedía.
-Bien, eso creo-contestó ella, sentándose también en otra butaca.- ¿Por qué has venido? ¿De nuevo hay problemas con tu madre?
-Oh no, de hecho, ella es la última de mis preocupaciones-contestó él con desgana.
-Bueno, menos mal que al menos ese no es el caso.
-Así es, esta vez ella no ha hecho tonterías-murmuró casi sin voz.
-¿Te sientes bien Blaise? Te veo algo pálido.
-Descuide, dentro de poco me encontrare mejor-respondió él, pasando saliva y volviendo a encararla.
-¿Cómo está Draco? Hace mucho que no recibo cartas de él.
-Bien, se encuentra bien.
-Me alegra saber eso, lo extraño mucho ¿Sabes?-empezó a hablar Narcisa Malfoy, en un hilo de voz.- Seguramente te parecerá patético que a su edad yo lo extrañe pero ¡Es mi hijo!
Blaise hizo un asentimiento con la cabeza, tragando saliva y volviendo a fijar la vista en la chimenea.
-¿Qué te pasa Blaise? Te noto algo nervioso.
-No es nada, nada-contestó él con la voz temblorosa.
-Puedes confiar en mí, lo sabes.
-Se lo agradezco, pero…
-¿Recuerdas lo que te dije aquella noche en el bar? Eras muy pequeño, pero seguramente aún te acuerdas ¿no?
Él únicamente asintió, sin retirar la vista de la chimenea.
-Hay en situaciones en las que es preferible no mostrar miedo-murmuró ella, acomodándose en su butaca.- Pero eso no quiere decir que no puedas expresar tu miedo.
-Es muy diferente esta vez-susurró él.- Es simplemente que…seré un hipócrita.
-¿Un hipócrita? ¿Con quien?
-Con…con usted y su familia-respondió, mirándola nuevamente a los ojos.- No es mi intención serlo, puesto que como usted sabe, ustedes me apoyaron muchas veces.
-Blaise ¿Qué quieres decir?
-Quiero que sepa que le agradezco las múltiples veces que usted especialmente me ayudó para tener paciencia y perseverancia con mi madre y sus…asuntos sucios, ya sabe las bodas, muertes…
Narcisa Malfoy lo miro con extrañeza ¿Qué estaba queriendo decir? En todos estos años que había conocido al muchacho nunca lo había visto tan asustado, tan preocupado, si acaso únicamente podía recordar aquella noche en el bar.
-Querido ¡Tranquilo! Todo tiene solución-dijo ella, poniéndose de pie y poniendo una mano en su hombro.
-Así es, al final siempre hay una solución absoluta que no hace distinciones-murmuró él, bajando nuevamente la vista.
-Estás empezando a preocuparme, tú eres una persona muy fuerte Blaise.
-Es sólo que…no quiero hacer lo que debo de hacer-murmuró.
-Hay veces en las que no nos gusta lo que debemos de hacer pero hay que hacerlo.
-¿Eso incluye a la muerte señora?
Narcisa retiró su mano del hombro del muchacho y lo observó fijamente.
-Blaise, tú…tú no has matado a alguien ¿Verdad? Yo se que no lo harías.
-No, no lo he hecho…aún.
-¿Por qué vas a hacerlo?-le preguntó ella, retrocediendo hacia su butaca.- ¿Por qué le vas a quitar la vida a alguien?
-Porqué son ordenes y si…y si no las sigo, posiblemente el muerto sea yo.
-¿No es egoísta el pensar sólo en ti, en sobrevivir?
-En la vida generalmente estamos en una lucha por la existencia, es simplemente naturaleza.
-¿Por qué te le uniste Blaise? ¿Por qué te atrajeron sus ideas del poder que son sólo mentiras para sus seguidores? ¿Por qué?
-Porqué ansiaba ser alguien con poder, deseaba crearme respeto ¡Usted no entiende!-dijo Blaise, poniéndose repentinamente de pie.- Usted no sabe lo horrible que es tener a una madre como la mía.
-Blaise, hay gente que quisiera…
-¡No, no la hay! Nadie querría estar en mi posición ¡Nadie! ¿Sabe lo que es el tener que soportar las miradas de la mitad del colegio? ¡¿Lo sabe?! ¿Sabe lo que es el tener que escuchar los susurros y murmullos de la otra mitad? ¡No!
-Entiendo como te sientes, pero no había la necesidad de…
-¿De soñar con algo de respeto? ¿De crearme ilusiones de poder y respeto? ¡No es agradable el escuchar susurros y murmullos acerca de mi madre cuando yo estoy! ¡No lo es! ¿Acaso estuvo mal el desear algo de respeto?
-El respeto no se gana de esa forma Blaise, no debiste de haberte unido a él. Es por eso que yo le digo a Draco que…
-Él posiblemente será un mortífago dentro de poco tiempo.
-¿Por qué? Él no es como su padre, él es mucho más inteligente.
-¿Me está llamando tonto?
-Tal vez sí por haber creído en mentiras. Yo…en esto no apoyo ni al Señor Tenebroso ni a la gente de esa Orden, es mejor no tomar bandos-contestó ella poniéndose también de pie.
-Quizás tenga razón en eso, pero seguramente usted entiende lo que implica el trabajar para el Señor Tenebroso.
-Por supuesto, mi esposo es un mortífago ¿Por qué no habría de entenderlo?
-Exacto, se nos castiga si no cumplimos. Es por eso que la mayoría de las veces, tenemos que hacer cosas que no queremos, porqué debemos.
Narcisa Malfoy guardó silencio y se cruzo de brazos, observando al muchacho que nuevamente se había dejado caer en la butaca, estaba vez se había tapado con un brazo la cara.
-Entonces hazlo Blaise, después de todo, tú no tienes la culpa.
-Ahora aquí es…donde entra esa hipocresía-murmuró él, quitándose el brazo de la cara y viéndola directamente a los ojos.- No…no quiero…matarla.
-¿Eso te pidió él? ¿Te pidió mi muerte?
Él asintió lentamente, formando puños y volteando nuevamente a la chimenea.
-¿Por qué lo hizo?-le preguntó ella con un hilo de voz
-Porqué desea…desea castigar a su hijo y a su esposo.
Hubo otro silencio, estaba vez más frío.
-Créame que no quiero hacerlo, pero él me amenazó ¡Soy un cobarde!-y se tapó la cara con las manos, no podía seguir encarando a aquella mujer que tantas veces lo había ayudado.
-¿Qué ocurrirá si no cumples tu misión?
-M-me mat-matara, y seg-seguramente enviara a a-al-alguien más a matarla.
-¿Desde cuándo te lo ordenó?
-Más de un mes.
-Y no habías venido porque…
-N-no me había atrevido-contestó él, volviéndola a ver a la cara. La mujer le devolvió una sorpresiva mirada al mirarlo a los ojos.
-Ahora lo sé, en verdad no quieres matarme-murmuró ella, sentándose nuevamente en su butaca sin quitarle la mirada de encima.- Tú, no quieres hacerlo.
-Así es.
Narcisa miró su sala alrededor, pobremente iluminada por la chimenea a la que se le estaban acabando los leños.
-Sabes, muchas veces uno se pregunta por el propósito de su vida-habló ella con una voz casi ahogada, resultado de las lágrimas que empezaban a brotar de sus ojos.- Y duele ver que a veces no has servido para nada.
-Señora, no diga eso-dijo Blaise, tratando de controlar su temblorosa voz.- Usted me ayudo mucho.
-¿En verdad te ayude Blaise?
-Sí, lo ha hecho.
-Es… es bueno saberlo-susurró ella, limpiándose unas lágrimas.- Siento que fui…una completa inútil para Draco y Lucius.
-Usted no…
-Déjame terminar-le pidió ella, secándose de nuevo más lágrimas.- Nunca tuve e-el valor para defender a Draco de su padre.
-Pero…-fue callado nuevamente por un gesto.
-Y a Lucius, y-yo nunca tuve la fu-fuerza suficiente para de-detenerlo de ser un mortífago, l-lo deje cambiar-y se perdió entre lágrimas y fuertes sollozos.
Blaise se quedo sentado, incapaz de hacer algo para consolar a aquella mujer que lloraba desconsoladamente frente a él, nunca había estado en una escena semejante.
-Ama ¿Necesita algo?-preguntó el elfo doméstico que se acercó corriendo hacia ellos.
-Tra-tráeme la pin-pintura, tú sabes cual-murmuró ella tomando un pañuelo que el elfo le ofrecía.
-¡A sus órdenes ama!-dijo con voz medio chillona el elfo, saliendo corriendo de la sala.
El elfo regresó un par de minutos después con un enorme cuadro (al menos para él) y se lo extendió a su ama, quien lo tomo de inmediato y le ordenó que se marchara.
-Ex-extraño a mi fam-familia Blaise-dijo ella, viendo la pintura familiar de hace muchos años brevemente antes de mostrársela a él.- Extraño cuando éramos felices.
Blaise observó una pintura familiar de los Malfoy, se encontraban el Señor y la Señora Malfoy mucho más jóvenes acompañados por Draco quien estaba sonriendo como nunca antes lo había visto sonreír y entonces comprendió, ahí se veían simplemente felices, sin preocupaciones, sin dolor, sin tristeza.
-N-no fueron así siempre-dijo él, sin quitar la vista de la pintura.- ¿Por qué cambiaron? ¿Qué paso?
-Nuevas ideas, mejores posiciones, poder…fuimos ambiciosos, quisimos más poder y eso nos arruinó.
-Pero, usted dijo que intentó detener a su esposo.
-Así es, p-pero fallé-dijo ella, volviendo a estar en un mar de lágrimas.- N-no fui fuerte, no lo fui.
El muchacho fue ahora quien guardó silencio, no sabía que decir.
-T-tal vez ayude m-más si mu-muero-dijo finalmente, volviendo a limpiar otras lágrimas y viendo a los ojos al chico.
-N-no me pida e-eso, por favor, no lo-lo haga-empezó a pedir él, asustado por su mirada.
-T-te ayudare a t-ti y tal vez ha-haga que Lucius re-recupere la razón y Draco n-no seguirá su suerte.
Blaise se quedó callado, mirando nuevamente a esa pintura que sostenía entre manos temblorosas Narcisa Malfoy.
-Mátame Blaise-le pidió ella, recargando la pintura a un lado de la butaca.- Es lo que debes de hacer.
-Pero, pero usted dijo… ¡No! No puedo hacer eso.
-Olvida lo que dije antes, ahora lo se ¡Es así como los ayudare!
-Seré un hipócrita si lo hago.
-T-te perdono Blaise, porque tú no tienes la culpa-le susurró ella, sin quitarle la mirada de encima.
-Esa n-no es la solución.
-Tú igual que yo sabes que la muerte será la solución a esto, mi muerte.
-¿Y me dejara con todo el remordimiento? ¿¡Dejara que Draco crea que soy un asesino?!
-Blaise, tú sólo me habrás ayudado-dijo ella suavemente, como si estuvieran hablando de un tema dulce y ligero.
Blaise sacudió la cabeza, sentía que se estaba volviendo loco, esto no debería de estar pasando.
-¿Está segura?
-Lo estoy.
-P-pero y ¿Yo? Voy a estar arrepintiéndome de esto toda mi vida.
-Eres una persona fuerte Blaise, tengo fe en ti.
-Yo no tengo esa fe.
-Entonces haz lo que tengas que hacer Blaise-murmuró Narcisa, viendo una última vez esa pintura familiar y esbozando una débil y temblorosa sonrisa.
Hermione se encontraba caminando fuera del aula de aritmancia, hacia las escaleras. Se encontraba un poco cansada puesto que esta clase duraba dos horas, demasiado tiempo aunque ella casi siempre disfrutaba de la materia.
Ya en las escaleras, vio su reloj y vio que eran las cuatro, faltaba únicamente una hora antes de que se reuniera con Draco como siempre en la biblioteca.
Subió las escaleras hacia la sala común de Gryffindor, dejar sus libros y bajar a comer parecían las mejores ideas en esos momentos.
Llegando ya a la sala común, que estaba medio vacía, fue a su dormitorio y dejo su mochila en su cama, quizás si regresaba a tiempo de comer, podría vaciarla y solo dejar lo que necesitara para luego ir a la biblioteca.
Antes de irse, volvió a ver la fotografía familiar que tenía de hace muchas navidades atrás, cuando aún la pasaba con ellos.
Tomando una bufanda, bajo de su dormitorio y traspaso la pintura, llegando al frío y solitario pasillo que luego la llevaría a las escaleras.
Bajo las escaleras y en poco tiempo se encontró ya frente a las puertas abiertas que daban al Gran Comedor, que a pesar de la hora, estaba medio bullicioso.
Tomó lugar cerca de Neville, puesto que hace bastante tiempo que no hablaba con él.
-¡Hola Neville! ¿Cómo estás?
-Ehm ¡Hola!-contestó el muchacho el saludo no sin algo de perplejidad, hace varios días que no había hablado con ella.- Bien ¿Y tú?
-No tan mal-contestó ella encogiéndose de hombros y sirviéndose una ensalada.
-Oye, lamento lo mal que lo estas pasando-le dijo él en un susurro, siguiendo con la mirada a quienes pasaban, que resultaron ser Harry, Ginny y Ron. Ellos se sentaron unos asientos más lejos que ellos.
-Oh, descuida ¡Tengo fe que todo se solucionara!-contestó ella, tratando de sonar optimista.
-Es bueno escuchar eso-dijo Neville, viendo con nerviosismo a Harry y Ginny que estaban volteando a verlos.
-Sí, al principio si fue muy difícil pero ahora tengo la esperanza de que los volveré a ver, malo sería si no fuera así.
-Yo también pienso así-dijo el chico, poniendo la vista en su plato.- A pesar de las condiciones de mis padres, ya sabes, San Mungo y todo eso… es bueno el poder verlos.
Hermione se quedó callada, hablar de sus padres era un tema muy difícil para Neville, rara vez sacaba el tema a alguna conversación, aunque había aceptado hablar de ellos después de aquella vez en que se lo encontraron en San Mungo hace unos años, cuando habían ido a visitar al Señor Weasley.
-Y ¿Qué vas a hacer en la Navidad?-le preguntó ella, tratando de encontrar un tema agradable del cual hablar.
-Estaré con mi abuela y seguramente invitara a tíos y gente que no conozco-dijo Neville sonriendo un poco.- Mi abuela cree que debo de conocer a toda mi familia completa.
-Vaya, eso si es… algo raro-dijo ella también sonriendo un poco.
-Sí, cree que no convivo demasiado con la familia-comentó Neville poniendo los ojos en blanco ante las ideas de su abuela.- Pero bueno, no es tan malo.
-Cuando yo iba con mi familia a ese tipo de reuniones, tampoco me gustaban-admitió ella riendo un poco ante el recuerdo.- Pero luego me acostumbre, o simplemente pude mejorar mis actuaciones de enferma y así.
-Yo nunca pude intentar eso, mi abuela siempre iba un paso delante de mí.
-¿En verdad?
-Sí, una vez hasta me llevó a San Mungo para que vieran si en verdad estaba enfermo, fue vergonzoso cuando no fue así.
Hermione sonrió un poco y levantó la vista, volteó a ver a la mesa de Slytherin donde se encontraba Draco comiendo, quien de un momento a otro también fijo la vista en ella, haciendo que ella bajara de inmediato la mirada ¿Por qué a veces la lograba intimidar tanto con una sola mirada?
El tiempo paso rápido, Neville le platicó a Hermione varias anécdotas de su infancia, algunas haciéndola reír, ¿Por qué no había hablado con Neville antes? Era un buen amigo también.
Hermione vio el reloj, faltaba poco para la hora, mejor ya se despedía si no quería llegar tarde a la reunión, tal vez hoy, tal vez hoy supiera que le habría sucedido a sus padres de una vez por toda, debía de haber esperanza.
Se despidió de Neville y se fue a su sala común a tomar algunas cosas necesarias que después necesitara, libros, pergaminos, pluma y tinta… entre otras.
Caminó hacia la biblioteca no sin algo de nerviosismo ¿Qué le diría? ¿Sería algo bueno o malo? Y si era malo ¿Qué tan malo?
Todos estos pensamientos los llevo consigo hasta la sección oscura de la biblioteca, donde por supuesto, él ya la estaba esperando. Miro el reloj ¿Acaso se le había hecho muy tarde?
-No llegas tarde-fue el saludo de Draco.- Llegaste puntual, como siempre.
-Ah, sí-contestó ella, no podía evitar el sentirse nerviosa, muy nerviosa.
-¿Te encuentras bien?-le preguntó él con un cortes interés.
-Sí, es sólo que…sí, estoy bien-trató de asegurarle ella sin poder mirarlo a los ojos.
Y entonces el nerviosismo de ella fue bastante evidente para los dos, o al menos se podía explicar una parte, su último encuentro.
Draco volteó hacia otro lado, incomodo ahora también por haber recordado eso. ¿Se podía poner más difícil su día? Sí, y no tenía idea de cuanto.
-¿Está bien si vamos a otro lado? Ya sabes, algún lugar donde haya más aire-sugirió poco convincente Hermione, sintiendo como se sonrojaba ante la última palabra.
-Bueno, si así lo quieres…-aceptó Draco, un tanto sorprendido por sus palabras. Seguramente ella también se sentía incomoda al recordar el hecho.
Tomaron sus cosas y a diferentes intervalos, salieron de la biblioteca. No caminaron juntos por los pasillos, de hecho, cada quien tomo rutas distintas para llegar a los jardines que era donde habían acordado ir.
Hermione vio a distancia a Draco, quien había llegado antes que ella. ¡Cuantos pasadizos y atajos debía conocer! "U otra opción es que sea un buen atleta" pensó ella, eso la hizo pensar luego en deporte para finalmente llegar a Quidditch. "Le preguntare sobre el último partido, espero no se enoje" se dijo, siguiéndolo a una buena distancia hacia los lindes del bosque prohibido, rara vez los estudiantes se acercaban hacia ellos, el Bosque Prohibido no tenía después de todo, buena fama. Además, no era un lugar al que le gustara internarse después de sus múltiples andadas en el con sus amigos.
-Eres…rápido ¿sabes?-le comentó Hermione, llegando hacia donde estaba él unos minutos después.
Draco sonrío un poco ante el cumplido.
-Últimamente me has dicho eso ¿sabes?-contestó él, haciendo que Hermione se sonrojara un poco y moviera la vista hacia otro lado.
A pesar de no estar exactamente dentro del Bosque Prohibido, la sombra de los árboles llegaba hasta donde ellos estaban, que eran bastantes metros aparte del bosque. Se escuchaba el sonido de las aves que se encontraban volando por el bosque y quien sabe que otras criaturas rondaban en el.
-Y ¿Conseguiste saber algo?-preguntó ella, caminando hacia un árbol donde dejo sus cosas y volteando a verlo.
-Sólo un poco, es difícil el preguntar sin que nadie sospeche-respondió él pasándose una mano por su cabello.
-Y ¿Qué es?
-No tienen los mortífagos a todos los muggles, puede que…hayan secuestrado algunos pero no todos.
-¿Qué quieres decir?
-Algunos de los muggles que están desaparecidos no fueron secuestrados por mortífagos, pudieron haber huido o…¡No sé!-exclamó Draco, extendiendo los brazos y volteando a ver hacia otro lado. Él era bueno mintiendo, pero se sentía muy nervioso como para poder verla a la cara.
Hermione calló, intentando asimilar la información que le había dado, poca pero suficiente como para que miles de ideas, imágenes, pensamientos cruzaran su mente de un momento a otro. Puso una mano en su cara, intentando controlar el como se sentía, debía de ser optimista, debía serlo.
-Hermione, escucha se que…-pero Draco no termino la frase, volteó a ver al cielo y también lo hizo ella. Un búho de un plumaje café oscuro descendía en círculos hacia donde ellos estaban.
Hermione se acercó a Draco, quien observaba al búho con mucho cuidado, con una mirada un tanto ¿calculadora? Finalmente el búho se poso en la rama de un arbusto cercano a ellos y estiro una de sus patas, enseñando un sobre de un verde oscuro con un escudo como sello.
Draco se acercó al búho y tomo el sobre verde, sacó su varita y con un toque, deshizo el sello y saco una hoja de un papel muy fino, se veía por el color, y la desdobló.
¿Por qué le había llegado el correo tan tarde? Su búho generalmente llegaba con las demás lechuzas ¿Por qué esta vez había sido diferente? Volteó a ver a Hermione quien lo veía con aprensión, también tan extrañada como él, entonces prestó atención a la carta.
-¡¿Qué?! Pero… ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿¡Qué significa esto?!-empezó a decir Draco ante lo que estaba leyendo.
-Draco, ¿Está…
-¡Esto no es cierto! ¡NO LO ES!-dijo él, rompiendo a pedazos la hoja, a miles de pedazos que luego dejo caer hacia el viento que empezó a soplar instantes después, y se internó en el Bosque Prohibido.
Hermione se quitó un pedazo de papel de la cara que el viento le había llevado, leyó unas palabras, palabras que…
Narcisa Malfoy Black fue encontrada en su
Las palabras eran interrumpidas por el pedazo de papel cortado, pero el viento le llevo otro pedazo, otras palabras…
Se esperan sus órdenes sobre el procedimiento a
Otro soplido de viento, otras palabras…
El hallazgo del cuerpo fue hecho por
Esta vez no espero a que el viento le llevara los pedazos de papel, ella los empezó a tomar del suelo.
Los medios de comunicación se habrán hecho eco
Otro pedazo de papel…
Siendo usted el miembro de la familia que
Otras palabras…
Como la ley mágica dicta que en estos casos se debe
Otra vez el viento llevaba palabras…
Las autoridades mágicas harán lo posible por
Ya no se molestó en tomar mas pedazos de la carta, había entendido, eran suficientes para comprender lo que había sucedido o al menos una parte.
Se apresuró a internarse también en el Bosque Prohibido a pesar de que no era lo que precisamente deseara hacer, sabía que debía de encontrarlo, tenía que encontrarlo y… ¿Luego qué?
No estaba segura si la ruta que estaba siguiendo era la correcta, él bien podría haber ido por otro lado o estar simplemente tras un árbol sin que ella lo supiera. Siguió caminando, sin saber bien a donde se dirigía.
Se sentía mal, era como revivir nuevamente el día en que se había enterado de la desaparición de sus padres o posiblemente, secuestro. Sentía las mismas sensaciones, tristeza, desesperación, dolor…pero ¿Por qué volvía a sentir eso?
"Él es mi amigo, él es importante para mi" se decía ella, cruzándose de brazos y siguiendo caminando. Cuando finalmente volvió a prestar atención al lugar en el que se encontraba, este resultó ser los arbustos de las rosas negras.
Se acercó a uno y corto una rosa negra, paseándola entre sus dedos, recordando la promesa que había hecho no hace tiempo.
-Esta rosa, simboliza que ambos cumpliremos lo que prometimos, sin excepción alguna.
-De acuerdo.
-Entonces ¿Estás dispuesta a hacer lo necesario para conocer el paradero de tus padres?
-Sí.
-Entonces yo haré lo que este en mis manos para ayudarte-murmuró finalmente él, entregándole la rosa.- Guárdala, hace tiempo que no se hacía un tratado con una rosa negra.
Escuchó un crujir de ramas y volteó a ver las copas de los árboles, sólo se veían a pájaros volando, quizás algunos tuvieran sus nidos cerca. Volteó a ver a otro arbusto de rosas negras y ahí lo encontró, sentado en una gran piedra, mirando fijamente otro arbusto de esas extrañas flores.
-Draco, yo…-pero no supo que más decir, de igual forma, él no se movió ni un centímetro, parecía no haberla escuchado.
Caminó lentamente hacia él, apretando en su mano derecha los pedazos de papel que aún llevaba, con cada paso que daba sentía un enorme peso en ella y no entendía el porqué, no lo entendía en verdad.
Se detuvo cuando faltaban ya sólo unos pasos, fue una pausa de titubeo, de duda pero finalmente siguió caminando, hasta llegar a estar a un lado de él. Y él seguía actuando de la misma forma, como si no existiera, como si no hubiera nadie, como si estuviera completamente solo.
-No estás solo-murmuró ella, tomando una de sus manos.
