El último, ya tengo la historia al mismo nivel, ahora, subire cap. cada una semana más o menos.

Besos.


Estando en el despacho del director, Hermione se sentía un tanto abrumada por la cantidad de gente que la observaba. Desde el asiento principal, Minerva la taladraba con sus ancianos y experimentados ojos, le miraba con resentimiento, pero a la vez, con una confusión tremenda.

Respiró profundamente, tratando de calmar el temblor en sus manos. Draco le tomó las mismas, bajo la mirada de Minerva, para infundirle seguridad.

- Todo empezó cuando regresé a casa después del sexto curso…-

El sudor recorría su espalda, era la primera vez que contaba la historia con todos sus detalles, habló sin mentiras y tratando de hacerlo de corrido. Cada vez que contaba una desgracia en su vida, Malfoy apretaba aún más sus pequeñas manos.

A pesar de que era algo totalmente egoísta, Draco creía que el hecho de escuchar a la castaña, le acercaba mucho más a ella y le hacía entender muchas cosas de sus actos, cómo el hecho de unirse a los Mortífagos, él en su caso, hubiera hecho lo mismo pero solo por qué no tenía amigos, en cambio Hermione, estaba rodeada de personas que la amaban con locura.

Se sentía un tanto alegre en escuchar lo que ella había vivido, también culpable por disfrutar del dolor por el que la castaña tuvo que pasar, pero no podía evitar, querer conocerla en su totalidad.

Suspiró y siguió escuchando atentamente a su Hermione.

El relato de la castaña, fue escuchado y algunas veces visto en el Pensadero, en completo silencio. Remus tenía los ojos cerrados, preguntándose cómo una persona, tan pequeña como Hermione, podría vivir cargando ese peso, sola en sus hombros.

- Me bloqueé - le susurró al hombre lobo, sacándolo de sus pensamientos - es útil cuando no tienes más nada por lo que luchar, es como borrar tu mente y llenarla de otras cosas

- No es cortés espiar los pensamientos de los demás - le retó él, mirándola detenidamente

- Ya no conozco el significado de la cortesía, profesor - sonrió con sus ojos apagados y sin vida en ellos

- No es tarde - musitó Alastor

- Si, lo es - Hermione se levantó y camino hacia la chimenea

Todos en el cuarto la observaron, ella deseaba con todo su corazón, que Luna hubiera podido asistir, pero la rubia sabía mucho más de lo sanamente posible, era mejor sacarla de todo conocimiento.

Se volteó lentamente y su expresión puso serios a todos allí, salvo por el retrato del director, que sonreía suavemente. El viejo anciano, sabía que Hermione lucharía por salvar a los que amaba, pero eso era todo lo que recuperarían de ella, la parte perdida, había sido ocupada por el amor de Draco, y ya no se podía sustituir.

- Es tarde por qué…- ella inspiró profundamente - no me interesa si ustedes mueren, con tal de salvar a los míos, no se interpongan en mi camino porque lo lamentarán…lo juro

- ¡¿Qué rayos dices, mocosa?! - se enervó Moody sacando su varita

- Lo que escucha - informó la castaña imitando al auror

- ¿Quién se cree que es, señorita Granger? - vociferó ésta vez Minerva

- La mano izquierda de Tom - aseguró con, ahora, una total frialdad - la mano derecha nunca sabe lo que hace la izquierda, así que básicamente, mi poder es mayor que el de Bella

- ¿Tienes más privilegios que Lestrange? - preguntó Remus aturdido por lo escuchado

- Bella es una buena chica - sonrió tiernamente - comparada conmigo

Todos en la estancia se estremecieron. Alastor bajó su varita con mucha cautela, sabía reconocer el peligro sobre todo si lo tenía bajo su nariz, los ojos de Hermione no irradiaban exactamente dulzura, que más quisiera el viejo auror que eso fuese lo que demostrara.

Draco se levantó y acarició sus mejillas con sus pulgares, calmando inmediatamente la ira de la castaña, ésta suspiró cansinamente, en el último tiempo, estaba perdiendo el control más de lo debido.

- ¿Cuáles son los planes a seguir? - exigió el rubio, hastiado

- ¿Qué tanto acceso tienen a las decisiones de Voldemort? - preguntó Kingsley

- Le digo a dónde ir, y él irá - contestó Hermione, tranquilamente

- De acuerdo, podemos aprovechar eso - la profesora Minerva volvió a tomar asiento y se masajeó las sienes

- Debemos llevarlos hacía donde los queramos - se emocionó Alastor - será fácil acabar con ellos, si los tenemos en el punto muerto

- ¿Punto muerto? - preguntó Theo

- El punto muerto es dónde ya no hay escapatoria - relató Hermione - es a donde los llevas haciéndoles creer que es su idea

- Estás bien entrenada muchacha - fingió Theo una gran intriga

- No soy un perro Nott - rió la castaña

- Y una vez allí, ¿Qué seguirá? - indagó Pansy

- Todo dependerá del señor Potter - contestó Albus, aun sonriéndoles a todos

Se miraron los unos a los otros, comprendiendo que tal vez ésta sería la última oportunidad para triunfar. Ya la orden había recaudado el Horrocrux que hacía falta, sin contar al mismísimo Voldemort y su amistosa serpiente Nagini. Esta sin dudas, era su gran oportunidad.

- ¿Dónde será la batalla final? - quiso saber Remus

- La casa de los gritos - informó Hermione

- ¿Por qué? -

- ¿Quiere destruir la escuela? - Se encogió de hombros - bien, hágalo

- De acuerdo - Remus le sonrió de vuelta y con dulzura susurró;- debes fingir mejor tu amistad con Harry y los demás Hermione, supe que algo malo pasaba contigo desde hacía mucho tiempo

- Es difícil mantener el control en la luna llena - susurró ella con un poco de malicia, Remus solo asintió divertido

- No estoy seguro Minerva - se quejó Alastor, el viejo auror - no sé si debamos confiar en ella

La miraron con desconfianza y Hermione solo sonrió levemente.

- Tendrán que correr el riesgo - murmuró yendo hacía la salida

- ¿Dé qué lado estás Hermione? - preguntó el hombre lobo

- Del mío -

Y dicho esto, se retiró junto con Draco.

* * *

Hermione no asistió ese día a clases, una vez que hubo llegado a su torre compartida, y después de hacer cositas con Draco y darse una exquisita ducha con él, se durmió para no despertar.

Durmió sonoramente.

Draco quiso quedarse con ella durante todo el día, pero no hubo caso de que Pansy le dejará en paz, además que le repetía cada dos segundos que Granger prácticamente no estaba consciente, le insistía que debía dejarla descansar.

Y Draco aceptaba que si se hubiera quedado con ella, no habría sido de mucha ayuda. Aún así, regresaba cada vez que le era posible a vigilarla.

Luna ya se estaba encargando de controlar al clan de simios que eran Ron, Harry y Neville, preocupados por la chica, pero Luna no aseguraba, que se quedaran tranquilos con la excusa que inventó; el que Hermione se sintiera descompuesta, no era algo con lo que se conformarían.

La castaña pocas veces no asistía a clases, pero al no poder entrar en su torre personal, dejaron de hacer suposiciones y trataron de calmarse, aunque cada vez que veían a Malfoy, se trenzaban en discusiones y en acusaciones de que algo le había hecho a la castaña.

La castaña solo dormía tranquilamente, sin sueños ni pesadillas, solo estaba agradablemente tendida en la cama del rubio, aspirando su embriagador aroma.

Una bella sonrisa adornaba su lindo y pacifico rostro, y poco a poco, a eso de la hora de la cena, ella se fue despertando.

Aun manteniendo esa sonrisa en su rostro, se vistió delicadamente y de forma pausada, abrigándose lo más posible por el frío.

Su vestimenta, la hizo parecer una niña pequeña que necesitaba del abrazo de su madre, pero la sonrisa en su rostro denotaba que algo le hacía tremendamente feliz.

Quizás el motivo era que no se sentía tan descansada desde hacía unos cinco años, por las presiones de la escuela y digámoslo, sus vacaciones eran precisamente lo contrario, solo se dedicaba a estudiar. Ahora no tenía a nadie a quién decepcionar, estaba sola y aunque a cualquiera le daría una pena increíble, ella creía que era un regalo de quién sabe quién.

Se sentía tan relajada y tan de mente despejada que no recordaba con exactitud por qué había estado tan tensa durante meses, eso de llevar una máscara siempre contigo era realmente agotador.

Si ella hubiera sabido que hablar de todo lo que le había acontecido desde el año anterior, para así poder sentir un poco de paz como lo hacía ahora, de seguro que habría abierto la boca hace mucho.

Pero la castaña estaba totalmente consciente, de que si se sentía así, era por el hecho de no tener que ocultarle nada más a Draco, eso era lo que verdaderamente la dejaba tranquila y en una relativa paz.

De pronto, un chico moreno captó totalmente su atención. Sonrió nuevamente con dulzura y salió de la habitación con rumbo al comedor en un estado de inocencia total.

Cuando cruzó las puertas de roble del gran comedor, fue recibida con un abrazo tan fuerte que quedó por unos segundos sin aire alguno, después de toser y de regular su respiración, le sonrió de vuelta a Luna.

- ¿Cómo estás Luna? - le preguntó caminando a su mesa

- Eso no importa, pero estoy bien, gracias por preguntar - sonrió angelicalmente - ¿Tú cómo estás?

- Bien, la verdad es que estoy muy relajada - se sentó a un lado de Ginny quién le abrazó impetuosamente

- No es por molestar - rió la rubia - pero se te nota

- Bienvenida cariño - saludó la pelirroja sonriendo - no dijeron que no te sentías muy bien, pero te veo de maravillas

- Ya se me quitó lo que tenía - la castaña cogió un plato y lo llenó de comida - pero en serio estuve lo suficientemente mal como para no ir a clases - susurró en un tono de antigua Granger

- Te echamos de menos amiga - susurró Harry con dulzura en sus ojos

- Yo también - mintió, ni se acordó de ellos

- Te ves mucho mejor Hermy - añadió el pelinegro - se te nota

- ¿Qué se le nota a Hermione? - indagó Ron ceñudo, él la notaba como cualquier día

- Pues que está enamorada, obvio - musitó la rubia mirando hacia el hechizado cielo del gran comedor

Hermione dejó caer el tenedor y cuchillo con los que torturaba a un trozo de pollo, se le congeló la expresión y enmudeció en un segundo, al otro, estaba riendo tan fingidamente que era increíble que los demás no se dieran cuenta.

- ¿Qué locuras dices Luna? - dijo Hermione alegre y retomando la tortura del pollo

- Tus ojos brillan, tu piel está más suave, estás más bella que cuando Krum te besó en los jardines…- enumeró ella

- Luna - sonrió Hermione llamando la atención de la rubia - ¿Dé qué rayos hablas?

La rubia despistada en algunas ocasiones, como ésta, se percató de que hablaba de Hermione como si ya tuviera novio y que estaban los dos felices de la vida viviendo su amor, obviamente nadie más que ella, Theo y Parkinson sabían de tal relación, algunos de la orden, solo lo sospechaban, otros como Remus, estaban completamente seguros.

Luna se removió las manos como una niña que ha sido pillada en medio de una travesura, guió su vista hacia la mesa de las serpientes y descubrió a Nott mirándola con un gesto severo como diciéndole "Controla la lengua", esto la hizo sonrojar adorablemente y también preocuparse, Malfoy, a un lado del muchacho, le golpeó las costillas al castaño, y éste como respuestas solo suavizó su expresión y le guiñó un ojo a su novia.

Hay muchas cosas que la Ravenclaw entendía, y ese gesto de Malfoy hacia ella no lo olvidaría nunca, Theo podía ser muy estricto algunas veces, como esta, sabía ella muy bien que esas serpientes poseían un oído súper desarrollado, o solamente era que ponían atención a lo preciso, y que lo seguro era que Theo escuchó la metida de pata de Luna, y también lo más probable era que esa expresión seria, fuera debido a que no quería que Hermione amontonará un problema más a la montaña que cargaba sobre su espalda.

Por eso le agradecería a Draco después, por haber sacado esas severas facciones en la cara de su novio, porque con ese codazo, el rubio le aviso a Nott, que ella no tenía la culpa, ser despistada era parte de su encanto, y cuando el castaño lo recordó fue cuando le guiñó coquetamente un ojo.

- ¿Enamorada? - Susurró la rubia, saliendo de su shock - ¿Estás enamorada Hermione?

- ¿Cómo? - preguntó la aludida, aun más confundida

- ¿Estás enamorada? - volvió a preguntar Luna

- No - contestó la castaña

- Pero dijiste que lo estabas -

- No, no lo hice - suspiró - fuiste tú

- ¿Yo? - Ladeó la cabeza - no lo recuerdo

Todos en la mesa de Gryffindor, o por lo menos los que habían alcanzado a escuchar de qué iba la conversación, se largaron a reír en compañía de Hermione y Luna, la Ravenclaw era un caso perdido, según ellos, cada día más loca.

- Lo siento - susurró muy bajito la rubia y luego se marchó a su propia mesa

- Cada día más loca, pobre - susurró Ron, creyendo que nadie le escuchaba

- Ella es inocente, y a veces solo un poco despistada - le defendió Hermione

- Si - apoyo Ginny - pasa que tú no sabes de sensibilidades hermanito

- ¿Para qué necesito de eso? - alegó el pelirrojo sin interés

- Para no ser idiota, y perder lo que quieres - Ginny le sonrió con todas intenciones de que el muchacho hiciera algo

Ron sólo se sirvió un poco más de jugo de calabaza y comenzó otra vez con su ritual de la comida, completamente ruborizado.

Hermione suspiró silenciosamente aliviada, estaba bien que estuviera de buen humor, que anduviera alegre y descansada, pero eso no significaba que podía lidiar con algo tan complicado como lo era Ron.

Rechazar a Ron, significaría rechazar a toda la familia Weasley, incluyendo a Harry, a Hagrid y Neville, y eso era con lo que no podría lidiar. Explicarles el por qué de que ya no se siente atraía hacia el pelirrojo era un misterio hasta para ella, pero sin siquiera pensarlo, no podía decirles que su color favorito había pasado de ser el naranja al rubio oxigenado, eso sí que sería su sentencia de muerte, y ella prefería mil veces desafiar a Voldemort que tener que dar explicaciones.

Comieron en una total normalidad, increíblemente nadie había descubierto que Hermione estaba comiendo más de lo habitual, o que hablaba menos de lo normal, pero diciendo lo correcto en el momento preciso, te da más que una escusa producente para poder callarte.

Hermione mecía sus pies, como una niña pequeña debajo de la gran mesa, más de alguna vez, Ron y Neville, los que estaban frente a ella, recibieron patadas accidentales en los tobillos por culpa de su distracción, otras cuantas, recibían patatas intencionadas.

Tenía que seguir fingiendo que le gustaba estar entre ellos, pero la verdad era muy diferente.

Si no fuera porque deseaba ver imperiosamente a Draco, se podría decir que la castaña estaba más que a gusto allí. Pero es que cuando sacas todo el dolor, estás vulnerable a otro tipo de sentimientos, en el caso de ella, a la añoranza.

En verdad que añoraba esos tiempos en los que nada le preocupaba más que sacar un sobresaliente en sus exámenes, donde podía irse al campo de Quidditch a ver la práctica de los chicos o ir a la biblioteca por puro placer, subir a la lechucería a hacerle compañía a Hedwig o simplemente relajarse con un largo baño en el de los prefectos.

Esos tiempos sí que eran buenos, Hermione sonrió ante el pensamiento que invadió su mente a continuación; Pero los de ahora, son mucho mejores.

Tal vez si, tal vez era bonito estar todos juntos riendo y sin preocupaciones, pero ella era racional y a pesar de que podría morir muy pronto, no cambiaría los meses al lado de su señor por nada en el mundo, mucho menos desde que Draco se había unido al panorama. Puede que Tom la intentara matar, pero ella era más rápida, y eficiente, Voldemort según ella, estaba viejo y cansado, aunque sabio.

Cuando la cena terminó y pudo por fin irse a su sala común, lo hizo en un completo silencio y sintiéndose mejor que nunca, y recordó que se sentía así solo por una razón.

Si, estaba excelente eso de que estaba descansada, que se sentía menos agobiada y mil sandeces más, pero ahora que estaba más sensata y sin alucinaciones por el momento, comprendía que se sentía a gusto por el hecho de que ella tenía el control.

Las situaciones en las que estaba envuelta ahora giraban en torno a si misma, ella decidiría cuando atacar, cuando no hacerlo y cuando sí, ella podía simplemente deshacerse de alguien que le estorbara y estaba consciente, los demás también, que no se le juzgaría por ello. Tenía el toro por las astas y era maravilloso.

Su cadera fue delicadamente rodeada por unas blancas manos, y su cuello desprovisto de resguardo fue atacado por unos labios suaves y expertos, solo le faltaba unos metros para llegar a su sala común, solo esperaba que a nadie se le ocurriera ir a visitarla.

- ¿Cómo fue tu día? - le peguntó ella y con delicadeza se soltó de su agarre

- Tedioso, sin buenas piernas que mirar - susurró él caminando al retrato

- ¿Me miras las piernas en clases? - inquirió la castaña fingiendo molestia

- OH, ¿No sabías que Daphne Greengrass no asistió a clases? - Se detuvo frente al retrato - su hermana pequeña también tiene un par de… ¡Auch! -

Draco se sobaba el brazo que agresivamente Hermione le golpeó, la misma, estaba cruzada de brazos y movía sonoramente su pie derecho, como esperando alguna explicación.

- Así que las Greengrass - bufó con los ojos entrecerrados - ¿Cuál primero?

- ¿Qué? ¿Cuál de qué? - inquirió el rubio, el brazo aún le dolía

- ¿Cuál cayó primero en tu cama? - Casi le chilló - anda, sin resentimientos

- Hermione…-

- No mentiras Draco - suspiró ella relajándose un poco - solo quiero saberlo, es importante

- ¿Importante? -

- Para mí - se acercó y comenzó a acariciar el lugar lastimado - dímelo

- No veo el caso Hermione - se puso nervioso - está fuera de discusión

- Hey, tú sabes con quienes me he besado - le sonrió - y para que mencionarte a los que he llevado a mi cama

- Ese no sería ninguno - le besó la frente - siempre ha sido en la mía

- Sabes a lo que me refiero - cerró los ojos - por favor, no desvíes el tema

El rubio suspiró sonoramente, él no entendía el ímpetu que ponían las mujeres para saber cómo o qué le hacia la anterior a ella, no entendía esas ganas por saber cómo fue la anterior relación, y en el caso de Draco lo más probable era que pasaran años hablando de ese tema, los mismo en los que solo tuvo noches de pasiones y ninguna relación duradera.

- Astoria - se rindió por fin

- Y después Daphne - aseguró Hermione, abriendo los ojos

- No - sonrió él de medio lado - aunque sea difícil de creer, Daphne es una buena chica, inteligente y encantadora

- Se escucha como buena caza - se burló la castaña

- Lo era, pero cuando lo intenté, era virgen y bueno…la conozco desde pequeña, como a Pansy, pero Daphne al tener una hermana menor, se comporta más madura y consciente, por Astoria sobre todo, así que no quería darle ilusiones, a sus padres les encantaría tenerme de yerno, a ella como esposo, pero no la ilusiono, solo hubiese sido algo de una noche y ella lo entendió - se encogió de hombros

- Así que solo a la pequeña que no mata ni una mosca - dijo Hermione con ironía

- Solo a la pequeña - confirmó Draco

- ¿Tienen lindas piernas? - preguntó un poco apenada

Draco la tomó por las rodillas y detrás de la espalda, la sostuvo con suma facilidad, le besó pausadamente y esa fue toda la respuesta que Hermione quería.

- ¿Contraseña? - les pidió la pequeña hada de siempre

- ¿No crees que deberíamos cambiarla? - sugirió el rubio

- Si - la castaña meditó - ¿Qué te parece, engreído y egocéntrico?

- Buena - sonrió - pero me gusta más, Sabelotodo reina de hielo

- OH, golpe bajo - rió la castaña - decir el sobrenombre que me puso la…Lavender, es una jugada chueca

- Nadie puso las reglas - le besó fugazmente

- Tienes razón - se abrazó a su cuello y susurró lentamente - ¿Qué tal vera? Es una forma de decir "Verdadero" en latín

- Que melosa te has puesto - gruñó - ¿Estás segura que eres mi Hermione?

- No lo creo - rió ella - ya que no soy tuya

- Ya te gustaría pensar eso ¿No? -

- Es la verdad - le miró a los ojos - ¿Te parece? Porque no dejaremos de discutir por la nueva contraseña, así que dejemos la anterior…

- No - interrumpió el rubio - me gusta

- Gracias -

- Susurro al viento - el rubio miró a la pequeña y frágil hada - ya sabes qué hacer

La hada agitó sus pequeñas alas, soltando con el movimiento, muchas esporas que brillaban en contraste con el verde bosque a su espalda, les pidió que susurraran la nueva clave y ella con mucho gusto la guardo y les dio paso a su sala común, con una gran y sincera sonrisa.

- Bien, hora de ir a dormir - bostezó la chica

- Buen chiste - musitó Draco subiendo hacia su habitación aún con Hermione en brazos

- Estoy cansada - se quejó ella - ¿es que acaso no puedo dormir, como la gente normal?

- No - le contestó el rubio depositándola en la cama - no, cuando hay cosas mejores que hacer

Hermione sonrió gustosa, a veces olvidaba con quien dormía y tenía que recordar para que otros propósitos a parte de dormir servía ese invento llamado cama. Draco se lo recordó buena parte de la noche.

* * *

La mañana siguiente, Hermione tenía una clase con un nuevo joven llamado Nick, debía asistir junto con Harry y los demás, para unas pequeñas lecciones.

Por eso era que estaba lista desde tan temprano, a pesar de que se suponía que les tocaba DCAO con Tonks, ellos solo se saltarían esa clase, era viernes y sería un buen día para, por lo menos ella, empezar con el seudo necesario entrenamiento.

Draco había exigido acompañarla hasta lo más cerca que pudiera de la sala de reunión y que después se iría aprisa a su clase, a pesar de que Hermione se negó en una primera instancia y que desde luego, ella haya cedido después, no puedo ni siquiera despedirse gentilmente, ya que apenas caminados unos cuantos corredores, los alumnos salían como debajo de las piedras, o de las estatuas.

El verlos caminar casi cerca, era no tan aturdidor como verlos no decirse estupideces, así que Draco cortó por lo sano y en la intersección más próxima dobló la esquina con la disculpa grabada en la cara.

Hermione sonrió tiernamente, él era quien se había puesto meloso, no ella, ella seguía siendo igual.

Resultó que sus suposiciones eran totalmente ciertas, el famoso Nick, era nada más ni nada menos que Tonks, disfrazada en el cuerpo de según ella, un muchacho de por ahí. Así que sacando conclusiones, el profesor Lupin debía estar ocupando el lugar de su mujer. Esto último alegró a la castaña, el hombre nunca podía disfrutar de la acción, ahora por lo menos podría distraerse y volverse loco con la clase de enseñanza que les daba Nym. Nadie creería que ella es la alumna favorita del gruñón de Alastor.

La clase se impartió entre risas y aportes locos desde el lado de Luna, a quien se había invitado a participar, gustosa ella aceptó. Tonks era una excelente Auror, pero la mayoría de los hechizos Hermione podía controlar a la perfección. Solo se quedó a practicar porque no quería, "oxidarse".

Y mientras estaba en pleno combate con la mismísima Tonks-Nick, tuvo una distracción con la cantidad de energía que mandó en un conjuro y dio como resultado a Tonks estampada contra la pared más cercana.

No tenía ninguna herida de gravedad, salvo por el feo corte de su labio inferior, y unos hematomas en sus piernas y brazos.

Tonks debía mantenerse lejos de Hermione, siempre terminaba herida.

- Tranquila, me han dado peores tundas - le palmeó la espalda a Hermione cuando ésta se disculpaba

- No sé qué sucedió - fingió ignorancia

- Eso es mucho poder Hermione - se alegró Ginny - debes controlarlo

- Si - apoyó Nym - tranquilízate y nos enfocaremos en hechizos no verbales

La clase siguió completamente normal, si no fuera por el hecho de que Neville, desarmó a Hermione una vez con un simple Expelliarmus, ella se contenía, para no herir a nadie, la idea era aprender, no terminar en la enfermería.

* * *

Un viernes por la noche para cualquier alumno normal, consistiría en tratar de hacer alguna fiesta clandestina para celebrar que llegó el fin de semana, o hacer una pijamada en el caso de las chicas y cotillear hasta muy tarde.

Pero para Hermione ese día, mejor dicho…noche, era un tanto especial, iría a donde su señor a decirle que todo iba bien.

Draco tan sobreprotector como solo él, le insistía que no había razón para presentarse tan luego después de su accidente, además de que él le mantenía informado a través de su padre.

Hermione insistió en ir a como diera lugar y por eso era que caminaban exactamente por el pasadizo que conducía hacia Honeydukes, sumidos en un total silencio que el rubio se había encargado de crear al no querer hablarle a Hermione.

La castaña por undécima vez rodó los ojos y le tomó de la mano con dulzura, lo entendía a la perfección, pero él no comprendía que mientras más se demorara, más sospecharían, porque si no había una razón para ir tan luego, menos la habría para ir tarde.

Hermione llamó a Bella en cuanto estuvieron en las afueras del pueblo, la mujer de cabellos negros apareció con una sonrisa juguetona en la boca, después de que la castaña le recordara al rubio bloquear sus pensamientos.

- ¿Desde cuándo tienes mascota, querida? - le susurró Bella, mirando al rubio

- Desde que mi señor le dijo que le mantuviera informado de mi estado - sonrió ella - ¿Celosa?

- ¿De Malfoy? - se aterró la Mortía - claro, como digas

La mujer tomó a los jóvenes de los brazos y desapareció junto con ellos, la sensación desagradable se detuvo cuando llegaron a lo que sería sin dudas, en un mejor estado, una biblioteca.

- Me alegra verte sana y entera - finalizó Voldemort una vez que Hermione le explicara toda su situación - supongo quieres ver al señor Zabinni

- Supone bien mi Lord - sonrió ella

Solo un movimiento de mano bastó para que ingresaran a un atado Blaise entre otros dos Mortífagos, y a pesar de que caminaba como cualquier otro día y que sus ropas estaban pulcras, su mirada detonaba algo nunca visto en ellos, quizás un poco de aburrimiento.

Lo más probable, es que creyera sinceramente que la tortura impuesta por Bella sería lo peor, pero por Morgana que no sabía lo que se le aproximaba, Bella, como había dicho la castaña, era una buena chica, en comparación.

Hermione le sonrió dulcemente y se separó de Draco, quien imposibilitado de seguirla, se dedicó a matar con la mirada a Blaise.

- ¿Disfrutaste lo que hiciste Blaise? - le preguntó cuando hubo llegado frente a él

- No menciones mi nombre, sangre sucia - escupió el chico con todo el odio

- Tranquila, Bella - calmó cuando la vio avanzar - te repito querido Blaise ¿Lo disfrutaste?

- ¡Lo hice, asquerosa sangre sucia inmunda! - gritó tratando de golpearla

Hermione no cambió su sonrisa en ningún momento, es más, hasta al parecer, sonreía cada vez más pronunciadamente.

Un segundo después, y de su varita a medio alzar, salía magníficamente de su varita un halo de luz plateada, brillante y de una dimensión de un metro y tan delgada como la misma varita.

El halo cayó al suelo lentamente y avanzó hasta el muchacho que atónito miraba la cosa que se acercaba peligrosamente hacia él.

Una vez que estuvo al alcance de sus piernas, el halo plateado subió por las piernas del morocho, causándole con el acto, que gritara de desesperación.

- ¡Quema!, ¡Quema! - gritaba Blaise ante los ojos impresionados de muchos de los seguidores

Voldemort sonrió complacido en ver que sus enseñanzas y su tiempo no fueron desperdiciados, en el caso de Bellatrix, la mujer estaba que echaba chispas, su señor nunca había querido enseñarle el secreto de ese hechizo, pero si se lo dijo a la mocosa, y eso a ella, le enfadaba en demasía.

El halo que ahora parecía una pequeña serpiente, subió hasta el pecho de Blaise y dejó de quemarle.

- ¿Qué…qué me harás? - musitó asustado

- Desde ahora en adelante, no podrás decir más las palabras Sangre Sucia - sonrió malvadamente - tienes una mala actitud y disposición, eso no es bueno

- No lo haré más, pero no me hagas nada - imploró

- OH, lo sé, con esto es que me aseguro - ladeó la cabeza como una niña - esto no dolerá, al menos…no poco

La serpiente plateada mordió con fuerza el cuello de Blaise imposibilitándole el gritar. El muchacho sentía que moría, era lo único que pensaba y que le causaría algo de placer, pero poco a poco un calor enorme se apoderaba de él, recorría todo su cuerpo desde la mordida hasta los pies, lo peor vino después.

Al subir, el calor se convirtió en hielo, hielo que se movía por sus venas y que le hacía sacudirse en violentos espasmos, el dolor era alucinante e imposible. Bella detuvo al padre de Blaise cuando trató de intervenir, pero ella no alcanzó a hacer mucho ya que una sola mirada asesina de Hermione le bastó para no volver a mover un pie.

Draco observaba toda la situación en silencio, estaba impresionado con el gran poder de su mujer, pero temía que el mismo fuera una desventaja para ella, era humana, no una súper heroína.

El corazón de Blaise se congeló y volvió a latir con normalidad después de lo que parecieron unos interminables tres segundos. Los guardias lo soltaron y Hermione se acercó felizmente a él.

- ¿Algo que decir? - preguntó con toda la intención de fastidiar

- Eres una maldita sangre sucia - y ese fue un error más del moreno

La castaña le advirtió que no volviera a usar esas feas palabras, pero él no quiso entender, por eso, es que estaba retorciéndose y tratando de contener algo dentro de su pecho. Cuando la sensación cesó, Blaise retrocedió asustado y sudoroso.

- Interesante truco ¿No? - preguntó ella, divirtiéndose - cada vez que digas Sangre Sucia, tu corazón querrá salir de su sitio, y luchará por hacerlo durante siete segundos, representativos en los siete años de insultos que he recibido de ti, pero recuerda, que aunque yo no esté frente a ti pasará igual, a cualquier que se lo digas, así que un consejo muchacho…cuida la lengua

En los últimos días, no solo era un chisme en Hogwarts el hecho de que Blaise haya sido reintegrado al alumnado sin siquiera un castigo, sino más bien lo interesante del asunto, era que ya…casi no hablaba.


Luego, subiré el siguiente, que estoy escribiendo.

Besos.